La Virgen de Campanar de Valencia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Imagen de Nuestra Señora de Campanar.

Imagen de Nuestra Señora de Campanar.

El antiguo pueblo de Campanar, hoy perteneciente como barrio a Valencia desde 1897, tiene su origen en un conjunto de alquerías musulmanas de tiempos de la conquista cristiana de mitad del siglo XIII. En ella, una imagen de la Virgen pintada sobre una tabla, bajo la advocación de la Misericordia, fue entronizada en el año 1507 para convertir su pequeña ermita en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Misericordia. Es así cómo se desmembró de la antigua iglesia de Santa Catalina de la ciudad de Valencia, a cuya demarcación había estado perteneciendo más de dos siglos.

Pero no es ésta la imagen que nos ocupa y que origina una fantástica historia. Nos remontamos al 19 de febrero de 1596, cuando se estaban haciendo unas excavaciones en dicho templo para hacer una cripta donde enterrar a sus religiosos y un operario, que buscaba una herramienta perdida, tropezó con una imagen de la Virgen al haberse producido un derrumbe en las obras. Esta “santa troballa” (santo hallazgo) corrió de boca en boca entre las gentes del pueblo con el convencimiento de que el encuentro con la imagen había sido un hecho preparado por la Providencia.

Vista del templo parroquial de Campanar, Valencia.

Vista del templo parroquial de Campanar, Valencia.

Fue en el año 1601 cuando esta imagen fue convertida en la patrona de Campanar y quedó instalada en su capilla. La de la Virgen de Campanar fue además la primera imagen en ser coronada de todo el reino de Valencia allá por el año 1915 y es un relieve de alabastro de unos cuarenta centímetros de altura al que, según la costumbre, se le rasca la espalda  para, con el polvillo resultante, darlo a las parturientas y enfermos como remedio milagroso. También se le atribuye la salvación de un niño cuando cayó a un pozo y que nevara en las inmediaciones de Valencia tras años en los que no se producía este fenómeno, hecho por el que el gremio de fabricantes de hielo de Valencia la tiene como patrona.

Hay que destacar en el templo parroquial el trasagrario. Paredes, cúpula y los dos tramos abovedados que integran este recinto de planta rectangular en el trasaltar constituyen un poema pictórico en torno al triunfo del Sacramento de la Eucaristía. De estilo barroco, se advierte la mano experta de Dionís Vidal (1695), discípulo de Palomino y que fue quien culminó su obra en la decoración de la iglesia de San Nicolás de Valencia. El campanario del templo parroquial constituye un referente arquitectónico de primer orden en el paisaje urbano de la ciudad, construido entre 1735 y 1741 siguiendo las trazas del arquitecto José Mínguez.

Cada año, en torno al 19 de febrero, se celebran las fiestas en honor de una Virgen que sale en procesión, al tiempo que se celebra una tradicional romería que es multitudinaria y que se para delante de las casas de personas enfermas para pedir por su sanación. En ella, el vestidor de la Virgen cobra especial relevancia pues es una versión “en miniatura” del vestidor de la Mare de Déu dels Desemparats, patrona de Valencia. La talla en cuestión cuenta con una decena de mantos que regalan familias con posibilidades económicas de la zona, pues son objetos valiosos. En otras ocasiones, grupos de personas se han unido para regalar un manto. El color del manto depende del tiempo litúrgico para el que sea usado, siendo el verde para tiempo ordinario; el morado, para Adviento o Cuaresma; el rojo, para momentos festivos muy importantes, como las fiestas patronales o Pentecostés y el blanco, para Navidad o Pascua.

Vista de la imagen con la peana completa. Fotografía del cartel de su coronación, año 1915.

Vista de la imagen con la peana completa. Fotografía del cartel de su coronación, año 1915.

Uno de los momentos más singulares y que con más devoción viven las camareras de la Virgen de Campanar es el cambio de manto. Tradicionalmente lo cambiaban las camareras, que eran seis solteras y seis casadas, pero hoy el cambio de manto está abierto a cualquier persona que quiera verlo. Además de mantos, el vestidor de la figura cuenta con numerosas joyas, ya que es muy típico en el barrio regalárselas. Es esto especialmente frecuente en el caso de un fallecimiento, porque la familia suele cederlas para “reforzar” sus peticiones. En suma, nos hallamos ante una de las devociones más arraigadas de la ciudad de Valencia en un barrio, el de Campanar, que sigue defendiendo a capa y espada su identidad como pueblo que fue.

Salvador Raga Navarro

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