Vírgenes de Cunduacán y Tacotalpa

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Nuestra Señora de la Natividad de Cunduacán. Fotografía del grupo de Monaguillos de la Parroquia de la Natividad de María.

Nuestra Señora de la Natividad de Cunduacán. Fotografía del grupo de Monaguillos de la Parroquia de la Natividad de María.

Nuestra Señora de la Natividad de Cunduacán y la Asunción de Tacotalpa
En el sureste de México, en el estado de Tabasco, en dos poblaciones se veneran dos imágenes de María Santísima, una en el misterio de su Natividad y la otra en el de su Asunción, ambas imágenes entrelazadas por la leyenda que las une en un portento, el cual marcó el inicio de su culto en aquellas poblaciones y que dura hasta el día de hoy.

La leyenda nos dice que los poblados de Tacotalpa y Cunduacán mandaron a hacer a Guatemala dos imágenes de María, una de la Natividad para Tacotalpa, y la Asunción para Cunduacán, que eran sus respectivas patronas. Ambas imágenes fueron traídas a lomos de dos mulas desde Guatemala y llegaron a Tacotalpa el día 15 de agosto por la mañana, los pobladores se acercaron a recibir la imagen de su patrona, la Virgen de la Natividad, pero al tratar de destapar la caja que traía consigo la imagen, la mula no se dejó tocar, por más intentos que hicieron los pobladores, fue imposible quitarle su preciada carga al animal, cuando alguien se le acercaba, los golpeaba con sus patas traseras. Trataron de obligar a la mula, golpeándola y pinchándola con palos, pero nada servía, mientras, la mula se veía con los dientes al aire como riéndose de quienes intentaban descargarla. La otra mula se había echado pacíficamente sobre el pasto, mientras los pobladores se llevaron todo el día en sus intentos fallidos por descargar a su compañera.

Los pobladores convinieron de llamar al alcalde que era un hombre mayor, de gran sabiduría y fe, para que diera una resolución, pero como se encontraba muy enfermo, fue llevado hasta el lugar cargado en una silla. Al llegar, examinó el caso y quitó las dudas de los habitantes, que pensaban que eso era cosa del demonio, y les dijo que era una señal divina de que la Virgen de la Natividad quería ser venerada en Cunduacán y que la Asunción deseaba amparar a Tacotalpa, por lo tanto, fue descargada la mula que llevaba a la Virgen de Asunción con mucha facilidad, y esta imagen fue puesta en el altar principal del templo, y lo mismo se hizo en Cunduacán con la imagen de la Virgen de la Natividad.

Procesión de Nuestra Señora de la Asunción de Tacotalpa.

Procesión de Nuestra Señora de la Asunción de Tacotalpa.

Pero las leyendas alrededor de Nuestra Señora de la Natividad no terminan ahí. Se refiere en un novenario de principios del siglo XX que una antigua tradición narra que el 3 de mayo de 1693, debido a una terrible sequía que asolaba la región, el sacerdote y los fieles de Cunduacán acordaron sacar en procesión a la Virgen de la Natividad para pedirle que lloviera, y al pasar la imagen frente a una cruz de madera que se encontraba en el cementerio del templo, la cruz se inclinó dos veces, hasta tocar el suelo, en forma de reverencia ante Nuestra Señora. Debido a este milagro que todos constataron, el sacerdote decidió desenterrar la cruz y llevarla bajo palio en la procesión, detrás de la imagen de la Natividad, hasta ser colocada junto al altar mayor de la Iglesia. Posteriormente, el párroco del templo de la Natividad dio cuenta de lo sucedido al Papa y, después de ser autenticado el milagro, se decidió que la cruz fuera llevada a Roma y, ya en ese lugar, se dividió en tres partes con las que se formaron tres cruces: una se quedó en Roma, la otra fue enviada a España y la tercera se envió de vuelta al templo de la Natividad en Cunduacán, donde fue colocada a los pies de la imagen de María. Refiere esta novena que la bula por la cual se daba autenticidad a este milagro fue firmada en 1720, donde el Papa concedía indulgencias a quienes rezaran ante la Virgen de la Natividad, hicieran una peregrinación a su templo o rezaren su novena. Lo curioso del caso es que actualmente no se conserva ni la dicha bula ni la cruz que menciona este relato, muy posiblemente, de haber existido ambas cosas, se hayan perdido durante la persecución religiosa en Tabasco, que como es bien sabido, acostumbraban a quemar cuantos símbolos religiosos y documentos en los templos hubiera.

Ésta es una de las versiones de la novena, posiblemente la más fiable por estar en un documento antiguo que lo narra, pero también los fieles de Cunduacán narran oralmente otra versión de ésta, donde dicen que no fue una cruz la se que inclinó ante la imagen de María, sino que al ir en procesión, dos árboles de naranja con sus ramas estorbaban al paso de la imagen y que, al acercarse la procesión, estas ramas se inclinaron en reverencia dejando pasar a la Virgen, por lo cual ante el milagro se decidió cortar dichas ramas y hacer con ellas tres cruces, siendo enviada una a Roma, otra a España y la última resguardándose en ese mismo templo. Desgraciadamente tampoco se sabe si las dichas cruces enviadas a España y Roma aún existen.

Altar mayor del templo de Nuestra Señora de la Natividad de Cunduacán. Fotografía del grupo de Monaguillos de la Parroquia de la Natividad de María.

Altar mayor del templo de Nuestra Señora de la Natividad de Cunduacán. Fotografía del grupo de Monaguillos de la Parroquia de la Natividad de María.

Salves a la Virgen de la Natividad (fragmento)
Dios te salve, virgen pura,
Emperatriz celestial;
Amparo de pecadores
Patrona de Cunduacán.

Eres, Reina, la más linda
En vuestra Natividad
La más hermosa doncella
De la progenie de Adán.

Tu natividad gloriosa
Que hoy celebra Cunduacán
Así humilló a Satán
La cabeza presuntuosa,
Que tú huella majestuosa
En bien de la humanidad

Tanto esplendor y grandeza
Estos méritos te dan
Patrona de Cunduacán
Que eres celestial Princesa,
A cuya voz la ira cesa
De la excelsa majestad.

Tronos y dominaciones
Celebran tu nacimiento
Con respetuoso contento;
Que en las eternas regiones,
Causa gratas emociones
Tu grande festividad.

De tanta veneración
Una muerte dio la Cruz,
En donde tu hijo Jesús
Consumó la redención,
Como vio la población
Que exigía tu bondad.

Dos veces reverenciada
Fuiste Señora por ella
En tu imagen linda y bella
Que en el pueblo es venerada
Cuando en procesión llevada
Era con solemnidad.

André Efrén

Bibliografía:
– ORDÓÑEZ CAPETILLO, André Efrén, “Novena en piadosa prevención al festivo nacimiento de la sagrada aurora María Santísima en su advocación de Nuestra Señora de la Natividad de Cunduacán, Tabasco” (reedición), México, inédito, 2010.
– SANTA-ANNA, Justo Cecilio, “Tradiciones y leyendas tabasqueñas”, México, primera edición, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, 2001.

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