Virgen de la Luz de Navajas

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Grabado de la Virgen de la Luz, patrona de Navajas, Castellón, España.

Grabado de la Virgen de la Luz, patrona de Navajas, Castellón, España.

Cuando en el año 1670 se realizaron unas reformas para sustituir el viejo retablo mayor de la iglesia parroquial de Navajas, apareció en un hueco una imagen de la Virgen en un relicario de madera dorado. Era una tablilla cuadrada de 20 x 20 centímetros en la que aparecía sobre fondo negro, la imagen de la Virgen cubierta por una toga. Sobre su autoría siempre se ha comentado que podría ser una pintura italiana del s.XVI.

preguntasantoral_anticopia_articulo20150915

Se le adjudicó inicialmente la advocación de la Virgen del Sagrario, pero el pueblo fue consultado y por mayoría se eligió el de Virgen de la Luz. Es en el año 1810, cuando el pequeño icono de la Virgen fue escondido en la casa de un devoto de la Vall de Almonacid para regresar cuando aquellos abandonaron su asedio. En 1894 se bendijo su nuevo camarín que se había construido en la capilla del Sagrario del templo parroquial. Ya consolidada esta devoción, en 1904 fue aprobada canónicamente su cofradía. Es en julio de 1936 cuando fue destruido el icono y es por lo que fue repuesto en 1939 por una copia idéntica, al igual que el relicario actual.

En tiempos modernos se hizo pública la aparición en el Convento de las Dominicas de Castellón de un retablo que podría ser el original de la patrona de Navajas, obra de Juan de Juanes del siglo XVI, y que se daba por desaparecido desde la Guerra Civil Española. Este retablo fue posiblemente ocultado por temor a las represalias de los moriscos durante las revueltas moriscas de la sierra de Espadán y es el que hemos mencionado que se retiró durante unas obras en la Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción de Navajas en 1670.

La anterior advocación bien pudo ser la de la Inmaculada Concepción, ya que bajo este nombre está puesta la iglesia parroquial y era grande la devoción por esta advocación por parte de los reyes de Aragón, cosa que motivó que promocionaran su culto, regalando iconos de esta imagen en lugares de su influencia.

Procesión de la venerada imagen por las calles de Navajas, Castellón (España).

Procesión de la venerada imagen por las calles de Navajas, Castellón (España).

La iglesia de la Inmaculada de Navajas es un edificio construido en el siglo XVIII en mampostería que presenta planta de nave única con la fachada a los pies, con puerta de acceso tipo retablo, enmarcada por pilastras y cuerpo superior con hornacina para la imagen de la Virgen. Su construcción se largó desde  1792  a 1794 y se realizó sobre el asentamiento de otra anterior. La torre campanario es de 1795 aunque  se considera que es un templo sencillo que define tres naves con capillas poco profundas, crucero y cúpula. Posee un hermoso camarín de finales del XIX dedicado a la Virgen de la Luz, patrona de la villa. Además, la fuente de la Virgen de la Luz atrae desde tiempos remotos a los que buscan agua en su manantial.

Salvador Raga Navarro

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

La Madre Santísima de la Luz

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

La Madre Santísima de la Luz, reproducción del original venerado en León Guanajuato, obra de Miguel Cabrera, Museo Nacional del Virreinato.

La Madre Santísima de la Luz, reproducción del original venerado en León Guanajuato, obra de Miguel Cabrera, Museo Nacional del Virreinato.

Según se nos narra, en el siglo XVIII el jesuita italiano Antonio Genovesi deseaba una imagen mariana que aumentara la devoción en sus fieles, entonces decidió pedirle a una mujer famosa por su piedad y visiones que le pidiese a la Virgen que los inspirase para hacer una imagen.

La Virgen se apareció ante la piadosa mujer, reluciente, sosteniendo con una de sus manos a un alma para que no cayera en las fauces de la bestia infernal, también un ángel ofrecía al niño Jesús, que María llevaba en brazos, un canasto lleno de los corazones preservados del mal, y accediendo a la petición, le dijo a la mujer: “Observa bien mi traje, mírame atentamente y tal como me ves quiero ser retratada”. La misma Virgen le dijo a la mujer que quería ser venerada bajo el título de “Madre Santísima del Lumen o de la Luz”.

Dice Laureano Veres en su devocionario que: “Miróla con grandísima atención la religiosa; y de una manera tan exacta y con tal viveza quedaron como estampadas en su imaginación las facciones bellísimas y la actitud de la celestial Señora, que bien pudiera decirse que esta imagen, grabada desde entonces en su fantasía, fue la primera copia que de la Santísima Virgen se formó”. A pesar de todo esto, tal parece que la imagen no resultó como la Virgen la había pedido, tal vez, después de todo, la memoria de la mujer no fue tan exacta, por lo que la Virgen se volvió a aparecer ante la mujer para decirle: “Vete al pintor, que está actualmente con la obra entre manos: allá me hallarás, a ti sola visible; y entre tanto que tú teniéndome delante de los ojos, instruyeres con la voz al pintor, yo invisiblemente le dirigiré el pincel, de modo, que acabada la obra, cualquiera conocerá de su belleza más que humana, que inteligencia y arte superior había dispuesto los colores, y delineado la idea de la obra”, por lo que la mujer no tardó en dirigirse a Palermo, donde se encontraba el pintor. Al ser terminada la pintura con beneplácito la Virgen, sonrió y la bendijo asegurando que obraría muchos milagros a favor de aquellos que la invocaran y honrasen con el nombre de Nuestra Señora de la Luz.

Los jesuitas, posteriormente, decidieron que la imagen debería ser destinada a una de sus nuevas casas en América, por lo que se decidió hacer un sorteo para decidir en qué lugar debería ser venerada la Madre Santísima de la Luz, y tres veces realizaron el sorteo y las tres apareció nombrada la ciudad de León, Guanajuato. Transcurría el año de 1732. El 2 de julio de ese año, la imagen de la Virgen de la Luz fue recibida entre un gran jolgorio de la población de la en ese entonces villa de León.

La primera aparición de la Madre Santísima de la Luz. oleo/tela, atribuido a Miguel Cabrera.

La primera aparición de la Madre Santísima de la Luz. oleo/tela, atribuido a Miguel Cabrera.

Los jesuitas se encargaron de propagar el culto a la Madre Santísima de la Luz en toda América. Para 1742, en la iglesia de los dominicos de México, ya existía una imagen de esta advocación en el altar de ánimas y se fundó una cofradía en su honor, a la cual S.S. Benedicto XIV concedió varias indulgencias y privilegios. Hacia 1770 se menciona en un documento del Ayuntamiento de la ciudad de León, enviado al virrey Gálvez, que la ciudad había jurado a la Santísima Virgen de la Luz como patrona contra rayos y centellas.

En 1771, el IV Concilio Provincial Mexicano dispuso que el leviatán en la imagen de la Virgen de la Luz se borrase y, en adelante, no se pintase más. Del mismo modo existía una prohibición de la Congregación de Ritos del 27 de enero de 1742 que ordenaba al obispo de Zaragoza, España, que se quitaran las imágenes de la Virgen de la Luz. Del mismo modo también hubo prohibiciones por parte del Consejo de Castilla, el obispo de Cádiz y el arzobispo de Sevilla. A pesar de todo esto, el Concilio Provincial Mexicano, después de escuchar a varios consultores juristas, llegaron a la conclusión de que la imagen no debería ser prohibida. Todo esto porque, tal parece que la presencia de aquel ser infernal movía a confusión a los fieles, quienes creían que “con sólo invocar a la Madre Santísima de la Luz, las almas podían salir de la condenación eterna”, lo que como sabemos es imposible, pues nadie sale del infierno. Mucho se ha especulado al respecto y tal parece que algo más que llevó a que en varias partes la imagen fuera prohibida fue por su origen jesuita, el mismo S.S. Benedicto XIV prohibió su culto por un tiempo, pues su devoción era considerada como un tipo de resistencia a la expulsión de los jesuitas.

Debido a todo esto, en la Nueva España comenzaron a aparecer tratados apologéticos en defensa del culto a la Madre Santísima de la Luz, donde se explicaba el verdadero significado de la imagen de María al sostener aquella alma, evitando que cayera al infierno, mas no sacándola del mismo. Todo esto llevó a que, en varias reproducciones de la Virgen de la Luz, el dragón infernal sea sustituido por nubes, llamas, el rosario o algún otro objeto.

La segunda aparición de la Madre Santísima de la Luz.

La segunda aparición de la Madre Santísima de la Luz.

El culto a la Virgen de la Luz, especialmente en Nueva España, se siguió extendiendo al grado que, en 1784, el Santo Oficio de la ciudad de México fue notificado de una estampa que era distribuida de nombre “San José de la Luz”, donde se mostraba al santo en la misma actitud y con los mismos simbolismos de la Virgen de la Luz, por lo que el calificador de la Santa Inquisición de México, fray Francisco Larrea, tuvo que dar su parecer a propósito de este grabado con la imagen de San José. La Inquisición, después de examinarla, dio su parecer diciendo que no encontraba nada en ella contrario a la fe, y el mismo fray Francisco Larrea dijo que le complacía ver dicha estampa, pero que lo mejor era recoger todas aquellos grabados, pinturas o esculturas de San José de la Luz, ya que aunque el título de “La luz” se puede aplicar a cualquier santo, carecen estas imágenes de las indulgencias y demás gracias pontificias concedidas a la de la Virgen de la Luz.

En México, en 1790, sale a la luz la “Carta apologética a favor del título de Madre Santísima de la Luz” de José Antonio Alcocer, donde nuevamente se intentaba explicar el verdadero significado de la presencia del dragón en la imagen de Nuestra Señora de la luz. Este mismo autor insiste en algo muy importante, haciendo ver que los fieles pueden tener a caer en errores, debido a la falta de instrucción de los mismos en los significados de la imagen.

Para 1849, el sacerdote Ignacio Aguado, párroco de León, Guanajuato, junto con toda la ciudad, juraron a la Virgen de la Luz como Patrona de León. Un año después, debido a la epidemia del cólera, la ciudad hizo voto perpetuo de solemnizar cada año los tres días anteriores a la Asunción, cantando públicamente las letanías lauretanas. Poco después, la epidemia cesó.

"San José de la Luz", colección del Museo de arte religioso de Santa Mónica, Puebla. Fotografía de Enrique Tamayo.

“San José de la Luz”, colección del Museo de arte religioso de Santa Mónica, Puebla. Fotografía de Enrique Tamayo.

En 1866 se concluyó el grandioso templo y actual catedral de Nuestra Señora de la Luz, siendo consagrado en el mes de marzo del mismo año. El 19 de septiembre 1872, el papa Pío IX declaró a la Santísima Virgen de la Luz patrona principal de la diócesis de León, Guanajuato. El 8 de octubre de 1902, concedida por S.S. León XIII, es coronada pontificalmente.

Entre las festividades en honor a la Madre Santísima de la Luz, se celebran el miércoles anterior al domingo de Pentecostés, que es la fiesta principal, el 31 de mayo y el 2 de julio.

André Efrén

Bibliografía:
– Cabrera Cruz, Luis, “Imágenes de la Madre Santísima de la Luz en la isla de Sicilia”, México, Lumen, 1964.
– Garza de Chapa, Rebeca, “María en México”, México, San Pablo, segunda edición, 2006.
– Martínez, Iván, “Atlas Mariano”, en “Zodiaco Mariano”, México, Museo Soumaya, Museo de la Basílica de Guadalupe, primera edición, 2004.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es