Virgen de la Naranja de Olocau del Rei

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Imagen de la Virgen de la Naranja, patrona de Olocau del Rei, Castellón (España):

Imagen de la Virgen de la Naranja, patrona de Olocau del Rei, Castellón (España).

No es extraño observar en muchas pinturas o tallas de la Virgen María cómo se encuentran representadas diversas frutas, por lo que el pueblo las ha bautizado con el nombre de la fruta considerada y multiplicándose así las advocaciones marianas. Un caso paradigmático de lo comentado es el de Olocau del Rei, pequeño municipio situado en la parte más occidental de la comarca de Els Ports, cerca de Morella y lindando ya con la provincia de Teruel. Así, en una de las capillas de su iglesia parroquial se venera la imagen de la Virgen de la Naranja, a pesar de que  en esta zona, ni por su altura ni por su climatología, se cultivan naranjos.

La explicación a este misterio es transmitido por tradición oral cuando se cuenta que una familia valenciana llevó a Olocau del Rei un hijo que tenían enfermo, posiblemente tuberculoso, buscando en su aire puro, clima seco, frío y de montaña, junto con sus buenas aguas, la curación del joven. Lograda esta, el padre, que cultivaba naranjos, regaló a la Iglesia de Olocau, en agradecimiento, una talla románica, esculpida en madera que portaba una bola en su mano. La datación de esta ofrece dudas pero se conviene en situarla entre los siglos XIII al XV y de autor desconocido. Es una interesantísima escultura de madera policromada, de un metro de altura, sedente en escaño bajo como muchas de las vírgenes románico-góticas, que tiene al niño Jesús sobre sus rodillas y sostiene en su mano derecha una bola. Como esta bola estaba pintada de un color amarillo-anaranjado, el pueblo siempre la consideró como un cítrico en vez de la tradicional “bola del mundo” que pudo ser la intención de su autor. Este es el motivo por el cual el pueblo la bautizó con el nombre de Virgen de la Naranja aparte del origen valenciano y naranjero del donante. El niño Jesús tiene en su mano, esta vez la izquierda, otra bola pero de tamaño más reducido.

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De entre las peripecias furtivas que sufrió la imagen está sus sucesivos intentos de robo, cosa que parece ser que se consiguió durante la invasión francesa aunque pudo ser recuperada poco después. La imagen se veneraba en una ermita inhóspita de un paraje aislado distante tres kilómetros del pueblo pero, a consecuencia de haberse intentado en 1924 venderla clandestinamente, hoy se le rinde culto en la iglesia parroquial. Durante la guerra civil fue destrozado el altar, pero se salvó la imagen que fue llevada a Castellón donde fue recuperada en 1939 por Manuel Milian Boix, cura párroco de Olocau. Incluso se cuenta en el pueblo que hace ya muchos años, un alcalde vendió la Virgen y el pueblo se sublevó indignado hasta el punto que peligró la integridad física del alcalde, consiguiendo anular la venta. Dicho alcalde tuvo que abandonar el pueblo más tarde debido a las presiones de sus habitantes.

Vista de la minúscula ermita en la montaña.

Vista de la minúscula ermita en la montaña.

La Junta Provincial del Grupo de Agrios solicitó del Ayuntamiento de Olocau en vista de la coincidencia de esta advocación mariana con su fruta, el poder subir al pueblo el segundo lunes del mes de mayo y participar en todos los actos festivos: misa, comida de hermandad etc., conjuntamente con la corporación municipal y las gentes de Olocau. Y así se hizo durante varios años, tras haber tomado el acuerdo de proclamarla patrona de los “naranjeros”. Muchos años después ya resultaba incómodo desplazarse hasta Olocau y, puesto que la imagen no podía sacarse de allí, los naranjeros de la Plana decidieron sacar una copia fiel de la citada escultura y colocarla en un altar lateral de la Basílica de Nuestra Señora del Lledó, patrona de Castellón de la Plana. Obtenidos los permisos, se encargó la realización de la nueva talla al escultor villarrealense José Ortells, costeando el importe de la misma, Luis Sanz Cabrera, exportador de naranjas de Vila-Real, que era en aquel momento el presidente del Sindicato.

La ermita de Nuestra Señora de la Naranja es una pequeña construcción del siglo XIII, situada sobre un cerro casi inaccesible, desde el que se domina visualmente gran parte del término y lugar en el que se debían realizar cultos religiosos antes de la construcción de la ermita. La ermita es de planta rectangular con un porche delantero cerrado por uno de sus lados, y que se apoyaba en un pilar sobre el que descansan dos vigas de madera. Desde él se accede al recinto cerrado de la ermita que es de proporciones cuadradas. Los muros son de mampostería y están revocados y la cubierta es de teja árabe y el alero de losas de piedra.

Salvador

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