María Inmaculada de la Salud de Pátzcuaro

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vista de la imagen completa, vestida de gala. Fotografía: Eugenio Calderón O.

Vista de la imagen completa, vestida de gala. Fotografía: Eugenio Calderón O.

Michoacán de Ocampo es uno de los estados mexicanos con mayor riqueza cultural e histórica. Es cuna ideológica de la Independencia Nacional, cuna de grandes personajes como el Generalísimo José María Morelos, Josefa Ortiz de Domínguez y de varios santos como San Rafael Guízar y Valencia y el niño mártir de Azuayo, José Sánchez del Río. Es el estado donde realizó su acción evangelizadora el Siervo de Dios Vasco de Quiroga que nos legó además de su espíritu humanista la bendita imagen de la Inmaculada Concepción, a quien los indígenas purépechas aún llaman con reverencia Nana Salud (“Nana” es un título de veneración) o bien “mamita”.

Historia de la imagen de la Virgen María de la Salud, Patrona de la Arquidiócesis de Morelia y del estado de Michoacán
En el año de 1526 llegan a Michoacán los primeros misioneros franciscanos con Fray Martín de la Coruña a la cabeza; diez años después, en 1536, se erige el Obispado de Michoacán por orden del Papa Paulo III y para 1540, parece ser el año en que se mandó hacer una imagen de María Santísima a los indígenas que habitaban la región del lago de Pátzcuaro, los cuales desde antes eran expertos en la elaboración de figuras de una materia muy original nunca antes usada, ni en otra parte, materia prima que consistía en la médula de la caña de maíz seca, molida y mezclada con un engrudo obtenido del bulbo de las orquídeas, muy común en los bosques michoacanos. Esta pasta es conocida como pasta de caña y de ella se hicieron varias imágenes ahora consideradas milagrosas como Nuestra Señora de Zapopan, Nuestra Señora de San Juan de los Lagos y muchos Crucificados que se hayan por toda la geografía nacional y aún en el extranjero como el Santísimo Cristo de Telde en Gran Canaria o el de Torrijos en Toledo.

En el año 1690, el párroco del lugar mandó recortar una buena parte de la túnica original (que según suposiciones caía en pliegues rígidos con manto terciado al hombro de la misma pasta) para sustituirla por ricas telas importadas según la costumbre de la época, así como ponerle una nube y una peana de plata, tal como se observa en la actualidad. Obviamente y para aquel tiempo, la medida causó gran revuelo y molestia entre los fieles, e incluso llegó a afirmarse que los escultores encargados de hacer tales modificaciones se negaron rotundamente y la tarea les correspondió a los sacerdotes, asesorados por artesanos experimentados. Cuenta una leyenda que al empezar los sacerdotes a recortar la imagen, ésta cambió su rostro mostrando un gesto de aflicción y sudó profusamente. Recientemente se ha descubierto en los archivos de la Basílica un documento notarial de la época donde se asienta bajo juramento este hecho como aparente milagro. Cierto o no, la imagen fue transformada a su actual apariencia.

Detalle del busto de la venerada imagen.

Detalle del busto de la venerada imagen.

Descripción de la imagen
La imagen de Nuestra Señora de la Salud, del tamaño casi natural, mide aproximadamente un metro y medio de altura y parece que desde su única restauración en el año de 1690, no ha tenido ningún otra; conserva por lo mismo su primitivo color y barniz en el rostro y las manos, que los siglos no han podido decolorar. Está dorada y redondeada y a los lados de sus pies le salen los “cuernos” de una media luna plateada.

Su rostro está un poco inclinado hacia el lado derecho y sus facciones semejan a una indita purépecha, lo que indica que un indígena estuvo en sus hechuras y que no podía reproducir toda la hermosura de la Madre de Dios. Las manos las lleva juntas ante el pecho, un poco cargadas hacia su izquierda y como siempre entre los católicos se ha representado a la Concepción Inmaculada. Sus ojos de mirada bellísima, son pintados y sobrepuestas las pestañas y por el barniz tan brillante parecen ser de porcelana. Toda la imagen se asienta sobre una rica y antigua peana plateada con una concha del mismo material simulando nubes repujadas y con ocho querubines (angelitos) de cada lado. Sobre una concha cae tanto la túnica bordada como el manto. Su vestido siempre es de color blanco y su manto azul intenso (sólo en la festividad del 15 de agosto el manto es rojo). Su cabellera rizada con mucha gracia que en bucles cae sobre sus hombros y a su espalda. El manto es tan largo, que cuelga hacia atrás como una gran cauda, de modo que los devotos pueden cubrirse con él a placer cuando se les permite subir al camarín donde actualmente se encuentra colocada la imagen.

La imagen quedó terminada entre 1538 o 1539, fecha que aparece incierta en los archivos documentales; no obstante, sí se sabe que ya en 1540 se le rendía culto público a la virgen michoacana, considerada como la primera imagen de la Virgen María realizada en tierras americanas. Esta imagen la colocó don Vasco de Quiroga en un principio en el templo del Hospital Principal de Pátzcuaro, llamado de Santa Marta, como titular y fueron tantos los favores y curaciones de enfermos que obtuvieron los indígenas, que el mismo Vasco de Quiroga mandó grabar a los pies de la imagen este epígrafe de las letanías de Loreto: “Salus infirmorum” (Salud de los enfermos). Desde entonces se le nombró y sigue llamándose hasta la fecha, la Virgen de la Salud.

Estampa de la Virgen de Pátzcuaro. Fotografía de A. Escobedo que capta el busto de la imagen desde otra perspectiva.

Estampa de la Virgen de Pátzcuaro. Fotografía de A. Escobedo que capta el busto de la imagen desde otra perspectiva.

Debido a que desde ese preciso momento comenzó a manifestar milagrosas curaciones y por ser una imagen de la Purísima Concepción de María, se le impuso el nombre de María Inmaculada de la Salud, nombre que hasta la fecha conserva y es su nombre oficial.

Primeros cultos a la imagen
Fueron tan grandes los favores recibidos de la santa imagen, que el pequeño templo del Hospital de Santa Marta resultó insuficiente para dar cabida a las multitudinarias peregrinaciones de gente proveniente de todas partes del país para venerarla, por lo que en 1691 se inició la construcción de un templo mayor que recibió el nombre de Sagrario, hecho con piedra y bóvedas muy altas, modificado hacia 1874 y donde estuvo la Virgen de la Salud por 191 años hasta su traslado a su actual recinto, la Basílica Menor.

En 1747 se fundó un convento de religiosas dominicas dedicadas al cuidado y mantenimiento de la imagen, y a partir de entonces sólo ellas podían tocarla y atenderla, como sucede hasta nuestros días. El convento se haya hoy en un amplio terreno tras la basílica, siendo las religiosas además criadoras del Achoque o Ajolote de agua dulce de cuya carne se obtienen remedios naturales para enfermedades pulmonares.

La Basílica de la Salud
Los orígenes de la actual Basílica se remontan a los primeros días de Vasco de Quiroga en Pátzcuaro, cuando soñaba con lo que sería la gran catedral de esta ciudad, con cinco naves en forma de mano extendida y que pudiera albergar a 30 mil fieles. La construcción de tan magna obra se inició en 1543; pero por irregularidades en el terreno o bien porque las autoridades eclesiásticas cancelaron la edificación al trasladar la sede episcopal a Valladolid (hoy Morelia), nunca llegó a concluirse tal como se diseñó en principio y solamente se terminó la nave central, que funcionó como catedral entre 1565 y 1580. A partir de entonces y hasta 1908, el templo fungió como parroquia hasta que en ese mismo año fue elevada a la categoría de Basílica. Hacia finales de 1880, la imagen de la Virgen de la Salud fue trasladada del Templo Parroquial del Sagrario a éste, lugar que desde ese entonces se reconoce como su hogar y adonde cada 8 de diciembre acuden miles de personas a venerarla y contemplarla. El templo es de planta basilical con una sola torre, capilla para el sagrario y un mausoleo donde reposan los restos de Don Vasco. En el camarín del Altar Mayor se venera la imagen. A esta Basílica acude cada año en peregrinación todo el presbiterio de la arquidiócesis el 12 de julio por ser esta fecha en que el Papa Pío XII confirmó por decreto pontificio a esta imagen como Patrona Primada del arzobispado de Morelia y del Estado de Michoacán.

Vista de la fachada de la Basílica de Nuestra Señora de la Salud, en Pátzcuaro, México.

Vista de la fachada de la Basílica de Nuestra Señora de la Salud, en Pátzcuaro, México.

El 8 de diciembre de 1899 se efectuó, en medio de una gran festividad, su coronación canónica, que el Papa León XIII había decretado por breve pontificio el 5 de abril de 1898 y casi moribundo, el excelentísimo Arzobispo José Ignacio Árciga y Ruíz de Chávez, colocó la corona sobre las sienes de la imagen, un tiempo después falleció el anciano prelado.

El atentado
El pleno siglo XX la imagen sufrió un atentado por parte de un desequilibrado que le disparó a corta distancia diez disparos con un máuser; admirablemente la sagrada imagen quedó intacta, considerándose un milagro.

Según cuentan las crónicas periodísticas, el 22 de diciembre de 1962, un individuo disparó diez balazos con un rifle de largo alcance a poca distancia de la virgen; tres de las balas iban dirigidas al rostro y las siete restantes al cuerpo. Sin embargo, la imagen no resultó dañada, pues varias balas se desviaron inexplicablemente y otras perdieron toda su fuerza y cayeron aplastadas justo delante del pedestal de la imagen. Para mayor sorpresa el enorme vidrio que cierra el camarín con los orificios de las balas permaneció entero por algún tiempo hasta que con un fuerte seísmo se despedazó. Pudiendo caer sobre la imagen los grandes pedazos pudieron destruirla, pero se despedazaron entre el altar y la imagen, sin dañar ni a la Virgen ni a los fieles que pasaban frente al camarín. Como evidencia de tan extraño suceso, en la sacristía de la Basílica se conserva el rifle del atentado y algunos pedazos del cristal con la huella de los impactos.

Vista del interior de la Basílica de Nuestra Señora de la Salud, Pátzcuaro, México.

Vista del interior de la Basílica de Nuestra Señora de la Salud, Pátzcuaro, México.

Ante esta imagen se han postrado todos los obispos y Arzobispos, nuestro primer santo San Bernabé de Jesús y varios prelados notables, como el Card. Norberto Rivera que recoronó la imagen en el año 2000 con motivo del Centenario de la Coronación Pontificia, y el Card. Sean O´Malley, Arzobispo de Boston.

Su fiesta principal es el 8 de diciembre en que es bajada de su camarín y sacada en procesión por las calles de Pátzcuaro siendo curioso que los primeros en llevarla en andas con los obispos y sacerdotes concelebrantes. Con motivo del centenario de su coronación recorrió casi toda la ciudad durante la noche del 8 al 9 de diciembre, visitando los diversos templos de la localidad. Nunca ha salido de la ciudad lacustre, son imágenes peregrinas suyas las que visitan periódicamente la ciudad episcopal, el seminario y las diversas parroquias y localidades del estado y de la república. También se le celebra el 12 de julio con motivo de la peregrinación diocesana y el patronazgo canónico, el 15 de agosto por la Fiesta de la Asunción y el 1° de noviembre con motivo de Todos los Santos y Día de Muertos.

Oración a María Inmaculada de la Salud
¡Oh María, Salud de los enfermos del alma y del cuerpo Que para todos tienes entrañas de piedad y misericordia!; por ti los pecadores se mueven a penitencia y alcanzan el perdón de sus pecados; por ti las almas débiles obtienen la fortaleza para combatir las pasiones y triunfar de ellas; por ti los corazones tibios llegan a inflamarse en el fuego del amor divino.; por ti los justos reciben extraordinarias gracias para alcanzar la perfección. Tu consuelas a los afligidos y los enseñas a llevar con resignación los sufrimientos de este valle de lágrimas. Tu remedias las miserias espirituales que son como dolorosas llagas que enferman nuestras almas; tu alivias al enfermo en el lecho del dolor haciéndole suaves y meritorios sus padecimientos; tu asistes amorosamente al moribundo en el tránsito de su agonía; Tu, cuando conviene y así lo quiere Dios, imperas a la enfermedad y la obligas a dejar a su presa para que, reconociendo ésta el poder de Dios y el valor de tu intercesión alabe al Señor y bendiga la dulcísima clemencia de tu corazón inmaculado. Nuestra salud ¡Oh María! está en tus piadosísimas manos y en tus dulcísimos ojos míranos compasiva y alegres serviremos a Jesús, nuestro Divino Rey.

Vista de una peregrinación de indios purépechas en honor a la Virgen de la Salud.

Vista de una peregrinación de indios purépechas en honor a la Virgen de la Salud.

Danos la salud del alma y del cuerpo, protégenos con tu inefable poder, tu admirable sabiduría y tu maternal amor, líbranos de las tristezas de la vida presente y alcánzanos las eternas alegrías de la vida inmortal. Amén.

Daniel

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