Nuestra Señora de la Soledad y Santa Cruz de México

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Vista de la venerada imagen.

Vista de la venerada imagen.

Siguiendo en esta línea de presentar imágenes de la Virgen Solitaria que se veneran en la República Mexicana, esta vez hablaremos de la imagen que encuentra en el Centro Histórico de la Capital de país. El culto a esta imagen está ligada la historia del edificio que la alberga. La llegada de los Conquistadores españoles a tierras mexicanas se verificó un Viernes Santo de 1519, fundando la Villa Rica de la Veracruz, una vez consumada la Conquista florecieron numerosas Cofradías al Santo Madero en todo el Virreinato, aun entre los propios naturales, siendo una de las devociones más extendidos entre los fieles del siglo XVI.

En la Imperial Ciudad de México se establecieron varias cofradías en honor a la Santa Cruz, una de ellas se fundó en el barrio indígena de Quauzingo en náhuatl “en la pequeña arboleda”, donde habitaban los carpinteros, levantando los vecinos una Ermita para la explicación de la Doctrina Cristiana poniendo a la Santa Cruz como titular. Luis Alfaro y Piña afirma que fue “una de las primeras iglesias que se fabricaron poco después de la Conquista de México por los españoles”, siendo los Frailes Franciscanos quienes los atendían en sus necesidades espirituales, y dependiendo de la Parroquia del Barrio de San Pablo. Pero los franciscanos, ya no pudiendo atender la zona, pidieron renunciar estas comunidades para ser administradas por el clero secular, siendo Arzobispo de la ciudad, Fray Alonso de Montúfar. A la llegada de los primeros Agustinos, solicitaron al arzobispo una doctrina de indígenas que les permitiera impartir educación en lengua náhuatl.

El 23 de diciembre de 1574, el Rey Felipe II ordena que se les conceda la Parroquia de San Pablo, durante los siguientes años siendo administradores estos religiosos de la Parroquia, ampliaron la Ermita de Quauzingo o Coltzingo, dándole el título de la Asunción y haciéndola Ayuda de la Parroquia como Vicaría en 1600, después fue Priorato en 1612 perdiendo ese rango en 1619, y hasta 1633 en que fue separada de la Parroquia de San Pablo y se erige como Parroquia de Indios, aún administrada por los religiosos agustinos. Los frailes en los años siguientes levantaron un edificio digno de la categoría parroquial, de tal manera que en octubre de 1731 se hizo una solemne dedicación y bendición a la ampliación y embellecimiento de la Parroquia.

Pintura decimonónica de la Virgen que se encuentra en la Sacristía.

Pintura decimonónica de la Virgen que se encuentra en la Sacristía.

Pero en 1750 la Parroquia de Indios es entregada al Clero Secular por orden del Arzobispo Don Manuel Rubio y Salinas, en este tiempo será que se le sumará la advocación de la Soledad, nombrado un sacerdote que fungiría como administrador parroquia tras la secularización, el Bachiller Manuel de la Estrada, aquí entra en el escenario otro cura de que desconocemos su origen quizá como ayudante de la parroquia llamado don Antonio de Torres.

El padre Torres fue quien por devoción personal introdujo el culto a la Virgen Solitaria, pues usó una imagen de estatura natural que se hallaba en la Sacristía sin culto particular y con un vestido maltratado. El piadoso sacerdote devoto de Nuestra Señora, la vistió de nuevo e hizo que se le comenzase a dar culto público, asociándole al nombre de la imagen, la titularidad del templo que la resguardaba, creando así una advocación propia, sin imaginar que se extendería su culto durante el resto del siglo XVIII, más allá de la misma Ciudad de México; como ejemplos tenemos una copia de la escultura en el Templo de San Pablo Tecamac, en Cholula o un retrato que se encuentra en una colección particular en Ciudad Serdán, ambas en el estado vecino de Puebla. No es extrañar esa tan desarrollada difusión por su culto, pues se le había tomado como una imagen taumaturga, así pueden lo confirmar los exvotos ofrecidos a la venerable imagen y que ahora se encuentran en el Museo de la Intervenciones de Churubusco de la Ciudad de México.

Más aún, los testimonios de los cronistas de la época como Juan de Viera nos describen la imagen y su ya tan crecida devoción: “Aquí se venera una portentosa imagen de Nuestra Señora tan célebre por su hermosura como por sus prodigios. Está representada María Santísima de la estatura natural de una mujer, vestida de terciopelo negro guarnecido de oro fino, con sus tocas blancas de delicado cambrai, puestas las manos delante del pecho como quien ruega y coronada la cabeza con corona imperial de oro embutida en piedras. A este templo como su venerable santuario, ocurre todo el vecindario de México a buscar consuelo en sus aflicciones y faltan paredes donde colgar los votos y retablos que publican sus maravillas…”

Retrato del Protector del Templo, el Padre Gregorio Pérez.

Retrato del Protector del Templo, el Padre Gregorio Pérez.

Para 1753, se nombra al primer cura secular, recayendo el nombramiento en un eminente sacerdote del Arzobispado de México: el Doctor Don Gregorio Pérez Cancio. Este erudito presbítero se dará a la tarea de reedificar el templo dándole el aspecto que hoy en día se conoce y como primera acción crea la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad. La Cofradía fundada con autoridad Apostólica contaba con varias indulgencias papales, siendo su mayor fiesta el Viernes de Dolores en la que era sacada en procesión, con suma devoción y lucimiento, la Sacra Imagen de la Virgen. Grandes sumas de dinero en limosnas debió recoger la cofradía que a cuyas expensas se empezaron los trabajos de reconstrucción en 1772, siendo Virrey Antonio María Bucarelli y arzobispo, Alonso de Haro y Peralta. A esta labor titánica se involucraron los artistas más sobresalientes de la época, dando como resultado un magnífico templo neoclásico, fue concluida la obra en 1787, y dedicado con el beneplácito de los devotos el día 5 de septiembre de 1792. Valiosas eran las obras y alhajas que tenía el recinto para el mayor culto de la Virgen Solitaria que a través del tiempo ha sido blanco de los robos y alteraciones de su belleza original.

En 1903, el retablo neoclásico del Altar Mayor, tuvo que ser sustituido por un altar de mármol blanco de aspecto vagamente gótico. Pero el culto a la Santa Patrona aún permanecía vigente en el México de la Reforma y porfirista pues existen las estampas que el grabador José Guadalupe Posadas hizo retratando la venerable imagen. Para ese tiempo era un templo de gran actividad devocional pues existía una Asociación del Inmaculado Corazón de María, donde se reunían bastante damas para ejercicios devotos y caritativos o la Sociedad Filarmónica “Orquesta de la Santísima Virgen de la Soledad”, a la cual le correspondía tocar en la funciones religiosas de todos los Viernes de Cuaresma y la Semana Santa.

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Llegan los tormentosos aires revolucionarios y con ellos la persecución religiosa. Durante el Gobierno del Presidente Calles, con sus leyes anticlericales, en 1925 intentaron crear una Iglesia Católica Apostólica Mexicana, poniendo al frente a José Joaquín Pérez Budar, “El Patriarca Pérez”, para ello el Gobierno Callista les entregó el Templo de la Soledad y Santa Cruz, tomándolo en posesión por medio de la violencia y corriendo a al Señor Cura Silva, y los Vicarios Luis García y Laureano Fernández, el 25 de febrero del mismo año. Durante los primeros días se estableció el culto en el Templo, con el respaldo del Gobierno Federal y de Luis N. Morones, dirigente de la CROM, (Confederación Regional Obrera Mexicana). La intención principal era de romper lazos que unían al Clero Mexicano con la Santa Sede como se había sucedido en Inglaterra del siglo XVI, iniciativa que nunca trascendió.

La Virgen de la Soledad y Santos.

La Virgen de la Soledad y Santos.

Los legítimos Pastores de la Iglesia reaccionaron a través de su Arzobispo José Mora y del Río que envió una circular a todas las parroquias el día 27 de febrero, en la que declaraba en entredicho el Templo de la Soledad y Santa Cruz y que todo feligrés que se acercara a las puertas de la parroquia, aunque solo fuera a visitar la imagen de la Virgen, seria condenado con la excomunión. Al mes siguiente, el secretario del Señor Arzobispo, envió una carta al Presidente Calles en la que explica que el edificio fue hecho por sus mayores solo para el culto católico, apostólico y romano, siendo injusto que la indiscutible la voluntad de los constructores sea revocada por los herejes y cismáticos que se han apoderado de el por medio de la violencia. Mientras los nuevos moradores del templo, al no ver entradas pecuniarias con que sobrevivir empeñaron la imagen de la Virgen y objetos de valor en el Monte de Piedad, que después fueron rescatados por el Arzobispado.

Los parroquianos y devotos reaccionaron con gran violencia en los días siguientes, de tal manera que el Barrio de la Soledad se vivía un ambiente de agresión en contra del “Patriarca Pérez”, tratando de recuperar como fuese posible el templo. Las agresiones y la tensión llego al punto que el Presidente Calles, ordenó a Pérez desalojar la Soledad para entregarle después el Templo del Ex convento de Corpus Christi. (Este caso se volverá a repetir con el Santuario de Loreto muy cerca de la Soledad, pues en el antiguo colegio, se hizo la Universidad Obrera, y los vecinos temieron que fuera destruida la imagen de la Virgen). Pero ni aun así se restableció el culto católico pues las instalaciones fueron entregadas a la Secretaria de Educación Pública que la convirtió en Biblioteca. La Parroquia fue desocupada totalmente por el Gobierno Federal el día 22 de julio de 1930, tomando de nuevo posesión el Arzobispado de México.

Grabado popular del siglo XX, de José Guadalupe Posada.

Grabado popular del siglo XX, de José Guadalupe Posada.

Los años pasaron y con el tiempo el fervor hacia la Venerable Imagen de María Santísima cayó en el olvido, y su templo fue presa de abandono, un tanto por lo sucedido en el tiempo de la Persecución Religiosa y por otro lado el aumento de habitantes en la Capital que hicieron de esa zona fuera habitada por gente de bajos recursos al mismo tiempo que trabaja ahí, de tal manera que los la sociedad etiqueto y no por pocas razones como una “cueva de gente de mal vivir y drogadictos”.

El Templo
Enclavada en el populoso barrio de la Merced, la parroquia de Santa Cruz y Soledad podría clasificarse por las formas clásicas de arquitectura, entre las construcciones de estilo renacimiento puro. La edificación de este inmueble localizado en la Plaza Santa Escuela, en la colonia Barrio de la Soledad, Delegación Venustiano Carranza. Esta primera parte de la obra fue ejecutada por el maestro Cayetano Signen. Los materiales utilizados fueron tezontle, piedra, cantera gris, madera y hierro principalmente, se erigió sobre 4 mil 145 metros cuadrados.

Su fachada está chapeada de cantera gris al igual que las pilastras que la sostienen. En su interior tiene 6 columnas almohadilladas aisladas que apoyan a la nave principal. De acuerdo a una descripción de la época, se trata de un magnifico templo de mampostería; su bóveda está revestida de cantera. Es de forma rectangular y consta de tres naves. El piso es de mosaico en colores rojo y blanco, tiene una bonita escalera de mármol; el altar mayor es de este mismo material; su techo lo forman bóvedas de cañón con lunetos en los tres primeros tramos de la nave central, misma que se ve interrumpida por una cúpula octagonal. Sobre el presbiterio se puede apreciar otra bóveda aunque éste es de platillo. Esta área tiene el techo formado por 8 pequeñas bóvedas de cañón. El piso es de mosaico verde y blanco, en tanto que la pila bautismal está realizada de madera con primorosos tallados.

La luz natural es muy buena pues cuenta con 8 ventanales en cada uno de sus muros laterales, además de igual número colocados en la cúpula. Tiene 2 inmensos campanarios. Por lo que toca a la parte que aloja al coro es espaciosa, ya que abarca las 3 naves y está sostenido por el mismo número de arcos. Su piso es de duela en la parte central y de ladrillo a los extremos. Mención aparte merece el hermoso barandal con 2 originales campanillas de hierro forjado.

Parroquia de la Soledad y Santa Cruz.

Parroquia de la Soledad y Santa Cruz.

Conforme a un inventario efectuado en 1925, la parroquia tenía pequeños tesoros como una corona de plata con una inscripción que decía: “José María Galván, México, Marzo 29-1912”, así como un estandarte de seda pintado que rezaba “Corazón de María” y estaba ricamente adornado con galón dorado. El Nicho que aloja a la patrona es de madera con hoja de oro; tiene a la Virgen de la Soledad con un vestido de terciopelo negro y bordado de plata.

Sin embargo, con el paso de los años, el templo fue perdiendo poco a poco su esplendor: para empezar en la gestión del Presidente Lázaro Cárdenas, su anexo fue destinado como una casa para los indígenas, por lo que la superficie quedó en 2 mil 635 metros cuadrados. Más adelante se abrió la escuela hogar “Liberación” que perteneció a la Beneficencia Pública, esto ocurrió en 1937. Dos años después, en la noche del 24 al 25 de marzo se registró un robo de 6 candelabros de bronce niquelado. La mala suerte no paró ahí y en 1941, hurtaron 2 copones de plata y un relicario del mismo material. Por si fuera poco, el 17 de enero de 1970, un choque de un camión de pasajeros dañó considerablemente una parte de la verja y agrietó un muro exterior.

El inmueble cuenta con bastantes obras de gran interés como varias esculturas de notable belleza como el Señor del Veneno, copia del que se encuentra en la Catedral, El Señor de los Azotes y la imagen peregrina de la Virgen, copia de la que se encuentra en el Mayor. Las pinturas todas del siglo XVIII de las que cabe destacar una Guadalupana en óvalo, Santa Mónica y Santa Gertrudis de autor anónimo y se encuentran en la Sacristía; El Hallazgo y el Regreso de la Santa Cruz a Jerusalén y la Virgen de la Soledad con Santos en el Templo, El retrato del Padre Gregorio Pérez Cancio del pincel de Francisco Martínez y Santa María Egipcíaca de Juan Correa que se encuentra en el antiguo Baptisterio. Afortunadamente, este inmueble que fue declarado Monumento el 9 de febrero de 1931, fue restaurado completamente en 1982, lo que permitió recuperar parte de esa belleza virreinal.

Grabado del siglo XVII con la Virgen de la Soledad.

Grabado del siglo XVII con la Virgen de la Soledad.

El Culto
La imagen que fue objeto de gran veneración en el siglo XVIII, con fama de milagrosa se pierde en la memoria de la gran ciudad siempre en constante crecimiento. El esfuerzo de clero al frente de la parroquia no ha dejado perder el amor a la Virgen, siendo de gran tradición el Viernes de Dolores como la fiesta a la Santa Patrona. Pero el templo es de los más concurridos el Viernes Santo para el Pésame a la Virgen, a pesar que el Templo está lejos del centro. Como curiosidad, la Sra. Edelmira Lomelí asegura que la Virgen es venerada especialmente por gente marginada como travestis y sexoservidoras.

Agradezco la ayuda del Párroco del Templo de la Soledad y Santa Cruz el Pbro. Benito Javier Torres Cervantes y de Magda de la Rosa Orozco, así también la colaboración del Maestro Alejandro Hernández García y de Raúl Alejandro Martínez Capetillo.

Tacho de Santa María

Bibliografía:
– Pérez Cancio, Gregorio Antonio, Libro de fábrica del Templo Parroquial de la Santa Cruz y Soledad de Nuestra Señora, años de 1773 a 1784, Introducción de Gonzalo Obregón, México, INAH, 1970.

Sitios consultados:
– www.academia.edu
– www.indaabin.gob.mx/dgpif/historicos/soledad.htm

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