Nuestra Señora de los Remedios de Naucalpan

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Nuestra Señora de los Remedios, mejor conocida como "La Gachupina" durante el virreinato y que se venera en su Basílica en Naucalpan, Estado de México.

Nuestra Señora de los Remedios, mejor conocida como “La Gachupina” durante el virreinato y que se venera en su Basílica en Naucalpan, Estado de México.

Esta imagen es sin duda la de más amplia devoción y culto bajo este título de los Remedios en México, su historia y leyenda se encuentran íntimamente ligadas a la de la nación mexicana y a la de la Virgen de Guadalupe, a las cuales en algún tiempo las consideraron imágenes “hermanas” y en otros tiempos devociones “rivales”, por lo que tratare de detallar el desarrollo del culto a María de los Remedios en México.

Todo parece indicar que la imagen de la Virgen de los Remedios venerada actualmente en Naucalpan, Estado de México, vino con un soldado perteneciente al ejército de Hernán Cortés conquistador de México, de nombre Juan Rodríguez de Villafuerte aunque otras versiones le llaman Gonzalo o Rodrigo pero el nombre más aceptado es el de Juan. La imagen según se nos narra pertenecía al hermano de este soldado que también pertenecía al ejército (otras versiones dicen que era religioso de San Agustín) y al saber que su hermano partía al Nuevo Mundo le obsequio la imagen de la Virgen para que le protegiera.

Cuando Cortés llegó a Tenochtitlán hizo derribar los ídolos paganos en el templo mayor y en su lugar mando a poner una cruz de madera y una imagen de la Virgen María que todos coinciden era la misma Virgen de los Remedios y que fue entronizada por el mercedario fray Bartolomé de Olmedo, y que después de estar la ciudad mucho tiempo en sequía al ser entronizada la Virgen cayó una copiosa lluvia, esto haría que posteriormente la Virgen de los Remedios fuera invocada siempre que existían problemas de sequía en la ciudad de México; las mismas crónicas hablan que los indígenas molestos al ver como sus dioses eran destruidos y cambiados por la cruz y la imagen de la Virgen intentaron quitar ambos símbolos del templo mayor pero que ambos se volvieron muy pesados y nadie los pudo levantar, por lo que se le informo al emperador Moctezuma de este hecho el cual lo juzgó como un gran misterio.

"El hallazgo de la Virgen de los Remedios", óleo/tela, anónimo novohispano, siglo XVIII, Pinacoteca de la Profesa de San Felipe Neri, México, D.F.

“El hallazgo de la Virgen de los Remedios”, óleo/tela, anónimo novohispano, siglo XVIII, Pinacoteca de la Profesa de San Felipe Neri, México, D.F.

El 30 de junio de 1520 los aztecas logran una victoria contra el ejército español al mando de Cortés y hacen huir a las huestes hispanas en lo que es conocido como “La Noche Triste” debido a que se dice que ante la impotencia de la derrota después de huir Cortés lloró en un árbol de ahuehuete, durante este trance se dice que Cortés ordeno a Juan Rodríguez de Villafuerte y a sus demás soldados encomendarse a la Virgen de los Remedios para que pudieran sobrevivir al ataque indígena, y el prodigio fue grande pues cuentan que se apareció la misma Virgen de los Remedios junto con el apóstol Santiago montado a caballo que luchaba sin ser herido en contra de los indios para que los españoles pudieran huir y que la Virgen de los Remedios con sus puños le arrojaba tierra a los ojos a los aztecas para que no pudieran seguir a Cortés.

En el fragor de la batalla y el miedo de ser capturados todo indica que Juan Rodríguez oculto la imagen de la Virgen de los Remedios entre unos magueyes del cerro de Otomcalpulco donde se encontraba un antiguo adoratorio para evitar que la imagen fuera profanada por los indios, donde quedó olvidada por muchos años.

Hacia el año de 1540 un cacique indígena recién convertido de nombre Juan de Tovar antiguamente llamado Ce Quautli, por lo que algunos relatores le llaman Juan del Águila pues eso significaba su antiguo nombre, pasando por el cerro de Otomcalpulco yendo rumbo a Tacuba vio que una hermosa señora en la que reconoció a la que hacía algunos años había auxiliado a los españoles le salía al encuentro, la Señora le pidió que buscara su imagen por aquel lugar, pero Juan de Tovar se conformó con contarle lo sucedido a los religiosos franciscanos de Tacuba a los cuales estaba ayudando en el construcción del templo.

Mientras Juan del Águila trabaja en el construcción sufrió un terrible accidente cayendo de un pilar y estando a punto de morir vio aparecerse de nuevo a la Señora del cerro quien le entregaba un cinto con el cual quedó curado y nuevamente le pidió que la buscara en el cerro, Juan no tardó en hacer caso a la petición de su benefactora y encontró debajo de un maguey la imagen de Nuestra Señora de los Remedios intacta, el indio la envolvió en su tilma para que nadie la viera y la llevo a su casa. Pero a pesar de que Juan de Tovar le hacía múltiples ofrendas a la imagen de flores, incienso y comida, la Virgen de los Remedios una y otra vez regresaba por las noches al maguey en el cerro de Otomcalpulco, como Juan de Tovar quería tenerla en su casa para su devoción particular y adorarla al modo de sus antiguas deidades llego al grado de encerrar la imagen en un cofre bajo cerrojo sobre el cual se acostó a dormir durante la noche, pero todo fue inútil a la mañana siguiente la imagen había regresado al maguey en el cerro.

"El hallazgo de la Virgen de los Remedios por el cacique Juan de Tovar", óleo/tela, Miguel Cabrera, siglo XVII.

“El hallazgo de la Virgen de los Remedios por el cacique Juan de Tovar”, óleo/tela, Miguel Cabrera, siglo XVII.

Molesto Juan de Tovar por que la imagen no se quedaba en su casa comenzó a perderle interés y devoción, en una ocasión en que se enfermó gravemente pidió a sus familiares que le llevaran al cerro del Tepeyac a implorarle a la Virgen de Guadalupe por su salud, se dice que al llegar al Santuario la Virgen de Guadalupe le hablo al indio Juan de Tovar y echándose a reír la Madre de Dios le dijo: “¿A qué vienes a mi casa, pues teniéndome en la tuya, me echaste de ella?”. La Virgen morena la recriminó duramente el que se hubiere olvidado de su devoción por su imagen de los Remedios y le dio órdenes precisas de cómo debería ser construida la ermita en honor a la Virgen de los Remedios sobre el cerro de Otomcalpulco, y cuando la ermita fue concluida la imagen de los Remedios fue colocada en el altar hacia 1553. El Santuario en honor a la Virgen de los Remedios se comenzó a construir en 1574 año en el que también fue declarada patrona de la ciudad de México por el ayuntamiento de dicha ciudad.

A la Virgen de los Remedios se le considera como la imagen que hizo surgir las primeras peregrinaciones en México, siendo esta una de indígenas venidos desde Querétaro. Durante el periodo virreinal existió una rivalidad constante entre los devotos de la Virgen de los Remedios y los de la Virgen de Guadalupe pues al ser la primera una imagen traída de España se le daba preponderancia sobre la Guadalupana “aparecida en estas tierras”, al grado que cuando ocurría alguna necesidad primero se hacían oraciones a la Virgen de los Remedios y sólo en dado caso que estas no surtieran efecto es que recurrían a pedirle a la Virgen del Tepeyac.

Del mismo modo también ambas advocaciones de la Madre de Dios pasaron a ser complementarias debido que mientras a la Virgen de los Remedios se le pedía en tiempos de sequía para que lloviera a la Virgen de Guadalupe se le imploraba en las inundaciones para que cesaran las lluvias, además ambas fueron invocadas en muchas ocasiones como abogadas contra los temblores. A Nuestra Señora de los Remedios debido a que fue su imagen encontrada en un maguey se le venera como patrona de quienes cultivan y trabajan el maguey, curiosamente planta de la que se saca la bebida conocida como pulque y que por los otomíes era considerada la “leche de la Virgen de Guadalupe.

La imagen de Nuestra Señora de los Remedios mide 27cm, y de esta forma luce sin sus vestimentas.

La imagen de Nuestra Señora de los Remedios mide 27cm, y de esta forma luce sin sus vestimentas.

Ante tal devoción de los hispanos por la Virgen de los Remedios, esta imagen comenzó a ser llamada un poco despectivamente por los devotos de la Virgen de Guadalupe, como “La Gachupina”, que es un término que se usa en México para referirse a los españoles y que se sigue usando pero ya no con ese significado despectivo sino como un simple sinónimo para referirse a alguien venido de España.

La pugna entre los devotos de los Remedios y la Guadalupana se recrudeció a partir de 1810 cuando el cura Miguel Hidalgo y Costilla iniciador de la lucha de independencia tomó como bandera de la lucha insurgente a la imagen de la Virgen de Guadalupe, del mismo modo los soldados insurgentes llevaban pegados en sus sombreros o pecho estampas de la Virgen de Guadalupe. Ante esto el Virrey de Nueva España Francisco Xavier Venegas decidió hacer traer de su Santuario a la catedral la imagen de la Virgen de los Remedios y nombrarla generala y abogada contra el enemigo insurgente, la Virgen de los Remedios desfilo por toda la ciudad con su bastón de mando y sable de generala dispuesta a la batalla contra la “Guadalupana”, a partir de aquí la Virgen de los Remedios ganó el mote por parte de sus devotos de “La General”, debido a esta tonta pugna de devociones se llegó a extremos tan ridículos que los españoles fusilaron varias imágenes de la Virgen de Guadalupe y los insurgentes hicieron lo mismo con imágenes de la Virgen de los Remedios. Con todo esto sólo dejaban ver que en el número de habitantes novohispanos existían una falta de evangelización para comprender como en la misma leyenda de los Remedios quedó claro que tanto Remedios como Guadalupe son imágenes de la misma Madre de Dios y nuestra.

En la ciudad de México capital del virreinato se llegó al extremo para descubrir a los “insurgentes” que en la catedral de México se puso primero la imagen de los Remedios y luego la de la Virgen de Guadalupe, si alguien pasaba junto a la Virgen de los Remedios sin hacerle reverencia y se la hacía a la Virgen de Guadalupe eso era causa de ser acusado de sedicioso y contrario a España, ser encarcelado y muchas veces fusilado.

Al término de la insurgencia y ser México independiente, hacia 1824 se decide hacer una restructuración en el mapa de la ciudad de México y los congresistas deciden a modo de “castigo” dejar fuera de la circunscripción de la capital mexicana a la localidad de Naucalpan donde se encuentra el Santuario de los Remedios, era una forma de exiliar a la Virgen considerada realista y contraria a la independencia, del “territorio” de la independentista Virgen de Guadalupe.

Óleo de hechura popular que representa a la Virgen de los Remedios, óleo/lámina, anónimo mexicano, siglo XIX.

Óleo de hechura popular que representa a la Virgen de los Remedios, óleo/lámina, anónimo mexicano, siglo XIX.

A pesar de todo esto durante el siglo XIX la Virgen de los Remedios continuo teniendo una devoción tan fuerte como la de la misma Virgen del Tepeyac, es sabido que la imagen de los Remedios llegó a tener una gran colección de joyería en oro y piedras preciosas que posteriormente se usaron para fundirlas y hacer con ellas una luna y peana para la imagen. Además que la imagen de los Remedios solía visitar constantemente los templos y conventos de la ciudad de México visitando a sus fieles devotos, este reconocimiento devocional hacia los Remedios llegó al grado que hacia 1857 cuando el presidente Benito Juárez mediante las leyes de Reforma decide expropiar los bienes de la Iglesia y hacer a esta pagar impuestos y contabilizar todas las pertenencias en sus templos, solo se excluyeron de tales leyes a dos Santuarios, el de la Virgen de Guadalupe y el de Nuestra Señora de los Remedios.

En 1974 S.S. Paulo VI concedió la coronación pontificia a Nuestra Señora de los Remedios la cual llevó a cabo el Obispo fray Felipe de Jesús Cueto. La festividad en honor a la Virgen de los Remedios se celebra el 1 de septiembre aunque las peregrinaciones comienzan desde mediados de agosto y terminan a mediados del mes siguiente.

Actualmente el culto a la Virgen de los Remedios es reconocido en todo el país ya que en casi todo el territorio existen templos dedicados a esta advocación y como mencione al principio siendo la más famosa de las Vírgenes con el título de los Remedios en México, muy a pesar de esto hoy en día el culto a esta imagen no se compara ni en lo más mínimo al que tiene la Virgen de Guadalupe.

Algunos investigadores dicen que la leyenda de la Virgen de Guadalupe y su aparición a San Juan Diego está basada en la del hallazgo de la Virgen de los Remedios y que la intervención de la Guadalupana en la leyenda de los Remedios es un añadido posterior, no sé hasta qué grado esto sea cierto, pero si pienso que esto parece más un intento por querer nuevamente subordinar a la Virgen de Guadalupe a una advocación española, como se ha intentado hacer con la Virgen de Guadalupe de Extremadura.

André Efrén

Bibliografía:
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– QUIROZ MALCA, Haydée, “Fiestas, peregrinaciones y santuarios en México”, México, CONACULTA, primera reimpresión, 2012.
– TALAVERA SOLÓRZANO, Leticia y MONTERROSA PRADO, Mariano, “Las devociones cristianas en México”, México, CONACULTA, primera edición, 2002.

Enlace consultado (28/08/2014):
http://basilicadelosremedios.com/historia.html

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