Nuestra Señora del Pilar

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Imagen de la Virgen del Pilar. Basílica del Pilar, Zaragoza (España).

Imagen de la Virgen del Pilar. Basílica del Pilar, Zaragoza (España).

Introducción
Este día es un día importante para España y América, no sólo porque celebramos el descubrimiento del continente americano, sino porque celebramos la patrona de la Hispanidad, la Virgen del Pilar. En efecto fue declarada como tal por el papa San Juan Pablo II, en Zaragoza [1], el 10 de octubre de 1984, en un viaje que realizó a esta ciudad, a Santo Domingo y Puerto Rico como conmemoración de la Evangelización de América.

Por tanto no es una fiesta sólo española, aunque aquí coincida con la fiesta nacional, sino que celebramos también la advocación mariana que nos recuerda que todos somos hijos de la Iglesia en gran parte gracias a la labor incesante de los predicadores españoles, tanto en España como en América. En algunos países se le llama a este día el Día de la Raza.

Aviso de antemano que no soy un experto en esta advocación mariana. El hecho de atreverme a escribir sobre el tema ha sido una cuestión de mera obediencia a los responsables del blog. He tomado de allí y de aquí lo más interesante, añadiendo además ideas mías, pero buscando no extenderme demasiado.

La leyenda se mezcla con la historia
Cualquier historiador nos dirá que el origen de esta advocación mariana es mera tradición y leyenda, que no posee fundamento histórico alguno. En efecto, se cuenta [2] que el apóstol Santiago, en su evangelización de las tierras hispanas, vino a parar a la ciudad romana de Cesaraugusta, la actual Zaragoza. Llevaba varios meses el apóstol por estas tierras, pero los resultados de su predicación habían sido bastante escasos por la dureza de corazón de sus habitantes. Sólo unos pocos habían creído la buena noticia del Evangelio y Santiago andaba bastante desanimado, con la idea en su cabeza de partir hacia otras regiones del Mediterráneo que pudieran acoger mejor el mensaje cristiano. Andaba el apóstol en estos pensamientos, descansando junto al río Ebro, cuando he aquí que la mismísima Virgen María, la madre del Señor (que probablemente aún vivía en Palestina), se le apareció sobre una columna (o pilar) para confortarle y darle nuevos ánimos. Con nuevos bríos la predicación de Santiago continuó, logrando la conversión de muchos habitantes de esta ciudad. Se guardó esta columna con gran devoción (de jaspe, sobre la cual aún hoy se asienta la imagen de la Virgen), y se edificó un santuario dedicado a la Nuestra Señora, el primer santuario mariano de toda la cristiandad según se cree.

Aparición de la Virgen del Pilar a Santiago el Mayor, Pedro de Raxis, 1579. Museo de la Fundación Lázaro Galdiano, Madrid (España).

Aparición de la Virgen del Pilar a Santiago el Mayor, Pedro de Raxis, 1579. Museo de la Fundación Lázaro Galdiano, Madrid (España).

No hay que ser un erudito en la historia para darse cuenta que ese relato está lleno de lagunas. En primer lugar, el apóstol Santiago fue el primer apóstol que murió mártir (Hch 12, 2), seguramente entre los años 37-39, con lo que hay un descuadre cronológico evidente. Es por ello por lo que históricamente no se cree que este apóstol fuera el evangelizador de España, aunque la tradición cuente con tanto peso en este país: tumba en Santiago de Compostela, piedra de Santiago en Guadalcanal, provincia de Sevilla (donde se narra que paró a descansar), milagro del Pilar… Según creen algunos estudiosos [3], basándose en la primera carta de san Clemente y Rom 15, 24-28 lo más probable es que otro apóstol, san Pablo, fuera el evangelizador de la península ibérica.

Otro dato que puede decepcionarnos un poco es el hecho de que en el canon VIII del Sínodo de Antioquía, de finales del siglo IV, se establecía que las imágenes religiosas habían de colocarse sobre columnas (quizás a imitación de las imágenes paganas grecolatinas). Según algunos autores [4], que seguro no serán proclamados hijos predilectos de Zaragoza, éste es el origen de la columna o pilar de esta advocación mariana y, de hecho, aún quedan restos de este mandato sinodal en la costumbre que aún se conserva de colocar las imágenes religiosas sobre peanas.

Esto no significa que haya que menospreciar esta advocación por su escaso rigor histórico. Pues el hecho de que haya una tan antigua y arraigada tradición debe movernos al respeto y veneración. Lo importante son todos los frutos y el rico legado que la devoción a la Virgen del Pilar ha dado a todo el orbe católico, especialmente a los países hispanos. Todos los cristianos que vivimos bajo su manto y cuya fe se robustece por su santo pilar sólo podemos dar gracias a Dios porque la Pilarica y su basílica brillan con luz propia. Cada día desde hace muchos siglos, ilumina a los que desean encontrar un camino por el valle de tinieblas que es el mundo. Por tanto, sin el Pilar y Santiago no se entendería la religiosidad española ni hispanoamericana.

Sea como fuere, se asienta históricamente esta devoción desde el siglo II nada menos. En unas obras en la basílica se descubrió la tumba paleocristiana de un diácono de nombre Lorenzo (no el santo, claro). Esto nos hace pensar que este lugar era al menos un lugar de culto donde habría servido este diácono. En otras obras en la plaza de la basílica se descubrieron restos de antiguos túneles que seguramente hubieran servido de ruta de escape en tiempos de persecución.

Piedra de Santiago. Guadalcanal (Sevilla)

Piedra de Santiago. Guadalcanal (Sevilla)

En el sarcófago de la mártir santa Engracia, también de Zaragoza, conservado desde el siglo IV, se observa lo que se cree es la primera representación de la Virgen del Pilar, que desciende desde el cielo, apareciéndose a Santiago. Esto es bastante discutido por otros estudiosos que aseguran que dicha representación es una Asunción. Sin embargo en su contra está el hecho de que esta temática no era representada iconográficamente en estos primeros siglos. Del siglo IX hay un escrito [5] que nos hace pensar que ya había un santuario o ermita en el siglo III dedicado a la Virgen, en donde se nos cuenta que los restos del mártir san Vicente fueron depositados allí un tiempo porque éste había servido en dicho santuario. De esto último dudan algunos historiadores, porque las vicisitudes con los restos de san Vicente suele creerse que fueron otras.

Con el paso del tiempo esta devoción mariana fue extendiéndose por toda la península Ibérica. Ya en el siglo XV el gran rey Fernando el Católico, como buen aragonés, era muy devoto de la Virgen del Pilar y en esos años comenzaron a ser notorio el número de peregrinos que se encaminaban a Zaragoza a pedir favores.

Sobre la primitiva y originaria capilla, seguramente de simple adobe, que se edificó en los tiempos del apóstol, se construyó otra, de mayor tamaño, en época mozárabe. No se sabe bien qué pasó con ella durante la invasión musulmana aunque fue respetada según afirman numerosas fuentes. Tras la reconquista de Zaragoza (1118) el rey Alfonso I el Batallador mandó construir un templo románico (sólo se conserva un tímpano en la fachada sur) con el título de “Basílica de Santa María la Mayor y del Pilar” [6]. A finales del XIII se encontraba el templo en tan mal estado que el obispo Hugo de Mataplana mandó construir uno gótico-mudéjar (estilo muy propio de aquellas tierras), contando con ello con recursos que el propio papa Bonifacio VIII envió. No se finalizó la obra hasta el siglo XVI.

Virgen del Pilar, Francisco de Goya. Museo de Zargoza, España.

Virgen del Pilar, Francisco de Goya. Museo de Zargoza, España.

La gran afluencia de peregrinos hizo necesario construir otro templo. La actual basílica es de estilo barroco, comenzada en el siglo XVII. Las vicisitudes de la historia y escasez de recursos han prolongado esta última construcción durante siglos. Hasta 1961 no se concluyó la última de las cuatro torres que posee.

El significado de esta advocación
Si tenemos la curiosidad de buscar en la Sagrada Escritura la palabra pilar, o su sinónimo columna veremos que su riqueza teológica es impresionante. En efecto Dios protegió a su pueblo del Faraón como columna de nube y como columna de fuego (Ex 13, 21-22), y en forma de columna de nube se posaba Dios en la Tienda del encuentro (EX 33, 9-10). Dos columnas, y con ella la casa que soportaban y donde se encontraban los jefes de los filisteos, derribó Sansón (Jue 16, 29), liberando así a su pueblo. También están cargadas de simbolismo las columnas del Templo de Salomón cuya construcción (y destrucción) se nos narra en los dos libros de los Reyes. El poder de Dios sobre la Creación se nos cuenta en los libros sapienciales cuando se afirma que “Él labra, tambalea o sostiene” las columnas del cielo y la tierra (Jb 26, 11, Sab 9, 1 y Sal 75, 4). Curiosamente Pedro, Santiago y Juan son considerados por san Pablo como “columnas” de la Iglesia (Gal 2, 9). Para finalizar este recorrido por la Biblia nos fijamos en la actitud que el ángel del Apocalipsis pide a los fieles del Señor y el premio esperado:

Ya que has guardado mi recomendación de ser paciente, también yo te guardaré de la hora de la prueba que va a venir sobre el mundo entero para probar a los habitantes de la tierra. Vengo pronto; mantén con firmeza lo que tienes, para que nadie te arrebate tu corona. Al vencedor le pondré de columna en el Santuario de mi Dios, y no saldrá fuera ya más; y grabaré en él el nombre de mi Dios, y el nombre de la Ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que baja del cielo enviada por mi Dios, y mi nombre nuevo (Ap 3, 10-12).

Todas estas citas son lo suficientemente claras y pueden ayudarnos a entender el significado de esta advocación del Pilar. Sí la entendió Santiago cuando le venció el desánimo. Sí la entendieron, al menos con el corazón, los propios discípulos cuando, presos de miedo ante lo que le había sucedido a su Maestro, se reunieron junto a María (Hc 1, 14). También la han entendido todos aquellos que, a lo largo de los siglos, han mirado a María pidiendo fuerza, ánimo, consuelo y amparo ante las dificultades, persecuciones y peligros.

Basílica del Pilar junto al Ebro, Zaragoza (España).

Basílica del Pilar junto al Ebro, Zaragoza (España).

Muy bien lo expresa el himno de Vísperas que, en esta fiesta litúrgica, nos propone la Liturgia de las Horas. Lo pondré casi entero por su gran significado:

Esa columna sobre la que posa
leve sus plantas tu pequeña imagen,
sube hasta el cielo: puente, escala, guía
de peregrinos.

Cantan tus glorias las generaciones,
todas te llaman bienaventurada,
la roca firme, junto al Ebro enhiesta,
gastan a besos.

Abre tus brazos virginales, Madre,
vuelve tus ojos misericordiosos,
tiende tu manto, que nos acogemos
bajo tu amparo
.

La Virgen del Pilar y su basílica hoy
Cuando uno llega a la basílica del Pilar siente que está en un lugar muy especial. El autor del artículo ha tenido la dicha de ir en tres ocasiones a ella. La elegancia y grandiosidad de su construcción da al ambiente una serenidad especial. La capilla de la Virgen siempre está atestada de devotos con un recogimiento estremecedor. Todos miran a la Virgen, todos le rezan, todos presentan ante Ella sus problemas, sufrimientos y miserias. No es raro ver lágrimas en los rostros. Siempre hay padres que presentan a sus hijos a la Madre de todos.

Santa Capilla de la Virgen. Basílica del Pilar, Zaragoza (España).

Santa Capilla de la Virgen. Basílica del Pilar, Zaragoza (España).

La actual imagen de la Virgen es estilo tardo-gótico, de mediados del s. XV, atribuida al escultor Juan de Daroca (o de la Huerta). Es de madera sobredorada, de pequeño tamaño (38 cm solamente), representando a María y el Niño, con corona, túnica y manto. El Niño agarra con una mano el manto de la Virgen y, con la otra, un pajarito. Toda la imagen se asienta sobre una columna de jaspe de 1,70 m, cubierta con bronce y plata, que a su vez suele taparse con un manto (la colección de mantos, donados por numerosas personas y colectivos a lo largo de la historia, es de más de 300). Los días 2, 12 y 20 se suele retirar el manto por lo que puede verse la columna tal y como está. Fue coronada canónicamente el 20 de mayo de 1905. Se cuenta que la corona fue pagada por un grupo de damas de clase noble encabezadas por la reina María Cristina, esposa de Alfonso XII. Como curiosidad decir que la Virgen del Pilar fue nombrada Capitán General en 1909.

Las banderas de los distintos países de Hispanoamérica allí presentes recuerdan su especial patronazgo. Pero no sólo es patrona de la Hispanidad, sino también de la propia ciudad de Zaragoza (1642), de Aragón (1678), copatrona de Sevilla y de la Guardia Civil. En numerosas ciudades españolas hay barrios enteros dedicados a esta advocación, como así ocurre en Madrid, Valladolid, Las Palmas de Gran Canaria, Huelva y Burgos. También en Hispanoamérica se encuentran numerosos barrios y templos dedicados a esta advocación.

Las personalidades que han visitado la basílica y a la Virgen a lo largo de la historia son innumerables. La han visitado reyes como el ya mencionado Fernando el Católico, Felipe IV y Carlos IV, presidentes de diferentes países y varios santos. El papa San Juan Pablo II la visitó en 1982 y 1984, quedando impresionado por esta devoción mariana.

El papa San Juan Pablo II rezando a la Virgen del Pilar.

El papa San Juan Pablo II rezando a la Virgen del Pilar.

En las fiestas que se celebran en estos días acuden numerosos devotos de muchos lugares de España. Aunque todos los actos son de un primor devocional admirable, destacan entre todos la conocidísima ofrenda de flores y la procesión del rosario de cristal.

David Jiménez


[1] Juan Pablo II, Discurso en la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto de Zaragoza, 10 de octubre de 1984.
[2] San Gregorio Magno, Moralia sive Expositio in Job, Archivo de la Basílica del Pilar, 1297.
[3] T. Otero Lázaro, La Tradición Paulina, Facultad de Teología del Norte de España.
[4] M.Nougués Secall, Historia, crítica y apologética de la Virgen nuestra señora del Pilar de Zaragoza
[5] Fr. Almonio de París, Historia del traslado de san Vicente.
[6] D. Lasagabáster Arratíbel, Historia de la Santa Capilla de Nuestra Señora del Pilar, Zaragoza

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