La Virgen del Rebollet y el pleito sobre su propiedad

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Imagen de la Virgen del Rebollet tras su restauración.

Imagen de la Virgen del Rebollet tras su restauración.

La Virgen del Rebollet es una imagen mariana que debe su nombre al poblado de su procedencia así llamado. Esta representa a una “Virgo lactans”, es decir, a la Virgen dando el pecho al Niño Jesús. Se cree que este tipo de  imágenes aparecieron en el cristianismo español en el siglo XII en tierras catalanas y a finales del XIII se expandirán hacia otras tierras como Valencia. Respecto a su datación, ésta es probablemente anterior a la conquista de Valencia, producida en 1238 y de la donación del Castillo del Rebollet al caballero Carroz en el año 1240.

El primer dato que habla del culto a la Virgen del Rebollet data del año 1270, rindiéndosele culto entonces en la iglesia de San Nicolás del Rebollet, donde ya era costumbre sacarla en procesión ante determinadas calamidades o desgracias. También existe una devoción histórica a la Virgen por parte del pueblo de Oliva, existiendo desde tiempos inmemoriales una cofradía en su honor. Ya en los siglos XV y XVI constan diversas procesiones y peregrinaciones para demostrarle su devoción por parte de las poblaciones vecinas.

La imagen permanece durante todo el año en su camerino del altar mayor de la iglesia del antiguo convento de Santa Maria del Pi, excepto durante las fiestas patronales del 29 de agosto al 8 de septiembre, que se traslada a la iglesia parroquial de Oliva, población de la que es patrona; ya que fue así declarada por la Sagrada Congregación de Ritos tras la petición de tal concesión por parte del sacerdote D. Salvador Campos Pons y el entonces alcalde de la ciudad D. Joaquín Alemany Alemany. El 8 de septiembre de 1999 fue coronada canónicamente.

En este caso concreto, las características son las de una Virgen de muy pequeño tamaño, que aparece sentada en  un banco con cojín, apoyando al Niño sobre sus rodillas y dándole el pecho izquierdo, mientras le ayuda con su mano derecha. La imagen está realizada en madera de abedul, presentando un hueco vacío en su parte posterior que contenía una pieza de hierro anclada con clavos y con una anilla, que podía ser para poder mantenerla fija en alguna especie de palo o mástil durante las batallas.

Vista del estado de la imagen antes de su restauración.

Vista del estado de la imagen antes de su restauración.

Con el paso de los años presentaba un estado lamentable y es por lo que, a principios del año 1999, fue sometida a un proceso de restauración en el IVCR. Hasta la restauración, a la Virgen se la vestía con ricos trajes, peluca y corona de plata, lo que había agravado aún más el estado de conservación, por lo que se decidió que a partir de ésta no presentase estos adornos. La hermosísima imagen románica era revestida por mantos e indumentarias que ocultaban su belleza y valor histórico, convirtiendo en apariencia la escultura sedente en una diminuta imagen que parecía estar de pie. También solía ser maquillada para las fiestas. Tal circunstancia es consecuencia del espíritu barroco imperante durante largo tiempo.

Pero el tema que nos ocupa es el largo pleito que se originó entre las poblaciones de Oliva y la Font d´en Carrós por su propiedad. Y es que, según cuenta la tradición, fue encontrada  por unos pastores y fue llevada al poblado del Rebollet, donde permaneció en la capilla del castillo, lugar que pertenece al actual término de La Font d’En Carrós y a pocos kilómetros de Oliva. Permaneció allí hasta el año 1598, cuando fue trasladada por quedar en ruinas el castillo a causa de un fuerte terremoto que asoló la comarca, siendo especialmente trágico en el poblado del Rebollet, que quedó totalmente destruido.

Es por esto por lo que sus habitantes emigraron a las cercanas poblaciones de Oliva y la Font d’En Carrós, siendo estos últimos los que quedaron en posesión de la imagen, así como de todas las alhajas, ropajes y enseres eucarísticos que habían en la capilla. Por eso, desde ese momento la imagen de la Virgen se encontraba en la iglesia parroquial de Font d’En Carrós. Aquí empezó un fuerte litigio por la custodia de la Virgen, acentuado por la histórica rivalidad entre las dos poblaciones vecinas. La población de Oliva hizo llegar sus pretensiones hasta las más altas instancias del momento, el Conde de Oliva y el Arzobispo de Valencia.

El 20 de julio de 1601 dictaron sentencia y fallaron a favor de la ciudad de Oliva con tres disposiciones:
1. Que la imagen correspondía a Oliva, como cabeza del condado y por tener una cofradía en su honor de fundación inmemorial.
2. Que estuviera en el convento de frailes franciscanos, sin que pudiera ser reclamada su propiedad por ninguna de las dos parroquias de los pueblos en litigio.
3. Que no saliera del templo a excepción de grandes necesidades o solemnidades públicas, previa acta notarial de la entrada y salida de la iglesia del convento.

Fotografía del traslado de la imagen en su anda de plata.

Fotografía del traslado de la imagen en su anda de plata.

La solución se tuvo que ejecutar por la fuerza y los hombres del conde, acompañados de los franciscanos, tuvieron que sacar, mediando armas, la imagen de la Virgen; ya que los del lugar no estaban dispuestos a acatar la sentencia e interpusieron queja ante el rey Felipe III, que no obtuvo efecto alguno. Por este motivo se viene a llamar a sus habitantes “cabuts” (cabezones), ya que no se conformaron en ningún momento con la resolución, a pesar de tener en contra al Conde de Oliva y Duque de Gandia y al arzobispo de Valencia. Una vez, en Oliva fue trasladada a la capilla del palacio condal, hasta que se reconstruyó el convento de los franciscanos de Santa Maria del Pi, que también había quedado en ruinas tras el terremoto, siendo trasladada definitivamente el 4 de octubre de 1606, a su actual emplazamiento en el convento rehabilitado.

Esto sólo tuvo la excepción del período 1836-1855 en que, debido a la profanación del convento y exclaustración de los franciscanos por la desamortización de Mendizábal, fue trasladada a la iglesia de Santa Maria. También durante el período de la guerra civil fue escondida por el vicario de Santa Maria, Fernando Cremades, natural de Bellreguard, y José María Sanjuán, D. Vicente Cardona y Doña María Vidal. Una vez finalizada la guerra, volvió a su emplazamiento actual. Así, la imagen ha sido custodiada a lo largo del tiempo por franciscanos y por carmelitas hasta nuestros días.

Salvador

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