Las apariciones marianas en Garabandal

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Dibujo de la Virgen aparecida en Garabandal siguiendo las descripciones de las niñas videntes.

San Sebastián de Garabandal se encuentra en el interior de Cantabria. Es una pequeña aldea en los montes cántabros, donde el 18 de junio de 1961 ocurrieron unos hechos de gran trascendencia para la población.
Esa tarde, cuatro niñas llamadas Conchita, Loli, Mari Cruz y Mari Loli penetraron en un pequeño huerto en las afueras de la población propiedad del maestro, con la intención de apropiarse de unas cuantas manzanas. Su meta era utilizar dichas manzanas para arrojarlas contra las personas que iban esa noche a un baile, escondidas tras unos arbustos. Pero no llegaron al huerto.

Al llegar a una calle que daba salida al pueblo, las cuatro niñas sintieron un frío intenso y quedaron paralizadas con gran temor. Un fuerte estruendo se produjo frente a ellas, seguido de la aparición de un ser que identificaron como el Arcángel San Miguel. La aparición la contemplaron por espacio de unos minutos hasta que desapareció tan súbitamente como había aparecido.
Con las dudas y sentimientos a flor de piel las niñas decidieron al día siguiente personarse en el mismo lugar con un rosario entre las manos para mostrar su buena voluntad, pero nada ocurrió.

Volvieron al cabo de dos días, ya acompañadas de un grupo de personas cuando de nuevo se produjo la aparición del misterioso ser al que ellas habían identificado con San Miguel Arcángel. Desgraciadamente y como ocurre en otro tipo de apariciones, sólo las cinco niñas podía observarlo, no viendo nada los presentes que las acompañaron.
Este ser, como en la primera aparición, se limitó a observarlas sin pronunciar ni gesticular movimiento alguno. Finalmente parece ser que las niñas entablaron conversación con el supuesto Arcángel, entrando en aparente éxtasis e irradiando felicidad sus rostros.

La gran sorpresa llegaría el día 2 de julio, pues multitud de personas, ya llegadas de otras poblaciones acudieron a la cita de las cuatro niñas con el misterioso ser. Huelga decir que entre los que acompañaban al grupo de niñas había dos grupos: los que trataban de echarlas por tierra y los que creían firmemente que aquello era de procedencia divina.

Retablo cerámico que marca el punto donde se produjeron las presuntas apariciones de San Miguel Arcángel en Garabandal, Cantabria (España).

A las 3 de la tarde se celebró una reunión en la parroquia del pueblo en la que se rezo el rosario y a las seis de la tarde la multitud emprendió el camino hacia la calleja al final del pueblo, lugar de las apariciones. Cuatro postes delimitaban el lugar exacto en el que días atrás se había producido la primera manifestación.

En esta ocasión San Miguel Arcángel, junto con otro ser alado de grandes alas rosadas, cubierto de vestiduras azules (al que las cuatro niñas no lograron identificar) acompañaban a una bellísima Señora, de pelo castaño oscuro, rasgos muy sutiles, vestida de blanco, con un manto azul claro y sobre la cabeza una corona con estrellas de oro. La bella Señora fue identificada como la Virgen del Carmen (¡!) y se desplazaba de un lado a otro sin mover los pies, como si flotara. Posteriormente una de las niñas, Conchita González, relataría en su diario lo ocurrido ese día: “Nos fuimos para la Calleja a rezar el Rosario y sin llegar allí se nos apareció la Virgen con un Ángel a cada lado. Uno era San Miguel, pero el otro no lo sabemos…”

En torno a los éxtasis de las niñas el sacerdote Ramón Andreu confeccionó con profusión de detalles un informe que posteriormente remitiría al Obispo de Santander, Monseñor Aldázal. Un extracto del mismo dice así: “Pese a haber intentado sacar a las niñas de su éxtasis, con dolorosos cortes, golpes secos y hasta quemaduras, ellas permanecían insensibles a todo. No percibían nada de cuanto les rodeaba”. Todas estas pruebas tuvieron un gran número de testigos, presentes cuando se realizaron.

El día 27 de julio se produjeron dos nuevas apariciones. En esa ocasión un ángel anuncio a las niñas que a las ocho en punto de la tarde recibirían a San Miguel Arcángel. Por espacio de 85 minutos, mientras duraba la aparición, las niñas permanecieron extendidas en el suelo, rígidas, como pesos muertos, sin que nadie pudiera mover tan pequeños cuerpos.

Las cuatro niñas videntes de Garabandal, arrodilladas en oración y dirigiendo su mirada hacia las presuntas apariciones.

El 8 de octubre a San Sebastián de Garabandal acudieron unas cinco mil personas procedentes no solo de esa región y otras partes de España, sino incluso del extranjero a donde habían llegado las noticias de las presuntas apariciones. Empezaron las curaciones milagrosas, “danzas del sol”, aromas embriagadores, etc.

Las apariciones continuaron durante años. El 30 de noviembre de 1965 la Virgen transmitió un mensaje importante a las niñas, cuyo destinatario era ni más ni menos que el Papa Beato Pablo VI. Dos meses más tarde una de las niñas (ya adolescente), Conchita, viajaba a Roma y era entrevistada durante más de dos horas por el Tribunal de la Congregación de la Fe y posteriormente recibida en audiencia por el Sumo Pontífice al que entregó el mensaje de la Virgen.

El Obispado jamás lo consideró como una auténtica aparición mariana y prohibió el culto en aquel lugar, prohibiendo a fieles, monjas y curas acudir allí. Pasados cinco años parecía que el tema de las apariciones ya apenas era recordado, aunque había gente que seguía acudiendo al lugar.

El 4 de abril de 1970 entró en escena el estrafalario Clemente Rodríguez, vidente y pontífice de El Palmar de Troya, que acudió a San Sebastián de Garabandal en un acto de hermanamiento. Allí, en el lugar de las apariciones cayó en aparente éxtasis y dijo recibir la comunión mística de las mismas manos de la Madre de Dios.

Vista de la rudimentaria capilla levantada en el lugar exacto de las presuntas apariciones. Garabandal, Cantabria (España).

El 18 de octubre de 1972, a las dos de la mañana, la joven Conchita sufrió un repentino ataque de histeria y se dirigió a toda velocidad al lugar de los hechos, cayendo de bruces, semi-inconsciente por espacio de unos minutos. La sorpresa de los que allí acudieron fue tremenda cuando vieron que en la boca de Conchita (suponemos que en la lengua) se iba formando algo similar a una Sagrada Forma. La misma Conchita contaría poco después que fue la presencia del Arcángel San Miguel en su habitación la que le impulsó a acudir a la callejuela.

El Obispado de Santander, tras estudiar los hechos, comunicó que en San Sebastián de Garabandal no ocurría nada sobrenatural. Sin embargo, décadas mas tarde se descubrió que no hubo ninguna comisión ni investigación en profundidad. El Doctor Ricardo Pucernau (director del departamento de Neurología Clínica Universitaria de Patología General) en una carta remitida al reverendo norteamericano Joseph Pelletier, exponía rotundamente las conclusiones a las que había llegado tras estudiar minuciosamente a las cuatro jóvenes.

Vista de una diminuta capilla con la imagen de la Virgen presuntamente aparecida en San Sebastián de Garabandal, colocada en un árbol.

En palabras textuales, decía: “…totalmente imposible aceptar científicamente que se pueda tratar de un juego de niñas. Solo con ver los documentos gráficos que se poseen, queda descartada esta suposición. No se encuentra sin embargo, desde un punto de vista científico-médico, una explicación satisfactoria a la totalidad de los hechos, tanto fisiológicos, psicológicos como parasicológicos de los extraños fenómenos de Garabandal”.

A día de hoy, San Sebastián de Garabandal es un lugar de peregrinación masivo, con una afluencia de miles de personas en fines de semana y donde los sacerdotes administran el sacramento de la confesión en plena calle.

Sobre los mensajes de La Virgen he preferido no incluir ninguno y que los que deseen saber de ellos se dirijan a: www.virgendegarabandal.org. Ahí los podréis leer en su totalidad.

Abel

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es