Virgen de la Masacre de Acteal

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Los lugareños venerando la imagen de la Virgen de la Masacre, Acteal (México).

Los lugareños venerando la imagen de la Virgen de la Masacre, Acteal (México).

En el presente artículo, el objetivo de este, es presentar un modelo de culto a Nuestra Señora, sin embargo, la historia de esta advocación se engloba en un hecho doloroso, para las comunidades indígenas de México sobretodo de Chiapas, siendo uno de los estados de la República con más marginación social y conflictos político-sociales. Si bien es un artículo corto, debido a que someramente hablaremos de los hechos que ocurrieron en relación a la advocación y después describiremos la imagen en sí, no es mi objetivo entrar en discusiones con trasfondo político, pero al hablar de este evento como cristiano es deber de todos denunciar la discriminación que sufren nuestros hermanos indígenas por una sociedad “hispano-céntrica” que no valora la herencia cultural de nuestros antepasados, y que margina el legado rico y el conocimiento de las mismas, además de silenciar sus reclamos de justicia y equidad, comenzando por el rescate de la lengua y las tradiciones. Este artículo se basa en distintos periódicos mexicanos documentados sobre esta advocación.

La imagen
La historia de la imagen de la Virgen está ligada a la tragedia que sufrió el pueblo tzotzil en los años 90. El 22 de diciembre de 1997, en media Rebelión de la EZLN, grupos paramilitares del Ejército Mexicano irrumpieron en el pueblo de Acteal, perteneciente del municipio de Chenalhó, donde asesinaron a 45 indígenas mientras se encontraban en la ermita de la localidad orando. Entre las víctimas de la masacre se encontraban hombres, mujeres y niños, así como mujeres embarazadas, también fueron detenidos 100 personas más, siendo trasladadas a la cárcel de Tuxtla Gutiérrez, capital del Estado de Chiapas. Mientras el gobierno mexicano ve a la masacre como un conflicto entre comunidades, opositores, y grupos ligados con la defensa de los Derechos Humanos la ve como una estrategia del ejército de desarticular la base de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

En el momento de la matanza, en el recinto religioso se encontraba una imagen de la Virgen de Guadalupe, hecha de pasta barata, de las que comúnmente se venden en cualquier tienda religiosa o puesto de artículos religiosos y que presidía esa noche de oración y de ayuno. Cuando los paramilitares llegaron dispararon de lejos, atinándole primeramente a la Virgen, ocurriendo después que los ocupantes del templo trataran de refugiarse, pero fueron rodeados por los atacantes quienes siguieron disparando alevosamente.

Estado en que ha quedado la imagen después del tiroteo. Acteal, México.

Estado en que ha quedado la imagen después del tiroteo. Acteal, México.

Tiempo después, la imagen severamente dañada por los impactos de las balas fue recogida por los habitantes de Las Abejas, quienes comenzaron a venerarla como “La Virgen de la Masacre”. Un testimonio de los sufrimientos de las comunidades indefensas. Según el padre Pedro Humberto Arriaga, sacerdote que trabajó muchos años en la comunidad y llegó precisamente después de los hechos, señala que antes medía un metro de altura, pero después de los impactos de bala mide 50 centímetros. Acabado el conflicto en Chiapas, los lugareños trataron de reconstruir la imagen pegando las piezas rotas y la taparon con un huipil, ahora se mantiene recostada en una urna de cristal y así es llevada como símbolo del sufrimiento pero también de esperanza. El obispo Samuel Ruiz García, hombre vilipendiado por su defensa a favor de estas comunidades, fuertemente condenó los hechos, además de contribuir fuertemente en el proceso de paz entre los integrantes de la EZLN con los representantes del Gobierno Mexicano.

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En el sureste mexicano donde mayoritariamente vive la gente en situaciones de pobreza, María en su advocación de la Masacre sale en procesión durante varios días en distintas comunidades de refugiados, marginados, entre cantos, danzas y oraciones así como sahumerios de copal, teniendo una devoción fuerte y creciente por la zona de los Altos de Chiapas con el apoyo de las autoridades eclesiásticas.

René

Webs consultadas (30/07/16):
– www.animalpolitico.com › Nacional
– www.jornada.unam.mx/2001/04/09/012n1pol.html
– https://es.wikipedia.org/wiki/Matanza_de_Acteal

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Nuestra Señora de Guadalupe: reina de México y emperatriz de América (IX)

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Anónimo novohispano, óleo/tela,  "El Padre Eterno pintando a la Virgen de Guadalupe", siglo XVIII, Museo de la Basílica de Guadalupe.

Anónimo novohispano, óleo/tela,  “El Padre Eterno pintando a la Virgen de Guadalupe”, siglo XVIII, Museo de la Basílica de Guadalupe.

El impacto Guadalupano en el arte pictórico
Desde 1531 fecha de la aparición de Santa María de Guadalupe a San Juan Diego el relato y leyenda de este acontecimiento ha tenido una repercusión muy grande en lo que se refiere al arte y especialmente en pinturas y grabados, muchos artistas movidos por la popularidad que esta devoción tomó fueron movidos por encargo o fervor propio a intentar realizar copias fieles a la imagen original desde el siglo XVI.

Precisamente los registros más antiguos de óleos de la Virgen de Guadalupe se remontan al siglo XVI perteneciente a un templo en el Estado de México, la catedral de San Cristóbal de las Casas, Chiapas y en la parroquia de Mixco, Guatemala obra fechada entre 1540 y 1542 llevada por los religiosos mercedarios, esto demuestra la temprana difusión del culto guadalupano en toda la Nueva España. En el libro “La estrella del norte de México” del religioso Francisco de Florencia se menciona que San Juan Diego tenía una imagen de la Virgen de Guadalupe que en el momento de su muerte (1548) heredó a un hijo suyo llamado Juan. Se dice que este cuadro se conserva a un actualmente el cual fue obsequiado por la familia Mecde a San Juan Pablo II durante su primera visita a tierras mexicanas.

Existe del mismo modo un cuadro fechado en 1606 obra del pintor novohispano Baltazar de Echave que representa a Nuestra Señora de Guadalupe y es la primer obra firmada por el autor que reproduce a la Virgen del Tepeyac; en Ozumba, Estado de México se resguarda un fresco mural de las apariciones de Nuestra Señora a San Juan Diego fechado hacia 1613.

Entre 1615 y 1620 apareció el primer grabado representando a la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe obra del belga Samuel Stradanus a petición del arzobispo Juan de la Serna para recaudar limosnas para la construcción de la ermita de Guadalupe. También se tiene registro que en 1669 el pintor novohispano Juan Correa envió un cuadro suyo de la Virgen de Guadalupe a Roma.

Matías de Arteaga y Alfaro, grabado/papel,  "La primera aparición de Nuestra Señora de Guadalupe", 1686, este grabado forma parte de la primera serie de cuatro que representa a las apariciones de la Virgen en el Tepeyac y que inspiraría obras posteriores.

Matías de Arteaga y Alfaro, grabado/papel,  “La primera aparición de Nuestra Señora de Guadalupe”, 1686, este grabado forma parte de la primera serie de cuatro que representa a las apariciones de la Virgen en el Tepeyac y que inspiraría obras posteriores.

Llega hasta nuestros días noticias gracias a Francisco de Florencia de que en 1648 el vicario de la ermita de la Virgen de Guadalupe, el bachiller Lasso de la Vega, mandó a que se pusiera un cercado para proteger el sitio del manantial del Pocito donde se realizara la tercera aparición guadalupana y que el sitio fuera decorado con hermosas pinturas de las apariciones de la Virgen. Ese mismo año, Miguel Sánchez publicó el primer grabado que representaba el momento de la aparición y estampamiento de la imagen guadalupana en el ayate de San Juan Diego. Existe otra serie de grabados muy importantes para el guadalupanismo en el arte tratándose de los publicados en 1686 por Luis Becerra Tanco en su obra “Felicidad de México” y que fueron obra de Matías de Arteaga y Alfaro, son de suma relevancia puesto que en la edición sevillana de este libro es donde aparecen por primera vez representadas las cuatro apariciones de la mariofanía, estos grabados de Matías de Arteaga fueron un parteaguas en lo que se refiere a las representaciones guadalupanas pues a partir de estas muchas de las pinturas, grabados y relieves se basaron en estos grabados para representar a la Virgen de Guadalupe y sus cuatro apariciones, la misma serie de cuatro apariciones que adorna la fachada de la antigua basílica de Guadalupe parecen estar inspiradas en dichos grabados.

La Virgen de Guadalupe a lo largo de todo el periodo virreinal fue pintada por todos los grandes pintores, como el ya mencionado Baltazar Echave, José de Alcíbar, Francisco Morlete, Juan Correa y el más famoso entre ellos Miguel Cabrera, pero también fue pintada por indígenas desconocidos que reprodujeron en pequeñas y grandes escalas la imagen guadalupana.

Miguel Cabrera fue el pintor que más reprodujo la imagen guadalupana y el que más era buscado por la iglesia y los fieles para este fin, esto le ha ganado ser llamado el evangelista de la Virgen de Guadalupe, todo esto se debe a que el pintor tenía un profundo conocimiento de la imagen guadalupana ya que el 30 de abril de 1751 en compañía de los también pintores José de Ibarra, Manuel de Ossorio y Juan Patricio Morlete se le permitió realizar una inspección al ayate original de San Juan Diego cuyas observaciones el mismo Cabrera publicaría posteriormente en un libro llamado “Maravilla americana”; Cabrera ayudado de José de Alcíbar y José Ventura Arnáez realizo tres copias de la imagen de Guadalupe, una para el arzobispo de México Manuel Rubio y Salinas, una más para el Papa Benedicto XIV y otra más para sí mismo para posteriormente reproducirla en su taller; de la misma manera otros pintores sacaron una copia en papel aceitado para poder reproducir a la Virgen en sus talleres, Miguel Cabrera en sus observaciones al momento de hacer la copia declaro al respecto que fue muy difícil hacerlo debido a que: “es tan única y tan extraña, que no es invención de humano artífice, sino del Todopoderoso”. Gracias a estas copias que realizaron los pintores novohispanos a partir de ese momento se popularizaron los “Verdaderos retratos” de la Virgen de Guadalupe y las “copias del original”, del mismo modo fueron muy buscados aquellos cuadros que eran tocados al original pues se consideraba que al tocar el verdadero ayate se convertían en una extensión del mismo.

Miguel Cabrera, óleo/tela,  "Nuestra Señora de Guadalupe con cuatro apariciones y la frase Non fecit talliter onmi nationi", En esta obra de Cabrera se aprecia aquella frase que según se cuenta dijo el Papa al ver la imagen Guadalupana desplegada frente a él.

Miguel Cabrera, óleo/tela,  “Nuestra Señora de Guadalupe con cuatro apariciones y la frase Non fecit talliter onmi nationi”, En esta obra de Cabrera se aprecia aquella frase que según se cuenta dijo el Papa al ver la imagen Guadalupana desplegada frente a él.

La copia que Cabrera hiciera al Papa es la misma la cual el jesuita Francisco López llevara consigo a Roma para mostrársela y entregarla al Papa después de narrarle la historia de las apariciones y pedirle el patronato de Santa María de Guadalupe sobre la Nueva España, se dice que después de esto el Papa quedó tan maravillado que pronuncio aquella frase bíblica de “No hizo cosa igual con ninguna otra nación” (Non fecit taliter omni nationi), frase la cual desde ese momento comenzó a ser incluida en muchos cuadros y grabados que representaban a la Virgen morena, y perduro en sus estampas hasta ya entrado el siglo XX, cuando ante la entrada de la estampas reproducidas en serie desapareció por completo esta frase de las representaciones guadalupanas.

Un hecho iconográfico que destacar en la Virgen de Guadalupe en sus pinturas de este periodo es que en todas era representada con una corona sobre su cabeza formada por 9 o 10 rayos de sol, a partir del siglo XIX esta corona desaparece por completo de la gran parte de representaciones, la primera vez que se tiene registro que ya no aparece la corona es en un grabado de 1893 mandado a hacer por José Antonio Plancarte y Labastida quien fuera abad de la Basílica de Guadalupe, este grabado hecho en Paris se basó en una fotografía de 1887 en la que dicha corona ya no se lograba distinguir, esto se piensa que se debe a que por mucho tiempo el ayate original permaneció sin vidrio, por lo cual los fieles solían arrancar fibras de la parte superior de la imagen para llevarla a sus casas como reliquias, lo que propicio que al paso de los años esta corona desapareciera y por lo mismo también desapareció de las representaciones de la Señora del Tepeyac.

Con la entrada del arte neoclásico a Nueva España la Virgen de Guadalupe también destaco en especial en una de las obras cumbres de esta corriente en territorio novohispano con la obra “El milagro del pocito” de 1809, del pintor Rafael Ximeno y Planes quien la hiciera para el techo de la capilla del Palacio de Minería en la ciudad de México.

José Guadalupe Posada, grabado/papel, "Novena para los nueve días de jornada con el auto religioso "La Virgen del Tepeyac", finales del siglo XIX, Colección Andrés Blaisten.

José Guadalupe Posada, grabado/papel, “Novena para los nueve días de jornada con el auto religioso “La Virgen del Tepeyac”, finales del siglo XIX, Colección Andrés Blaisten.

Durante el siglo XIX aunque la Virgen de Guadalupe no desapareció de las creaciones artísticas el número de ellas si disminuyo debido a la entrada del laicismo en México y la separación de la Iglesia y el Estado, con lo cual se dio una corriente nacionalista del arte donde se representaban hechos históricos de la Nación Mexicana y en esto la Virgen de Guadalupe pasó a estar en segundo plano en muchas pinturas como en los retratos del Padre de la Patria Miguel Hidalgo. Durante este periodo es cuando la Virgen de Guadalupe pasa de las pinturas de caballete al arte popular en óleos sobre lámina y madera en especial en los llamados ex votos que aun siendo un arte que empezó en la época colonial conoció su auge en el siglo XIX al comenzar a ser realizados por artistas del pueblo sin mucha enseñanza quienes los elaboraban a bajos costos, y representaban en diversas formas a la Virgen de Guadalupe realizado favores y milagros que el pueblo fiel agradecía con estos mismos ex votos.

En las últimas décadas del decimonónico y abarcando el periodo histórico conocido como Porfiriato destaco en sus trabajos el grabador José Guadalupe Posada considerado el mejor grabador de su época quien desde sus inicios en Aguascalientes y León, Guanajuato se dedicó a realizar una inmensa cantidad de grabados de estampas religiosas, entre los que destacaron los de la Virgen de Guadalupe, a pesar de que actualmente Posada es más famoso por sus calaveras, Posada empezó su carrera realizando grabados religiosos y los realizo durante toda su vida, puesto que eran los que realmente le dejaban ganancias; de este modo realizo varios grabados dedicados a la aparición de Guadalupe, tanto estampas en hojas sueltas, como grabados para representar milagros que se narraban también en hojas sueltas, portadas para libros de gozos y de oraciones.

Desde finales del siglo XIX y hasta los años 30 del siglo XX destaco en reproducir imágenes de la Virgen de Guadalupe el sacerdote jesuita Gonzalo Carrasco, provincial de la Compañía de Jesús en México y que también dedicó gran parte de su vida a la pintura, varias de sus obras guadalupanas adornan las paredes de la antigua Basílica de Guadalupe, destacando entre ellas la de “el primer milagro de la Virgen de Guadalupe”, del mismo modo realizo varios “verdaderos retratos” y algunas alegorías guadalupanas.

Gonzalo Carrasco, óleo/tela, "Salve Reina de la América Latina", 1930, Museo de la Basílica de Guadalupe.

Gonzalo Carrasco, óleo/tela, “Salve Reina de la América Latina”, 1930, Museo de la Basílica de Guadalupe.

Durante los años treinta del siglo XX y hasta los años cincuenta la imagen de la Virgen de Guadalupe fue difundida especialmente con estampas y fotografías en blanco y negro coloreadas a mano, no fue sino a partir de los cincuenta que la empresa Galas de México contrato varios artistas algunos reconocidos y otros no tanto con el afán de que realizaran varias obras de corte popular para reproducirlas y usarlas para calendarios de pared así como para estampas devocionales reproducidas en serie, muchos de estos cuadros después de ser reproducidos eran embodegados, sin embargo estas obras formaron parte del imaginario y la devoción popular con los calendarios que se obsequiaban cada diciembre en las tiendas, carnicerías y demás establecimientos para ser colgados en casas y talleres y que muchas de estas imágenes pasaron a ser enmarcadas y formas parte así de la devoción de la gente.

Los diversos artistas de cromos y calendarios, se basaron en estampas europeas y mexicanas para realizar los diversos pasajes religiosos y del tema guadalupano, artistas como el reconocido muralista Jorge González Camarena quien realizara la conocidísima obra “Milagro del Tepeyac” que aun actualmente es una de las estampas más comunes de la tercera aparición Guadalupana, Jesús de la Helguera considerado el mejor artista de cromos y calendarios realizo diversas obras con el tema guadalupano en especial “Ofrenda a la Virgen Morena”, Antonio Gómez R. con “Charrería mexicana”, Jaime Sadurní con la obra “Dios y Patria”, José Bribiesca, Humberto Limón, Torres Palomar, Demetrio y Ángel Martín; muchas de las obras guadalupanas de estos artistas debido al carácter para el que fueron hechas de simplemente ser usadas como base para reproducirlas en estampas y calendarios en serie quedaron sin que sus autores les pusieran un título, pero cada una de ellas son reflejo del impacto que la Virgen de Guadalupe ha tenido en el arte mexicano; estas obras en su gran mayoría solían tener mensajes nacionalistas implícitos esto debido a la influencia del pensamiento posrevolucionario imperante en la época.

En los años setenta causo expectación la serie de obras de la pintora norteamericana Yolanda López, en las que representaba a la Virgen de Guadalupe en actividades diarias como costurando en una máquina de coser, corriendo en una competencia atlética y fusionada con la escultura de la diosa Tonantzin, esta autora muy posiblemente sea de las representantes del arte chicano más populares por esta serie, ya que este tipo de arte se distingue por el recurrente uso del tema guadalupano como recuerdo de sus raíces latinas.

Jaime Sadurni, óleo/tela, "Dios y Patria", 1957, Museo Soumaya.

Jaime Sadurni, óleo/tela, “Dios y Patria”, 1957, Museo Soumaya.

En la última década de los años noventa del siglo XX aparecieron las primeras fotografías digitales del ayate de San Juan Diego, copias fieles a la imagen de la Basílica, estas hicieron que estampas y óleos fueran dejados atrás, y propicio que muchos cuadros antiguos fueran relegados a las bodegas y sustituidos por estos “verdaderos retratos” (nunca mejor dicho), la mayoría de templos y fieles han comenzado a preferir estas fotografías digitales de la imagen original a otro tipo de obras y aun actualmente son de las más buscadas, sin embargo esto no ha menoscabado el gusto de los artistas por realizar obras con el tema de la Virgen de Guadalupe, así pues durante finales del siglo XX y lo que va del siglo XXI ha aparecido obras que a diferencia de las de siglos pretéritos en que la Virgen de Guadalupe aparecía entre nubes, como símbolo nacional, como signo de respeto, muchas artistas actuales han optado por pintar a una Virgen de Guadalupe más humana, más en contacto con el pueblo, plasmándola en actividades cotidianas, participando en una tertulia en una vecindad, durmiendo, etc.

Entre los artistas destacados de finales del siglo XX y lo que va de este siglo XXI, podemos referirnos a Agustín Cárdenas pintor que se ha destacado por su estilo muy místico y poético, conjugando la imagen Guadalupana con símbolos prehispánicos lo que ha llevado a que sus cuadros y murales sean muy gustados por la Iglesia y los fieles, pintando en muchas ocasiones murales para iglesias, entre sus obras más destacadas están: “sol del más venturoso día”, “Cuando el invierno florece” y “Gloria excelsa del paraíso”.

Otro de los autores que alcanzó fama en este periodo y que aun actualmente sus imágenes de la Virgen de Guadalupe siguen siendo muy gustadas es el guanajuatense Octavio Ocampo, con su estilo llamado metamórfico en que el conjugando varios elementos logra formas una imagen más grande.

Amparo Serrano Espinoza, "Guadalupanisima", 2010, Distroller.

Amparo Serrano Espinoza, “Guadalupanisima”, 2010, Distroller.

José Jesús Chan Guzmán es otro artista de este nuevo siglo que ha destacado con sus obras guadalupanas como “cargando pilas” de 2003, “el árbol de las apariciones” de 2005 y “encuentro” en el mismo año.

Desde hace algunos pocos años un tipo de representación guadalupana comenzó a cobrar éxito y me refiero a las obras de las diseñadora gráfica Amparo Serrano quien en un afán de realizar adornos llamativos para los niños para bautizos y primeras comuniones creo la llamada “Guadalupanisima” una representación de la Virgen de Guadalupe muy colorida y con características de dibujos infantiles y caricaturescos, esta nueva representación ha tenido tal éxito que impuso moda la cual fue llamada “Lupita fashion”, y que gracias a esto se pudo consolidar una empresa de nombre Distroller que actualmente ha convertido a la Virgen de Guadalupe en su producto más vendido realizando un sinfín de productos con la imagen, zapatos, ropa, toallas de baño, pulseras, aretes, figuras decorativas, peluches, cuadernos, etc, productos que son vendidos a altos costos y que a veces son acompañados con ciertas oraciones algunas consideradas por los fieles como “egoístas”; este uso de la imagen Guadalupana tuvo tanto éxito para le empresa Distroller que ha hecho versiones de muchos santos y devociones aprobadas y de algunas no aprobadas por la iglesia, asi se puede ver en este estilo “lupita fashion” a San Judas Tadeo, la Virgen del Carmen, San Antonio o el polémico Jesús Malverde. Este preponderante estilo y moda guadalupano ha permeado tanto al grado que muchos artesanos han comenzado a copiar el diseño y realizado esculturas para reproducir en serie con esta imagen, lámparas en cerámica, etc, estas figuras que deberían verse más como un adorno y una moda han llegado al grado que muchos fieles las llevan a bendecir a la Iglesia y las ponen en altares, las usan para novenarios y demás devociones, logrando así menguar mucho el uso de las obras de arte de tiempos postrimeros.

Agustín Cárdenas, Virgen de Guadalupe sedente, Parroquia de San Francisco de Asís, Jalpa de Méndez, Tabasco.

Agustín Cárdenas, Virgen de Guadalupe sedente, Parroquia de San Francisco de Asís, Jalpa de Méndez, Tabasco.

Aunque en este artículo eh tratado de abarcar gran parte de lo que el impacto de la Virgen de Guadalupe en el arte ha hecho, no son todas las obras ni todos los artistas que la han pintado los que aparecen aquí, pues la cantidad es inmensa, del mismo modo no eh podido mostrarles muchas imágenes de obras relevantes debido al reducido espacio, pero este recorrido por la historia del arte en Guadalupe nos deja ver con certeza la influencia que el culto Guadalupano tuvo y tiene desde sus inicios en el siglo XVI en el arte, sin duda la famosa aparición Guadalupana ha sido y será de los temas preferidos por los artistas mexicanos.

Por disposición de la Conferencia del Episcopado Mexicano se ha pedido que este 12 de diciembre todos nos unamos en oración junto a S.S. el Papa Francisco para pedir por la paz en México y el mundo por la intercesión de Santa María de Guadalupe, por lo mismo me tomo la libertad de compartirles la oración por la paz que los Obispos de México han pedido se ore para que todos aquellos que quieran se unan a esta noble causa:

ORACIÓN POR LA PAZ
Señor Jesús, tu  eres nuestra paz,
mira nuestra Patria dañada por la violencia
y dispersa por el miedo y la inseguridad.
Consuela el dolor de quienes sufren.
Da acierto a las decisiones de quienes nos gobiernan.
Toca el corazón de quienes olvidan
que somos hermanos
y provocan sufrimiento y muerte.
Dales el don de la conversión.
Protege a las familias,
a nuestros niños, adolescentes y jóvenes,
a nuestros pueblos y comunidades.
Que como discípulos misioneros tuyos,
ciudadanos responsables,
sepamos ser promotores de justicia y de paz,
para que en ti, nuestro pueblo tenga vida digna.
Amén.

José Jesús Chan Guzmán, "Cargando Pilas", 2003, Museo de la Basílica de Guadalupe.

José Jesús Chan Guzmán, “Cargando Pilas”, 2003, Museo de la Basílica de Guadalupe.

Santa María de Guadalupe, Reina de la paz, ruega por nosotros.

André Efrén

Bibliografía:
-Alberro, Solange, “El águila y la cruz”, México, Fondo de Cultura Económica, primera edición, 1999.
-Camacho de la Torre, María Cristina, “Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe”, México, CONCULTA, primera edición, 2001.
-Leroy Ayala, Iván, et. al., “La leyenda de los cromos”, México, Museo Soumaya, segunda edición, 2001.
-Sánchez Lacy, Alberto, “Visiones de Guadalupe”, México, Artes de México, número 29, s/a.
-Zarebska, Carla, “Guadalupe”, México, Debolsillo, primera edición, 2005.

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La Guadalupana y las Jerónimas de Puebla

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Patrocinio de Nuestra Señora de Guadalupe y sobre la Orden de San Jerónimo y  el Convento de Jerónimas de Puebla, José Joaquín Magón, Museo Regional INAH, Cdad. de Puebla, México.

Patrocinio de Nuestra Señora de Guadalupe y sobre la Orden de San Jerónimo y el Convento de Jerónimas de Puebla, José Joaquín Magón, Museo Regional INAH, Cdad. de Puebla, México.

La devoción que suscita la patrona de la nación mexicana hacia su “Morenita del Tepeyac”, ha sido tan arraigada aun desde tiempos virreinales, sobre todo en la vida conventual femenina. La Ciudad de México y Puebla contaron, durante el periodo colonial, con más espacios para mujeres consagradas a Dios que en el resto de las ciudades en la Nueva España. En la Angelópolis aún quedan vestigios de estos espacios y se puede adivinar la vida dentro de sus muros. La Virgen de Guadalupe contó con gran fervor entre los recintos monacales poblanos, pues ya en el primer convento que tuvo la ciudad, que era el de dominicas de Sta. Catalina de Siena, la fiesta de la Guadalupana era celebrada por sus criadas. En la de las Concepcionistas fue nombrada segunda patrona del Convento. También existen pinturas y exvotos que muestra la aceptación por parte de las monjas de la ciudad hacia la Santa Señora del Tepeyac, como muestra el Museo de Arte Religioso del Ex convento de Santa Mónica.

El Convento de San Jerónimo y la Pintura Taumaturga
La Orden femenina de San Jerónimo se estableció en México a finales del siglo XVI, gracias a que unas monjas concepcionistas en la Ciudad de México en 1585, fundan la primera casa de la orden, donde vivió la gran poetisa Sor Juana Inés de la Cruz, y después el de San Lorenzo. Esta nueva orden de monjas contaba con ciertas prerrogativas, como poder hacer otras fundaciones en otras partes del país. El Convento de San Jerónimo de Puebla era uno de los más conocidos e importante, su nombre siempre estuvo ligado al colegio para mujeres o niñas vírgenes llamado de “Jesús María” que estaba dedicado a las más distinguidas y nobles de la ciudad, pues una condición primordial era que las alumnas probaran ser hijas de nobles caballeros.

Templo del Exconvento de San Jerónimo con su Colegio anexo de Jesús María, Cdad. de Puebla,  México.

Templo del Exconvento de San Jerónimo con su Colegio anexo de Jesús María, Cdad. de Puebla, México.

Primeramente se funda el Colegio, pues en 1586 el Cura Dn. Hernando Jerónimo de Santander compró unas casas, que más tarde donó al Ayuntamiento de la ciudad, para que se estableciera un colegio llevando el nombre de San Cristóbal. En 1597 una bula de la Santa Sede da el permiso para erigir un colegio de Niñas Vírgenes, uno de los patronos del Colegio el Capitán Juan García Barranco, solicitaba con mayor empeño que entrasen en el Colegio de Jesús María, las hijas de caballeros y personas más ilustres de la ciudad, y viendo que algunas se inclinaban al estado religioso gestionó la fundación del Convento en 1593, pero establecido formalmente el 15 de junio de 1600, resultado de un acuerdo entre el Obispo de Puebla Dn. Diego Romano y el Chantre de la Catedral de México Dn. Juan de Cervantes quien fungía como gobernador eclesiástico por sede vacante.

Para la casa de Puebla se escogieron 4 religiosas del convento San Lorenzo de la Ciudad de México, que fueron: Sor María de San Pablo como superiora, Sor Beatriz de la Magdalena, Sor Francisca de San Lorenzo y sor Juana de San Francisco. Por una cuestión no muy bien aclarada, parece que usaron un privilegio del Papa Clemente VII para cambiar los colores del hábito, el cual se diseñó con túnica blanca o crema, escapulario y manto rojo escarlata, en lugar del cíngulo de cuero, uno tejido de lino. Estando ya establecidas las jerónimas en su convento y colegio anexo, se pensó la construcción de su templo, iniciando en 1629 y terminándose en 1635. Grande debió ser la estima de los habitantes de Puebla hacia las religiosas, que tuvieron mucho benefactores, el más insigne seria el doctor José Carmona y Tamariz, quien, entre otras cosas, les regaló el Molino de Agua Azul, hoy un famoso balneario de la urbe. El Colegio de Jesús María estaba en la misma manzana que el convento, con entrada por la calle que lleva su nombre, aunque las monjas y colegialas estaban separabas pero compartían el templo a través de los coros, las colegialas estaban bajo la guía y dirección de una de las religiosas, siendo dichos institutos femeninos de los más prestigiosos en la ciudad.

Milagrosa imagen de la Guadalupana, Capilla de la Casa Central de la Hnas. Jerónimas, Cdad. de Puebla, (México).

Milagrosa imagen de la Guadalupana, Capilla de la Casa Central de la Hnas. Jerónimas, Cdad. de Puebla, (México).

Cuentan los relatos de las religiosas que una joven pareja, próxima a casarse, obtuvieron una pintura de la Guadalupana y que el contrayente llevó la obra al Santuario del Tepeyac en la Ciudad de México, para ser tocada con la original. Cerrado el templo donde se reguardaba el ayate original, la imagen fue tocada con la copia, pero cuenta que la imagen del sagrado original se borró para plasmarse en la copia, hecho que se tomó como milagroso, y con el temor que los indígenas y devotos, al otro día, no encontraran la bendita imagen, pidieron a la Santa Señora que regresara a su sitio, cosa que sucedió a fuerza de lágrimas y ruegos insistentes. La copia fue regalo de bodas a la novia, es de deducir que la imagen estuvo en el altar doméstico de una casa poblana. Este matrimonio tuvo muchos hijos, y dos hijas decidieron entrar en religión, inclinándose por el ya prestigioso Convento de San Jerónimo. Como regalo de los padre hacia sus hijas, les dieron la pintura de la Guadalupana, la cual consideraban su mayor tesoro, seguros que estaría mejor resguardado tras eso muros monjiles. Dicha imagen fue colocada en uno de los pasillos del claustro, hasta quedar relegada en el olvido sin culto y donde las condiciones climatológicas pudieran dañarla irremediablemente, pero que curiosamente, a pesar del descuido, siempre se mantenía como si fuera recién pintada.

La Virgen de Guadalupe, protectora del convento
El médico Pedro de Horta, escribe el “Informe Medico Moral de la penosísima y rigurosa enfermedad de la epilepsia“, en 1765 publicado en Madrid. En esta obra destaca la epilepsia como una enfermedad común en la ciudad de Puebla, el caso que originó tal obra fue el ocurrido en el Convento de San Jerónimo de la ciudad ocurrido en 1754, en el cual 77 religiosas manifestaron signos de epilepsia, cesando este “brote”, con la procesión con imagen de la Guadalupana que estaba en el Claustro, dentro del recinto monacal y jurándola como patrona. Como exvoto las monjas jerónimas mandaron hacer una pintura, atribuible a José Joaquín Magón y hoy se encuentra en el Museo Regional del INAH. En dicho cuadro se observa a la Santísima Trinidad rodeando a la Guadalupana, la cual es sostenida a modo de atlante por San Jerónimo patrono titular de la Orden. Bajo el manto de la Virgen se acogen en actitud devota a las monjas jerónimas y la figura del obispo de Puebla Domingo Pantaleón Álvarez de Abreu, quien probablemente patrocinó la obra, pues incluso el mencionado prelado, aprobó la idea de que las religiosas proclamaran a la Virgen Guadalupana como patrona ante tan difícil circunstancia. A los lados de la Virgen y sosteniendo su manto se observa a Sta. Teresa de Jesús y a Santa Paula. La presencia de ambas santas en la pintura muestra el fervor de las religiosas para implorar la ayuda de los santos y su relación con su actividad monástica: Paula era seguidora de San Jerónimo y e inspirada por él, funda una comunidad de mujeres, es por ello que las jerónimas consideraran a esta mujer su Madre Espiritual y patrona de la rama femenina de la Orden; y Sta. Teresa a cuya intercesión acudió la superiora del convento Sor Alejandra Beatriz de los Dolores, para el delicado asunto del rompimiento de la Clausura por los médicos. La misma Sor Alejandra pidió consulta de la clausura con el vicario de religiosas don Gaspar Antonio Méndez de Cisneros, cuya respuesta favorable y la religiosa consideró que se debía a la ayuda de la santa doctora.

Milagrosa Imagen de la Guadalupana, Capilla de la Casa Central de la Hnas. Jerónimas, Cdad. de Puebla, México.

Milagrosa Imagen de la Guadalupana, Capilla de la Casa Central de la Hnas. Jerónimas, Cdad. de Puebla, México.

La imagen se convirtió en el baluarte espiritual del convento sucintándose gran veneración de los fieles que regalaban joyas para adornar la bendita imagen. Para agradecer tal prodigio que Dios había derramado a través de su Madre, las monjas renovarían cada año la Jura del Patronato de la Virgen sobre el Convento el 18 de julio, evento que aun sus sucesoras conservan llevando una copia de la dicha imagen en procesión por todo el recinto como se hizo en 1754.

Tras los avatares de la Guerra de Independencia, después de la aplicación de las Leyes de Reforma y la posterior Guerra Cristera en los que se afectó a los Conventos del país, las monjas Jerónimas de Puebla fueron expulsadas de su casa, pues tres veces compraron el convento gracias a familias amigas de las religiosas y con la venta de las joyas de la Virgen.

El Convento de las Jerónimas de Puebla, tras el periodo de paz después del conflicto religioso cristero, fuertemente influidas en 1940 por las enseñanzas y exhortaciones de la Constitución Apostólica “Sponsa Christi” de S. S. Pio XII, y guiadas por la prudencia y sabiduría del Vicario para religiosas, Monseñor Luis Maldonado Cortés, transformar el convento de clausura en un Instituto de Vida Apostólica. La Santa Sede otorga la transformación en Congregación de Derecho Pontificio el 7 de febrero de 1957. Siendo considerado el mencionado Padre Maldonado fundador en esta nueva etapa de las religiosas. Así como sus antecesoras, las Jerónimas de Puebla tomaron como patrona del su Instituto Religioso a la Taumaturga imagen de la Guadalupana, conservándose actualmente en la Capilla de la Casa Central de la Jerónimas de Puebla del Antiguo Convento de San Jerónimo.

En el Capitulo General de 2012 celebrado en la Casa General de la Congregación de la que salió como Superiora General, la Reverenda Madre Juana Pinto Vargas se decidió restaurar la imagen de la Patrona, previa consulta en capitulo a su Consejo y las religiosas de la comunidad central, descubriéndose tras una capa de pintura motivos florales que adornan la figura de la Guadalupana. El Instituto de Jerónimas de Puebla con más de 400 años de Historia es una prueba del amor a María, y que Ella no ha defraudado su confianza, antes bien pone en claro lo relatado en el Nican Mopohua: “¿No estoy aquí que soy tu Madre? …”

Tacho de Santa María

Bibliografía
– DE LEICHT, Hugo, Las Calles de Puebla. Secretaria de Cultura/ Gobierno del Estado de Puebla y H. Ayuntamiento de Puebla, 1999.
– MERLO JUÁREZ, Eduardo y QUINTANA FERNÁNDEZ, José Antonio, Las Iglesias de la Puebla de los Ángeles, Tomo II, Secretaria de Cultura/ Gobierno del Estado de Puebla, Universidad Popular Autónoma de Puebla. Octubre de 2001

– ANDRADE CAMPOS, Alejandro, Tesis “El Pincel de Elías: José Joaquín Magón y la Orden de Nuestra Señora del Carmen; Puebla mediados del siglo XVIII”. Puebla, Pue. Noviembre de 2013.

Enlace consultado:
– http://sendajeronima.jimdo.com/

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Contestando a algunas breves preguntas (XVI)

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Siervo de Dios Justo Takayama Ukon, "el samurai de Cristo".

Siervo de Dios Justo Takayama Ukon, “el samurai de Cristo”.

Pregunta: He oído decir que la Compañía de Jesús se ha propuesto canonizar a un guerrero samurai japonés; y es algo que me ha sorprendido muchísimo, a no ser que fuera un cristiano relevante y quieran aprovechar el pontificado del Papa Francisco para conseguirlo.

Respuesta: Pues has oído bien, porque tú sabes que desde los tiempos de San Francisco Javier, los jesuitas han misionado por las zonas más lejanas de Asia y por supuesto también en Japón, donde fueron martirizados muchos de ellos, hoy canonizados o beatificados.

Pero volviendo a la pregunta, te estás refiriendo a Takayama Ukon, que es un mártir japonés cuya Causa está siendo promovida por los jesuitas. Takayama nació poco después de la llegada de San Francisco Javier y, cuando tenía doce años de edad, como su padre se había convertido al cristianismo, el joven fue bautizado y se le impuso el nombre de Justo. Fue conocido como “el samurai de Cristo”, porque fue un guerrero muy valiente, un buen político y sobre todo, un gran evangelizador. Por ser cristiano, murió de debilidad y de pobreza en el exilio, por lo que su Causa se ha introducido por martirio. Si la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos, aprobase la causa, sería el primer samurai que subiría a los altares.

Monja ortodoxa llamando a las otras monjas, tocando el simandrón.

Monja ortodoxa llamando a las otras monjas, tocando el simandrón.

Pregunta: Sé que los ortodoxos utilizan una especie de tabla de madera como instrumento para llamar a la oración a los monjes en los conventos. ¿Me podríais contar algo sobre este tema?

Respuesta: Te estás refiriendo al “simandrón”, que podríamos decir que es un instrumento musical utilizado en sustitución de las campanas. Por ejemplo, recordarás que en el Rito Latino, en la Semana Santa se utiliza la “matraca o carraca” en sustitución de las campanas o campanillas. Además, recuerda que las Iglesias Orientales han estado sometidas a la dominación musulmana, que les impedía tocar las campanas, entre otras cosas, porque era una forma de avisar a los cristianos cuando el peligro se acercaba.

La utilización de este instrumento se hace o bien para avisar, o como música de fondo en algunos actos litúrgicos. Estos instrumentos provienen de los primeros tiempos del cristianismo y han quedado como instrumentos de uso en las Iglesias Orientales, donde los monjes lo utilizan para dar las horas o para advertir del cambio de actividad en los monasterios. También se le llama “semanterio” y si se sostienen en su parte central con la mano, se le llaman “hierosimandrón”. Cuando se utilizan en recuerdo de la Santa Cruz donde murió nuestro Señor, se le llama “hagiosimandrón”.

Pintura de los Beatos mártires valencianos del siglo XX. Catedral de Valencia, España.

Pintura de los Beatos mártires valencianos del siglo XX. Catedral de Valencia, España.

Pregunta: ¿Podríais decirme cuando son conmemorados los beatos mártires españoles de los años de la guerra civil?

Respuesta: Los mártires beatificados en los años 2007 y 2013 son conmemorados el día 6 de noviembre, así que en esa fecha son conmemorados los 498 mártires beatificados en el 2007 y los 522 mártires beatificados el pasado 13 de octubre. También es verdad que a niveles individuales, pueden ser conmemorados el día de su martirio.

Pero el resto tienen otras fechas de conmemoración:

– Los Santos mártires de Turón se celebran el 9 de octubre.

San Pedro Poveda, se conmemora el 28 de julio.

– Las tres Beatas carmelitas mártires de Guadalajara, el 24 de julio.

– Los 22 Beatos mártires de Pozuelo, se veneran el 28 de noviembre.

– Los siete sacerdotes mártires de Urgell, se celebran el 14 de agosto.

– Los 233 mártires beatificados el 11 de marzo del 2001, se celebran el 18 de septiembre.

– El Beato Ceferino Giménez “El Pelé”, se conmemora el 4 de mayo.

– Los Beatos Anselmo Polanco y Felipe Ripoll, el 7 de febrero.

Posiblemente se me olviden algunos.

Aparición de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego.

Aparición de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego.

Pregunta: He buscado por toda la web y confío que aquí (por la profunda investigación tanto teológica como histórica y antropológica de los Santos) podrán saber contestarme esta pregunta que me ha retumbado la cabeza varias veces: ¿dónde se encuentra la tumba de San Juan Diego? si es que existe. He visto algunos videos sobre la canonización de Juan Diego y pude observar que en la ceremonia no se mostró ninguna reliquia del Santo y hasta donde he investigado, la tilma de Guadalupe es la única reliquia física del Santo. Agradeceré cualquier información que puedan proveerme. Muchas gracias.

Respuesta: Esta contestación es de nuestro compañero André. Precisamente sobre eso acabo de hablar con una periodista hace algunos días en relación a la festividad de Nuestra Señora de Guadalupe. Hasta hoy no se ha encontrado la tumba de San Juan Diego; hay muchas especulaciones y algunas tradiciones orales: dicen que fue sepultado a los pies de la imagen de la Virgen, supuestamente, y quizás en la primera ermita, aunque nunca se ha encontrado nada.

Todo parece que su tumba debe estar en algún lugar del cerro del Tepeyac, pero no se ha podido identificar el lugar ni la certeza de que dicha tumba realmente exista, o de si se conservan los restos, lo que deja una vez más a San Juan Diego envuelto en la leyenda.

Válgase que sí existen más “reliquias” suyas aparte del ayate, puesto que en Cuatitlán, Estado de México, se conservan parte de los cimientos de la que según la tradición oral se considera que fue la casa de San Juan Diego; de ser así, pues esta sería la otra reliquia que de él se conserva aparte de la tilma. Hay que tomar en cuenta que por muy vidente o lo que fuera Juan Diego, era un indio y difícilmente los españoles permitirían que a un indígena se le diera culto como Santo durante la época colonial, y quizás esto haya influido en la falta de “reliquias” suyas, o de saber con precisión la ubicación de su tumba, en caso de que exista.

Fotografía de un sacerdote etíope.

Fotografía de un sacerdote etíope.

Pregunta: Soy un seminarista que cursa estudios de teología y me han puesto un trabajo sobre las anáforas del Rito Etiópico. ¿Podríais ayudarme en este tema? Muchísimas gracias.

Respuesta: Yo sé que el Rito Etiópico dispone de catorce anáforas principales, aunque existen otras ocho propias de algunos monasterios concretos; pero que yo sepa están escritas en la lengua Ge’ez (ammarica), que es la litúrgica. Sin embargo, en este documento, que puedes imprimirlo para después traducirlo, vienen las catorce anáforas principales. El documento está en inglés.

También este link es muy interesante porque habla de las anáforas etiópicas, las enumera y trae algunos textos, aunque no completos.

Otras webs interesantes son:
http://www.tewahedo.org/index.html
http://www.ethiopianorthodox.org/english/indexenglish.html
http://www.ethiopianorthodox.org/
http://kidane-mehret.org/liturgy.html
http://ethioview.com/religions-ethiopia.html
http://www.ethiopianreview.com/directory_religion/
http://www.nazret.com/directory/index.php?c=57

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Nuestra Señora de Guadalupe: reina de México y emperatriz de América (VIII)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Nuestra Señora de Guadalupe patrona de la Nueva España, anónimo novohispano.

Nuestra Señora de Guadalupe patrona de la Nueva España, anónimo novohispano.

De celestial patrona a símbolo nacional
El caso de Nuestra Señora de Guadalupe que hemos venido estudiando a través de esta serie de artículos es de particular importancia en el continente americano, pero especialmente en México, donde ha pasado de ser tan sólo un símbolo religioso a formar parte de los llamados símbolos nacionales, debido a la gran trayectoria y repercusión que la imagen guadalupana ha tenido en la historia de México. Para no hacerle cansado a los colaboradores y lectores ajenos a la historia de México, trataré de hacer este artículo lo más sintetizado posible, pero tocando los puntos más importantes que han llevado a la Virgen de Guadalupe a convertirse en un símbolo de mexicanidad para muchos, pues en las diversas etapas de la Historia de México ha tenido participación, lo que ha provocado darle esos tintes nacionalistas a su culto.

Desde la conquista de México en 1521 la sociedad novohispana comenzó a estratificarse en grupos entre los que destacaron los españoles peninsulares, los criollos, que eran los hijos de españoles ibéricos nacidos en América, las castas, los indígenas y los esclavos; estas divisiones estaban claramente marcadas y durarán durante todo el virreinato. Así, los criollos, por el simple hecho de haber nacido en América, no podían acceder a ciertos trabajos u oficios o a tener mejores salarios, mientras que a los españoles peninsulares, aun desconociendo el territorio y con poco tiempo en Nueva España, conseguían los trabajos más importantes y mejor pagados. Hacia 1531, con la aparición a San Juan Diego y el inicio del culto guadalupano, la imagen de María de Guadalupe tiene una gran acogida entre los indígenas especialmente, logrando conversiones masivas; y aunque el culto no se quedó sólo en los indios, sino que traspasó a todas las clases sociales, incluyendo al mismo virrey, ante la marcada diferencia social, la Virgen de Guadalupe fue inspiración, junto con el criollo San Felipe de Jesús, para formar lo que es llamado nacionalismo criollo o la conciencia nacional criolla.

La Compañía de Jesús, llegada a la Nueva España hacia 1572, es la que se encargará especialmente en retomar la imagen guadalupana y usarla para revalorizar la historia mexicana, los pensadores jesuitas son quienes elaboran la teoría de que la tierra mexicana está bendita porque la Madre de Dios tocó con sus plantas y bendijo esta tierra, y por lo tanto es una tierra elegida por Dios y por lo mismo los nacidos en ellas también lo serían, ya se traten de criollos, mestizos o indios, aunque sin duda todas estas enseñanzas fueron volcadas más hacia la sociedad criolla. Miguel Sánchez, quien hacia 1648 escribiera el relato de las apariciones, hace estas confesiones en su escrito: “Que la conquista de esta tierra era porque en ella había de aparecerse María Virgen en su Santa Imagen de Guadalupe, y con esto se le daba ya un significado religioso y casi predestinado a la conquista de México y por supuesto a la tierra novohispana. Los mismos jesuitas también se encargaron en aquellas épocas de darle un simbolismo cristiano al escudo de la ciudad de México y que actualmente es el nacional; así pues, el águila era símbolo de Cristo que devoraba a la serpiente infernal, parada sobre el nopal, que era símbolo de la corona de espinas; y las tunas, la sangre derramada para la salvación de los hombres.

Nuestra Señora de Guadalupe y las castas de la Nueva España, Luis de Mena, siglo XVIII.

Nuestra Señora de Guadalupe y las castas de la Nueva España, Luis de Mena, siglo XVIII.

Por esta misma devoción de los jesuitas hacia la Virgen de Guadalupe es que de esta orden saldrán quienes se encargarán de promover, ante S.S. Benedicto XIV, la declaración del patrocinio de la Virgen de Guadalupe sobre la Nueva España en 1757, encargándose de esto el padre Juan Francisco López, quien le narró al Papa la leyenda aparicionista de Guadalupe. Según se cuenta, al terminar el padre López desplegó una copia del ayate pintado por Miguel Cabrera y, al verlo el Papa, se postró y dijo aquellas famosas palabras bíblicas: “Non fecit taliter omni nationi”.

Todas estas ideas, mezcladas entre la divinidad y la historia, les dieron a los criollos un sentimiento nacionalista casi celestial, sintiéndose orgullosos de haber nacido en la tierra novohispana, al contrario como los españoles hacían verlos de menos por el simple hecho de nacer en América. Los criollos y la mayoría de los nacidos en tierra americana sintieron una identificación especial con la Virgen de Guadalupe, así como por su parte muchos españoles se sintieron más identificados con la Virgen Conquistadora, Nuestra Señora de los Remedios, que había venido con las huestes de Cortés. Actualmente estas ideas de nacionalismo nos parecen quizás un poco exageradas, pero durante aquellos siglos virreinales fue necesaria y sumamente importante para darle una identidad a aquellos que no se sentían ni españoles, ni indios, y que muchas veces eran rechazados por ambos; la Virgen de Guadalupe fue aquel símbolo de unión entre las clases más rechazadas de la sociedad novohispana, ya que era venerada por igual por criollos, mestizos o indios; y como ya mencioné no faltaron los españoles y los virreyes que le fueron devotos.

Todos estos sentimientos guadalupanos y nacionalistas repercutieron, lógicamente, en la posterior lucha por la independencia de México, siendo sus iniciadores especialmente devotos de la Virgen de Guadalupe, particularmente, porque además varios de ellos habían sido educados bajo la tutela de la Compañía de Jesús. Así, el 16 de septiembre de 1810, el cura del pueblo de Dolores, en el estado de Guanajuato, hace teñir las campanas en la madrugada y da el famoso grito con el que inicie la guerra por la independencia, en el que da vivas a la Santísima Virgen de Guadalupe. Su devoción queda más palpable cuando horas después llega al pueblo de Atotonilco y en el Santuario de Jesús Nazareno, que construyera el Venerable Luis Felipe Neri de Alfaro años atrás, toma una imagen de la Virgen de Guadalupe para ser usada como estandarte por las huestes insurgentes, bandera la cual será siempre el símbolo en esta empresa libertaria. Era tal la devoción del padre de la patria mexicana por Guadalupe, que siempre llevaba sobre su pecho una medalla y un enorme escapulario de la Virgen de Guadalupe, obsequio de unas religiosas pertenecientes a Valladolid. Era también destacable que muchos de los soldados insurgentes llevaban en sus sombreros la estampa de la Virgen Guadalupana.

Nuestra Señora de Guadalupe y los santos jesuitas, anónimo novohispano.

Nuestra Señora de Guadalupe y los santos jesuitas, anónimo novohispano.

Hacia 1812, otro importante insurgente, Ignacio López Rayón, quien prosiguió la lucha por la independencia a la muerte del cura Hidalgo, Allende y sus demás compañeros, al redactar los Elementos Constitucionales, dice en uno de los puntos de éste proclama que cada año se debe celebrar el 12 de diciembre por ser dedicado a la Virgen de Guadalupe.

Posteriormente, en 1813, el generalísimo José María Morelos y Pavón, al proclamar los Sentimientos de la Nación, considerados el primer intento de una Constitución para México, proclama en uno de los artículos: “Que se establezca por ley constitucional la celebración del día 12 de diciembre en todos los pueblos, dedicado a la Patrona de nuestra Libertad, María Santísima de Guadalupe, encargando a todos los pueblos la devoción mensual”. El mismo padre Morelos utilizaba como contraseña militar la palabra “La Virgen de Guadalupe”, del mismo modo, proclamó obligatoriamente que sus soldados debían portar un listón, lienzo o papel en el que se declarasen devotos de la Virgen de Guadalupe.

Esta devoción de los insurgentes por la Virgen de Guadalupe provocó, como ya en otras ocasiones se ha narrado, que las huestes españolas utilizaran por su parte a la Virgen de los Remedios, nombrándola generala del ejercito realista el mismo virrey Venegas y haciéndola desfilar, lista para la batalla, para enfrentarse a su “némesis” Guadalupana. El odio insurgente de los hispanos fue tal que se tornó contra la Virgen de Guadalupe, fusilando a muchas de sus imágenes, según narran algunos historiadores. Uno de los más famosos generales de la insurgencia y sacerdote, Mariano Matamoros, cuenta haber decidido ingresar a las filas insurgentes después de ver como los españoles agraviaban a las imágenes de la Virgen de Guadalupe, y después de esto decidió fusilar a quienes se habían atrevido a tal sacrilegio.

La declaración del patronato de la Virgen de Guadalupe sobre la Nueva España por S.S. Benedicto XIV.

La declaración del patronato de la Virgen de Guadalupe sobre la Nueva España por S.S. Benedicto XIV.

Entre los años de 1810 a 1814 se formó una sociedad secreta de apoyo a la insurgencia que tomaron por nombre “los Guadalupes”. Este grupo fue de vital importancia, pues apoyaban económicamente a la lucha insurgente y publicaban periódicos de apoyo, o se encargaban de conseguir armas para los soldados; son famosos los participantes de esta sociedad formada por Morelos, como Josefa Ortiz de Domínguez y Leona Vicario. Se dice que en diciembre de 1815, cuando el general José María Morelos era llevado preso para ser fusilado, pasó caminando por el Santuario de Guadalupe y pidió unos minutos en oración en la capilla del pocito; otras fuentes dicen que eran las puertas del templo donde se resguardaba el ayate en ese entonces.

Al consumarse la Independencia de México en 1821 y proclamarse poco después emperador don Agustín de Iturbide, éste hace que los restos de los iniciadores de la Independencia sean rescatados y llevados al Santuario de la Virgen de Guadalupe, donde se les hace una misa. En 1822 el mismo emperador de México crea la primera condecoración mexicana, “la Gran Cruz de la Orden de Guadalupe”.

Hacia 1824 habiendo terminado el primer imperio mexicano, se instaura la república federal y su primer presidente, Manuel Félix Fernández, decide cambiarse de nombre por el de Guadalupe Victoria en honor a que, gracias a la Virgen, habían conseguido la victoria en la independencia de México. Este mismo presidente es quien, en 1828, por decreto, eleva a rango de ciudad a la Villa de Guadalupe, bajo el nombre de Guadalupe Hidalgo. Es curioso mencionar que también durante esta presidencia se decide rehacer los planos de la ciudad de México; y en éstos se decide dejar fuera de ella el Santuario de los Remedios, a modo de “castigo” por haberse enfrentado a la guadalupana. Como hemos dicho en otras ocasiones, son situaciones desde el punto de vista cristiano bastante alejadas de lo que es la verdadera devoción a María, pero era el pensamiento que tenían en esta época muchos de los personajes de la historia.

En 1848, después de una cruenta guerra contra Estados Unidos, se deciden firmar unos tratados de paz con los que México perdió gran parte de su extensión territorial en la sacristía del Santuario de Guadalupe, llevando por nombre, debido a esto, dicho documento como “Tratados de Guadalupe Hidalgo”.

Miguel Hidalgo y las huestes insurgente con el estandarte de la Virgen de Guadalupe al inicio de la guerra de independencia, mural de Juan O'Gorman.

Miguel Hidalgo y las huestes insurgente con el estandarte de la Virgen de Guadalupe al inicio de la guerra de independencia, mural de Juan O’Gorman.

Entre 1857-1861, el presidente Benito Juárez hace la separación de la Iglesia y el Estado con las Leyes de Reforma y decide suprimir el calendario religioso; todo esto fue llevado a cabalidad, pero don Benito Juárez hizo dos excepciones: la primera con el Santuario de la Virgen de Guadalupe, al cual no se le inventarió ni se le cobró impuesto; y el otro fue con el Santuario de los Remedios. Del mismo modo, don Benito decidió respetar la celebración del 12 de diciembre. Es trascendente que a partir de ese momento la imagen de la Guadalupana dejó de presidir el lugar de honor en el Congreso que había ocupado desde principios del siglo; y fue sustituida por el escudo nacional.

Hacia 1864, con la llegada del segundo Imperio, es sabido que Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota de Bélgica visitaban el Santuario de Guadalupe y que la misma Carlota se volvió devota de la Virgen, así pues, el segundo emperador de México reinstauró una vez más la Orden de Guadalupe como condecoración.

Durante la época conocida como Porfiriato, en 1895, habiéndose relajado el cumplimiento de las leyes de Reforma, se logra al fin la coronación pontificia de la Virgen de Guadalupe, un 12 de octubre, siendo asistente a este acto la primera dama de la Nación, doña Carmen Romero Rubio, puesto que el presidente Porfirio Díaz, debido al laicismo de la Constitución, no le permitía asistir a actos religiosos.

Después de 32 años de dictadura, en 1910 don Francisco I Madero decide levantarse en armas, con lo que inicia el movimiento conocido como Revolución Mexicana, en la cual destacara don Emiliano Zapata, un campesino del estado de Morelos que luchó por la repartición de la tierra. Es destacable en las tropas zapatistas que tomaron, como hiciera el cura Hidalgo cien años antes, a la Virgen de Guadalupe como bandera y patrona de su ejército y así, se podía ver en los sombreros de los zapatistas estampas de la Virgen de Guadalupe.

Gran Cruz Imperial de la Orden de Guadalupe.

Gran Cruz Imperial de la Orden de Guadalupe.

El 14 de noviembre de 1921, debido a que los problemas entre la Iglesia y el Estado se acrecentaban, los cuales detonarían posteriormente la guerra cristera, la Basílica de Guadalupe sufrió un terrible atentado. Un hombre disfrazado como obrero puso un arreglo de flores, en el cual venía escondida dinamita, en el altar donde se veneraba el ayate de Guadalupe; la explosión fue tal que la plancha de mármol de 6 cm de espesor del altar quedó destrozada y una tarima de madera de 9 kilos que estaba muy cerca fue arrojada varios metros por el estruendo. Del mismo modo, el Cristo de bronce del altar quedó retorcido, por lo que desde ese momento se le comenzó a llamar “El Señor del Atentado”, pero la imagen Guadalupana estaba intacta fuera de la destrucción del cristal del cuadro: a la imagen no le sucedió nada milagrosamente.

En julio de 1926, después de que las iglesias decidieran cerrarse al culto en protesta contra la Ley Calles, que prohibía el culto público y el uso de hábitos religiosos, se inicia el conflicto conocido como la Cristiada, que durará hasta 1929. Es destacable entre los mártires cristeros que el grito que daban antes de morir era ¡Viva Cristo Rey! y ¡Viva La Virgen de Guadalupe!, ambos gritos fueron usados tanto por la facción armada de la cristiada como por los mártires. Del mismo modo, la imagen de la Virgen de Guadalupe fue usada en banderas nuevamente y, de esta forma, María de Guadalupe reemplazó al águila mexicana en la bandera tricolor como escudo.

Un poco después de que terminara el conflicto cristero, en 1929, hubo un suceso interesante en el caso guadalupano, después de que en 1934 el grupo de “camisas rojas” del ex gobernador de Tabasco, don Tomás Garrido Canaba,l realizaran una trifulca a las afueras del templo de San Juan Bautista en Coyoacán, México D.F; donde falleciera la Sierva de Dios María de la Luz Camacho. Se comenzó a correr un rumor de que estos mismos “Camisas Rojas” intentarían robarse el ayate de Juan Diego, muy posiblemente para destruirlo, como hicieran anteriormente en Tabasco con la mayoría de imágenes religiosas. Aunque es un suceso poco conocido, se dice que toda la gente se fue enterando en la ciudad de México de lo que intentaban hacer los “camisas rojas” y ante esto, decidieron salir armados con palos, piedras y utensilios domésticos con dirección a la Basílica de Guadalupe para proteger la imagen de la Virgen y evitar fuera profanada por el grupo de jovenes radicales. Fue tal la cantidad de personas que se reunieron en la puerta del Santuario para evitar la entrada de quienes intentaban profanar la imagen, que los jóvenes “camisas rojas” decidieron emprender la retirada y no volver a intentar nada.

Ceremonia de la coronación pontificia de Nuestra Señora de Guadalupe el 12 de octubre de 1895.

Ceremonia de la coronación pontificia de Nuestra Señora de Guadalupe el 12 de octubre de 1895.

Todo esto provocó la extrañez tanto entre los “camisas rojas” como entre los pobladores que fueron a defender la imagen, de cómo toda esa cantidad de personas se habían enterado de lo que intentaban los seguidores de Garrido; todas las personas, al hablar al respecto, coincidieron que en la noche un hombre de raza indígena con una mirada de mansedumbre se apareció en su casa y les dijo que debían ir a defender a la Virgen de Guadalupe, pues los camisas rojas intentarían profanarla. Nadie le preguntó su nombre o datos. Este indio, al que nadie había visto jamás, todos coincidieron en que sin duda no era otro que San Juan Diego, que había aparecido para alertar a los mexicanos para que protegieran la imagen de la Señora del Cielo.

En épocas más actuales, la Virgen de Guadalupe ha continuado teniendo un papel importante en la historia de México: en el año 2000, el candidato a la presidencia de México Vicente Fox Quesada, en varias ocasiones en sus campañas políticas enarboló un estandarte de la Virgen de Guadalupe, similar al que usara el cura Hidalgo doscientos años atrás y, posteriormente, al ganar la presidencia, horas antes de asumir los poderes de la Nación Mexicana, acudió en un acto, por de más polémico, a la Basílica de Guadalupe, a agradecer a la Virgen el ascender al poder. Este hecho no se había repetido en más de 150 años.

La Virgen de Guadalupe y su carácter patriótico se han reflejado no sólo en la historia de México, sino también en la devoción popular, pues muchos de los gozos entonados en honor a la Virgen tienen estrofas que aluden al sentimiento patriótico o a comparaciones con la bandera y el escudo, algunas de las cuales pongo a continuación:

“En Dolores brillo refulgente,
cual bandera su imagen sagrada
dando arrojo al patriota insurgente
y tornando invencible su espada”

“Siempre así lucirá si invasores
hoyar quieren de Anáhuac la tierra
el invicto pendón de Dolores
flameará nuevamente en la guerra”

Ejército zapatista entrando a la ciudad de México con el estandarte de la Virgen de Guadalupe.

Ejército zapatista entrando a la ciudad de México con el estandarte de la Virgen de Guadalupe.

Otra de las estrofas con tintes patrióticos más entonadas es ésta:

“Gloriosa bandera nos dieron tus favores
que sus tres colores no dejen de esplender
que la serpiente se agite inútilmente
sin lograr al águila vencer”.

La Virgen de Guadalupe sin duda se ha quedado en la conciencia popular como algo más que la celestial patrona. Se ha convertido en la madre de los mexicanos, cada persona en México tiene algo que decir sobre la Virgen de Guadalupe. Es casi imposible hablar de la historia de México sin referirse al impacto que tuvo en la misma la devoción guadalupana. No por nada a la Virgen de Guadalupe se le ha llamado “la Virgen que forjó una patria”.

André Efrén

Bibliografía:
– ALBERRO, Solange, “El águila y la cruz: orígenes religiosos de la conciencia criolla”, El Colegio de México, primera edición, 1999.
– ARGUETA, Jermán, “Crónicas y leyendas mexicanas: sucesos y leyendas de la Villa de Guadalupe”, México, Progreso, tomo XVIII, noviembre de 2008.
– CAMACHO DE LA TORRE, María Cristina, “Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe”, México, CONACULTA, primera edición, 2001.
– FLORESCANO, Enrique, “Memoria Mexicana”, México, Fondo de Cultura Económica, primera reimpresión, 1995.
– FLORESCANO, Enrique, “Imágenes de la Patria”, México, Taurus, primera edición, 2006.
– GRUZINSKI, Serge, “La guerra de las imágenes: de Cristóbal Colón a “Blade Runner” (1492-2019)”, México, Fondo de Cultura Económica, cuarta reimpresión, 2003.
– NEBEL, Richard, “Santa María Tonantzin Virgen de Guadalupe”, México, Fondo de Cultura Económica, tercera reimpresión, 2005.
– SIERRA, Loreto, “El ejército de la Virgen de Guadalupe”, en: MÉNDEZ, Carlos, Centro: guía para caminantes, México, Año V, núm.43, revista de publicación mensual, agosto de 2007.
– ZAREBSKA, Carla, “Guadalupe”, México, De bolsillo, primera edición, 2005.
– ZERON-MEDINA, Fausto, “Felicidad de México”, México, Clío, primera edición, 1995.

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