Nuestra Señora de la Merced

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Nuestra Señora de la Merced, redentora de cautivos. Óleo de José Vergara (ca.1789-1803). Museo de Bellas Artes Pío V, Valencia (España).

La Iglesia de occidente celebra a la Stma. Virgen María bajo el título de “la Merced”, “de las Mercedes” o a veces “de la Misericordia” el día 24 del mes de septiembre.

La historia de esta advocación mariana se remonta a la noche 24 de octubre del año 1218 en Barcelona (España) en la que la Stma. Virgen María se manifestó [1] a San Ramón de Penyafort –canónigo de la catedral y confesor de san Pedro Nolasco-, al rey Jaime I “el Conquistador” y a san Pedro Nolasco –el fundador de la orden mercedaria- y les comunicó y ordenó su deseo de fundar una nueva orden religiosa, con el propósito de liberar a los cristianos cautivos especialmente en tierras musulmanas o dominadas por los musulmanes.

En aquellos tiempos, dentro de la península Ibérica como en las costas que rodeaban el mar Mediterráneo, los musulmanes tomaban como cautivos a miles de cristianos que eran conducidos al norte del continente africano. Pedro Nolasco, llamado después “Cónsul de la Libertad”, había ido vendiendo cuanto tenía para poder así rescatar cautivos. En 1234, se aprueba la orden por el Papa Gregorio IX en la bula “Deuotionis uestrae” y les da como regla la de San Agustín.

En el año 1265, Santa Maria de Cervelló fundó la rama femenina de la Orden y cuando en el año 1272 se redactaron las primeras Constituciones de la Orden, se la denominó “Orden de la Virgen de la Merced de la Redención de los cristianos cautivos de Santa Eulalia de Barcelona”. Con anterioridad, su nombre era “Celeste, Real y Militar Orden de la Merced”.

La devoción a la virgen de la Merced se difundió rápidamente por Cataluña y el resto de España, también por Sudamérica en países como Bolivia, Perú, Chile etc.

En el año 1255 se fundó la Cofradía de la Merced con el objetivo de venerar a la Virgen bajo esa advocación. Los cofrades, al igual que los frailes y las monjas mercedarias, llevaban el escapulario mercedario que según la tradición fue entregado a san Pedro Nolasco.

El primitivo templo barcelonés de la Merced era de estilo gótico y se consagró el 1267. La actual basílica, obra de Josep Mas Dordal, se alzó el 1765 en su lugar. Es de estilo clásico-barroco. El Papa Benedicto XV, en el año 1918, le concedió el título de basílica menor.

Dcha: La Virgen aparece sobre el rey Jaime I, San Ramón de Penyafort y San Pedro Nolasco. Relieve barroco de la Capilla de la Merced, Catedral de Barcelona (España). Fotografía: Harold Toledo Baeza. Centro: Imagen de la Virgen de la Merced, talla gótica venerada en su Basílica en Barcelona. Izqda: Imagen de la Virgen de la Merced coronando dicha Basílica.

El año 1867 el Consell de Cent proclamó patrona de Barcelona a la Virgen de la Merced, implorándola que la liberara de una plaga de langostas. El papa Pío IX, el año 1868 la declaró Patrona del obispado de Barcelona y el 1888, el obispo Jaume Català coronó solemnemente su imagen en la catedral.

La imagen de la Virgen es de estilo gótico realizada por Pere Moragues en el año 1361. Para los barceloneses es llamada la Virgen “Mare de Déu de la Mercé”Madre de Dios de la Merced-. El gran poeta catalán Mn. Jacint Verdaguer escribió los gozos dedicados a la Virgen de la Merced:

Dels captius Mare i Patrona,
puix del Cel ens heu baixat:
Princesa de Barcelona,
protegiu nostra ciutat.

Els reis moros tenen plenes
ses masmorres de captius
que el remor de les cadenes
ploren llàgrimes a rius.
Jesucrist no els abandona,
puix Nolasc els ha escoltat:

Princesa de Barcelona,
protegiu vostra ciutat.

Veu Nolasc els seus martiris
i a la Verge els oferí,
jardinera d'eixos lliris
que trepitja el sarraí.
De les mares la mes bona
als bons presos s'ha afillat:

Princesa de Barcelona,
protegiu vostra ciutat.

Entre càntics i harmonia
a Nolasc s'apareix,
la nit fosca es torna dia
que de Ilum tot ho rubleix.
Té a un costat Santa Madrona,
Santa Eulària a altre costat:

Princesa de Barcelona,
protegiu vostra ciutat.

Descobrint Ella el misteri
diu: -Nolasc, no tinguis por;
dels que estan en captiveri
tu en seràs el redemptor.
Jo seré ta companyona,
tu seràs el meu soldat:

Princesa de Barcelona,
protegiu nostra ciutat.

Dónan’n compte al rei En Jaume
i a Ramón de Penyafort,
i a arrancar fills ajudeu-me
d'entre el braços de la mort.
Ves tu a l’Àfrica i destrona
a qui el món té esclavitzat:

Princesa de Barcelona,
protegiu vostra ciutat.

En aquella hora Maria,
bella font de les Mercès,
com dels reís la estrella un dia,
deixa's veure de tots tres.
Del Cel baixa, com una ona,
dolç perfum de caritat:

Princesa de Barcelona,
protegiu vostra ciutat.

Nostra Seu herniosa i bella
d'aquesta Orde és el bressol,
l'orient d'aquesta estrella
que els esclaus pendran pel sol.
Per blasó amb sa creu els dóna,
l'ample escut del Principat:

Princesa de Barcelona,
protegiu vostra ciutat.

Oh captius de Moreria,
no ploreu ja de tristor,
que la Verge vos envia
missatgers del seu amor.
Donaran fins sa persona
per comprar-vos el rescat:

Princesa de Barcelona,
protegiu vostra ciutat.

Ve, Maria, a rompre els llaços
a vuitanta mil esclaus;
saludeu-la, que sos braços
son cadenes molt suaus.
Ella el món desengrillona
de la serp que el té lligat:

Princesa de Barcelona,
protegiu nostra ciutat.

Amb blanc hàbit de puresa
van i venen per la mar
els coloms de la Princesa
que té aquí son colomar.
Per tota Àfrica ressona
el seu cant de llibertat:

Princesa de Barcelona,
protegiu vostra ciutat.

No té esclaus ja Moreria,
Llucifer els té a milions.
Oh! preneu-los-hi, Maria,
tots els regnes i nacions.
És l'infern la negra androna
de la gran captivitat:

Princesa de Barcelona,
protegiu vostra ciutat.

Barcelona enamorada
vos fa trono del seu cor:
puix del Cel li sou baixada,
feu-ne cel de vostre amor.
Vostre braç que esforç els dóna
sia sempre al seu costat:

Princesa de Barcelona,
protegiu vostra ciutat.

En certamen de cent pobles
sa corona li da'l món;
la pren ella i amb mans nobles
la ha posada en vostre front.
Per sa Reina vos corona
la que ho és del Principat

Princesa de Barcelona,
protegiu vostra ciutat.

Que del Cel baixeu encara
vostra imatge d'or ho diu,
que amb els braços ens empara
com una àliga son niu.
Per sa estrella us mira l'ona,
per son àngel la ciutat:

Princesa de Barcelona,
protegiu nostra ciutat!
De los cautivos Madre y Patrona
pues del Cielo habéis bajado:
Princesa de Barcelona,
proteged nuestra ciudad.

Los reyes moros tienen llenas
sus mazmorras de cautivos
que el rumor de las cadenas
lloran lágrimas a ríos.
Jesucristo no los abandona,
pues Nolasco los ha escuchado:

Princesa de Barcelona,
proteged vuestra ciudad.

Ve Nolasco sus martirios
y a la Virgen los ofreció,
jardinera de esos lirios
que pisotea el sarraceno.
De las madres la más buena
a los buenos presos se ha afiliado:

Princesa de Barcelona,
proteged vuestra ciudad.

Entre cánticos y armonía
a Nolasco se aparece,
la noche oscura se torna día
que de luz todo lo resplandece.
Tiene a su lado a Santa Madrona,
Santa Eulalia al otro lado.

Princesa de Barcelona,
proteged vuestra ciudad.

Descubriendo Ella el misterio
dice: "Nolasco, no tengas miedo;
de los que están en cautiverio
tu serás redentor.
Yo seré tu compañera,
tú serás mi soldado":

Princesa de Barcelona,
proteged nuestra ciudad.

"Da cuentas al rey Don Jaime
y a Ramón de Penyafort,
y a arrancar hijos ayudadme
de entre los brazos de la muerte.
Ve tú a África y destrona
a quien el mundo tiene esclavizado".

Princesa de Barcelona,
proteged vuestra ciudad.

En aquella hora María,
bella fuente de las Mercedes,
como de los reyes la estrella un día,
se deja ver a los tres.
Del Cielo baja, como una ola,
dulce perfume de caridad:

Princesa de Barcelona,
proteged vuestra ciudad.

Nuestra Seu hermosa y bella
de esta Orden es la cuna,
el oriente de esta estrella
que los esclavos tomarán por sol.
Por blasón su cruz les da,
el amplio escudo del Principado:

Princesa de Barcelona,
proteged vuestra ciudad.

Oh cautivos de Morería,
no lloréis ya de tristeza,
que la Virgen os envía
mensajeros de su amor.
Darán hasta su persona
por compraros el rescate:

Princesa de Barcelona,
proteged vuestra ciudad.

Ve, María, a romper los lazos
a ochenta mil esclavos;
saludadla, que sus brazos
son cadenas muy suaves.
Ella el mundo desengrilla
de la serpiente que lo tiene atado:

Princesa de Barcelona,
proteged nuestra ciudad.

Con blanco hábito de pureza
van y vienen por el mar
las palomas de la Princesa
que tiene aquí su palomar.
Por toda África resuena
su canto de libertad:

Princesa de Barcelona,
proteged vuestra ciudad.

No tiene esclavos ya la Morería,
Lucifer los tiene a millones.
Oh! Tomadlos, María,
todos los reinos y naciones.
Es el infierno la negra androna
de la gran cautividad:

Princesa de Barcelona,
proteged vuestra ciudad.

Barcelona enamorada
os hace trono de su corazón:
pues del Cielo sois bajada
hacedla cielo de vuestro amor.
Vuestro brazo que esfuerzo le da
esté siempre a su lado:

Princesa de Barcelona,
proteged vuestra ciudad.

En certamen de cien pueblos
su corona le da al mundo;
la toma ella y con manos nobles
la ha colocado en vuestra frente.
Por Reina suya os corona
la que lo es del Principado:

Princesa de Barcelona,
proteged vuestra ciudad.

Que del Cielo bajáis aún
vuestra imagen de oro lo dice,
que con sus brazos nos ampara
como una águila a su nido.
Por estrella suya os mira la ola,
por ángel suyo la ciudad:

Princesa de Barcelona,
¡proteged vuestra ciudad!

La Virgen de la Merced suele ir representada vestida del hábito mercedario y en el escapulario del pecho el escudo de la orden, el escapulario de la misma orden en las manos, grilletes, cadenas y a veces cobijando bajo su manto a un grupo de cautivos o bien a santos de la orden de la Merced. También aparece a veces entregando el escapulario o bien el hábito mercedario a San Pedro Nolasco.

Harold


[1] La Stma. Virgen se manifestó a san Pedro Nolasco, a san Ramón de Penyafort y al rey Jaime I simultáneamente, es decir, al mismo tiempo pero en 3 lugares diferentes.

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