La Virgen de la Fuente de la Salud de Traiguera

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Vista de la imagen venerada en Traiguera (España).

Vista de la imagen venerada en Traiguera (España).

El monumento más emblemático de Traiguera, población perteneciente a la provincia de Castellón, es el Real Santuario de la Virgen de la Salud, siendo un vestigio del paso por estas tierras de las órdenes de Montesa y de los Hospitalarios. Éste tiene su origen en el siglo XIV y es el único de su entorno que gozó de salvaguardia real, concedida por Carlos V en el año 1542, renovada por Felipe II y confirmada por bula papal en 1555.

Tenemos una leyenda que nos explica piadosamente el origen de este conjunto y lo relaciona con un encuentro milagroso con la Virgen hacia finales del siglo XIV: “El verano de 1384, dos pastores de Cervera pastoreaban a la Partida de la Serra d’En Menor, término de Traiguera. Uno de ellos, sordomudo, tenía sed y, no encontrando agua, pidió ayuda a la Virgen. De repente vio que una de las cabras del rebaño salía de una mata con la barba mojada. Se acercó y encontró una fuente de agua cristalina. Al ir a beber, vio al fondo la imagen de la Virgen y llamó a su hermano. Había recobrado la voz. Dio gracias a la Virgen por su milagro y decidió ir a Traiguera a explicarlo. Los vecinos de Traiguera fueron a buscar en procesión a la Virgen para llevarla a la iglesia del pueblo. Al día siguiente, la Virgen había desaparecido y volvía a estar en el lugar del hallazgo, por ello se decidió hacerle una capilla allí para venerarla”. El nombre de estos pastores era Anastasio y Jaime Sorli. Esta pequeña ermita inicial quedó incluida en los bajos de la actual hospedería, junto a la fuente.

De este bello conjunto del santuario destacamos los siguientes elementos:
1. La primera iglesia, fechada en 1439, tenía una planta similar a la actual, de una sola nave con cuatro tramos y crucero y con capillas laterales y bóveda de crucería. Ésta fue remodelada en el siglo XVIII. Tras la capilla mayor se encuentra el camarín de la Virgen, que tiene su propia cúpula y está separada de la nave por una reja del siglo XVIII. Un precioso pórtico precede al acceso de los pies, realizado en sillería de 1588.

Vista de la capilla con la fuente donde se halló la imagen.

Vista de la capilla con la fuente donde se halló la imagen.

En la parte superior, su estructura es de terraza y se advierte en su parte posterior la chimenea de la hospedería y la espadaña del antiguo templo gótico. En el remate se ubica el escudo de Carlos V en modo de edículo o relicario flanqueado por columnas y con un frontón triangular en la parte superior. El interior de la iglesia está decorado con pinturas al fresco realizadas por Vicente Guilló, con temas alegóricos de personajes bíblicos y narrativos en temas de la Virgen, ya que se representa el hallazgo de la misma.

2. La hospedería era la sede de los peregrinos y tiene un patio interior gótico claustral y un primer piso con una bonita vuelta de crucería ojival. Las ventanas y puertas son de estilo mudéjar. Tanto ésta como la residencia episcopal se encuentran sobre la pequeña capilla situada junto a la fuente. El patio del conjunto, abierto, se ordena con arcos escarzanos; a él recaen la hospedería, las dependencias nobles y salones como el llamado “Salón del Obispo”. De este Real Santuario fue mecenas el obispo de Segorbe Jofré de Borja y, como muestra de ello, se conserva un escudo sobre una ventana.

3. La Casa dels Capellans data de 1570 y era el centro organizativo de todo el conjunto. El Papa Pío V instituyó a perpetuidad la capellanía para seis clérigos y un prior.

4. El Palau del Duc Alfons d’Aragó fue iniciado en 1523 y el claustro del mismo nunca acabado. Se utilizó como alojamiento para el servicio de la Casa dels Capellans. Actualmente ambos están rehabilitados como restaurante.

5. El camino de acceso al santuario estaba flanqueado por siete cruces de término, que representaban los siete dolores de la Virgen, pero en la actualidad sólo se conserva la más cercana al santuario llamada “Prigó Cobert”, el único cubierto, pues el resto estaban descubiertos. Las siete cruces o peirons que señalaban el camino desde Traiguera hasta el santuario eran piezas de altísimo interés escultórico y paisajístico destruidas en 1936. Ya Viciana en 1563 y Enrique Cock en 1585 habían descrito el camino desde el pueblo al santuario, con las siete cruces que debían enseñar a los devotos el camino “para que no yerren dél”. Martín Viciana lo describe como un camino ancho y hermoso “con empedraduras para que se conserve”. Señala también las siete cruces de piedras “muy pulidas y bien acabadas” y “en cada una de ellas un retrato de los siete gozos de Nuestra Señora, en los cuales los devotos peregrinos tienen que contemplar”. En 1598 el escultor Vázquez aún hizo la última cruz que presidía el acceso al santuario. Como hemos dicho, la gran cruz cubierta con baldaquino sostenido por robustas columnas dóricas es la última de las siete que a modo de peirons jalonaban el trayecto desde Traiguera. De las siete restantes se conservan algunos elementos, gradas, basas y algún fuste.

Vista frontal del Santuario de la Virgen de la Fuente de la Salud en Traiguera, España.

Vista frontal del Santuario de la Virgen de la Fuente de la Salud en Traiguera, España.

6. La capilla de la Virgen, junto al pozo o fuente del Milagro, se cubre con bóveda de cruceria y se adorna con pinturas al temple de ángeles músicos.

El prestigio y la importancia del conjunto era tal que se pedían limosnas, además de en el obispado de Tortosa al que pertenece, en los arzobispados de Valencia y Zaragoza.

Respecto al objeto del culto se trataba de una talla de madera de 0,47 m de altura, gótica, vaciada en su reverso y con soportes para ser llevada a mano o colgada del cuello. Representaba a la Virgen en pie, llevando sobre el brazo izquierdo al Niño. Madre e Hijo mostraban en la mano una manzana. Actualmente existe una copia, al haber desaparecido el original durante la guerra civil de 1936.

Salvador Raga

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La Virgen de la Salud de Xirivella

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Imagen de la Virgen de la Salud venerada en Xirivella, Valencia (España).

Imagen de la Virgen de la Salud venerada en Xirivella, Valencia (España).

Varias localidades de la diócesis de Valencia presumen, coincidiendo con la festividad litúrgica de la Natividad de Nuestra Señora, de sus “Mare de Déu trobades” o imágenes de la Virgen que fueron encontradas casualmente hace siglos y de cuyo hallazgo no se conoce la fecha exacta. Entre ellas, las celebran con misas y procesiones: en la provincia de Alicante, la localidad de Agres y; en la de Valencia, los municipios de Sueca, Oliva, Torres-Torres, Utiel, Alaquàs, Algemesí, Corbera, Alfafar, l´Alcúdia, l’Olleria, Puçol, Xirivella, Chiva, Llosa de Ranes, Benaguasil o El Puig.

Una tradición popular recoge que la imagen de la Virgen de la Salud de Xirivella fue hallada bajo una campana enterrada en un olivar, caso idéntico al de otras imágenes del territorio valenciano. Este tipo de hallazgos eran explicados diciendo que estas imágenes fueron escondidas durante las invasiones islámicas para salvarlas de la ira de los musulmanes y que, después de la conquista cristiana del Reino de Valencia de 1238, fueron encontradas en circunstancias singulares, ocultas en cuevas, junto a fuentes, o enterradas, como es este caso. Pero la realidad nos dice que casi ninguna de ellas es anterior al siglo XIII, por lo que es imposible que fuesen ocultadas antes de esa época.

En el caso de la Virgen de la Salud es muy probable que se produjera su descubrimiento a finales del siglo XVI o principios del XVII. Y es que en el año 1604 se erigió una ermita para señalar el lugar donde se produjo su hallazgo y aún conserva en su subsuelo la cavidad de la cual, según la leyenda, se extrajo la imagen. Además, la escultura de la Virgen se encuentra incompleta y aparece cortada a la altura de las rodillas, reduciendo así su tamaño y, por ello, estas circunstancias abundarían en la creencia popular de un posible ocultamiento bajo una campana. La hipótesis que explicaría su enterramiento podría estribar en proteger la imagen de ante alguna revuelta político-social acaecida en la localidad en aquellos tiempos. Por otro lado, si la imagen se encontraba deteriorada, resultaría coherente enterrarla en vez de destruirla, ya que se trata de una escultura de la Virgen y, por lo tanto, de una imagen sagrada.

Cerámica votiva que representa la leyenda del hallazgo de la patrona de Xirivella. Font de la Penya, Olocau, Valencia (España).

Cerámica votiva que representa la leyenda del hallazgo de la patrona de Xirivella. Font de la Penya, Olocau, Valencia (España).

Respecto al objeto, diremos que la terracota es el material empleado en la realización de la imagen de Nuestra Señora de la Salud de Xirivella. Y es que tenemos la circunstancia de que la facilidad para encontrar arcilla y su fácil modelado propició que el barro cocido se emplease históricamente en un gran número de culturas para modelar objetos útiles o pequeñas estatuillas. Con similares características en la Comunidad Valenciana hay catalogadas al menos cuatro esculturas de terracota datadas en el siglo XV, como son las de Nuestra Señora de Vallivana en Morella (Castellón), Nuestra Señora de la Fuente en Castellfort (Castellón), Nuestra Señora de la Murta en Alzira (Valencia) y el presente de Nuestra Señora de la Salud en Xirivella.

De pequeño tamaño, pues mide aproximadamente unos 80 centímetros, aún así es superior a otras imágenes de la época también realizadas en terracota y que no miden más de 30 centímetros como son las de la Virgen de Vallivana en Morella o la Virgen de la Fuente en Castellfort. Se trata de una imagen que lleva en la mano derecha una azucena y en la izquierda al Niño, quien a su vez, bendice con la mano derecha mientras coge con la izquierda el ala de un ave. Tanto María como el Niño tienen una postura hierática y miran frontalmente al espectador. Las facciones de ambos son morenas, lo que pudo deberse a alguna alteración química de las pinturas, la humedad o que se quedó al descubierto el material original de la imagen, el barro cocido. Ambos visten túnica y manto, y en la cabeza tienen puesta corona imperial.

Por su tamaño es posible que estuviera presidiendo un altar, un retablo o incluso una portada que pudieron ser los del antiguo templo parroquial de Xirivella; ya que la primitiva iglesia estaba dedicada durante el siglo XV a la Virgen María. Esta advocación pudo arrancar desde la fundación del templo en el siglo XIII por la Orden de Santa María de Calatrava, que antecedió en el siglo XVI a la titularidad del Santísimo Sacramento, hasta la construcción de la nueva iglesia parroquial en 1680. Por ello la escultura de Nuestra Señora de la Salud pudiera corresponderse a la imagen titular del antiguo templo parroquial de Xirivella durante el siglo XV. Desde su descubrimiento fue conocida como la Mare de Déu de Xirivella, añadiéndose posteriormente el título de Mare de Déu de la Salut a raíz de la protección ofrecida por la Virgen al pueblo de Xirivella durante las epidemias de peste bubónica del siglo XVII y las del cólera morbo del XIX.

Fotografía antigua de la Virgen de la Salud de Xirivella, sin los adornos de plata.

Fotografía antigua de la Virgen de la Salud de Xirivella, sin los adornos de plata.

Parece que se trata de una escultura plenamente flamenca, en el que su vestido se corresponde con los típicos trajes propios de las cortes palaciegas de los Países Bajos de la primera mitad del siglo XV. El Niño aparece con el torso desnudo y responde a un modelo iconográfico empleado en Europa desde el siglo XIV. Los rasgos de las dos figuras parecen tener unas facciones individualizadas tomadas del natural, aunque conservando un cierto idealismo propio del Gótico Internacional. Respecto al simbolismo de la azucena que porta la Virgen en su mano derecha denota pureza y virginidad desde la antigüedad ya que la azucena suele acompañar a las imágenes de la Virgen y por ello es conocida como la flor de María. El ave que porta el Niño fue un motivo iconográfico muy extendido en el período comprendido entre finales de la Edad Media y el siglo XVII. La representación de un pájaro en el regazo o en las manos del Niño Jesús respondía a un hecho cotidiano, ya que en la Edad Media era normal que los niños tuviesen en casa pájaros de pequeño tamaño con los que jugaban.

Respecto a su datación, puede aventurarse que fue el segundo cuarto del siglo XV, exactamente entre 1425 y 1450, teniendo en cuenta factores como los ropajes de la imagen, sus características típicamente flamencas y una visita pastoral que se realizó a la parroquia en el año 1426. El alto talle de la túnica de la Virgen, así como el cuello recto agrandado lateralmente se usó entre las mujeres europeas desde finales del siglo XIV hasta los años 30 del siglo XV. El autor de la imagen de la Virgen de la Salud pudo ser un escultor extranjero, flamenco o alemán, ya que, como hemos dicho, sus características flamencas están muy marcadas tanto en el realismo presente en la escultura, las facciones de los rostros, el atuendo y su peinado. Ésta debió ser encargada en Valencia, que por entonces era la ciudad más poblada de la península y foco indudable de florecimiento cultural y artístico, lugar donde se contrataban obras artísticas destinadas a poblaciones cercanas como Xirivella.

Imagen de la Virgen saliendo en procesión por las calles de Xirivella.

Imagen de la Virgen saliendo en procesión por las calles de Xirivella.

En los sucesos bélicos de 1936, concretamente el día 7 de octubre de 1936, un grupo de treinta personas arrojaron la imagen de Nuestra Señora de la Salud a una hoguera desde el balcón de la Casa Consistorial, quedando en el suelo de una de las dependencias la cabeza de la Virgen un tanto mutilada, la del Niño intacta y la mano derecha de la Virgen con dos dedos rotos. Finalmente, el 11 de septiembre de 1983 se celebró en Xirivella la coronación canónica de Nuestra Señora de la Salud.

Salvador

Enlace consultado (20/01/2014):
http://www.virgenlasalud.com/artSalud.aspx

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María Inmaculada de la Salud de Pátzcuaro

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Vista de la imagen completa, vestida de gala. Fotografía: Eugenio Calderón O.

Vista de la imagen completa, vestida de gala. Fotografía: Eugenio Calderón O.

Michoacán de Ocampo es uno de los estados mexicanos con mayor riqueza cultural e histórica. Es cuna ideológica de la Independencia Nacional, cuna de grandes personajes como el Generalísimo José María Morelos, Josefa Ortiz de Domínguez y de varios santos como San Rafael Guízar y Valencia y el niño mártir de Azuayo, José Sánchez del Río. Es el estado donde realizó su acción evangelizadora el Siervo de Dios Vasco de Quiroga que nos legó además de su espíritu humanista la bendita imagen de la Inmaculada Concepción, a quien los indígenas purépechas aún llaman con reverencia Nana Salud (“Nana” es un título de veneración) o bien “mamita”.

Historia de la imagen de la Virgen María de la Salud, Patrona de la Arquidiócesis de Morelia y del estado de Michoacán
En el año de 1526 llegan a Michoacán los primeros misioneros franciscanos con Fray Martín de la Coruña a la cabeza; diez años después, en 1536, se erige el Obispado de Michoacán por orden del Papa Paulo III y para 1540, parece ser el año en que se mandó hacer una imagen de María Santísima a los indígenas que habitaban la región del lago de Pátzcuaro, los cuales desde antes eran expertos en la elaboración de figuras de una materia muy original nunca antes usada, ni en otra parte, materia prima que consistía en la médula de la caña de maíz seca, molida y mezclada con un engrudo obtenido del bulbo de las orquídeas, muy común en los bosques michoacanos. Esta pasta es conocida como pasta de caña y de ella se hicieron varias imágenes ahora consideradas milagrosas como Nuestra Señora de Zapopan, Nuestra Señora de San Juan de los Lagos y muchos Crucificados que se hayan por toda la geografía nacional y aún en el extranjero como el Santísimo Cristo de Telde en Gran Canaria o el de Torrijos en Toledo.

En el año 1690, el párroco del lugar mandó recortar una buena parte de la túnica original (que según suposiciones caía en pliegues rígidos con manto terciado al hombro de la misma pasta) para sustituirla por ricas telas importadas según la costumbre de la época, así como ponerle una nube y una peana de plata, tal como se observa en la actualidad. Obviamente y para aquel tiempo, la medida causó gran revuelo y molestia entre los fieles, e incluso llegó a afirmarse que los escultores encargados de hacer tales modificaciones se negaron rotundamente y la tarea les correspondió a los sacerdotes, asesorados por artesanos experimentados. Cuenta una leyenda que al empezar los sacerdotes a recortar la imagen, ésta cambió su rostro mostrando un gesto de aflicción y sudó profusamente. Recientemente se ha descubierto en los archivos de la Basílica un documento notarial de la época donde se asienta bajo juramento este hecho como aparente milagro. Cierto o no, la imagen fue transformada a su actual apariencia.

Detalle del busto de la venerada imagen.

Detalle del busto de la venerada imagen.

Descripción de la imagen
La imagen de Nuestra Señora de la Salud, del tamaño casi natural, mide aproximadamente un metro y medio de altura y parece que desde su única restauración en el año de 1690, no ha tenido ningún otra; conserva por lo mismo su primitivo color y barniz en el rostro y las manos, que los siglos no han podido decolorar. Está dorada y redondeada y a los lados de sus pies le salen los “cuernos” de una media luna plateada.

Su rostro está un poco inclinado hacia el lado derecho y sus facciones semejan a una indita purépecha, lo que indica que un indígena estuvo en sus hechuras y que no podía reproducir toda la hermosura de la Madre de Dios. Las manos las lleva juntas ante el pecho, un poco cargadas hacia su izquierda y como siempre entre los católicos se ha representado a la Concepción Inmaculada. Sus ojos de mirada bellísima, son pintados y sobrepuestas las pestañas y por el barniz tan brillante parecen ser de porcelana. Toda la imagen se asienta sobre una rica y antigua peana plateada con una concha del mismo material simulando nubes repujadas y con ocho querubines (angelitos) de cada lado. Sobre una concha cae tanto la túnica bordada como el manto. Su vestido siempre es de color blanco y su manto azul intenso (sólo en la festividad del 15 de agosto el manto es rojo). Su cabellera rizada con mucha gracia que en bucles cae sobre sus hombros y a su espalda. El manto es tan largo, que cuelga hacia atrás como una gran cauda, de modo que los devotos pueden cubrirse con él a placer cuando se les permite subir al camarín donde actualmente se encuentra colocada la imagen.

La imagen quedó terminada entre 1538 o 1539, fecha que aparece incierta en los archivos documentales; no obstante, sí se sabe que ya en 1540 se le rendía culto público a la virgen michoacana, considerada como la primera imagen de la Virgen María realizada en tierras americanas. Esta imagen la colocó don Vasco de Quiroga en un principio en el templo del Hospital Principal de Pátzcuaro, llamado de Santa Marta, como titular y fueron tantos los favores y curaciones de enfermos que obtuvieron los indígenas, que el mismo Vasco de Quiroga mandó grabar a los pies de la imagen este epígrafe de las letanías de Loreto: “Salus infirmorum” (Salud de los enfermos). Desde entonces se le nombró y sigue llamándose hasta la fecha, la Virgen de la Salud.

Estampa de la Virgen de Pátzcuaro. Fotografía de A. Escobedo que capta el busto de la imagen desde otra perspectiva.

Estampa de la Virgen de Pátzcuaro. Fotografía de A. Escobedo que capta el busto de la imagen desde otra perspectiva.

Debido a que desde ese preciso momento comenzó a manifestar milagrosas curaciones y por ser una imagen de la Purísima Concepción de María, se le impuso el nombre de María Inmaculada de la Salud, nombre que hasta la fecha conserva y es su nombre oficial.

Primeros cultos a la imagen
Fueron tan grandes los favores recibidos de la santa imagen, que el pequeño templo del Hospital de Santa Marta resultó insuficiente para dar cabida a las multitudinarias peregrinaciones de gente proveniente de todas partes del país para venerarla, por lo que en 1691 se inició la construcción de un templo mayor que recibió el nombre de Sagrario, hecho con piedra y bóvedas muy altas, modificado hacia 1874 y donde estuvo la Virgen de la Salud por 191 años hasta su traslado a su actual recinto, la Basílica Menor.

En 1747 se fundó un convento de religiosas dominicas dedicadas al cuidado y mantenimiento de la imagen, y a partir de entonces sólo ellas podían tocarla y atenderla, como sucede hasta nuestros días. El convento se haya hoy en un amplio terreno tras la basílica, siendo las religiosas además criadoras del Achoque o Ajolote de agua dulce de cuya carne se obtienen remedios naturales para enfermedades pulmonares.

La Basílica de la Salud
Los orígenes de la actual Basílica se remontan a los primeros días de Vasco de Quiroga en Pátzcuaro, cuando soñaba con lo que sería la gran catedral de esta ciudad, con cinco naves en forma de mano extendida y que pudiera albergar a 30 mil fieles. La construcción de tan magna obra se inició en 1543; pero por irregularidades en el terreno o bien porque las autoridades eclesiásticas cancelaron la edificación al trasladar la sede episcopal a Valladolid (hoy Morelia), nunca llegó a concluirse tal como se diseñó en principio y solamente se terminó la nave central, que funcionó como catedral entre 1565 y 1580. A partir de entonces y hasta 1908, el templo fungió como parroquia hasta que en ese mismo año fue elevada a la categoría de Basílica. Hacia finales de 1880, la imagen de la Virgen de la Salud fue trasladada del Templo Parroquial del Sagrario a éste, lugar que desde ese entonces se reconoce como su hogar y adonde cada 8 de diciembre acuden miles de personas a venerarla y contemplarla. El templo es de planta basilical con una sola torre, capilla para el sagrario y un mausoleo donde reposan los restos de Don Vasco. En el camarín del Altar Mayor se venera la imagen. A esta Basílica acude cada año en peregrinación todo el presbiterio de la arquidiócesis el 12 de julio por ser esta fecha en que el Papa Pío XII confirmó por decreto pontificio a esta imagen como Patrona Primada del arzobispado de Morelia y del Estado de Michoacán.

Vista de la fachada de la Basílica de Nuestra Señora de la Salud, en Pátzcuaro, México.

Vista de la fachada de la Basílica de Nuestra Señora de la Salud, en Pátzcuaro, México.

El 8 de diciembre de 1899 se efectuó, en medio de una gran festividad, su coronación canónica, que el Papa León XIII había decretado por breve pontificio el 5 de abril de 1898 y casi moribundo, el excelentísimo Arzobispo José Ignacio Árciga y Ruíz de Chávez, colocó la corona sobre las sienes de la imagen, un tiempo después falleció el anciano prelado.

El atentado
El pleno siglo XX la imagen sufrió un atentado por parte de un desequilibrado que le disparó a corta distancia diez disparos con un máuser; admirablemente la sagrada imagen quedó intacta, considerándose un milagro.

Según cuentan las crónicas periodísticas, el 22 de diciembre de 1962, un individuo disparó diez balazos con un rifle de largo alcance a poca distancia de la virgen; tres de las balas iban dirigidas al rostro y las siete restantes al cuerpo. Sin embargo, la imagen no resultó dañada, pues varias balas se desviaron inexplicablemente y otras perdieron toda su fuerza y cayeron aplastadas justo delante del pedestal de la imagen. Para mayor sorpresa el enorme vidrio que cierra el camarín con los orificios de las balas permaneció entero por algún tiempo hasta que con un fuerte seísmo se despedazó. Pudiendo caer sobre la imagen los grandes pedazos pudieron destruirla, pero se despedazaron entre el altar y la imagen, sin dañar ni a la Virgen ni a los fieles que pasaban frente al camarín. Como evidencia de tan extraño suceso, en la sacristía de la Basílica se conserva el rifle del atentado y algunos pedazos del cristal con la huella de los impactos.

Vista del interior de la Basílica de Nuestra Señora de la Salud, Pátzcuaro, México.

Vista del interior de la Basílica de Nuestra Señora de la Salud, Pátzcuaro, México.

Ante esta imagen se han postrado todos los obispos y Arzobispos, nuestro primer santo San Bernabé de Jesús y varios prelados notables, como el Card. Norberto Rivera que recoronó la imagen en el año 2000 con motivo del Centenario de la Coronación Pontificia, y el Card. Sean O´Malley, Arzobispo de Boston.

Su fiesta principal es el 8 de diciembre en que es bajada de su camarín y sacada en procesión por las calles de Pátzcuaro siendo curioso que los primeros en llevarla en andas con los obispos y sacerdotes concelebrantes. Con motivo del centenario de su coronación recorrió casi toda la ciudad durante la noche del 8 al 9 de diciembre, visitando los diversos templos de la localidad. Nunca ha salido de la ciudad lacustre, son imágenes peregrinas suyas las que visitan periódicamente la ciudad episcopal, el seminario y las diversas parroquias y localidades del estado y de la república. También se le celebra el 12 de julio con motivo de la peregrinación diocesana y el patronazgo canónico, el 15 de agosto por la Fiesta de la Asunción y el 1° de noviembre con motivo de Todos los Santos y Día de Muertos.

Oración a María Inmaculada de la Salud
¡Oh María, Salud de los enfermos del alma y del cuerpo Que para todos tienes entrañas de piedad y misericordia!; por ti los pecadores se mueven a penitencia y alcanzan el perdón de sus pecados; por ti las almas débiles obtienen la fortaleza para combatir las pasiones y triunfar de ellas; por ti los corazones tibios llegan a inflamarse en el fuego del amor divino.; por ti los justos reciben extraordinarias gracias para alcanzar la perfección. Tu consuelas a los afligidos y los enseñas a llevar con resignación los sufrimientos de este valle de lágrimas. Tu remedias las miserias espirituales que son como dolorosas llagas que enferman nuestras almas; tu alivias al enfermo en el lecho del dolor haciéndole suaves y meritorios sus padecimientos; tu asistes amorosamente al moribundo en el tránsito de su agonía; Tu, cuando conviene y así lo quiere Dios, imperas a la enfermedad y la obligas a dejar a su presa para que, reconociendo ésta el poder de Dios y el valor de tu intercesión alabe al Señor y bendiga la dulcísima clemencia de tu corazón inmaculado. Nuestra salud ¡Oh María! está en tus piadosísimas manos y en tus dulcísimos ojos míranos compasiva y alegres serviremos a Jesús, nuestro Divino Rey.

Vista de una peregrinación de indios purépechas en honor a la Virgen de la Salud.

Vista de una peregrinación de indios purépechas en honor a la Virgen de la Salud.

Danos la salud del alma y del cuerpo, protégenos con tu inefable poder, tu admirable sabiduría y tu maternal amor, líbranos de las tristezas de la vida presente y alcánzanos las eternas alegrías de la vida inmortal. Amén.

Daniel

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Nuestra Señora de la Salud de Algemesí: 750 años de devoción

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Imagen original de Nuestra Señora de la Salud, hallada en 1247 y destruida en 1936

A petición de un lector, y aprovechando que recientemente se han dado las fiestas patronales de Algemesí (Valencia, España), ciudad de la cual soy hija y vecina, voy a escribir brevemente acerca de la patrona: Nuestra Señora de la Salud.

La imagen original fue hallada en el año 1247 por un labrador en la zona de Berca -una partida exterior de Algemesí-, concretamente, encontró a la Virgen dentro del tronco de una morera estéril. Tal es lo que nos refiere monseñor Curçà en el siglo XVI, y describe así el hallazgo:

“… reparó el dicho vecino y vio que dentro del hueco de dicha morera había un personaje, y llegándose más cerca, vió que era una imagen de Nuestra Señora, mui morena…”

Ciertamente el hallazgo de la imagen de la Virgen fue uno más entre un fenómeno frecuente en el siglo XIII que son los hallazgos de Vírgenes antiguas –entre ellas, las famosas Vírgenes negras-, siendo el de la Virgen de la Salud el tercero en tierras valencianas: sólo la adelantan la Virgen de Vallivana de Morella (año 1234) y la Virgen del Puig (1237). La imagen respondía a la tipología de Virgen sedente románica, inspirada en la Theotokos bizantina: sentada en un trono, con el Niño Jesús sentado en su rodilla izquierda y un lirio en la otra mano. El Niño, a su vez, sostenía una esfera y estaba en actitud de bendecir.

Sorprendió la tosquedad de la imagen y el que no tuviera ningún adorno ni decoración: estaba esculpida en madera lisa, probablemente de cedro. Eso parece confirmar que era una imagen mucho más antigua: se ha llegado a decir que si data del año 714, antes de la llegada de los musulmanes a la región valenciana, o fue realizada durante el gobierno del Cid en 1094. Ninguna de las dos hipótesis es probable y a mí personalmente no me satisfacen: es antigua, pero no tanto. Probablemente fue realizada en torno a 1200 o poco antes. Es decir, es una imagen del siglo XIII.

En torno al hallazgo oscilan las típicas tradiciones piadosas que se vinculan a este tipo de imágenes: dícese que fue confiscada por las autoridades de la cercana villa de Alzira, de la que Algemesí era jurídica y eclesiásticamente dependiente en aquella época, y que volvió a aparecer en Algemesí, en su morera, dando a entender que quería ser de este lugar. También, que durante el conflicto de Les Germanies, un fusilero disparó hacia la imagen con intención de dañarla, pero el proyectil rebotó sobre ella y regresó hacia el agresor, matándolo. Asimismo, la cantidad de milagros y prodigios atribuidos a su intercesión daría lugar para muchas páginas. La mayoría se relacionan con la curación de enfermedades, haciendo honor a su advocación, en la que profundizaremos enseguida.

Fue hallada en el árbol, como decíamos, el año 1247, y sin embargo hasta el año 1568 no respondió a una advocación concreta, era llamada simplemente Mare de Déu (Madre de Dios) o incluso Virgen de los Dolores. Fue entonces cuando el pueblo devoto, lamentando quizá la sobriedad de la imagen, optó por embellecerla y la decoraron con colores y ornamentos. Es entonces también cuando se decide darle un nombre: según la tradición, tres sacerdotes (Miquel Curçà, Rafael Frasquet y Francesc Joan Dacir) discutieron cuál sería el nombre de la advocación, debatiéndose entre “Nuestra Señora de la Consolación”, “Nuestra Señora de los Ángeles” y “Nuestra Señora de la Salud”. Como no se pusieran de acuerdo decidieron echarlo a suertes, y hete aquí que pese a las insistencias de monseñor Frasquet, hasta tres veces dio como resultado la advocación de la Salud. Una graciosa rima recuerda el momento:

Tres vegades va insistir
mossén Frasquet, cabut;
i tres vegades va sortir:
Mare de Déu de la Salut!

Parecía claro, pues, que debía llamarse Nuestra Señora de la Salud, y así la aclamó el pueblo, contento, porque era ya una advocación mariana antigua, cuyos orígenes se ven en el icono bizantino Salus Populi Romani que se venera en Roma, y que viene también recordada en la Letanía Lauretana: Salus Infirmorum, ora pro nobis! Desde entonces la devoción fue prosperando, y en 1703, se instituye la fiesta a la Virgen de la Salud los días 7 y 8 de septiembre como fiesta mayor de la villa.

Imagen actual de Nuestra Señora de la Salud. Basílica Parroquial de San Jaime Apóstol, Algemesí (Valencia, España). Foto: Ana María Ribes. Todos los derechos reservados

El estallido de la Guerra Civil marcó el fin de la existencia de aquella valiosa imagen de siete siglos de antigüedad. Aunque había sido puesta a salvo por el rector local, los milicianos le encontraron, se la quitaron, la destruyeron a hachazos y le prendieron fuego, reduciéndola a cenizas. Tan sólo unas pocas astillas de madera se pudieron salvar: se conservan actualmente en la imagen-relicario de la Virgen en la Capella de la Troballa, calle Berca, donde antiguamente se alzara el árbol que fue su primer trono.

Ya en 1939, acabado el espantoso conflicto, se trató de rehacer la imagen mediante viejas fotografías y recuerdos personales de los vecinos. La primera imagen resultante, de barro, resultó demasiado tosca y no se ganó el afecto del rector Belda, quien dijo que no le inspiraba devoción, y que se precisaba una de facciones más dulces.

Es así como nace la imagen actual: obra del escultor Felip Panach Ballester, reproduce la imagen original, aunque tratando de conservar la sencillez primigenia de la imagen: llama la atención por su expresividad serena y equilibrada. Los repintes y adornos que se le añadieron a la imagen original no están reproducidos en ésta: al igual que en su estado primigenio, viste una sencilla túnica y manto oscuros y lleva la cabellera negra suelta a la espalda. Eso sí, es mucho menos morena de lo que lo fue la original, pero eso no quita que los vecinos hayan seguido llamándola por el cariñoso apelativo de La Moreneta. Por lo demás, toda la riqueza de la imagen ha quedado en la corona –está canónicamente coronada-  en la cual se van engarzando las alhajas donadas por las mujeres devotas. En su honor, también, muchas niñas de Algemesí reciben el nombre de Salut o Maria Salut.

Se podría decir mucho más, pero creo que no es necesario extenderme. También daría mucho que hablar las fiestas dedicadas a ella cada 7 y 8 de septiembre, que actualmente están en auge por su interés turístico, su declaración de Bien de Interés Cultural y su aspiración al Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, pero para eso os dejo este vídeo, precisamente realizado para la candidatura, que resume perfectamente la parte más llamativa de estas fiestas: la procesión con los bailes.

Y bueno, sólo queda decir que quien quiera venir a disfrutar de estas fiestas, es siempre bienvenido. Más allá del hecho de que soy vecina de Algemesí, es verdad que son dignas de ver, nos dé la UNESCO su reconocimiento o no.

Addenda: el 28 de noviembre de 2011, las fiestas dedicadas a Nuestra Señora de la Salud en Algemesí (Valencia, España) son finalmente declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la delegación de la UNESCO reunida en Bali, Indonesia.

Meldelen

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