Nuestra Señora de la Soledad y Santa Cruz de México

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Vista de la venerada imagen.

Vista de la venerada imagen.

Siguiendo en esta línea de presentar imágenes de la Virgen Solitaria que se veneran en la República Mexicana, esta vez hablaremos de la imagen que encuentra en el Centro Histórico de la Capital de país. El culto a esta imagen está ligada la historia del edificio que la alberga. La llegada de los Conquistadores españoles a tierras mexicanas se verificó un Viernes Santo de 1519, fundando la Villa Rica de la Veracruz, una vez consumada la Conquista florecieron numerosas Cofradías al Santo Madero en todo el Virreinato, aun entre los propios naturales, siendo una de las devociones más extendidos entre los fieles del siglo XVI.

En la Imperial Ciudad de México se establecieron varias cofradías en honor a la Santa Cruz, una de ellas se fundó en el barrio indígena de Quauzingo en náhuatl “en la pequeña arboleda”, donde habitaban los carpinteros, levantando los vecinos una Ermita para la explicación de la Doctrina Cristiana poniendo a la Santa Cruz como titular. Luis Alfaro y Piña afirma que fue “una de las primeras iglesias que se fabricaron poco después de la Conquista de México por los españoles”, siendo los Frailes Franciscanos quienes los atendían en sus necesidades espirituales, y dependiendo de la Parroquia del Barrio de San Pablo. Pero los franciscanos, ya no pudiendo atender la zona, pidieron renunciar estas comunidades para ser administradas por el clero secular, siendo Arzobispo de la ciudad, Fray Alonso de Montúfar. A la llegada de los primeros Agustinos, solicitaron al arzobispo una doctrina de indígenas que les permitiera impartir educación en lengua náhuatl.

El 23 de diciembre de 1574, el Rey Felipe II ordena que se les conceda la Parroquia de San Pablo, durante los siguientes años siendo administradores estos religiosos de la Parroquia, ampliaron la Ermita de Quauzingo o Coltzingo, dándole el título de la Asunción y haciéndola Ayuda de la Parroquia como Vicaría en 1600, después fue Priorato en 1612 perdiendo ese rango en 1619, y hasta 1633 en que fue separada de la Parroquia de San Pablo y se erige como Parroquia de Indios, aún administrada por los religiosos agustinos. Los frailes en los años siguientes levantaron un edificio digno de la categoría parroquial, de tal manera que en octubre de 1731 se hizo una solemne dedicación y bendición a la ampliación y embellecimiento de la Parroquia.

Pintura decimonónica de la Virgen que se encuentra en la Sacristía.

Pintura decimonónica de la Virgen que se encuentra en la Sacristía.

Pero en 1750 la Parroquia de Indios es entregada al Clero Secular por orden del Arzobispo Don Manuel Rubio y Salinas, en este tiempo será que se le sumará la advocación de la Soledad, nombrado un sacerdote que fungiría como administrador parroquia tras la secularización, el Bachiller Manuel de la Estrada, aquí entra en el escenario otro cura de que desconocemos su origen quizá como ayudante de la parroquia llamado don Antonio de Torres.

El padre Torres fue quien por devoción personal introdujo el culto a la Virgen Solitaria, pues usó una imagen de estatura natural que se hallaba en la Sacristía sin culto particular y con un vestido maltratado. El piadoso sacerdote devoto de Nuestra Señora, la vistió de nuevo e hizo que se le comenzase a dar culto público, asociándole al nombre de la imagen, la titularidad del templo que la resguardaba, creando así una advocación propia, sin imaginar que se extendería su culto durante el resto del siglo XVIII, más allá de la misma Ciudad de México; como ejemplos tenemos una copia de la escultura en el Templo de San Pablo Tecamac, en Cholula o un retrato que se encuentra en una colección particular en Ciudad Serdán, ambas en el estado vecino de Puebla. No es extrañar esa tan desarrollada difusión por su culto, pues se le había tomado como una imagen taumaturga, así pueden lo confirmar los exvotos ofrecidos a la venerable imagen y que ahora se encuentran en el Museo de la Intervenciones de Churubusco de la Ciudad de México.

Más aún, los testimonios de los cronistas de la época como Juan de Viera nos describen la imagen y su ya tan crecida devoción: “Aquí se venera una portentosa imagen de Nuestra Señora tan célebre por su hermosura como por sus prodigios. Está representada María Santísima de la estatura natural de una mujer, vestida de terciopelo negro guarnecido de oro fino, con sus tocas blancas de delicado cambrai, puestas las manos delante del pecho como quien ruega y coronada la cabeza con corona imperial de oro embutida en piedras. A este templo como su venerable santuario, ocurre todo el vecindario de México a buscar consuelo en sus aflicciones y faltan paredes donde colgar los votos y retablos que publican sus maravillas…”

Retrato del Protector del Templo, el Padre Gregorio Pérez.

Retrato del Protector del Templo, el Padre Gregorio Pérez.

Para 1753, se nombra al primer cura secular, recayendo el nombramiento en un eminente sacerdote del Arzobispado de México: el Doctor Don Gregorio Pérez Cancio. Este erudito presbítero se dará a la tarea de reedificar el templo dándole el aspecto que hoy en día se conoce y como primera acción crea la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad. La Cofradía fundada con autoridad Apostólica contaba con varias indulgencias papales, siendo su mayor fiesta el Viernes de Dolores en la que era sacada en procesión, con suma devoción y lucimiento, la Sacra Imagen de la Virgen. Grandes sumas de dinero en limosnas debió recoger la cofradía que a cuyas expensas se empezaron los trabajos de reconstrucción en 1772, siendo Virrey Antonio María Bucarelli y arzobispo, Alonso de Haro y Peralta. A esta labor titánica se involucraron los artistas más sobresalientes de la época, dando como resultado un magnífico templo neoclásico, fue concluida la obra en 1787, y dedicado con el beneplácito de los devotos el día 5 de septiembre de 1792. Valiosas eran las obras y alhajas que tenía el recinto para el mayor culto de la Virgen Solitaria que a través del tiempo ha sido blanco de los robos y alteraciones de su belleza original.

En 1903, el retablo neoclásico del Altar Mayor, tuvo que ser sustituido por un altar de mármol blanco de aspecto vagamente gótico. Pero el culto a la Santa Patrona aún permanecía vigente en el México de la Reforma y porfirista pues existen las estampas que el grabador José Guadalupe Posadas hizo retratando la venerable imagen. Para ese tiempo era un templo de gran actividad devocional pues existía una Asociación del Inmaculado Corazón de María, donde se reunían bastante damas para ejercicios devotos y caritativos o la Sociedad Filarmónica “Orquesta de la Santísima Virgen de la Soledad”, a la cual le correspondía tocar en la funciones religiosas de todos los Viernes de Cuaresma y la Semana Santa.

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Llegan los tormentosos aires revolucionarios y con ellos la persecución religiosa. Durante el Gobierno del Presidente Calles, con sus leyes anticlericales, en 1925 intentaron crear una Iglesia Católica Apostólica Mexicana, poniendo al frente a José Joaquín Pérez Budar, “El Patriarca Pérez”, para ello el Gobierno Callista les entregó el Templo de la Soledad y Santa Cruz, tomándolo en posesión por medio de la violencia y corriendo a al Señor Cura Silva, y los Vicarios Luis García y Laureano Fernández, el 25 de febrero del mismo año. Durante los primeros días se estableció el culto en el Templo, con el respaldo del Gobierno Federal y de Luis N. Morones, dirigente de la CROM, (Confederación Regional Obrera Mexicana). La intención principal era de romper lazos que unían al Clero Mexicano con la Santa Sede como se había sucedido en Inglaterra del siglo XVI, iniciativa que nunca trascendió.

La Virgen de la Soledad y Santos.

La Virgen de la Soledad y Santos.

Los legítimos Pastores de la Iglesia reaccionaron a través de su Arzobispo José Mora y del Río que envió una circular a todas las parroquias el día 27 de febrero, en la que declaraba en entredicho el Templo de la Soledad y Santa Cruz y que todo feligrés que se acercara a las puertas de la parroquia, aunque solo fuera a visitar la imagen de la Virgen, seria condenado con la excomunión. Al mes siguiente, el secretario del Señor Arzobispo, envió una carta al Presidente Calles en la que explica que el edificio fue hecho por sus mayores solo para el culto católico, apostólico y romano, siendo injusto que la indiscutible la voluntad de los constructores sea revocada por los herejes y cismáticos que se han apoderado de el por medio de la violencia. Mientras los nuevos moradores del templo, al no ver entradas pecuniarias con que sobrevivir empeñaron la imagen de la Virgen y objetos de valor en el Monte de Piedad, que después fueron rescatados por el Arzobispado.

Los parroquianos y devotos reaccionaron con gran violencia en los días siguientes, de tal manera que el Barrio de la Soledad se vivía un ambiente de agresión en contra del “Patriarca Pérez”, tratando de recuperar como fuese posible el templo. Las agresiones y la tensión llego al punto que el Presidente Calles, ordenó a Pérez desalojar la Soledad para entregarle después el Templo del Ex convento de Corpus Christi. (Este caso se volverá a repetir con el Santuario de Loreto muy cerca de la Soledad, pues en el antiguo colegio, se hizo la Universidad Obrera, y los vecinos temieron que fuera destruida la imagen de la Virgen). Pero ni aun así se restableció el culto católico pues las instalaciones fueron entregadas a la Secretaria de Educación Pública que la convirtió en Biblioteca. La Parroquia fue desocupada totalmente por el Gobierno Federal el día 22 de julio de 1930, tomando de nuevo posesión el Arzobispado de México.

Grabado popular del siglo XX, de José Guadalupe Posada.

Grabado popular del siglo XX, de José Guadalupe Posada.

Los años pasaron y con el tiempo el fervor hacia la Venerable Imagen de María Santísima cayó en el olvido, y su templo fue presa de abandono, un tanto por lo sucedido en el tiempo de la Persecución Religiosa y por otro lado el aumento de habitantes en la Capital que hicieron de esa zona fuera habitada por gente de bajos recursos al mismo tiempo que trabaja ahí, de tal manera que los la sociedad etiqueto y no por pocas razones como una “cueva de gente de mal vivir y drogadictos”.

El Templo
Enclavada en el populoso barrio de la Merced, la parroquia de Santa Cruz y Soledad podría clasificarse por las formas clásicas de arquitectura, entre las construcciones de estilo renacimiento puro. La edificación de este inmueble localizado en la Plaza Santa Escuela, en la colonia Barrio de la Soledad, Delegación Venustiano Carranza. Esta primera parte de la obra fue ejecutada por el maestro Cayetano Signen. Los materiales utilizados fueron tezontle, piedra, cantera gris, madera y hierro principalmente, se erigió sobre 4 mil 145 metros cuadrados.

Su fachada está chapeada de cantera gris al igual que las pilastras que la sostienen. En su interior tiene 6 columnas almohadilladas aisladas que apoyan a la nave principal. De acuerdo a una descripción de la época, se trata de un magnifico templo de mampostería; su bóveda está revestida de cantera. Es de forma rectangular y consta de tres naves. El piso es de mosaico en colores rojo y blanco, tiene una bonita escalera de mármol; el altar mayor es de este mismo material; su techo lo forman bóvedas de cañón con lunetos en los tres primeros tramos de la nave central, misma que se ve interrumpida por una cúpula octagonal. Sobre el presbiterio se puede apreciar otra bóveda aunque éste es de platillo. Esta área tiene el techo formado por 8 pequeñas bóvedas de cañón. El piso es de mosaico verde y blanco, en tanto que la pila bautismal está realizada de madera con primorosos tallados.

La luz natural es muy buena pues cuenta con 8 ventanales en cada uno de sus muros laterales, además de igual número colocados en la cúpula. Tiene 2 inmensos campanarios. Por lo que toca a la parte que aloja al coro es espaciosa, ya que abarca las 3 naves y está sostenido por el mismo número de arcos. Su piso es de duela en la parte central y de ladrillo a los extremos. Mención aparte merece el hermoso barandal con 2 originales campanillas de hierro forjado.

Parroquia de la Soledad y Santa Cruz.

Parroquia de la Soledad y Santa Cruz.

Conforme a un inventario efectuado en 1925, la parroquia tenía pequeños tesoros como una corona de plata con una inscripción que decía: “José María Galván, México, Marzo 29-1912”, así como un estandarte de seda pintado que rezaba “Corazón de María” y estaba ricamente adornado con galón dorado. El Nicho que aloja a la patrona es de madera con hoja de oro; tiene a la Virgen de la Soledad con un vestido de terciopelo negro y bordado de plata.

Sin embargo, con el paso de los años, el templo fue perdiendo poco a poco su esplendor: para empezar en la gestión del Presidente Lázaro Cárdenas, su anexo fue destinado como una casa para los indígenas, por lo que la superficie quedó en 2 mil 635 metros cuadrados. Más adelante se abrió la escuela hogar “Liberación” que perteneció a la Beneficencia Pública, esto ocurrió en 1937. Dos años después, en la noche del 24 al 25 de marzo se registró un robo de 6 candelabros de bronce niquelado. La mala suerte no paró ahí y en 1941, hurtaron 2 copones de plata y un relicario del mismo material. Por si fuera poco, el 17 de enero de 1970, un choque de un camión de pasajeros dañó considerablemente una parte de la verja y agrietó un muro exterior.

El inmueble cuenta con bastantes obras de gran interés como varias esculturas de notable belleza como el Señor del Veneno, copia del que se encuentra en la Catedral, El Señor de los Azotes y la imagen peregrina de la Virgen, copia de la que se encuentra en el Mayor. Las pinturas todas del siglo XVIII de las que cabe destacar una Guadalupana en óvalo, Santa Mónica y Santa Gertrudis de autor anónimo y se encuentran en la Sacristía; El Hallazgo y el Regreso de la Santa Cruz a Jerusalén y la Virgen de la Soledad con Santos en el Templo, El retrato del Padre Gregorio Pérez Cancio del pincel de Francisco Martínez y Santa María Egipcíaca de Juan Correa que se encuentra en el antiguo Baptisterio. Afortunadamente, este inmueble que fue declarado Monumento el 9 de febrero de 1931, fue restaurado completamente en 1982, lo que permitió recuperar parte de esa belleza virreinal.

Grabado del siglo XVII con la Virgen de la Soledad.

Grabado del siglo XVII con la Virgen de la Soledad.

El Culto
La imagen que fue objeto de gran veneración en el siglo XVIII, con fama de milagrosa se pierde en la memoria de la gran ciudad siempre en constante crecimiento. El esfuerzo de clero al frente de la parroquia no ha dejado perder el amor a la Virgen, siendo de gran tradición el Viernes de Dolores como la fiesta a la Santa Patrona. Pero el templo es de los más concurridos el Viernes Santo para el Pésame a la Virgen, a pesar que el Templo está lejos del centro. Como curiosidad, la Sra. Edelmira Lomelí asegura que la Virgen es venerada especialmente por gente marginada como travestis y sexoservidoras.

Agradezco la ayuda del Párroco del Templo de la Soledad y Santa Cruz el Pbro. Benito Javier Torres Cervantes y de Magda de la Rosa Orozco, así también la colaboración del Maestro Alejandro Hernández García y de Raúl Alejandro Martínez Capetillo.

Tacho de Santa María

Bibliografía:
– Pérez Cancio, Gregorio Antonio, Libro de fábrica del Templo Parroquial de la Santa Cruz y Soledad de Nuestra Señora, años de 1773 a 1784, Introducción de Gonzalo Obregón, México, INAH, 1970.

Sitios consultados:
– www.academia.edu
– www.indaabin.gob.mx/dgpif/historicos/soledad.htm

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Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco

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Detalle del busto de la Virgen de la Soledad venerada en Acapulco, México.

Detalle del busto de la Virgen de la Soledad venerada en Acapulco, México.

El Puerto de Acapulco es uno de los lugares más concurridos por el turismo, y en la época del Virreinato era la conexión con las fabulosas tierras del Oriente. Hoy en día es unos de los puertos más importantes del país y tristemente una de las más violentas. Es sede de la Provincia Eclesiástica cuya patrona es la Virgen de la Soledad.

Acapulco significa en lengua náhuatl “donde abundan los carrizos gigantes”, el lugar fue primeramente habitado por indígenas yopes, y una vez consumada la Conquista del territorio, Acapulco es anexada a la Corona Española el día 25 de abril de 1528, por orden del Rey Carlos V, bautizándola con el nombre de “Ciudad de los Reyes”. Pero es hasta 1550 que el Virrey Don Antonio de Mendoza funda el primer ayuntamiento del lugar, nombrando a su primer alcalde, Don Fernando de Santa Ana, y su parroquia en 1555, (aunque la construcción tardaría centurias en ser terminada), es hasta 1599 que se le dio el rango de Ciudad por el Rey Carlos II.

Poco después, por encargo de la Realeza Española, Fray Andrés de Urdaneta cruzó el Océano Pacífico desde el archipiélago de las Filipinas con la finalidad de encontrar la mejor ruta, que por más de 250 años comunicaría a las colonias asiáticas españolas con la Península Ibérica. De ahí surge la famosa y equivocadamente nombrada “Nao de China”, que en realidad era un barco tipo Galeón y que partía desde Acapulco y hacía el tornaviaje desde Filipinas. Fray Andrés de Urdaneta describe a Acapulco como un puerto “grande, seguro, muy saludable y dotado de buena agua”. De 1571 a 1815, Acapulco se convertía una vez al año y durante casi dos meses, en el punto de comercio más activo y dinámico de la Nueva España, superando incluso al puerto de Veracruz. En 1697, La población del puerto se triplicaba durante los días que llegaban los galeones cargados de bellas novedades de oriente, como: China, Japón, Ceylán, Damasco.

Sobre la imagen de la Virgen son pocos los datos que se tienen. Ciertos relatos la hacen regalo del emperador Felipe II, al Puerto que iba creciendo su actividad comercial de manera impresionante y que tantos beneficios aportaban a la corona hispana. La escultura era en una copia de la Virgen de la Guía aparecida milagrosa en la Isla de La Gran Canaria, aunque sin la imagen del Niño Dios. Y en el siglo XVII fue tomada como patrona de la ciudad, erigiéndole una modesta capilla para su veneración aunque aún conservaba su advocación original. Es hasta el año de 1742 que al ser restaurada cambia al nombre de la Soledad manteniendo aun el patronazgo sobre el Puerto, este caso no es aislado en el país, como ejemplo similar tenemos a la Imagen de la Virgen de Cosamaloapan en Veracruz. Es posible que el cambio de advocación se deba a los marinos, dada la creciente devoción a la Virgen Solitaria que tenían estos hacia efigies de ella que se tenía en Oaxaca, o la de Puebla y su relación con hechos milagrosos ocurridos en el mar.

Foto de la Virgen antes de la Coronación Pontificia.

Foto de la Virgen antes de la Coronación Pontificia.

En 1809 Don Juan José Villanisán aparece como Párroco de Acapulco dentro de la Arquidiócesis de México. Tocará a este Ilustre Bachiller, como Cura y Juez Eclesiástico, solicitar al Soberano Fernando VII, licencia para construir y trasladar nueva Capilla de Nuestra Señora de la Soledad, el 28 de Junio de 1809. Explica en la solicitud, que la Virgen de la Soledad se venera especialmente por los navegantes, quienes han entregado limosnas importantes para este fin, pero sobre todo, porque la Capilla actual, de modestas dimensiones, se encuentra en lugar indecente, junto a una pulpería. Firman con el Señor Cura, los principales del Puerto: Manuel de Orozón, Joaquín Aguiñiga, Francisco de Yrure, Simón de Adrián, Joaquín Doria, Juan Puyol, Nicolás Molina y Chico, Pedro de Jesús Piza, Francisco Suárez, Blas Pablo de Vidal, José María Vergara, Mariano Miguel de la Parra, y José Dimayuga. El Arzobispo de México Don Francisco Javier de Lizana, concede licencias eclesiásticas para el establecimiento de la Cofradía y el 16 de Julio del mismo año el Virrey Gobernador Don Pedro Garibay, junto con el Arzobispo de México, concede licencia para construir la Capilla.

En Agosto de 1810 un fuerte huracán hizo levantar el mar hasta bañar con sus olas las paredes del Templo. Inmediatamente se comienza la construcción, que quedará interrumpida por la Guerra de Independencia. Parecía una premonición, pues ese mismo año la Feria de la Nao de China fue suspendida, en el horizonte se avistaban ya los nubarrones de la guerra de Independencia.

En ese mismo año el 20 de octubre, el Cura Don Miguel Hidalgo y Costilla, ordena al Padre José Morelos y Pavón, apoderarse del Puerto de Acapulco dada su actividad comercial y así debilitar una de las fuerzas que sostenían al gobierno virreinal. Morelos llega con su tropa a las afueras de la ciudad el 11 de noviembre y a los dos días tienen el primer enfrentamiento con las tropas realistas que protegían el puerto. La campaña militar que el Generalísimo Morelos lanzó contra el Puerto y el Fuerte de San Diego durante un poco más de dos años, provoca grande incertidumbre en los habitantes de Acapulco, así como también las tropas que la guarnecían. Las autoridades y vecinos elevaron plegarias para que volviera la paz en la Nueva España y puestos de acuerdo, celebraron con toda solemnidad funciones religiosas en honor a Nuestra Señora de la Soledad, el 8 de Diciembre de 1812 se juró en el Fuerte de San Diego donde era resguardada, por Generala de las Tropas Realistas de Acapulco y Patrona de la Ciudad, en presencia de la oficialidad y el vecindario. En señal de tan devoto acto, el Gobernador interino de la Plaza D. Pedro Vélez, le puso a la Santísima Imagen la Banda de General y un bastón en las manos con puño de oro.

Hay la anécdota que los realistas en un acto de ofensa a los insurgentes, después de nombrar a la Virgen de la Soledad como generala, fusilaron una imagen de la Guadalupana. Morelos castigaría este insulto a la Madre de Dios, fusilando a aquellos sacrílegos de su imagen bendita, y al mismo tiempo ratificando el generalato de la Virgen Solitaria.

La Virgen de la Soledad y Jesus Nazareno en la Procesión del Vía Crucis.

La Virgen de la Soledad y Jesus Nazareno en la Procesión del Vía Crucis.

Así también queda establecida la fiesta y cultos a la Virgen, en las Constituciones proyectadas el 13 de enero de 1816 que había hecho su Cofradía; celebrándola el Viernes de Dolores, reza así la cláusula 16 de dichas Constituciones: “Celebrará cada año esta devota Cofradía la fiesta de Dolores de Nuestra Señora en su día, en que se deberá celebrar de cuenta de ella, en la Iglesia Parroquial de este Puerto, mientras no se concluya la Capilla que se está fabricando a la Santísima Virgen, el número de las Misas Rezadas que se pueda por la intención de los Cofrades vivos, y almas de los ya difuntos, también deberá costear los Viernes Santo por la noche el Pésame a Nuestra Señora de cuyos gastos llevará exacta cuenta el Mayordomo Tesorero…”

Después de la Guerra de Independencia, la imagen sufrirán cambios de tal manera que se le manda hacer una cabeza nueva a finales del año de 1840, tallada en la Ciudad de México con un costo de 30 pesos, a solicitud del Párroco de Acapulco Dn. José María Gómez Daza, costeada por damas devotas y su mayordomía, siendo bendecida por el Arzobispo de México Don Manuel Posada y Garduño. La Imagen fue devuelta a la veneración pública el día 17 de Marzo de 1841, estrenado un vestido de seda que fue costeado en 160 pesos y colectados por las devotas del lugar.

El 26 de Enero 1864 el Beato Pio IX crea la Diócesis de Chilapa, y el puerto de Acapulco forma parte del nuevo Obispado como sede de la Foranía. Durante los siguientes años se incrementaran los fieles y la devoción por la Virgen, que ni la Guerra de Reforma en el siglo XIX y la Revolución Mexicana en el XX, la opacarán. Llegamos al año de 1958, mediante la Bula “Quo Aptiore” del 18 de Marzo que el Papa Pio XII crea la Diócesis de Acapulco, pero toca a San Juan XXIII nombrar el primer obispo, siendo el Siervo de Dios José Pilar Quezada Valdéz. No pasó mucho tiempo y el pastor pidió la coronación pontificia para la patrona de su rebaño, enviando las preces y la documentación pedida para estos casos la Santa Sede, en respuesta se envía la aprobación el día 6 de diciembre de 1962, rezando así:

JUAN PP. XXIII. PARA PERPETUA MEMORIA
Se atestigua que por una singular fuerza sobrenatural la Imagen de la Bienaventurada Virgen de la Soledad se conserva piadosamente en la ciudad episcopal de la Diócesis de Acapulco, recientemente erigida, y que atrae amorosamente los corazones de los fieles cristianos.
En verdad, hace 150 años, con beneplácito de todo el pueblo, las autoridades religiosas, civiles y militares, ante aquella Venerable Imagen consagraron la ciudad de Acapulco a esta misma Madre Dolorosa.
Desde entonces este culto mariano ha venido aumentando felizmente y el día de la festividad de esa advocación de la Madre de Dios suele celebrase con especial solemnidad.
Y la Augusta Madre de Dios, invocada con devotos ruegos, como propicia protectora y medianera ha derramado y sigue derramando un cúmulo de gracias sobre los habitantes de Acapulco.
Manifestando los ardientes deseos del clero y del pueblo, puestos bajo su cuidado, del Venerable Hermano José Pilar Quezada Valdés Obispo de Acapulco, nos pidió que concediésemos la gracia de que dicha Imagen sea coronada con áurea diadema en nombre y autoridad nuestra.
Presentadas estas súplicas por el Venerable Hermano Angelo Dell Acqua, Arzobispo titular de Calcedonia y Sustituto en los negocios públicos de la Iglesia, decidimos conceder dicha gracia con mucho gusto.
Así pues, por fuerza de estas letras y en virtud de nuestra autoridad Apostólica, encomendamos al mismo Ordinario de Acapulco que el día que él elija, después de la Misa Solemne y conforme al rito y a las fórmulas prescritas, en nuestro nombre y con nuestra autoridad, imponga ÁUREA CORONA a la IMAGEN DE LA VIRGEN DE LA SOLEDAD tan venerada en la ciudad de Acapulco.
Nos no dudamos en nada, que estas solemnidades sagradas, redundaran en bien de la Religión y en provecho espiritual del pueblo.
Igualmente confiamos que los fieles cristianos de la ciudad y también de toda la Diócesis de Acapulco, se esforzaran cada día más y más en amar y venerar a la Madre de Dios.
No obstante cualquier cosa en contrario.
Dado en Roma, junto a San Pedro, bajo el anillo del Pescador, el día 6 del mes de Diciembre de 1962, quinto de Nuestro Pontificado.
JUAN PP. XXIII. H. J. Cardenal Cicognani Encargado de los negocios públicos de la Iglesia
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Altar Mayor donde alberga el Nicho de la Virgen.

Altar Mayor donde alberga el Nicho de la Virgen.

Monseñor José Pilar Quezada envía una circular a todo el obispado, explicando los motivos que animaron a pedir la Coronación Pontificia de la Santa Patrona del Puerto y en una líneas expresa lo siguiente:  “… hemos podido advertir que muchos, tal vez desconocen lo que se refiere a la Imagen de Nuestra Señora de la Soledad, venerada en Acapulco desde tiempo inmemorial, y por lo mismo no le profesan la devoción que todo acapulquense ha de tenerle, puesto que es un tesoro que enriquece a nuestra Diócesis y un medio muy eficaz para fomentar en ella la devoción a la Madre de Dios que es también Madre nuestra”.

Grande fue el júbilo del prelado y el pueblo que se abarrotó en la Catedral para la Solemne Misa concelebrada por la mayoría del clero acapulqueño y coronar la Sacra Imagen de María, el 8 de Diciciembre de 1867, el mismo día que hacía más 150 años atrás, el pueblo fiel la había jurado por patrona.

En 1983 es elevada a Arquidiócesis por San Juan Pablo II quedando como sufragáneas las Diócesis de Chilapa-Chilpancingo, Ciudad Altamirano y Tlapa. Por tanto la Virgen Solitaria queda como Patrona Arquidiocesana, pero será Monseñor Felipe Aguirre Franco que proclamara el patronato el 15 de septiembre de 2009.

La Casa de la Virgen
La Catedral de Acapulco, dedicada a Nuestra Señora de la Soledad, es la iglesia principal del puerto de Acapulco, ubicada en el centro de la ciudad, frente a la plaza Álvarez. Es la sede episcopal de sus pastores desde 1958. Combina arquitectónicamente estilos que se amalgamaron durante y después de la construcción, ya que se pueden admirar detalles tanto de la arquitectura neocolonial, como del estilo morisco y bizantino, este último en la cúpula y las torres. El interior de la iglesia se encuentra decorado con azulejos y mosaicos dorados. El espacio que ocupa el edificio ha estado destinado al culto público desde la creación de la Parroquia en 1555. A mediados de los años 1900, se emprendió una nueva construcción con base en un proyecto de Adamo Boari en 1904. En 1909, aún en construcción, los terremotos de julio provocaron daños fatales en el edificio, por lo que se habilitó una cubierta con armadura de madera, misma que permaneció hasta 1938, año en que el paso de un huracán la destruyó. A partir de 1940, se le encargó al arquitecto Federico Mariscal el diseño y reconstrucción de la parroquia, proceso que se vio concluido hasta ya entrada la década de los años 1950, transformándose la arquitectura del edificio de neocolonial con detalles románicos a una nueva con marcada influencia bizantina y morisco.

Vista de la fachada de la catedral de Acapulco, México.

Vista de la fachada de la catedral de Acapulco, México.

El Culto
La Imagen de la Virgen de la Soledad, se resguarda en el Altar principal de la Catedral, donde se ve con su corona y aureola, vestido y manto negro primorosamente bordado en hilos dorados y con perlas. Lleva en su pecho la banda y en su manos el basto de mando como Generala. Sus conmemoraciones principales son el Viernes de Dolores y el 15 de Septiembre, donde los habitantes se postran ante su soberana patrona en la catedral. El Viernes Santo es sacada para la procesión del Viacrucis y siendo protagonista del Rosario del Pésame y la procesión del Silencio.

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Agradezco la colaboración del Profesor Alejandro García Lugo.

Tacho

Bibliografía:
-FARES DEL RÍO, Ramón (2011). «La leyenda y la historia». Acapulco: arquitectura y ciudad (primera edición). Acapulco, Guerrero: Academia Nacional de Arquitectura Capítulo Acapulco, Pretextos Comunicación, S. A. de C. V.
-Revista “Catedral”, Chilapa, Gro. 20 de Septiembre de 1953

Sitios consultados:
– http://capulhuachistoriaytradicion.blogspot.mx/2014/03/virgen-de-la-soledad-del-puerto-de.html
– http://ephemeridesacapulcanae.blogspot.mx/

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Nuestra Señora de la Soledad de Parral

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Antigua fotografía de la Virgen de la Soledad contemporánea a la coronación pontificia. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Antigua fotografía de la Virgen de la Soledad contemporánea a la coronación pontificia. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Pocos conocen los pormenores de esta advocación mariana, otrora muy extendida en tierras chihuahuenses y cuya devoción ha decaído. Me refiero a Nuestra Señora de la Soledad, imagen antiquísima venerada en la Iglesia de San Juan de Dios en Parral, al sur del estado de Chihuahua en México. En las tierras norteñas son pocas la devociones propias y generalmente son desconocidas o con culto anual; mencionaré por ejemplo a Nuestra Señora de Caldas en Cd. Jiménez, la Virgen de Guadalupe del Conchos (al parecer es la copia de la guadalupana más antigua que existe), Jesús Nazareno de Cusihuiriachi tenido por milagroso, el Señor de los Guerreros o del Tizonazo (venerado en el estado Durango al inicio de la Cuaresma pero cuyas romerías son famosas en todo Chihuahua), San Lorenzo en Cd. Juárez, Nuestro Padre Jesús Nazareno de Ojinaga que apareció en esta ciudad fronteriza inexplicablemente; son algunas de las imágenes más famosas con veneración en Chihuahua. Pero es la Virgen de la Soledad la que sobresale por su importancia: Es la única imagen mariana con coronación pontificia en la entidad, además de ser declarada la reina y patrona de todo Chihuahua. Hoy la devoción está reducida a un culto local muy fervoroso, pero en declive. Trataré de dar los pormenores de esta advocación poco conocida.

Agradezco a las personas que me han facilitado información especialmente a los que en Parral y en el estado de Chihuahua contribuyen al renacimiento del culto mariano en vista del 70 aniversario de la coronación pontificia en 2013, como humilde preparación al jubileo de diamante de dicha advocación mariana.

La Soledad de María
Antes de exponer la historia y culto a Nuestra Señora de la Soledad es preciso conocer los pormenores y orígenes de esta advocación mariana muy extendida en España y en Hispanoamérica.

Honrar a María Santísima en su soledad tras la muerte y sepultura de su Divino Hijo es adentrarse profundamente en los misterios de la redención y en el papel decisivo que la Madre del Mesías tuvo en dicha obra salvífica. No es por nada que las imágenes de la Dolorosa en cualquiera de sus variantes sirvan de modelo para exponer a la Virgen María como corredentora.

Interior del Templo de San Juan de Dios en Parral, Chihuahua donde se venera a la Virgen Santísima de la Soledad. Cada viernes es tradición en Parral visitar a la Virgen y rezar el rosario. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Interior del Templo de San Juan de Dios en Parral, Chihuahua donde se venera a la Virgen Santísima de la Soledad. Cada viernes es tradición en Parral visitar a la Virgen y rezar el rosario. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Al contemplar el misterio de la soledad de Nuestra Señora debe considerarse la separación del Hijo y la Madre. La soledad de María ha de entenderse desde que la piedra cierra el sepulcro de Cristo hasta la gloriosa resurrección, ya que según una piadosa tradición fue a su Madre a quien se presentó por primera vez el Señor resucitado. El arte se ha encargado de plasmar este momento: María postrada que adora a su Hijo resucitado que se le manifiesta glorioso. Este episodio es llamado La Pascua de María y se compagina con la antífona Regina Coeli, que expresa el júbilo por la resurrección en torno a María.

Una leyenda presenta un antecedente a este misterio mariano de la Soledad. María Santísima tras la sepultura de su Hijo quiso quedarse a solas en su inmenso dolor retirándose a una cueva próxima al Gólgota donde el domingo de Pascua le fue manifestado Cristo resucitado. En tal lugar se construyó una ermita en honor a sus dolores. Esto, como se dijo, es una leyenda; pero lo más probable es que Nuestra Señora regresara a Jerusalén en compañía de las santas mujeres y quedara bajo la tutela del Apóstol San Juan que la recibió como propia al pie de la cruz.

Con estas consideraciones se entiende que la “Virgen de la Soledad” pertenece al grupo de Dolorosas, advocaciones marianas que ponen énfasis en los sufrimientos de Nuestra Señora asociada a la Pasión de Cristo. En este grupo está la típica “Virgen Dolorosa”, que acompaña a su Hijo hasta la cruz; generalmente se le representa con vestido azul oscuro en contraparte con el vestido negro que es de luto por lo que se reserva para la “Soledad”, cuando María Santísima hace duelo por el Hijo muerto.

Otras variantes de la Dolorosa son presentadas a continuación: “La Virgen de la Esperanza” (en la Resurrección), a esta pertenece la famosa Virgen de la Macarena. La “Virgen de las Angustias” que lleva en brazos el cuerpo inerte del crucificado, llamada también “La Piedad” o “Nuestra Señora de la Compasión”. La “Virgen de las siete espadas o los siete dolores” en memoria de los siete momentos dolorosos de la vida de Cristo. Otro nombre es “Virgen de la Amargura” en memoria de ese dolor amargo por la muerte de Cristo. La Soledad, ataviada siempre de negro es, como ya se dijo, la contemplación de la desolación de María tras la crucifixión de Cristo y antes de la Resurrección.

La iconografía de la Soledad tiene los atributos dados en España: María vestida de negro en duelo por la cruel muerte de su Hijo y un pañuelo para secar sus copiosas lágrimas. Se le añade el corazón traspasado por una espada en memoria a la profecía de Simeón: “Una espada traspasará tu alma”. Puede llevar también en sus manos la corona de espinas y los clavos de la crucifixión o estar rodeada por la cruz y los instrumentos de la pasión. Tradicionalmente las esculturas ponen lágrimas en sus mejillas.

Momento en que el Siervo de Dios Mons. Luís Maria Martínez, Arzobispo Primado de México, y Mons. Antonio Guízar, Obispo de Chihuahua, coronan a la Virgen con autoridad y en nombre de Su Santidad Pío XII. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Momento en que el Siervo de Dios Mons. Luís Maria Martínez, Arzobispo Primado de México, y Mons. Antonio Guízar, Obispo de Chihuahua, coronan a la Virgen con autoridad y en nombre de Su Santidad Pío XII. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Gracias a los frailes Servitas (Orden de los Siervos de María) la devoción a los Dolores de María se expande por el mundo, siendo el periodo de mayor difusión el siglo XVII, precisamente cuando llega a Parral la imagen. Hoy es rara la Iglesia que entre las imágenes marianas más veneradas no tenga a la Dolorosa en alguna de sus manifestaciones de piedad. La Virgen Dolorosa de la Soledad es una de las devociones más sentidas en México, su imagen está presente en casi todas las iglesias, la más famosa es la Virgen de la Soledad de Oaxaca. No debe de olvidarse que recientemente el Papa Benedicto XVI elevó al grado de Basílica menor el Santuario de la Virgen de la Soledad en Querétaro donde varias curaciones tenidas como verdaderos milagros han acaecido.

Las fiestas litúrgicas en honor a la Madre dolorosa surgen como respuesta a la devoción enraizada entre los fieles cristianos. En el calendario litúrgico tradicional el viernes anterior al domingo de Ramos es conocido como “Viernes de Dolores” debido a que el “Viernes Santo” no puede hacerse esta conmemoración de la Madre Dolorosa. El 15 de Septiembre se conmemoran los “Siete Dolores”, festividad propia de los servitas que en 1814 el Papa Pío VII extendía a toda la Iglesia. En la Misa propia de estos días se canta la secuencia Stabat Mater, con notación gregoriana propia que enfatiza en la melodía los acervos dolores de la virgen por lo que difiere bastante del tono “popular” de este himno.

El día mariano por excelencia es el sábado, precisamente por el dolor y la soledad de María, después de la crucifixión, que con fe inquebrantable esperaba la resurrección Pascual. De allí que el Sábado Santo, incorrectamente llamado sábado de gloria, se presenta como un día propio para la contemplación de la Mater Dolorosa en su soledad. Estos son los antecedentes de “Nuestra Reina”.

Acercamiento a la imagen tal como se encuentra en la actualidad. Erróneamente se le ha puesto el Corazón de Jesús en su pecho y no el Corazón traspasado  propio de la advocación mariana. Igualmente no luce una corona o diadema real como le corresponde a todas las imágenes coronadas. (Cortesía de Ángel Rodríguez)

Acercamiento a la imagen tal como se encuentra en la actualidad. Erróneamente se le ha puesto el Corazón de Jesús en su pecho y no el Corazón traspasado  propio de la advocación mariana. Igualmente no luce una corona o diadema real como le corresponde a todas las imágenes coronadas. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

La Virgen de la Soledad de Parral
Parral, uno de los centros mineros de mayor importancia de México; llamada “la capital del mundo” ha forjado fiestas, leyenda y folclore en torno a sus muy variadas tradiciones y entre ellas se destaca la devoción a la Virgen de la Soledad cuya presencia en territorio chihuahuense se remonta a más de tres siglos.

El Real de Minas de San José del Parral, hoy ciudad de Parral, al sur del estado de Chihuahua, fue fundada en 1631 y debido a la minería se convirtió en una de las ciudades más prosperas del virreinato. Años después, el 6 de enero de 1687 se bendice la Iglesia de hospital, el cual ya estaba funcionando bajo la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Quedó responsable del hospital Fray Bartolomé de Quezada, médico cirujano, quien en ese mismo año expuso a la veneración en el templo de San Juan de Dios, anexo al hospital, una bella imagen de la Virgen de la Soledad que había traído de España.

Pronto aquella imagen de la dolorosa fue centro de especial devoción por parte de los parralenses y mineros de la región. Fue llamada “milagrosa” pues se le atribuyeron prodigios. Dice la leyenda que un minero se encontraba en el hospital postrado en cama y en trance de muerte y en su agonía pide a los Hermanos hospitalarios que le lleven la imagen de Nuestra Señora. Ante esta petición colocaron frente a la cama del enfermo la imagen mariana que fue trasladada desde la iglesia hasta el hospital. Durante la noche el moribundo fue recuperándose progresivamente y por la mañana se encontraba totalmente sano. Del mismo modo la peste que asolaba el lugar comenzó a desaparecer. Desde entonces los religiosos colocaron a la Virgen de la Soledad en el altar mayor moviendo la estatua de San Juan de Dios, titular del templo a uno de los lados del retablo; la devoción aumento entre el pueblo minero en especial con la “visita” los viernes a la Virgen y los honores que se le rendían en semana santa. Por dos siglos los religiosos de la Orden de San Juan de Dios fueron los responsables del templo, el hospital anexo y la devoción a la Virgen hasta que el impío de Benito Juárez les expulsó de suelo mexicano y el hospital fue convertido en “escuela”. A pesar de estos eventos que conmocionaron el siglo XIX, la devoción mariana permaneció inalterable.

Hay una leyenda más en torno a la imagen, se dice que un día, a inicios del siglo XIX, encontraron la imagen decapitada; se hicieron pesquisas para encontrar la cabeza y al sacrílego culpable. Después de mucho buscar se encontró la cabeza en casa de un hombre al cual encontraron muerto. La cabeza estaba envuelta en tela dentro de un baúl con objetos personales del difunto que al parecer iba a fugarse. Nadie supo las intenciones del ladrón, quien era considerado devoto de la Virgen, el secreto se lo llevó a la tumba.

Detalle del rostro de la imagen, el estilo de la talla española es propio del siglo XVII. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Detalle del rostro de la imagen, el estilo de la talla española es propio del siglo XVII. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

La talla española de la Virgen es rústica pero tiene un encanto conmovedor que no siempre capta el ángulo de la cámara fotográfica, su tamaño no excede el metro cincuenta de altura. Dejo expresar la descripción de la imagen a un parralense: La Sagrada Imagen, de la Virgen de la Soledad, aun y cuando expresa en su rostro tanto y tan profundo dolor, no deja de maravillar la belleza del mismo. Cierto es que, no existe otra imagen en el mundo, bajo esta dolorosa advocación, que mostrando una tristeza tan profunda, como si acabara de llorar la muerte de su Hijo amado, ostente un rostro tan bello, tan perfecto y hermoso; mismo que pareciera ser de alguien vivo. Un hecho que han presenciado muchos fieles que postrados ante la Imagen, buscando su intercesión y auxilio, han mirado que el rostro, por algunos momentos, deja la expresión de dolor para mostrar una dulce sonrisa, con gran ternura y compasión; pero más sorprendente resulta escuchar los relatos de muchos devotos a Ella, quienes dicen haber observado como una o varias de sus lágrimas descienden por sus mejillas. Esto sin duda alguna, es un privilegio que no todos podemos presenciar, tal vez se trate de un regalo que la Santísima Virgen concede para algunos de sus hijos, quienes en esos momentos obtienen la seguridad de haber sido escuchados por Nuestra Santísima Madre.

La coronación pontificia: Parral, sucursal del cielo
En 1921, el Obispo de Chihuahua Mons. Antonio Guízar y Valencia (Hermano del Obispo de Veracruz San Rafael Guízar y Valencia) vio la conveniencia de coronar canónicamente a la Virgen de la Soledad debido al culto antiquísimo y constante. A causa de la persecución religiosa y a los siguientes hostigamientos contra la fe católica en México por parte del gobierno federal, tal proyecto piadoso no pudo concretarse sino hasta muchos años después con la llegada a Parral del Padre Agustín Pelayo Brambila, sacerdote aun recordado en todo Chihuahua por su celo apostólico y uno de los más cercanos colaboradores al Obispo Guízar en la reorganización y fortalecimiento de la Iglesia Chihuahuense postrevolucionaria. El Congreso Eucarístico Diocesano de 1940, apenas pocos años después del martirio de San Pedro de Jesús Maldonado Lucero demostró la vitalidad de la Iglesia chihuahuense que resurgía fortalecida de la persecución religiosa; la coronación mariana vendría a ser otro signo de la presencia viva de la Iglesia en la sociedad chihuahuense.

En 1942 en una reunión con la “Asociación de la Virgen de la Soledad” la idea de la coronación pontificia resurgió y el 15 de Septiembre de ese mismo año el P. Pelayo anuncio públicamente que el proyecto de coronación se iniciaba. Mons. Guízar se unió al proyecto incluyendo no solo a la ciudad de Parral sino a todo el estado de Chihuahua, que en ese tiempo coincidía también con la diócesis del mismo nombre. El 17 de junio 1943 el obispo lanzó una misiva para leerse en toda la diócesis invitando a la feligresía a ofrecer un ayuno en honor a la Santísima Virgen como preparación a la esperada coronación.

Antigua fotografía del retablo de la Iglesia de San Juan de Dios, se ve la Imagen en el lugar donde otrora se encontraba el patrón de la Iglesia. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Antigua fotografía del retablo de la Iglesia de San Juan de Dios, se ve la Imagen en el lugar donde otrora se encontraba el patrón de la Iglesia. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Roma envió la respuesta al delegado apostólico en México con fecha del 17 de Julio de 1943 en el que se autorizaba a coronar a la Virgen de la Soledad en nombre de Su Santidad el Papa Pío XII. El pueblo recibió con alegría la decisión papal con una preparación espiritual; un congreso mariano en Parral tuvo lugar los días previos a la coronación y devociones en diversas iglesias de la diócesis hacían referencia al acontecimiento.

El 21 de octubre aterriza en Parral la avioneta en la que llegaba el arzobispo primado de México, la bienvenida al prelado fue una apoteosis nunca antes vista, prueba de que incluso pocos años después de las cruentas persecuciones la Iglesia del norte de México aún mantenía viva la fe cristiana y el amor a los ministros de Cristo. El 22 de octubre de 1943, después de una solemne vigilia, se llevó a cabo la Misa pontifical celebrada por Siervo de Dios Mons. Luis Maria Martínez, arzobispo primado de México que ese día declaró a Parral como “la sucursal del cielo” ante una multitud de más de 40,000 fieles. Para tal ocasión el arzobispo vistió ornamentos traídos de Roma, en calidad de préstamo, y que pertenecían al Papa Pío XII. Terminada la Misa el arzobispo de México y el Obispo de Chihuahua tomaron juntos la corona de oro cuajada de piedras preciosas y la colocaron en las sienes de la imagen coronándola con la autoridad y en nombre del papa Pío XII al tiempo que se le declaraba reina y patrona de todo Chihuahua. Los vivas en honor a Cristo, a la Virgen, al Papa y a los prelados no dejaron de escucharse en la ceremonia. El día concluyó con ceremonias festivas y la tradicional pirotecnia que iluminó la noche. Desde entonces cada 22 de octubre se conmemora la coronación como el día de Nuestra Señora de la Soledad.

A raíz de la coronación pontificia el pueblo católico de Chihuahua pidió al Papa Pío XII la declaración del dogma de la Asunción de María. Siete años después, el 1º de Noviembre de 1950, año santo, el Papa proclamó el dogma ante el gozo de toda la cristiandad.

Por seguridad la imagen no porta la corona de la ceremonia pontificia la cual solo luce una vez al año, el aniversario de la coronación. En su lugar lleva un resplandor a modo de diadema. A pesar de no usar la corona original es de lamentar que durante el año no esté coronada, siquiera con una diadema que haga patente el hecho de ser reina.

Devociones
En torno a la Virgen de la Soledad existen diversas devociones que aun hoy se practican. Es antiquísima la tradición del rosario todos los viernes del año en el templo de San Juan de Dios, así mismo como la visita de la imagen peregrina en las parroquias, es “el visieteo” de la Virgen. El recibimiento a la Virgen se da en medio de muestras de afecto y folclore popular: Adornos en las calles, banderas de colores, globos, flores, música y los tradicionales “matachines” o danzantes.

Más de 40,000 personas acompañando a la Santísima Virgen de la Soledad el día de su Coronación. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Más de 40,000 personas acompañando a la Santísima Virgen de la Soledad el día de su Coronación. (Cortesía de Ángel Rodríguez).

Los devotos visitan a nuestra señora en el templo de San Juan de Dios pero también ella les visita; es una muestra simbólica del amor reciproco entre madre e hijo. El por qué acompañar a la Virgen en su peregrinación o por qué recibirla con tanto gozo y alegría en cada lugar que visita, es personal y solo puede ser respondido de manera individual. El peregrino que acompaña en su caminar a la Virgen de la Soledad, busca la comunión con lo divino mediante le sacrificio de hacer el recorrido y así mostrar su veneración y agradecimiento a nuestra Reina. El viaje del peregrino tiene como meta expresar la gratitud y lograr un cambio a través de la acción de llegar hasta el destino.

A 70 años de su coronación pontificia la devoción a la Virgen de la Soledad ha decaído notablemente. En el año 2000 la centenaria “Asociación de la Virgen de la Soledad” fue disuelta por el clero. Pocos, fuera de Parral y sus alrededores, saben que esta advocación es la única imagen mariana coronada con autoridad papal y que es además la reina y patrona del Estado de Chihuahua. La Ciudad de Chihuahua capital tiene una hermosa iglesia erigida en su honor en los riscos de una montaña que asemeja el Calvario. La antigua misión de Guadalupe en Cd. Juárez venera una talla de la Virgen a un lado del sagrario. Estas son de las pocas expresiones de fe a la Virgen de la Soledad fuera de Parral, más las de algunas parroquias que veneran a la dolorosa el Viernes Santo.

Por parte de los clérigos hay poco interés en reavivar la devoción mariana antes bien se muestran renuentes, apáticos o indiferentes a todo lo que tenga que ver con devoción popular aunque esta sea antiquísima. Cada viernes se sigue el tradicional rosario a los pies de la Virgen, la devoción se mantiene en las familias, el nombre de Soledad “Chole” aún está en los bautizos como tributo a la Virgen, las tradiciones anuales se mantienen con el folclore norteño. Se espera un nuevo impulso al acercarse el jubileo de diamante de la coronación pontificia.

Que en estas letras se pueda tributar gloria a la Santísima Virgen María de la Soledad, nuestra Reina, la corredentora. Haciendo votos de que su devoción vuelva a resurgir en tierras chihuahuenses y que así como nuestra entidad fue pionera en la petición de la proclamación del dogma de la Asunción de María pueda también, si Dios lo quiere, una vez reavivado el fervor mariano, hacer la petición al trono de San Pedro para la declaración del 5º dogma mariano: La Co-redención y Mediación universal de María Santísima.

Poncho

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Nuestra Señora de la Soledad de Oaxaca

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Ntra. Sra. de la Soledad de Oaxaca. Foto del P. Gabriel García Muñoz.

¡Oh María mar de gracia y de virtudes y ahora mar inmenso de dolores donde entraron como ríos caudalosos las penas y tormentos!
Ofrecimientos del Rosario a los Dolores de María Sma. Sor Juana Inés de la Cruz.

En el día que se celebraba la festividad de la Expectación de María Santísima, en el estado mexicano de Oaxaca con la capital del mismo nombre se celebró a su Santa Patrona: Nuestra Señora de la Soledad.

Al fundarse la ciudad de la Antequera de Oaxaca en el año de 1532, por orden de Carlos V, se inició la construcción de espacios de culto, apoyando así la obra de la Evangelización en estas tierras. Es bajo este concepto que después de 50 años de fundada la ciudad se hace mención de una cofradía dedicada a San Sebastián y la Soledad de Nuestra Señora establecida en una ermita del mismo nombre.

Narra la piadosa leyenda que en 1617, (otras versiones supuestamente registran los hechos en 1543, aludiendo a la mención de la dicha cofradía), un arriero que venía del Puerto de Veracruz hacia la ciudad de Guatemala, llevaba una recua de mulas y en los cerros de la cercana a la Ciudad de la Antequera de Oaxaca, una mula sin saber de donde, se unió a la recua cargada con una caja. Viendo el arriero que nadie la reclamaba, siguió su camino. Estando ya en la ciudad al pasar a tomar agua para los animales frente a la Ermita de San Sebastián mártir, la mencionada mula se echó por el peso de la carga misteriosa que llevaba. Ya desesperado el hombre, porque no había poder humano que la hiciera levantar, y poder así reanudar su camino, no queriendo meterse en problemas, llamó a las autoridades civiles para abrir la caja. Al llegar estos, se abrió el contenido, percatándose que contenía una imagen de Cristo Resucitado junto con una cabeza y manos labradas y con un rótulo que decía “Nuestra Señora de la Soledad al pie de la Cruz“. La mula al no sentir su peso se levantó y momentos después cayó muerta.

Grande fue su asombro al descubrir tales objetos por lo que las autoridades en ese momento objetaron que tal asunto no era de su competencia y llamaron a la autoridad eclesiástica para que decidieran que hacer ante el hecho. El Obispo de la ciudad, Fray Bartolomé Bohórquez ordenó que era señal del cielo que la imagen de María Santísima en su Soledad fuera albergada temporalmente en la humilde ermita frente a la cual se produjeron tales acontecimientos y para mayor honra de la Virgen ordenó que sobre el inmueble se construyera un Santuario a la Madre de Cristo que se había dignado en dejar su efigie en la ciudad Oaxaqueña; mientras la imagen del Cristo Resucitado fue enviado a la Ermita de la Santa Veracruz, hoy Templo del Carmen de Arriba. Las imágenes son de suponer que procedían de algún taller español con destino a Guatemala.

Portada de la Basílica de la Soledad, Cdad. de Oaxaca, México.

Quizás la orden del Obispo Bohórquez, sobre la construcción del santuario solo se limitó a una ampliación de la Ermita de San Sebastián, pues los trabajos del nuevo templo se iniciaron en 1682, cuyo resultado es la iglesia que hoy podemos admirar. Todo esto fue posible gracias a la magnificencia de un devoto de la Santísima Virgen, el rico arcediano Don Pedro de Órtola y Carvajal, contando con la autorización del Virrey Tomás Manrique de la Cerda y siendo el primer capellán el Padre Fernando Méndez. El templo fue consagrado el 6 de septiembre de 1690 por el obispo Sariñana y Cuenca.

Al Santuario se le anexó un convento de monjas agustinas recoletas en 1682 y que se acabó en totalmente en 1689; sin embargo, para hermosear la finca, en 1718 se terminó la excelente fachada de cantera al templo y que ahora conocemos. Su arquitecto fue el betlemita Fray Sebastián de San Felipe, y auspiciada por el nuevo obispo, Fray Ángel Maldonado.

Las monjas fundadoras venían de la ciudad de Puebla de los Ángeles, del monasterio de Santa Mónica que a la vez había sido fundado por el obispo de esa ciudad, Don Manuel Fernández de Santa Cruz; el mismo escogió a las monjas que llegarían a la fundación oaxaqueña, llegando el 14 de enero de 1697. Entre las que venían estaba la Madre María de San José. Esta religiosa fue una de las monjas “iluminadas” más famosas en la época novohispana. Ella misma nos cuenta en sus escritos el largo viaje a Oaxaca y los primeros días para establecer el convento a la que se encontraron muchas dificultades. La relación entre los miembros de la ciudad y el nuevo convento era delicada. Las monjas fueron acusadas primero de haber enviado y cambiado a Puebla la imagen de la Virgen solitaria patrona de la ciudad, por la que se hallaba en la ciudad poblana y de la que ya he escrito en un artículo anterior, (ver Nuestra Señora de la Soledad de Puebla). Más tarde fueron también acusadas de dar las dotes dejadas por los benefactores del nuevo convento para mujeres locales y dárselas a jóvenes de Puebla para que pudieran entrar en el Convento de Nuestra Señora. Este último conflicto duro años y alcanzó tal magnitud que se tuvo que consultar al ayuntamiento, al obispo y hasta el Virrey para poder resolver la disputa.

Exvoto a la Virgen. Museo de la Basílica de la Soledad, Oaxaca, México.

La misma religiosa escribe una experiencia mística con la patrona del convento, debido a la súplica de la religiosa que hace a la Virgen al interceder por el obispo de la ciudad Don Ángel Maldonado que pasaba graves conflictos sobre su propuesta a elección como arzobispo. Ella relata lo siguiente:
“Un día, sumamente afligida con este gran trabajo, me fui al coro y estando suplicándole a Nuestra Señora de la Soledad que serenase este pleito por sus extraños piadoso, que ya veía que no teníamos, después de Su Majestad, otro áspero que Vuestra Señoría, pues aquí me pasó lo que voy a decir. Esta imagen de Nuestra Señora de la Soledad está en su nicho y tiene vidrieras, pues dentro de este nicho vi a Vuestra Señoría Ilustrísima estando de rodillas al lado de esta soberana imagen. Díjome esta Señora que viese cómo le tenía a su siervo defendiéndolo de los trabajos en que se hallaba. Ya se deja entender el consuelo con que quedé, y siempre pidiendo y rogando a Su Divina Majestad y a su Santísima Madre que se acabe este trabajo. Y cada día estaban las materias de peor calidad y los ánimos de este lugar más turbados y más indignos en contra de Vuestra Señoría. Y cuando más estaban todos enfurecidos, estaba Vuestra Señoría más sosegado…”
Los relatos de la Madre María de San José demuestran la aguda rivalidad que existía entre las ciudades novohispanas con respecto a sus instituciones religiosas y sus bienes.

Así poco a poco se fue acrecentando la devoción de la sacra imagen de María en toda la región Oaxaqueña, contándose innumerables milagros que por intercesión de la misma Madre de Dios a través de su efigie se concedían y que se expresaban a través de las muchas ofrendas y exvotos que aún existen en el templo.

La Virgen en su nicho. Basílica de la Soledad de Oaxaca, México.

El arraigo al culto de la Virgen Solitaria ha sido excepcional; la totalidad de los templos de los pueblos oaxaqueños se cuenta con una réplica de la imagen, algunas notables dentro de la misma ciudad como las que se encuentran en templo de La Merced, de San Juan de Dios o San Felipe Neri; fuera de la ciudad existen la que se veneran en Santa María del Tule, Tehuantepec, Mitla o incluso en la Catedral de México hay una magnifica pintura novohispana. La devoción de los oaxaqueños hacia “Su Virgen”, es tal que fuera de su estado difunde su culto, pudiéndose ver templos y altares dedicados a esta advocación en Puebla y la Ciudad de México.

Con todo esto, Nuestra Señora de la Soledad, fue coronada pontificiamente el 18 de enero de 1904. Tal coronación fue posible gracias al esfuerzo del primer arzobispo de la ciudad de la Antequera de Oaxaca, Dn. Eulogio Gillow y Zavalza. La corona fue hecha con las joyas y esmeraldas que donó el prelado y que pertenecieron a su señora madre Doña María Josefa Zavalza y Gutiérrez, Condesa de Selva Nevada. Siendo Delegado de su Santidad San Pío X en tal solemnidad, Monseñor Ridolfi.

El Santuario fue elevado a la dignidad de Basílica Menor, agregada a la Basílica de San Juan de Letrán en Roma, bajo el pontificado de San Juan XXIII en 1960. Durante el primer viaje a México que hizo el Papa San Juan Pablo II, el 29 de Enero de 1979 llegó a Oaxaca y en la Basílica se postró ante la Venerable imagen de María. Monseñor Bartolomé Carrasco Briceño, el Incansable Arzobispo de Oaxaca le hizo entrega de una réplica en plata de la Virgen oaxaqueña en nombre de toda la arquidiócesis. Luego, emocionado, Juan Pablo II pidió a los Obispos se acercaran para impartir la bendición “Urbi et orbi”… Lo hizo… Lágrimas, vivas y porras, tapizaron el acto. El Arzobispo dijo al Papa: “También los oaxaqueños amamos a la Virgen”.

Nuestra Señora de la Soledad, además de ser patrona de Oaxaca, lo fue de los marinos que la llenaron de perlas. Esta imagen fue una de las más ricas del continente pues su corona, (robada a principios de la década de los 90`s), era de 2 kilos de oro y 600 piedras preciosas que la adornaban.

La Coronacion Pontificia de la Imagen.

El fervor del pueblo oaxaqueño se desborda en un gran respeto hacía la Virgen de la Soledad durante la Cuaresma y de dolor el Viernes Santo cambiándoles su ricos ropajes por los de luto, según la costumbre de las damas nobles de Castilla del Siglo XVI y llevada en procesión por la calles para concluir con el “Pésame” en su templo. Pero el pueblo desborda su alegría hacia Ella en las fiestas decembrinas.

El día previo que se festeja a la Virgen, el 17 de diciembre salen en peregrinación varias personas de todas las etnias oaxaqueñas, para arribar a la Basílica a oír misa y cantar la “Mañanitas” a la Virgen, después hay participación de danzas, como la de los negritos, el Tigre, la Danza de la Pluma, los cuerudos, la danza de los Machetes, el Jarabe Mixteco, los chenteños, las chilenas, los sones costeños y el fandango del Valle y otras más en honor a la santa patrona. Esta es la fiesta religiosa por excelencia de los oaxaqueños…

Tacho de Santa María

Bibliografía:
– CASASOLA, Gustavo, 6 siglos de Historia Gráfica de México 1325-1976 Tomo I. Editorial: Gustavo Casasola. S.A
– LAVRÍN, Asunción y LORETO, Rosalva, Monjas y Beatas. La escritura femenina en la espiritualidad barroca novohispana. Siglos XVII y XVIII. Editorial: Universidad de la Américas-Puebla/Archivo General de la Nación. Primera edición Febrero de 2002. Puebla, México.
– VARGAS UGARTE, Rubén, Historia del culto de María en Iberoamérica y de sus imágenes y santuarios más celebrados. Tomo I y II. Tercera edición Madrid, 1956.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Nuestra Señora de la Soledad de Puebla

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle del rostro y manos de la imagen.

Este artículo está dedicado a la advocación de María Santísima, nuestra Madre, a la que este humilde colaborador le tiene especialísima devoción, con cariño también a todos nuestros lectores del blog.

¡Oh Madre Solísima, llorosa por el mejor Hijo, viuda del mejor Esposo, y huérfana del mejor Padre! Ofrecimientos del Rosario a los Dolores de María Sma. Sor Juana Inés de la Cruz.

El misterio de la Soledad de María ha contado con la más tierna veneración entre los católicos mexicanos; como muestra de ello son los actos de piedad dedicados a ella el Viernes Santo, dándole el Pésame y acompañándola en la Marcha o Procesión del Silencio. También las imágenes de esta advocación han suscitado gran devoción entre los fieles como la de la Soledad de Oaxaca (en mi opinión la más famosa imagen de esta advocación en el país), Patrona del mismo estado; de Jerez en Zacatecas, la imagen que se venera en Parral, Patrona del estado de Chihuahua; la Virgen de la Soledad patrona del Puerto y Arquidiócesis de Acapulco, Guerrero. La de Ayotlán en Jalisco, la Imagen patrona de la ciudad de Irapuato, Guanajuato o la Virgen de Córdoba, Veracruz.
En la levítica ciudad de Puebla de los Ángeles no podía faltar el amor a Ntra. Señora bajo esta advocación, cuya imagen taumaturga goza de gran devoción entre los habitantes, que desde su llegada a la ciudad ha causado gran impacto espiritual…

Historia de la Imagen:
El mulato Manuel de los Dolores, criado del Gral. Diego de Santillana, Conde de Casalegre, contando con la estima de su amo, que iba a la Península Ibérica, preguntó al mulato que deseaba que le enviara de allá. El humilde criado pidió una efigie de la Madre de Cristo en el momento de su mayor aflicción después de la muerte de su Hijo. Al efecto el Conde al encontrarse en el Puerto de Cádiz, buscó en varios talleres de escultura la mencionada imagen pero todas las que se le ofrecían no parecían agradarle del todo hasta que fue llevado con un escultor, terciario de Santo Domingo en ciudad de Sevilla.

Fotografía de la imagen, año 1930.

Ya tenida la imagen, el Conde al no poder de inmediato enviarla, y no queriendo que la santa imagen quedara almacenada en lúgubres bodegas, determinó guardarla momentáneamente en un lugar más digno; recomendó el escultor que si era necesario se podía acudir a su hija que era religiosa agustina recoleta en Cádiz, como efectivamente se hizo. Ya en presencia de la comunidad de religiosas, el Conde abrió la caja y las religiosas quedaron prendadas de la belleza de la escultura solicitando permiso para colocarla en la capilla conventual. Las monjas se enfervorizaron tanto con la imagen de María Santísima, que decidieron quedarse con ella, poniéndose al frente de esta idea la misma hija del escultor. Se ignora las acciones tomadas por el Conde de Casalegre, aunque no fue necesario que se metiera en líos con las religiosas, pues “la misma Señora tomó a su cargo la decisión, porque inmediatamente asaltó a la religiosa (la hija del escultor), una fiebre aguda y maligna que en breve la condujo a las puertas de la muerte, y hallándose en este conflicto, así ella como las demás religiosas, ofrecieron entregar luego la imagen si el Señor daba salud a la enferma; al punto que hicieron la oferta quedo enteramente libre de la fiebre la religiosa”. Tal suceso causó la admiración del pueblo enterado el hecho y se tomó como milagro de la Virgen a través de su imagen. Las religiosas cumplieron su voto sacando con solemnidad la santa efigie para que fuera debidamente empacada y puesta en el barco correspondiente, ya que estaba la flota próxima a salir hacia el Puerto de Veracruz (México). Se dice, que en el transcurso del convento agustino al muelle, la Santa Señora concedió muchos milagros a quien lo pidió con verdadero fervor, por lo cual, la vieron embarcarse con suma tristeza. La travesía del puerto andaluz al jarocho fue tranquila la cual muchos viajeros atribuyeron a tan especial pasajera (otras versiones cuentan que pasó todo lo contario que estando en una tempestad los marineros sacaron a cubierta la imagen de la Virgen y cesó la tormenta como sucedió con la pintura de la Virgen de la Piedad de la Ciudad de México).

Mientras, en la ciudad de Puebla de los Ángeles, el mulato Manuel de los Dolores en unión con un vecino Juan Sánchez, obtuvieron en 1698 del obispo Dn. Manuel Fernández de Santa Cruz la licencia para fabricar una modesta capilla, al fin de albergar a la imagen de la Virgen Solitaria, y antes de la llegada de esta, funcionaba como Escuela de Cristo, contando con numerosos colegiales que acudían regularmente a los ejercicios piadosos.

Vista de la imagen completa extraída de su altar.

Debido a sus responsabilidades, el Señor Santillana no pudo viajar de inmediato, por lo que envió la imagen con su lugarteniente don Juan González, con el encargo de entregarlo en propia mano a Manuel de los Dolores. Mucho debió ser el afecto que se le guardaba a este sirviente, puesto que se tomó esa molestia en cumplir su encargo. Para entonces la capilla tenia varios años de concluida. Fue el año de 1706 en que llegó la Bendita Imagen y junto con ella llegaron las historias de los sucesos en Cádiz, y la forma como milagrosamente quiso venir hasta Puebla; grande fue el júbilo de aquel mulato que vio cumplido sus mas caros deseos y la fama que había adquirido la santa efigie se esparció por toda la ciudad, de tal manera que se dieron cita muchas personas para admirar la escultura. Pero aun así faltaba completar el tronco de la escultura que tardo mucho tiempo para su elaboración que concluyo al año siguiente de su llegada, con la desesperación del ansioso poseedor, pues había llegado solo de medio cuerpo.

El primer vestido fue de terciopelo bordado en plata y oro hecho por las niñas vecinas del barrio del Carmen, bajo la dirección de la Señorita Soledad Franco que costeo los materiales de dicha vestimenta.
La Sacratísima Imagen de Nuestra Señora de la Soledad fue solemnemente colocada en su capilla el domingo de la Sexagésima, el 12 de febrero de 1708, previa a una procesión de personas de todas las esferas que concurrieron a ella con luces en las manos.

La felicidad del pobre mulato no duró mucho, pues, los Congregantes de la Escuela de Cristo estaban mezclados con otras cofradías de la Ciudad y que disputaban entre si ya que todos se sentían con derechos sobre la Capilla y lógicamente también sobre la Imagen Mariana. El punto del litigio llegó al grado que para evitar algún atentado o problema mayor, la capilla junto con la efigie fue declarada propiedad de la Sagrada Mitra, quedando el pobre mulato sin su imagen. La decomisación de la imagen a favor de la Mitra sacó de la escena al mulato sirviente que con seguridad murió de dolor y pena –haciendo honor a su nombre- al verse despojado de lo que consideraba su único tesoro. Posiblemente, manos caritativas lo sepultaron en el templo que tan piadosamente promoviera, pero solo es una suposición, ya que es posible que ni siquiera esa gracia póstuma hubiera alcanzado; la figura del mulato se pierde opacado por la personalidad del canónigo y arcediano Juan Francisco Vergara y Muñatones, afortunadamente para bien.

Imagen de la Virgen colocada en su altar. Fotografía: Montserrat Báez.

El referido padre Vergara habiendo visto la sagrada Imagen, concibió desde luego una tierna y afectísima devoción a ella, pues gracias a el se hizo completar la escultura de la Virgen. El primer capellán del templecito fue Dr. Pedro José Rodríguez y el Padre Vergara como protector. La atención que daban a la capilla, rindieron buenos frutos de tal manera que la devoción se fue acrecentando a tal magnitud que logaron que el conjunto coral catedralicio interviniera en las solemnidades del templecito, sobre todo en la Semana Santa, concurriendo mucha gente a dar el “pésame” a la Madre del Redentor.

El padre Vergara ideó un nuevo templo mucho más capaz y magnifico para ensalzar a María Purísima en su Soledad, y con ello también igualmente fundar un Convento de Carmelitas Descalzas que se dedicaran a honrar a la Solitaria Virgen. Con gran tesón y empeño que lo caracterizaba, el padre Vergara inició la obra de la fabrica del nuevo templo a pesar de la oposición del capellán que creía una empresa difícil de lograr; el padre Vergara debió ser un predicador elocuente, ya que todo lo que se propuso lo logró con creces, el carisma del sacerdote, logro avivar mas la devoción y el fervor de los habitantes de la ciudad y se dice que de los barrios de Analco y el Alto acudían sus vecinos con materiales y mano de obra gratuitos para acelerar las obras y que incluso logró que personas de reconocida calidad y fortuna participaran, además de los óbolos pecuniarios, con su presencia directa , acarreando materiales, mientras rezaban y cantaban el Rosario, iban y venían con su carga para los cimientos. Grande fue la ayuda de los fieles para edificar este nuevo templo.

Mientras tanto el padre Vergara buscaba lo aprobación papal para la fundación de Monasterio Carmelita la cual se obtuvo en Santa María la Mayor, Roma el 23 de febrero de 1729 por Benedicto XIII. Con la venia papal el Padre Vergara aceleró los trabajos para concluir la iglesia y consagrarlo solemnemente en el año de 1731. El templo quedó concluido con algunas casa anexas que albergaría el convento cuya realidad aun estaba lejos. El templo se dedicó a la imagen patronal de la Virgen de la Soledad pero parece ser que esperando que las monjas se alojaran en su nueva casa, se conservó por lo menos durante un tiempo en su templo primitivo, después llamada Capilla Vieja de la Milagrosísima imagen de Ntra. Sra. de la Soledad (Durante algún tiempo este templo funcionó independientemente del Convento y para no dejar vacio el nicho del altar se mando a tallar una imagen que, hasta donde fuera posible, resultara copia de la original; mucha gente le tomo devoción a la “Hermanita”, después de que la capilla vieja dejó de funcionar, se convirtió en el camarín de la imagen patronal y la “hermanita” actualmente esta en la entrada del templo).

Réplica menor de la imagen original, conocida como "la Hermanita".

Para no desperdiciar las instalaciones adyacentes se permitió que fueran utilizadas para Colegio de Niñas Escoletanas de Ntra. Sra. de la Merced, que estrenaron el edificio y en el habitaron hasta 1748 en que arribaron las dueñas definitivas reubicándose en la casa del capellán del templo de Guadalupe en la misma ciudad. Esto ya no lo pudo disfrutar el Padre Vergara, pues alegóricamente murió en brazos de las niñas escoletanas en 1737 pero al menos tuvo en sus manos la aprobación papal para su erección; fue su voluntad que su corazón embalsamado quedara depositado en el altar de la Virgen, pero en el nuevo templo.

El retraso de la posesión del convento por parte de la monjas carmelitas se debió a que no se tenía la aprobación real. La licencia se concedió el 20 de enero de 1747 y arribó a la Ciudad de Puebla al año siguiente en el día de la Purificación de la Virgen, siendo Obispo de la Ciudad Don Domingo Pantaleón Álvarez de Abreu, que eligió cuidadosamente junto con otros jueces eclesiásticos “a las cuatro flores del huerto de Santa Teresa y las trasplantaran en la Soledad”. La noticia causó gran expectación en el Convento Carmelita de San José (hoy Santa Teresa), y en los demás conventos de la ciudad pues se envidiaba “santamente” la suerte de las que fueran elegidas, pues el nuevo cenobio gozaba de privilegiadas instalaciones. Además, se tenia la garantía del templo que para entonces resultaba uno de los mas grandes y suntuosos de la ciudad, así como de los mas visitados por la devoción que inspiraba la imagen de la Santísima Virgen.

Las religiosas Carmelitas de San José elegidas fueron: Sor María Teresa de San José como prelada fundadora, Sor María Jacinta de la Asunción como maestra de novicias, Sor Micaela María de San Elías para tornera y Sor María Josefa de Santa Teresa como lega para servicio de la comunidad. El propio obispo designó con prontitud la consagración del convento y el traslado de las monjas a su nueva casa decidiendo que fuera el 26 de febrero de 1748.

Aunque parece que la imagen de la Soledad, ya tenía algún tiempo en la iglesia grande; como una deferencia hacia las religiosas fue bajada de su nicho un día antes del traslado, y se llevo hasta la Catedral, para esperar a que sus “flores” salieran del antiguo recinto teresiano. El convento fue fundado con el titulo de “Nuestra Señora de la Soledad y la Transverberación o el Dardo” de la Santa Madre Teresa. A pesar de la insistencia de las monjas para llamarlo “del Dardo” el pueblo soberano en ese tipo de cuestiones le siguió llamando simplemente La Soledad, aunque también, se le dijo “Santa Teresa la Nueva”, “Convento Nuevo de la Soledad”, “Convento de Santa Teresa la Nueva Fundación” y otros varios.

Pero en 23 de febrero de 1861 fueron exclaustradas las religiosas por la Leyes de Reformas. Aun subsiste esta comunidad de religiosas en un convento a las afueras de la ciudad conservando el patronato y titulo del antiguo monasterio con la réplica de la Virgen taumaturga. A pesar de esa época el templo aun conserva retablos espléndidos (aunque a pesar de que a mitad del siglo XIX fue sustituido el antiguo altar mayor por el actual frio neoclásico muy de moda en esa tiempo), también guarda muchos de sus muebles originales sobre todo en la sacristía sin contar con los ornamentos litúrgicos.

Salida de la imagen con ocasión de la procesión del Viernes Santo, frente a la catedral.

Se dice que antiguamente, llegaban cada Viernes Santo, las damas de más alcurnia de Puebla, presentadas con su familia, todos rigurosamente vestidos de luto, hasta los niños, para dar “el Pésame” a la Virgen y para hacer un curioso depósito; devotamente arrodilladas ante la Sacra Imagen de María, previa confesión y absolución, rezaban siete “Salves”, que quedaban guardadas en simbólica caja fuerte, estas oraciones era “retiradas” del caudal, en diversas épocas del año en que se necesitaran, por ejemplo, si moría algún conocido, la “cuentahabiente espiritual” aplicaba una parte de ese tesoro por el eterno descanso del alma del difunto.

Se supone que esas oraciones resultaban más valiosas o efectivas por haber sido rezadas en tan grande día. También el arqueólogo Eduardo Merlo en una entrevista decía que la Imagen de la Virgen de la Soledad en la Procesión del Viernes Santo, era llevada por damas de la mas alta sociedad de la Puebla antes de las leyes de reforma y que las misma damas prestaban sus joyas a la imagen de la Virgen para que las luciera por ellas en ese día. Resulta una simpática anécdota pero con poca seguridad de ser posible.
La Imagen de Nuestra Señora de la Soledad con sus vecinos participa el Viernes Santo en la gran procesión que empieza y concluye en la Catedral Poblana desde el año de 1991.

A la mayor gloria de Cristo y su Madre
Ayudemos almas
en tanto penar,
a la Virgen Pura
de la Soledad.
(Canto popular)

Tacho de Santa María

Fuentes:
Las Calles de Puebla. Autor Hugo de Leicht. Secretaria de Cultura/ Gobierno del Estado de Puebla y H. Ayuntamiento de Puebla, 1999.
Las Iglesias de la Puebla de los Ángeles, Tomo II. Autores Eduardo Merlo Juárez y José Antonio Quintana Fernández. Secretaria de Cultura/ Gobierno del Estado de Puebla, Universidad Popular Autónoma de Puebla. Octubre de 2001.
Colaboración de José Gutiérrez, Miembro de la Hermandad de Ntra. Sra. de la Soledad de Puebla.

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