Nuestra Señora de Tzocuilac

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Ntra. Sra. de Tzocuilac. Santuario de Tzocuilac, San Pedro Cholula, Puebla (México).

Introducción:
La región de Cholula, en el estado de Puebla, es uno de los lugares en todo el mundo donde existen más iglesias por kilómetro cuadrado.
En “la legendaria Ciudad de las 365 iglesias”, hay muchos templos dedicados a Madre de Cristo; entre ellos, como la que se alza el la cima del Tlachihualtepetl (“Cerro hecho a mano”, en náhuatl): el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios, cuya imagen es patrona y reina de la zona. Su origen se remonta desde los tiempos de la conquista. Otro, como el dedicado a la Patrona de la Patria, la Guadalupana al poniente de la ciudad, también a esta advocación mariana esta dedicada la Capilla Real de los Naturales. Dentro de este recinto se venera una imagen de mucha devoción, sobre todo, por gente de Estados vecinos a la que consideran milagrosa: Nuestra Señora de la Encarnación. Otras imágenes venerables como las que hay en tantas iglesias de los barrios y pueblos aledaños: La dedicada a la Concepción de María en Sta. María Tonanzintla, famosa por su exuberante decorado; La Virgen del Pilar de Santiago Mixquitla, Las Soledades como las del barrio de Jesús Tlatempa, del templo del Santo Sepulcro, de Santiago Xicotenco o la que se encuentra en la Parroquia de San Bernardino Tlaxcalancingo; las Inmaculadas del Convento Franciscano o la del barrio de San Pablo Tecama, La Virgen de la Luz del templo de Santo Niño Macuilac, etc.

Pero, abundan muchos templos en la región dedicados a la Asunción de María (Sta. María Xixitla, Sta. María Cuaco, Sta. María Acueyeca en San Francisco Acatepec; Xinaxtla y Tecmanitla en San Bernardino Tlaxcalancingo o Santa María Acuexcomac y aun más).
De entre todos estos, sobresale uno, no por ser el de mayores dimensiones o el más concurrido, si no por que este tiene el titulo de Santuario, pues alberga una imagen milagrosa conservada desde los primeros tiempos de la Evangelización en la región: el Santuario de Nuestra Señora de Tzocuilac.

Esta imagen pintada sobre una pared de adobe, es como muchas otras, de pintor anónimo para un devoto particular y que a través de ella se muestran favores divinos; tales como son los casos de El Señor de los Trabajos, en el Centro Histórico de la ciudad de Puebla, la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles cuyo santuario se ubica en la actual Colonia Guerrero en la Ciudad de México, (Ignacio M. Altamirano en su libro Paisajes de México, llama a esta imagen la Madona de los pobres de la ciudad de México); otra imagen de la misma advocación y que es patrona de la Archidiócesis de Tulancingo, Hidalgo y la de Nuestra Señora del Carmen de Tlalpujahua en el Estado de Michoacán y cuyo articulo publicó nuestro amigo André Efrén Ordoñez.

Capilla de la Virgen de Tzocuilac. Parroquia del Santo Ángel, Analco, Puebla (México).

La Pintura Milagrosa:
La imagen es una Asunción con recuerdos apocalípticos, con las doce finas estrellas, que parecen joyas que irradian de su cabeza; lleva las manos abiertas, como en expectación, y una negra y abundante cabellera que se esparce sobre sus hombros y el manto vaporoso. Los ángeles que la acompañan, que se pintaron en su “cuarta aparición” o “renovación”, son posteriores al siglo XVIII (a excepción de los angelitos-tronos que están en el escabel, que son antiguos y forman parte de la pintura original) y forman una orquesta a sus lados, salvo dos, arriba, un poco sospechosos, pues levantan su brazos en acción de sostener sobre la cabeza de la Virgen algo que no existe pero que encaja muy bien para una corona. Parece que se previno en la era de las coronaciones mariana. En el año de 1825 se pintaron los dorados por don Feliciano Tello sin licencia eclesiástica.

El origen de este santuario tiene vieja tradición. Como no podía faltar en Cholula, la piadosa ciudad tuvo su Virgen aparecida. En la Reseña histórica de la Imagen de la Virgen María venerada en la ciudad de Cholula en su Santuario llamado de Tzocuilac, (escrita por el presbítero Francisco J. Hernández en el año de 1910, reimpresa en Puebla por la Editorial Nieto en 1949.), tenemos los datos de la leyenda:
“Un cacique de buena posición y piadoso, llamado Antonio Abab Xilotl, mando pintar en las paredes de su casa una imagen de la Santísima Virgen; el cacique cuando la peste llamada de matlazahuatl diezmó los indígenas. Como no dejo quien cuidara la casa, pronto se arruino esta; los techos se desplomaron y solo paredones quedaron como guarida de sabandijas y alberge de zopilotes que ensuciaban asquerosamente las paredes. Durante muchos años la imagen de la Santísima Virgen estuvo expuesta a recibir las lluvias, a resistir el sol, aire y heladas, sin que sufriera daño la pintura con la fuerza de los elementos, ni con las raíces de las yerbas que desmoronan las paredes, aniquilando los colores y tersura… un día se derrumbó la pared del frontis de los paredones que guardaban tan bella reliquia; esta circunstancia motivó la prodigiosa aparición”.

Esta “prodigiosa aparición” fue de la siguiente manera, según nos sigue contando el Padre Hernández:
“Un día pasó por ahí el vicario parroquial Don Francisco Morgado, que también era padre dominguero, al ver la Imagen, le pareció falta de piedad el dejarla expuesta a mil profanaciones y para evitarlas, ya que no podía llevársela, mando al topile* Gerónimo Toxcoyoac oriundo del San Francisco Coapa que la borrara, cosa que este ejerció fielmente junto con el fiscal del mismo pueblo, Santos Xique.
Al día siguiente regresó a pasar el vicario, volvió la mirada y, con gran sorpresa noto que allí estaba la imagen. Creyó que el topile no lo había obedecido, lo reprendió y le ordenó de nuevo que la borrara. Obediente y con más empeño la borró por segunda vez el topile. El siguiente domingo sucedió lo mismo, el padre vio la imagen en el mismo lugar sin tener señales de haber sido borrada o raspada. Entonces el mismo sacerdote raspo la pared a su entera satisfacción, sin haber dejado vestigio alguno de la Sagrada Imagen. El siguiente domingo volvió a pasar por la misma calle y quedó pasmado de estupor al ver que la bellísima imagen estaba en el mismo lugar, mas hermosa que las ocasiones anteriores y rodeada de ángeles que no tenia…”

El cuadro de la Virgen en casa del cacique Antonio Abab Xilotl. Lienzo contemporáneo.

El Padre Hernández se pregunta: “¿Quién pinto esas tres veces a la Virgen después de la obra ordenada pintar por el cacique?”. Y se contesta convencido: “solo Dios pudo hacerlo”.
Como se ve en el piadoso relato de la Virgen Cholulteca tiene ciertas coincidencias con la Aparición Guadalupana en el Tepeyac –cuatro veces aparecer y desaparecer y con un poco de la Virgen de los Ángeles (de la Col. Guerrero México, D.F.), pintada también por un cacique en una pared de adobe.

*Topile o topil, era una autoridad cívico-religioso de los pueblos indígenas en la época Novohispana; aun escasamente sobreviven este sistemas de cargos sobre todo en comunidades de gran arraigo tradicional en el centro del país.

El Nombre:
El nombre de Tzocuilac ha tenido varias traducciones en lengua náhuatl. Según don Próspero Cahuantzin viene de zocuitl, lodo, y cuitlatl, suciedad, excremento, quien se consuela diciendo que se debe al lugar y que, además, “el nombre, tal como suena, en nuestros oídos y sin tener en consideración la significación etimológica de sus componentes, es agradable; su pronunciación es suave y dulce después de sujetarse a la figura apócope que le quita las silabas más fuertes y mal sonantes”.

Ante esto hubo intentos de modificar la significación del nombre y Dn. Luis Cuauhtli, vecino de Santa María Tonanzintla, tradujo: tzocuitl, pintura, y cuilac, que se aparece, con lo cual todos quedaron contentos. Pero la realidad es muy diferente. Según el Padre Garibay, autoridad máxima en estas cosas, se traduce así: tzocuitl, pájaro o jilguero, atl, agua o rio y c o co, en; o sea “el pájaro o el jilguero en el agua o en el rio”. El Relato y el nombre no tiene nada que ver entre si, cosa que no importa para los cholultecas, si no la fe en la Virgen.

Vista del cuadro original de la Virgen de Tzocuilac en su capilla. Puebla, México.

La Casa de la Virgen.
La fundación de la primera ermita, pasado el “pasmo del vicario, fue a fines del siglo XVII, pues hay retablos o exvotos desde el año de 1700.
El Santuario actual es obra del siglo XIX. En uno de los letreros sobre los nichos del primer cuerpo en la portada exterior dice: “En 23 De Noviemb Re De 1807 a. se come nzo esta obra sien do mayordomo D. Fernando Caro de Castillo y se acavo en 13 De Octubre de 1811 a”. Según la tradición el mencionado don Fernando Caro hizo con la construcción con el dinero que su esposa encontró en un barril, junto con una nota y diseño que explicaban, “que con ese dinero debería construirse el nuevo templo”. Para el 14 de octubre de 1811 se hizo la translación de la santa imagen, a su actual sitio, ya que estaba en lo que hoy es el pulpito.

Su fachada a pesar de lo tardío de su construcción, es aun de un barroco salomónico. En su exterior incluso la cúpula, ha sido pintada con mucha gracia y personalidad de tonos anaranjados claros, los adornos y molduras con tono oscuro, cosa que le da mucha gracia y personalidad al edificio, con ese gusto especial que los poblanos saben dar a sus iglesias.

El decorado interior, que costo 30, 000 pesos, fue hecho en 1952 por cuenta del vecindario estilo “barroco republicano”. Se forma el templo con dos bóvedas iniciales, de lunetos. Bajo la primera va el coro, con salientes y llamativas tribunas a los lados, las 2 bóvedas se adornan con medallones de ángeles y doctores de la iglesia, después viene el crucero, sobre el cual se asienta la hermosa cúpula ochavada, en cuyas pechinas están en alto relieve, los evangelistas. El Altar Mayor, estilo neoclásico, y en su centro se conserva el paredón en el cual esta pintada la Santa Patrona y a sus lados, las imágenes de San Joaquín y Santa Ana.

De entre las obras novohispanas que tiene este lugar, se encuentran oleos como un San Antonio de Padua, El Sr. De la Cañita o Justo Juez, San Bernardo de Claraval, La Dolorosa, y una Calle de la Amargura, fechada en 1819, en la sacristía se ubica una excelente pintura del Calvario; también hay una imagen estofada del Patriarca San José y un Cristo, posiblemente del siglo XVIII.

En la primera década del siglo XX, el arzobispo de Puebla, el venerable Ramón Ibarra y González, el templo lo eleva a categoría de Santuario nombrando como primer capellán al Padre Francisco P. Mayorga quien con empeño cuida la santa imagen.
Durante mucho tiempo, el santuario y las estancias adyacentes estuvieron bajo el cuidado de la Orden de San Francisco y la Tercera Orden fundando la Casa de Ejercicios “Fray Lauro Muñoz”. Hoy en día es una Capellanía dependiente del Arzobispado de Puebla quedando al frente actualmente el Rev. Padre Telésforo Bonilla.

Vista interior de la Capilla de la Virgen en el Santuario.

La Devoción:
La Virgen María bajo este titulo de Tzocuilac, fue invocada por los indígenas en año de 1731 contra la epidemia del tabardillo, (esta peste se comprueba en los libros parroquiales a causa de la mortandad), lo cual la se vieron favorecidos por la Celestial Señora en el mes de julio de 1937 y compusieron unos tiernos cantares como acción de gracias.
Un siglo después es Jurada como patrona de la foranía y defensora de la paz.

En el año de 1915, se desata una epidemia de tifus en la Ciudad de Puebla y Cholula, de la cual gracias a las oraciones dirigidas a por el Venerable Arzobispo don Ramón Ibarra y González a la Virgen el 1 de julio de ese año, se salvan 400 personas entre 1915 y 1916. Como agradecimiento, se funda la Alianza amorosa y Asociación de Nuestra Señora de Tzocuilac entre el clero y la foranía por el mencionado prelado y los sacerdotes: P. Francisco J. Hernández cura y Vicario foráneo de San Pedro Cholula; P. Mariano Zepeda, cura de San Andrés Cholula; P. Mauro Palacios, cura de Sta. Isabel Cholula; P. Emilio Rodríguez, cura de Sta. Clara Ocoyucan; P. Rafael Munguía, cura de Sta. María Coronago; P. Manuel Sola, vicario fijo de San Pedro Tlaltenago; P. Miguel Berrocal, cura de San Andrés Calpan y Vicario de la foranía de Huejotzingo y el P. Francisco Téllez cura de san Juan Tzicatlacoyan de la foranía de Tecali.

Durante los días 15 de cada mes los pueblos y comunidades aledañas al Santuario rinden homenaje a esta singular imagen de María. Cabe destacar la que se realiza el 15 de octubre, por los fiscales y la parroquia del pueblo de San Andrés Cholula, que coincide con la clausura del Santo Jubileo de las 40 horas que se realiza en el Santuario. Esta celebración se hace año con año como agradecimiento de las cosechas. También cabe mencionar que durante los novenarios que anteceden a la fiesta del 15 de agosto, la mayoría que participan en dichas festividades donando las celebraciones eucarísticas, son pobladores de la mencionada parroquia.

Vista exterior de la fachada del Santuario de Tzocuilac, San Pedro Cholula, Puebla (México).

Su culto apenas si ha trascendido fuera de Cholula y Puebla. Pero en su momento fue una de las imágenes mas veneradas como los muestran las reproducciones de la imagen original, entre ellas, la que se encuentran en el templo de Santa María Tonanzintla en el crucero izquierdo de la iglesia firmado por Julián Muñoz en 1752, la pequeña escultura que se encuentra en el antiguo templo de San Rafael Comac, la pintura que esta en la nave derecha del templo de Santiago Mixquitla de autor anónimo y que tienen una diferencia con la efigie original: lleva una palma dorada (símbolo de la Asunción) que atraviesa atrás del brazo derecho. Las imágenes que se veneran en la ciudad de Puebla, una, en la Parroquia del Santo Ángel de Analco en la antigua capilla Padre Jesús, (Según Merlo, la pintura posiblemente es atribuible a Berruecos), y la que se encontraba a lado del presbiterio del templo conventual de San Jerónimo y robada en 1999. En Tecali población cerca de la ciudad de Puebla también encontramos un barrio dedicada a esta advocación mariana.

Conclusión:
Cholula, una de la urbes mas antiguas de América que aun subsisten también es tierra de Cristo y de su Madre, no hay cristiano cholulteca que no lleve en su mente la devoción Mariana que esta en lo más profundo del corazón…

Nota: Agradezco a la Lic. Roció Cazares, directora de la Biblioteca Franciscana, San Pedro Cholula, por su ayuda en las fuentes bibliográficas; y a Don Antonio Juárez León, por los relatos orales.

Tacho de Sta. María.

Bibliografía:
Catecismo de la Historia Cholulteca. Autor: P. Francisco J. Hernández. Consejo Municipal de Turismos. Tercera edición 2004. San Pedro Cholula, Puebla.
La Ciudad de Cholula y sus iglesias. Autor: Francisco de la Maza. Impresa Universitaria. México 1959.

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