Las Coronaciones Marianas Pontificias en México

Vista de la colosal Inmaculada Concepción venerada en su basílica de Chignahuapan, Puebla (México).

El reconocimiento de un católico hacia María como hijo y súbdito parece derivar de modo natural a los largo de varios siglos, de su atributo primero: la Maternidad Divina. Llamar Señora, Princesa, Reina o Emperatriz, parece natural a un creyente que no puede conceder menor titulo a quien aceptó ser Madre de su Creador y Redentor. La piedad en México le ha cantado muchos años:

Adiós, Reina del cielo,
Madre del Salvador,
Adiós, oh Madre mía,
adiós, adiós, adiós
.

Se reconoce a María en su posición e intervención en el Reino de Cristo. En este Reino se le ha considerado siempre la primera después de Dios, a su lado recibiendo todo de Él y por encima de cualquier otra creatura. Aparece, por tanto, compartiendo los cuidados y solicitudes del Rey por su reino. Como Madre de Dios-Hijo y Esposa de Dios- Espíritu Santo, se le llamo Reina y como Hija de Dios-Padre, Princesa.

Poetas, escritores, santos le dedicaron obras; entre ellos cabe mencionar a San Alfonso María de Ligorio con sus “Glorias de María” o la monja concepcionista, la Venerable María de Jesús de Agreda con su “Mística Ciudad de Dios”; ambos autores acentúan la Realeza de María. Poetas como Dante la llama “Soberana Luz”, o en el siglo XIX el sacerdote mexicano José Manuel Sartorio compone una consagración a la Virgen: “A ti Celestial Princesa, Virgen Sagrada María…”

Los creyentes la llamaron Madre, la reconocieron Virgen, y la coronaron Reina, por tanto, coronar a María fue expresar un concepto cristiano en un lenguaje simbólico universal. Coronas, diademas, cetros, mantos le han sido impuestos en bajorrelieves, oleos, grabados, dibujos y todo tipo de representaciones.

Antigua fotografía de la Coronación Pontificia de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad de Oaxaca, México.

Como pionero de la Coronaciones Pontificias Marianas fue, el padre Jerónimo Paolucci fraile capuchino llamado “Apóstol de la Madonna”, (nacido a mitad del siglo XVI), que en el transcurso de su vida se dedicó a realizar notables predicaciones, dando término con la imposición de una corona, a las sagradas imágenes de la Virgen más veneradas en el lugar en que realizaba su labor pastoral. Siguiendo su ejemplo, sus hermanos en la Orden fundaron dentro de ella la “Pía Opera dell Incoronazione”. Con todo esto al pasar el tiempo fue adquiriendo forma, un noble de origen italiano, el Conde Alejandro Sforza Palavicino, fundó al comenzar el siglo XVII una obra que se propuso dar orden y realce en todo el mundo a las Coronaciones de María y guardar memoria en un registro que se abrió en el Centro del catolicismo, la Basílica de San Pedro Vaticano en Roma. Todo “para promover el culto de la Siempre Virgen Madre de Dios; y para alentar la piedad de los fieles con las imágenes de la Santísima Señora”. Para ello legó una parte de su fortuna. El Cabildo de San Pedro debía recibir una solicitud y examinar su procedencia. Tres eran los criterios que debían ser estudiados: la antigüedad en la veneración de la Imagen, su popularidad y la cantidad de milagros atribuidos a su intercesión, aprobados por el obispo del lugar.

Si la solicitud era aceptada, se llevaba un acto solemne en el que todo el público fuera testigo, un acontecimiento semejante al que solo veía en las pinturas. Tal acto solemne se hacia acompañar de procesiones por las calles y fiestas religiosas a las que el pueblo tenía pleno acceso, en las que sus autoridades rendían tributo a la Imagen y el Santuario se veía honrado y singularizado. Un instructivo emitido en Roma durante los primeros años del siglo XVIII por el mencionado Cabildo acentuaba la necesidad de que “este acto celebrado en honor del Príncipe de los Apóstoles corresponde, como es razón, en la pompa y lucimiento a nuestro deseo y principalmente a la dignidad de la Soberana Virgen María”.

Las normas iban al detalle, cuidando lo que debía hacerse antes, durante y después de la coronación. Decían, ”remitimos también el orden o fórmula que se ha de guardar en poner la corona de oro, o coronas en caso de que esté juntamente con la Santísima Virgen la imagen de Jesucristo Señor Nuestro; como asímismo las armas que se han de grabar en una (o en ambas) de Nuestro Reverendísimo Cabildo, y del Conde Alejando Sforza Palavicino, que fue el fundador de esta obra tan piadosa”.

Hacia 1740 se calculaba que cada año, a partir de 1700, se había coronado una imagen de María con las solemnidades previstas. El Cabildo de San Pedro mandaba fabricar la corona, delegaba a un canónigo u obispo para que acudiera a coronar la Imagen, gestionaba del Papa favores especiales –generalmente indulgencias- para el día de la celebración y promovía con las autoridades religiosas del lugar la fundición de medallas, la pintura de lienzos y la impresión de estampas.

Estampa antigua de Nuestra Señora de la Expectación de Zapopan, venerada en su basílica de la homónima ciudad, México.

El ambiente previsto era de gran fiesta. Desde 3 días antes de la fecha señalada debían repicar a vuelo las campanas y se procedía a adornar el Santuario y sus alrededores con gran lucimiento. Se debían cubrir las paredes del templo con telas de seda, escribir en los muros poemas de alabanza a María y colocar los escudos del Papa, el Cardenal Arcipreste de San Pedro y el Canónigo u Obispo delegado. La música cumplía un papel preponderante: coros e instrumentos diversos interpretaban Himnos Marianos. Se cantaba la Misa, y se oraba por los presentes y por el eterno descanso del fundador Alejandro Sforza Palavicino, por intercesión de María “Reina de Misericordia y graciosa Princesa”.

El momento culminante de la coronación debía ser acompañado de clarines, tambores, repique de campanas y salvas de artillería. Por la noche seguían fuegos artificiales y durante los 3 días posteriores se celebraban “misas solemnes, sermones panegíricos, composiciones retóricas, sagrados coloquios y otros conciertos de suaves y armoniosas consonancias”. Se repartían estampas con la Imagen coronada, de las cuales 30 debían hacerse en seda sobre tono amarillo o galón de oro o plata para los canónigos de San Pedro en Roma. Un gran lienzo debía enviarse a Roma para conservarlo en recuerdo del acontecimiento. Los responsables del templo prestaban juramento de que la corona permanecería en la cabeza de la Imagen y, seguramente, todos guardaban en la memoria las palabras rituales de aquella Coronación, esperando que se cumplieran:
Así como por nuestras manos eres coronada en la tierra, así también merezcamos ser coronados de honor y gloria por Cristo en los cielos.

Las Coronaciones Marianas han cambiado a través de los años pero siempre conservando algunas de las 3 normas establecidas desde el principio, agregando algunos otros elementos como: el sentimiento nacional o regional como es el caso de Nuestra Señora de Jasnagóra, (Czwestojowa), en Polonia, o de Guadalupe del Tepeyac en México; otras, por impacto espiritual que tiene hacia los fieles como lo es Fátima en Portugal o Lourdes en Francia. Unas, por su gran tradición y difusión del culto a imágenes originales como Nuestra Señora de Loreto en Ancona, o Nuestra Señora del Refugio en Frascatti ambas en Italia o el Pilar de Zaragoza en España; o por la difusión de los institutos religiosos como la pintura de María Auxiliadora en Turín, Italia. También, se da el caso como acto de reparación a la Virgen, al rescatar sus imágenes del olvido, como sucedió con el icono original de la Virgen del Perpetuo Socorro venerada actualmente en el Templo del Santísimo Redentor y San Alfonso en la Vía Merulana de Roma.

Las primeras imágenes coronadas fueron: Nuestra Sra. de Oropa, “Santa María della febbre”, venerada en una de las Sacristías de San Pedro en la Ciudad Eterna, siguiendo la imagen de Ntra. Sra. de la Nieves “Salus Populi Romani” de la Basílica de Sta. María la Mayor también en Roma.

Imagen de Nuestra Señora de la Raíz o de la Esperanza de Jacona, Michoacán (México).

En México también llegó esa fiebre de amor a María con estos actos. Como precedente tenemos la llegada del italiano Lorenzo Buturini Benaduci, Señor del Castillo de Hom, que vino a México en 1736 quedando maravillado con el prodigio Guadalupano. Familiarizado con la Fundación del legado del Conde Sforza Palavicino, decidió poner en marcha el procedimiento para coronar la Imagen Guadalupana. Buturini solicito el 18 de julio de 1738 la anuencia del Cabildo Vaticano para coronar solemnemente a la Virgen del Tepeyac, el permiso llegó dos años después, la licencia se otorgó por única ocasión de manera extraordinaria. No existía solicitud del arzobispo de México por entonces Juan Antonio Vizarrón y Enguiarreta, ni de la Ciudad de México para comprobar la “antigüedad de la imagen, frecuencia del pueblo y muchedumbre de milagros”, como establecían las normas. El Cabildo Vaticano pidió al Arzobispo que se encargara de subsanar estas faltas y lo delegó para proceder a la coronación. Concedía, por otra parte, el permiso, pero no enviaba la corona, que debería costearse en México y forjarse según las normas establecidas por el Cabildo de San Pedro.

Buturini inició una colecta entre dignatarios eclesiásticos y particulares. Pretextando la imposibilidad de acudir a España por la guerra que ésta libraba con Inglaterra y por los numerosos piratas en el Atlántico, solicitó permiso de coronación a la Real Audiencia de México, la cual concedió de inmediato. Esto irritó al Virrey Conde de Fuenclara ya que a él no se le solicitó la anhelada aprobación, en su calidad de representante del soberano español. Prohibió el acto, mandó a encarcelar a Buturini y decomisó los fondos de la colecta. Buturini salió de Nueva España en 1744 y no regresó más a México, a pesar de que fue rehabilitado y se le otorgó permiso para hacerlo. La Coronación Pontificia de Sta. Maria de Guadalupe quedó en suspenso por más de 147 años.

Esta es una lista con detallitos, no completa, de las imágenes coronadas pontificiamente en México. Al menos, son las más conocidas y veneradas:
Ntra. Señora de la Raíz de Jacona o de la Esperanza, Michoacán. Fue la primera Imagen de la Virgen que fue coronada de modo pontificio en el país y quizás en toda América Latina, ocurrida en febrero de 1886, de ésta se despuntaron las demás.
La Sagrada Imagen Original de la Virgen de Guadalupe en la Ciudad de México, coronada por fin el 12 de Octubre de 1895. En este acto asistieron no solo los prelados mexicanos si no también algunos extranjeros, fue un día de júbilo nacional, contó con la simpatía del Gral. Porfirio Díaz Presidente de la República ya que su esposa Dña. Carmen Romero Rubio fue Presidenta del Patronato de las festividades.
La Virgen de la Salud de Pátzcuaro, Michoacán, fue coronada en 1899 por el Arzobispo de Morelia Dn. José Ignacio Arciaga, acompañado por el Metropolitano de Guadalajara, Dn. José de Jesús Ortiz. Se llego a decir entre los fieles michoacanos que en Morelia estaba el báculo, y en de Pátzcuaro el cetro.
La Madre Santísima de la Luz que quiso estar en la ciudad guanajuatense de León, fue coronada en octubre de 1902. Esta imagen es una de las representaciones marianas más vista en los templos novohispanos del centro y bajío mexicano gracias a la acción pastoral de jesuitas y franciscanos.

Lienzo de la Madre Santísima de la Luz, venerado en su basílica de León, Guanajuato (México).

Nuestra Señora de la Soledad, patrona del estado de Oaxaca, el 18 de enero de 1904. Coronación promovida por el primer arzobispo de la ciudad de la Antequera de Oaxaca, Dn. Eulogio Gillow y Zavala, amigo cercano del Presidente Díaz (Dn. Porfirio era oaxaqueño). La corona fue hecha con las joyas y esmeraldas que donó el prelado y que pertenecieron a su señora madre la Condesa de Selva Nevada.
La Corona y ángeles con la filacteria “MATER INMACULATA, ORA PRO NOBIS”, que fue mandada hacer en Nueva York por el Instituto Pontificio de Artes Cristianas de Benzinger Brothers, se uso para coronar a la Virgen de San Juan de los Lagos, el 15 de agosto de 1904, por el Arzobispo de Guadalajara, Dn. José de Jesús Ortiz.

La imagen de María Santísima de Ocotlán, en el estado de Tlaxcala. Coronada por el Venerable Siervo de Dios Dn. Ramón Ibarra y González primer arzobispo de Puebla y Dn. Eulogio Gillow y Zavala, (Tlaxcala fue elevado a diócesis en la década de los años sesenta), el 18 de enero de 1907. Es patrona actualmente de la Provincia Eclesiástica de Puebla que comprende las Diócesis de Puebla, Tlaxcala, Tehuacán, Chilapa-Chilpalncingo, Guerrero y Huajuapan de León, Oax.
La imagen de María con el nombre de la Ciudad de Guanajuato, patrona del estado del mismo nombre y que se dice fue encontrada en Santa Fe de Granada, España y enviada a estas tierras por el propio Carlos V, fue coronada el 31 de mayo de 1908.
En 1910 año de la Revolución Mexicana, fue coronada la imagen de la Inmaculada Concepción, patrona de la ciudad de Celaya, en el estado de Guanajuato.
La Santísima Virgen de la Expectación de Zapopan en enero de 1921, siendo la única imagen mariana coronada pontificiamente en la Sede Catedralicia y no en su propio Santuario. (La Imagen de la Virgen de San Juan en aquel tiempo su templo no había sido elevado a la categoría catedralicia y dependía de la Arquidiócesis de Guadalajara). La corona se hizo con la donación de la cruz episcopal del Fray José María de Jesús Portugal, Obispo de Aguascalientes.

El Obispo de León, Guanajuato, Dn. Emeterio Valverde, coronó en Irapuato a la patrona de la ciudad: Ntra. Señora de la Soledad. Fue el 30 de abril de 1922.
La Chaparrita de Talpa de la Sierra de Jalisco, la taumaturga imagen de la Virgen Santísima del Rosario fue coronada el 12 de mayo de 1923. Esta imagen es la única Patrona de la Diócesis de Jesús María del Nayar, con sede en Tepic, Nayarit. Junto con las imágenes de la Virgen de Zapopan y San Juan de los Lagos, son los ejes de la devoción mariana en el estado de Jalisco. Un sacerdote tapatío refiriéndose a estas imágenes dijo “María esta en el corazón de Jalisco y Jalisco en el corazón de María”.
Ntra. Sra. de los Dolores de Acatzingo. El 15 de septiembre de 1924 es coronada por el arzobispo de Puebla Dn. Pedro Vera y Zuria. Se cuenta que el párroco de San Juan Acatzingo fundió algunas alhajas y vasos sagrados para que fuera posible la hechura de la corona.
El 16 de Octubre de 1942, en Tlalpujahua, Michoacán se coronó solemnemente a la Virgen del Carmen, imagen pintada en una pared.
El hermano del hoy San Rafael Guizar y Valencia, don Antonio, a la sazón arzobispo de Chihuahua, coronó a la patrona del estado, la Virgen Santísima de la Soledad de Parral. Fue el día 22 de octubre de 1943.

Detalle del rostro de la imagen de Nuestra Señora de Izamal, venerada en la localidad homónima de Yucatán, México.

En Acámbaro, Guanajuato, en 1945 se coronó la Imagen la Virgen del Refugio de autor anónimo, copia de de la que trajo a México el padre jesuita Juan José Guica, que llevaba hacia Zacatecas, durante la incursión de la Compañía de Jesús al norte del país.
En un pueblo de los Altos de Jalisco, Ayotlán, fue coronada su santa Patrona, Ntra. Madre de la Soledad, en 1947.
La Inmaculada Virgen de Izamal, en Yucatán, cuya coronación se efectuó el 22 de agosto de 1949. Se dice que la corona fue obsequio de los Reyes Españoles.
Ntra. Sra. del Rosario de Charcas, San Luis Potosí, su coronación se llevó a cabo el día 20 de agosto de 1951. También en ese mismo año fue coronada por el Obispo de Querétaro Dn. Marciano Tinajero y Estrada, la imagen de María Santísima del Pueblito de la Villa de Corregidora, nombrándola patrona de la ciudad Episcopal y del estado, es también patrona de la Provincia Franciscana de Michoacán.
En 1956 es coronada en la Ciudad del Carmen, Campeche. A la Virgen que le da nombre a la ciudad, el 16 de julio.
En el año de 1964 fueron coronadas las imágenes de la Sma. Virgen del Roble, patrona de la Arquidiócesis de Monterrey, y la Dolorosa de Soriano patrona de la Diócesis de Querétaro.
La Patrona del Puerto de Acapulco, María Santísima de la Soledad se coronó el 8 de diciembre de 1965.
Durante el episcopado de Don Ignacio Márquez y Toriz, en la Arquidiócesis de Puebla de los Ángeles, se coronaron las imágenes de la Virgen del Rosario del Convento de Sto. Domingo, la Inmaculada Concepción obra del Mtro. Manuel Tolsá que se encuentra en la Capilla del Seminario Palafoxiano y Ntra. Señora de la Defensa que preside el Altar de los Reyes de la Catedral Angelopolitana.
Ntra. Sra. de los Remedios de Naucalpan, testigo de la derrota de los españoles en la Noche Triste durante la conquista, y en la época de la Independencia enarbolada como patrona, generala y protectora de los realistas; en 1974 fue coronada por el primer obispo de diócesis (hoy Arquidiócesis), de Tlalnepantla, Estado de México, Fray Felipe de Jesús Cueto.

La Virgen de Santa Anita, “Salud de los enfermos”, también llamada “la Candelaria de Jalisco”, fue coronada por el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, ayudado por los obispos Fray Ramón Godínez, Fray Antonio Pérez Sánchez y Fray Manuel Romero Arvizu de la Orden de San Francisco ya que el santuario de dicha imagen esta custodiada por la mencionada Orden.
La Inmaculada Concepción de Chignahuapan, Puebla. Coronada en 1999 por el entonces Nuncio Apostólico en México Justo Mullor. Esta imagen de María podría ser la de mayor tamaño venerada en todo el mundo.

De estas imágenes, muchas fueron coronadas antes del Conflicto Religioso que atravesó el país. El pueblo católico invoco a Nuestra Señora, Ella, respondiendo a sus clamores, no quiso defenderlos como niños asustadizos sino que suscitó en la Nación corazones valientes que defendieron la Fe, la Unidad con Cristo en la Iglesia y con el Papa.
El Pueblo Cristiano que ve en María una Dulce Soberana, la veneran como fieles vasallos, y la invocan como Madre, que Ella nos bendiga y proteja…

Tacho de Sta. María

Bibliografía:
- Felicidad de México. Fausto Zerón- Medina, Editorial Clío. México D.F. 1995.
- Historia del culto de María en Iberoamérica y de sus imágenes y santuarios más celebrados. Tomo I y II. Rubén Vargas Ugarte. Tercera edición. Madrid, 1956.

Fuentes Orales:
- Antonio Martínez Verduzco, Miembro de la Guardia de Honor de Ntra. Sra. de Zapopan, Guadalajara Jalisco.
- Jesús Emanuel Gerardo Coss Saldatte, diseñador y restaurador de Arte Sacro, Guadalajara, Jalisco

Otras fuentes:
- Ciclo de Conferencias: “Imágenes Marianas en la Nueva España, Memoria y Permanencia”. 7, 14, 21 y 28 de Julio de 2011. Ponentes: Mtra. Denise Fallena Montaño, Mtra. Mónica Pulido Echeveste, Mtro. Armando Gonzales Morales y Mtra. Bertha Pascasio.
- Biblioteca Franciscana/UDLAP. Convento Franciscano de San Gabriel Arcángel, San Pedro Cholula, Puebla.

Nuestra Señora de la Expectación de Zapopan (III)

Nuestra Señora de la Expectación de Zapopan. Basílica de Zapopan, Jalisco.

La Generala:
El 13 de junio de 1821, cuandola Virgenentraba ala Ciudad, se proclamaba en la vecina villa de Tlaquepaquela Independenciade México, uniéndose las fuerzas del brigadier  Pedro Celestino Negrete a las de Agustín de Iturbide, sin haberse derramado ni una gota de sangre. Esta coincidencia quedo grabada en todos y fue del reconocimiento de quela Independenciase debía al auxilio especial de Nuestra Señora de Zapopan. Por lo que siguiendo la opinión publica, la autoridad civil, es decir, el Ayuntamiento dela Ciudad, el 15 de septiembre junto con el Obispo Ruiz Cabañas, a las 9 de la mañana enla Catedralde Guadalajara hicieron el Nombramiento, juraron  y proclamaron a NUESTRA MADRE, MARIA SANTISIMA DE ZAPOPAN POR GENERALA DE LAS ARMAS DEL EJERCITO DELA NUEVA GALICIA, adornándola con las insignias del bastón de mando y banda. Después el ejército  presento armas a su Generala y la salva de ordenanza  atronó en el espacio 21 cañonazos. ¡Las lágrimas  asomaron a los ojos y empaparon las mejillas de todos los asistentes al acto solemnísimo!

Ocupo la Cátedra Sagrada el R. P. Fray Tomas Antonio Blasco y Navarro, O.P. tomando por texto las palabras con que el pueblo de Betulia glorificaba a Judith, clamando en su parte final: “Yo me congratulo con vosotros a nombre de toda la Nación, por que en demostración de vuestro acendrado catolicismo y  patriotismo descargáis un golpe decisivo y mortal sobre las cabezas de nuestros enemigos, proclamando a la Emperatriz Augusta del Empíreo, Patrona, protectora y Capitana General de nuestras tropas….. Ofrecedle a la Madre de Dios vuestros corazones, veneradla con la advocación de Zapopan, coronad sus reales sienes con la imperial diadema,  poned el bastón en su diestra virginal, y ceñid su sacratísimo costado  con la banda tricolor, para obligarla mas a que os dirija en vuestras acciones militares y política, y extermine a todos nuestros enemigos…”.

El 16 de junio de 1823, se publico el reconocimiento de esta Provincia de Guadalajara como Estado Libre de Jalisco.  El día 21 del mismo mes se expidió un decreto por parte dela Diputación  Provisionalde Jalisco, que junto con dicha Corporación y las demás autoridades eclesiásticas, civiles y militares enla Santa IglesiaCatedral, enla Festividadde María Santísima de Zapopan se le proclamo como GENERALA, SOBERANA  Y PROTECTORA UNIVERSAL DEL ESTADO LIBRE DE JALISCO.

La Generala, foto de Gerardo Coss Saldaña.

En 1852, después del sitio que puso a la ciudad Vicente Miñón, el General Blancarte le coloco nueva banda y le ratifico el grado. En 1894 o 1895 el gobernador del estado, Luis de Carmen Curiel volvió hacer una proclamación semejante, se asegura que el regalo fue por orden del mismo presidente Porfirio Díaz, se cree posible pero no muy verosímil.

La Apoteosis de Santa María de Zapopan.
Después de la Coronación Pontificia de la Imagen de Nuestra Señora de la Esperanza en Jacona, Michoacán, en la noche del domingo 14 de febrero de 1886, el arzobispo de México, Don Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, manifestó su propósito de coronar solemnemente de la misma forma a la Patrona de México, la Virgen de Guadalupe. Escucho tal propósito el R. P. Fray Teófilo de Sagrado Corazón de María García Sancho, religioso zapopano, que en esas tierras andaba de misión; quien a su vez, manifestó su propósito de coronar la Imagende Su Prelada, exclamando: ¡Coronemos también a mi Madre Santísima de Zapopan!.
No se duda que el referido Padre haya presentado su deseo a sus hermanos al regresar al Colegio de la Propagación dela Fe de Zapopan, pero pensamiento y propósito solo quedaron en buen deseo, sin procederse a dar paso alguno.

El 28 de agosto  de 1902 se presento el plan de acuerdo de la Coronación de la Sagrada Imagen por parte del Colegio Zapopano por el Guardián Fr. Nicolás del Niño Jesús Fernández al Sr. Obispo de Aguascalientes, Fr. José María de Jesús Portugal, quien  acogió el proyecto con gran entusiasmo donando en después el mismo  su cruz pectoral, alhajas y monedas de oro antes de morir para la corona. Pues aun estaba lejos la anhelada Coronación,  que quedo dormida, ya sea por la crisis monetaria que se abatía en el país, los movimientos revolucionados y las tormentas de la persecución a la Iglesia por el gobierno ateo que asumía el poder en la República.

Pero la llegada a la Mitra Arzobispal de Guadalajara, el insigne Señor Francisco Orozco y Jiménez, gran devoto de la Virgen Taumaturga, se presento de nuevo la demanda de Coronación. En medio de destierros y persecuciones, este insigne Prelado junto con el Procurador General dela Orden Franciscana el P. Fr. Bernandino Klumper, envió  ala Santa Sede las preces de Coronación desde la Ciudad de Chicago U.S.A. donde se encontraba, el día 9 de abril de 1919. Siguieron dudas y dificultades que parecía todo iba a quedar en la nada, hasta que al fin, se obtuvo el diploma en que se concedía la anhelada coronación aprobada por su Santidad Benedicto XV, expedido en Roma a 17 de julio de 1919, y recibido en Guadalajara el 6 de enero de 1920. Obtenida la licencia se procedió a disponer los preparativos inmediatos.

Altar Mayor de la Basilica de Ntra. Sra. de Zapopan. Foto de Gerardo Coss Saldaña.

El 18 de enero de 1921 era la fecha de la Coronación. A las 8 de la mañana dio principio a la Ceremonia. Las naves del a Catedral se encontraban repletas, en un lugar reservado el Clero secular y regular, los padrinos, ellos de frac en la nave del evangelio  ellas con vestido negro y cubierto el alto peinado con la aristocrática y tradicional mantilla española en la nave de la epístola. Las naves laterales llenas con gente del pueblo. Guardaban el orden la Heroica  Acción Católica de la Juventud Mexicana y los Caballeros de Colon, afuera el resto del gentío que no pudo entrar al sagrado recinto que era difícil de entrar por lo apretado de la multitud.

La Imagen de la Virgen que fue llevada de su Santuario  días antes a la Catedral Metropolitana (la mayoría de las imágenes marianas en sus coronaciones pontificias, se realizan en su santuario y no en la catedral de la Diócesis a la que pertenecen), lucia majestuosamente en el altar, en medio de adornos florales y candeleros.
Principio el canto de la tercia en el Sagrario  y concluida, el Sr. Arzobispo pronuncio ante el clero una alocución  y terminada esta, se organizo la procesión de ingreso a la repleta catedral: Tras el Venerable Clero, el Venerable  Cabildo Catedralicio, altas dignidades franciscanas llevandola Corona; el Comisario General, los Provinciales de Michoacán y Jalisco, el Guardián de Zapopan, en seguida, los mitrados a saber los obispos de Cuernavaca, de Zamora, de Saltillo, de  León, de Querétaro,  el Auxiliar de Guadalajara, de Sonora, de Tulancingo, de Zacatecas, de Colima, de Aguascalientes, de Tepic; los arzobispos de Puebla  y Michoacán; por ultimo el Metropolitano tapatío.

El Sr. Deán y un Capitular, en representación del Cabildo; el Párroco de Zapopan y el Pbro. José María Figueroa, por el Clero de Zapopan y el de la Ciudad; el Comisario Provincial de Jalisco y el Guardián de Zapopan en nombre de los Franciscanos; Don Ramón Garibay y don Ramón Castañeda y Palomar, en nombre de Guadalajara y Jalisco; y los Señores Alfonso Orozco y Miguel Orozco, en  nombre del Pueblo de Zapopan, todos ellos presentaron la petición de la coronación, tomando la palabra el Sr. Deán, en nombre de todos. Tras la lectura del mandato  pontificio, se bendijo la corona, y cantada la antífona Regina Coeli, el Sr. Arzobispo de Guadalajara, don Francisco Orozco y Jiménez acompañado de sus asistentes, emocionado subió a la gradería, con el rostro visiblemente encendido  y las manos trémulas puso sobre la sienes de la bendita Imagen la corona que simbolizaba el amoroso imperio de María sobre sus queridos hijos.  En ese momento tan solemne atronó en el espacio una salva de aplausos, vítores y vivas a la Madre de Dios, los bronces de la Catedral y de todos los templos de la Ciudad vibraron festivos. El pueblo que no podía entrar en la Catedral, cayo de rodillas y se unió a las jubilosas proclamas y vivas de los del interior.

La Virgen con la Banda del Generalato, foto de Gerardo Coss Saldaña.

Terminada la misa se entono el Te Deum, se recibió el juramento de los custodios de la sagrada Imagen y el Metropolitano, con los demás Obispos, se acerco al altar y todos ellos depositaron su mitra y su báculo antes las plantas de María, luego la procesión de regresó al Sagrario Metropolitano.

Al día siguiente fue trasladada la Santa Imagen a su Santuario de Zapopan; Guadalajara quedo desierta, como es costumbre en semejantes acontecimientos. Para la Reina, fue adornada una preciosa carroza. La gente pobre, vendedora de  hortalizas y frutas en el mercado, abandonando sus puestos y vendimias, sin guarda alguna, presurosa corría para acompañar a la celestial Señora.
Conducían a la Sagrada Imagen los Arzobispos de Guadalajara y Puebla. Era la romería una verdadera marcha triunfal… No faltó la cola del diablo. A nadie se le había pedido permiso para tan regia manifestación. ¿Para que? si el pueblo era soberano. Mas hubo un entrometido, que metiéndose entre el pueblo, logro llegar hasta la carroza de la Virgen, e interpelo al Sr. Arzobispo: “¿Con que licencia se va hacer esto?”… Mas como el Sr. Arzobispo Orozco y Jiménez, en otras ocasiones , se había enfrentado  con los grandes militares y mas temibles enemigos del clero, manifestándose como un hombre cabal (cual le llamaban los mismo masones), respondió al entrometido aquel con toda entereza: “¿Con que licencia? ¡CON LA MIA…!”.  Y mando que todo siguiera su paso y orden; mientras el entrometido  se escurrió entre la multitud, avergonzado.

Durante el trayecto, el Sr. Arzobispo de Puebla, Don Enrique Sánchez y Paredes , que iba guiando el Santo Rosario, en cada momento se veía obligado a cortar el rezo y alborozado, con lagrimas en los ojos, clamaba: “ilustrísimo Señor! ¿Ubinam gentium sumus…(donde en el mundo en el ) qué es posible? ¡Madre,  Madre, Madre Mía! ¡Madre Purísima!… ¡Este es el Pueblo de María!, ¿Esto es creíble?… Me halle en México a la Coronación, (de Ntra. Sra. de Guadalupe en su basílica, celebrada más de 20 años antes),…. Pero esto es muy superior, aquello no llego;  ¡esto es ejemplar! A su vez el Sr. Orozco y Jiménez, el gran Arzobispo mariano, lloro todo el camino imprimía cálidos besos a la respetabilísima Imagen  y de repetir no cesaba: Madre mía ¡mi diócesis!, Madre mía ¡mi diócesis!

La Corona de la Virgen usada en la Coronacion Pontificia en 1921, Basilica de Zapopan.

El 7 de enero de 1940, el papa Pio XII elevo al venerable Santuario de Nuestra Señora de Zapopan, al rango de Basílica Menor cuya consagración hizo el 12 de junio de ese año el Arzobispo tapatío, José Garibi Rivera.
En el año de 1954 fue declarado Año Mariano, en un año tan especialla Arquidiócesisde Guadalajara organizo un Magno Congreso, en dicho evento había nacido idea de pedir la definición dogmatica de la Maternidad Espiritualde María sobre los hombres al Santo Padre. Tal petición seria el cierre glorioso del Congreso Mariano. El Pueblo católico de Guadalajara se había dado cita enla Catedral Tapatía el día 15 de agosto a fin de acompañar procesionalmente a su Reina y Señora la Virgen Zapopana, cuya imagen seria llevada al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe dela Ciudad. Presidianesta fervorosa Romería, el Excmo. Sr. Delegado Apostólico Dn. Guillermo Piani y el Metropolitano José Garibi Rivera. La multitud reunida fue calculada en mas de 200 000 tapatíos. Ya en el Santuario Guadalupano se procedió ala Consagraciónal Inmaculado Corazón de María tanto dela Arquidiócesiscomo dela Ciudadde Guadalajara. Ante la señal del Prelado, todos puestos de pie, respondían, como gloriosa protesta de amor a las interpelaciones de su Pastor:
“Católicos de Guadalajara, ¿Creéis que la Siempre Virgen María es la verdadera Madre de Dios?” Y todo el pueblo contesto: SI CREEMOS.
¿Creéis que Inmaculada Madre de Dios es nuestra Madre en el orden sobrenatural? SI CREEMOS.
¿Creéis que esta verdad no es una vana ficción, si no una verdad revelada por Dios? SI CREEMOS.
¿Queréis vivir y morir profesando y defendiendo esta verdad? SI QUEREMOS.
¿Queréis que pidamos al Vicario de Cristo que defina la Maternidad Espiritual de María sobre los hombres como Dogma de Fe? SI QUEREMOS.
¿Queréis esforzaros por vivir cristianamente, como verdaderos hijos de tan santa Madre? SI QUEREMOS.
Si es así, que Dios reciba esta profesión y esta promesa, que hoy hace Guadalajara, para gloria de Cristo y su Santísima Madre; que María os bendiga como a hijos, que bendiga vuestros hogares, que bendiga esta Ciudad de hoy para siempre a ella entregada.”

Sagrada Imagen Original con su Corona Pontificia, foto de Gerardo Coss Saldaña.

La Virgen y el Lago de Chapala:
La Gran Señora, tantas veces proclamada por sus hijos como Madre, debió mostrarse como tal en una circunstancia especialísima. Guadalajara sufría por la sequia angustiosamente, y el Lago de Chapala cuyo vaso lacustre su nivel bajaba considerablemente, de no haber precedido un milagro, el lago habría quedado convertido en numerosos charcos aislados entre si por una zona desértica.
Pero se incrementaron la oraciones de todos los comarcanos del Lago de Chapala, y de todos los católicos de la Ciudad de Guadalajara; el mismo Excmo. Sr. Arzobispo hizo un voto, una formal promesa a la Virgen de Zapopan, encomendándole la supervivencia del lago. Y el milagro se obro; se vio surgir precipitadamente la vida en aquel lago, pues las aguas del río Lerma que le eran arrebatadas, se vertieron caudalosamente  en el vaso lacustre, aumentándose en cantidad maravillosa los niveles, poco antes casi abatidos. El lago volvió a su esplendor, a su grandeza, a la vida; volvió a dar pan a tantos y tantos pescadores y a sus familias, a tantos y tantos pueblos que de el viven. Y el Prelado tapatío trato de cumplir  prontamente su promesa: la de llevar ala Santa Imagenpara que conociera su obra…. Fue una jornada memorabilísima la del 19 de diciembre de 1955.

Ante la cita de su Prelado el pueblo acudió a rendir honores y acción de gracias a su Reina y Madre, llevando la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de Zapopan a Chapala. La inmensa cantidad de fieles, que había salido de Guadalajara desde temprana hora para esperar la regia comitiva de la Sagrada Imagen, se iba apostando en  diversos lugares. En Ixtlahuacan de los Membrillos fue como un descanso y oportunidad para que mas fieles se agregaran a la marcha triunfal después de celebrada la Misay el rezo del Rosario llegando después, a  Chapala a la Iglesia Parroquialdonde recibió el homenaje y muestras de cariño por parte del pueblo. Al día siguiente  se hizo la Misa Pontificalel Sr Arzobispo Garibi, ocupando la Cátedrasagrada, el Canónigo Magistral José Ruiz Medrano , como tema de su estupendo sermón,  trajo las palabras del Divino Maestro: “todo lo que pidan en mi nombre, eso lo hare”. Y prosiguió: “los dos retos, podríamos decir con el, pero María tenia que hacer ese milagro por algo mas. Uno de los impíos y otro de los hijos. Los impíos retaron a la Madre de Dios, diciendo: que su Dios, que abre las compuertas de los cielos ,los salve; y que su Virgen de Zapopan  llene su lago. Y María tenía que responder…. Y María respondió y ella vino y lleno el lago… El segundo reto Madre que recibiste  fue del Prelado, cuando se comprometió: Señora si Tú  haces el milagro de que ese lago vuelva a besar las playas antiguas, yo te prometo llevarte en procesión triunfal para que  tú lo veas…. Era un reto de amor  y María tenia que responder al reto de amor. María tenía que hacer este milagro por que este pueblo la ama….Un don, ¡Oh María de Zapopan!, este lago es tuyo lo consagramos a ti como tu trofeo….” .Y culmino así: “ María, has cumplido. María hemos venido a cumplir. Estamos en paz y que haya alegría. Que canten esos montes, esos cielos y esas aguas. Lago de Chapala, que seas siempre un salterio y una citara de agradecimiento a María”… Siguieron los días de solemnidad, cada uno de los pueblos ribereños querían competir con los demás en el amor a su Reina y Madre. El día 22 fue devuelta a su Basílica.

La Zapopanita vestida para sus salidas. Foto de Gerardo Coss Saldaña.

Conclusión
Un antiguo  teólogo y amante de María Santísima dijo: “la mayoría de las Imágenes mas veneradas  y mas  amadas de Nuestra Señora,  no son las que salen de las manos de grandes maestros del arte, si no aquellas cuyo autores desconocidos le dan un origen milagroso”.
La historia de la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de Zapopan, es la historia de la Ciudad de Guadalajara, la doncella americana de ilustre pasado y de Jalisco, Perla Tapatía del Bajío Mexicano. Sin duda no se puede entender Guadalajara sin la Virgen Pacificadora, que ha guiado su andar en el tiempo con la protección de tan celestial Patrona. Pude palpar el singular amor que los jaliscienses tienen a la Madre de Cristo  sobre todo, en esta efigie, a cuya devoción esta en el corazón católico de cada habitante de la ciudad de Guadalajara y sus alrededores, ni que decir de los ejemplos de santidad en estas tierra de la que Ella fue el objeto del más tierno afecto como el profesado por el Siervo de Dios, Francisco Orozco y Jiménez, San Genaro Sánchez Delgadillo, Santa María de Jesús Sacramentado Venegas de la Torre, Santa María Guadalupe García Zavala y San David Galván Bermúdez quien ante ella le ofreció el rumbo de su vocación y testigo de su conversión definitiva.

El Pueblo de México que bajo la mirada amorosa de María ha conocido su  amparo y protección, glorifique cual debe de hacerlos los buenos hijos para con su Madre del Cielo, admitiendo, confesando extendiendo la piadosa verdad de la Maternidad Espiritual de María Santísima sobre todos los mortales, para que, en cada uno de ellos, en cada corazón, tenga un verdadero hijo  que la honre, la glorifique  y eternamente la ame con ternura.

Tacho de Santa María

Bibliografía:
- Enciclopedia de México, Tomo XIV. Director: José Rogelio Álvarez. Editorial: E de M. Ciudad de México, 2000.
- Historia de la Basílica de Zapopan, Iglesias y edificios antiguos de Guadalajara. Vol. V de Cursos de Información sobre Guadalajara. Fray Ignacio Ramírez Acevedo. Noviembre de 1979.
- Breve Historia de Nuestra Señora de Zapopan. Fray Ángel S. Ochoa V. O.F. M. Provincia de san Francisco y Santiago de Jalisco. Zapopan,  1961.

Fuentes Orales:
- Antonio Martínez Verduzco, Miembro de la Guardia de Honor de Ntra. Sra. de Zapopan, Guadalajara Jalisco.
- Lucas Macías Reyes, Miembro de la Guardia de Honor de Ntra. Sra. de Zapopan, Guadalajara Jalisco.
- Jesús Emanuel Gerardo Coss Saldaña, diseñador y restaurador de Arte Sacro, Guadalajara, Jalisco.

Nuestra Señora de la Expectación de Zapopan (II)

Imagen Original de la Virgen de Zapopan. Cortesía de Gerardo Coss Saldaña.

La Pacificadora:
La Nueva Galicia, hoy lo que comprende el Estado de Jalisco, cuya conquista aun no se concretaba del todo. Los indígenas lucharon  por su independencia, en forma brava, en un lugar u otro  al avance de los conquistadores, y si derrotados quedaban, esperaban el momento oportuno para levantarse contra quienes los oprimían. La Conquista Espiritual llevada a cabo por la Orden Seráfica de nuestro Padre San Francisco de Asís quienes  se toma en cuenta el paternal y caritativo  trato que recibían  de los misioneros, sus adelantos en su adoctrinamiento y el mismo bautismo;  pero aun se encontraban tiernos en la fe y, en el momento de la prueba, al recibir el mal trato de los españoles – de algunos, al menos- la sangre se rebelaba y comenzaban a organizarse para un desquite.

Por el año de 1540  se organizo la gran insurrección de los indios por las tierras del norte de la Nueva Galicia, por ese tiempo el Gobernador de la Provincia era el Capitán Cristóbal de Oñate, contemplo el peligro al ver a varias comunidades y pueblos indígenas levantados contra los españoles que pidió auxilio al Virrey Don Antonio de Mendoza, quien prometió enviar el socorro y refuerzos. El peligro para estos llego a tal magnitud que la ciudad de Guadalajara se hallaba amenazada por las huestes indígenas.  Los españoles capitularon con estos, pero ambas partes volvieron a combatir  unas semanas después. Poco a poco los indígenas se hacían mas fuertes  por la cantidad numérica de atacantes sobre las fuerzas hispanas, aun así  los españoles en una lucha enconada el 28 de septiembre de 1541 celebraron la victoria  entonando, en acción de gracias, el Te Deum y se juro a San Miguel Arcángel por patrón de la Ciudad. Esta Derrota hizo que los naturales nuevamente se remontaran a las alturas de Nochistlàn y Juchipila en tanto que, a marchas forzadas  venia el Virrey a prestar ayuda a los de Guadalajara. Su llegada trajo nuevas sublevaciones que terminaron en abusos y crueldad por parte de los españoles, muchos escapando a las garras de los conquistadores y que no fueron pocos, se fortificaron en el cerro del Mixtón. Los españoles los persiguieron y se hicieron la lucha mas dura.

El erudito Joaquín García Icazbalceta, en su Prólogo al Códice Franciscano, sostiene: “Cuando el Virrey Mendoza   fue en 1541 a la reducción de los indios del Mixtón, le acompaño Fr. Antonio de Segovia y junto con Fr. Miguel de Bolonia  logro que bajasen en paz los indios alzados”.

Es así que ante la carnicería de la primera batalla y el estado de ánimo en que se encontraba Don Antonio de Mendoza, se le presenta Fr. Antonio de Segovia, según este relato: “estando en eso, hablo el Padre Antonio de Segovia al Señor Virrey a favor de los indios: Ya ha corrido Señor, sus términos de justicia; bueno es que se dé lugar a la misericordia; yo me obligo a subir y me prometo con la gracia de Dios buen efecto bajando a esos pobres, reducidos. Sorprendiéndose el Virrey, pareciéndole no conveniente exponer la vida de un religioso a tan manifiesto peligro; mas, lleno de fervor dicho padre, con gracejos dijo: Yo seré fiador de mi vida; y el Padre Fr. Miguel de Bolonia también se ofreció a la empresa, y sin más que sus Cristos, breviarios, y bordones, subieron; y en día y medio bajaron 6000 indios con sus caciques; asentaron la paz y el perdón”.

Madre Santísima de Zapopan, estampería popular.

El Padre Francisco Frejes añade que Fr. Antonio de Segovia llevaba pendiente al cuello la imagencita de Nuestra Señora, ahora conocida con el nombre de Zapopan, y que de ella salían luces  que obligaban a los indios a rendirse, a darse la paz. El Padre Antonio Tello dice: “Antes de que se consiguiera esta victoria, se había valido el Virrey, viendo que no podía entrar en aquellos peñoles, del Padre Segovia, que los había adoctrinado y bautizado, el cual, con grandísimo animo procuro entrarse por sus casa, peñoles y serranías, como lo hizo y cuando los indios ensangrentaban sus flechas y saetas  en los cuerpos de los españoles, le recibieron sin hacerle molestia alguna; se le postraban humildes, y si no fuera por el, durara mucho tiempo mas el conseguirla, por que muchos, mediante los concejos  de este bendito padre, no quisieron ir a la guerra, y después de ganada la victoria, les reprendió el santo diciendo lo mal que habían hecho, prometiéndoles todo buen tratamiento  a todos aquellos que mansa y pacíficamente se volvieran a sus lugares y pueblos”.

Que el hecho fue extraordinario, inesperado, milagroso lo asegura un testigo presencial, por mas que no nos mencione al Padre Segovia, no estaba en su plan, Azcazintl: “Al octavo  (día del asedio) FUERON GANADOS Y DESTRUIDOS LOS ENEMIGOS; Y ESTO FUE TAN DE REPENTE, PORQUE  AUN NO HABIA DADO ORDEN EL SEÑOR VIRREY  DE CÓMO SE HABIA DAR LA BATALLA; Y ESTO SUCEDIÓ EL JUEVES, DÍA DE LA OCTAVA DE LA CONCEPCION (esto es, el 15 de diciembre), POR QUE SE ESTABA TRABAJANDO Y EDIFICANDO, Y NO ERAN MUCHOS LOS QUE PELEABAN , SI NO ALGUNOS DEL EJERCITO, POR QUE NO TODOS ESTABAN ARMADOS NI PREVENIDO PARA DAR LA BATALLA, Y LOS ESPAÑOLES ESTABAN TAMBIEN DESCUIDADOS CUANDO ESTO SUCEDIÓ, SERIA COMO HASTA HORA DE VISPERAS, Y TAN DE REPENTE, QUE FUE MILAGRO DE DIOS DE LA MANERA QUE SUCEDIÓ”.

Y  ante este acierto del testigo, fray Luis del Refugio dice: “Mas que todos los historiadores, relata el hecho sustancial, adjudicando al Venerable Segovia la victoria del Mixtón. A una sola circunstancia de interés, si se quiere particular, no estaban obligados. Nosotros  repetimos y concluimos con la respetable tradición: Fue allá con su Virgencita  colgada al pecho; esa Virgencita venció dulcemente a los indios con la luz de sus rayos. El Venerable Padre, de ahí para adelante, la llamó LA PACIFICADORA”.

Fray Antonio de Segovia. Fuente: Wikipedia.com

Después de este suceso los indígenas regresaron a sus pueblos y fundaron el poblado de Tzapopan, (la mayoría de los historiadores coinciden en que fue un repoblación y refundación de la mencionada aldea), cerca de la ciudad de Guadalajara con el objetivo que estuvieran vigilados por las autoridades españolas. A la comunidad  se le dio el titulo y nombre de: Pueblo de Ntra. Sra. de la Concepción de Tzapopan. Lo mas probable es que de haber acontecido la repuebla de Zapopan el mes de febrero de 1542 en adelante y hacia fines de ese año, acaso el 8 de diciembre, ya se tenia la Sagrada Imagen  donada por Fr. Antonio de Segovia, conocida primero, como Inmaculada Concepción, en seguida, como Nuestra Señora de la O; es decir de la  Expectación,  y finalmente como Nuestra Señora de Zapopan.

Taumaturga:
Desde su entronización en la pequeña ermita levantado por los naturales del Pueblo de Zapopan a María Santísima en esta sencilla imagen, Dios Nuestro Señor quiso manifestar gracias, favores  y hechos sobrenaturales para mayor honra y  devoción a la Madre de Cristo. Así que mediante un siglo perduraron ocultos estos hechos extraordinarios sin duda obra del cielo, hasta una minuciosa relación,  investigación y estudio  ordenado por el Señor Obispo de Guadalajara, Juan Ruiz Colmenero, da como resultado el ser declarada la sagrada Imagen  de Nuestra señora de Zapopan como Taumaturga. En la Relación antedicha se presentaron 18 milagros, que bien se podrían ser más, ya que en la mención de algunos de ellos se trata de varios en el mismo caso.  Los milagros van desde la curación de ceguera de nacimiento, felices partos,  hechos insólitos de la imagen frente a testigos como el que ella misma se librara del maltrato  ante la ruina de su capillita (este  podría considerarse el primero de los milagros presentados), resurrección de muertos, curación de tullidos, etc. De todos estos fenómenos el Sr. Obispo Colmenero demando una nueva investigación  sobre determinados casos,  a fin de que fueran estos hechos una verdadera prueba del poder de Dios sobre la mencionada Imagen, tomaron parte sobre estas investigaciones  el Colegio de Sto. Tomas donde posteriormente fue Universidad en la persona del padre José Justicia S.J, el Padre Manuel de Villabona, y el Bachiller Herrera este ultimo hizo la investigación final, el resultado de su trabajo, todo laudatorio, que fue definitivamente aprobado por el Ilmo. Prelado , que declaro la Imagen como Milagrosa, y cambio su festividad del 8 de diciembre al 18 del mismo, obligándose, como mayordomo, a su fiesta lo que cumplió  por espacio de 9 años.

En el documento donde por primera  vez se considera a la Santa Imagen como MILAGROSA, se compromete el Sr. Obispo, con su Cabildo, a jurar la gran creencia de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, diciendo: “Que determinaban y determinaron  hacer publico y solemne juramento con la solemnidad de el, y en su virtud, por si y por todos sus sucesores para ahora y para siempre jamás, de tener, defender, enseñar, predicar y hacer cuanto fuera de su parte y obligación para todos los fieles, para que todos y cada uno, según sus estado y calidad, tengan, enseñen, defiendan y prediquen que la Bienaventurada Siempre Virgen María y Madre del Redentor y Salvador del mundo, en el primer instante de su Concepción, fue prevenida  con la divina gracia, para no contraer, como no contrajo manera alguna de pecado original… Ya para que esta acción religiosa tenga antes el merito de su efecto, my se ejecute sin perder tiempo, respecto de hallarse impedido el día 8 del mes venidero Diciembre de este presente año, consagrado a la común festividad….. Se haga dicho juramento el día de María Santísima de la Expectación, 18 de dicho mes y año, en la capilla de Nuestra Señora de Zapopan, a CUYA IMAGEN MILAGROSA ESTA DEDICADA LA FESTIVIDAD.

Fray Antonio de Segovia entrega la santa Imagen de la Virgen a los pobladores de Zapopan. Basilica de Zapopan.

Y porque en el referido documento se habla de “capilla”, no se crea que se trata de alguna dentro del templo, ni de la misma catedral –que nunca le ha habido con tal titulo-, si no de la humilde iglesia que por entonces se tenia en el pueblo de Zapopan y donde recibía honores y homenajes Nuestra Santísima Señora Inmaculada, desde entonces de la  Expectación o  de la  O, y llamada Pacificadora por Fr. Antonio de Segovia.

Patrocinio de María Santísima de Zapopan:
En el año de 1693 fue de grandes calamidades para Guadalajara al igual que todo el Reino de la Nueva Galicia (Jalisco), infestado de hambre y epidemia de viruela y sarampión, causando gran mortandad entre todos los habitantes. Por tanto su Ilustrísima el Señor Obispo de  Guadalajara Juan Sánchez de León Garabito, determino llevar la sagrada imagen Original de Nuestra Señora de la Expectación de su santuario de Zapopan a Guadalajara, para que su intercediera ante su Hijo y le quitase de la manos el azote de tan grave calamidad. La imagen fue llevada a la Catedral, celebrándose novenario de misas y otras devociones y se palpo como cesaba la epidemia. Se hizo ver que desde entonces creció mas y mas la devoción a Nuestra Señora de Zapopan; el mismo Prelado confesaba de si mismo: “No puedo dejar de advertir como de Nuestra Señora de Tzapopan estoy particularmente favorecido en nuestros lances apretados”.

En 1721 fue otra vez azotada la Nueva Galicia, y en especial la Ciudad de Guadalajara, por una peste mortal que diezmaba a los pueblos y los hogares, llegando a tocar al mismo señor obispo Don Manuel Mimbela y Morlans,  que se vio sumamente agobiado por la enfermedad: La ciudad hizo rogativas y procesiones de penitencia; pero hasta la Visita de la Santísima Virgen de Zapopan se vio socorrida y aliviada. Incluso la Sagrada Imagen fue llevada a los aposentos del Obispo enfermo , quien estaba inmóvil, y al contacto con los vestidos de la Imagen, abrió los ojos y conoció el origen de su reparo; hablo dando gracias a su bienhechora, recobro los sentidos y bien dispuesto, a los 4 días murió. Desde entonces ceso el toque de campanas que continuamente se oía en señal, para llevar el Viatico a los enfermos, el Oleo Santo para los de Extrema,  de agonías para unos, de dobles y señal de entierro para otros; ceso el comercio de los boticarios y el continuo andar de los médicos; de aquí nació el pretenderse rendirle a su bienhechora las gracias, y no siendo capaz ninguna Iglesia para abarcar el numero de concurso de agradecidos, se dispuso que alternativamente se llevase la milagrosa Imagen a todas la Iglesias.

La Virgen Pacificadora en el Cerro del Mixton. Foto de la Parroquia de Sta. Ma. Magdalena Apozol, Zacatecas.

En este mismo tiempo cundió en toda la ciudad un fuerte temor nacido de las grandes tempestades, en las que sobreabundaban los rayos que causaban espanto y terror. Por tanto el pueblo pidió que la Imagen de la Virgen Milagrosa,  se quedara en la ciudad  para que le liberara de tanta calamidad. Y mayor fervor se noto en el acudir a ella, y ella se manifestó más benigna, derramando sus favores sobre la consternada ciudad. Por este beneficio contra tempestades y rayos el Cabildo de Justicia y Regimiento de Guadalajara  acordó en junta celebrada el 24 de septiembre de 1734 pedir la autorización debida para jurar Patrona y Abogada de la ciudad contra tempestades, rayos y epidemias a la Virgen de Zapopan. La Aprobación por el Obispo de la Ciudad se verifico el 13 de octubre. Se confirmo este Patronato el 26 de Octubre de 1734, y se presto juramento el Cabildo de la Ciudad y de la Catedral días posteriores. El Juramento reza así: “JURAN EN TODA FORMA Y DERECHO A DICHA SOBERANA REINA Y EMPERATRIZ DE LOS CIELOS Y TIERRA MARIA SANTISIMA, CUYA MILAGROSISIMA IMAGEN CON TITULO DE LA EXPECTACION, O DE LA O, SE VENERA EN DICHO PUEBLO Y SANTUARIO (de Zapopan),  POR PROTECTORA DE RAYOS, TEMPESTADES Y EPIDEMIAS DE ESTA NOBILISIMA CIUDAD Y SUS MORADORES.” En el documento del Cabildo de Catedral  pide la aprobación por parte del Obispo de la Diócesis  la publicación de dicha Jura, y por tanto asigne también la Visita Anual que ha de hacer de su Santuario a la Ciudad la Soberana y Milagrosa Imagen. La Solemnidad del Patronato se efectuó el 14 de Noviembre de 1734.

El 26 de octubre de 1736 tomo las riendas de la Diócesis de Guadalajara el Nuevo Obispo Don Juan Leandro Gómez de Parada, quien determino el 25 de mayo de 1748, que la Santa Imagen de Nuestra Señora traída de su Santuario  el 12 de junio, se restituyera al mismo el día 1 de octubre.

Dn. Antonio de Mendoza, 1er. Virrey y Capitan General de la Nueva España. Museo del Virreinato, Tepozotlan, Edo. de Mexico.

Al establecerse el Colegio Apostólico  para la Propagación de la Fe, dándose posesión del lugar a los Misioneros Franciscanos, se les entrego también por el señor Obispo Juan Cruz Ruiz  de Cabañas, la Insigne imagen de Nuestra Señora (había sido recibida de manos franciscanas y ahora a ellas regresaba), en noviembre de 1819; presto el Guardián con su Comunidad, la tomo por Patrona y Prelada, dejando estatuido que la Ceremonia  de este reconocimiento se renovara cada año. Es por esto que la Venerable Imagen fue proclamada “Patrona  de la Provincia San Francisco y Santiago de Jalisco de la Orden de Frailes Menores”, en un rescripto de la Sagrada Congregación de Ritos el 7 de febrero de 1934 a petición del P. Comisario Provincial Fr. Antonio María Gómez.

Con motivo del IV centenario de la Fundación de Guadalajara, en la basílica de Zapopan, le es entregada a la Imagen de la Santísima Virgen las llaves de la ciudad  el día 1 de Marzo de 1942, en un solemne acto.

Últimamente y por razones de peso, por mandato de la Mitra en la persona del Sr. Cardenal  sale de visita por la parroquias tapatías en mayo, y saliendo del Templo de Sta. Teresa de Ávila a la Catedral regresara a su Santuario el 12 de Octubre, dándose origen a la Tradicional Romería de Zapopan, uno  de los actos de devoción y de piedad  mas concurridos en toda la Republica Mexicana.

Tacho

Bibliografía:
- Enciclopedia de México, Tomo XIV. Director: José Rogelio Álvarez. Editorial: E de M. Ciudad de México, 2000.
- Historia de la Basílica de Zapopan, Iglesias y edificios antiguos de Guadalajara. Vol. V de Cursos de Información sobre Guadalajara. Fray Ignacio Ramírez Acevedo. Noviembre de 1979.
- Breve Historia de Nuestra Señora de Zapopan. Fray Ángel S. Ochoa V. O.F. M. Provincia de san Francisco y Santiago de Jalisco. Zapopan,  1961.

Fuentes Orales:
- Antonio Martínez Verduzco, Miembro de la Guardia de Honor de Ntra. Sra. de Zapopan, Guadalajara Jalisco.
- Lucas Macías Reyes, Miembro de la Guardia de Honor de Ntra. Sra. de Zapopan, Guadalajara Jalisco.
- Jesús Emanuel Gerardo Coss Saldaña, diseñador y restaurador de Arte Sacro, Guadalajara, Jalisco.

Nuestra Señora de la Expectación de Zapopan (I)

Virgen de Zapopan (original) en su Camarin, foto de Gerardo Coss Saldaña.

Como agradecimiento a toda la gente de Guadalajara que conocí y me hospedó en esta Semana Santa les dedico mi primer articulo en este espacio.

Introducción:
Tan  antigua como la misma ciudad de Guadalajara (México), es la imagen de Nuestra Señora de Zapopan, considerada como una de las más milagrosas y reverenciadas en el país.
Dicen la Crónicas y la tradición, que Fray Antonio de Segovia, franciscano,   tratando de evitar el derramamiento de sangre entre indios y españoles, subió al Peñasco del Mixtón, con la pequeña imagen de la Virgen María, bajo la advocación de la Purísima Concepción, (el  religioso había venido de la Provincia Franciscana de la Concepción de Castilla, no fue extraño conseguir la imagen bajo ese titulo),  se las mostró a los indígenas en forma tan paternal, que logró hacerlos deponer las armas y entrar en tratos de paz con los españoles. Consumada la pacificación, Don Francisco de Bobadilla encomendero de Tlalmananco fue autorizado por el Virrey Don Antonio de Mendoza, para repoblar el abatido pueblo de Tzapopan (lugar de zapotes),  participando en este propósito Fray  Antonio de Segovia, colocando a la imagen  en una pequeña ermita y se designó a este lugar  como de Nuestra Señora de la Concepción de Zapopan.
Desde 1734, la imagen abandona el 13 de junio su Basílica y recorre los templos de Guadalajara.  El 13 de julio de 1821, Los Insurgentes coincidieron con su llegada a Guadalajara tomándola como buen augurio y la declararon como su Generala, titulo que le fue ratificado  por el Congreso y el Gobernador del Estado de Jalisco, el General Pedro Celestino Negrete. Desde entonces, la Virgen agregó  en sus capas galanas y coronas de ricas pedrerías, la Banda y el Bastón de Generalato que luce con singular donaire.

Descripción de la Santa Imagen:
La imagencita que siempre llevara consigo  Fr. Antonio de Segovia  es la misma que actualmente de venera en su Santuario-Basílica bajo la advocación de Zapopan, nombre que se le da por el lugar y el pueblo.
Para darnos cuenta de cómo es esta venerable imagen,  se trascribe el reconocimiento  de la misma, practicada el 10 de diciembre  de 1904, bajo la mirada  del M. R. P.  Comisario General de la Orden Franciscana, Fr. Miguel María Romo  y el R. P. Fray Nicolás del Niño Jesús Fernández y otros reverendos padres, siendo secretario y sacristán  el R. P. Fr. Luís del Refugio  de Palacio.

Virgen de Zapopan original en su vaso de plata. Foto: peregrinozapopano.blogspot.com

Se lee en el acta: “Procedí como sacristán, a sacarla de su vaso de plata en que hace largos tiempos, se conserva encerrada… Y con agradable y devota sorpresa vimos que la santa imagen se conserva integra de pies a cabeza, cosa que nadie esperaba; pues es voz común  y fama que estaba sumamente apolillada y destruida de medio cuerpo; por que, tal vez  no se habría vuelto a sacar de dicho vaso, que la cubre precisamente de la cintura abajo, desde que en el se puso.
Mide la Santa Imagen de pies a cabeza 34 centímetros con 2 milímetros más, de ancho, en la parte a las alturas de los codos, 11 centímetros y medio, tomadas estas medidas diametralmente.
El rostro, desde donde se cubre la frente, hasta la punta de la barba, 5 centímetros y poco más de medio, de la rodilla a la planta, 9 centímetros escasos.
Viste de túnica de color carmín y manto azul, el manto esta recogido por debajo del codo por ambos lados, aunque por el derecho cubre todo el muslo por delante, y cae hasta debajo de la rodilla cerca del pie. Protege bien los hombros y algo junta ante el pecho, pero no llega a cerrar. Es de color azul, del que llaman de Prusia, algo rebajado, y tiene fimbrias doradas, como de polvo de oro. La cabeza la tiene desprendida de los hombros por la parte del cuello y esta unida al cuerpo mediante un listoncito encolado y dorado. Las manos están, asimismo, aseguradas con otros liencecitos encolado y dados de encarnación.
Toda la Imagen esta pintada, o retocada, por decirlo así, pues descubre en partes otro color y dorado primitivo; principalmente en la manos se advierte lo mal  que recibió esta segunda coloración sobre lo ya percudido y tratando de la primera. Revela la santa Hechura mucha antigüedad; pisa la luna a modo de N. Señora de Guadalupe, con la cual se nota bastante analogía en los zapatos, en la luna, postura, colores del ropaje y tez morena, aunque esta imagen descubre los dos pies. Se para sola,  mediante lo saliente de los piecitos y luna sin necesidad de plinto.
La materia no se pudo precisar, aunque se deja ver en parte;  su color es amarillito, su peso sumamente liguero, casi ninguno, se hiende con suma facilidad. En la manecitas parece será de madera (lo mismo que la cabeza, aunque realmente el peso lo disuade). En los cuernos de la luna consto cierto ser de madera. En lo demás parece corazón de caña de maíz no amasado (ni batido, como dicen ser la pasta de Michoacán); sino unidos unos con otros los pedazos en sentido vertical, con alguna pegadura; pues no se le advierte filamento marcado como a la madera; y en unas partes parece formada de masilla, y en otras, con todo, no parece como pasta, si no compactada naturalmente.
Tiene una que otra  picadura, pocas relativamente; pero no despide polilla como sucede con la madera picada. Otros agujeritos constó ser de tachuelas que malamente le clavaron para adherirle los ropajes y corona. Tiene por cada lado sendos rebajes practicados con el intento de vestirla con telas; pero que aun dejan formar cabal idea del vuelo del ropaje de talla que la cubre toda. Parece que el cabello lo tuvo dorado.”

Virgen de Zapopan Original sin vaso de plata. foto de Antonio Martinez V.

El vaso de plata en que se encuentra en medio cuerpo de nuestra imagen le fue donado “de limosna” por el notario don Manuel González de Roxas, al mismo tiempo que la luna y peana de plata, consta si por un avaluó del 18 de abril de 1713. Y comenta Fr. Luís del Refugio: “En este mismísimo vaso, con el correspondiente letrero se conserva hoy que contamos del año de Cristo vida nuestra, 5 de agosto de 1920, la milagrosísima imagen de Nuestra Santísima Prelada María de la O de Zapopan. Se pretendía sustituirlo por otro en forma de túnica artística, con motivo de su coronación canónica. Se logro este nuevo vaso, mejor vestido para la Santa Efigie para que fuera puesto en ella en 1935, algo mas cómodo para poder recibir los ropajes de lienzo.
“El color de su faz es algo oscuro, mas bien debido a la mucha antigüedad, ya que hace siglos, desde que lo mando el venerable Obispo de Guadalajara, Señor Colmenero en 1949… Siempre esta y ha estado cubierta con uno y aun con dos velos, uno grande y otro pequeño (en la actualidad ya no se cubre)…Y esta privación de una luz llena es causa de que las esculturas que están coloridas con aceite  se vallan amarilleando y oscureciendo; el humo que se introduce por los resquicios del nicho (esto, en otro tiempo), también han traído su contingente; y aun muchos años estuvo desprovista de cristales, sin otra defensa que una cortina de tafetán recio. Además, por no dañarle el rostro, poquísimas veces se le limpia; al menos en tantos años que hace que yo la trato, jamás se le ha lavado. De suerte que, hoy por hoy, es su tez morena o de un trigueño oscuro… y cuadra bien el clima de México, y al color de sus naturales, mejor que si fuese blanca y rubia. La frente ni es muy espaciosa ni levantada, pero si llana y sosegada, las cejas ya no se le marcan del todo, pero son bien arqueadas y se le notan lo suficiente; advirtiéndoles esos ojos grandes y rasgados, con mirar sereno y majestuoso, de un color entre gris aceitunado y azulado; de nariz recta bien proporcionada y sin excedencia, un poco estrechada en la parte media, y ligerísimamente ampliada en la punta y ventanillas llenas y sonrojadas; el cuello recto y la posición de la cabeza lo mismo sin inclinación; las manecitas juntas ante el pecho y  arrimadas, no tanto que impidan introducir la banda y el cordón del bastoncito.  Así su hechura es de la Inmaculada Concepción; las mismas proporciones del cuerpo diminuto respecto a la cabeza indican quisieron figurar una niñita.”

Y el mismo autor nos presenta el sentimiento que ella levanta en el corazón que la contempla: “No hay que buscar  en la Santa Imagen los rasgos y las proporciones escultóricas que han alcanzado el arte… mas, con todo, aun por el lado del arte a una mirada conocedora y experta, que no se lleve únicamente del primer golpe de vista, no se ocultaran seguramente rasgos tan marcados de la majestad y la realeza que son bien dignos de la Emperatriz excelsa y soberana”. Y nos trae el sentir del Padre Fr. Teófilo Sancho, que fuera Comisario Genera de la Orden Franciscana en México: “si bien es cierto que artísticamente considerada no es una obra de merito ni por su formas ni por su consistencia, pues es de madera muy deleznable; sin embargo, arrebata con dulces emociones el corazón del creyente cuando en ella venera a la Madre de Dios que está en el cielo”. Y prosigue Fr. Luís del Refugio: “Con todo, admira como es que, bajo tan rudimentarias formas, impresione  vivamente  la majestuosa armonía de su semblante y la expresión de su rostro, que unas veces es severa y sombría, otras se muestra serena y ligeramente sonrosada; y aun, a veces, risueña y encendida en tintes de carmín”.

Fotografía antigua de la imagen de la Virgen vestida y adornada.

Para complementar lo dicho por Fr. Luís del Refugio que tenia bien conocida la Imagen, agrego el sentir de un escultor zapopano, que la contemplara no solo con ojos de amor, si no también con los de artista, de quien solo tomamos lo mas indispensable: “Su nariz es graciosa, es de una doncella, de una señora y algo de una niña; no se como se la s avino el escultor para fundir esos tres tipos irreconciliables en la anatomía…. El ovalo es de una doncella de 15 años, y se admira a la vez el tipo y carácter de una niña de 4 a 5 años, y retirado uno para verla, enmarca en conjunto de rostro y detalles, una serena y soberana Señora. –Como niña: las mejillas un tanto hinchadas, casi desapareciendo la edad antes de la razón, y tiene su cejas tan espiritualmente logradas que afirman de tal modo el espíritu de la actitud actual escultórica. Las manos principalmente denuncian la obra hechura en la escuela de los ídolos. Decía Fr. Luís de Palacio que eran la manos mas preciosas que el había visto. – En las manos se conoce el artista, ya pintadas, ya esculpidas… Y con todo, en medio de su mal hechura, tiene un no se sabe que, que interiormente de ellas, las manos se adivina y se entiende. Son para mí el sello opuesto al divino que el cielo vacío en el rostro de esta imagencita, las manos contemplan un tanto cuanto a lo general de la imagen…

Por lo dicho del escultor al hablar de las manitas de la imagen, viene a cuenta la procedencia de ella. Fr. Luís del Refugio mismo, con otros, quieren que su procedencia de España, en general alegando para ello, de que Fr. Antonio de Segovia no estuvo en Michoacán (esto hoy en día no lo podríamos asegurar). Tenemos el testimonio del escultor  que nos indica el sello indígena, al grado de decir de la manos de la Imagen: “obrechura en la escuela de los indios” Fr. Luís luego examina la materia de que, según el, se encuentra echa la Imagen, para llegar a la conclusión de que, al menos la cabeza y la manos son de procedencia española (como se dice que sucedió con la Imagen de Nuestra Señora de la Asunción que se venera en el templo de Santa María la Redonda en la Ciudad de México), y esto es lo menos, porque, como se dice de las manos, del rostro también, claramente acusa a su procedencia indígena.

Niega que sea de tazingueni[1]. Y añade: “Está la Imagen  como lo he visto, formada alrededor  de un canuto de carrizo; éste es el que sirvió de primer armazón al cuerpecito, y cumple la veces de taladro para el perno de plata que la sostiene. Contra este carricito fueron poniendo muchas cañitas, más a una parte, menos a otra, según el bulto que la estatuita iba necesitando por el volumen diferente de muslos, rodillas, hombros, etc. Y apretándolas; una vez juntas, rellenaron los huecos, completando la forma con otra masilla bien definida, que podría ser yeso y cola, o cosa por el estilo hasta dar la figura de cuerpo, de la imagen, con todo y ropas, túnica y manto. Pero el cuerpo, nada más. La cabeza creemos que es, como las manos, de madera, pues se advierte al tocar como más dura o consistente, más sólida y maciza.

Así venimos a concluir: que Nuestra Señora de Zapopan es del todo de mano indígena, que es del todo, mexicana.

Tacho

Bibliografía:
- Breve Historia de Nuestra Señora de Zapopan. Autor: Fray Ángel S. Ochoa V., franciscano. Editorial Provincia Franciscana de Santiago de Jalisco. Zapopan,  Jalisco.  1961.

- 6 siglos de Historia Gráfica de México  1325-1976  Tomo I. Autor: Gustavo Casasola. Editorial: Gustavo Casasola, S. A.  México 1976,  Quinta Edición.

Fuentes Orales:
- Antonio Martínez Verduzco, Miembro de la Guardia de Honor de Ntra. Sra. de Zapopan, Guadalajara Jalisco.
- Lucas Macías Reyes, Miembro de la Guardia de Honor de Ntra. Sra. de Zapopan, Guadalajara Jalisco.
- Jesús Emanuel Gerardo Coss Saldaña, diseñador y restaurador de Arte Sacro, Guadalajara, Jalisco.


[1] Los tarascos de Michoacán en sus esculturas hacían los rostros  de una pasta molida de caña, o el corazón de la caña,  en piedra o metate, revolviéndolo  en un engrudo hecho con el maíz y otras cosas  entre ellas, los bulbos de ciertas plantas,  y que le daban el nombre de tazingueni, y que jamás se pica o se pudre.