El Señor y la Virgen del Milagro de Salta, Argentina

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Vista de las dos veneradas imágenes y el templo homónimo en Salta, Argentina. Estampa devocional.

Vista de las dos veneradas imágenes y el templo homónimo en Salta, Argentina. Estampa devocional.

Pregunta: Buenas, hermano. Quisiera saber la historia del Señor y la Virgen del Milagro que tienen como patrono en la ciudad de Salta, Argentina. Bendiciones.

Respuesta: Fue fray Francisco de Vitoria, que era obispo de Tucumán, cuando ya había regresado a España, quien decidió enviar hacia América dos cajas; una con la imagen de un Cristo crucificado para la iglesia de Salta; y la otra con una Virgen del Rosario para la iglesia de Córdoba, ambas localidades en el Virreinato de la Plata, actual Argentina.

Era el año de 1592 cuando en el puerto del Callao, en Perú, la gente pudo divisar desde la orilla dos cajones que flotaban sobre las aguas y, al rescatarlos, se dieron cuenta que tenían inscrito algo que decía: “Un Cristo crucificado para la iglesia matriz de Salta, provincia de Tucumán, remitido por fray Francisco de Vitoria, obispo de Tucumán”, y el otro “Una Señora del Rosario para el convento de predicadores de la ciudad de Córdoba, provincia de Tucumán, remitido por fray Francisco de Vitoria, obispo de Tucumán”.

Nunca se supo qué sucedió con el barco y la tripulación que traía consigo ambas imágenes, es posible que haya naufragado. La gente de Perú, llena de devoción, llevó en procesión ambas imágenes hasta Lima, donde según la tradición fueron veneradas por Santo Toribio de Mogrovejo, Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres.

Las autoridades civiles hicieron lo debido y, poco tiempo después, enviaron ambas imágenes a sus respectivos destinos: la Virgen del Rosario a Córdoba, donde se convirtió en la patrona, y el Cristo a Salta. Al llegar la imagen del Cristo a Salta las autoridades organizaron un recibimiento y una misa en su honor, y la imagen se ubicó definitivamente en el altar de Ánimas. Posteriormente a las celebraciones por el recibimiento de la imagen, ésta quedó totalmente olvidada por muchos años.

Imagen del Señor del Milagro de Salta, Argentina.

Imagen del Señor del Milagro de Salta, Argentina.

La imagen de Nuestra Señora, bajo la advocación de la Inmaculada Concepción, ya se encontraba en Salta, pues pertenecía a una familia devota de la ciudad que, cada 8 de septiembre, para celebrar la Natividad de la Santísima Virgen, llevaba la imagen a la iglesia para los oficios, y por una razón desconocida ese año se decidió dejarla unos días más en el templo.

Era el año de 1692, un siglo exacto desde la llegada del Cristo a Salta, y la imagen de la Inmaculada se encontraba en un nicho tres metros sobre el suelo. El 13 de septiembre de ese año, a las 10 de la mañana, un terrible terremoto asoló la ciudad. Cuando había pasado el terrible suceso, muchas personas, acompañados del sacristán Juan Ángel Peredo, decidieron ir a la iglesia para rescatar al Santísimo Sacramento y grande fue su sorpresa al encontrar la imagen de la Inmaculada echada al pie del altar, con el rostro hacia arriba mirando al Sagrario, y su rostro se mostraba pálido y demacrado, como implorando misericordia por sus hijos de la ciudad de Salta. La imagen no había sufrido ningún daño, pero el dragón que llevaba a sus pies se encontraba en malas condiciones y también la media luna. La imagen fue llevada a un altar improvisado fuera de la iglesia, donde toda la gente le imploraba intercediera por ellos ante su Hijo.

El 15 de septiembre de ese año, la tierra no dejaba de temblar constantemente y la gente se encontraba durmiendo en la intemperie por miedo a morir en un terremoto. Un sacerdote de la compañía de Jesús, el padre José Carrión, escuchó una voz que le decía que, mientras no sacasen en procesión al Santo Cristo abandonado en el altar de Ánimas, no cesarían los temblores. Con algo de dificultad sacaron la imagen en procesión, a la cual acudieron las autoridades civiles y militares, así como los pobladores, implorando el cese de los terribles temblores, y tal como había escuchado el jesuita, inmediatamente cesaron los temblores y desde ahí, las imágenes de la Virgen y el Cristo fueron llamados como el Señor y Nuestra Señora del Milagro, y se juró que cada año se repetiría la procesión del 15 de septiembre en su honor.

Detalle del busto de Nuestra Señora del Milagro de Salta, Argentina.

Detalle del busto de Nuestra Señora del Milagro de Salta, Argentina.

El 8 de octubre de ese año, el cabildo de Salta calificó de milagroso lo sucedido en Salta, y el 13 de octubre de ese mismo año se nombró a Nuestra Señora del Milagro patrona y abogada de Salta, celebrándose la festividad de Nuestra Señora del Milagro el 13 de septiembre y la del Señor del Milagro el día 15 de septiembre.

En 1844, debido a que el Santo Cristo libró nuevamente a la ciudad de Salta de un terremoto, se labró una cinta en plata que se puso a la imagen del Cristo con el lema: “Tú eres nuestro y nosotros somos tuyos”.

Análisis que se han hecho a la imagen de Nuestra Señora muestran que originalmente fue una imagen de candelero, que sólo tenía tallados la cabeza y las manos, y posteriormente se le talló un cuerpo con manto, el cual posteriormente fue, una vez más, modificado para poderla vestir, y que las extremidades de la imagen se articularon.

En 1902, el Papa S.S. León XIII concedió la coronación pontificia de la Virgen del Milagro, la cual se llevó a cabo el 13 de septiembre de ese año.

André Efrén

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Nuestra Señora de Luján: reina de Argentina

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Imagen de "La Pura y Limpia Concepción del Río Luján" patrona de Argentina, Uruguay y Paraguay.

Según nos cuenta la leyenda, un hacendado de origen portugués que radicaba en Santiago del Estero (Argentina) quería construir una ermita dedicada a la Virgen en su hacienda, por lo que le encargó a un amigo suyo radicado en Brasil que le hiciera el favor de conseguirle alguna imagen de la Virgen.

El amigo brasileño no tardó en responder a la petición y le envió dos imágenes: una de la Inmaculada Concepción y otra de la Virgen con el Niño. Ambas fueron colocadas en unos cajones y llegaron a Buenos Aires en el mes de mayo de 1630 y algunos días después eran llevadas en unas carretas hacia su destino.

Habían pasado pocos días desde la salida de la caravana y decidieron acampar cerca del río Luján, en un lugar llamado La Estancia de Rosendo o Cañada de la Cruz. A la mañana siguiente, al querer reanudar su camino, la carreta que conducía las imágenes no andaba, estaba como clavada en la tierra; por lo que decidieron descargar la mercadería y pusieron más animales de carga para jalar la carreta, pero todo fue inútil, ya que ésta no avanzaba. Se dieron cuenta de que lo que quedaba eran los dos cajones con las imágenes de la Virgen. Percatados de este hecho, todos pensaron que se trataba de una señal y entonces retiraron uno de los cajones, pero la carreta no avanzaba; posteriormente subieron el cajón y bajaron el otro y al instante los bueyes comenzaron a caminar nuevamente.

Al abrir el cajón para verificar su contenido vieron la imagen de la Inmaculada Concepción y pudieron percatarse de que la Virgen deseaba quedarse en aquel sitio; y la imagen fue llevada a una casa cercana, donde la familia recibió emocionada la imagen y la puso en el mejor lugar de la casa.

Al enterarse del portento muchas personas de Buenos Aires y otras localidades cercanas fueron a visitar a la milagrosa imagen y debido a esto, don Rosendo Oramas, quien estaba al cuidado de la imagen en su casa, decidió construir una ermita. En este lugar permaneció la imagen de la Virgen desde 1630 hasta 1674.

Ilustración que recrea el milagro de la Virgen de Luján con las carretas, milagro que es muy repetido y común entre diversas imágenes milagrosas.

En esta ermita la Virgen tuvo a un fiel cuidador, un hombre de tez negra llamado Manuel, del cual se desconoce su origen, aunque algunos piensan que posiblemente fuera un esclavo perteneciente a alguno de los carreteros o al mismo don Rosendo. Debido a que él había estado presente en el milagro de las carretas que se detuvieron, el negro Manuel, como es mejor conocido, se encargaba de limpiar la ermita y del ornato de su “dueña y Señora” como él llamaba a la Virgen. Según nos refieren las leyendas, el negro Manuel hacía curaciones milagrosas con la cera de las velas que estaban encendidas junto a la imagen. Solía dirigir el rezo del rosario y le narraba a los peregrinos los milagros de la Virgen. Entre estos destaca el que por las noches la Virgen salía para ayudar a los gauchos en peligro, de lo cual quedaban abrojos en el vestido como señal del milagro, que eran guardados por el negro y repartidos como reliquias. Él se encargó también de pedir limosnas para poder construir una mejor ermita para la Virgen.

Algunos años después de la muerte de don Rosendo, acaecida en 1670, una señora acaudalada, llamada doña Ana Mattos, viuda de Siqueyras, quien era dueña de una gran extensión de terreno a las orillas del río Luján, decidió que la imagen de la Virgen fuera trasladada a su casa para que estuviera mejor protegida y fuera de más fácil acceso para los peregrinos. Llegó a un acuerdo esta señora con el cura Juan de Oramas, quien era administrador de los bienes del difunto don Rosendo, para trasladar la imagen a su casa para construirle una capilla. La imagen fue llevada en 1674, pero al día siguiente de ser trasladada, la imagen de la Virgen desapareció y fue encontrada de nuevo en su antigua ermita y eso se repitió al siguiente día.

Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján.

El Obispo de Buenos Aires, fray Cristóbal de Mancha y Velasco; y el gobernador, don José Martínez de Salazar, se trasladaron a la antigua ermita y al ver las malas condiciones decidieron que la imagen debería ser llevada nuevamente a Luján; y en esta ocasión fue llevada en procesión con ambas autoridades al frente y con el negro Manuel acompañándolos, algo que no había sucedido en las veces anteriores. Después de esto la Virgen no volvió nunca más a la antigua ermita.

Poco tiempo después, debido a la gran devoción que tenía la Virgen, fue autorizado su culto bajo el título de la “Pura y Limpia Concepción del Río Luján”, y hacía 1677 doña Ana Mattos donó un terreno para la construcción de un Santuario, el cual fue finalizado hacia 1685; y el ocho de diciembre de ese año fue trasladada la imagen. Debido a la creciente devoción a la Virgen, en los alrededores del Santuario se comenzó a crear un pueblo que hacia 1755 fue elevado a la categoría de Villa.

Hacia 1763, al ser concluida la construcción del nuevo Santuario, el cabildo de Luján eligió y juró a la Virgen de Luján como patrona y el ocho de diciembre se trasladó nuevamente la imagen al nuevo santuario.

El 5 de octubre de 1930, con motivo de los trescientos años de la detención milagrosa de la carreta de la Virgen, reunidos en el Santuario de Nuestra Señora de Luján, fue declarada patrona de Argentina, Paraguay y Uruguay ante la presencia de los obispos de estas tres Repúblicas.

Nuestra Señora de Luján, coronada un 8 de mayo de 1887 como reina de Argentina.

Hacia 1886 se solicitó a S.S. León XIII la coronación pontificia de Nuestra Señora de Luján, la cual se llevó a cabo el 8 de mayo de 1887 de manos del Arzobispo de Buenos Aires.
Su actual Santuario es obra del siglo XIX y el 8 de diciembre de 1930 fue elevado a Basílica por S.S. Pío XII.

Las festividades en honor de Nuestra Señora de Luján son varias, destacando entre ellas la del sábado anterior al cuarto domingo de Pascua; el 8 de mayo como aniversario de su coronación y reina de Argentina; el 12 de octubre que se celebra su patrocinio sobre Argentina, Paraguay y Uruguay; y el 8 de diciembre día de la Inmaculada Concepción.

André Efrén

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