Las apariciones marianas de Zeytoum

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Foto realizada durante una de las apariciones en Zeytum, Egipto.

La noche del 2 de abril de 1968, en el barrio de Zeytum, en El Cairo, un mecánico de nombre Farouk Mohamed Atwa contempló estupefacto desde el taller en el que trabajaba como una silueta femenina luminosa caminaba por las cúpulas del diminuto templo que tenía enfrente. Salió rápidamente y junto a otras personas que pasaban por la calle Tumanbay empezaron a increpar a la mujer que caminaba por el techo de la iglesia, pues pensaban que era alguien que trataba de suicidarse. Llamaron incluso a los bomberos para que estos efectuaran un rescate. Pero a los pocos minutos, un grupo de cristianos coptos del barrio empezaron a exclamar:“¡Es un milagro, la Virgen está ante nosotros!”
El Padre Constantin, reverendo de la iglesia, salió ante el alboroto y contempló con sus propios ojos el fenómeno inexplicable que todos observaban, dando parte poco después de lo sucedido a la Iglesia Copta, que no tardó en investigar a fondo el asunto. Este hombre de fe pudo ver además como al lado de la figura femenina aparecían dos palomas de luz que revoloteaban alrededor. Pocos minutos después, las figuras se desvanecieron como por arte de magia.

El mecánico Farouk Mohamed, que fue el primero que vio la aparición, estaba pasando en esos días unos delicados momentos de salud. Un día arreglando un coche se pellizcó un dedo con una pieza del motor y las lamentables condiciones higiénicas que había en el lugar le provocaron a los pocos días una irreparable gangrena.
Al día siguiente de la aparición, con su mano vendada, Farouk fue al médico para que le amputase la zona afectada. Pero el doctor que tenía que operarle quedó sorprendido al quitar las gasas que protegían su herida. Sin que nadie haya podido explicar jamás la causa, su enfermedad desapareció súbitamente sin que quedara secuela de ningún tipo en el dedo. Fue el primer milagro que la Iglesia Copta atribuyó a las apariciones de la Virgen.

Iglesia de Santa María de Zeitoum, Caito (Egipto), lugar de las apariciones.

Después vendrían muchos más, además de otros sucesos cuya naturaleza excepcional hizo que fuesen publicados en medio mundo. Las apariciones de la Señora de la luz duraron hasta 1971, se daban de manera irregular, sin que nadie pudiera jamás predecir qué día o a qué hora iba a producirse el milagro. El caso es que se calcula que mas de un millón de personas, de todas las religiones y estratos sociales, pudieron contemplarla. Si estas apariciones han dado la vuelta al mundo es porque son las únicas que han podido ser fotografiadas a lo largo de la historia, es el caso de aparición mariana mejor documentado del siglo XX.

El fotógrafo Wagih Rizk, que fue el que inmortalizó a la Dama de luz, así como las palomas brillantes que aparecieron a su alrededor, sufrió un aparatoso accidente el 27 de junio de 1967 al intentar esquivar a un niño que cruzaba la carretera. Su vehículo se empotró contra el arcén y parte de la carrocería le aplastó la parte izquierda del cuerpo. Su antebrazo quedó completamente destrozado, con múltiples fracturas además de un desgarro muscular generalizado. Tan sólo un trozo de piel y carne hicieron que no se le cayera al suelo. Fue atendido en el hospital de Mansheyat y allí el doctor Sharif Beshara le reparó como pudo el miembro afectado, pero no consiguió que el accidentado recuperara la movilidad del mismo.
El fotógrafo no se dio por vencido y acudió más tarde a dos prestigioso cirujanos egipcios para ver si su enfermedad tenía alguna solución. Fueron en concreto los médicos Hassan Sennarah y Abdel Hay El-Sharkawy los que examinaron con detenimiento su heridas y su diagnóstico fue en ambas ocasiones el mismo. Era imposible reparar los daños sufridos; aquel hombre estaba condenado de por vida a la invalidez, o al menos así pensaba la ciencia.

Publicación periodística haciéndose eco de las apariciones.

El día 13 de abril de 1968, Wagih Rizk acudió hasta la iglesia de Santa María de Zeytum para intentar fotografiar el milagro que muchas noches acontecía sobre sus cúpulas, sin pensar que aquella madrugada cambiaría para siempre el resto de su vida.
Eran las 3:40 cuando un penetrante olor a incienso hizo acto de presencia entre los miles de fieles que allí había congregados. Después, una pequeña bruma luminosa apareció en lo alto del templo y a su alrededor aparecían súbitamente palomas brillantes. De repente, ante el asombro de todos, una mujer de luz ataviada con una túnica comenzó a moverse lentamente por los tejados de la iglesia. Era como si mirase a la multitud que allí se había congregado a la vez que movía sus manos como en un gesto de bendición.
El fotógrafo cogió su cámara, ajustó sus mandos a las condiciones nocturnas y disparó la primera instantánea. Con cierto temor por lo que estaba viendo, apuntó de nuevo y realizó la segunda foto. Cuenta que en ese instante la luz era tan fuerte que apenas podía poner su ojo en el visor. Y fue en ese momento cuando se percató de que había movido su mano izquierda para coger mejor la cámara. Sus fotografías llegaron a publicarse en todo el mundo, en diarios tan prestigiosos como en “The New York Times”, que inmortalizó para siempre lo que estaba sucediendo en ese barrio de El Cairo.
La historia de este hombre se hizo también muy famosa y la plasmó en un libro titulado “Light from Heaven”, donde se recoge con todo tipo de detalles su accidente, las pruebas médicas y el milagro con el que fue premiado por la Divina Providencia.

Éste no fue, sin embargo, el último milagro acontecido en Zeytum. Según Hegemonos Boutros Gayed, rector del templo, otros fieles fueron también tocados por la misteriosa luz de la Dama de las cúpulas, tal y como algunos la bautizaron. De esta manera le relató a la prensa que una mujer que sufría cáncer de cuello y un médico que padecía diabetes le demostraron que sus enfermedades habían desaparecido sin explicación alguna.
Hasta nuestros días se pueden contar por cientos de miles los peregrinos que acuden hasta este templo buscando también su curación gracias a la intervención de la Virgen, aunque no hay datos oficiales sobre la cantidad de milagros acontecidos en este lugar.

Otra de las fotografías realizadas durante las apariciones.

El Papa San Kirilos VI, Patriarca de los coptos, del que se publicó un artículo en este blog el pasado 4 de agosto, mandó formar una comisión de investigación que esclareciera los hechos. Los sacerdotes encargados de indagar recogieron en su informe cómo aparecía la Dama de luz, además de palomas brillantes que desprendían fuertes destellos ante miles de fieles sin que encontrasen explicación para tales fenómenos.

Las autoridades egipcias no se quedaron atrás e incluso el presidente de Egipto, Abdul Nasser, marxista declarado, acudió hasta el lugar viendo con sus propios ojos el milagro.
La policía de la nación rastreó en quince kilómetros a la redonda por si alguien se encargaba de proyectar las imágenes. La electricidad de todo El Cairo fue cortada una noche durante unos momentos, por si se trataba de un holograma lo que la gente estaba viendo y ante el estupor de miles de personas la Dama de la luz volvió a presentarse.

El Patriarca-cardenal católico de Egipto, Su Beatitud Stephanos I, hizo también público el testimonio de una monja católica, la hermana Paula de Mófalo, que estuvo presente en una de las apariciones.
En los años que duraron las apariciones nadie fue capaz de demostrar ni el más pequeño indicio de fraude, ni nadie pudo explicar por causas naturales lo que estaba sucediendo.
Aportamos un video sobre ellas. Al contactar con este video, se accede a otros sobre el mismo tema.

Abel

Bibliografía:
-LAURENTIN, René: Apariciones actuales de la Virgen María, ed. Rialp.

Enlace: http://zeitun-eg.org/zeitoun1.htm (04/09/2011)

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