Virgen de la Paciencia de Oropesa del Mar

Imagen de la Virgen de la Paciencia, patrona de Oropesa del Mar, Castellón (España).

Imagen de la Virgen de la Paciencia, patrona de Oropesa del Mar, Castellón (España).

Una de las historias entrañables que nos da la mariología valenciana es la de la Virgen de la Paciencia de Oropesa del Mar.

Se cuenta que en el año 1619 llegaron unos galeotes moros a esta localidad y atacaron el pueblo, arrasando el castillo y la iglesia con sus imágenes interiores. Destrozada la imagen de la Virgen del Rosario del s.XVI que se veneraba en la conocida como Capilla de la Defensa, el Conde de Cervelló, señor de Oropesa, recogió todos los pedazos y los llevó al Convento de las Carmelitas Descalzas de Valencia para ser entregada a las monjas del Convento de San José y Santa Teresa de Valencia.

En el año 1588, fray Ambrosio Mariano de San Benito, fraile carmelita descalzo colaborador de Santa Teresa de Jesús en sus fundaciones, había fundado este monasterio de la Orden de los descalzos del Carmen. El lugar escogido para la construcción del nuevo convento fue la plaza del Portal Nou y, aunque era de dimensiones reducidas y sufrió un incendio, disponía de iglesia, claustro, salas conventuales y huerto. Este fue por tanto el lugar en que restauraron la imagen de la Virgen y, quizás por la paciencia con que la que fueron repuestas sus piezas, se la rebautizó con el nombre de la Virgen de la Paciencia. Se trataba de una talla en madera de ciprés, de 57 centímetros y datada a finales del siglo XVI aproximadamente, coincidiendo con la repoblación de Oropesa. Además, en torno al año 1630 se construyó una ermita en los huertos del convento para su veneración.

La imagen fue acogida entonces en el convento durante más de tres siglos pero, al llegar el período de la Guerra Civil, la imagen hubo de ser escondida en la casa particular de la familia Marco Prats, cuya vivienda estaba situada frente a la Puerta de los Hierros de la Catedral de Valencia. Tras acoger esta familia a dos hermanos religiosos, la vivienda fue objeto de continuos registros policiales hasta que, en agosto de 1936, unos milicianos se presentaron en el domicilio para llevárselos detenidos. Fue en uno de los asaltos cuando un miliciano golpeó la imagen contra la pared y la cabeza de la escultura rodó por el suelo, partiéndose en varios trozos que la familia conservó. Terminada la contienda en 1939, la imagen se recompuso y dicha imagen permaneció en Valencia hasta el 3 de octubre del año 1964 en que regresó a Oropesa, 345 años después de su devoción, bajo grandes festejos tras haber insistido largamente el párroco de Oropesa para su retorno a la localidad castellonense.

Detalle del busto de la imagen. Oropesa del Mar, Castellón (España).

Detalle del busto de la imagen. Oropesa del Mar, Castellón (España).

En el año 2007, el número de religiosas del convento carmelita era mínimo y la orden vendió el convento a un industrial valenciano para construir en su lugar un hotel de lujo. Pero la anécdota es que las monjas vaciaron las obras de arte del convento y arrancaron de una manera poco respetuosa los zócalos cerámicos de todo el monasterio, lo que llevó a que muchos de ellos se rompieran. Enterados los medios de comunicación del destrozo, intervino la Administración, y en la actualidad los azulejos se encuentran en el Museo de Bellas Artes de Valencia en depósito, mientras la Justicia establece la titularidad y la responsabilidad de los daños sufridos. Las monjas finalmente se han trasladado al convento que la Orden del Carmen tiene en la cercana población de Serra.

Como colofón a esta historia, la Virgen de la Paciencia será coronada canónicamente el cinco de octubre próximo, día de su fiesta. El obispo de la Diócesis, Casimiro López Llorente, ha decidido igualmente con un decreto que se destine a obras de caridad, a través de Cáritas parroquial, al menos una cantidad igual al coste de la diadema o corona y que la coronación canónica sirva de ocasión para que su ermita se convierta en sede y centro de un genuino culto litúrgico y de activo apostolado cristiano.

La iglesia parroquial de la Virgen de la Paciencia de Oropesa, que es la casa de la imagen, es austera y sencilla en su edificación, contando con una serie de capillas en los laterales que rodean la nave central. En la capilla de la Virgen podemos ver algunos azulejos de bonita factura que datan del siglo XVIII y que pertenecían a la localidad de Alcora, rodeando la imagen de la patrona de la localidad.

Altar de la patrona en la iglesia parroquial. Oropesa del Mar, Castellón (España).

Altar de la patrona en la iglesia parroquial. Oropesa del Mar, Castellón (España).

En la actualidad se conservan dos copias de ésta en Oropesa, una para ser procesionada y otra para ser venerada en la parroquia. Una tercera copia se donó al convento de San José de Valencia, hoy ubicado en la localidad de Serra, y una cuarta imagen se entregó al museo diocesano de la catedral de Segorbe.

Salvador

La Virgen de la Estrella de Gilet

Detalle de la Virgen de la Estrella, patrona de Gilet, Valencia (España).

Detalle de la Virgen de la Estrella, patrona de Gilet, Valencia (España).

Una de las imágenes más veneradas de la comarca valenciana del Camp de Morvedre es la Virgen de la Estrella de Gilet, icono mariano pintado sobre lienzo. Y es que un 25 de octubre de 1820, reinando en España el Borbón Fernando VII, se publicó en su gobierno un decreto por el que se suprimieron en España todos los conventos de órdenes monacales, incautándose de sus bienes el Estado. Como consecuencia de esto, fueron exclaustrados los padres cartujos del convento de Val de Cristo, situado en las cercanías de la ciudad de Segorbe, perdiendo así el cenobio todos sus bienes. A finales del año 1820 parte de los muebles de aquel convento, entre ellos imágenes, cuadros y pinturas, fueron transportados a la ciudad de Valencia para ser enajenados por el listado de pública almoneda.

Al llegar al pueblo de Gilet, los carreteros con los muebles citados se detuvieron en la posada de José Alabadí Pérez, hoy denominada “de la Estrella”, y que estaba situada en la plaza Mayor. Su posadera se llamaba Josefa, contaba con 64 años de edad, era natural de Petrés y era persona piadosa, a juzgar de los que la conocían. Deseando poseer un crucifijo, lo solicitó a los carreteros, quienes, tratando de complacerla, lo buscaron entre las muchas imágenes que llevaban. Al no encontrarlo, le ofrecieron una imagen de la Madre de Dios que siempre les venía a las manos al buscar cualquier objeto entre los muchos que llevaban. Era la Santísima Virgen de la Estrella. La posadera aceptó de buen grado el lienzo sagrado y lo colocó en el lugar más visible y preferente de su casa, momento en el cual comenzó a ser venerado.

Pocos meses después de la llegada de la imagen al pueblo de Gilet, se hospedaría en el mesón de la plaza Mayor un canónigo de la catedral de Zaragoza, don Cayetano Miguel Manchón. Al fijarse y contemplar el cuadro de la Virgen de la Estrella, quiso adquirirlo; y para ello ofreció una suma considerable de dinero, que la posadera rehusó reiteradamente. Como los intentos de compra por el canónigo fracasaron, intentó persuadir a la mesonera para que lo cediera al templo parroquial y pudiera así recibir en él pública veneración. Fue entonces cuando Josefa comunicó lo ocurrido al párroco de la población, don Melchor Sebastián, y convinieron los dos en trasladar a la iglesia la sagrada imagen, hecho que tuvo lugar en el año 1821. Ésta sería colocada en la pilastra de la parte del Evangelio junto al presbiterio.

Lienzo de la patrona colocada en el anda procesional. Gilet, Valencia (España).

Lienzo de la patrona colocada en el anda procesional. Gilet, Valencia (España).

Tan rápida fue la propagación del culto y veneración a la Virgen de la Estrella en el pueblo de Gilet, que ya en el 26 de diciembre de 1822 se sabe de la primera función religiosa celebrada por toda la población en honor de ésta y que, por aclamación general, fue declarada celestial patrona de todos los giletenses. La misma devoción profesó el virtuoso franciscano exclaustrado, P. José Melchor, que vino a Gilet a pasar el resto de sus días y de quien partió la iniciativa de la adquisición de un hermoso relicario de escultura y talla dorado en que se colocó la imagen el año 1841. En este mismo año se destinó como altar de la Patrona el último de la parte de la Epístola, junto al presbiterio y púlpito, en que hasta nuestros días se ha venerado.

Desde esta época, al día siguiente de la fiesta, en que se celebra al Arcángel San Miguel, se ha dedicado a la Patrona una solemne función religiosa que, de día en día, iba revistiendo mayor esplendor. Así los años fueron transcurriendo, hasta que el 1865 los hijos de Gilet residentes en Valencia, con motivo de haberse librado de los estragos del cólera morbo, dedicaron en acción de gracias a su protectora la Virgen de la Estrella una fiesta solemne, que hasta la actualidad se ha venido celebrando todos los años.

Ya en el año 1896 se construyó un rico templete-trono a la Virgen para sacarla en procesión día de las fiestas. En el año 1921 se celebró el primer centenario de la venida de la Imagen, y con este motivo se estucó la iglesia y se colocó la barandilla de la cornisa. A partir del 16 de febrero de 1936, comenzó a producirse la quema indiscriminada de templos religiosos y Salvador Alpuente Alegre, como custodio de la Santísima Virgen, colocó el lienzo dentro de una caja y ésta en un saco, para depositarlo en la casa del canónigo Gimeno. Así que, al estallar el movimiento, la imagen se encontraba fuera del templo. Cuando los asaltantes preguntaron por ella se les dijo que la imagen de la Patrona se encontraba en Valencia para ser reparada y ahí, afortunadamente, terminaron sus pesquisas. En el año 1943, con el impulso del párroco Silvestre Orón y la aportación de todos los vecinos, se construyó el trono templete que hoy sostiene el precioso cuadro.

Cerámica conmemorativa en Gilet, Valencia (España).

Cerámica conmemorativa en Gilet, Valencia (España).

Por último, respecto al autor del lienzo, podemos decir que se llamó José Giménez Donoso, que era natural de Consuegra (Toledo), y que vivió en el siglo XVII, habiendo estudiado en Roma y trabajado en la corte española.

Salvador

Enlace consultado (02/08/2014):
– www.virgendelaestrella.es

Virgen de las Nieves de Aspe y Hondón de las Nieves

Imagen de la Virgen de las Nieves de Aspe y Hondón. Fotografía de 1912.

Imagen de la Virgen de las Nieves de Aspe y Hondón. Fotografía de 1912.

La entrañable advocación de la Virgen de las Nieves es una devoción mariana que comparten dos pueblos de Alicante que distan ocho kilómetros, Aspe y Hondón de las Nieves. Nos dice la tradición que su imagen apareció milagrosamente en el año 1418, pues dos peregrinos que iban de camino hacia Yecla se ofrecieron a labrarla para los labradores de una pedanía de Aspe llamada Hondón y, tras desaparecer éstos, se encontró su imagen en la ermita de San Pedro o ermita de los “Ondones de Aspe”. Vaya, una tradición muy similar a la de la Virgen de los Desamparados, patrona de Valencia, y otras cuantas. No se ha podido verificar documentalmente este milagroso origen, ya que las primeras alusiones documentales al culto y devoción que se tributa a María de las Nieves se remontan sólo a principios del siglo XVII. Esta devoción tan asentada alcanzaría a la aljama de Aspe, es decir, la comunidad que constituían los mudéjares de la población, ya que ésta se hacía cargo del pago de la “dobla” o misa cantada del día de la festividad de la Virgen de las Nieves. Así pues, fueron los moros, luego denominados “moriscos” tras los bautizos forzosos practicados a mediados de la segunda década del siglo XVI, los encargados de sufragar todos los años en Aspe esta celebración de la misa cantada, hasta su definitiva expulsión en el año 1609.

La imagen de la Virgen siempre ha permanecido a lo largo de los siglos en su santuario de Hondón, a excepción de cuando Aspe le dedica sus fiestas, que son a partir del tres de agosto. En esta fecha es trasladada en una multitudinaria romería, que parte de Hondón a media tarde para hacer su entrada triunfal en Aspe, cuatro horas después. Es en el año 1769 cuando empezaron los conflictos entre las dos localidades, Aspe y Hondón, al convertirse el santuario en parroquia. Es por esto por lo que se hubo de establecer unas normas para el traslado de la imagen de una parroquia a otra, en forma solemne de Concordato, cuyo documento original se encuentra en el archivo municipal de Aspe. En él se establecen los requerimientos que el Ayuntamiento de Aspe debe observar en los traslados, como son:
– Aviso previo al cura de Hondón,
– Acompañamiento de un número de veinte luces
– Estancia en Aspe de 15 días.

Imagen de la Virgen de las Nieves llevada en romería.

Imagen de la Virgen de las Nieves llevada en romería.

Como volvieron a surgir desavenencias entre los sacerdotes de ambas parroquias, se estableció un segundo Concordato en el año 1776 que venía a ratificar el anterior y jurídicamente suponía un acuerdo tripartito entre el Ayuntamiento de Aspe y los curas de Aspe y Hondón. Para complicarlo aún más, en el año 1839 Hondón se segregó de Aspe para pasar a tener ayuntamiento propio y estableciendo los lindes de su término municipal. Así, siguieron los conflictos entre los dos pueblos por la posesión y el patronazgo de la Virgen de las Nieves, y se hubo de redactar un tercer Concordato en el año 1848, el cual sigue vigente, que establece que la residencia habitual de la Virgen sea el de su camarín de Hondón. Además, concreta el carácter bienal de la fiesta, comenzando ese año en Aspe, y es por eso por lo que en esa localidad se celebra los años pares. Los años impares la Unión de Moros y Cristianos le dedica en Aspe una serie de actos a una hermosa imagen de la Virgen de las Nieves que se encuentra en una capilla de la calle que lleva su nombre. La “Serranica” es el nombre cariñoso y popular que se da en Aspe a su Virgen, por venir cada dos años de la serranía de Hondón de las Nieves.

La “Traída” y la “Llevada” son los nombres con que se conocen las romerías.”El Collao”, que es el límite de Aspe con Hondón, es donde se realiza el relevo. Una vez allí, los representantes de Hondón hacen entrega de la imagen a los de Aspe, extendiéndose un acta entre los alcaldes y los campesinos. Es en ese momento cuando se inicia la romería de “La Traída”, que llevará la imagen a la Ermita de La Columna, donde se viste a la Virgen con el traje de entrada y, posteriormente, se trasladará a la Plaza Mayor, para así entrar en la Basílica de Nuestra Señora del Socorro, donde se interpretará  el himno de bienvenida de la imagen conocido como “Miradla”. Pasados los días estipulados, es devuelta igualmente en multitudinaria romería en la “Llevada” hasta el paraje conocido como “La Ofra” donde, tras celebrarse una solemne misa de campaña, será llevada nuevamente hasta “El Collao” donde, tras firmar las autoridades el correspondiente acta de entrega, la Virgen es depositada en su camarín habitual de la iglesia de Hondón de las Nieves hasta el siguiente año par.

Iglesia de Hondón de las Nieves, santuario de la Virgen de las Nieves.

Iglesia de Hondón de las Nieves, santuario de la Virgen de las Nieves.

Fue en el año 1918 cuando es nombrada patrona de Aspe, y en el año 1996 como Alcaldesa Honoraria de Hondón, siendo la  imagen actual de Romero Tena de 1940, pues tanto la imagen como las andas originales fueron destruidos el 16 de agosto de 1936.  Finalmente diremos que la Parroquia de Ntra. Sra. de las Nieves de Hondón fue erigida en el año 1746 por el obispo de la diócesis de Orihuela D. Elías Gómez de Terán sobre la antigua ermita de San Pedro, de estilo barroco.

Salvador Raga

Nuestra Señora de los Llanos, patrona de Albacete

Imagen actual de la Virgen en su camarín.

Imagen actual de la Virgen en su camarín.

Aunque la festividad de la Virgen de los Llanos se celebra el día ocho de septiembre, me adelanto unos meses para hablaros de esta advocación mariana tan querida y venerada en la diócesis de Albacete y en la región de Castilla-La Mancha.

Leyenda del hallazgo
Desde hace siglos la tradición popular nos dice que la sagrada imagen de la Virgen de los Llanos fue encontrada casualmente por un sencillo labrador que se encontraba realizando esta tarea en el paraje denominado “Los Llanos”, lo que hoy en día es la actual ciudad de Albacete. Es cierto que otras fuentes han adornado en exceso la procedencia de esta imagen, diciendo que fue el mismo apóstol San Lucas quien la talló y el apóstol Santiago quien la trajo y escondió en nuestro país; naturalmente estas fuentes no gozan de credibilidad alguna.

Lo que sí que goza de credibilidad y probablemente sea la hipótesis más acertada, es la que sostiene que la sagrada imagen de la Virgen de los Llanos fue traída a Albacete por los soldados de Jaime II de Aragón al conquistar esta región en el año 1296, comenzando desde ese entonces un nuevo culto a esa imagen, muy probablemente con distinta advocación.

El descubrimiento es situado históricamente en 1447 (según Joaquín Sánchez Jiménez): la tradición nos dice que, estando labrando un sencillo labriego con un par de mulas en el paraje de “Los Llanos”, sacó de la tierra con el arado una efigie de mujer pequeñita y a la vez rara. Sorprendiéndose el pobre labrador por ese hallazgo, la recogió en una manta y la llevó hasta su casa, con el deseo de que sirviera a su hija como muñeca para sus juegos. Al siguiente día, al terminar la jornada de trabajo, regresó a su casa y, para su sorpresa, la sagrada imagen ya no estaba allí. Al día siguiente la volvió a encontrar en el mismo sitio donde la reja del arado la sacó de la tierra, y muy amarrada con nudos y cuerdas a la manta, la depositó en su casa, desapareciendo ésta misteriosamente por segunda vez.

El labrador, superado por este caso, que a su corto entender no comprendía, hizo llamar a las autoridades eclesiásticas, que con mucha diligencia se trasladaron al paraje de los Llanos para conocer de primera mano lo sucedido. Y tal fue la sorpresa que al llegar allí presenciaron la aparición: a flor de la tierra estaba la pequeña imagen, exactamente igual que en las dos ocasiones anteriores. “Ya no había duda de que se trababa del hallazgo milagroso de la antigua talla de Santa María”, relataba la Real Asociación de la Virgen de los Llanos.

Hallazgo de la imagen. Grabado calcográfico del s.XVIII.

Hallazgo de la imagen. Grabado calcográfico del s.XVIII.

Culto en la antigüedad y en la actualidad
Esta primitiva y pequeña imagen de la Virgen pronto empezó a recibir culto por los fieles de Albacete y de los pueblos aledaños, bajo la advocación de la Virgen de los Llanos, haciendo referencia al lugar del hallazgo (el paisaje de Albacete se caracteriza por ser una inmensa llanura, a los terrenos de labor agrícola adyacentes a la ciudad se les llama popularmente “llanos”). Bajo este mismo título que se le dio a la Virgen se fue construyendo una pequeña ermita: “una ermita costeada con limosnas y donativos de todos los habitantes de la villa de Albacete y sus cercanías”. Existen algunos documentos que hacen referencia a una procesión que tenía lugar en primavera y que trasladaba a la Virgen de los Llanos desde esta modesta ermita hasta la iglesia de San Juan en la villa de Albacete (hoy en día catedral de San Juan Bautista).

Es en el siglo XVII cuando se construyó una ermita mucho mayor, para dar cabida a todos los files devotos de la Virgen que acudían al lugar. Fue entonces cuando el Ayuntamiento decidió hacer cada año, el día 16 de mayo, una misa y procesión en su honor por las gracias obtenidas de la Virgen. Desde este momento se la declaró oficialmente patrona de la villa, con el título de Santa María de los Llanos. Aunque no se sabe con seguridad en qué año fue, muchas fuentes apuntan entre los años 1616-1632.

Pasado otro siglo, ya en el XVII, la imagen de la Virgen permanecía en la ermita de Los Llanos, siendo traslada a Albacete en la romería de mayo, celebraciones especiales o en caso de rogativa. Es en el año 1836, tras la desamortización, cuando desapareció el convento franciscano que había anexo a la ermita y, con él, los frailes que custodiaban el lugar. Fue entonces cuando el Ayuntamiento reclamó la sagrada imagen y la depositó en la iglesia de San Juan Bautista. Para acoger a la patrona en esta iglesia se tuvieron que hacer algunos arreglos al rico retablo barroco que había, añadiéndole una hornacina. A partir de este hecho, la Virgen de los Llanos permanece en la catedral. En 1875 se instituyó la cofradía, que más tarde, en el año 1917, pasó a llamarse Real Asociación de Santa María de los Llanos.

Fotografía antigua de la imagen, anterior a los daños de la guerra.

Fotografía antigua de la imagen, anterior a los daños de la guerra.

Durante los periodos bélicos de las guerras carlistas y otros conflictos que tuvieron lugar durante esos años, la imagen no sufrió daño alguno y permaneció en la catedral, así como los actos en su honor se siguieron celebrando. Fue en el trienio de la Guerra Civil cuando la catedral fue expoliada casi por completo, siendo pasto del fuego el retablo mayor. La sagrada imagen se depositó en la iglesia de la Purísima Concepción, hasta que ésta también fue expoliada, quedando la sagrada imagen “decapitada y semidesecha”. Gracias a Dº Joaquín Sánchez, que la recogió entre los restos del desastre, pudo salvarse, permaneciendo a buen recaudo en la Diputación provincial hasta el fin de la guerra.

En los años 40 del siglo pasado, al restaurarse la catedral, fue colocada en el nuevo retablo en el ábside izquierdo. En 1950 se creó la Diócesis de Albacete y, por tanto, la Virgen de los Llanos pasó a ser la patrona de todo el nuevo territorio, teniendo lugar seis años después, en 1956, la coronación canónica, oficiada por el nuncio papal de España en el parque de los mártires.

En la actualidad su fiesta se celebra la madrugada del 7 al 8 de septiembre, cuando se procesiona en una cabalgata la réplica que se conserva en el Ayuntamiento. Desde el mismo Ayuntamiento parte la comitiva hasta el recinto ferial, donde la alcaldesa, con la imagen en brazos, abre las puertas de hierros (puertas del recinto ferial), dando comienzo a diez días de feria; donde se suceden muchos actos en su honor, misas diarias, ofrenda de flores, bailes regionales etc. Al término de la feria, la alcaldesa de la ciudad nuevamente cierra la puerta de hierros con la imagen del Virgen en brazos, dando por finalizados los 10 días de festejos. Por esta razón, los albaceteños decimos que la Virgen de los Llanos es la que abre y cierra la feria año tras año.

La talla
De la Virgen de los Llanos existen cuatro imágenes dentro de la ciudad de Albacete, se puede decir que la más venerada es la auténtica, que se encuentra en la catedral de San Juan Bautista, permaneciendo allí todo el año. Tiene unos rasgos muy finos y femeninos, no alcanza más del medio metro de altura. En los brazos sostiene a un pequeño Niño Jesús.

La alcaldesa portando una de las réplicas de la imagen durante la apertura de la feria de Albacete.

La alcaldesa portando una de las réplicas de la imagen durante la apertura de la feria de Albacete.

Como decíamos antes, en la Guerra Civil sufrió algunos daños y fue salvada de ser pasto de las llamas. Fue en 1939 cuando, ya acabado el conflicto bélico, se procedió a restaurarla, y para sorpresa de los maestros ebanistas y el escultor-restaurador, descubrieron “el secreto” de la Virgen de los Llanos. Tal y como se cuenta en un acta notarial firmada por el notario Dº Narciso García el día 12 de agosto de 1939, al comenzar la restauración encontraron fortuitamente una concavidad dentro del busto de la talla de la Virgen, y allí “aparecieron la cabeza de una imagen de unos siete centímetros, tallada y moldeada con encarnación bien conservada, al parecer de una Virgen; y otra cabeza más pequeña, posiblemente del Niño Jesús, de factura idéntica, aunque algo más toscamente modelada; y un trozo de lienzo inmovilizado como cuña, las cabezas y unos fragmentos de madera y yeso y en la tabla levantada, al dorso, fuertemente adherido, un papel con la siguiente inscripción: “Ésta es la cabeza de la Virgen de Los Llanos, que fue el principio de la devoción de esta casa suya, y por ser de materia tan flaca, se hizo este cuerpo y esta cabeza de madera. Año de mil seiscientos treinta y uno”. La escritura tiene todas las características de la época de su redacción”.

Y es que, como algunas familias albaceteñas sostenían, al parecer un mayordomo del templo llamado Juan Reolid, por aquel entonces y al ver la imagen tan deteriorada, decidió por cuenta propia sustituir las cabezas. Tal enojo surgió del pueblo que se vio obligado a conservar de alguna forma las antiguas cabezas junto a la imagen restaurada por él.

Vista de las cabezas originales de la imagen, conservadas cual relicario en la espalda.

Vista de las cabezas originales de la imagen, conservadas cual relicario en la espalda. Fuente: www.cofrades.sevilla.abc.es

En la actualidad, la venerada imagen está totalmente restaurada, y en su interior contiene estas reliquias junto al pergamino que confirma su autenticidad. El día 27 de mayo de cada año se abre el camarín para que todo aquel que así lo desee pueda contemplar de cerca a la Virgen y contemplar las reliquias.

Las tres imágenes que también reciben veneración junto con la auténtica son éstas:
“La Limosnera”: se le llama popularmente de esta manera porque era la que solían sacar los PP. Franciscanos para pedir las limosnas con las que subsistían.
“La del Ayuntamiento”, es la anteriormente mencionada. Permanece todo el año en el Ayuntamiento y los días de feria es trasladada a la capilla del recinto ferial. Carece de valor artístico.
– Existe también una tercera réplica que es muy fiel a la verdadera imagen. Se viste con los mantos que la ciudad de Albacete le ha regalado a través del tiempo y es sacada en procesión en el mes de mayo.

David Garrido

Enlaces consultados (22/03/2014):

http://www.diocesisalbacete.org/

http://es.wikipedia.org/wiki/Virgen_de_Los_Llanos

http://virgendelosllanosdealbacete.blogspot.com.es/

La Virgen de la Fuente de la Salud de Traiguera

Vista de la imagen venerada en Traiguera (España).

Vista de la imagen venerada en Traiguera (España).

El monumento más emblemático de Traiguera, población perteneciente a la provincia de Castellón, es el Real Santuario de la Virgen de la Salud, siendo un vestigio del paso por estas tierras de las órdenes de Montesa y de los Hospitalarios. Éste tiene su origen en el siglo XIV y es el único de su entorno que gozó de salvaguardia real, concedida por Carlos V en el año 1542, renovada por Felipe II y confirmada por bula papal en 1555.

Tenemos una leyenda que nos explica piadosamente el origen de este conjunto y lo relaciona con un encuentro milagroso con la Virgen hacia finales del siglo XIV: “El verano de 1384, dos pastores de Cervera pastoreaban a la Partida de la Serra d’En Menor, término de Traiguera. Uno de ellos, sordomudo, tenía sed y, no encontrando agua, pidió ayuda a la Virgen. De repente vio que una de las cabras del rebaño salía de una mata con la barba mojada. Se acercó y encontró una fuente de agua cristalina. Al ir a beber, vio al fondo la imagen de la Virgen y llamó a su hermano. Había recobrado la voz. Dio gracias a la Virgen por su milagro y decidió ir a Traiguera a explicarlo. Los vecinos de Traiguera fueron a buscar en procesión a la Virgen para llevarla a la iglesia del pueblo. Al día siguiente, la Virgen había desaparecido y volvía a estar en el lugar del hallazgo, por ello se decidió hacerle una capilla allí para venerarla”. El nombre de estos pastores era Anastasio y Jaime Sorli. Esta pequeña ermita inicial quedó incluida en los bajos de la actual hospedería, junto a la fuente.

De este bello conjunto del santuario destacamos los siguientes elementos:
1. La primera iglesia, fechada en 1439, tenía una planta similar a la actual, de una sola nave con cuatro tramos y crucero y con capillas laterales y bóveda de crucería. Ésta fue remodelada en el siglo XVIII. Tras la capilla mayor se encuentra el camarín de la Virgen, que tiene su propia cúpula y está separada de la nave por una reja del siglo XVIII. Un precioso pórtico precede al acceso de los pies, realizado en sillería de 1588.

Vista de la capilla con la fuente donde se halló la imagen.

Vista de la capilla con la fuente donde se halló la imagen.

En la parte superior, su estructura es de terraza y se advierte en su parte posterior la chimenea de la hospedería y la espadaña del antiguo templo gótico. En el remate se ubica el escudo de Carlos V en modo de edículo o relicario flanqueado por columnas y con un frontón triangular en la parte superior. El interior de la iglesia está decorado con pinturas al fresco realizadas por Vicente Guilló, con temas alegóricos de personajes bíblicos y narrativos en temas de la Virgen, ya que se representa el hallazgo de la misma.

2. La hospedería era la sede de los peregrinos y tiene un patio interior gótico claustral y un primer piso con una bonita vuelta de crucería ojival. Las ventanas y puertas son de estilo mudéjar. Tanto ésta como la residencia episcopal se encuentran sobre la pequeña capilla situada junto a la fuente. El patio del conjunto, abierto, se ordena con arcos escarzanos; a él recaen la hospedería, las dependencias nobles y salones como el llamado “Salón del Obispo”. De este Real Santuario fue mecenas el obispo de Segorbe Jofré de Borja y, como muestra de ello, se conserva un escudo sobre una ventana.

3. La Casa dels Capellans data de 1570 y era el centro organizativo de todo el conjunto. El Papa Pío V instituyó a perpetuidad la capellanía para seis clérigos y un prior.

4. El Palau del Duc Alfons d’Aragó fue iniciado en 1523 y el claustro del mismo nunca acabado. Se utilizó como alojamiento para el servicio de la Casa dels Capellans. Actualmente ambos están rehabilitados como restaurante.

5. El camino de acceso al santuario estaba flanqueado por siete cruces de término, que representaban los siete dolores de la Virgen, pero en la actualidad sólo se conserva la más cercana al santuario llamada “Prigó Cobert”, el único cubierto, pues el resto estaban descubiertos. Las siete cruces o peirons que señalaban el camino desde Traiguera hasta el santuario eran piezas de altísimo interés escultórico y paisajístico destruidas en 1936. Ya Viciana en 1563 y Enrique Cock en 1585 habían descrito el camino desde el pueblo al santuario, con las siete cruces que debían enseñar a los devotos el camino “para que no yerren dél”. Martín Viciana lo describe como un camino ancho y hermoso “con empedraduras para que se conserve”. Señala también las siete cruces de piedras “muy pulidas y bien acabadas” y “en cada una de ellas un retrato de los siete gozos de Nuestra Señora, en los cuales los devotos peregrinos tienen que contemplar”. En 1598 el escultor Vázquez aún hizo la última cruz que presidía el acceso al santuario. Como hemos dicho, la gran cruz cubierta con baldaquino sostenido por robustas columnas dóricas es la última de las siete que a modo de peirons jalonaban el trayecto desde Traiguera. De las siete restantes se conservan algunos elementos, gradas, basas y algún fuste.

Vista frontal del Santuario de la Virgen de la Fuente de la Salud en Traiguera, España.

Vista frontal del Santuario de la Virgen de la Fuente de la Salud en Traiguera, España.

6. La capilla de la Virgen, junto al pozo o fuente del Milagro, se cubre con bóveda de cruceria y se adorna con pinturas al temple de ángeles músicos.

El prestigio y la importancia del conjunto era tal que se pedían limosnas, además de en el obispado de Tortosa al que pertenece, en los arzobispados de Valencia y Zaragoza.

Respecto al objeto del culto se trataba de una talla de madera de 0,47 m de altura, gótica, vaciada en su reverso y con soportes para ser llevada a mano o colgada del cuello. Representaba a la Virgen en pie, llevando sobre el brazo izquierdo al Niño. Madre e Hijo mostraban en la mano una manzana. Actualmente existe una copia, al haber desaparecido el original durante la guerra civil de 1936.

Salvador Raga