Virgen de Monteolivete

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Vista del venerado icono en su ermita de Monteolivete, Valencia (España).

Vista del venerado icono en su ermita de Monteolivete, Valencia (España).

De entre los iconos bizantinos marianos en Valencia ya hemos tratado el de Nuestra Señora de Gracia de la iglesia de San Agustín y ahora nos ocupa el de Nuestra Señora de Monteolivete. Su aspecto antiguo hace casi siempre difícil su datación pero los de este tipo suelen situarse después de la conquista de Valencia ya que hacían falta objetos de culto cristiano para consolidar el nuevo orden. De los que se han conservado parece ser que los más antiguos son del siglo XIV, y otros se realizaron en el siglo XVI. La característica que  hacía tan especiales a los iconos para el culto era no sólo el poder que se les atribuía de obrar milagros sino el de no estar hechos por la mano humana al ser retratos auténticos. Por ello, a través de la imagen representada se hacía presente la divinidad.

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En nuestro caso, el icono de Nuestra Señora de Monteolivete se encuentra en la parroquia de Monteolivete de Valencia. Cuenta la tradición que, encontrándose un soldado nacido en Ruzafa en Tierra Santa, fue hecho prisionero por los musulmanes pero logró escapar y refugiarse en el Monte de los Olivos de Jerusalén. Mientras estaba escondido, se le apareció la Virgen encima de un olivo pronosticándole que pronto regresaría a casa. En el lugar de la aparición dejó un icono con su imagen.

El soldado, de nombre Pedro Aleixandre, se durmió con la imagen en su regazo, pero fue despertado por una algarabía. Pensando que los musulmanes se acercaban para prenderlo, pronto se dio cuenta que en realidad se encontraba en su lugar de nacimiento, en la huerta de Ruzafa, ya que de manera inexplicable y milagrosa había vuelto a su tierra tal y como le pronosticara la Virgen.

Azulejo a la entrada de la ermita de Monteolivete.

Azulejo a la entrada de la ermita de Monteolivete.

Las autoridades decidieron que la imagen que traía consigo quedara custodiada en la iglesia de San Valero de Valencia pero, hasta por tres veces la imagen volvió al lugar original de su regreso, señal inequívoca de que quería permanecer en ese lugar. Desde entonces ese entorno pasaría a llamarse Monteolivete en recuerdo del Monte de los Olivos. En esta es donde sacerdotes de origen napolitano daban culto al icono que aún se conserva, que data posiblemente del siglo XIV y es de procedencia sienesa.

Los orígenes por tanto más antiguos del edificio se remontan al siglo XIV con la construcción de la ermita dedicada a la veneración de la Virgen. No obstante, la actual configuración del templo procede de un edificio de nueva planta realizado entre los años 1767 y 1771 con azulejo en la entrada. En el año 1826 se instalaron en la ermita los monjes del Convento de San Vicente de Paul y fueron desamortizados en el año 1835. Su edificio anexo que también ocupaban es hoy sede del Museo Fallero. En el año 1942 es declarada parroquia, teniendo por ello una capilla dedicada a San Vicente de Paul.

Respecto a la obra pictórica en el transcurso de la restauración se concluyó que se podía fechar en el siglo XIV, al tiempo de limpiarse y reintegrarse la mano que le faltaba. Es uno de los mejores conservados en Valencia, aunque está muy restaurado. Tiene las características generales de un icono bizantino, pero en cuanto a su aspecto presenta un rostro de mayor delicadeza, muy veneciano y más occidentalizado. En los iconos bizantinos la Virgen siempre lleva el pelo tapado por una cofia mientras en los occidentales lleva un velo blanco muy ligero, influenciado por las madonnas de la escuela de Siena.

Vista de la ermita-parroquia de Monteolivete, Valencia (España).

Vista de la ermita-parroquia de Monteolivete, Valencia (España).

En este icono lleva una especie de chal bajo el maphorion, de un tejido más consistente, cruzado sobre uno de los hombros. Con este chal las mujeres sujetaban y tapaban al niño y su pecho mientras les daban de mamar. El maphorion de la Virgen de Monteolivete, es de color azul y está adornado con bandas verticales.

Salvador Raga

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Virgen de Gracia del antiguo Convento de San Agustín de Valencia

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Virgen de Gracia, siglo XIV. Iglesia de San Agustín y Santa Catalina, Valencia (España).

Virgen de Gracia, siglo XIV. Iglesia de San Agustín y Santa Catalina, Valencia (España).

Ejemplos de iconos venerados en la Comunidad Valenciana tenemos unos cuantos. Pero en el ranking de los que han tenido una trascendencia histórica mayor, el de la Virgen de Gracia de la iglesia de San Agustín de Valencia, ocuparía quizás el primer lugar. Esta es una pieza de estilo bizantino que tuvo gran devoción en su época y por eso en el entorno de la iglesia hay una calle que lleva el nombre de esta imagen. Dada la escasa tradición en España en esta clase de imágenes, es posible que el icono tenga su origen en Italia. Su origen arrancaría en el siglo XIII o principios del XIV, y es una tabla que representa a una Virgen orientalizada, que sujeta al Niño con su brazo izquierdo y apoya su mano derecha en la rodilla de un Niño, que sujeta con un cordel la pata de un pajarillo.

La tradición de su origen no es menos bella, pues se cuenta que en 1307 ya estaba construido el monasterio agustino y dos monjes salieron del cenobio con la intención de encargar una imagen de Nuestra Señora a algún artesano de la ciudad. En el camino se encontraron con un extranjero vestido de peregrino que les preguntó por su misión. Cuando conoció el propósito de los monjes, el peregrino les entregó un icono de la virgen y les dijo: “DO VOBIS DE GRATIA” (Os la doy de Gracia), es decir gratuitamente. El aderezo piadoso de los fieles convirtió tiempo después a aquel peregrino de la historia en un ángel.

Así relata Teodoro Llorente aquel hecho; “A poco de su fundación, deseando los frailes tener una buena efigie de la Virgen, encaminábanse dos de ellos á la ciudad por la senda que conducía a la puerta de la Boatella, para encargar la obra á algún diestro imaginero. Les salió al encuentro un peregrino y les preguntó á dónde iban. Dijéronselo, y presentándoles al punto una pintura de la Madre de Dios, tal cual la querían, les dijo: “De gracia os la doy”, y éste fue el nombre de la milagrosa imagen, que alcanzó con el tiempo gran veneración. El rey de Castilla D. Enrique II restauró su capilla, poniéndola bajo su patronato real y dándole rentas sobre los puertos de Requena, las cuales fueron confirmadas y aumentadas por Dª Isabel y Don Fernando. Dos hijas naturales de este rey, las infantas Dª Juana y Dª María, recibieron sepultura en ella. La devoción á la Virgen de Gracia era tan general, que le ofrecían ricas dádivas pontífices y monarcas, príncipes y prelados. Su imagen estaba continuamente iluminada por seis lámparas de plata; ante ella hacían estación las procesiones más solemnes”.

Vista del icono instalado en el altar mayor. Iglesia de San Agustín y Santa Catalina, Valencia (España).

Vista del icono instalado en el altar mayor. Iglesia de San Agustín y Santa Catalina, Valencia (España).

A la posesión del icono de Santa María de Gracia pronto se atribuyó la leyenda de un origen milagroso, y tuvo una importancia decisiva para el desarrollo y el prestigio del monasterio en el ámbito ciudadano, pues la imagen alcanzó una extraordinaria veneración no sólo entre el pueblo, sino también en las más altas instancias políticas. Tan es así, que se le adjudicó el patronazgo de la ciudad, celebrado con solemnes cultos. Por ello se construyó una primera capilla gótica en 1370 que fue sufragada por el rey de Castilla, Enrique II Trastámara, y que sería renovada en 1692. Esta fue a su vez sustituida entre 1750 y 1754 por una nueva capilla de grandes dimensiones, con planta de cruz griega y cubierta con cúpula. El retablo de la capilla era obra de Francisco Vergara el Mayor y fue continuada por su hijo, el escultor Ignacio Vergara Gimeno, tras la muerte de aquél. En 1835, con la exclaustración motivada por la desamortización, la capilla fue destruida, pero la tabla se salvó al ser llevada al convento agustino de monjas de la Presentación, que se levantaba en la calle Marqués de Sotelo.

Cuando en 1836 fue reabierta la iglesia, la muy antigua Cofradía de Nuestra Señora de Gracia devolvió el icono al templo, pero las dependencias conventuales y sus dos claustros fueron utilizados como presidio hasta su derribo en el año 1904. No sería hasta después de la Guerra Civil, en que la tabla había sido escondida en casa de un feligrés, cuando sería colocada en el altar mayor, en un retablo de piedra neogótico realizado en alabastro por José Justo Villalba. En 1912 se edificó un nuevo campanario en ladrillo a cargo del arquitecto Luis Ferreres, con una singular estética neogótica.

Vista de la iglesia de San Agustín y Santa Catalina, Valencia, España.

Vista de la iglesia de San Agustín y Santa Catalina, Valencia, España.

En el ámbito agustino, el título de Nuestra Señora de Gracia tiene sus orígenes en el saludo que el ángel Gabriel hace a María en Nazaret: “Alégrate, favorecida –agraciada–, el Señor está contigo” (Lucas 1,28). Se convierte así en el título más antiguo en el culto mariano de la Orden. A partir del siglo XVI, la devoción adquirió gran difusión en toda la Orden, ya que contribuyó a ello que se comenzaran a edificar conventos bajo este título mariano en Italia y América Latina.

Salvador Raga

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Virgen del Buen Suceso de Sagunto

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Detalle de la imagen.

Detalle de la imagen.

La única patrona de la histórica ciudad de Sagunto, (Arse con los íberos y conocida también como Murviedro), es la Virgen del Buen Suceso. Esta advocación tiene dedicadas en la localidad una iglesia erigida en el año 1953 y una pequeña capillita en el casco urbano que guarda su imagen, de planta rectangular, que se erigió a partir de 1780 con una graciosa y diminuta cúpula de tejas, rematada con una cruz metálica sobre el tejado con alero. La fachada muestra una espadaña de arco gótico y está alicatada con azulejos verdes. Bajo el hueco de la campana hay un zócalo cerámico fechado en el año 1951 representando a Nuestra Señora del Buen Suceso. En el año 1886 se hizo una restauración parcial de esta ermita, que actualmente está regentada por la Asociación Parroquial del Buen Suceso. Afortunadamente, la imagen se salvó de los acontecimientos de 1936 y su coronación pontificia se produjo, curiosamente, en dos ocasiones distintas, en 1953 y 1962, siendo que su festividad se corresponde con el primer sábado de septiembre.

Dos tradiciones distintas nos hablan del hallazgo de esta imagen. Una de ellas nos dice que una barca había salido de Sagunto al rescate de un bulto misterioso que flotaba en el mar. Nadie conseguía acercarse a él. Varias barcas lo habían intentado, pero el bulto se alejaba insistentemente de ellas para continuar flotando. Por fin un sacerdote que iba en el último bote consiguió llegar hasta el bulto y atraparlo. Cuando lo subieron al bote, el sacerdote y la tripulación descubrieron que se trataba de una pesada imagen de la virgen tallada en mármol que, milagrosamente, no se había hundido. Cuando bajaron en procesión la imagen al pueblo construyeron una ermita en su honor, que es la capilla que he mencionado.

Pero otra tradición distinta relata que la estatua apareció flotando en las aguas del mar y llegó por sí sola a las costas saguntinas rodeada de cinco estrellas, cuando huía de un navío que intentó recogerla en alta mar. Entonces sería recogida por el capellán del convento de las madres servitas y colocada en una capilla lateral del convento. La historia real es menos prosaica, pues parece ser que fue un regalo del padre Onofre Salt en marzo de 1624 al convento servita. Respecto a la imagen, hay que decir que es una estatua de mármol de 40 cm. de altura.

Los festejos en honor a la Virgen del Buen Suceso destacan por los actos religiosos como la ofrenda de flores, las procesiones o las solemnes misas con sermón que se celebran en un marco incomparable como es la zona histórica de la ciudad de Sagunto, lo que aporta mayor emotividad a cada uno de los actos. Desde la ermita, localizada en el barrio de Santa Ana, tiene lugar una tradicional procesión que acabará en la iglesia del Buen Suceso, para celebrarse allí una solemne misa que cuenta con la colaboración del coro del templo y de otras agrupaciones corales. Después, los fieles pueden disfrutar de una mascletà en honor a la Virgen saguntina.

Vista de la minúscula ermita de la Virgen del Buen Suceso. Sagunto, Valencia (España).

Vista de la minúscula ermita de la Virgen del Buen Suceso. Sagunto, Valencia (España).

La procesión, que arranca desde el año 1632, es el punto álgido de la fiesta, recorriendo las principales calles de Sagunto. Recientemente se produjo también la consagración del altar de la parroquia de Nuestra Señora del Buen Suceso, en el que se instaló un retablo dedicado a la patrona y titular de la parroquia. El retablo, elaborado en madera con relieve por el artista valenciano Fernando Nácher, cuenta con 4,5 metros de alto por 3,5 metros de ancho y representa la figura de la Virgen acompañada por dos marineros, recordando así la aparición de la imagen de la patrona en el mar.

Salvador Raga

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La Virgen de Albuixech

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Vista de la venerada imagen.

Vista de la venerada imagen.

La iglesia parroquial de Nuestra Señora acoge en Albuixech una curiosa historia. Y es que, según la tradición, una mañana del año 1268, un sacerdote de la catedral de Valencia envió a un trabajador a uno de sus campos de Albuixech para que lo arase. Una vez allí, el trabajador vio como los animales de labranza se arrodillaron al pasar bajo uno de los árboles que había en el campo, y cuando esto sucedió por tercera ocasión, oteó dentro del hueco de su tronco y encontró la imagen, ennegrecida por el tiempo, de la Virgen con el Niño en brazos. Esta sería llamada “la Moreneta” por su color.

Comunicado el hecho al obispo de Valencia, Fray Andrés Albalat, hizo donación de la imagen a la cofradía de San Narciso obispo y mártir, que estaba erigida en la catedral de Valencia, pues, siendo el patrón de Gerona, también lo era de la cárcel que estaba en la calle del Salvador, junto al antiguo palacio del Cid.

Cuando se conoció la noticia, acudieron al lugar del hallazgo gran cantidad de fieles, y el rey Jaime I fundó una cofradía en su honor. Por ello, el 8 de septiembre del año 1275 se construyó una ermita dedicada a la Mare de Déu del Alborxer, que es el nombre del árbol donde fue encontrada, y fue allí trasladada. Este edificio sería reconstruido el año 1684 y fue ampliado en el año 1750. En el año 1922 hubo un incendio en el templo parroquial que afectó a la imagen, que fue reconstruida por el escultor Borja. Vuelta a destruir en el año 1936, fue rehecha de nuevo en el año 1940 por el escultor Benedicto, y fue coronada canónicamente al año siguiente. En el año 1968 fue proclamada Alcaldesa Honoraria de su población. Se dice que ésta es la segunda imagen más antigua de la Comunidad Valenciana.

La iglesia de Nuestra Señora de Albuixech fue construida en el año 1783 sobre la antigua ermita, ampliándose en 1891 con la construcción de la fachada y un campanario de piedra sin trabajar y mortero de cal, mientras que las esquinas son de piedra labrada.

Iglesia de Albuixech, Valencia (España).

Iglesia de Albuixech, Valencia (España).

Un hecho trágico ocurrió en julio de 2010, cuando se hundió parte de la bóveda, en el que tres personas resultaron heridas. El hundimiento de la parte central de la bóveda se produjo momentos antes de que el párroco de Massalfassar, Vicente López, procediera a dar la Comunión en la misa de las siete de la tarde. En ese momento se oyó un gran estruendo y unos segundos después se desplomó parcialmente la bóveda, que provocó una humareda muy intensa.

Salvador Raga

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La Virgen de la Antigua del Colegio del Patriarca de Valencia

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Detalle de la pintura en su capilla. Iglesia del Colegio del Patriarca, Valencia, España. Fotografía: J.A.Díez Arnal.

Detalle de la pintura en su capilla. Iglesia del Colegio del Patriarca, Valencia, España. Fotografía: J.A.Díez Arnal.

Del carácter principal de la figura de San Juan de Ribera en la Valencia contrarreformista de principios del siglo XVII no nos queda ninguna duda. Virrey, Capitán General y Patriarca de Antioquía adornan de forma redundante esa circunstancia. Y la fundación de su Colegio dio a la ciudad de Valencia un episodio memorable en aquel seminario postridentino, gloria arquitectónica y artística insuperable por la magnificencia de su mecenazgo y la solemnidad del patio claustral más bello del Renacimiento español.

Sus dos devociones principales se concretaban pues en el Santísimo Sacramento, al que dedicó su Colegio del Patriarca y la Virgen María, a la que en el rito de su Purificación, transcurridos cuarenta días del parto y en cumplimiento de la ley de Moisés, originó una atención especial en la conocida popularmente entonces como fiesta de “la Candelaria” o “la Purificación de la Virgen”. Su empuje y aliento la convirtió en la fiesta principal de la Virgen valenciana junto con su Asunción, el Carmen y los Desamparados, devoción esta que ya había empezado a arraigar entre los valencianos desgajada de su cofradía que acompañaba a los ejecutados hasta el cementerio del Carraixet como lugar de su “último descanso”. Esa es la razón por la que instituyó a la Purificación como patrona del Real Colegio de Corpus Christi que había erigido estableciendo así su voluntad; “de la misma manera queremos que se tenga gran cuenta y atención con celebrar los Oficios de la Virgen Benditísima María Madre de Dios, y Señora nuestra, y Patrona desta Casa, so la invocación de Nuestra Señora de la Antigua, que es la de su Purísima Purificación. Mandamos, pues…”.

Fachada del Real Colegio Seminario del Corpus Christi, Valencia, España. Foto: J. Díez Arnal.

Fachada del Real Colegio Seminario del Corpus Christi, Valencia, España. Foto: J. Díez Arnal.

Tenemos aquí un guiño a un personaje que nunca dejó de ejercer de sevillano, puesto que la razón que tuvo el arzobispo Patriarca para fijar un 2 de febrero el comienzo del culto en su iglesia no era otro que ese día celebraba la Iglesia la fiesta de la Purificación de la Virgen, y se la honraba en Sevilla bajo el título de “Nuestra Señora de la Antigua”. A esta imagen no dudó, como decimos, en erigirle una hermosa capilla en su iglesia, proclamándola Patrona de su institución, y obteniendo del papa Paulo V en 1607 el regalo de la indulgencia plenaria a perpetuidad para cuantos, en este 2 de febrero, acudieran a visitarla en su capilla. Añado que si la visita se produce a partir de las 18,30 de la tarde, es un privilegio escuchar el canto solemne del Oficio de Vísperas, seguido del canto de los “Gozos” que el devoto Patriarca le dedicó. Así, homenajeaba a Nuestra Señora de la Antigua como advocación netamente sevillana con capilla dedicada en la catedral de Sevilla.

La extraordinaria atención con que disponía preparar su fiesta se manifestaba en que  en la capilla de la Antigua había de ponerse el brocado y las alfombras ricas, y en su altar los blandones dorados y paños damascados, sacándose del relicario de la sacristía la imagen de la Virgen para llevarla a la Capilla Mayor. La capilla de Nuestra Señora de la Antigua es la primera del lado del Evangelio de la iglesia del Colegio y más próxima al altar mayor. En ella se muestra, sobre fondo dorado, un retablo realizado en 1601 por Pedro de Gracia y Francisco Pérez en cuyo centro se sitúa una tabla renacentista de Nuestra Señora de la Antigua, obra del portugués Vasco Pereyra (1540-1618) y realizada hacia 1600. Esta imagen es copia fidedigna de la que se encuentra en Sevilla para mostrar la imagen de la Virgen con el Niño en su brazo izquierdo. En suma, otra devoción tradicional valenciana que arranca con aires andalusíes.

Salvador Raga Navarro
PRESIDENTE
Asociación Cultural VIA VICENTIUS – GOGISTES VALENCIANS

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