Nuestra Señora de Luján: reina de Argentina

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Imagen de "La Pura y Limpia Concepción del Río Luján" patrona de Argentina, Uruguay y Paraguay.

Según nos cuenta la leyenda, un hacendado de origen portugués que radicaba en Santiago del Estero (Argentina) quería construir una ermita dedicada a la Virgen en su hacienda, por lo que le encargó a un amigo suyo radicado en Brasil que le hiciera el favor de conseguirle alguna imagen de la Virgen.

El amigo brasileño no tardó en responder a la petición y le envió dos imágenes: una de la Inmaculada Concepción y otra de la Virgen con el Niño. Ambas fueron colocadas en unos cajones y llegaron a Buenos Aires en el mes de mayo de 1630 y algunos días después eran llevadas en unas carretas hacia su destino.

Habían pasado pocos días desde la salida de la caravana y decidieron acampar cerca del río Luján, en un lugar llamado La Estancia de Rosendo o Cañada de la Cruz. A la mañana siguiente, al querer reanudar su camino, la carreta que conducía las imágenes no andaba, estaba como clavada en la tierra; por lo que decidieron descargar la mercadería y pusieron más animales de carga para jalar la carreta, pero todo fue inútil, ya que ésta no avanzaba. Se dieron cuenta de que lo que quedaba eran los dos cajones con las imágenes de la Virgen. Percatados de este hecho, todos pensaron que se trataba de una señal y entonces retiraron uno de los cajones, pero la carreta no avanzaba; posteriormente subieron el cajón y bajaron el otro y al instante los bueyes comenzaron a caminar nuevamente.

Al abrir el cajón para verificar su contenido vieron la imagen de la Inmaculada Concepción y pudieron percatarse de que la Virgen deseaba quedarse en aquel sitio; y la imagen fue llevada a una casa cercana, donde la familia recibió emocionada la imagen y la puso en el mejor lugar de la casa.

Al enterarse del portento muchas personas de Buenos Aires y otras localidades cercanas fueron a visitar a la milagrosa imagen y debido a esto, don Rosendo Oramas, quien estaba al cuidado de la imagen en su casa, decidió construir una ermita. En este lugar permaneció la imagen de la Virgen desde 1630 hasta 1674.

Ilustración que recrea el milagro de la Virgen de Luján con las carretas, milagro que es muy repetido y común entre diversas imágenes milagrosas.

En esta ermita la Virgen tuvo a un fiel cuidador, un hombre de tez negra llamado Manuel, del cual se desconoce su origen, aunque algunos piensan que posiblemente fuera un esclavo perteneciente a alguno de los carreteros o al mismo don Rosendo. Debido a que él había estado presente en el milagro de las carretas que se detuvieron, el negro Manuel, como es mejor conocido, se encargaba de limpiar la ermita y del ornato de su “dueña y Señora” como él llamaba a la Virgen. Según nos refieren las leyendas, el negro Manuel hacía curaciones milagrosas con la cera de las velas que estaban encendidas junto a la imagen. Solía dirigir el rezo del rosario y le narraba a los peregrinos los milagros de la Virgen. Entre estos destaca el que por las noches la Virgen salía para ayudar a los gauchos en peligro, de lo cual quedaban abrojos en el vestido como señal del milagro, que eran guardados por el negro y repartidos como reliquias. Él se encargó también de pedir limosnas para poder construir una mejor ermita para la Virgen.

Algunos años después de la muerte de don Rosendo, acaecida en 1670, una señora acaudalada, llamada doña Ana Mattos, viuda de Siqueyras, quien era dueña de una gran extensión de terreno a las orillas del río Luján, decidió que la imagen de la Virgen fuera trasladada a su casa para que estuviera mejor protegida y fuera de más fácil acceso para los peregrinos. Llegó a un acuerdo esta señora con el cura Juan de Oramas, quien era administrador de los bienes del difunto don Rosendo, para trasladar la imagen a su casa para construirle una capilla. La imagen fue llevada en 1674, pero al día siguiente de ser trasladada, la imagen de la Virgen desapareció y fue encontrada de nuevo en su antigua ermita y eso se repitió al siguiente día.

Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján.

El Obispo de Buenos Aires, fray Cristóbal de Mancha y Velasco; y el gobernador, don José Martínez de Salazar, se trasladaron a la antigua ermita y al ver las malas condiciones decidieron que la imagen debería ser llevada nuevamente a Luján; y en esta ocasión fue llevada en procesión con ambas autoridades al frente y con el negro Manuel acompañándolos, algo que no había sucedido en las veces anteriores. Después de esto la Virgen no volvió nunca más a la antigua ermita.

Poco tiempo después, debido a la gran devoción que tenía la Virgen, fue autorizado su culto bajo el título de la “Pura y Limpia Concepción del Río Luján”, y hacía 1677 doña Ana Mattos donó un terreno para la construcción de un Santuario, el cual fue finalizado hacia 1685; y el ocho de diciembre de ese año fue trasladada la imagen. Debido a la creciente devoción a la Virgen, en los alrededores del Santuario se comenzó a crear un pueblo que hacia 1755 fue elevado a la categoría de Villa.

Hacia 1763, al ser concluida la construcción del nuevo Santuario, el cabildo de Luján eligió y juró a la Virgen de Luján como patrona y el ocho de diciembre se trasladó nuevamente la imagen al nuevo santuario.

El 5 de octubre de 1930, con motivo de los trescientos años de la detención milagrosa de la carreta de la Virgen, reunidos en el Santuario de Nuestra Señora de Luján, fue declarada patrona de Argentina, Paraguay y Uruguay ante la presencia de los obispos de estas tres Repúblicas.

Nuestra Señora de Luján, coronada un 8 de mayo de 1887 como reina de Argentina.

Hacia 1886 se solicitó a S.S. León XIII la coronación pontificia de Nuestra Señora de Luján, la cual se llevó a cabo el 8 de mayo de 1887 de manos del Arzobispo de Buenos Aires.
Su actual Santuario es obra del siglo XIX y el 8 de diciembre de 1930 fue elevado a Basílica por S.S. Pío XII.

Las festividades en honor de Nuestra Señora de Luján son varias, destacando entre ellas la del sábado anterior al cuarto domingo de Pascua; el 8 de mayo como aniversario de su coronación y reina de Argentina; el 12 de octubre que se celebra su patrocinio sobre Argentina, Paraguay y Uruguay; y el 8 de diciembre día de la Inmaculada Concepción.

André Efrén

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