Martyrium: ollas, calderos y sartenes

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Martirio de Santa Juliana, lienzo del s.XIX en la iglesia de Maisse (Francia).

En numerosas actas tenemos noticia de un tormento que consistía en introducir a un condenado en calderos, ollas o sartenes con sustancias en su punto de ebullición. Este espantoso sistema es anterior a Roma y parece proceder de Oriente, ya tenemos referencia a él en el Libro de los Macabeos, donde se narra el martirio de una madre –conocida como Santa Salomonia o Salomé- y sus siete hijos. Luego parece que se mantuvo dentro del régimen romano como sustrato cultural que ya era propio de las provincias orientales.

Lo que hervía en estos recipientes era agua, aceite, u otras sustancias como resina, pez, grasa, o estos elementos formando fórmulas y composiciones. Era un tormento horrible ya que las lesiones que provocaba sólo podían sanar con un tratamiento adecuado que, como ya hemos dicho, no solía tener lugar.

La mayoría de veces acababa en la muerte por deshidratación y quemaduras masivas, o por la consecuente infección de estas lesiones, de modo que rara vez se admite en las actas de los mártires que este tormento llegara a causar daño alguno: los autores recurren a milagros, prodigios u otras intervenciones o señales divinas, así como la inoperancia del tormento, para edificación del lector. Que era mejor que admitir que tormento como éste provocaba la muerte, si no inmediata, al menos en muy poco tiempo. En varios casos se recurría a introducir inmediatamente al condenado en agua fría, con la aviesa intención de aumentar el dolor con el brutal contraste de temperaturas.

Algunas santas mártires que padecieron este tormento son:

Santa Eugenia de Roma (25 de diciembre): sumergida en un caldero de aceite hirviendo, no experimentó daño alguno.

Santa Salomonia o Salomé (1 de agosto): nombre que se da a la madre de los Macabeos, y que está incluida en el santoral por considerarse mártir precristiana. Esta mujer judía, según el relato bíblico, presenció el tormento de sus siete hijos en ollas y sartenes, y luego sufrió ella misma este género de muerte, por negarse a comer cerdo -animal impuro prohibido por la religión hebrea- durante el gobierno de Antíoco Epífanes.

Salomé contempla el suplicio de sus hijos. Detalle de un fresco, obra de Franz Joseph Hermann (1771). Iglesia de San Pancracio, Wiggensbach, Baviera (Alemania).

Santas Potamiena y Marcela (28 de junio): hija y madre respectivamente, esclavas, Potamiena se destacó especialmente por pedir ser introducida lentamente en el caldero –“así veréis cuánta paciencia me da mi Señor Jesucristo”- con lo cual su suplicio se prolongó durante tres horas.

Santa Juliana de Nicomedia (16 febrero): introducida en un caldero de pez hirviendo, salió terriblemente herida -cómo no- pero según la passio fue sanada por los ángeles en su mazmorra.

Santa Maura de Antínoe (3 de mayo): fue introducida en un caldero de agua hirviendo, pero no fue escaldada, sino que se sentía como en un baño de agua fría.

Santa Ninfa de Palermo (10 de noviembre): en el relieve de su iglesia de la dicha ciudad aparece siendo introducida dentro de un caldero al fuego.

Santa Helicónide (28 de mayo): fue arrojada dentro de un caldero con plomo derretido, pero salió ilesa del suplicio por intervención de un ángel.

Santa Parasceve de Roma (26 de julio): conocida como Venera y Veneranda por los católicos occidentales. También resultó ilesa de acuerdo al texto legendario de su martirio.

Santa Regina de Alesia (7 de septiembre): escaldada primero en agua hirviendo y luego sumergida en agua gélida para hacerla sufrir con el contraste. También fue curada milagrosamente en prisión.

Tabla de Santa Potamiena con el caldero como atributo. Iglesia de San Benigno de Pontarlier, Francia.

Tabla de Santa Potamiena con el caldero como atributo. Iglesia de San Benigno de Pontarlier, Francia.

Santa Justina de Antioquía (26 septiembre), junto con San Cipriano.

Santos Félix, Régula y Exuperancio (11 de septiembre).

Santa Cristina de Bolsena (24 de julio): la variante de caldero tiene, según las versiones, forma de cuna. También resultó ilesa.

Santa Crescencia (5 de mayo), junto con su esposo San Modesto y su pupilo San Vito.

Santa Fausta de Cízico (20 de septiembre).

Santa Caridad (17 de septiembre), hermana de Fe y Esperanza e hija de Santa Sofía.

Santa Julita (16 de junio), madre de San Quirce.

Santa Régula (11 de septiembre), mártir con Félix y Exuperancio.

Santa Lidia de Roma (5 de abril): esposa del senador Fileto, a la que metieron en un caldero de aceite hirviendo junto con su esposo.

Santa Ancia (15 de diciembre) junto con su hijo Eleuterio.

Santa Oliva de Palermo (10 de junio)

El caso de Santa Cecilia (22 de noviembre), quien muchas veces aparece representada dentro de un caldero de agua hirviendo, es una malinterpretación artística del relato de la passio: según ésta era miembro de la gens Metela, una de las familias patricias más encumbradas de Roma, y debido a ello estaba totalmente exenta de cualquier tortura por su dignidad de matrona. A lo que fue sentenciada es a morir asfixiada en los vapores de su baño, que es muy distinto, pero ha sido interpretado como ser escaldada en agua hirviendo. Tampoco es válido el caso de las hermanas mártires Santas Calixta y Crista (6 de febrero), que fueron quemadas en la hoguera, aunque por error de interpretación aparecen muchas veces metidas en un caldero.

Es importante recordar que me baso únicamente en las actas de los mártires, la mayoría de las cuales sobreabundan en detalles prodigiosos y fantásticos con una intención edificante. Pero, evidentemente, nadie sale ileso de un baño de aceite, agua o pez hirviendo, así que no recomiendo probarlo, por grande que sea la fe de uno. 😉

Meldelen

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