Enmanuel – Santo Sepulcro

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En el pueblo de Oxolotán (vocablo náhuatl que significa “en el lugar de los jaguares”) a 25 km aproximadamente de la ciudad de Tacotalpa en el estado de Tabasco, en medio de los elevados cerros comienzo de la Sierra Madre de Chiapas, se localiza una gran e imponente iglesia de piedra “bola” o de río datada al principio del siglo XVII que al mismo tiempo fungió como Vicaría, uno de los pocos vestigios coloniales que heredaron los españoles conquistadores y misioneros franciscanos-dominicos a estas tierras cálidas húmedas del trópico tabasqueño. En el interior de este ex-convento como es de todos conocido, existe una pequeña imagen de Nuestro Señor Jesucristo en su sepulcro, denominado Emmanuel por los moradores del lugar, su historia está relacionada fuertemente con el desarrollo de la orden dominica en el lugar y la unión de ritos, costumbres y tradiciones de los indígenas moradores de Oxolotán y de otros lugares cercanos al sitio.

Los franciscanos fueron los primeros que se dedicaron a la evangelización de las comunidades de la Sierra tabasqueña en 1546, y fundaron un pequeño convento con los materiales que encontraron, a decir, paja, setos y guano, dándole por nombre San José, situado específicamente en Oxolotán. Desafortunadamente la escases de recursos y la petición de los dominicos de fundar un convento en la sierra zoque por el gran interés de evangelizar, motivó a los franciscanos a hacer un contrato con la orden dominica que no hacía mucho tiempo había ya fundado una nueva provincia en Chiapas con el nombre de Provincia de San Vicente Ferrer de Chiapa y Guatemala en 1551, de esta forma hicieron la donación y los frailes dominicos tomaron posesión de estas tierras. No tardó mucho tiempo en encontrar una ayuda del monarca Felipe II, el 17 de marzo de 1553 por Real Cédula entregó 2000 pesos de limosna a los predicadores para que edificaran sus casas en Ciudad Real de Chiapa, San Salvador y Granada (hoy Nicaragua) y Santo Domingo en Oxolotán.

APELGJ (Archivo Particular Eddy Lorenzo González Jiménez), Fondo Santos y Papas, Sección Devociones. 001 Iglesia y ex-convento de Santo Domingo de Guzmán Oxolotán en la sierra tabasqueña.

Alrededor de 1572 se inició su edificación por directiva de fray Antonio de Pamplona, esta construcción requirió la presencia de muchos indígenas para su edificación, ante ello se congregó un pueblo que a partir de entonces se denominaría Santo Domingo Oxolotán. A los 6 años después, el Convento de Santo Domingo de Ciudad Real, aceptó como casa la vicaría de Oxolotán “y desde entonces los frailes Tomás de Aguilar, Antonio Martínez, Bartolomé de Valencia y Juan de Santo Domingo visitaban los pueblo de Amatán, Ixtapangajoya, Solosuchiapa, Puxcatán, Tapijulapa, Tecomagiaca, Teapa y Tacotalpa”. Para su construcción se utilizaron enormes piedras de río y argamasa como cemento, se adornó con algunos pequeños retablos inconclusos que hoy día solo alberga uno en su museo y varios santos traídos específicamente de España como el propio patrón Santo Domingo de Guzmán, Vírgenes y algunos de la orden dominica. Santa Rosa, el Sagrado Corazón, San Judas Tadeo son de reciente colocación, aunque suponemos que la primera es de finales del siglo XVII o principios del XVIII por su antigüedad. Pero lo que más llama la atención es una especie de ataúd mortuorio cubierto por una enorme sábana o palio blanco, dorado, rojo o morado según el tiempo litúrgico o simplemente para cubrir lo que dentro se resguarda, un Cristo de tamaño natural, con semblante lastimado, flagelado y las señas de la corona de espinas, yaciente como si de verdad fuera un difunto, y como según la tradición relaciona al haber bajado el santo cuerpo por José y Nicodemo y depositado en un Sepulcro.

Esta imagen del Señor del Santo Sepulcro es una devoción antiquísima, herencia de la fe y culto que los dominicos dejaron en manos de los moradores de Oxolotán; a partir de este momento haremos una reconstrucción etnográfica de este culto colonial, desafortunadamente el registro historiográfico en Tabasco es escasísimo para reconstruir la vida y costumbre de los pueblos, únicamente contamos con documentos de archivo, especialmente del Archivo Diocesano de San Cristóbal de las Casas y recurrimos al testimonio oral de los pobladores que aún de generación en generación siguen transmitiendo sus leyendas y mitos fundadores.

Para la custodia del Cristo Santo Sepulcro, denominado Emanuel por los habitantes de Oxolotán, los dominicos contaron con una Cofradía de Indios denominada Santo Sepulcro, desafortunadamente el registro, administración y control no sobrevivió al paso del tiempo, el olvido, la dejadez y los saqueos por parte de las inclemencias del clima y de los propios habitantes no han permitido poder conservar esa memoria histórica. Desde su entronización al templo, los indígenas se amotinaron a su devoción y culto, este hecho es más evidente al saberse que su ritualismo era más importante que el propio patrón Santo Domingo de Guzmán. Durante la persecución religiosa de Tomás Garrido Canabal (1921-1935) la estructura de piedra sufrió dinamitación y la quema de varias imágenes religiosas, ante esto el pueblo oxoloteco manifestó su devoción y ayudó a conservar la imagen ocultándola en el cercano pueblo de Amatán, se cuenta que “en sueños la imagen se revelaba a personas piadosas para que fueran a esconderla a otros sitios más seguros ya que los garridistas andaban cerca.” De tanto tiempo escondida, ya los amatecos no querían devolver la imagen, pues abundaban sus cosechas, tuvieron que pagar 30 pesos en moneda por ella.

Este ritualismo es rescatado gracias al enorme interés de los moradores en nuestros días por conservar sus tradiciones y a la firme ayuda de algunas personas que cuentan el desarrollo de estas festividades locales:

El sexto viernes de Cuaresma en punto de las 8 de la mañana inicia el ritual. El sepulcro es bajado del nicho que ocupa en el interior del templo y es puesto frente al altar. Esta acción la realizan los Legionarios del Santo Sepulcro, organización religiosa interna encargada de cuidar durante todo el año la sagrada imagen para que nada ni nadie pueda causarle daño. Se le coloca en una pequeña mesa, hecha especialmente para ello, y cuatro ancianos reconocidos en la comunidad por su fe y su vida cristiana, proceden a abrir el ataúd y a sacar del interior a Emmanuel Santo Sepulcro.

Mientras los ancianos realizan esto, la comunidad entona cantos religiosos y con mucha devoción y respeto participa en esta celebración. Una vez colocado el Cristo frente al altar, se colocan canastos de flores a su alrededor. De igual manera se ponen botellas de aceite y vino. Los canastos de flores deben de contener única y exclusivamente las flores llamadas tabasqueñas, las cuales son cultivadas en un lugar especial y cortadas por la madrugada especialmente para la ocasión.

APELGJ, Fondo Santos y Papas, Sección Devociones. 008 Ataúd donde se encuentra Emmanuel – Santo Sepulcro en el interior de la Iglesia dentro de un nicho.

Expuesto el Cristo se procede a rezar el santo rosario y se montan guardias junto al cuerpo, en tanto que los devotos van pasando uno a uno a tocar con las tabasqueñas el Cristo y después, a su vez, pasárselas por el propio. Mientras, en el interior del templo la feligresía pasa a adorar a Emmanuel Santo Sepulcro y prender veladoras frente al Santísimo, en el exterior los Legionarios reparten entre los asistentes pozol y dulces.

A las 12 del día se realiza una misa de cuerpo presente. Al concluir continúan los feligreses pasando a tocar el Cristo. Este Cristo es un Cristo muerto confeccionado en madera, latigado, desnudo, con sólo un pequeño lienzo en el bajo vientre, cubierto de sangre y que tiene las manos descansando en el tórax. La belleza de la imagen es única y excepcional.” Además, “el cuerpo es rodeado con un lienzo morado o blanco y proceden los ancianos a limpiar el cuerpo con algodón. Estos algodones son considerados milagrosos y la gente los busca con devoción. De igual manera el aceite y el vino que es colocado junto al cuerpo son tenidos como elementos de sanación. Hay quienes afirman que al pasarse el aceite, el vino o los algodones por el cuerpo, han quedado sanados. La limpieza del cuerpo recuerda la antigua tradición judía de que el cuerpo de Cristo al morir fue limpiado con aceites perfumados. Su desnudez ha motivado la norma de que a los niños y a las mujeres no se les permite verlo al momento de estarlo limpiando”, este pudor con propios y extraños es igual en otras devociones de santos de vestir, donde a Vírgenes, las visten las mujeres y a los Santos y Cristos los visten los hombres.

Al finalizar los algodones se reparten entre las personas asistentes y el Cristo se coloca en su nicho nuevamente para ser resguardado otro año más. Ahí se contribuye a expiar Dios los pecados del hombre, la salud de las almas y la fe de los moradores. Una historia donde converge un pueblo y una devoción antigua.

APELGJ: Fondo Santos y Papas, Sección Devociones. 010 Divino Emanuel Santo Sepulcro descubierto.

Lic. Eddy Lorenzo González Jiménez

Bibliografía:

Periódico “Milenio”: Antigua Tradición en Oxolotán. La bajada del Señor del Santo Sepulcro. 18/11/2008. Villahermosa, Tabasco. Heilem Mayarid Flores J.

Periódico “Milenio”: Realizan la Bajada del Señor del Santo Sepulcro en Oxolotán. 16/11/2008. Villahermosa, Tabasco. Rubicel Vázquez.

Mtra. Miriam Jidith Gallegos Gómara. Templo y Convento de Santo Domingo de Guzmán, Oxolotán, Tabasco. Miniguía, INAH, 2000.

Eddy Lorenzo González Jiménez: Historia de la Iglesia Católica en Tabasco 1519-2008. Diócesis de Tabasco, 2010.

Revista Arqueología Mexicana Especial. Los Olmecas de Tabasco. Artículo: La vicaría de Santo Domingo de Guzmán, Oxolotán, Tabasco. Laura Ledesma Gallegos. Editorial Raíces, Gobierno del Estado de Tabasco. Págs. 64-67.

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