San José el Justo

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"San José, el Prometido". Icono ortodoxo contemporáneo.

El santo y justo José, llamado en Oriente “el novio de María” puede ser considerado como el padre terrenal de Nuestro Señor Jesucristo. La tradición cristiana en numerosas ocasiones lo menciona como el padrastro de Jesús, porque él era el novio de María, no su esposo, cuando ella concibió a Jesús. La tradición oriental acentúa este carácter de legalidad en la relación entre José y María. De todos modos, su relación bíblica no está del todo clara, porque él es llamado “el hombre” (no el marido) de María (ἄνδρα Μαρίας, Mateo 1, 16 y 1, 19); pero en el caso de María, ella siempre está “comprometida” con él (μνηστευθείσης, Mateo 1, 18, ἐ μνηστευμένην Lucas. 1, 26  y 2, 5), aunque a veces, a María, se la denomina “la mujer” (no la esposa) de José (γυναῖκα>, Mateo 1, 24-5 y en algunos otros pasajes).

La importancia de San José en el calendario cristiano no está muy clara; mientras que en Occidente está clara cuál es su festividad, en las Iglesias Ortodoxas ni siquiera tiene su propio día de celebración; sólo es conmemorado el día siguiente después de Navidad. Ya se da por sabido que el día siguiente después de una gran fiesta, se celebran a los coautores de dicha fiesta. Así, el día 26 de diciembre se conmemora al grupo familiar (Sobor) de la Santísima Virgen, al igual que el 7 de enero, que es el día del Bautismo del Señor, se conmemora al grupo familiar (Sobor) de San Juan el Bautista. Se pueden poner más ejemplos: el 8 de septiembre se celebra la Natividad de la Virgen María y al día siguiente, se conmemora al grupo familiar (Sobor) de Santa Ana, es decir, a los santos Joaquín y Ana, que son los padres.

Concluyendo: En Oriente, San José no se celebra solo, por separado, sino que se celebra junto con la Virgen María. Existe además un segundo día de celebración, que es el último domingo anterior a la Navidad, llamado también “Domingo de los Antepasados”. En la iglesia, ese día, se lee el capítulo primero del evangelio de San Mateo.

Ascendencia:
Sobre San José hay algunos misterios. En primer lugar parece que tiene dos padres, pues de acuerdo con la genealogía del evangelio de San Mateo, es el hijo de Jacob (Mateo, 1, 16), pero si leemos el evangelio de San Lucas, dice que es el hijo de Elí (Lucas, 3, 23). El problema se resuelve viendo las intenciones de los evangelistas al escribir sus evangelios. A simple vista se puede ver que uno de ellos “hace trampa”, ya que nos aparecen dos genealogías distintas, que se separan a partir del rey David.

Icono bizantino de la Natividad. Galería Tretyakov, Moscú (Rusia). Zona inferior izquierda: San José tentado por el diablo.

Según San Mateo, la familia de Jesús viene de la rama de Salomón (hijo de David), pero según San Lucas, viene de la rama de un hijo desconocido de nombre Natán. Mateo se preocupa de la simetría (el múltiplo de catorce generaciones) y del hecho de que hay una gran cantidad de mujeres paganas incluidas en el árbol genealógico. El empieza con Abraham, lo que significa que está escribiendo su evangelio para los judíos a los que quiere mostrar la ascendencia judía de Nuestro Señor; pero da un dato más: el judaísmo no lo es todo, porque la Divina Providencia, ha puesto a misteriosas mujeres extranjeras en el árbol genealógico que nos ha traído al Salvador.

Pero sin embargo, Lucas comienza su genealogía a la inversa, de José hacia atrás, llegando incluso hasta Adán. Hay que decir que la genealogía real no es lo importante: lo importante es que Jesús es el hijo de David, aunque El es el “desconocido”, que proviene de una generación desconocida. El vino a salvar a la humanidad entera, a todos los hijos de Adán. Mientras que Lucas se dirige a los paganos-cristianos, Mateo se dirige a los judíos-cristianos.

La tradición oriental tiene otra explicación: habla de un matrimonio-levirato, lo que significa que José era hijo de Jacob, pero también era hijo de Elí; uno de los dos era padrastro. Pero esta explicación no es del todo creíble, porque el matrimonio de levirato (un hombre toma la esposa de su hermano fallecido) no es aplicable en este caso, ya que Jacob y Elí son dos personas que no tienen nada en común, salvo el ser descendientes de David.

Por supuesto, puede haber otras explicaciones, pero no es necesario entrar en ellas. Sólo decir que esta doble genealogía ha creado muchos problemas a los biblistas y comentaristas, que defienden que uno de los dos evangelistas inventa una línea de antepasados, una genealogía aunque hay que entender otra verdad: no la lógica, sino la histórica. Digamos que esta importante verdad es meta-lógica o incluso, mitológica: es una verdad misteriosa que la razón humana no puede comprender. Pero una cosa es segura: “Jesús es hijo de David”, el Mesías del que hablaron los profetas y lo es porque El es legalmente el hijo de José. La genealogía se transmite por la parte paterna porque no era admitida la genealogía por la parte materna.

¿Eran esposos o novios? Qué dice la Biblia:
En algunos pasajes del Nuevo Testamento, a San José se le denomina como “José de Nazareth” No se sabe mucho de José, salvo que era de la “Casa de David” y de esta manera se le denomina cuando se habla de él como el padre de Jesús (Mateo 1, 16 y Lucas 3, 23). De la misma manera, en dos ocasiones, Jesús es llamado “hijo” de José (ὁυ ἱὸς Ἰωσὴφ, en Juan, 1, 55 y 6, 42) y en una ocasión se dice de Él que es “el hijo del carpintero” (τέκτονος υἱός, Mateo, 13, 55), pero en estos pasajes, Jesús es llamado así por algunas otras personas, no por los propios evangelistas.

Catedral católica de San José. Bucarest (Rumanía).

De estos pasajes evangélicos tenemos que destacar algo que todos sabemos: San José no era el padre terrenal de Nuestro Señor, sino que se hizo cargo de Él; era el padre legal. Hay dos menciones que indican que María concibió siendo virgen, “antes de que ambos se juntasen” (πρὶν ἢ συνελθεῖν, Mateo 1, 19) y “virgen desposada con un hombre” (παρθένον ἐμνηστευμένην, Lucas, 1, 26). Consciente de esta misteriosa concepción, José que “era un hombre justo” quería dejarla en secreto, pero un ángel le dijo en sueños que Maria había concebido por obra del Espíritu Santo (Mateo, 1, 20).

Qué dice la Tradición:
Pero si la Biblia no menciona mucho a José, sí lo hacen, y mucho,  otros documentos pseudo-epigráficos. Los evangelios apócrifos tratan extensamente sobre algunos episodios de la vida de San José; esto puede comprobarse leyendo el “Evangelio de Santiago”, el “Evangelio de la Natividad de la Virgen María”, la “Historia de José el Carpintero” y la “Vida de la Virgen y la muerte de José”.

La tradición cristiana, tomando algunas ideas de estos evangelios apócrifos, imagina a José como un anciano en el momento en el que se desposó con María. En uno de esos escritos se dice que San José se casó por primera vez con una mujer llamada por algunos Melcha o Escha y llamada por otros Salomé; y que con ella vivió cuarenta y nueve años, teniendo seis hijos (cuatro hijos y dos hijas), el menor de los cuales fue Santiago el Menor, el “hermano del Señor”. Un año después de la muerte de su primera esposa, los sacerdotes buscaban en Judea a un hombre respetable de la tribu de Judá para casarlo con María, que a la sazón tenía unos doce o catorce años de edad.

Hasta ese momento, María era una de las vírgenes que servían en el Templo, estando allí desde muy pequeña. Sus padres, Joaquín y Ana, la habían dejado allí con apenas tres años de edad, ya que era una promesa que le habían hecho a Dios por haber tenido un hijo. Pero a las vírgenes no se les permitía permanecer en el Templo durante toda su vida, ya que eran sirvientas; no es el caso de las monjas cristianas de hoy en día. Y entonces, desposaron a María con José, que como era un anciano, garantizaba la continua virginidad de María. José, que tendría unos noventa años de edad, se presentó como candidato en Jerusalén y un milagro manifestó cual era la elección de Dios y así, dos años más tarde, ocurrió la Anunciación.

Icono ortodoxo contemporáneo de la Natividad. Zona inferior izquierda: San José tentado por el demonio.

“Los Justos”:
A San José se le conoce con el sobrenombre de “el Justo”. Es decir, él era un hombre santo, que no tenía intención de cohabitar con María y que pretendía comportarse conforme a la Ley Judía. Pero una mujer embarazada de padre desconocido era juzgada y generalmente, moría lapidada por parte de toda la comunidad. San José, primero trató de “dejarla en secreto” pero después de la visión angelical decidió “tomar” a María junto a él. En el momento de la Anunciación, ya estaban ambos desposados. Y como “un hombre justo” tuvo otras dos visiones: Una cuando se le dice que huya a Egipto porque Herodes quiere matar al Santo Niño y la otra cuando se le dice que vuelva a Tierra Santa porque el peligro ya había pasado.

Lucas dice que María y José vivían en Nazareth de Galilea (Lucas, 2, 4), mientras que Mateo dice que no se establecieron en Nazareth hasta que vinieron de Egipto (Mateo, 2, 23). Sólo en el momento de la inscripción en el censo ordenada por el gobernador Quirino, la familia se trasladó a Belén (Lucas, 2, 4 y siguientes). San José era carpintero, como así lo llamaban los habitantes de Nazareth y era muy extraño que un niño, hijo de una familia tan pobre conociera la Ley, por lo que sorprende que a Jesús le llamasen rabino (Mateo, 13, 55).

Familia:
Jesucristo es descrito en los evangelios como el hermano de Santiago el Justo, de Simón, de Judas y de varias hermanas (Marcos,  6, 3 y Mateo, 13, 55). La escritura cristiana apócrifa dice que estos hermanos y hermanas eran del matrimonio de José con Salomé, de quién quedó viudo, antes de casarse con María. Según estos escritos, José era el hermano mayor de Cleofás, que estaba casado con una mujer llamada María (presente en el grupo de las mujeres portadoras de mirra, junto con Salomé, Juana y, algunas veces, María Magdalena).

Las últimas citas sobre San José:
San José es mencionado por última vez cuando Jesús tiene doce años y van de viaje a Jerusalén. Es muy probable que muriese antes de que Jesús iniciara su ministerio público, ya que sólo María estaba presente en las fiestas de las Bodas de Caná. Esto es una muestra más de que José era mucho mayor que María, como así lo considera la tradición. Además, no se le menciona junto a María en el momento de la crucifixión (Juan, 19, 25) y existe otro detalle más y es que fue José de Arimatea quién solicitó el cuerpo muerto de Jesús, un derecho que correspondería a San José si este hubiese estado vivo.

Presunto sepulcro de San José. Jerusalén (Israel).

Según el documento apócrifo “Historia de José el carpintero” el santo tenía ciento once años de edad cuando murió un 20 de julio entre los años 18-19 de nuestra era. San Epifanio de Salamina dice que tenía noventa años de edad en el momento de su muerte y si hemos de creer a San Beda el Venerable, fue sepultado en el Valle de Josafat. El hecho de que Jesús, cuando estaba en la cruz, escogió a Juan para que cuidara de Maria, es interpretado también como que José ya había muerto y que José y María no tuvieron otros hijos que pudieran hacerse cargo de su madre.

La celebración de la fiesta de San José:
El primer reconocimiento público a San José aparece en Oriente. Desde principios del siglo IV, los coptos, celebran su fiesta el día 20 de julio. Según el historiador Nicéforo Calixto, Santa Elena erigió en su honor una gran iglesia en Belén, en la cual, era muy venerado. Los menologios griegos lo conmemoran el día siguiente a la Navidad y en el llamado “Domingo de los Antepasados” del que ya hemos hecho mención.

En Occidente, el padre adoptivo de Nuestro Señor (Nutritor Domini) empieza a aparecer en los siglos IX y X en algunos martirologios locales, siendo la iglesia más antigua erigida en su memoria la que se encuentra en Bolonia y que fue construida en el año 1129. El Papa Sixto IV (1471-84) estableció su fiesta en el calendario romano el día 19 de marzo. La catedral católica de Bucarest, se llama “Catedral de San José” y es uno de los monumentos más bellos de la capital rumana.

Iconografía:
En la Iglesia Oriental existen muy pocos iconos de San José; normalmente se le representa con el resto de la Sagrada Familia. En el icono de la Navidad están representados los tres juntos: Jesús, María y José y siempre se le ha representado con el pelo blanco, signo de su ancianidad. En muchas versiones de este icono de la Natividad, aparece José tentado por el diablo (representado como un hombre viejo con las alas plegadas) que le tienta para que rompa su compromiso matrimonial con María, tentación a la cual resiste.

Himno (Tropario) de San José:
Proclama, ¡oh José! las maravillas de David, el antepasado de Dios: tu has visto a una gran Virgen con el Niño, la gloria con los pastores, la adoración de los Reyes Magos y recibiste las noticias del ángel. Ruega a Cristo, Dios, que salve a nuestras almas

Mitrut Popoiu

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