Niños y jóvenes Santos poco conocidos (III)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Altar con las reliquias de los santos mártires de Córdoba, España.

Retomamos la serie de artículos dedicados a niños y jóvenes santos. Comentar que aunque en los dos primeros artículos sólo trataban de niños o jóvenes de los primeros siglos del cristianismo (y además mártires) a partir de este artículo se incluirán de todas las épocas, así como no sólo de mártires. Quiero dar a conocer de esta forma, niños y jóvenes que de otra manera y por lo breve de sus biografías podrían quedar relegados a un olvido, jóvenes que todavía están en proceso de canonización o que ya son designados Venerables o Siervos de Dios. En este tercer artículo reseñamos los datos o breves biografías de tres jóvenes santos mártires de la antigüedad y tres jóvenes del siglo pasado.

San Ulpiano, mártir en Tiro:
San Eusebio de Cesarea, cuando escribió sobre los mártires de Palestina, comentó brevemente sobre los hermanos Ulpiano y Edesio: «Al mismo tiempo, en los mismos días, en la ciudad de Tiro, un joven de nombre Ulpiano, después de terribles torturas fue encerrado con un perro y una serpiente venenosa dentro de la piel de un toro, y en este saco fue arrojado al mar”. Éste también fue el martirio de Afiano.
Basándose en estos datos, los sinaxarios bizantinos introdujeron en sus calendarios los nombres de ambos hermanos. En el Martirologio Romano fue Baronio quien lo introdujo en el día 3 de abril. La elección de esta fecha tiene fácil explicación ya que según San Eusebio de Cesarea el martirio de Afiano tuvo lugar el día 2 de abril del año 306, por lo que Baronio eligió la fecha del día siguiente para la conmemoración de Ulpiano. En este Martirologio se señala que esto ocurrió en tiempos del emperador Maximiano Galerio.

San Sancho, mártir cordobés:
Joven originario de Galia Comata donde fue hecho prisionero y llevado a Córdoba. Allí fue liberado y llegó a formar parte de la guardia del palacio del Califa, que se ocupó de su educación. Conoció a San Eulogio y se hizo discípulo suyo. Sobre los motivos exactos que le llevaron al martirio nada se sabe. Fue decapitado siendo adolescente el día 5 de junio del año 851. Su cadáver fue colgado de un palo y allí permaneció varios días para posteriormente ser quemado y luego echar sus cenizas al río Guadalquivir. Este santo es conocido gracias a los escritos de San Eulogio de Córdoba.

Relicario con el cráneo de San Gerulfo, en su iglesia de Drongen (Bélgica).

San Gerulfo de Tronchiennes:
La vida de este santo es probablemente legendaria y fue escrita por orden de Gerardo de Progne en el mismo monasterio de Tronchiennes, adonde fueron trasladadas sus reliquias. Se dice que era hijo de Leutgoldo y Ratguera, señores de Merendreè, y que nació en la primera mitad del siglo VIII. La fecha de su martirio se fija en el año 750, diciendo que fue asesinado por un pariente suyo en Gand, después de haber sido confirmado por el obispo Eliseo de Novon.
El hagiógrafo Leclerq dice que su asesinato no tiene las características de un martirio, ya que después de haber sido confirmado se encerró en la iglesia de Santa María para rezar y en ese momento y sin saberse el motivo fue asesinado por el susodicho pariente. Su caballo que se encontraba en Merendreè, le hizo intuir al padre lo que le había pasado a su hijo. El texto de su «vita» lo mismo le llama «niño» que «joven» y aun «adolescente», aunque la tradición dice que tendría unos 18 años.
En un principio su cuerpo fue sepultado en Merendreè y posteriormente sus reliquias fueron trasladadas a Tronchiennes, ya que el mismo Gerulfo había manifestado en vida que allí quería ser sepultado. Su culto se extendió por Flandes y sus reliquias sufrieron el ataque de los calvinistas, aunque en Tronchiennes aun se conserva el cráneo. Su festividad se celebra los días 21 y 25 de septiembre en toda la diócesis de Gand.

Fotografía de la Sierva de Dios Montserrat Grases García.

Sierva de Dios Montserrat Grases García, instrumento de felicidad  por los demás (1941-1959):
Montserrat Grases le dijo en una ocasión a su padre;»Somos la familia más feliz de Barcelona». «Cuando yo muera no quiero que nadie esté triste, tiene que haber alegría«.
Esta joven adolescente de Barcelona sabía que se estaba muriendo de un mortal cáncer de huesos, pero en vez de pensar en sí misma, ella siempre trató de consolar a su familia y a sus amigos. Con frecuencia decía;»Os aseguro que desde el cielo os ayudaré mucho, yo nunca os dejaré«.

La vida de Montserrat Grases es una inspiración para todos aquellos que, en cualquier aspecto de la vida, tratan de dar a su existencia un significado más alto. A través de las situaciones cotidianas de la vida, Montserrat se convirtió en un holocausto de amor a Dios, un instrumento para hacer felices a los demás.
La vida de esta joven española demuestra que la santidad no es algo alejado de la vida ordinaria; la santidad se encuentra en correspondencia con lo sereno, alegre, sencillo y sin embargo heroica hacia la voluntad de Dios.
Montse, como sus amigos la llamaban, murió cuando tenía sólo 17 años. En su breve existencia, vive con amor y sencillez, y unido al sufrimiento, muestra que el camino hacia la verdadera felicidad tiene a Dios como principio y su fin. Su causa de beatificación fue introducida en Roma hace casi una década.

Estampa devocional de Santos Franco Sánchez.

Santos Franco Sánchez, pequeño, pero grande en fe (1942-1954):
«Ayúdame porque soy tan pequeño… Madre, ¡cómo te amo!», dijo el niño en voz baja, atormentado por el dolor. Su madre se acercó a la cama y le preguntó si estaba hablando con ella. Santos aclaró: «Yo estoy hablando con mi bendita madre, que está aquí«. «Dios lo llevará a cabo«, susurró el niño.
A la edad de tan sólo once años, Santos Franco Sánchez había aprendido y vivido una fe sencilla, tan bien que hoy está siendo considerado para el honor de los altares. En el apogeo de su intenso sufrimiento a causa de la meningitis mortal que acabó con su vida, este niño habló a su familia, se reunieron junto a su cama y les dijo: «Pronto me iré al cielo, tengo muy poco tiempo, yo no os olvidaré, os quiero mucho”. “No lloréis porque estoy feliz. ¡Qué hermoso, Dios y María Santísima están ahí!».

En muchos aspectos, Santos Franco era un niño normal. Era juguetón, travieso a veces, tranquilo pero no estaba quieto y pasó la mayor parte de su corta vida jugando y divirtiéndose con amigos y familiares. Como colegial tenía aspiraciones de crecer para poder entrar en el Carmelo. A su tierna edad sin embargo, fue llamado por Dios para convertirse en un holocausto de dolor. Aunque pequeño en estatura, respondió a la fe con la madurez de un gigante.

Fotografía de Annie Zelikova.

Annie Zelikova: la joven apóstol de la sonrisa (1924-1942)
A pesar de que esta joven se estaba muriendo de una tuberculosis muy dolorosa, Annie Zelikova estaba decidida a seguir sonriendo. Ella decía: «Debo sonrisa en mi último aliento«. Su amado Jesús concedió todo lo que ella le había pedido: ver y querer sólo lo que Dios quería. Al pasar de este mundo, su rostro estalló con una de sus hermosas sonrisas, y susurró:»Qué hermoso es todo esto…yo no cambiaría mi lugar…por nadie«. «Mi corazón late por Jesús».»Lo amo tanto«. Las propias palabras de Annie nos dan la llave de su feliz corazón. «Nosotros le mostramos nuestro mejor amor, debemos querer sólo lo que él desea, y estar atentos a lo que le hace más feliz«.

Aunque los que la conocían ya la consideraban una santa, la historia de la joven Zelikova Annie no se conoció fuera de su región hasta hace veinte años. No fue posible iniciar el proceso de su beatificación hasta la caída del régimen comunista. La sonrisa espiritual de Annie se está extendiendo en todo el mundo y su causa de beatificación está en Roma.

Bibliografía: Analecta bolandista y “Young faces of Holiness» de Ann Ball, 2004.

Abel

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