Santa Marta de Astorga, ¿mártir hispana?

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Imagen de la Santa, talla en madera policromada de Lucas Gutiérrez (1668). Parroquia de la Santa, Astorga (España).

Imagen de la Santa, talla en madera policromada de Lucas Gutiérrez (1668). Parroquia de la Santa, Astorga (España).

Todo lo que sabemos de esta Santa, muy poco conocida fuera del ámbito asturicense, proviene de las lecciones de un breviario del siglo XIII, por lo que, aparte de ser un relato tremendamente tardío, constituye una narración que se limita a repetir exactamente todo lo que relatan las passio legendarias medievales. Eso hace que no nos sea útil para conocer a la Santa histórica, aún así, comentaré este relato.

Según éste, el martirio de la Santa tuvo lugar durante la persecución de Decio (248-251), aunque hay versiones que afirman que fue durante el anterior gobierno de Filipo, lo cual es inexacto históricamente, ya que este último no persiguió a los cristianos.

La acción se sitúa en la ciudad hispana de Asturica Augusta (la actual Astorga, en la provincia de León) a la que habría llegado, enviado por Decio, el procónsul Paterno, con la orden de hacer cumplir el edicto imperial. El relato exagera un poco la gestión del magistrado, aplicando la típica demonización del perseguidor propia de los relatos martiriales. Así, al tal Paterno se le atribuye el dudoso honor de haber ejecutado a “miles de cristianos” y para hallarlos, ordenaba hacer sacrificios públicos a los dioses imperiales, a los que debía concurrir todo el pueblo bajo pena de muerte. A quienes no asistían, sin mayores averiguaciones, los mandaba cazar y entregar a la tortura (lo dicho, bastante exagerado).

En esta situación, se supo que una joven llamada Marta, hija de padres nobles y de opulenta riqueza, no se había presentado en dichos sacrificios, por lo que fue denunciada. Paterno dio orden de traerla al tribunal y ella, cuando se vio arrestada, los acompañó de buen grado, alegre y serena; pues no sólo había consagrado su virginidad al Señor, sino que además le había suplicado en frecuentes plegarias que le concediese la gracia del martirio.

Entre la prisionera y el procónsul se desarrolló el típico diálogo florido y literario al que nos tienen acostumbrados estos relatos tardoantiguos y medievales. La Santa se declara noble, de estirpe asturiana (aunque otras versiones la emparentan con los grupos cristianos que surgieron en torno a los legionarios convertidos provenientes del norte de África), cristiana y dispuesta a dar la vida por Cristo. El procónsul intenta hacerla sacrificar a los dioses con espléndidas promesas y terribles amenazas, y como ella desprecia sus consejos, él manda entregarla a la tortura.

Escultura de la Santa en su iglesia-monasterio de Tera, Zamora (España).

Escultura de la Santa en su iglesia-monasterio de Tera, Zamora (España).

Sigue el relato diciendo que Marta fue colgada de un ecúleo, donde le fue desgarrado el cuerpo, miembro por miembro, con uñas de hierro. Luego le quemaron los costados con antorchas encendidas y le echaron sal en las heridas. La joven se desmayó y la arrojaron al calabozo, pero al día siguiente Paterno le ofreció a su propio hijo -que había sido cristiano, pero que había apostatado- en matrimonio a cambio de que sacrificase a los dioses, pero ella rechazó la propuesta, alegando que no se casaría con un apóstata y que sólo sería esposa de Cristo, de cuyo amor, ni la cárcel ni los tormentos ni la muerte lograrían separarla. Por ello, Paterno dio orden de que la colgaran de nuevo del ecúleo y la apalearon cruelmente, con bastones nudosos y barras de hierro. Como fuera inútil vencer la obstinación de Marta, fue decapitada en secreto y su cuerpo arrojado a un estercolero, pero una matrona astorgana, sabiéndolo, fue a recogerlo y le dio una sepultura digna.

Como se puede ver, el relato es otra versión más de la misma leyenda que se aplica a tantos y tantas mártires, con todos los estereotipos propios de los mismos. Por desgracia poco más se sabe de la Santa. Una tradición local dice que estaría emparentada con los niños mártires de Complutum (Alcalá de Henares), los Santos Justo y Pastor. Esta tradición dice que ella era nada menos que tía de los dos niños -al ser la presunta hermana del presunto padre de ambos, el legionario San Vidal-, y que ella era la encargada de su educación, por lo que aparece siempre junto a ellos, portando un libro e instruyendo a sus sobrinos. Pero esto contradice el relato de la passio de los dos Santos, que afirma que iban al colegio con los demás niños y que fueron capturados al volver; y que además, no menciona en absoluto a ninguna tía suya que se llamase Marta. Por no hablar de que el martirio de los Santos se ubica en la persecución de Diocleciano (303-304), por lo que difícilmente ella habría podido educarles si ya la martirizaron en 251. De lo cual, yo deduzco que es tan sólo otro dato inventado por la imaginación popular, que buscaba prestigiar a la Santa de Astorga vinculándola con los Santos de Alcalá; del mismo modo que se vinculó artificialmente a Santa Lucía con Santa Águeda, Santa Inés y Santa Emerenciana… y otros tantos casos en los que se quiere hacer participar a un Santo del prestigio de otro.

Relieve de la Santa instruyendo a los Santos Justo y Pastor. Parroquia de la Santa en Astorga, España. Fotografía: Blas Miguélez.

Relieve de la Santa instruyendo a los Santos Justo y Pastor. Parroquia de la Santa en Astorga, España.
Fotografía: Blas Miguélez.

Pero no es lo único cuestionable. No habiendo fuentes antiguas ni contemporáneas que prueben la existencia de la Santa, con un relato medieval que abunda en tópicos que no inciden realmente en el lugar de procedencia ni en el de martirio, dándose por supuesto que sería en la misma ciudad de Astorga, hay que plantearse, realmente, si la Santa era hispana. Pues se sabe que el tal Paterno, bajo Decio, era procónsul… pero no en Hispania, sino en Asia Menor (!!!). Ante esto, se pueden barajar dos hipótesis:

1. Que la Santa no fuera hispana ni oriunda de la ciudad de Astorga, sino de origen asiático. Que fuera en efecto juzgada, martirizada y ejecutada por orden del procónsul Paterno en su ámbito de gobierno, Asia Menor. Y que, por el traslado de sus reliquias a Hispania o narraciones legendarias, se la hiciese hispana de nacimiento e hija de la ciudad. Esto ha ocurrido en el caso de Santa Columba, Santa Quiteria, San Marcelo, Santa Marciana, Santa Julia, San Antolín y otra infinidad de santos asiáticos y africanos a los que por traslados de reliquias o por datos legendarios, se les hace oriundos del lugar donde finalmente éstas van a reposar.

2. Es posible que existiese una mártir de Astorga que en efecto, fuese torturada y ejecutada en la persecución, pero que con el tiempo su culto acabase siendo confundido con el de la Marta asiática.

Personalmente me inclino a aceptar la primera hipótesis, por ser más razonable y existir tantos casos idénticos de Santos que confirman la regla. Además, el nombre de Marta es de origen oriental -hebreo- y no latino ni asturicense ni nada que se le parezca, lo que hace más probable dicha hipótesis. Sin embargo, dicho traslado no está documentado, aunque tampoco lo está el origen asturicense de la Santa. Sigue la polémica.

A pesar de lo vago e inexacto de la vida de la Santa, su culto siempre ha permanecido en Astorga. Ya en el s.IX, dentro de las murallas de la ciudad, existía un monasterio -hoy parroquia- dedicado a ella y que, según la tradición, fue construido sobre la casa donde ella vivía.

Detalle de los frescos de Francisco de Goya y Lucientes en la cúpula "Regina Martyrum" en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, Zaragoza (España). A la izquierda se ve a la Santa con los Santos Justo y Pastor.

Detalle de los frescos de Francisco de Goya y Lucientes en la cúpula «Regina Martyrum» en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, Zaragoza (España). A la izquierda se ve a la Santa con los Santos Justo y Pastor.

Uno de los monasterios más insignes de la diócesis, en la región de Tera, está también dedicado a ella y goza de ciertos privilegios reales concedidos en base a que se le atribuyen numerosos milagros. Allí es donde se veneran sus reliquias.

Es conmemorada por todos los hagiógrafos españoles, especialmente por Tomás de Trujillo en su Thesaurus concionatorum, del cual dependen todos los escritos posteriores. Baronio introdujo su memoria en el Martirologio Romano, aunque, debido a la gran incertidumbre en torno a la vida de esta Santa, ha sido retirada en su última reedición, la del año 2001.

Es la patrona principal de la ciudad de Astorga desde el año 1741 y su fiesta se celebra el 23 de febrero, día en el que según la tradición, fue decapitada. En este día, en Astorga, se le hace una ofrenda y se le agradece la protección; pero los festejos principales, sin embargo, se desarrollan en agosto, cuando el clima es más amable.

La iconografía de la Santa, prácticamente sin desarrollar, la muestra simplemente como una doncella portando la palma del martirio y el libro de los Evangelios, o en actitud de enseñar con un libro a sus presuntos sobrinos, los Santos Justo y Pastor. Curiosamente, el ciclo pictórico, obra de Gaspar de Palencia, confunde constantemente a esta Santa mártir con Santa Marta de Betania, pues los episodios representados -la tarasca, la resurrección de Lázaro– pertenecen a ésta última; siendo pertenecientes a la mártir sólo las escenas con Justo y Pastor. De todos modos, la devoción popular no las confunde -espero- y en Astorga la mártir es festejada de manera muy especial.

"Aleluya" (estampa) de la Santa con los Santos Justo y Pastor, editada para la Pascua de 1996. Parroquia de la Santa en Astorga, España.

«Aleluya» (estampa) de la Santa con los Santos Justo y Pastor, editada para la Pascua de 1996. Parroquia de la Santa en Astorga, España.

En resumen: Santa que parece ser real, pero que probablemente era de origen asiático, fue martirizada allí y, a partir del traslado de sus reliquias, empieza a considerársela hispana y oriunda de la ciudad de Astorga, ubicando su martirio también allí y trasladando a Paterno, que era procónsul en Asia Menor, a este contexto. No se conoce nada de su vida y martirio; y el parentesco con los Santos Justo y Pastor, es totalmente ficticio.

Existen otras mártires de nombre Marta, entre ellas, la mártir persa esposa de Mario y madre de Habacuc y Audifax -de quienes me gustaría hablar un día- y alguna otra santa de origen oriental. En Filipinas, parroquia de Molo, hay una imagen dedicada una Santa Marta (V y M) que sólo podría ser nuestra Santa de hoy, pero no está claro ya que lleva un turbante persa, que es el atributo de la Marta martirizada en Roma. En general, la Santa más conocida de este nombre es la discípula de Cristo, hermana de María y Lázaro de Betania, lo que deja a las demás Martas en un aura de confusión.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi), Ed. Città Nuova.
– Butler, Alban, Vidas de los Santos. Ed. Libsa, 1992.

Enlaces consultados (24/01/2013):
http://www.astorga.com/magg/stamarta.htm
http://www.santamartaastorga.com/index.html
http://ca.wikipedia.org/wiki/Marta_d’Astorga
http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=671

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Contestando a algunas breves preguntas (III)

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Óleo de la Inmaculada por el pintor barroco español Francisco de Zurbarán (1630-1635). Museo Diocesano de la catedral de Sigüenza, España.

Pregunta: ¿Podrían decirme cual es el color de la cinta de Santa Teresa? ¿Y el de Purificación?

Respuesta: Este es un tema nada fácil de explicar porque no existen “cintas de colores normalizadas” para cada santo. Cada uno, cuando se cuelga una medalla, se pone un cordón, cinta o similar del color que quiere. De todos modos he hablado con un fraile carmelita, amigo mío, al que le he preguntado lo relativo a santa Teresa. El dice lo mismo que yo y que, desde luego, cada vez se ven menos las medallas de la santa y que si habría que asignarle un color a las cintas, cosa que él duda, debería ser el marrón pues ese es el color de los carmelitas, aunque a veces se pongan encima unas capas blancas.

En cuanto a Purificación, quiero decirte que existe una santa Purificación mártir (es Santa Mundicia) virgen mártir extraída de las catacumbas y venerada en Munich, pero de ella no conocemos ninguna medalla. Por otro lado a la Inmaculada Concepción también se la conoce como la Purísima Concepción y de hecho casi todas las personas que se llaman Purificación celebran su onomástica el 8 de diciembre en vez del 2 de febrero. Y de la Inmaculada si hay multitud de medallas. Normalmente las cintas son de color celeste (azul claro) porque existe el privilegio de que en España y países latinos, el color litúrgico de ese día sea ese. En el resto del mundo es el blanco, por lo que las cintas también podrían ser blancas.

Pregunta: Hola a todos. Vivo en Lisboa y me especializo en “Rubricismo”; trabajo con los libros existentes en castellano y en latín: Solans, Martinucci, March, etc, pero colecciono misales. Soy de fe ortodoxa aunque me gustan las liturgias latinas; mi pregunta sería para alguien que hable serbio y castellano ya que necesito comprar y no se donde, un Misal (podría ser en PDF) en lengua eslava (glosolítico) y mi mayor necesidad es por la transliteración, a fin de escuchar liturgias celebradas en esa lengua y poder acompañar la lectura textual, con el propósito de redactar un librito en castellano que pueda ayudar a los liturgistas de Latinoamérica a comprender la belleza fonética de esta liturgia. Portugal

Vista de una tabla con los símbolos del alfabeto glagolítico de la antigua Iglesia eslava.

Respuesta: Supongo que te estarás refiriendo al glagolítico. El Glagolítico es uno de los alfabetos que se usaron en Croacia. En alfabeto glagolítico hay un misal con transliteraciones en latín, que lo puedes ver en este link.

Junto a la Liturgia, que es la romana antigua, está también el llamado canto glagolítico, con bastantes influencias orientales pero de temática católica, ya que ni el glagolítico es un rito, ni es ortodoxo. Lo que no se ya es si los rutenos utilizaron también el alfabeto glagolítico en las trascripciones de la Divina Liturgia, pero desde luego en Serbia, no. En Serbia siempre se ha utilizado la Liturgia de San Juan Crisóstomo o San Basilio en alfabeto cirílico y en eslavo eclesiástico. Si lo que buscas es una Liturgia Ortodoxa en eslavo eclesiástico transliterada con caracteres latinos, eso no existe.

Para conseguirte esta respuesta he tenido que recurrir a un buen amigo que habla serbio y castellano.

Fotografía de la Santa en su hábito de carmelita.

Pregunta: He oído a varias personas, incluso sacerdotes, decir que Santa Teresa de Lisieux fue declarada por Pío XI, aunque de forma no solemne, co-patrona de Rusia y de México y esto debido a las persecuciones en ambos países. No he encontrado información al respecto, salvo de Rusia a quién encomendó el Papa. ¿Podrían decirme si esta información es cierta? En unión de oraciones.

Respuesta: La verdad es que Santa Teresa de Lisieux fue para el Papa XI una santa muy especial: él tenía en la mesa de su despacho el diario de Teresa de Lisieux y la “Historia de un alma” y tanto le caló, que impulsó rápidamente el proceso de beatificación, la beatificó (29 de abril de 1923) y la canonizó dos años más tarde (17 de mayo de 1925), la declaró “estrella de su pontificado” y patrona de las misiones junto con San Francisco Javier, patrona de la Obra de San Pedro apóstol para el clero nativo y co-patrona de Francia con Santa Juana de Arco e impulsó la construcción de su santuario en Lisieux, aunque al principio se encontró con una fuerte oposición por parte del clero de la diócesis (no sé el por qué), pero lo consiguió.

En el año 1927, en uno de los momentos más difíciles de la persecución contra la Iglesia en México (la época de los santos mártires mexicanos), el Papa consagró el país a la protección de Santa Teresa, llegando a escribirle a los obispos mexicanos: “Cuando la práctica religiosa quede restablecida en México, deseo que Santa Teresa del Niño Jesús sea reconocida como la mediadora de la paz religiosa en vuestro país”.

En los encontronazos que tuvo con el gobierno fascista italiano en el año 1931 a cuenta de la ilegalización de la Acción Católica Italiana, también decía: “Mi pequeña santa, haz que todo se arregle en la fiesta de la Virgen” y efectivamente, todo se arregló el 15 de agosto del mismo año. En cuanto a si encomendó a Rusia a Santa Teresa, no sé nada.

Imagen contemporánea del Santo. Asilo-Casa de la Misericordia de Bilbao, España.

Pregunta: Quisiera saber un poco más sobre las reliquias de San Mamés y si es auténtica la reliquia del santo existente en el campo de fútbol del Atlético de Bilbao.

Respuesta: Te amplio un poco más lo que ya relato en el artículo sobre San Mamés publicado en el blog el día 17 de agosto del año pasado.

San Mamés fue sepultado en Cesarea de Capadocia y hasta finales del siglo VI no aparece ninguna información acerca del traslado de sus reliquias. Es la monja Baudovinia la que al escribir en el año 587 la vida de Santa Radegunda, nos dice que esta santa reina de los francos envió a Jerusalén al sacerdote Reoval a fin de conseguir una reliquia para llevarla a su monasterio de la Santa Cruz en Poitiers. Este sacerdote consiguió que el patriarca jerosolimitano le facilitara un dedo del santo niño mártir. Sin embargo, hay quienes afirman que esta reliquia no era de este santo, sino de otro santo del mismo nombre sepultado en Jerusalén ya que las reliquias de nuestro San Mamés no habían sido trasladadas desde Cesarea de Capadocia hasta Jerusalén. El peregrino Teodosio confirma por aquellas fechas que el cuerpo permanecía en Cesarea.

En el año 1069, Nicetas Serronio asegura que en aquellas fechas el cuerpo del santo fue trasladado a Constantinopla, desde donde se hicieron algunos repartos de reliquias a determinadas iglesias tanto de Oriente como de Occidente, pero quedando siempre en Constantinopla la mayor parte del cuerpo del mártir.

En el año 1075, el obispo Reinaldo de Langrés obtuvo del Patriarca de Constantinopla la concesión de uno de los brazos del santo para llevarlo a su diócesis, pero como le he dicho en mi respuesta anterior es en el año 1204 cuando los cruzados robaron el cráneo y lo llevaron también a Langrés. Esto lo confirma el sacerdote Walon de Dampierra quién lo obtuvo un año más tarde del cardenal Pietro de Capua y que fue quién lo llevó personalmente a dicha ciudad francesa. En el año 1726 una pequeña porción de dicha reliquia fue cedida por los canónigos de Sangres a la iglesia de Sceaux, cercana a París.

Vista del célebre estadio de San Mamés, sede del club de fútbol Athletic de Bilbao (España), donde se dice que se venera una reliquia del Santo.

Es verdad que en el año 1695, el Papa Inocencio XII dice en una bula papal que entrega el cráneo del santo al Inquisidor Don Juan de Texada el cual lo llevó a la Iglesia de la Magdalena de Zaragoza, pero está meridianamente claro que se trata de una reliquia falsa, no auténtica, (pudo ser de un cuerpo santo extraído de las catacumbas) porque la robada en Constantinopla jamás ha salido de Langrés.

A esta “supuesta reliquia” existente en Zaragoza se le extrajo un pequeño trozo en el año 1946 y se llevó al asilo de San Mamés de Bilbao y exactamente no se adonde se encuentra actualmente, pero es seguro que ni esa porción ni la reliquia existente en Zaragoza, son del cráneo auténtico del santo. Otras muchas ciudades manifiestan tener reliquias suyas y las hay quienes aseguran tener el cuerpo completo. Por supuesto se trata de cuerpos santos extraídos de las catacumbas romanas a los que se les ha puesto ese nombre. Algo parecido puede suceder con la que se dice está en el estadio del Atlético de Bilbao.

Óleo de la conversión de San Pablo, obra del pintor barroco Peter Paul Rubens (1620). Gemäldegalerie de Berlín (Alemania), desaparecido en 1945.

Pregunta: Tengo entendido que la cristología o teología sobre Cristo y especialmente su divinidad, está basada fundamentalmente en los escritos de San Pablo. ¿Eso es cierto?

Respuesta: La Teología es una disciplina muy amplia y compleja y en su conjunto está basada en las Sagradas Escrituras, especialmente en el Nuevo Testamento, en la doctrina de los Concilios Ecuménicos y en los escritos de los Santos Padres de la Iglesia. No está basada únicamente en las epístolas de San Pablo, aunque bien es verdad que este apóstol tiene las ideas muy claras cuando escribe sobre nuestro Señor: Para él, Cristo es Dios hecho hombre. Te reseñaré algunos apuntes sacados del libro “Teología de San Pablo” editado por la BAC.

“Cristo, Dios bendito sobre todas las cosas, amén” (Romanos, 9, 5). Este es el texto griego: ὧν οἱ πατέρες, καὶ ἐξ ὧν ὁ Χριστὸς τὸ κατὰ σάρκα: ὁ ὢν ἐπὶ πάντων θεὸς εὐλογητὸς εἰς τοὺς αἰῶνας, ἀμήν”. La traducción exacta sería “… a quienes pertenecen los patriarcas y de quienes es Cristo en cuanto a la carne, quién es sobre todas las cosas Dios bendito por los siglos, Amen”. Hagamos hincapié en que equipara, iguala, identifica a Cristo con Dios, “Χριστὸς” con “θεὸς”. Dios con mayúsculas. Más claro que el agua. Para San Pablo, Cristo es Dios bendito.

En el texto griego de la Epístola a Tito, 2, 13: “προσδεχόμενοι τὴν μακαρίαν ἐλπίδα καὶ ἐπιφάνειαν τῆς δόξης τοῦ μεγάλου θεοῦ καὶ σωτῆρος ἡμῶν Χριστοῦ Ἰησοῦ”, que significa: “guardando la dichosa esperanza y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo”, nuevamente iguala a Dios con Jesucristo: “θεοῦ” con “Χριστοῦ Ἰησοῦ”. Como vemos en este texto original griego, “gran Dios y Salvador nuestro” están precedidos de un solo artículo y seguidos del sustantivo “Jesucristo”. Si San Pablo hubiese querido distinguir entre el “gran Dios” y el “Salvador nuestro Jesucristo” disponía de dos medios sencillos: o duplicar el artículo o interponer el sustantivo (“del gran Dios y del Salvador nuestro” o “del gran Dios y de Jesucristo, Salvador nuestro”); sin embargo, no los emplea. Y no es que no los conozca, pues se vale bien de ellos cuando le interesa. Al principio de la misma Epístola dice: “Gracia y paz de parte de Dios Padre y de Jesucristo, nuestro Salvador” (Tito, 1, 4). “χάρις καὶ εἰρήνη ἀπὸ θεοῦ πατρὸς καὶ Χριστοῦ Ἰησοῦ τοῦ σωτῆρος ἡμῶν”.

Icono ortodoxo americano de la visión mística de San Pablo en el templo.

Si Dios no es aquí Cristo, ¿por qué le dice grande? Es extraño llamar a Dios Padre el gran Dios, porque San Pablo nunca lo utiliza. Atribuida a Cristo, esta expresión tiene razón de ser porque la denominación Dios, sin otra limitación o añadidura, San Pablo solo la reserva a Dios Padre o a Dios en cuanto prescinde de la pluralidad de Personas. Cristo es el gran Dios, expresión que sin rebajar o atenuar la significación de la palabra Dios, es muy apta para designar a una persona divina distinta del Padre.

En la Segunda Epístola a los Corintios, 13, 13, le dirige una fórmula trinitaria, equiparándolo al Padre y al Espíritu Santo. Dice el texto griego: “χάρις τοῦ κυρίου Ἰησοῦ Χριστοῦ καὶ ἡ ἀγάπη τοῦ θεοῦ καὶ ἡ κοινωνία τοῦ ἁγίου πνεύματος μετὰ πάντων ὑμῶν”, que traducido textualmente es: “la gracia del Señor Jesucristo y el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo, sea con todos vosotros”. Recordemos aquí lo dicho en Mateo, 28, 19: “…bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

En el texto cristológico de Filipenses, 2. 5-11, dice: “…ἐν Χριστῷ Ἰησοῦ, ὃς ἐν μορφῇ θεοῦ ὑπάρχων οὐχ ἁρπαγμὸν ἡγήσατο τὸ εἶναι ἴσα θεῷ……ἵνα ἐν τῷ ὀνόματι Ἰησοῦ πᾶν γόνυ κάμψῃ ἐπουρανίων καὶ ἐπιγείων καὶ καταχθονίων…..θεοῦ πατρός”, que significa: “…en Cristo Jesús, que existiendo en la forma de Dios… para que en el nombre de Jesús, toda rodilla se doble, de los seres celestes, de los terrenales y de los infernales… Dios Padre”.

Utiliza la palabra “μορφῇ, o sea “forma”. “Forma” a diferencia de “figura”, significa algo íntimo y característico del ser. Forma de Dios es, consiguientemente, el ser propio de Dios. En este sentido usaban esta expresión los griegos en tiempos de San Pablo. En nuestra terminología, forma equivale a naturaleza o esencia de Dios. “Forma” siempre será el conjunto de rasgos característicos que distinguen una cosa, sea cual sea el matiz particular que se le de o el origen filosófico que se le atribuya. Y aplicada a Dios, no puede ser sino el conjunto de los atributos distintivos de Dios, que es en definitiva, su naturaleza, esencia o sustancia. Y de esta “forma” de Dios, no dice San Pablo que Jesucristo la tomó o que fue hecho en forma de Dios, sino que “existía en forma de Dios”, que equivale a decir que poseía como propia la naturaleza divina, que realmente, era Dios. Al final dice que Jesucristo es Señor y que en razón de su señorío, toda rodilla se dobla ante Él y toda lengua confiesa que Él es el Señor.

San Pablo redactando sus Cartas. Óleo barroco de Valentin de Boulogne o Nicolas Tournier (ca. 1620). Museum of Fine Arts, Houston (EEUU).

Isaías, en 45, 18-24 dice: “Yo soy Señor y no hay otro… Ante mi se doblará toda rodilla y jurará toda lengua por Dios”. San Pablo cita este mismo texto, algo libremente, cuando le dice a los Romanos (14, 11): “Vivo yo, dice el Señor, que a mi se doblará toda rodilla y toda lengua alabará a Dios”.

En este texto, tanto el profeta como el apóstol, no solo hablan de Dios en cuanto Dios, sino que le presentan como reclamando para si exclusivamente honores y derechos privativamente divinos. Estas prerrogativas son tres: el nombre o título de Señor, el que toda rodilla se doble ante Él y el que toda lengua jure por Él y lo alabe. Ahora bien, estos tres honores que Dios reclama para sí, San Pablo los atribuye a Jesucristo, sin limitaciones ni atenuantes. Y quién así habla es un judío obstinadamente monoteísta, enemigo nato de toda usurpación sacrílega de los derechos divinos y de toda profanación de la divinidad. Que el texto de Isaías, aplicado antes por él mismo a Dios en cuanto Dios, lo aplique ahora a Jesucristo, en lo que tiene de más crudamente divino, no se concibe si San Pablo no mira y adora como Dios a Jesucristo.

Recordemos otra vez a Isaías, 42, 8 y 48, 11. “Yo soy el Señor, Yahvé: tal es mi nombre. Mi gloria a otro no daré ni mi honor a los ídolos”. Pues esta gloria intransferible, esta gloria divina de ser en sentido trascendente Señor, la comunica Dios Padre a Jesucristo porque, con ser personalmente distinto, no es otro Dios, sino un solo Dios y Señor con Él. Dice el texto griego traducido: “que el Señor Jesús está en la gloria de Dios Padre”. Por este consorcio de la gloria de Dios Padre, llama el mismo apóstol a Jesucristo, “el Señor de la gloria” (1ª Corintios, 2, 8)

San Pablo predicando a los atenienses. Cartón para tapiz de Raffaello Sanzio (1515-1516). Victoria and Albert Museum, Londres (Reino Unido).

En la Epístola a los Hebreos 1, 6 dice: “ ὅταν δὲ πάλιν εἰσαγάγῃ τὸν πρωτότοκον εἰς τὴν οἰκουμένην, λέγει, καὶ προσκυνησάτωσαν αὐτῷ πάντες ἄγγελοι θεοῦ” o sea, “Y otra vez, cuando introduce a su Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios”. Solo se adora a Dios y Dios mismo manda que adoren a Cristo todos los ángeles. Podríamos seguir poniendo citas de San Pablo, pero yo creo que con estas es más que suficiente para demostrar que, para San Pablo, Cristo es Dios. Sin embargo te quiero reiterar nuevamente que no son estos los únicos textos bíblicos que hacen referencia a la divinidad de Cristo.

Antonio Barrero

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San Antonino de Apamea, mártir

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Imagen del Santo en la iglesia de Nuestra Señora de Lekeitio, Vizcaya (España).

Imagen del Santo en la iglesia de Nuestra Señora de Lekeitio, Vizcaya (España).

Pregunta: Quería felicitaros por este magnífico blog que sigo con frecuencia y me resuelve muchas dudas. Una de ellas se refiere a la advocación de la iglesia parroquial de la Font d´Encarrós, pueblo de la provincia de Valencia, que está dedicada a un tal San Antonino Mártir, como reza el azulejo de su fachada. He preguntado en el pueblo y, aparte de ser un santo desconocido, los pocos que saben algo de él me dan datos muy confusos y contradictorios. En lo que sí concuerdan es que es patrón de Palencia. Gracias. España.

Respuesta: Pues vamos a ver si somos capaces de aclarar quién es este santo, del que hay mucho escrito, pero mal escrito y me estoy refiriendo a San Antonino de Apamea. En el códice Wissenburgense del Martirologio Jeronimiano se le recuerda el día 3 de septiembre con estas palabras: “In Siria Seconda provincia in regione Apamiae, Antonini pueri annorum XX vico Aprocavictu sub Constantio imperatore”. La “passio” primitiva se perdió pero con lo que de ella permanece en los sinaxarios es suficiente para reconstruir en parte su vida.

Antonino nació en Aribazos, en Siria y era cantero de profesión. Un día, pasando por Kapronaguidos, localidad vecina a Apamea reprendió violenta pero inútilmente a los paganos que estaban adorando a sus ídolos. El códice Cryptoferratense recuerda que, a partir de ahí, Antonino se retiró durante dos años junto a un anacoreta llamado Teotimo, pero que gracias a las oraciones de éste retornó a Kapronaguidos. Entonces con un celo, quizás excesivo, penetró en el templo pagano y rompió los ídolos, lo que enfureció a los paganos que lo abatieron. A petición del obispo de Apamea, lo dejaron libre para que allí regresara y se dedicó a ayudar a construir una iglesia dedicada a la Santísima Trinidad, pero una noche fue asaltado por unos paganos que, cuando solo tenía veinte años de edad, lo asesinaron.

Esto que te acabo de relatar corresponde a unas notas anexas al Martirologio Jeronimiano, pero de hecho, existen datos que hacen pensar que lo más probable es que Antonino fuera martirizado después de haber cesado las persecuciones contra los cristianos, pero en unos momentos de intolerancia mutua que, como es normal, persistieron después de las persecuciones.

Vista de las ruinas romanas de Apamea (Siria), patria natal de San Antonino, mártir.

Vista de las ruinas romanas de Apamea (Siria), patria natal de San Antonino, mártir.

En cuerpo de Antonino fue descuartizado y, según el Sinaxario Armenio, fue sepultado en una caverna cercana a Apamea, sobre la cual el obispo de la ciudad mandó construir una basílica que le fue dedicada, pero que fue destruida por Cosroes en el siglo VII. Esta basílica es mencionada en el año 518 en las Actas de un concilio (ó sínodo) celebrado en Siria y en el 536 en una especie de memorando que presentaron los obispos sirios en el Concilio Ecuménico de Constantinopla.

Teodoreto nos certifica que en Apamea se celebraba solemnemente la festividad del santo y el Sinaxario Constantinopolitano lo recuerda por su nombre los días 7, 9 y 10 de noviembre, mientras que, como dije antes, el Martirologio Jeronimiano lo recuerda el 3 de septiembre. Los calendarios mozárabes, lo mencionan el 2 de septiembre, que es la fecha en la que se celebra a San Antolín en Palencia.

En el Martirologio Romano, la figura de este santo, aunque en el mismo día 2 de septiembre, se transporta a las Galias, pero lo es por una errata de interpretación del Martirologio Jeronimiano. Quién cometió ese error de decir que Antonino era de las Galias, fue el cardenal Baronio que creyó necesario incluir algunos datos sobre su culto en Francia y en España y “le dio la nacionalidad francesa quitándole la nacionalidad siria”.

A principios del siglo IX, en un monasterio existente en Saint-Antonin-du-Rouergue, cerca de Noble-Val, se dice que se veneraban la cabeza y parte del cuerpo del santo. Para explicar el por qué estaban allí dichas reliquias, se recurre a la milagrosa navegación de una barca, guiada por los ángeles, que desde Pamiers la llevó a Saint-Antonin pasando por Ariège, el Garona, el Tarn y el Aveyron.

Cripta de San Antolín, en Palencia (España).

Cripta de San Antolín, en Palencia (España).

Rodrigo Ximénez de Toledo en el capítulo VI de su obra “De rebus Hispaniae”, nos cuenta como el rey Sancho III el Grande (1000-1035), un día, cazando en una ciudad abandonada llamada Palencia descubrió una cripta en ruina dedicada a San Antonino en la cual se encontraban un brazo y la clavícula del santo. El rey restauró la cripta e hizo construir sobre ella una iglesia, ordenando repoblar dicha ciudad de Palencia a la cual le concedió la dignidad episcopal; asimismo, la tradición palentina reconocía que aquellas reliquias pertenecían a San Antonino de Pamiers. Todo este relato del rey Sancho, de los traslados de reliquias, etc. son legendarios por mucho que los recogiese Rodrigo Ximénez de Toledo en su obra y siempre aparecen en el centro de ellos la localidad de Pamiers. Allí existía un monasterio en torno al cual se había configurado un pueblo a principios del siglo XII, pueblo que tomó el nombre de Apamia, que cambió posteriormente a Pamia y después a Pamiers, siendo imposible acertar adonde llegaron antes las reliquias, si a Noble-Val, o a Pamiers o a Palencia.

Los bolandistas dicen que antes de la destrucción de Apamea por parte del rey persa Cosroes, a principios del siglo VII, «es muy probable» que las reliquias fueran llevadas a Noble-Val por un tal Festo, que era príncipe de los rutenos, que habitaban en lo que actualmente es Tarn en Francia y que desde Noble-Val, algunas reliquias «pudieron» pasar a Fredelas (la actual Pamiers) y que desde allí, un brazo y una clavícula fueron llevadas a Palencia; que ese sería el orden lógico. Con el tiempo, se perdió la memoria del traslado desde Apamea de Siria y los habitantes de Pamia (Pamiers) convirtieron a San Antonino en un santo local, haciéndolo descendiente de un rey godo, que habiéndose ordenado de sacerdote evangelizó Toulouse, Pamiers y otras localidades galas.

Imagen del Santo venerada en su cripta de Palencia, España.

Imagen del Santo venerada en su cripta de Palencia, España.

El error del cardenal Baronio al incluirlo en el Martirologio Romano está directamente relacionado con esta tradición errónea. Pero Baronio, no contento con esto, comete otro error al tomar unos datos del Martirologio de Usuardo e inventarse el 3 de septiembre: “Capuae sanctorum Aristaei episcopi et Antonini pueri”, o sea, se inventa un Antonino mártir en Capua porque confunde un texto que aparece en el códice Bernense, que es de finales del siglo VIII, en el que se dice: “in partibus Campaniae” y el lo cambia por “in partibus Apamiae”. ¡Buen trabajo el del cardenal Baronio!

Resumiendo: ¿qué hay de verdad en todo esto?
– Que es un santo sirio y no galo.
– Que debió ser algo exaltado pues fue asesinado porque se metió en “berenjenales” cuando ya las persecuciones habían acabado.
– Que posiblemente, ese ímpetu fue debido a su juventud (veinte años).
– Que no era diácono ni evangelizó las Galias y que las reliquias llegaron a las Galias no por arte de magia: transportadas por los ángeles, sino trasladadas por un ruteno a fin de salvarlas de la profanación de Cosroes.

Salvador

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santo Niño Milagroso de Tlaxcala

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vista de la venerada imagen coronada.

Vista de la venerada imagen coronada.

En la población de Tlaxcala, Tlaxcala en México, estado famoso por diversas advocaciones consideradas milagrosas y por los Beatos Niños Mártires de Tlaxcala, es venerada una imagen del Niño Jesús, conocido como “El Niño Milagroso”.

Según narra una piadosa leyenda, a principios del siglo XX una familia pobre de Tlaxcala comenzó a fabricar imágenes religiosas en una tosca madera conocida como ayacahuite, pero debido a que el padre de familia, quien era el escultor no tenía ningún tipo de educación artística, las imágenes tenían muy poca calidad en el acabado, pero era la única forma de mantenerse que tenían en esta familia.

La familia salía todos los días a vender de casa en casa sus imágenes religiosas y por el mes de junio de 1913 pasaron por la casa de la familia Anzures y estos, aunque no necesitaban imágenes religiosas, por ayudar a la pobre familia adquirieron un niño Jesús. Una de las hijas del matrimonio Anzures de nombre Concepción y conocida de cariño como “Conchita” quedó encantada con la imagen y de inmediato la cargó y le demostró gran devoción.

Al llegar el mes de diciembre en la Nochebuena, llegó el momento de colocar la imagen del Niño Jesús en el nacimiento; al año siguiente, el 2 de febrero en la festividad de la Presentación del Señor como es costumbre en México (sobre lo cual recomiendo leer el artículo Día de Reyes y Candelaria en México) de vestir y levantar al niño Jesús del nacimiento, la familia le había confeccionado al niño un hermoso ropón en color azul pálido con gorrito y zapatitos de estambre, pero al levantar la imagen para arrullarlo, Conchita sintió algo extraño, como que la imagen se movía en sus brazos. Ella pensó que posiblemente era su imaginación pero se lo comentó a los presentes invitados a la celebración de la “levantada del nacimiento” y estos sorprendidos observaron la imagen y realmente constataron que la imagen tenía ligeros movimientos. Ante el portento, la familia y los asistentes iniciaron el rezo de triduos y novenarios en honor al Niño Jesús culminando con una misa.

La fama del “Niño Milagroso” como empezó a llamarle la gente, se extendió y cada día llegaban más devotos a pedir y agradecer favores a la imagen, por lo cual, la familia Anzures decidió donar la imagen a la Iglesia para que el “Santo Niño Milagroso” fuera venerado en algún templo. El 26 de febrero de 1914 el Obispo mandó una carta al párroco de la zona, ordenándole que la imagen del Niño Jesús no se moviera y que fuera encerrada en un nicho bajo llave y no debía abrirse de no ser por mandato del Obispo.

Uno de los milagros que se cuentan de la imagen es de una señora gravemente enferma de paperas que pidió al sacerdote que la imagen le tocara su parte inflamada; este accedió y al poco tiempo la mujer sanó de aquella dolencia.

Otra vista de la venerada imagen, sin coronar.

Otra vista de la venerada imagen, sin coronar.

Otro milagro aconteció en 1934. El 28 de febrero de ese año una mujer cayó herida gravemente por un arma de fuego causándole una hemorragia interna: en el sitio donde ella residía no había médicos y sus hijos preocupados comenzaron a invocar al Santo Niño Milagroso y su hijo corrió a Tlaxcala a buscar un medico que la atendiera; al llegar el doctor y revisar a la mujer le dijo a su esposo que no había nada que hacer por ella. La familia, sin perder la fe, siguió invocando al Santo Niño Milagroso de Tlaxcala y al cuarto día la señora estaba completamente restablecida. Al cumplir el mes de su accidente y estar completamente sana, la mujer y su familia se dirigieron a Tlaxcala para agradecer por el milagro al Santo Niño.

La festividad del “Santo Niño Milagroso de Tlaxcala” se celebra el día 14 de febrero con la innumerable visita de sus devotos al templo de San José donde es venerado, que en agradecimiento de sus milagros le llevan juguetes por considerar que al ser a Cristo en su infancia al que veneran y tratarse de la imagen de un niño, le gustarán los juguetes.

André Efrén

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Siervo de Dios Francisco Orozco y Jiménez, arzobispo de Guadalajara

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Ob. Fco Orozco y Jiménez (Recopilación de fotos Diac. Francesco Lay).

Ob. Fco Orozco y Jiménez (Recopilación de fotos Diac. Francesco Lay).

Francisco Orozco y Jiménez, es para la historia de la Iglesia de México, uno de los obispos más importantes del S. XX. Su figura es la del Buen Pastor, que tiene la responsabilidad de cuidar al rebaño, impidiendo el ataque del lobo y procurando que la doctrina se transmitiera en forma íntegra, predicando la palabra a tiempo y destiempo, a pesar de las adversidades e incomprensiones que resulten del esfuerzo.
La vida de este pastor transcurre durante el periodo más difícil de la Iglesia mexicana: el de la persecución religiosa, y por ser un hombre fiel a sus principios y firme defensor de la Iglesia, igual que San Atanasio de Alejandría, fue desterrado cinco veces del País. No padeció el martirio, pero su sufrimiento fue grande, pues siendo muy apegado a sus fieles, grande fue su dolor al verse lejos de ellos y de su Diócesis.

Infancia y estudios
Nació en la levítica ciudad de Zamora, Michoacán, el 19 de noviembre de 1864, hijo de José María Orozco y Cepeda y de Mariana Jiménez y Quiroz, a quien perdería cuando sólo tenía nueve años. Inició sus estudios en su ciudad natal en 1870, continuándolos en Jacona, Michoacán, en 1874. Luego parte hacia Roma, donde estudió en el Colegio Pío Latino, desde el 15 de agosto de 1876, continuando en la Universidad Gregoriana hasta 1886. Allí obtuvo los grados de Filosofía. Continuó los estudios sacerdotales en la Ciudad Eterna, recibiendo el presbiterado en la gran Urbe por ministerio del Cardenal Parrochi, Vicario del Papa León XIII, durante las Témporas de Invierno en 1887. Francisco Orozco y Jiménez tiene la formación de clérigo romano de hecho y derecho; durante los veintitrés años que estuvo al frente de la Iglesia de Guadalajara, lo mejor de su clero se formó en Roma.

Luego de su ordenación sacerdotal, volvió a su patria, siendo designado capellán de la Hacienda de la Noria y del templo de San Francisco, en Zamora, Michoacán, Vicerrector de la Escuela de Artes de allí mismo, luego, en la Ciudad de México, profesor y Director del Colegio Clerical de San Joaquín y Vicerrector del Seminario Conciliar de México. Fue Notario del V Concilio Provincial Mexicano y del primer Plenario Latinoamericano, celebrados en México y Roma, respectivamente.

Ob. Fco Orozco y Jiménez (Recopilación de fotos Diac. Francesco Lay). Fotografía de sus primeros días como obispo.

Ob. Fco Orozco y Jiménez (Recopilación de fotos Diac. Francesco Lay). Fotografía de sus primeros días como obispo.

Obispo de Chiapas
Fue designado Obispo de Chiapas por el Papa León XIII (con sede entonces en san Cristóbal de las Casas) el 30 de mayo de 1902, siendo consagrado por el Arzobispo de México, Don Próspero María Alarcón y Sánchez de la Barquera, el 15 de agosto de 1903, tomando posesión de su diócesis el 3 de diciembre del mismo año.

En esta sede, una de las más difíciles del país, desarrolló un fecundo episcopado. Trabajó por la unión de sus fieles, que por razones geográficas y étnicas, enfrentaban crisis sociales. Restauró la Catedral, dañada por los temblores de ese año y consagró su Diócesis al Sagrado Corazón de Jesús. Convocó y celebró el Primer Sínodo Diocesano y para mejor atención, hizo intercambio de parroquias entre Chiapas y el país de Guatemala, con la autorización de la Santa Sede. Entre sus obras materiales se recuerda la reedificación del Seminario Conciliar, al que dotó de un cuerpo de docentes bien preparados. Fundó dos Colegios para niños y niñas respectivamente, creó un orfanatorio, hizo venir a su obispado a varias congregaciones religiosas para que colaboraran en la re evangelización de la zona. En la plaza principal de San Cristóbal, hizo construir un monumento a Fray Bartolomé de las Casas, que también fue Obispo de Chiapas y gran defensor de los derechos de los indígenas.

Trabajó para dotar de electricidad a la ciudad. Fomentó un sistema de transporte de tracción animal de Arriaga a Comitán. Se prodigó tanto sobre los indígenas, especialmente por la etnia chamula, que sus enemigos con desprecio lo apodaron “el Obispo Chamula”, acusándolo de sublevar a los indígenas de la región. La realidad era que puso empeño para desterrar de entre ellos la embriaguez y otros vicios, promoviendo su desarrollo social. En 1907 estando de visita en Roma, se dio a la tarea de revisar en los archivos vaticanos todo lo relativo a Chiapas y de lo que encontró, hizo dos tomos de documentos inéditos con abundante e valiosa información sobre la región.

Fotografía oficial del Siervo de Dios como obispo de Chiapas.

Fotografía oficial del Siervo de Dios como obispo de Chiapas.

Interesado por la arqueología, logró reunir muchas piezas prehispánicas y virreinales que trasladó a Guadalajara y que, lamentablemente, se perdieron cuando las tropas carrancistas se posesionaron del palacio episcopal. Apasionado por los libros, integró una rica biblioteca con obras raras, tanto modernas como antiguas, donde había documentos del Archivo de Indias.

En octubre de 1912 sucedió un conflicto en la entidad, pues se cambió la capital del estado de San Cristóbal de las Casas a Tuxtla Gutiérrez, la postura antes encontrada del obispo ante el gobernador Flavio Guillén se había suavizado y este lo invitó a que lo casara en la nueva capital. En este lugar los habitantes eran de pensamiento más liberal y cuando supieron que el obispo iría a la ciudad, se opusieron a su visita. Ante la posibilidad de un conflicto, se cambió la ceremonia a Chiapa de Corzo, después de la cual, el obispo tuvo que radicar en Michoacán, desde donde puso en entredicho [1] a la ciudad durante un año, lo que causó su impopularidad. Desde 1911 hubo levantamientos para que se volvieran los poderes públicos a la antigua capital y se acusaba al Obispo Orozco de ser instigador del alzamiento, por esta dificultad y para evitar que se acrecentara y con el respaldo del Arzobispo de México, José Mora y del Rio, el Prelado tuvo que dejar su silla episcopal y el Papa San Pío X lo trasladó a la Arquidiócesis Tapatía el 23 de noviembre de1912, pues la sede había quedado vacante con la muerte del Arzobispo José de Jesús Ortiz.

Arzobispo de Guadalajara
El 9 de febrero de 1913 tomó posesión de su sede, con un recibimiento apoteótico. Si bien el pueblo lo recibió con alegría, el clero desconfiaba de él, pues teniendo 48 años, lo consideraba muy joven para el puesto; además con la fama de inquieto y levantisco y con el estigma de haber salido de Chiapas con el status de non grato, se tenía la idea de que era un prelado arrogante. Cuando tomó posesión de la Catedral, sucedió que salió desde el Palacio Episcopal, ubicado en la contra esquina de este templo, se dirigió en procesión con ciriales y turiferario, pertiguero, con ropaje conforme al protocolo y al llegar estuvo esperando varios minutos a que el Cabildo Eclesiástico saliera a darle la bienvenida según el protocolo, lo cual no sucedía. Esperó un tiempo prudente y al darse cuenta de que los canónigos querían darse importancia, se dio la media vuelta y regresó a su casa.

Escudo episcopal del Ob. Fco Orozco y Jiménez (Recopilación de fotos Diac. Francesco Lay).

Escudo episcopal del Ob. Fco Orozco y Jiménez (Recopilación de fotos Diac. Francesco Lay).

Allí redactó una carta para el Delegado Apostólico, donde refería el suceso y comisionó a dos jóvenes sacerdotes para llevarla a México y luego volvieran con la respuesta. Uno de estos mensajeros era sobrino de un canónigo. A su regreso, en tono confidencial les hizo saber que el Delegado le autorizaba a disolver el Cabildo y les pidió guardar el secreto. Más tardó en decírselo en que el sobrino fuera a llevar la noticia a su pariente. En esos días, el Cabildo de Canónigos tenía mucho poder económico y eclesiástico. Con este proceder, el Arzobispo tuvo la “espada de Damocles” sobre los canónigos, quienes se portaron dóciles y sin representar nunca ningún problema. El Arzobispo fue discreto de sus intenciones y su facultad al respecto y pudo comenzar a trabajar en paz con su clero. Nunca hizo efectiva su atribución. Luego, con circulares y fotos alusivas, hizo saber a sus diocesanos, que pese a su juventud, había trabajado eficazmente en Chiapas y que su juventud y fortaleza las ponía al servicio de esa su nueva Sede, una de las más importantes después de la México, con la de Puebla y Morelia. Poco a poco el Pastor se ganó el afecto de sus fieles.

En el inicio de su ministerio en Guadalajara, tuvo que enfrentarse con dos problemas, el primero, con el clero dividido, pues una parte era simpatizante del Canónigo Manuel Azpeitia y Palomar, candidato a la mitra tapatía, cuyos simpatizantes irían con el Delegado Apostólico a llevar quejas y versiones injuriosas y con el respaldo del Arzobispo de México, José Mora y del Rio, se buscó que la Santa Sede lo removiera de la seda, proyecto que afortunadamente no logró realizarse.

El otro fue su enfrentamiento a muerte con el Gobierno. En Jalisco los gobernadores Manuel Macario Diéguez, José Guadalupe Zuno Hernández, Silvano Barba González y Everardo topete Arriaga, buscarían a todo lugar su ruina, atentando contra un pastor que se opuso a negociar en circunstancias de inequidad jurídica para la libertad religiosa.

Lienzo-retrato del Siervo de Dios ya como Arzobispo de Guadalajara.

Lienzo-retrato del Siervo de Dios ya como Arzobispo de Guadalajara.

Por esas fechas la ciudad y la diócesis entera, junto con el país, pasaban por muchos problemas sociales, políticos y económicos. La Revolución de 1910, iniciada por Francisco I. Madero buscaba soluciones, pero su plan de trabajo no fue suficiente, por lo que fue derrocado y hecho asesinar por el General Victoriano Huerta, quien se hizo nombrar Presidente de México en febrero de 1913. Muchos se pusieron en su contra y con el Gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza a la cabeza, se pusieron en su contra para también derrocarlo. Desde 1914 éste fue jefe del Ejecutivo, convocando al Congreso Constituyente del que emanó la Constitución Política de 1917, promulgada el 5 de febrero. De 1917 a 1921 fue Presidente de México. Este documento, con el mismo espíritu liberal de la Constitución de 1857, tenía un carácter laico y antirreligioso. En la aplicación de sus leyes está el origen de la persecución religiosa que ocurrió de 1926 a 1929 y en al cual el Arzobispo Orozco estuvo en el ojo del huracán.

El 11 de enero 1914 encabezó una manifestación por los atropellos contra el clero; esto, con autorización del gobernador del Estado, José López Portillo (abuelo del Presidente de México que llevó su mismo nombre y que gobernó de 1976 a 1982), quien llegó a la gubernatura por medio del partido católico. (Este permiso tuvo la oposición de los liberales). El contingente estaba formado por el Seminario, escuelas católicas, el Cabildo Catedralicio, clero y fieles. Inició le marchan el templo de San Francisco con destino al santuario de Nuestra Señora de Guadalupe por la avenida Alcalde/16 de Septiembre. Volvieron por la calle Pedro Loza/Colón. Un testigo refiere que al lado derecho del Arzobispo iba San David Galván. El evento, cargado de motivos religiosos, dio el panorama de un pastor unido a su pueblo, pero contrario al gobierno civil.

En mayo de ese año se reunió con los demás obispos en la ciudad de México para intercambiar pareceres sobre la situación de la Iglesia. Los revolucionarios carrancistas tomaron Zacatecas en junio, estando por entrar a Jalisco. Entonces Orozco dio, desde la capital, indicaciones al Rector del Seminario para que resguardaran los bienes mueble e inmuebles, la biblioteca, los gabinetes de física y química, los instrumentos del observatorio astronómico de esa Institución. El Rector, Don José Mercedes Esparza, con imprudencia y creyendo ingenuamente que el arzobispo se preocupaba de más y que los revolucionarios no se atreverían a tanto, desobedeció las indicaciones y cuando la ciudad fue tomada el 8 de julio, se perdió todo.

Ob. Fco Orozco y Jiménez (Recopilación de fotos Diac. Francesco Lay). Fotografiado junto al Beato Anacleto.

Ob. Fco Orozco y Jiménez (Recopilación de fotos Diac. Francesco Lay). Fotografiado junto al Beato Anacleto.

Cinco veces desterrado
Con la gubernatura del general Manuel M. Diéguez, gobernador del Estado de Jalisco, se acrecentaron las desavenencias ente el Estado y la Iglesia Fueron apresados 82 eclesiásticos y se pidió un préstamo forzoso de 100 000.00 dólares para liberarlos y la Catedral fue despojada y profanada. El 16 de julio de 1914 con los obispos que quedaban en México, suscribió una carta pastoral colectiva, lo que le valió ser desterrado, primero a los Estados Unidos y luego a Roma. Allí recibió encomiendas del Papa para tratar asuntos delicados con los obispos norteamericanos. Durante su exilio de dos años, el gobierno de Diéguez expidió leyes que afectaron los intereses de la Iglesia: la clausura de las escuelas católicas. Por medio de círculos de estudios, emergió la Acción Católica Juvenil Mexicana siendo el Beato Anacleto González Flores uno de los miembros más destacados.

El Arzobispo volvió a su tierra el 20 de noviembre de1916. Por donde ingresó a su Diócesis, había una epidemia de tifus, por lo que se dedicó a auxiliar a los enfermos y moribundos y sin peligro ofició funciones religiosas, visitando confiadamente en su santuario a Nuestra Señora de San Juan de los Lagos. Al conocer el gobernador Diéguez, las noticias del regreso del Arzobispo, en febrero de 1917, lo acusó «por delito de alta traición a la patria». Entonces, Orozco y Jiménez permaneció oculto, esperanzado que con en la entrada en vigor de la Constitución de 1917 se podría establecer un proceso para defenderse. A pesar de la persecución por parte del Gobierno de Jalisco, se puso en contacto con Venustiano Carranza, solicitando justicia para el clero jalisciense.

Acusado Francisco Orozco de sedición, Carranza no contestó su solicitud. El Arzobispo de Guadalajara fue nuevamente capturado en Lagos de Moreno en febrero de 1918 y desterrado por segunda vez, marchó nuevamente a Estados Unidos. El 3 de julio de 1918 el Gobernador sustituto de Jalisco, Manuel Bouquet, prohibió a sacerdotes extranjeros ejercer su ministerio, redujo la cantidad de sacerdotes a una tercera parte, al establecer un registro oficial de los sacerdotes mexicanos, permitiendo un solo sacerdote por templo para cada cinco mil feligreses.

Vista de la fachada de la catedral de Guadalajara (México), sede del Siervo de Dios Francisco Orozco.

Vista de la fachada de la catedral de Guadalajara (México), sede del Siervo de Dios Francisco Orozco.

Las manifestaciones de la sociedad católica jalisciense iniciaron el 22 de julio de 1918 siendo Anacleto González el líder de las protestas. Se exigió la libertad religiosa. Diéguez, que había asumido nuevamente el cargo de gobernador, sofocó las manifestaciones con la fuerza pública. Por su parte, el clero suspendió los cultos y los feligreses boicotearon la prensa, los transportes y el comercio. El Arzobispo regresó a Guadalajara el 14 de octubre de 1919, recibiendo la bienvenida de sus fieles en la Catedral, a plena luz del día, con un sabor de “Domingo de Ramos”. Se encontró luego con que el Palacio Episcopal había sido confiscado (luego fue demolido y en su lugar se construyó el Palacio del Ayuntamiento) y tuvo que vivir hospedado en una casa de la calle Alcalde.

Durante este período, Orozco y Jiménez establecieron una junta diocesana de Acción Católico-Social y reanudó la Asociación de Damas Católicas; de esta forma influyó nuevamente en la sociedad jalisciense. El 1 de marzo de 1923 José Guadalupe Zuno asumió el gobierno de Jalisco y las relaciones con la Iglesia nuevamente fueron intensas. La sociedad católica llamó a las armas a través del semanario El Cruzado. Zuno responsabilizó de cualquier movimiento religioso armado a Francisco Orozco y Jiménez.

Bajo la Presidencia del General Álvaro Obregón fue nuevamente desterrado el 24 de mayo de 1924 durante un año. El General Obregón le temía al Arzobispo tapatio y para amedrentarlo, orquestó un atentado en su casa con una bomba de dinamita. La explosión no causó daños pero el aviso era elocuente. El 1 de diciembre de 1924 tomó posesión como Presidente de México el General Plutarco Elías Calles. La hostilidad de su gobierno contra el clero y los católicos arreciaba en vez de disminuir. Hacia 1925, con la aplicación de la “Ley Calles” estalló la rebelión armada conocida como la “Guerra Cristera”. Un blanco inmediato de las hostilidades era Don Francisco Orozco, quien tuvo que ejercer su ministerio escondido, dirigiendo a su Diócesis desde los lugares más insólitos e inhóspitos, como en la barranca. Disfrazado de ranchero, dejándose crecer la barba, con cambios constantes de domicilio, pasando pobrezas, hambre y privaciones.

Por esos días contrajo una grave enfermedad que le hizo volver a Guadalajara cuando la persecución era de lo más encarnizada en esta ciudad. En 1929 entre los obispos mexicanos y el Presidente de la República, Emilio Porte Gil, se hicieron los arreglos para restablecer el orden y el culto público. Por parte de los prelados mexicanos estuvieron Leopoldo Ruiz y Flores, arzobispo de Morelia, y Pascual Díaz Barreto, obispo de Tabasco. Orozco no fue interlocutor por estar oculto y eso le hizo perder influencia entre los obispos. El Gobierno pidió entonces la presencia del arzobispo de Guadalajara y amenazó con hacerlo presentar a la fuerza si no lo hacía voluntariamente. Orozco se confió en la reanudación de cultos y el arreglo del conflicto armado y salió a la luz solamente para ser desterrado por cuarta vez. Esto porque entre las condiciones pactadas para firmar la paz, el gobierno determinó su expulsión del país. Su reacción fue de enojo y exclamó: “¿Para eso me llamaron? yo hubiera podido seguir en mi escondite. El destierro es peor que la muerte”. Se refugió en Chicago. El periodo duró once meses, de junio de 1929 a mayo de 1930.

Fotografía del Siervo de Dios en su tiempo de exilio -con la barba crecida- mostrando su devoción a la Virgen.

Fotografía del Siervo de Dios en su tiempo de exilio -con la barba crecida- mostrando su devoción a la Virgen.

Volvió a Guadalajara para poder consagrar obispo auxiliar a Don José Garibi Rivera, quien sería luego su coadjutor y después el primer Cardenal mexicano. En 1932, sufrió a plena luz del día su quinto destierro, detenido como criminal en plena calle, en Lagos de Moreno. Expulsado, se dirigió nuevamente a Estados nidos y luego a Roma, donde el destierro era más llevadero. Cuando estuvo en California, tuvo el proyecto de construir un templo en la Colina de Nagasaki, en Japón, lugar del martirio de San Felipe de Jesús, primer y hasta entonces único santo mexicano.

El 12 de diciembre de ese mismo año, tuvo en Roma una de los pocos momentos de gloria que la Providencia le otorgó, durante la celebración del 25º aniversario de la extensión del Patronato de Nuestra Señora de Guadalupe sobre Latinoamérica. El Papa Pío XI le permitió celebrar misa en su presencia con todo el esplendor del ritual pontificio. Con el marco único del altar bajo el baldaquino de Bernini, la figura del Prelado Perseguido, destacó como un sol; tanto que el cardenal Dominioni, respondiendo a la observación de otro purpurado, en el sentido de que el arzobispo Díaz parecía un cardenal, le dijo: “es más cardenal que cualquiera de nosotros”.

A sus 66 años, más enfermo, pensando en la muerte y con crisis de nostalgias más frecuentes y deseoso de volver a Guadalajara, pudo volver a su Sede gracias a las gestiones de Monseñor Garibi, quien logró del Presidente Lázaro Cárdenas, la autorización para que volviera y no se le molestara, aduciendo para ello las razones de que estaba anciano y enfermo. Y volvió el 18 de agosto de 1934. De los 23 años de su episcopado en Guadalajara, más de 8 los vivió en el destierro.

La razón de tanto ensañamiento con él, es porque el Gobierno Mexicano lo consideró siempre como el autor intelectual e instigador del movimiento armado. La prensa abonó sospechas al atribuirle falsedades sin cuenta, pero nunca se le pudo comprobar nada. El Subsecretario de Guerra, General Piña, afirmó en algún momento que el Gobierno no tenía datos o pruebas para afirmar su participación en el movimiento alzado. La Cristiada causó afectaciones en la economía nacional y por eso se buscaba a toda costa un culpable. Publicaciones extranjeras se ocuparon de exonerarlo, pero sin embargo el gobierno se sentía débil ante el arzobispo, porque con la sola presencia del pastor en su Diócesis, se producían movimientos alzados contra el ejército federal. (No era un activista, pero era un símbolo de la defensa de su fe que daba aliento a las causa justas. Los cristeros se sentían respaldados por su presencia, la cual, de alguna manera garantizaba la seguridad de sus intenciones, sin embargo, Orozco se mantuvo al margen de la lucha armada).

Foto del Ob. Fco Orozco y Jiménez en sus últimos días. (Recopilación de fotos Diac. Francesco Lay).

Foto del Ob. Fco Orozco y Jiménez en sus últimos días. (Recopilación de fotos Diac. Francesco Lay).

Ante el movimiento Cristero, la postura de los obispos mexicanos se dividió en tres: los que estaban en contra, la mayoría; los que lo apoyaron, unos pocos; los que decidieron ser pastores para atender la necesidades de los fieles, permaneciendo a su lado, entre ellos Francisco Orozco y Jiménez. Su plan de trabajo fue concentrar a los sacerdotes en la ciudad o grandes poblaciones, sin prohibir que quien quisiera, ejerciera su sacerdocio con discreción. Por este motivo la Iglesia de Guadalajara dio un timbre de gloria al martirologio, pues muchos de estos sacerdotes y también laicos, dieron su vida por Cristo Rey y Santa María de Guadalupe, siendo reconocidos hoy, como santos y beatos. Orozco, siendo pastor y padre, sufrió la muerte de estos testigos de Cristo.

Se relata que a los pocos meses del martirio de San Atilano Cruz, al encontrar en su escritorio una foto de él, exclamó entre lágrimas: “¡Me mataron un ángel!”.
Consagró como sacerdotes a los siguientes santos: Agustín Caloca, Atilano Cruz, José María Robles, Toribio Romo, Tranquilino Ubiarco. Tuvo también una cercana colaboración con san Cristóbal Magallanes. Es seguro que tuvo también trato con Santa María de Jesús Sacramentado Venegas y con las Beatas Vicenta de Santa Dorotea Chávez y María Guadalupe García Zavala.

Hombre de carácter y con cualidades de dirigente, supo dotar a sus parroquias de los sacerdotes idóneos tanto en tiempo de paz como en tiempos de guerra. Las visitas pastorales eran hechas puntualmente y en los libros parroquiales dejaba las observaciones necesarias, unas veces corrigiendo, otras, dando las gracias o felicitando. En los momentos de dificultad, supo hacer un buen equipo con sacerdotes íntegros y leales con los cuales pudo gobernar a distancia su Diócesis.

Es importante resaltar su visión de permitir la participación de los laicos en la vida pastoral de la Iglesia; con ello, se adelantó al Concilio Vaticano II, promoviendo la Acción Católica, la Adoración Nocturna, las Asociaciones Marianas y logrando que los seglares tomaran conciencia de su compromiso bautismal. Fruto de esto es el grupo de mártires beatificados, encabezado por Anacleto González Flores.

Vista del sepulcro del Siervo de Dios, con su busto-retrato en la parte superior.

Vista del sepulcro del Siervo de Dios, con su busto-retrato en la parte superior.

Devoción Mariana
Tuvo un gran amor a la Madre de Dios. Experimentó una gran alegría cuando coronó, con autoridad pontificia, a la Imagen de Nuestra Señora de Zapopan en su Catedral el 18 de enero de 1921. Siendo un gran acontecimiento para la Diócesis. Dos sucesos muestran su carácter: luego de la ceremonia, al volver con la Imagen de la Virgen a su santuario, en medio de una gran muchedumbre que hacia la peregrinación, un individuo de entre la multitud se acercó a la carroza y le increpó: «¿Con autorización de quien hace esto?” y como se dice aquí en México, con las pantalones bien fajados, le respondió: “¡Con la mía!”, retirándose con vergüenza el sujeto. Luego, en el trayecto, viendo tantas muestra de cariño a la Señora, y sin duda también a él, iba llorando como un niño y dirigiéndose a la Imagen de Nuestra Madre, le decía: “¡Madre mía, mi Diócesis, Madre mía, mi Diócesis!” Con sus esfuerzos obtuvo que se erigiera canónicamente en Colegiata el santuario de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos. Y promovió la devoción a nuestra Señora de la Esperanza de Jacona, Patrona de Zamora, Michoacán.

Muerte
Murió la tarde del 18 de febrero de 1936, hacia las 18.45 horas. De su casa fue trasladado al Sagrario Metropolitano; el gobierno se negaba a que se le dieran honras públicas y nuevamente por mediación de su sucesor, José Garibi, el Secretario de Gobernación, Silvano Barba, autorizó sus funerales públicos. Los fieles acudieron en masa y fue un tumulto dentro y fuera de la Catedral con el arribo de sus restos. Todos querían rendirle tributo. Tanta gente hizo temer a la autoridad municipal, que se buscó una excusa para terminar pronto las exequias. La razón aducida fue que se estaba interrumpiendo el tránsito vehicular fuera de la Catedral. Algo risible en una ciudad con cerca de 200 000 habitantes por entonces y con muy pocos vehículos. Como si la angosta calle frente al recinto fuera la única.

Obviamente cualquier orden oficial en ese momento hubiera provocado la desobediencia pública. Un innumerable cortejo lo acompañó hasta el panteón de Belén o de Santa Paula. Antes de ser depositado en la cripta, autoridades sanitarias exigieron que se les mostrara el cuerpo del arzobispo y que se abriera el féretro. Incluso muerto, el cinco veces proscrito y siempre perseguido Francisco Orozco y Jiménez infundía miedo a sus enemigos. En contraste, en febrero de 1942, de manera discreta y en el marco del cuarto centenario de la fundación de Guadalajara, sus restos fueron exhumados y depositados en la capilla del Santísimo de la Catedral tapatía. Sobre su sepulcro hay una escultura de un león herido, que resguarda insignias episcopales, inspirada en el monumento del León de Lucerna. En 2006, al cumplirse 70 años de su deceso, se colocó en la pared sobre su sepulcro, un busto de mármol, que conmemora este aniversario. En ese mismo año se abrió la causa para su canonización.

Detalle de la lápida y la escultura del león herido en la tumba del Siervo de Dios.

Detalle de la lápida y la escultura del león herido en la tumba del Siervo de Dios.

A continuación se transcribe su Carta Pastoral 17, fechada el 15 de agosto de 1927, en la que se refleja los eventos de su pontificado: “No pasaremos en silencio los ejemplos domésticos; a cinco Mártires Mexicanos veneramos en los altares: San Felipe de Jesús, y los Beatos Bartolomé Laurel, Pedro de Zúñiga, Luis Flores y Bartolomé Gutiérrez; ese honor aún no alcanzan otros muchos que con sus sudores y su sangre regaron este suelo querido, como son los Mártires de Cajonos de Oaxaca, los de Etzatlán en Jalisco y los Jesuitas en Tepehuanes y Franciscanos, Dominicos y Agustinos, cuyo recuerdo ahora es justo revivir. No es, pues, una medida para los tiempos primordiales y otra para los de decaimiento; ni la Fe ni la Religión Cristiana, ni la Iglesia Católica van cambiando con los tiempos: no hay más que una Fe, un sólo Bautismo y un sólo Señor: Una fides, unum Baptisma, unus Dominus, según lo dejó asentado el Apóstol. A Dios Nuestro Señor sea dadas gracias por el buen ejemplo que de refresco hemos recibido últimamente por el valor heroico con que han sufrido el Martirio, no ya uno o dos entre el Venerable Clero y los fieles, sino una ya verdadera pléyade de ínclitos confesores de Cristo. Ufana debe estar la Iglesia de México al contar ya en sus purísimas glorias a tantos Confesores de Cristo; muchos nombres en el momento se conservan con toda veneración en las Diócesis respectivas y sólo vagamente los va rumiando el sentimiento cristiano en las distantes. Pero seáme lícito consignar aquí algunos que la voz pública ya preconiza. Aparece en primer término el buen P. David Galván, de Guadalajara, de unos diez años atrás, lo mismo que algunos Sacerdotes de Zacatecas; y de estos últimos meses el señor Cura Batis, de Durango, dos jóvenes sacrificados en Zamora, uno guanajuatense y el otro mexicano (del Estado de México), a quienes agregamos una docena cuando menos, de varios jóvenes de la benemérita Asociación Católica de la Juventud Mexicana en varios lugares. Las circunstancias actuales no me proporcionan desgraciadamente en este momento datos suficientes para ampliar más estas noticias. Pero sí, a pesar de la amargura sentida en los primeros momentos, levanto hoy mi voz, que quisiera resonara por todas partes pregonando la grande gloria y la incomparable aureola con que mi amada Esposa, la Iglesia de Guadalajara, ciñe su frente, con los nombres imperecederos de siete denodados sacerdotes y siete seglares, dejando a un lado los no menos gloriosos nombres de tantos que en el campo de batalla han sucumbido heroicamente por su religión. Los siete sacerdotes son: el Padre Jenaro Sánchez, colgado y apuñalado; el Sr. Cura de Nochistlán, Don Román Adame, ajusticiado cruel y villanamente en Yahualica, después de haber exigido y recibido de uno y otro vecindario por su rescate más de seis mil pesos; el P. Don Sabás Reyes, héroe del cumplimiento de su ministerio sacerdotal y con nota de crueldad neroniana sacrificado en Tototlán; el Sr. Cura de Tecolotlán, Don José. María Robles, cruelmente sacrificado en una montaña pero glorificado por el portento de haberse encontrado por los mismos soldados en su lecho un lirio en forma de cruz, según noticias fidedignas; el respetabilísimo y benemérito señor cura de Totatiche, Don Cristóbal de Magallanes, acompañado de su novel y ejemplar sacerdote Don Agustín Caloca, fusilados en Colotlán, cierra por ahora y esta serie el humilde y abnegado sacerdote Don José Isabel Flores, que por más de treinta años regenteó la Vicaría de Minatitlán, en donde fue ahorcado después de haber sufrido siniestras amenazas y tormentos con toda heroicidad. Los nombres de Anacleto González Flores, Luis Padilla, Jorge y Ramón Vargas, hermanos Y Ezequiel y Salvador Huerta, también hermanos, son bien conocidos con todos los detalles de su heroico fin. Pero al hablar de esta manera, no por eso quiero adelantarme al juicio elevado y respetabilísimo de la Santa Sede, a quién corresponde dictaminar, discernir y aquilatar los méritos de las víctimas enumeradas. Dejándolo, pues, a salvo, me concreto a reproducir y consignar aquí para edificación y estímulo vuestro, el concepto favorable y respetuoso en que ya tienen su memoria la pública estimación de los fieles”.

Humberto

Bibliografía
– Marcos Arana Cervantes, Después de la Tormenta, José Garibi, su testimonio
– Los Autores del Informador, Diario Independiente
– Francisco Belgodere y Guillermo Ma. Havers, Obispos Mexicanos del S. XX.
– P. Rafael Haro Llamas, El Padre Galván, una vida sacerdotal en el marco de su tiempo.
– Inocencia Valdés Salazar, Cardenal José Garibi Rivera, apuntes para su biografía.
Viva Cristo Rey, Conferencia del Episcopado Mexicano
– Guillermo Ma. Havers, Testigos de Cristo en México, V Centenario de la Evangelización de América Latina.
– P. Tomás de Hijar Ornelas, Cronista Diocesano. El “Pecado” de Monseñor Francisco Orozco y Jiménez, Articulo del Semanario Diocesano, Órgano de Formación e información Católica del a Arquidiócesis de Guadalajara.
– Wikipedia: Articulo Francisco Orozco y Jiménez


[1] El entredicho es un castigo eclesiástico que prohíbe la celebración de la misa, le recepción de los sacramentos y los funerales cristianos. La única diferencia con la excomunión es que no hay expulsión de la comunidad.

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