María Santísima, Reina de todos los Santos (XIV)

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"Virgen de los Faroles" (1928), óleo de Julio Romero de Torres. Museo del pintor en Córdoba, España.

«Virgen de los Faroles» (1928), óleo de Julio Romero de Torres. Museo del pintor en Córdoba, España.

En el artículo anterior de esta serie dedicada a la Santísima Virgen, dijimos que en este artículo trataríamos lo relativo a la literatura, pintura, escultura, música, cine y filatelia mariana en la Edad Contemporánea y eso es lo que vamos a hacer aun a sabiendas de que se nos quedarán muchísimas cosas en el tintero.

Literatura mariana
En la Italia del siglo XIX son dignas de mención las obras líricas marianas de Monti, Manzini, Borghi, Torti, Pellico, Parzanese, Belli, Ventura, etc., pero aun más en el siglo XX, donde los cantores de María son miles: Marradi, Pascoli, Fogazzaro, Carducci, D’Annunzio, Manni, Rebora, Papini, Turoldo, etc. (Matteucci, B., “La Madonna nella letteratura italiana”, en “Mater Christi”, 1957, pp.613-761).

En Francia, en el siglo XIX, con el Romanticismo, la Santísima Virgen se convirtió en la inspiración de numerosos poetas, como Lamartine, Víctor Hugo, Musset, Vigni, Louis Veuillot, Paul Verlaine, Huysmans, Léon Bloy, Frederic Mistral, etc. En el siglo XX, ofrecieron un importante homenaje poético a María Santísima: Paul Claudel, Charles Péguy, etc. y los prosistas François Mauriac, Georges Bernanos, etc. (Garreau, A., “La Sainte Vierge dans les lettres françaises modernes et contemporaines”, en H. du Manoir, “María”, cit., II, pp. 47-66).

En España, a inicios del siglo XIX floreció en Sevilla una “Academia de Bellas Letras” bajo el patrocinio de la Inmaculada, en la cual, cada uno de sus socios – y en ella figuraban los nombres más famosos de la literatura española de la época – se hizo cargo de ofrecer sus “propias flores”; como ejemplo pongamos al poeta José Zorrilla (1817-1893), autor de un largo poema mariano titulado “La corona poética” y “La Virgen al pie de la Cruz” o a José Joaquín Cervino, autor de “La Virgen de los Siete Dolores”. Más numerosos son aún los autores marianos del siglo XX: Victorino Abente Lago, Miguel Herrero, José María Pemán, García Baena, etc.

En Portugal no son pocos los poetas que han cantado a María en el siglo XIX. Mencionemos a Antero de Quintal, Augusto Gil, Gomes Leal, Antonio Nobre, etc. y en el siglo XX, influenciados sobre todo por la aparición de la Virgen en Fátima, se inspiraron muchos poetas marianos, como Augusto de Santa Rita (Poemas de Fátima), Alfonso Lopes Vieira (autor del oratorio “Fátima”, al que puso música Ruy Coelho), Moreira das Neves (Septenario de los Dolores de Nuestra Señora), etc.

"Rosa Mystica" (ca. 1923), óleo de Augustus Vincent Tack, 1870-1949.

«Rosa Mystica» (ca. 1923), óleo de Augustus Vincent Tack, 1870-1949.

En Alemania y Austria, en el siglo XIX sobresalieron Clemente Brentano, autor de los “Romances sobre el Rosario”, José Eichendorff, autor de la poesía “Nostalgia de María”, Federico G. Weber, con sus “Flores marianas”, el protestante Enrique Heine, con su conmovedora balada “La peregrinación a Kevelaer”, etc. Y en el siglo XX, tanto entre los católicos como entre los protestantes, destacaron muchos poetas marianos; recordemos por ejemplo a Reinhard J. Sorge, con su poema “Madre de los cielos” o a Rainer Maria Rilke, con su “Vida de María” o sus “Plegarias de los jóvenes a María”.

En Inglaterra, Hungría, Polonia, Holanda y otros países europeos también florecieron poetas que dedicaron a María sus más bellas obras literarias.

Pintura y escultura marianas
En el siglo XIX, a la corriente “naturalista” se opusieron la corriente “purista” de Overbeck (muerto en 1869), la corriente “mística” de la escuela benedictina de Beuron (abadía fundada en el año 1870 por Frère Didier), así como la “prerafaelista” capitaneada desde Londres por Dante Gabriel Rossetti. De ese siglo existen magníficas obras marianas de Franchi, Dupré, Ciseri, Seitz, Maccari, etc.

El siglo XX, caracterizado por las corrientes “tradicionalista”, “transfigurista”, “simbolista” y “deformista”, no nos han privado de buenas obras marianas, particularmente las de Denis, Devallières, Dossena, Prini, Previtali, etc. Existen buenos catálogos dedicados al estudio de estas obras de arte, como “La Virgen en el arte”, de Cassiano da Landasco, “María en el arte moderno”, de C. Mezzana, “El desarrollo histórico de la iconografía mariana”, editado por la Enciclopedia Mariana Theotókos y otros.

Música mariana
En la Edad Contemporánea, los músicos más ilustres han ofrecido a María su homenaje más fervoroso; recordemos a Mozart, Schubert, Paisiello, Rossini, Verdi, Ponchielli, Perosi, Mascagni, Magri, Osma, etc. La Enciclopedia Mariana Theotókos, editó la obra “La Virgen en la Música”, de Anichini, G. y Cassiano de Landasco.

"Pero María guardaba todas estas cosas y las ponderaba en su corazón" (1888).  Lienzo de la pintora Alice Havers, Norfolk Museums, Inglaterra.

«Pero María guardaba todas estas cosas y las ponderaba en su corazón» (1888). Lienzo de la pintora Alice Havers, Norfolk Museums, Inglaterra.

Cine mariano
Así como en la Edad Media, a través de la representación de los “misterios” se daban a conocer historias sobre María, en nuestra época, a través el cine y de los vídeos se nos han hecho llegar los momentos más transcendentes de la vida de la Virgen, sus misterios, sus apariciones, sus milagros, sus santuarios, etc. Se han producido numerosas películas, que asimismo han sido recogidas por la ya mencionada Enciclopedia Mariana Theotókos, en una obra titulada “La Virgen en el cine”, escrita por P. Bagnoli y R. Chiti. Recordemos “María de Nazareth”, de Jean Delannoy, Francia (1955), “Mary, Mother of Jesus”, de Kevin Connor, USA (1999), “Maria, figlia del suo figlio”, de Fabricio Costa, Italia (2000), “La Natividad”, de Catherine Hardwicke (2006), “La canción de Bernardette”, de Henry King, USA (1943), “El mensaje de Fátima”, de John Brahm, USA (1952) y otras.

Filatelia mariana
El primer sello mariano fue emitido por las Islas Vírgenes en el año 1867 y es una reproducción de la “Inmaculada” de Murillo. Desde entonces, se han emitido por parte de más de cuarenta y cinco países, más de cuatro mil sellos diferentes sobre temas religiosos, primando siempre los temas marianos. Sobre este tema, se han escrito tres buenas obras, que son: “La Virgen en la filatelia”, de L. García, Madrid, 1948; “L’iconographie de la Vierge en philatélie”, de R. Radas, publicado en el 1950 y “La Virgen en la filatelia”, de la Enciclopedia Mariana Theotókos.

Aunque éste debería ser un capítulo aparte y así lo haremos, terminemos diciendo que el Concilio Vaticano II, celebrado en el siglo pasado, trató sobre el culto mariano. En el capítulo III de la Constitución conciliar “Lumen gentium”, el Concilio se ocupó de determinar la naturaleza, la legitimidad y los actos de culto que todos los cristianos debemos dar a la Santa Madre de Dios y Madre nuestra, la siempre Virgen María. Trató también el tema de María en el dogma católico y en la Constitución conciliar “Sacrosanctum Concilium”, dictaminó sobre su liturgia.

En los artículos posteriores de este tema o serie mariana, siguiendo siempre las directrices de los trabajos del profesor Gabriel Maria Roschini, al que hemos mencionado en repetidas ocasiones, nos ocuparemos de la iconografía mariana, de la iconografía misionera y del folklore mariano.

Antonio Barrero

Secuencia de la película «La Pasión» (Mel Gibson, 2004)

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