“Santa Barbara” (2009): crítica de una adaptación cinematográfica

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Portada de la película en su edición en España.

Portada de la película en su edición en España.

A los que nos apasionan las vidas de los Santos, no nos disgusta verlos más allá de los soportes habituales donde solemos verlos: los libros y el arte. El cine, invento contemporáneo que más de un retrógrado ha criticado como fuente de perdición espiritual, ha servido maravillosamente como plataforma de difusión y promoción del conocimiento de las vidas de los Santos. Se han hecho trabajos estupendos y trabajos menos estupendos, de ambas clases he visionado yo unos cuantos, pero hoy quisiera dar inicio a una serie de críticas cinematográficas que considero serán amenas de leer e incitarán -que es lo que pretendo- al visionado de estas películas. Daré inicio a la serie con la crítica y comentario de la película “Santa Barbara”, emitida en televisión por el canal italiano Rai1 el 4 de diciembre de 2009, y que visiona la versión particular de la vida de la mártir homónima, una de las Santas más veneradas por la cristiandad de todos los tiempos.

Ficha técnica
Título: Santa Barbara
Web oficial: http://www.santabarbara.rai.it
Año: 2009
Duración: 1 hora 51 minutos
Productora: Lux Vide
Colaboración: Rai Fiction
Director: Carmine Elia
Reparto: Vanessa Hessler (Bárbara), Massimo Wertmuller (Dióscoro), Thomas Trabacchi (Marciano), Laura Glavan (Juliana), Simone Montedoro (Claudio), Luciano Virgilio (Policarpo), Massimo Bonetti (Marcelino), Sergio Albelli (Tito), Ivan Alovisio (Livio), Paola Benocci (Sara), Gabriele Anagni (Crio), Yassine Ben Gamra (Cayo), Jamel Medano (Saúl).

Sinopsis
“Al ver tu cielo, hechura de tus dedos,
la luna y las estrellas, que fijaste Tú,
¿qué es el hombre, para que de él te acuerdes?
¿qué es el hijo del hombre, para que de él te cuides?
Apenas inferior a un dios le hiciste,
coronándole de gloria y de esplendor”

(Salmo 8, 2-6).

“Santa Barbara” no es sólo una historia de fe. Es un drama familiar que se convierte en el símbolo de un choque entre culturas, cuyos resultados están destinados a cambiar para siempre la faz de Occidente. El testimonio de Santa Bárbara marca el traspaso del mundo pagano al cristiano. La fuerza de una joven mujer revela la impotencia de un imperio. Es el inicio de una nueva era.
En el año 303 d.C, Bárbara es la bella hija, de veinte años de edad, de Dióscoro, gobernador en tiempos de una feroz persecución cristiana. Ella es pagana, pero cuando Juliana, una esclava criada junto a ella como una hermana, es condenada a muerte por su fe cristiana, Bárbara se rebela.

Trailer:

Resumen y crítica
ATENCIÓN: A partir se este punto se desvelan detalles importantes de la trama (spoilers).
Esta película pretende ser una versión de la vida de Santa Bárbara, virgen y mártir cristiana de la Antigüedad, ampliamente conocida y venerada desde entonces. En principio, lo que uno esperaría de una película sobre la Santa, es que se tratase de una adaptación cinematográfica de la passio de la Santa, es decir, de la leyenda en torno a su vida y martirio (ver artículo para más información). Aún así, habría que advertir y recordar a los telespectadores que se trata de una ficción, ya que realmente desconocemos el mínimo detalle acerca de la vida real de la Santa. Sin embargo -y ésta es una de las primeras decepciones con las que se encuentra el espectador- la presente película no se trata, en ningún caso, de la adaptación de la passio de la Santa, sino que es una versión nueva y totalmente libre de los guionistas, lo que añade incluso mayor riesgo a la producción. La trama es enteramente inventada, no basándose más que en unos pocos detalles en la passio, por lo que los que esperen ver la historia de la Santa tal cual la han leído en los libros y la han visto en cuadros y esculturas, deben saber que no van a encontrar tal cosa, sino una historia totalmente nueva, inventada por los guionistas para la película.

¿Qué utilidad tiene, pues -se preguntará más de uno- la presente película, si no sirve para dar a conocer la passio y el culto de la Santa tal cual lo conocemos? Eso queda a juicio del espectador, pero para ello hay que visionarla. Daremos un rápido recorrido sobre la trama -únicamente no desvelaremos el final- y una crítica en general, y cada cual, que juzgue por su cuenta.

La actriz y modelo italoamericana Vanessa Hessler interpreta a la Santa en esta película de Rai Fiction.

La actriz y modelo italoamericana Vanessa Hessler interpreta a la Santa en esta película de Rai Fiction.

La trama
Bárbara (Vanessa Hessler) es la joven y hermosa hija de Dióscoro (Massimo Wertmuller), gobernador romano afincado en Scandriglia (Italia) después de enviudar, hace muchos años, en Nicomedia, donde nació su hija. La madre de Bárbara, la cual nunca es mencionada por el padre, murió cuando ella era muy niña de enfermedad. Dióscoro, que ama con locura a su hija, la ha criado como una mujer libre y culta -si es que esto era posible en el contexto histórico en el cual pretende desarrollarse la película, cosa que dudo. Culta sí, pero libre…- que asiste a las clases de astronomía del maestro Policarpo (Luciano Virgilio) junto a su esclava Juliana (Laura Glavan), que se ha criado con ella y a la que quiere como una hermana. Entretanto, Bárbara no se priva de aplicar los conocimientos aprendidos en la escuela, y realiza constantes experimentos, como el proyecto de un pararrayos hecho con lanzas para alejar el peligro del relámpago de su hogar.

Todo parece transcurrir en paz y armonía hasta la llegada del prefecto Marciano (Thomas Trabacchi), quien ha sido enviado desde Roma para “probar” la lealtad al Imperio por parte de Dióscoro, en cuyo territorio está proliferando la secta de los cristianos. Con él viene un regimiento de soldados comandado por Claudio (Simone Montedoro), un apuesto lugarteniente que se enamora de Bárbara nada más verla y a la que, por ser hija del gobernador, no se atreve a cortejar formalmente. Bárbara también se enamora de él, pero no queda más tiempo que dedicar a un floreciente romance, porque de pronto y de la mano de Marciano, estalla la persecución en la tierra gobernada por Dióscoro.

Marciano convoca a los habitantes de la ciudad en el foro y los insta a cumplir el edicto de Diocleciano: sacrificar a los dioses reconociendo la divinidad del emperador. Él mismo da ejemplo arrojando un puñado de incienso en un gran brasero. Pero entonces, un grupo de personas, entre las que está la misma Juliana y su novio, Livio (Ivan Alovisio) se adelanta y rechazan formalmente el sacrificio, declarándose cristianos. De inmediato son apresados y encarcelados con la amenaza de que, si al día siguiente no sacrifican, serán ejecutados.

La actriz rumana Laura Glavan interpreta el papel de Juliana, la esclava cristiana de Bárbara, que se resiste a sacrificar a los dioses.

La actriz rumana Laura Glavan interpreta el papel de Juliana, la esclava cristiana de Bárbara, que se resiste a sacrificar a los dioses.

Para Bárbara la situación se convierte en una pesadilla e inicia una loca carrera con tal de salvar la vida de Juliana y de los otros cristianos, que son compañeros suyos de la escuela de Policarpo. Primero queda consternada porque nada sabía del tema, ellos le dicen que le ocultaron su fe para protegerla, por ser hija de Dióscoro. Bárbara no comprende por qué se oponen a un acto tan simple y absurdo como arrojar un puñado de incienso en un brasero; pero mucho menos comprende el por qué deben morir por no hacerlo. En vano intenta convencer una y otra vez a su padre y al prefecto Marciano para que no los ejecuten, será inútil. Para escarmentarla, Marciano manda encerrarla en prisión con los cristianos, esperando que la noche pasada en la celda la asuste. A Dióscoro le justifica su acción diciendo que así logrará convencerla del fanatismo de los cristianos, de hecho, le ha prometido casarse con ella para honrar a su familia y dar así muestra de su buena voluntad con él.

En la celda, Bárbara intenta de nuevo convencer a los cristianos de que acepten el sacrificio para poder salvar la vida. Será inútil. El Dios al que ellos adoran no consiente sacrificios paganos ni que se reconozca la divinidad de un hombre mortal. Finalmente, Bárbara es liberada y, aunque intenta de nuevo interceder para salvar la vida de Juliana, finalmente su querida esclava es ejecutada ante sus ojos sin que ella pueda evitarlo, después de rechazar nuevamente sacrificar a los dioses y reconocer la divinidad del emperador.

Profundamente traumatizada por lo que ha visto, Bárbara se enfrenta a su padre: después de una ardua discusión en la que Dióscoro le echa en cara que su madre no murió de enfermedad, como le dijo cuando era niña, sino que se hizo cristiana y huyó del hogar, abandonándolos a ambos; Bárbara se niega a casarse con Marciano, “un asesino que mata inocentes”, escapa del cuarto donde Dióscoro la tiene encerrada, se cuela en prisión y logra liberar a los cristianos y a Claudio, que había sido encarcelado por desobedecer a Marciano, pues le había ordenado dar el golpe mortal a Juliana y él, por amor a Bárbara, se había opuesto. En la huida, Claudio es gravemente herido y apenas pueden llegar los fugitivos a casa del obispo Marcelino (Massino Bonetti), quien oculta bajo el sótano de su hogar toda una comunidad entera de cristianos perseguidos.

Los actores italianos Thomas Trabacchi (izqda.) y Simone Montedoro (dcha.) interpretan al prefecto Marciano y su lugarteniente Claudio, respectivamente.

Los actores italianos Thomas Trabacchi (izqda.) y Simone Montedoro (dcha.) interpretan al prefecto Marciano y su lugarteniente Claudio, respectivamente.

Mientras vela a Claudio, enfermo y convaleciente, Bárbara conoce la religión cristiana a través de Sara (Paola Benocci), quien a su vez conoció a su madre. Es ella quien le revela la auténtica verdad acerca de su madre: ella fue cristiana, en efecto, pero no la abandonó como Dióscoro había dicho, sino que durante una epidemia de tifus que se había declarado en la ciudad, él mandó encerrar a todos los contagiados en un lazareto y ordenó que nadie entrase ni saliese de allí, para prevenir el contagio. Así, abandonó a gran cantidad de hombres, mujeres y niños a morir de hambre y de sed, además de la enfermedad. La madre de Bárbara, rebelándose ante el mandato de su marido, entró en el lazareto para cuidar a los cristianos contagiados: ella misma salvó la vida de Sara, curándola con sus cuidados. Pero para cuando quiso salir del lazareto, no pudo hacerlo debido a la orden de Dióscoro que prohibía tanto entrar como salir del mismo, para evitar el contagio. La madre de Bárbara se contagió del tifus y murió. Al saberlo, Dióscoro dio orden de quemar su cadáver.

Para Bárbara, descubrir el auténtico destino de su madre sólo le confirma la obsesión de su padre con cumplir la ley y ser fiel al Imperio, cayese quien cayese. Aún así, en el interior de su corazón lo sigue queriendo, y le perdona.

Cuando Claudio empeora considerablemente debido a la alta fiebre y la infección de su herida, Bárbara se desespera: perdió a su madre, perdió a Juliana, y ahora va a perderlo a él también. Sin saber cómo ni por qué, se encuentra por primera vez rezándole al Dios de los cristianos, al que le suplica que salve la vida de Claudio. Cuando en efecto, el soldado mejora, recuperándose rápidamente de la fiebre, Bárbara lo interpreta como una señal ineludible: el Dios de los cristianos la ha escuchado. Ella también será cristiana. Guiada por el obispo Marcelino y por la comunidad cristiana, Bárbara acepta la fe de Cristo y es bautizada.

Bárbara (Vanessa Hessler) en prisión, molestada por los soldados de Marciano.

Bárbara (Vanessa Hessler) en prisión, molestada por los soldados de Marciano.

Entretanto, Claudio se ha recuperado casi totalmente y por fin se ve libre para mostrar su amor por Bárbara. Le hace propuesta de matrimonio y elabora planes para que ambos huyan juntos y se establezcan en Liberia, donde cultivarán el grano. Pero Bárbara ya sabe que eso no podrá ocurrir: los soldados enviados por su padre y por Marciano la están buscando y un día casi descubren el escondrijo donde se ocultan los cristianos. Dándose cuenta de que es ella quien está poniendo en peligro a la comunidad entera, y no queriendo que por su causa mueran más inocentes, aprovechando una noche que Claudio reposa por su herida, huye del refugio y se entrega voluntariamente a sus perseguidores.

El último viaje de Bárbara no tendrá retorno, y ella lo sabe. Sobornado por Dióscoro, un oficial entrega a la prisionera a su padre. Dióscoro, al saber que su hija se ha hecho también cristiana, monta en cólera, pero como la ama por encima de su propia furia, piensa en cómo ayudarla a escapar y decir a Marciano que ha muerto. Será inútil: uno de los soldados, Cayo Áureo (Yassine Ben Gamra) avisa inmediatamente a Marciano y éste manda capturar a la joven. Después de interrogarla y constatar su conversión, manda encerrarla en prisión con la amenaza de hacerla ejecutar si no entrega a toda la comunidad cristiana y sacrifica a los dioses.

Dióscoro, que ha pasado todo el tiempo debatiéndose entre el amor a su hija y la lealtad al Imperio, finalmente decide que Bárbara es más cara para él que su carrera política, sus propiedades y su prestigio. Pero es tarde para ella: por más que suplica a Marciano, no logra que éste perdone la vida a Bárbara. Y cuando se ve en el trance de contemplar cómo su hija es públicamente azotada y entregada a los soldados de Marciano para que la violen, toma una drástica y terrible decisión.

Bárbara en la escuela de astronomía del maestro Policarpo (Luciano Virgilio).

Bárbara en la escuela de astronomía del maestro Policarpo (Luciano Virgilio).

Semejanzas y divergencias con la passio
Quienes conozcan la passio de la Santa o estén familiarizados con su leyenda, habrán constatado la notable diferencia del argumento de la película con el relato que todos conocemos. Sin embargo, hay más de un “guiño” a la passio que el director ha rehusado adaptar: el patronazgo de la Santa como protectora contra las tormentas queda esbozado en esa Bárbara que hace experimentos con pararrayos para alejar los relámpagos del hogar paterno. Asimismo, se ha hecho que sea una mujer culta, conocedora de la astronomía, un aspecto que se esboza apenas en la Leyenda Áurea y que en realidad es más propio de la mártir Santa Catalina de Alejandría, quien a su vez es equiparada con la filósofa Hipatia. Se han mantenido, naturalmente, los nombres de los personajes principales -Bárbara, la Santa; que mantiene su nombre a pesar de que carecería de sentido alguno que una dama romana se llamase así, puesto que la palabra significa “extranjera” y, como viene expuesto en el artículo arriba enlazado, revela la total ignorancia del auténtico nombre de la Santa; Dióscoro, su padre y gobernador; y Marciano, el prefecto-.

Pero a partir de aquí todo lo demás son divergencias y libre interpretación del director. Juliana, que en la passio es una mujer prisionera con Bárbara que decide mantenerse fiel a Cristo al ver los sufrimientos de ella, de modo que ambas acaban siendo torturadas y ejecutadas juntas; es aquí convertida en una esclava amiga de la Santa, cuya ejecución es la que mueve a Bárbara a rebelarse contra el sistema establecido. El resto de personajes son enteramente inventados, especialmente el apuesto Claudio, cuyo romance apenas insinuado con Bárbara es simplemente un gancho para atraer al público, que el martirio de ella interrumpirá trágicamente.

Las interpretaciones de los actores son bastante normalitas, ciñéndose al papel con la seriedad habitual. No destaca especialmente ninguna actuación y mucho menos la de la actriz principal, Vanessa Hessler, cuyo mayor mérito -al menos en este film- es su deslumbrante belleza física, que es recordada constantemente al espectador durante la película. Incluso en la actuación de Thomas Trabacchi como Marciano hay cierta sobreactuación malévola, propia de las mejores películas del género peplum, pero que mejora notablemente las planas actuaciones del resto del reparto, que pasan sin pena ni gloria. Si acaso, destacaría la intervención de Massimo Wertmuller como Dióscoro como la más brillante de todas, ya que el espectador acaba doliéndose y sintiendo el sufrimiento de ese padre desgarrado entre el amor y el deber, que se ve finalmente incapaz de salvar la vida de su hija. Esto también es un cambio notable respecto a la passio de la Santa, donde Dióscoro aparece perfilado como un malvado que golpea a su hija y que acaba decapitándola con su propia espada, ciego de odio contra ella. Nada que ver con el Dióscoro que vemos en la película, mucho más creíble; por lo que este cambio respecto a la passio sí se agradece.

El actor italiamo Massimo Wertmuller interpreta a Dióscoro, padre de Bárbara.

El actor italiamo Massimo Wertmuller interpreta a Dióscoro, padre de Bárbara.

Como toda película de ambientación histórica, dicha ambientación dista de ser perfecta. Aunque los decorados y el vestuario son bastante vistosos y podrían dar el pego -de hecho, se han cuidado muchos detalles que normalmente se ignoran en los peplum-, una servidora no para de encontrar algunos fallos leves en los mismos. Hay algún error en las armaduras de los soldados y en las vestimentas de los personajes -que, a pesar del esmero en algunos detalles, no distinguen claramente entre castas sociales-. No se ha investigado ni respetado mucho la vestimenta de los patricios romanos, ni la adecuada indumentaria militar de la guarnición de Marciano, ni mucho menos las calidades, colores y telas de cada grupo social, especialmente de los esclavos. Todo ha respondido a un dudoso criterio estético, vistoso y agradable a la vista, pero sin rigor histórico. De hecho, resulta gracioso ver cómo a Bárbara se la ha vestido únicamente de blanco y azul; precisamente los colores que más favorecen a Hessler por ser rubia y pálida, cuando las damas patricias usaban otras gamas de colores más vistosas. Juliana, que debería ir ataviada como una esclava, lleva un vestido incluso más llamativo y elegante que el de su ama y no se lo cambian en absoluto en toda la película, así como tampoco al resto de los personajes. Hay apenas un cambio de vestuario o dos para los personajes principales, nada más, lo que quita realismo a la película. Si hablamos de los peinados, esto se repite: Bárbara va completamente «desgreñada» la mayor parte de la película, cuando sabemos que las damas romanas se hacían peinar cuidadosamente cada mañana por sus esclavas y hemos conservado no pocos «recogidos» en la estatuaria femenina romana que permite documentar diversas modas. Lo mismo sucede con el elaborado maquillaje que usaban también las nobles romanas: en la película brilla por su ausencia.

Por no hablar de ya clásicos fallos de decorado como representar los templos y estatuas de los dioses completamente blancos, como están en la actualidad -pero en esa época, estaban enteramente policromados-; el no respeto ni documentación absoluta de los procesos judiciales romanos -¡a pesar de que conservamos actas fidedignas del interrogatorio y juicio de varios mártires!-, reduciéndose todo a un breve intercambio de frases totalmente dramatizadas para el guión. En el momento de las escenas de tortura y ejecución, nos encontramos con auténticos despropósitos, como que una esclava es decapitada con hacha sin pasar por la tortura, mientras que una patricia sí es torturada -¡algo carente de todo rigor histórico!-; una ridícula escena de azotamiento con un látigo que parece comprado en una sexshop -¡a pesar de todo lo que sabemos acerca de la flagelación! Y de haber vivido escenas terribles y mejor documentadas en pantalla sobre el tema, por ejemplo, en La Pasión de Mel Gibson (2004)- y otros despropósitos varios, como el ordenar a un soldado que realice una ejecución con hacha -que era tarea exclusiva de los verdugos profesionales- o el que la hija de un gobernador vaya paseando tranquilamente por ahí sin acompañamiento de una esclava o eunuco, o sea vista hablando a solas con un soldado. Siendo ya que se han tomado el libre albedrío para el guión, podrían haber cuidado todos estos detalles, fácilmente asumibles con el asesoramiento de un buen historiador.

El tinte azul índigo que decora el vestuario de Hessler a lo largo de la película se usaba en la antigua Roma más para maquillaje que para ropa. Sin embargo, en ningún momento aparece maquillada.

El tinte azul índigo que decora el vestuario de Hessler a lo largo de la película se usaba en la antigua Roma más para maquillaje que para ropa. Sin embargo, en ningún momento aparece maquillada.

Al final, lo que rodea al martirio de Bárbara y Juliana no está carente de cierto edulcoramiento irreal por parte del director y los guionistas, que no olvidemos, han hecho una película fundamentalmente edificante. Algunos temas tabú, como la desnudez y la tortura bien representadas, son eludidas en la película, al resultar violento y poco edificante el presentar a una mujer desnuda y maltratada en pantalla. Otros temas igualmente tabú, como la violación ritual de una virgen previo al martirio, sí son apenas insinuados, pero de forma incoherente: en el caso de Juliana, esclava sin dignidad, no se da; y en el de Bárbara, patricia hija de un gobernador, se plantea después de la tortura y no antes, lo que sería una ilegalidad. El edulcoramiento prosigue con el romance apenas desarrollado de Bárbara y Claudio, que no tiene ocasión de ir más allá.

La comunidad cristiana no deja de ser retratada con cierta idealización, así como la conversión de Bárbara. En este aspecto, hay un punto que chirría notablemente, y es que Bárbara no se hace cristiana porque se la instruya en la doctrina y en la fe de Cristo. Se convierte porque Claudio sana. A partir de ahí, hay una escena relámpago en la que es bautizada sin haber pasado por ningún período de instrucción ni catecumenado, cuando sabemos que éste era especialmente prolongado en el caso de los conversos. De hecho, ni siquiera en la conversación con el obispo Marcelino se vislumbra ninguna instrucción, no se habla prácticamente nada de la fe cristiana, sólo se habla del amor y del perdón. Se puede decir que Bárbara abraza la fe, más que por lo que ésta le aporta, por admiración de ver cómo los cristianos se aman entre ellos.

Finalmente, y después de la enumeración de errores y divergencias, hay que resaltar los puntos fuertes de la película: en general, una excelente ambientación, con una banda sonora bellísima; una trama creíble, que engancha y atrapa, considerablemente más verosímil que la leyenda que nos transmite la passio, a pesar de todo lo que quedó por desarrollar. Una historia preciosa que culmina con un terrible final, edulcorado, efectista, ñoño y estereotipado si lo comparamos con la brutal cadena de torturas y humillaciones sufrida por la Santa en la passio, pero es que simplemente, se trata de un tema tabú que no hay valor para abordar. Una representación gráfica y fiel de una mujer brutalmente torturada de esa manera dejaría a La Pasión de Mel Gibson, una de las películas más crueles y sangrientas del cine cristiano, al nivel de cuento de hadas. Y aún La Pasión ha sido duramente criticada por su crueldad, pues, ¿qué reacciones suscitaría el ver a una mujer tratada así o peor en pantalla? Sin embargo, eso es una mártir; y no tanto la dulce Bárbara que vemos en esta película, que compra muy barato el ir a gozar de Dios, como diría Santa Teresa: apenas unos azotes y una muerte rápida y misericordiosa, muy poca cosa, en realidad. Diríase, viendo su idealizado tránsito, que el martirio es algo fácil, cuando es totalmente lo contrario.

Bárbara, hija de Dióscoro, y su esclava Juliana. Es curioso ver cómo la esclava lleva la ropa más elaborada y de tintes más caros, y el ama la ropa más simples y sin tintar. En la realidad histórica, esto hubiese sido completamente al revés.

Bárbara, hija de Dióscoro, y su esclava Juliana. Es curioso ver cómo la esclava lleva la ropa más elaborada y de tintes más caros, y el ama la ropa más simples y sin tintar. En la realidad histórica, esto hubiese sido completamente al revés.

Conclusiones
No se trata de la película definitiva sobre la Santa ni mucho menos, pero honestamente, ha sido un buen intento y vale la pena visionarla. Teniendo en cuenta que nada se sabe con certeza sobre la vida terrena de la Santa, esta apuesta es tan legítima como una adaptación fiel a la passio. Sin embargo, el espectador que no esté al tanto de la passio y culto de la Santa puede caer en el error de creer que lo que está viendo es un documental fidedigno sobre la vida de la Santa, cosa que no es, y que seguiría sin ser aún adaptando fielmente la passio. De Santa Bárbara no sabemos ni sabremos nada nunca, pero, entretanto, este tipo de trabajos nos ayudan a soñar con ella y a invocar su intercesión.

Por cierto, es notable y curiosa la ubicación de la acción de la trama -Scandriglia, Italia- y la mención final del traslado de las reliquias de la Santa a la catedral de Rieti, lo que confirma que los realizadores de la película han apostado por la tesis italiana de la ubicación del cuerpo de la Santa, cuando, de hecho, hay muchas otras localidades que se disputan tener el auténtico cuerpo de Bárbara y el asunto no está resuelto, ni mucho menos. Pero como buenos italianos que son, hay que barrer para su casa, ¿no?

En fin, que animo a todos a ver esta película, con sus aciertos y sus fallos, y a disfrutarla; porque se disfruta y mucho. Es una buena apuesta de cine cristiano y no está nada mal, porque abordar el tema de los mártires de la Antigüedad siempre es complejo por la falta de documentación histórica y la dificultad de recrear una época muy alejada en el tiempo.

Toma general del sacrificio público, que permite ver algunos detalles de la escenografía.

Toma general del sacrificio público, que permite ver algunos detalles de la escenografía.

A pesar de que la película se emitió en la televisión italiana con motivo de la fiesta de la Santa, el DVD se vende por Internet. El audio está en el original italiano, no hay una versión doblada, pero sí hay subtítulos, en castellano e inglés, entre otros.

Os dejo aquí la película, esperando que os animéis a verla cuando tengáis un rato y que luego dejéis aquí vuestras opiniones. Está en italiano con subtítulos en castellano, por lo que no tendréis problema en entenderla. En resumen: le doy un 7 sobre 10. Se quedó corta en muchos aspectos y falló en otros muchos, pero es agradable, entretenida, conmovedora y edificante, con lo cual cumple de sobras su objetivo.

LO MEJOR: Ambientación, banda sonora, trama creíble, personajes muy humanos. La interpretación de Massimo Wertmuller como Dióscoro, padre de Bárbara.
LO PEOR: No se ha respetado la passio original de la Santa y hay algunos fallos históricos de decorado, procesos y vestuarios en la adaptación.

Meldelen

Santa Barbara

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