El Uniatismo en Transilvania (1698-1701)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Este artículo no pretende ser propaganda anticatólica, sino una introducción a las vidas de un grupo de santos confesores proclamados en 1955 y en 2007. Una parte de ellos murieron mártires por su fe durante la campaña de catolicización forzada de los rumanos transilvanos en el siglo XVIII. Otros lucharon durante toda su vida por la libertad de la fe ortodoxa entre los rumanos. Primero presentaré el contexto del proceso del llamado “uniatismo” en Transilvania.

Lienzo-retrato de Atanasio Anghel, metropolita rumano y primer obispo de la Iglesia Uniata.

Lienzo-retrato de Atanasio Anghel, metropolita rumano y primer obispo de la Iglesia Uniata.

El contexto político de Transilvania en la tardía Edad Media
Después de la batalla de los mohacs en 1526, el reino húngaro cayó bajo dominio turco. El principado autónomo de Transilvania mantuvo su estatus especial bajo el gobierno turco. Los príncipes húngaros de Alba Iulia respetaron las viejas leyes del país, las llamadas Uno Trium Nationum (“la regla de las tres naciones”, los húngaros, los sajones y los escequelios) y el privilegio de las cuatro Religiones Receptas (las religiones aceptadas, que eran el catolicismo, el luteranismo, el calvinismo y el unitarianismo). Los rumanos y su fe ortodoxa fueron simplemente “tolerados” por el sistema. No había una nobleza rumana ni representantes en el Parlamento local y su estatus religioso no era claro. Los metropolitas de Transilvania, atestiguados por primera vez en 1377 (el metropolita Gelasio, que residía probablemente en el monasterio Rameti), eran ordenados tradicionalmente en Valaquia y su situación material dependía sustancialmente de las donaciones de los voivodas de Valaquia y Moldavia.

Al iniciarse la Reforma, los príncipes transilvanos, la mayoría de ellos calvinistas, intentaron imponer un programa de calvinización entre los rumanos. En medio de esta campaña de iluminación de los rumanos, consistente en la traducción de la Biblia a su lengua nativa, los metropolitas se veían bajo la presión de aceptar algunas medidas no ortodoxas, como renunciar al culto de los Santos, la catequización según la Biblia y evitar las tradiciones patrísticas y renunciar a la mayor parte de las tradiciones, que fueron interpretadas como supersticiones paganas.

Por otro lado, la situación de la ortodoxia entre los rumanos de Transilvania fue buena, según la tolerancia religiosa. El diácono Coresi de Brasov imprimió a finales del siglo XVI, principios del XVII, diversos libros eclesiásticos en rumano (entre ellos un catecismo, un libro de los cuatro Evangelios y un Salterio), contando con una importante ayuda de la comunidad luterana sajona de Brasov. El metropolita Simeón Esteban imprimió en 1648 el Nuevo Testamento en rumano. Pero la pobreza del pueblo rumano y la falta de derechos sobre la propiedad privada y la libertad de comercio hizo su situación muy difícil.

Transilvania bajo el gobierno de Austria
En 1688 Transilvania se convirtió en una provincia de Austria. El emperador Leopoldo I (1658-1705), que era un creyente católico, reconoció las viejas leyes de Transilvania, incluyendo los derechos de las tres naciones y los de las cuatro “religiones aceptadas”. En cualquier caso, él quería fortalecer el poder de la Iglesia Católica en Transilvania en competencia con el calvinismo, por lo que intentó atraer a los rumanos al bando católico. La Constitución imperial del 14 de abril de 1698 preveía la libertad de los rumanos a aceptar una de las cuatro confesiones, o permanecer ortodoxos. El manifiesto del cardenal Leopoldo Kolonics, arzobispo de Esztergom, dirigido al clero rumano el 2 de juio de 1698, preveía que una posterior conversión a la fe católica supondría obtener los mismos derechos y privilegios que los sacerdotes y comunidades católicas.

Para convertirse en católico, el ortodoxo rumano debía aceptar cuatro puntos: la primacía papal, la comunión con pan ázimo (hostia), la enseñanza de la procedencia del Espíritu Santo también del Hijo (“Filioque”) y la existencia del Purgatorio, que fueron los puntos discutidos por los representantes de las Iglesias Orientales y Occidentales durante el Concilio de Florencia (1439). El documento del cardenal Kolonics destruye cualquier hipótesis de que ya el anterior metropolita Teófilo habría sido convocado a la Unión en 1697. Incluso en tal caso, el manifiesto del prelado húngaro muestra cuán impopular podría haber sido la Unión entre la población rumana.

En cualquier caso, desde 1698 los ortodoxos transilvanos tuvieron un nuevo metropolita, llamado Atanasio Anghel, consagrado por el patriarca Dositeo de Jerusalén en Valaquia. Como metropolita, firmó una Confesión de la fe ortodoxa por cuanto respecta al rito, los cánones y el dogma.

Primera página del Manifiesto de Unión de 1699.

Primera página del Manifiesto de Unión de 1699.

El Acta de Unión de 1699
Atanasio fue a Alba Iulia bajo una gran presión política y eclesiástica para que aceptara la fe católica. Finalmente, organizó un sínodo de decanos locales el 7 de octubre de 1698. El sínodo finalizó con la firma del acta de unión con la Iglesia Católica, que de hecho fue firmada por 38 decanos, pero no por el metropolita. El contenido del acta había sido concebido por el jesuita Pablo Baranyi. Los decanos firmantes declararon que se unían con la Iglesia Católica Romana, porque querían disfrutar los privilegios de los miembros y sacerdotes de esta santa Iglesia. En el post scriptum manifestaban que aceptaban la unión si “nosotros y nuestros descendientes no vemos modificada nuestra tradición de nuestra Iglesia Oriental, sino que por cuanto respecta a nuestras fiestas, ayunos, de aquí a partir de ahora, seamos libres de cumplirlas según nuestro viejo calendario, y nadie tenga el poder de cambiar a su Santidad nuestro señor Atanasio de su sede hasta su muerte”.

La segunda página (el verso) fue posteriormente completada con la “traducción” latina donde no se mencionan las condiciones exigidas por los decanos. En lugar de ello, el traductor dice que los decanos aceptan la doctrina católica por completo y en particular los cuatro puntos florentinos. Las siguientes tres páginas contienen las firmas de los 38 decanos que aceptaron también las dos páginas escritas en latín, una lengua que les era desconocida. En la página 5, Atanasio añadió una postdata que confirma el hecho de que ellos no sabían lo que habían firmado: “y por tanto nosotros, como queda escrito arriba, nos unimos pero nuestra ley por completo, el ritual de la iglesia, la liturgia, nuestras Cuaresmas y calendario deberán quedar fijos (permanecerán igual) y si no lo hacen, estos sellos no tienen ningún poder sobre nosotros y nuestro señor Atanasio permanecerá como líder y nadie lo podrá expulsar”. Su firma ha desaparecido, sólo la experiencia de los grafólogos ha demostrado que él fue el autor de este último párrafo. La sexta página quedó en blanco. La acta de unión quedó oculta por mucho tiempo, siendo descubierta en 1879 en la biblioteca de la Universidad de Budapest.

El metropolita Atanasio tuvo una actitud ambigua respecto a la unión. Él prosiguió sus relaciones imperturbables con la iglesia de Valaquia y el príncipe Constantino Brancoveanu, que donó el 15 de junio de 1700 el dominio de Merisani (en Arges, Valaquia) para beneficio del metropolitanato rumano de Transilvania. El sínodo anual del 14 de septiembre de 1700 no mencionó ninguna acta de unión.

El emperador y el régimen transilvano eran probablemente conscientes sólo de la versión latina del texto. Aún así, el régimen decidió hacer una investigación en los pueblos, para comprobar la situación real de la unión. Los resultados de la investigación de enero de 1699 mostraron que ningún pueblo quería la unión y sólo algunos sacerdotes dijeron que se unirían, si el metropolita lo hacía. Eso significaba que los sacerdotes no tenían conocimiento del manifiesto de unión.

“Satisfecho por la Unión”, Leopoldo publicó en febrero de 1699 el llamado primer diploma leopoldino, en relación con la fundación de la Iglesia Uniata. Sus posesiones y sus sacerdotes estuvieron exentos de impuestos. El 19 de marzo de 1701, el emperador Leopoldo emitió un segundo diploma confirmando la exención de los sacerdotes y laicos que se unieran. El obispo uniata estaba sometido al arzobispo católico romano de Esztergom y era asistido en todos sus actos por un teólogo jesuita. El 24 de marzo de 1701, Atanasio fue consagrado sacerdote en Viena y el día siguiente lo fue como obispo de la Iglesia Uniata. El 7 de abril de 1701 Atanasio firmó una nueva Confesión de fe en 16 puntos, jurando que aboliría todas las conexiones con Valaquia y obligaría a sus sacerdotes y fieles a aceptar la nueva confesión. Atanasio se convirtió en consejero imperial y se instaló el 14 de junio de 1701 como obispo en su antigua catedral de Alba Iulia, construida por el príncipe Miguel el Valiente de Valaquia unos cien años antes.

Protestas contra el Manifiesto de Unión
Durante 1700 los rumanos empezaron a protestar contra la unión. El Guardián del Metropolitanato, Pater Ianos de Brasov, envió una carta a Atanasio en Viena, reprobando al metropolita su gesto de aceptar su nueva ordenación.

Protestando contra el uniatismo, el noble Gabriel de Tagu Mare (condado de Bistrita) y otros rumanos firmantes de un memorandum fueron arrestados y encarcelados en octubre de 1701 en Sibiu, la capital austríaca de Transilvania, por instigación contra la ley gobernante. Algunos de ellos fueron liberados en 1706.

En 1701 la parroquia rumana de Schei Brasovului rehusó aceptar el gobierno de Atanasio y pidió la jurisdicción del metropolita de Valaquia. Cada nuevo sacerdote ordenado de los rumanos en Brasov fue obligado a hacer una confesión pública de la fe ortodoxa. La comunidad rumana de Brasov envió repetidamente representantes a Viena, para protestar contra la Unión. En 1724 el representante Cristóbal Voicu obtuvo el permiso imperial de pasar a estar bajo la jurisdicción del obispo de Ramnic (Valaquia occidental, que fue anexionada a Austria por un corto período) y posteriormente del Patriarca serbio de Karlowitz.

Entre los manifestantes contra la Unión estaba el monje misionero serbio Besarión Sarai, que murió en las prisiones de Kufstein algún tiempo después de 1744; Nicolás Oprea Miclaus, de Saliste Sibiului y el sacerdote Moisés Macinic de Sibiel, muerto en la misma prisión después de 1752. Nicolás Pop de Balomir, el antiguo vicario del obispo uniata Juan Inocencio Micu, marchó a Rusia, a San Petersburgo, para implorar ayuda de la zarina Isabel (1741-1761), pero nunca regresó a casa, huyendo a Valaquia. Un monje llamado Nicodemo de Alba marchó a Rusia también y allí se quedó posteriormente.

El número de manifestantes, sacerdotes y laicos, contra la unión es incluso mayor. Muchos rumanos huyeron a las montañas de Valaquia y Moldavia, de modo que hoy día todavía existen aldeas transilvanas en Valaquia (pobladas por “ungureni”, siendo ésta la denominación de los rumanos de Hungría). El hieromonje Sofronio de Cioara (condado de Alba) incluso organizó una rebelión contra el gobierno austríaco y un sínodo anti-unión en 1761. Sus protestas condujeron a una investigación imperial en Transilvania, organizada por el general Bukow. Ésta mostró que 2250 sacerdotes y 25223 familias habían aceptado la unión, mientras que 1365 sacerdotes y 128635 familias permanecieron en la ortodoxia. 515 iglesias eran uniatas y 1362 ortodoxas. Bukow tenía mala reputación en Transilvania porque su ejército destruyó a cañonazos cientos de iglesias de madera y todas las iglesias de piedra y monasterios de los rumanos ortodoxos de Transilvania.

El 29 de octubre de 1781, el emperador José II emitió el Edicto de Tolerancia. La libertad de confesión fue aceptada no sólo para los ortodoxos, sino también para los protestantes. Debido a que mucha gente quería regresar a su vieja confesión, el 19 de agosto de 1782 el mismo emperador firmó la Patente de Unión, una ley que establecía que ninguna confesión podría, en adelante, llevar a cabo campañas de proselitismo en comunidades pertenecientes a otra fe.

Mitrut Popoiu

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es