Santos Vito, Modesto y Crescencia, mártires

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Lienzo de los Santos, obra de Matthias de Mari. Iglesia de San Vito, Ostuni, Italia.

Lienzo de los Santos, obra de Matthias de Mari. Iglesia de San Vito, Ostuni, Italia.

Hoy se celebra la festividad de tres mártires muy conocidos, en particular uno de ellos: el niño romano Vito, su nodriza Crescencia y su pedagogo, Modesto. Ante todo ha sido el primero el que ha gozado de una gran expansión de su culto, particularmente en Italia y en el centro de Europa -países germánicos-; mientras que los otros dos han participado indirectamente de la popularidad del niño mártir.

La passio de los Santos, que nos describe su vivencia y justifica su patronazgo e iconografía, es un relato que no tiene ningún valor histórico, cabe decirlo ya de entrada. Vamos a seguir este escrito, que fue compuesto probablemente en el siglo VII, y del cual existen numerosas redacciones, para conocer a nuestros protagonistas de hoy, intentando aunar en una sola descripción todas estas versiones.

Passio de los Santos
El protagonista indiscutible de este trío de mártires es, sin duda, el niño Vito, que había nacido en Sicilia, hijo de padres paganos, pero que a su cortísima edad de siete años ya era un ferviente cristiano. Esto se debía a la influencia conjunta de Crescencia, su nodriza, es decir, la mujer que lo había criado y amamantado; y de Modesto, su tutor y pedagogo personal. Ellos lo instruyeron en la fe y lo bautizaron sin consentimiento del paterfamilias, el cual, al descubrir todo esto, los echó a los tres del hogar (!!!).

Se nos dice que desde pequeño Vito era capaz de obrar numerosos milagros, lo que llamó la atención del gobernador romano de la zona, un tal Valeriano, a cuyo hijo estaba tratando de convertir Vito, por lo cual lo mandó arrestar y trató de convencerlo con premios y amenazas para que renegara del cristianismo, metiéndolo en la cárcel y sirviéndose de la ayuda del padre de Vito, que como hemos dicho era pagano, para forzarlo a la apostasía. Pero ni siquiera los apasionados llamados de su padre alteraron al niño. Fueron azotados él, Modesto y Crescencia, pero a los verdugos se les paralizaron los brazos y sólo pudieron ser liberados por intercesión del niño.

Los Santos huyen en barco a Lucania. Lienzo de Gregory Burney. Iglesia de San Vito, Mazara del Vallo, Italia.

Los Santos huyen en barco a Lucania. Lienzo de Gregory Burney. Iglesia de San Vito, Mazara del Vallo, Italia.

Estando todavía en la cárcel, se le apareció un ángel, quien lo liberó, y junto a su nodriza y su maestro, huyeron a Lucania, donde vivieron como una familia, dedicados a la predicación y a extender el cristianismo con su apostolado.

La fama de Vito llegó a Roma, a oídos del mismísimo Diocleciano, cuyo propio hijo estaba “endemoniado” (padecía epilepsia) y quería ver si el niño prodigio podía ayudarlo. Vito fue llamado a Roma y acudió para curar al hijo del emperador, que quedó sano. En cualquier caso, el Augusto recompensó el favor haciendo encarcelar y torturar a Vito, a Modesto y a Crescencia; porque cuando los invitó a sacrificar a los dioses en agradecimiento por la curación de su hijo, éstos se habían negado. Por ello, los tres fueron colgados y apaleados en la garrucha, y luego arrojados a un caldero de aceite hirviendo. Como quedaran ilesos de esto último, fueron llevados a la cárcel, de donde los volvió liberar un ángel, y por ello regresaron a Lucania, a una zona del río Sele.

Allí de nuevo fueron interceptados por las autoridades, quienes los arrojaron a las fieras en el anfiteatro. Pero como los leones se echaran a sus pies y los lamieran en lugar de devorarles, se les puso fin a golpe de espada. Una mujer piadosa llamada Florencia sepultó los cuerpos de los mártires en un lugar llamado “Marianus”.

Interpretación
Como se puede ver, la leyenda es muy fantástica y no se considera válida, no sólo por la cantidad de elementos absurdos y fantásticos que la llenan, sino además por ciertas incongruencias históricas y culturales que podemos ver en ella: Diocleciano no tuvo nunca ningún hijo varón; y la presunta enfermedad que aquejara a su inexistente hijo, la epilepsia, era considerada en la Antigüedad una enfermedad divina, de la cual no es sólo que no hubiera tratamiento, es que tampoco se buscaba, considerándose un don de los dioses que otros debían buscar mediante otros recursos para entrar en trance. Además, un hombre que se había hecho divinizar en vida y que estaba muy complacido con su aura pseudomística, como Diocleciano, hubiese apreciado enormemente la enfermedad, en lugar de querer eliminarla. Con ello se hace evidente que el redactor de la passio, además de tardío, pertenecía a una religiosidad ya distinta a la antigua, pues no tenía esta concepción de la “posesión diabólica” que tenían los antiguos.

Martirio de los Santos. Tabla medieval, escuela nórdica.

Martirio de los Santos. Tabla medieval, escuela nórdica.

Pero otros son los elementos que también contribuyen a descartar esta historia, sobre todo si se tiene en cuenta que, según algunas tesis, Modesto y Crescencia son personajes inventados que se añadieron en el siglo XI al Calendario Romano. Efectivamente, sólo podemos decir que Vito sea un mártir real, ya que los otros dos con completamente desconocidos en todas las fuentes antiguas, por lo que se considera que son una pía invención legendaria, y así debería ponerlo el Martirologio. Aunque es lógico y hasta documentado que los niños de las familias pudientes romanas eran criados por esclavos que les hacían de nodrizas y de maestros, lo cierto es que no existe traza de que Modesto y Crescencia puedan ser mártires históricos, como sí lo sería su ahijado.

En realidad, no se sabe ni cuando nació ni cuando murió Vito, e incluso se excluye que fuera un niño nacido en Sicilia. La única noticia creíble, pero que muestra una ayuda escasa para la identificación del mártir, es la breve historia contenida en el Martirologio Jeronimiano el mismo 15 de junio, en la que se lee: “In Lucania, Viti”. Pero el mismo Martirologio contiene un laterculus en el cual, los tres santos son recordados con una indicación geográfica: “In Sicilia”, aunque los hagiógrafos defienden que esto último es un añadido influenciado por la passio y por lo tanto, tiene el mismo valor histórico que ella, o sea, nulo. Como mucho podría admitirse que el Santo fue martirizado en Lucania, pero en cuanto a su origen, nada se sabe.

Culto y reliquias
No obstante esta completa falta de noticias biográficas, el culto de San Vito es muy antiguo en la Iglesia y además, muy difundido por toda Europa. Ya en el siglo V, se tienen noticias de una iglesia dedicada a su nombre por el Papa Gelasio I; y en el siglo VI tenía dedicados algunos monasterios en Sicilia y en Cerdeña. Su fiesta es recordada en el “Sacramentario Gelasiano”, en todos los martirologios históricos, en el Calendario Marmóreo de Nápoles y en todos los sinaxarios bizantinos. Como ya hemos indicado, son conmemorados en el Martirologio Romano el día 15 de junio con un laterculus proveniente del Martirologio de Floro.

Relicario de los tres mártires en Camposanto, Pisa (Italia).

Relicario de los tres mártires en Camposanto, Pisa (Italia).

En la Edad Media fue incluido entre los llamados Santos Auxiliadores, invocado contra diferentes enfermedades, entre ellas la corea -o “baile de San Vito”, indirectamente conectado con la dolencia del presunto hijo de Diocleciano- y la rabia; y era venerado por todas las clases sociales.

Sus reliquias fueron repartidas entre muchas ciudades e iglesias europeas, aunque es dificilísimo demostrar cuales de ellas son auténticas y cuáles no lo son (baste decir que también hay presuntas reliquias de San Modesto y Santa Crescencia, cuando han sido ya descartados como personajes históricos). Se dicen que en tiempos del rey Pipino, el abad Fultrado las hizo llegar a Rasbach, en Sajonia, en el año 836, donde fueron puestas en el monasterio de San Dionisio de Corvey, pero la catedral de San Vito de Praga presume de tener su tumba.

Relicario con el corazón de San Vito. Macchia di Giarre, Italia.

Relicario con el corazón de San Vito. Macchia di Giarre, Italia.

Iconografía
Este grupo de mártires presenta una rica iconografía, particularmente San Vito. Suelen aparecer como una familia común, de variable edad: a veces el niño aparece muy pequeño -incluso de bebé, siendo amamantado todavía por Crescencia-, otras veces es un adolescente o un joven adulto. También varían las edades de los dos compañeros, apareciendo jóvenes o ancianos según se interprete su edad respecto a la de Vito.

La iconografía también describe diversos episodios de su passio, desde la predicación o milagros de Vito, como la curación del hijo de Diocleciano, a escenas del martirio; particularmente en la que son metidos los tres -o Vito solo- en un caldero de líquido hirviendo. Hay todo un programa iconográfico desarrollado en torno a la vida del Santo y a sus numerosos patronazgos -más de 30 en toda Europa-, convirtiéndolo en uno de los Santos más venerados y representados en el arte y la cultura medieval.

Sepulcro de San Vito en su catedral de Praga, República Checa.

Sepulcro de San Vito en su catedral de Praga, República Checa.

También aparece asociado a numerosos animales; como los perros -por su patronazgo sobre la rabia, caso también de Santa Quiteria-; leones o fieras salvajes -a las que fueron infructuosamente arrojados- e incluso el gallo, aludiendo a una anécdota según la cual el obispo Otto de Bamberg donó un relicario del Santo adornado con un gallo a los pomeranos, quienes habían rendido culto a un dios en forma de gallo antes de ser cristianizados, por lo cual en el imaginario social pasaron a sincretizarlos y a asociar al mártir con este animal de corral.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca sanctorum: enciclopedia dei Santi, Città Nuova Editrice, Roma 1984.

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Santa Aquilina, virgen mártir de Byblos

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La Santa conducida al martirio. Lienzo contemporáneo en su sepulcro.

La Santa conducida al martirio. Lienzo contemporáneo en su sepulcro.

Hoy se celebra la festividad de una niña mártir, poco conocida para la tradición católica europea, pero muy venerada en el mundo ortodoxo y los católicos de Próximo Oriente: Aquilina, dicha “de Byblos” para no ser confundida con su homónima de Tesalónica, de la cual ya escribí un artículo anteriormente.

Su passio, sin embargo, es totalmente legendaria. Se sabe muy poco en realidad de esta niña que fue martirizada con tan sólo doce años de edad. Los hagiógrafos sólo se quedan con los detalles del martirio, y nada más se dice sobre su vida, a no ser el tema recurrente del relato edificante: amor extremo a Dios, consagración de la virginidad, odio hacia el paganismo… nada de esto es ciertamente relevante y, con toda seguridad, poco más que un mecanismo para rellenar lagunas. De todos modos, esta historia vale la pena ser contada.

Passio de la Santa
Nacida en Byblos (Líbano), alrededor del año 280, de su familia sólo se conoce el nombre de su padre, Eutolmio, que era cristiano como ella. Conocemos también el nombre del obispo de la ciudad, Eutalio, que la bautizó y catequizó cuando tenía seis años de edad. Y tres años después, con sólo nueve, se quedó huérfana de padre, en el momento en que estallaba la persecución de Diocleciano.

Otro dato es el de su labor en el apostolado: aún niña, Aquilina se dedicó a predicar el Evangelio. A pesar de su juventud, no tenía miedo de profesar su fe, por lo que denunció en numerosas ocasiones la falsedad de los ídolos paganos. No se saben con exactitud las circunstancias que rodearon a estos hechos, pero el caso es que Aquilina, cuando cumplió doce años, empezó a predicar por toda la ciudad de Byblos la palabra de Jesucristo. Había ya allí muchos cristianos, que no se exponían a tal riesgo, por temor al Imperio, pero ella sí lo hizo. La niña, a través de sus enseñanzas en las que se mezclaban el ardor de un profeta y la inocencia de su edad, conmovió a aquellos que acudían con asiduidad a oírla. Mediante esta labor apostólica, convirtió a muchos paganos al cristianismo, sobre todo a los jóvenes, muchachos y doncellas. Sin embargo, pronto empezó a levantar expectación: toda la ciudad quería conocer a aquella niña apóstol, y muchos se congregaban a su alrededor para sólo oírla hablar, sin interesarle lo que decía. Finalmente, la fama de Aquilina se divulgó tanto y tan lejos, que llegó a oídos de las autoridades. Era el año 292-293, y en concreto, fue un tal Nicodemo quien la denunció ante el procónsul Volusiano, el gobernante de la ciudad.

Sinaxis de los Santos celebrados el 13 de junio: Aquilina de Byblos, Trifilio, Ana y Juan de Larissa.

Sinaxis de los Santos celebrados el 13 de junio: Aquilina de Byblos, Trifilio, Ana y Juan de Larissa.

En un principio, Volusiano se admiró de que una criatura pudiera levantar tal expectación, pero cuando las masas de gentes que venían a oírla empezaron a anegar la ciudad, se inquietó con el asunto. Principalmente fue porque muchos acudieron a él quejándose de aquella niña, pues siempre ha habido por cada admirador un opositor, y tantas y tan grandes fueron las protestas, que Volusiano temió una sedición o una revuelta en la ciudad. Por eso, antes que vinieran males mayores, decidió convocar a su presencia a la apóstol y preguntarle por sus dedicaciones. “Soy cristiana”, respondió ella, “Por tanto, hago lo que debo.” Volusiano le dijo: “Estás apartando a tus amigos y compañeros de la religión y la lealtad al Imperio, con la excusa de la creencia en Cristo, el Crucificado. ¿No sabes que el emperador condena esta actitud y a todos los que participan de ella? Abandona tus predicaciones si no quieres incurrir en pena. Y para convencerte, no dudaré en usar los sufrimientos más atroces, por muy niña que seas.” Aquilina respondió serenamente: “No tengo miedo de sufrir, en absoluto. Es más, aspiro a sufrir porque así imito a mi Dios, Jesucristo, y al morir como Él, resucitaré y seré glorificada con Él.”

Mandó entonces el prefecto que la desnudaran y la ataran a una columna, para luego ser flagelada. Al cabo de unos instantes, mandó detener la tortura y le dijo de nuevo: “Ahora que has podido comprobar que mis palabras no eran en vano, reflexiona de nuevo y sé razonable. Deja de excitar a las masas con tus arengas, y podrás volver a casa sin ninguna represalia por mi parte.” “Ni tú ni Satán seréis capaces de imponerme suplicios más fuertes que mi resistencia, con el poder de mi Dios Jesús.” El prefecto sacudió la cabeza y dijo: “No quiero condenar a una niña, sería vergonzoso para mí, pero aún más vergonzoso es que yo no pueda hacer cumplir las leyes del Imperio.” Tras un momento de reflexión, Volusiano prosiguió: “Escucha y razona, pequeña: voy a darte una oportunidad. Eres libre de volver a tu casa si así lo deseas, pero tienes que dejar de predicar. En el plazo de unos días, tendrás que haber cambiado de opinión, así que contempla la ley, o no me quedará más remedio que ajusticiarte.” Aquilina miró con profundo desprecio al magistrado y replicó: “Jamás cambiaré de opinión. Estoy decidida y no me rendiré. He vivido como cristiana desde mi niñez y como cristiana debo morir.”

Martirio de la Santa. Fresco ortodoxo griego.

Martirio de la Santa. Fresco ortodoxo griego.

Desengañado al ver qué poca consideración tenía aquella niña con sus intentos por salvarla, Volusiano mandó que se la atormentara de nuevo. Atada otra vez a la columna, los verdugos desgarraron el cuerpo de Aquilina con rastrillos afilados, arrancando la piel en las primeras pasadas, y luego pedazos de carne, mientras sangraba a borbotones. “¿Dónde está tu dios?”, le dijo Volusiano, “Que venga y te libre de mis manos.” “El Señor está conmigo de un modo invisible, y cuanto más sufro, más fuerza y valor me da.” La pequeña no resistió mucho tiempo aquella barbarie y se desmayó. Los verdugos, por comprobar si fingía para que cesara la tortura, la desataron, y ella cayó a plomo contra el suelo.

Entonces los verdugos tomaron varios afilados punzones de hierro y los calentaron al rojo vivo. Luego, cuando Aquilina volvió en sí, la agarraron y le atravesaron los tímpanos con los punzones. Especifica el relato que no se contentaron con perforárselos, sino que hundieron aún más las varillas en los oídos, atravesándole el cráneo, y lo hicieron con tanta ferocidad que al cabo de un rato, Volusiano vio cómo por la nariz de la niña empezaba a rezumar su propia masa encefálica (!!!). Desvanecida de nuevo, se la dio obviamente por muerta.

El cuerpo de Aquilina fue arrojado fuera de las murallas de la ciudad, pero entonces se le apareció un ángel que la hizo levantarse, ilesa. De nuevo, por orden misma del ángel, ella se presentó ante Volusiano, quien, al verla, palideció y gritó estupefacto: “¿Cómo? ¿Acaso estoy soñando? ¿No estabas tú muerta?” Ella no respondió; de modo que el prefecto dio orden de llevarla a la cárcel y decapitarla al día siguiente, temiendo estar ante un caso de brujería.

Lienzo sirio de la Santa, con su iconografía habitual.

Lienzo sirio de la Santa, con su iconografía habitual.

Pero no llegaron a hacerlo, pues cuando se la llevaron para ponerle fin, la niña se hincó de rodillas, entonó una oración y a continuación se desplomó muerta (!!!) dando a entender que Dios querría habérsela llevado antes de que pudieran ejecutarla. Aún así, temiendo el verdugo que se le acusara de desobedecer una orden, fue igualmente decapitada (!!) y entonces vieron manar de su cuello leche en lugar de sangre, lo que confirmaría la santidad y la muerte sobrenatural de la niña antes de su propia decapitación. Los cristianos recuperaron su cuerpo y lo lavaron y aderezaron. Luego lo enterraron con todos los honores fuera de la ciudad, y pronto su tumba se convirtió en lugar de peregrinaje.

Culto y reliquias
No vale la pena ni comentar el relato porque, realmente, está plagado de exageraciones y elementos irreales que hacen que no pueda ser tomada en serio. En cambio, las noticias sobre su culto son muy seguras, y las reliquias también.

De su tumba original en el Líbano, que hasta hace poco se conservaba pero que perfectamente puede haber sufrido los estragos por la atroz guerra siria, sus reliquias fueron trasladadas a Constantinopla, donde fueron objeto de una gran veneración. Allí se le dedicó una gran basílica en el Foro de Constantino, pero fue más tarde destruida por un incendio, concretamente en el siglo VI. San José el Himnógrafo compuso un himno en su honor. Su fiesta se celebra el 13 de junio tanto en la iglesia griega como en la latina.

Iconografía
La Santa aparece casi siempre representada como una joven o una niña de corta edad, rodeada de los instrumentos de su martirio, en particular la espada, los rastrillos o el punzón con que le atravesaron los tímpanos.

Sepulcro de la Santa.

Sepulcro de la Santa.

Es importante, como decía, no confundirla con Santa Aquilina de Tesalónica, neomártir griega que sufrió en tiempos de la dominación otomana; ni tampoco con un personaje legendario mencionado en la passio de San Cristóbal, la prostituta Aquilina, quien junto a su compañera Niceta, es enviada a seducir al mártir pero acaban siendo ambas convertidas y muriendo mártires como él.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum: enciclopedia dei Santi, Ed. Città Nuova, Roma 1984.

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Los santos y el sufrimiento (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Siervo de Dios Angelo Bonetta.

Fotografía del Siervo de Dios Angelo Bonetta.

Siervo de Dios Angelo Bonetta
Cigole (Brescia), 18 de septiembre de 1948 – 28 de enero de 1963

Como las chispas de un fuego crepitante, el aumento de brillantes y ardientes, que no llegan todos a la misma altura, muriendo unos antes que otros o que caen en el fuego que los generó, así, entre los seres humanos, hay ciertas almas que todavía viven en la juventud de la vida, antes de volver al Padre, sin llegar a ver un largo camino en su existencia. Este es el caso de tantos niños, adolescentes y jóvenes, afectados plenamente en su desarrollo físico y mental por enfermedades incurables o por accidentes mortales; la pérdida de los parientes es aun mucho mayor, cuando el Calvario es prolongado pero el final, sin embargo, es seguro. El sufrimiento vivido por los jóvenes y adolescentes es aún más desgarrador, porque junto al dolor es visible una vitalidad propia de la edad, que por la enfermedad lo comprime y bloquea permaneciendo en el lecho del dolor. Pero también en muchos casos sorprende la serenidad y la aceptación de la voluntad de Dios, a veces difícil de encontrar entre los adultos.

La Iglesia, la comunidad parroquial y civil, las asociaciones, los mismos parientes y amigos, lo han hecho después de la muerte prematura transmitiendo los mensajes recibidos de ellos, aunque sea en su breve vida terrenal, pero especialmente ayudando con ejemplos al distraido, frenético y convulso mundo de los jóvenes de hoy en día. Algunos son Siervos de Dios, otros son Venerables e incluso Santos y Beatos a los que llamamos o definimos como “testigos de la fe de nuestro tiempo”. Citemos a algunos de estos jóvenes, que son explendores de la fe cristiana, ángeles que pasan por la tierra dejando una luminoso estela de virtud, pureza, ejemplos y amor: Silvio Dissegna de doce años, de Moncalieri; Aldo Blundo de quince años, de Napoles; Angela Iacobellis de treve años, de Napoles; José Ottone de trece años, de Torre Annunziata; Maggiorino Vigolungo de catorce años, de Benevello (Cuneo); Maricarmen Gonzalez-Valerio, de nueve años y española; Laura Vicuña de trece años y chilena; Santo Domingo Savio de quince años y de Torino; Aldo Marcozzi, de catorce años y de Milano; Paola Adamo, de quince años y de Taranto; Ninni Di Leo, de dieciseis años y de Palermo; Pedro Percumas de diecinueve años y lituano; Domenico Zamberletti de trece años y de Varese; Willy De Koster, mexicano de diez años, etc.

A ellos hay que añadir al Siervo de Dios Ángel Bonetta, de catorce años de edad, o sea, un adolescente, que nació el 18 de septiembre del 1948 en Brescia, hijo de Francisco Bonetta y de Julia Scarlatti. Vivísimo e inteligente, como siempre suele decirse, estaba siempre dispuesto a crear problemas uno detrás del otro provocando una fuerte reacción de sus padres. Pero en el ámbito de esta vivacidad se vio obligado a echar el freno a causa de su pasión por la natación. Con la complicidad de su hermana y ocultándoselo a sus padres, iba a menudo a nadar al río Mella, que es un río peligroso como casi todos los ríos. Pero si su hermana confesaba a sus padres la escapada de Ángel, estos le prohibían que fuera a nadar al río. Por eso tuvo que echar el freno.

El Siervo de Dios Ángel Bonetta postrado en su lecho.

El Siervo de Dios Ángel Bonetta postrado en su lecho.

Frecuentó el asilo de las Canosianas que, vigilantes y atentas, notaron la fuerte inclinación del niño hacia la oración. Tenía una profunda devoción a Jesús, que se llegó a acrecentar con los años por el amor a la Eucaristía y al sacramento de la confesión. Las hermanas canosianas fueron siempre para Ángel como una segunda familia y su escuela, como una segunda casa. Su bondad se vía en sus ojos que eran brillantes y sinceros.

El 14 de abril del 1955, con seis años de edad y preparado por las Hermanas Canosianas, recibió la primera comunión. Entusiasmado actuaba como monaguillo en la Misa dominical, era simpático con los amigos y con los más pequeños, jugaba muy bien al fútbol, especialmente arbitrando con la confianza de todos sus compañeros. Terminada la escuala elemental, con once años de edad entró en un colegio de Brescia para continuar sus estudios, más apenas pasados quince días comenzó visiblemente a cojear debido a un terrible dolor en una rodilla. Informados sus padres, fue ingresado en un hospital de Brescia, donde después de realizarle unas exhaustivas pruebas se le diagnosticó un tumor. Así inició un largo y doloroso Calvario, entre cuidados intensivos y hospitalizaciones que terminaron con la amputación de una pierna el día 2 de mayo del 1961. El período postoperatorio fue muy difícil, debido a que a los fortísimos dolores físicos se le sumaron los síquicos originados al saber que había perdido una pierna.

Solo tenía doce años de edad y en los momentos más difíciles encontró la fuerza al invocar la ayuda de Jesús y de la Virgen: “Señor, te ofrezco todo por los pobres pecadores, pero ayúdame Tu a no negarte nada”. En la mesilla de noche tenía la historia de los niños videntes de Fátima, a quienes la Virgen María había invitado a ofrecer penitencias y oración por la conversión de los pecadores y Ángel (o Angelino) como le llamaban, estaba destinado a imitarlos. En su larga convalecencia en el hospital conoció el Centro Voluntario del Sufrimiento y allí se convenció de que un enfermo que tiene un mínimo de fuerzas, debe ofrecerlas a Jesús Crucificado para conseguir la salvación del mundo. Y así, fue invitado a orar y a ofrecer sus sufrimientos por un anciano protestante de sesenta años de edad que estaba lejos de recibir los sacramentos y por un joven ateo inflexible.

Foto de su sepultura.

Foto de su sepultura.

De vuelta a casa, le organizaron una fiesta, pero sus amigos, avergonzados y tristes por su pierna perdida, no estaban de humor para divertirse. A Angelino se le ocurrió una broma para romper el hielo ante el asombro de todos los presentes: “¿Qué pasa con esas caras? ¿Esta es una fiesta? Mirad el lado positivo porque ahora me voy a lavar los pies y a cortarme las uñas”. El deterioro no lo detuvo, siempre estaba bromeando y de buen humor moviéndose fácilmente con las muletas. En agosto del año 1961 en los ejercicios espirituales realizados en Re (Novara) por Voluntarios del Sufrimiento, se convirtió en un amigo de todos y en un modelo para los enfermos. Minimizando su mal, comenzó a consolar a los pacientes de las distintas salas del hospital donde era ingresado de vez en cuando, instando a todos a tener una tranquila resignación y a coger fuerzas con la oración.

Pero este adolescente deseaba donarse aun más completamente a Dios, aunque sin embargo, su corta edad podría ser un impedimento. De este pequeño apóstol, se acordó el Beato Luis Novarese, fundador de los Voluntarios del Sufrimiento, quién en mayo de 1962 invitó a Angelino a prepararse para consagrarse al Señor. El 21 de septiembre de 1962, con algo menos de catorce años, pronunció los votos de pobreza, castidad y obediencia, en la Asociación de los “Silenciosos Operarios de la Cruz”, fundados también por don Novarese el 1 de noviembre del año 1950. Esta fue la alegría más grande que recibió en aquellos años de dolor, ya que veinte días más tarde, el 12 de octubre de 1962 se vio obligado a quedarse en cama de la que ya nunca se levantaría. No obstante la amputación, el tumor avanzaba en su joven cuerpo, originándole otros largos meses de sufrimiento, que fueron útiles para que consiguiera el Paraiso y la conversión de algunas almas.

Una noche le dijo a su madre: “Si yo muero pronto, ¿tú que harás?” Y ella respondió inmediatamente: “Siempre cumpliremos la voluntad de Dios”. Esta sublime afirmación iluminó a Ángel que veía presente su hora de partida hacia el Paraiso. El 27 de enero de 1963, el párroco lo confesó, le llevó la Eucaristía como Viático y le administró la Unción de los Enfermos. Cerca de la medianoche, Ángel invitó a rezar a los presentes y se quedó dormido. Sobre las dos de la madrugada, se despertó y mirando dulcemente a su madre, le dijo: “Mamá, estamos aquí. Esta es mi hora” y mirando a una imagen de la Virgen que estaba sobre su mesilla de noche, se durmió en el Señor. Era el 28 de enero de 1963. El 19 de mayo de 1998 fue abierta su Causa de beatificación.

Fotografía de la Beata Clara Luz Badano

Fotografía de la Beata Clara Luz Badano

Beata Clara Luce Badano
Vivía en Sassello, con su padre Ruggero, que era camionero y con su madre María Teresa, que era ama de casa. De fuerte carácter, dura, desinteresada, de rasgos finos y ojos claros grandes, de sonrisa abierta, le encantaba la nieve y el mar y practicaba muchos deportes. Sentía cierta debilidad por las personas ancianas a las que cubría de atenciones. Con nueve años de edad, conoció a los “Focolarini” de Clara Lubich entrando a formar parte de ellos. En la lectura de sus cuadernos subyace la alegría y el asombro por descubrir la vida. Terminado el preescolar en Sassello, se marchó a Savona donde asistió a la escuela primaria.

Con seis años de edad, durante una partida de tenis, sintió sus primeros dolores en la espalda: el primer diagnóstico fue un callo óseo, que se convirtió en un osteosarcoma después de realizarle unos análisis. Fueron inútiles las intervenciones en la columna vertebral, la quimioterapia, llegando pronto los espasmos y la paralización de las piernas. Rechazaba la morfina porque le quitaba lucidez. Quiso estar informada de todo sin perder nunca su habitual sonrisa. Algunos médicos, no practicantes, le aconsejaban recurrir a Dios.

Su habitación, primero en el hospital y posteriormente en su casa, se convirtió en una pequeña iglesia, lugar de encuentro y de apostolado: “Lo importante es hacer la voluntad de Dios…, es mantener su juego, pues otro mundo está esperando por mi. Me siento envuelta en un hermoso diseño que, poco a poco, se revela en mi… Me gustó mucho el ciclismo, pero Dios me ha quitado las piernas, aunque me dio alas…”. Clara Libich, que la seguía de cerca durante toda su enfermedad, le escribió una carta que la llenó de alegría.

Monseñor Livio Maritano, el obispo diocesano, la recuerda así: ”En ella se sentía la presencia del Espíritu Santo que la hizo capaz de convencer a la gente que se acercaban a ella, por su amor a Dios y a los hombres. Regaló a todos una experiencia muy rara y muy ecepcional”. En sus últimos días, Clara apenas podía hablar, pero quiso prepararse para encontrarse con su Esposo eligiendo un sencillo vestido blanco, muy simple, con una banda de color rosa. Llamó a una amiga para ver cómo le sentaba y dijo a su madre cómo quería que la peinase y con qué flores engalanara la iglesia, que canciones y qué lecturas quería para su funeral, porque el rito tenía que ser una fiesta.

Sus últimas palabras fueron: “Mamá, se feliz porque yo lo soy. ¡Adiós!”. Murió al amanecer del día 7 de octubre de 1990. Desde entonces, su tumba en Sassello es meta de peregrinaciones, sobre todo de jóvenes que le llevan flores, cartas, ofertas para sus negritos de África y peticiones de gracias. El proceso de su Causa de beatificación, después de la clausura de su fase preliminar diocesana, iniciada el 7 de diciembre de 1998, prosiguió en Roma desde el 7 de octubre del año 2000 hasta su beatificación por SS. Benedicto XVI el 25 de septiembre de 2010.

Fotografía de Gema Galgani, tomada cuando tenía 22 años de edad.

Fotografía de Gema Galgani, tomada cuando tenía 22 años de edad.

Santa Gema Galgani
Bogonuevo (Lucca), 12 de marzo de1878 – 11 de abril de 1903

Gema Galgani nació el 12 de marzo del año 1878 en Bogonuovo (Lucca), recibiendo el bautismo al día siguiente de su nacimiento, El 26 de mayo del 1885, en la iglesia de San Michele in Foro, el arzobispo de Lucca le administró la confirmación. Su madre Aurelia murió en el mes de septiembre de 1886, lo que le produjo un gran dolor, así como la muerte de su hermano Gino, que era seminarista y que ocurrió en el año 1894 cuando apenas tenía dieciocho años de edad.

En el año 1895, Gema recibió la inspiración de seguir con empeño y decisión la vida de la cruz como si fuera el itinenario del cristiano. Tuvo algunas visiones de su ángel custodio que le recordaba que las joyas de una esposa del Crucificado eran la cruz y la corona de espinas. El 11 de noviembre de 1897 murió también su padre Enrique y las miserables condiciones de vida de la familia la obligaron a dejar su casa en la calle San Jorge para cambiarse a otra más modesta en la calle del Biscione, nº 13. Estuvo un cierto tiempo en Camaiore, junto con una tía que había querido llevársela consigo después de la muerte de su padre, pero en el otoño del año 1899, enfermó gravemente y retornó a su casa.

Los meses del invierno marcaron un gran sufrimiento para toda la familia debido a las penurias económicas propias de toda familia numerosa, porque además de dos tías llamadas Elisa y Elena, estaban los hermanos de Gema: Gil, Héctor y Tonino y las hermanas, Angelina y Julieta. Gil, que era el hermano mayor, estudiaba en Pisa y después de licenciarse en farmacia, trató de ayudar a su familia trabajando en el hospital de Lucca. También, con el sacrificio de todos, Totino estudiaba en Pisa. Durante el período de su enfermedad, Gema leía la biografía del venerable pasionista Gabriel de la Dolorosa (hoy santo) y tuvo la aparición del venerable que le dio palabras de consuelo.

La Santa en éxtasis. Lienzo basado en una fotografía real.

La Santa en éxtasis. Lienzo basado en una fotografía real.

En ese tiempo, maduró en ella una decisión y en la tarde del 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada, hizo voto de virginidad. La noche siguiente, el venerable Gabriel se le apareció de nuevo llamándola “hermana mía” y dandole para que lo besara el emblema de los pasionistas que llevaba en el pecho. En el mes de enero, siendo baldías todas las terapias médicas, la enfermedad de Gema (una osteítis en las vértebras lumbares con absceso inguinal) llegó a paralizarle las piernas. Para agravar la situación, el 28 de enero apareció una otitis purulenta que le afectó el mastoides. En aquellos días, su hermano Gil se marchó a Bagni di San Giuliano donde obtuvo una farmacia. Gema siguió recibiendo el consuelo de las visiones del venerable Gabriel y de su ángel custodio, pero tentada por el demonio, logró vencerlo con la ayuda de Gabriel, que se había convertido en su guía espiritual.

El 2 de febrero los médicos la dieron por desahuciada; según ellos, no pasaría de aquella noche, pero Gema entre indecibles sufrimientos, sigue pasando sus días en oración. El 3 de marzo es el primer viernes del mes y la joven ha terminado una novena en honor de la entonces Beata Margarita María de Alacoque, pero al acercarse a la Eucaristía, se produce una curación milagrosa. El 23 del mismo mes, de vueltas a casa después de comulgar, Gema tuvo otra visión del venerable Gabriel que le indicaba el Calvario como su meta final. El 30 de marzo, Jueves Santo, estando Gema en oración cumpliendo la “Hora Santa” en unión con Jesús en el Huerto de los Olivos, se le aparece el mismo Cristo herido y sufriente. El mes de abril siguiente, preocupada por no saber amar a Jesús, Gema se encuentra nuevamente delante del Crucifijo y escucha palabras de amor: Jesús la ha amado hasta la muerte y es el sufrimiento el que enseña a amar.

Matrimonio místico de Santa Gema, en presencia de su ángel de la guarda. Lienzo contemporáneo.

Matrimonio místico de Santa Gema, en presencia de su ángel de la guarda. Lienzo contemporáneo.

El 8 de junio, después de haberse acercado a la Eucaristía, Jesús se le aparece anunciándole una enorme gracia. Ella siente el peso de los pecados, pero tiene una vivisón de la Virgen, del ángel custodio y de Jesús. María, en nombre de su Hijo perdona los pecados y le pide que su misión sea que de las heridas de Jesús no salga más sangre y con llamas de fuego toca las manos, los pies y el corazón de Gema. Ella se siente morir, está a punto de caerse al suelo, pero Maria la abraza y le besa la frente. Gema está arrodillada, en la tierra, con un fortísimo dolor en las manos, en los pies y en el corazón, del que le sale sangre, pero estos dolores no la afligen sino que le dan una paz perfecta. A la mañana siguiente se acercó a comulgar con las manos tapadas. Los dolores le duraron hasta las tres de la tarde del viernes, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús.

Desde aquella tarde, todas las semanas, Jesús llamó a Gema para que ejerciera con Él la obra de la salvación, uniéndola a todos sus sufrimientos físicos y espirituales. Esta grandísima gracia, para Gema fue motivo de inefables alegrías pero también de profundos dolores. En su casa había confusion e incredulidad por lo que le ocurría; a Gema la regañaban sus tías y sus hermanos, a veces se veía ridiculizada y burlada por sus hermanas, pero ella lo soportaba en silencio y esperaba. En los meses de aquel verano conoció a los padres Pasionistas comprometidos en una misión popular en la Catedral; uno de ellos entró en la casa de los Giannini. Gema conocía ya a la señora Cecilia con la que había iniciado una verdadera y profunda amistad, por lo que era para ella como una segunda madre y en enero del 1900 comienza a escribirle al padre Germán – el sacerdote pasionista al que había conocido -, encontrándose con el personalmente en el mes de septiembre. También en septiembre, Gema abandonaba definitivamente a su familia para irse a vivir a la casa Giannini, volviendo a su casa solo en raras ocasiones para consolar a su hermana Julieta.

Relicario con el corazón de la Santa. Santuario de Santa Gema Galgani, Madrid (España)

Relicario con el corazón de la Santa. Santuario de Santa Gema Galgani, Madrid (España)

En el mes de mayo del año siguiente, Gema enfermó de nuevo, se repone pero recae en octubre. Mientras tanto, mueren su hermana Julia (el 19 de agosto) y su hermano Tonino (el 21 de octubre). El 24 de enero, por orden médica, la familia Giannini debe transferir a Gema a un apartamento alquilado por su tía Elisa, viviendo allí Gema la experiencia del abandono de Jesús en la cruz y el silencio de Dios. Es fuertemente tentada por el demonio, pero su fe no se viene abajo, no perderá la paciencia y siempre estará llena de amor y de reconocimiento hacia quienes la atienden en su enfermedad. Al mediodía del 11 de abril del 1903, Sábado Santo, como antes se hacía, las campanas anuncian la resurrección de Cristo y a las dos menos cuarto de la tarde, Gema se dormirá en el Señor asistida amorosamente por la familia Giannini.

El 14 de mayo de 1933 el Papa Pío XI incluirá su nombre entre los beatos de la Iglesia. El 2 de mayo de 1940 el Papa Pío XII reconociendo la práctica heroica de sus virtudes, la elevará a la gloria de los santos y la pondrá como modelo para la Iglesia universal. Su fiesta se celebrará el 11 de abril, mientras que en la Familia Pasionista y en la diócesis de lucca, se la festejará el 16 de mayo.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II-III appendice – Ed. Città Nuova
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Grenci Damiano Marco – Archivo privado iconográfico y hagiografico: 1977 – 2008
* Dora Samà – “La vita nascosta in Cristo. La Monachella di San Bruno”, Sud Grafica Marina di Davoli (2006)
* AA. VV. de santibeati.it

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Los santos y el oso (IV)

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Mosaico paleocristiano de San Urso de Rávena. Basílica de San Apolinar in Classe, Rávena (Italia).

Mosaico paleocristiano de San Urso de Rávena. Basílica de San Apolinar in Classe, Rávena (Italia).

Santos de nombre Urso (“oso”)

San Urso de Rávena
San Urso, obispo de Classe, transfirió definitivamente la sede episcopal a Rávena en torno al año 402, cuando el emperador Honorio, por razones de seguridad estratégica, puso en aquella ciudad la capital del Imperio en Occidente. En el elenco episcopal de la Iglesia de Rávena el nombre de Urso precede inmediatamente al de San Pedro Crisólogo, luego asumiendo la exactitud de esa fuente, el episcopado de Urso debe conocarse a inicios del siglo V. Urso edificó en Rávena la “ecclesia catholica”, es decir, la catedral, llamándose posteriormente esta en su honor como basílica Ursiana, dedicándola a la Anástasis de Nuestro Señor en el día de Pascua. Según Agnello, Urso murió después de veintiséis años de episcopado, el día 13 de abril de un año en torno al 425. Su memoria era celebrada en Rávena el día de Pascua, aniversario de la dedicación de la basílica Ursiana. Una tradición dice que Urso era de origen siciliano, factor que explicaría la difusión del culto en Rávena a los santos sicilianos desde el siglo V.

San Urso, mártir tebano
Los santos Urso (Orso) y Víctor son tenidos por las fuentes más antiguas como los únicos soldados de la Legión Tebana escapados de la masacre de Agaunum (la actual Saint-Maurice en Suiza) y como tales son recordados también en el nuevo Martirologio Romano el día 30 de septiembre. Llegados a la vecina localidad suiza de Soleure, fueron alcanzados y decapitados por odio a la fe junto con otros sesenta y seis compañeros, como así es indicado por algunas fuentes.

San Urso de Auxerre
El Martirologio Romano recuerda el 30 de julio en Auxerre, en las Galias lugdunenses (Francia), a San Urso obispo. Ese mismo día vienen también recordados otros ocho santos con el mismo nombre.

Estampa devocional italiana de San Urso de Aosta.

Estampa devocional italiana de San Urso de Aosta.

San Urso, abad
El día 27 de julio, el Martirologio Romano recuerda en Loches, junto al río Indre en el territorio de Tours, en Francia, a San Urso abad, padre de innumerables cenobitas, célebre por su extraordinario espíritu de abstinencia y por otras virtudes.

San Urso de Aosta
Las informaciones fragmentarias que tenemos de San Urso de Aosta no permiten datar con precisión su vida (entre los siglos V al VIII), pero sin embargo sí que es seguro que murió un 1 de febrero. Según las fuentes, era sacerdote y custodio de la Iglesia-cementerio de San Pedro. Este tipo de iglesias eran unos lugares solitarios y el custodio era una suerte de eremita a la que la gente se dirigía buscando dirección espiritual. El culto a San Urso está extendido en todo el noroccidente de Italia, es invocado contra las inundaciones y enfermedades de los animales. La milenaria fiesta de San Urso se celebra en Aosta la vigilia de su conmemoración.

Beato Urso de Narni
En la Abadía de San Casiano de Narni, durante los trabajos de restauración, fueron encontradas dos inscripciones en mármol que ilustraban la historia de la abadía y de la ciudad. Una de las dos inscripciones une el nombre de Crescencio de Teodorada al del beato Urso y la segunda cuenta el descubrimiento de su cuerpo acaecido el día 5 de abril del año 1100. El beato Urso es probablemente el fundador o primer abad de San Casiano.

San Urso de Troyes
Predecesor de San Lupo, séptimo obispo de Troyes, fue nombrado obispo en el año 426. No se conoce ninguna otra noticia de este santo obispo, recordado en los antiguos martirologios el día 25 de julio.

Lienzo barroco de San Urso de Fano, obispo.

Lienzo barroco de San Urso de Fano, obispo.

San Urso de Fano
Se dice que en el año 1113, durante los trabajos de reconstrucción de la catedral de Fano, que había sido destruida por un incendio dos años antes, se encontraron las reliquias de los Santos Fortunato, Eusebio y Urso, que habían sido obispos de Fano y de cuyas tumbas se habían perdido todo rastro. Urso sucedió al obispo San Fortunato en el año 620, habiendo sido llamado por el clero de la ciudad debido a la fama que había adquirido como ermitaño que predicaba el Evangelio. El obispo trabajó bastante para elevar el nivel del pueblo, desvastado por las miserias de la guerra y murió, según algunos, alrededor del año 625, mientras que otros defienden que fue en el 639.

Cuenta una leyenda que en el día de la festividad del santo, un campesino estaba arando con sus bueyes en el campo. Un viandante, viéndolo trabajar en día de fiesta, lo reprendió recordándole que era la festividad de San Urso. Este le respondió que si el santo era un oso (“orso” en italiano), él era un perro, y continuó arando. De improviso, delante de los bueyes se abrió un agujero que se tragó al blasfemo, al arado y a los animales. La “Bibliotheca sanctorum” dice que en Fano, la calle dedicada al santo obispo es denominada ahora “Fossa di Sant’Orso”.

Beato Urso Badoer
Fue Dux de Venecia en el año 910 sucediendo a Pedro Tribuno. Fue un hombre que buscó la paz en sus contactos de la República Veneciana con las otras potencias marítimas del Mediterraneo. Después de veinte años de haber sido elegido Dux, renunció a este cargo para retirarse al monasterio de los santos Félix y Fortunado en Ammina. El título de beato se le dio por primera vez en el año 1593, fijándose su conmemoración litúrgica el día 24 de noviembre. Del beato tenemos una pintura en el Palacio ducal, obra de Domenico Tintoretto. Un segundo cuadro se encuentra en la iglesia de la Madonna dell’Orto y una estatua en la basílica de la Salud, obra de Cavrioli (1670).

Relieve escultórico de San Urso en la catedral de Nápoles, Italia.

Relieve escultórico de San Urso en la catedral de Nápoles, Italia.

San Urso de Nápoles
Sobre este santo obispo de Nápoles tenemos muy poca información. En un documento fechado en el año 1446, se hace referencia a un fresco del siglo V encontrado en la iglesia de San Efebo, que representa la deposición del obispo Urso, después de haberse descubierto su sepultura y sus reliquias. Algunas fuentes dicen que fue el sucesor de San Severo, entre el 409-410. En la catedral napolitana hay un medio busto de este santo obispo.

San Ursio (Urso) caballero
Ursio nació en el seno de una noble familia franca. Mientras aún era un bebé de pañales, un adivino predijo a su madre que iba a matar a su padre. Siendo muy joven fue enviado a la corte de Carlomagno a fin de ser educado en las artes de la caballería. Durante este período, Urso demostró tal valor, que fue elevado al rango de ser uno de los doce condes palaciegos de Carlomagno. El único sufrimiento que Urso tenía era que cada vez que regresaba a su casa, se encontraba a su madre llorando al recordar la profecía del adivino. En una ocasión, preguntándole por la razón de dicho llanto, tuvo conocimiento de que su destino lo convertiría en parricida. Entonces, para evitar que la profecía se cumpliese, junto con un compañero llamado Cliento, decidió abandonar Francia. Llegó a Dalmacia y se enfrentó al ejército del rey pagano logrando ganarles, lo que le atrajo la atención de la hija del rey, impresionada por tanto valor y por tanta fe. El rey, a petición de su hija, invitó a Urso y a Cliento, los cuales le demostraron la fuerza de su religión y de su valor como caballeros hasta tal punto que el rey de Dalmacia decidió convertirse al cristianismo junto con su pueblo, concediéndole al mismo tiempo la mano de su hija para que contrajesen matrimonio. A la muerte del rey, se convirtió en el nuevo rey de Dalmacia.

El padre del rey Urso, a pesar de ser consciente de la profecía, teniendo conocimiento de lo ocurrido a su hijo fue a verlo a Dalmacia. Llegado allí fue acogido por su nuera mientras el rey estaba de cacería, siendo invitado a descansar junto a ella y a su hijo. Un camarero de Urso, en el cual se dice que habitaba el mismísimo diablo, dijo a Urso que mientras él estaba de caza, un hombre estaba acostado con su esposa. Urso se precipitó a la habitación y viendo a su esposa acostada con otro hombre, se enfureció y mató a su padre, su hijo y su mujer.

Fresco de San Ursio en la iglesia de San Dionisio de Santorso, Italia.

Fresco de San Ursio en la iglesia de San Dionisio de Santorso, Italia.

Al darse cuenta de lo que había hecho, se arrepintió inmediatamente de lo acontecido y decidió ir a Roma para solicitarle al Papa Adriano I expiar su pecado. El pontífice impuso a Urso que, vestido de peregrino, con la cabeza gacha y sin preguntar a nadie donde estaba, fuera a visitar la iglesia de Santa María en el Monte Summano. Urso salió a hacer su peregrinación penitencial sin hablar absolutamente con nadie: visitó Jerusalén y Santiago de Compostela y el 3 de mayo, después de estar peregrinando durante doce años, llegó al Monte Summano. En las cercanías del monte escuchó a unos pastores que decían: “Rápido, vayámonos con nuestros rebaños a casa porque tendremos que ordeñarlas y sobre el monte Summa hay una gran niebla y, como es costumbre, lloverá”.

Entonces se dio cuenta de que había llegado al final de su viaje penitencial. Se encaminó hacia el castillo del lugar llamado Salzena. En el camino encontró a una sirvienta de nombre Oralda a la que le pidió agua, pero no obteniendo respuesta, murió. En ese momento, las campanas comenzaron a sonar por si solas y la gente del lugar, al acudir, se encontraron al peregrino con el bastón en floración, signo de su santidad, por lo que le erigieron una iglesia. Llegando la noticia al emperador Carlomagno, fue a Sant’Orso a fin de recoger el cuerpo del santo caballero, pero no pudiendo moverlo de aquel lugar, se marchó a Francia sólo con el brazo y con el bastón florecido. La fiesta de San Urso se celebra el día 3 de mayo.

En Vejano (Viterbo) se cuenta esta historia: un mendicante que pasaba por el santuario de San Urso intentó robar el anillo del dedo del santo y al hacerlo, se desgarró el brazo, que se llevó consigo en su peregrinación. Habiendo llegado a Vejano, en una localidad llamada Sant’Urso, intentó descansar, pero donde quiera que se movía, estaba lloviendo. Entonces, trató de dejar el brazo y se dió cuenta de que llovía justamente donde estaba el brazo. Teniendo conocimiento de este hecho los habitantes de aquel lugar, decidieron construir una iglesia, obviamente con el nombre del santo, a fin de custodiar el brazo. Este brazo fue robado, pero se ha construido un relicario que en su interior conserva un hueso pequeño del brazo anterior. Las dos poblaciones: Vejano (Viterbo) y Sant’Urso (Vicenza) veneran a San Ursio (Urso) como su patrono.

San Urso, niño mártir de las catacumbas. Basílica de San Alfonso de Ligorio, Pagani (Italia).

San Urso, niño mártir de las catacumbas. Basílica de San Alfonso de Ligorio, Pagani (Italia).

San Urso, mártir romano
Se trata de un mártir de las catacumbas, o sea, “un cuerpo santo”. San Urso es un niño venerado en el Santuario de San Alfonso María de Ligorio en Pagani (Salerno).

Un segundo san Urso, con Quirino y Valerio, es venerado en la iglesia de San Salvatore in Lauro en Roma.

Un tercer San Urso, proveniente de las catacumbas de Priscila, está en la Basilica de San Paolo Maggiore en Bologna.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II-III appendice – Ed. Città Nuova
* C.E.I. – Martirologio Romano – Librería Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Grenci Damiano Marco – Archivo privado iconográfico y hagiográfico: 1977 – 2014
* Musolino, Niero e Tramontin – Santi e Beati veneziani – Ed. Studium Cattolico Veneziano, 1963
* Pisani Paolo – Santi, Beati e Venerabili nella provincia di Grosseto – Edizioni Cantagalli
* Sartori Enio – Alla soglia dell’alba. Il Summano e la leggenda di Sant’Orso tra mito e storia – Ed. Signumpadova, 2000
* Sito comune.vejano.vt.it
* Sito imagessaintes.canalblog.com
* Sito scuole.provincia.terni.it
* Sito terredellupo.it
* Sito treccani.it
* Sito wikipedia.org

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santas Fusca y Maura, mártires

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Detalle de Santa Fusca en un lienzo barroco. Iglesia de Santa Maria in Porto, Rávena (Italia).

Detalle de Santa Fusca en un lienzo barroco. Iglesia de Santa Maria in Porto, Rávena (Italia).

Hoy se conmemora la festividad de dos Santas mártires, de nombres Fusca y Maura, que son de origen latino y vienen a significar, respectivamente, “morena” –fusca en latín es “oscura”, haciendo referencia a una piel de color oscuro- y “nacida en Mauritania”, por lo tanto, dos nombres de reminiscencias más bien africanas. Los datos de que disponemos son pocos y de escasa fiabilidad, pero vale la pena que nos adentremos primero en la vistosa passio de estas dos Santas, para luego proceder a su pertinente crítica.

Passio de las Santas
Según este relato, Fusca nació en una familia pagana de Rávena, y su nodriza, esto es, la mujer -probablemente esclava- que la amamantó, crió y cuidó toda su infancia y adolescencia fue Maura, a la que tenía gran cariño y confianza.

Tenía quince años Fusca cuando confesó a su nodriza algo que tenía oculto desde hacía tiempo, y que consistía en su deseo de hacerse cristiana, proponiéndole a ella también que se bautizara y que, en cualquier caso, no la traicionara, puesto que le confiaba aquel secreto por la gran confianza que las unía. Maura lo meditó algún tiempo, considerando el peligro en que eso pondría a la criatura que habían puesto bajo su tutela desde que nació, pero llena ella también de un gran fervor, accedió a convertirse junto con su hija de leche. Ambas acudieron al sacerdote Hermolao. Éste, durante el tiempo que fue preciso, las instruyó en la fe, y cuando las halló preparadas, las bautizó.

Cuando Siro, padre de Fusca, supo esto, volvió su ira contra Maura, pues juzgó que no había cuidado bien de ella al dejar que religión tan sectaria llegara a encantarla. En vano intentó Siro una y otra vez de hacer que Fusca volviera a la fe romana. Viendo que no podían convencerla, él y su esposa lloraban, porque sabían lo que esperaba a los cristianos rebeldes. Fusca les dijo que no debían llorarla, porque había encontrado al verdadero Dios y no seguía adorando a estatuas inanimadas, como les ocurría a ellos. Al oírla hablar así, Siro montó en cólera. Furioso y decepcionado, mandó encerrar en el sótano a Fusca y a Maura, y durante tres días consecutivos las privó de comida y bebida, con tal de que reflexionaran.

Detalle de Santa Maura en un lienzo barroco. Iglesia de Santa Maria In Porto, Rávena, Italia.

Detalle de Santa Maura en un lienzo barroco. Iglesia de Santa Maria In Porto, Rávena, Italia.

Acabado el doloroso triduo, les mandó nobles matronas y doncellas para que con suaves y amables palabras las hicieran reflexionar y ceder, pero fue como hablar al viento, ellas no estaban dispuestas a dar su brazo a torcer. Visto esto, decidieron los padres bajar a hablar con ellas y le dijeron a su hija que no estaba bien creer en un judío que había sido vergonzosamente muerto en un patíbulo, confesando ella, por toda respuesta, a Cristo como único Dios y Salvador. Entonces su padre la amenazó con tormentos, a ella y a Maura, y con entregarlas al juez Quinciano, que por entonces gobernaba la ciudad, pero la joven respondió que no temía a los tormentos ni a la muerte, pues estaba segura, por su fe cristiana, de resucitar a una vida mejor. Llevado por la ira, Siro tomó un cuchillo, y allí mismo hubiera degollado a su hija de no ser porque la madre se interpuso y lo impidió, gritando que no debía derramar la que era su propia sangre, y que debía tener más paciencia y esperar a que cedieran. Pero fue espera inútil, pues Fusca y Maura permanecieron fieles a su creencia, prefiriendo la felicidad de la muerte a la infelicidad de la vida. Mientras tanto, Siro, queriendo obligarla a abjurar de su fe, sacrificaba en presencia de su hija numerosas ofrendas a los dioses.

Aquel año, como decíamos, el decimoquinto de la vida de Fusca, había llegado a Rávena el procónsul Quinciano, quien venía de Sicilia, tras haber hecho martirizar a la célebre Águeda de Catania. A su llegada tembló la comunidad cristiana por la mala fama del magistrado, pero Fusca y Maura se encomendaron a Dios. Estando Quinciano en su tribunal, llegaron unos delatores que le informaron de lo siguiente: “Mira, incluso la hija de Siro se ha hecho cristiana”. Enfurecido, mandó el magistrado que apresaran a la joven. Dice la leyenda cuando los satélites del pretor fueron a arrestar a Fusca, la hallaron en conversación con un ángel resplandeciente que los hizo huir asustados y volver al palacio del pretor. Éste, furioso, los mandó encarcelar.

Entonces, ella y Maura se presentaron voluntariamente ante el pretor, sin darles tiempo a que fueran a por ellas, y con ellas los padres de la joven. Cuando Quinciano requirió a Siro responsabilidades por haber educado a su hija en la fe cristiana, éste se defendió diciendo que nada había tenido que ver con ello y que en vano había intentado disuadirla. Por su parte, el procónsul intentó hacer lo propio con Fusca en el mismo tribunal, incluso amenazándola con echar su cuerpo a los perros y aves carroñeras, pero fue inútil.

Martirio de las Santas. Grabado en la portada de la passio.

Martirio de las Santas. Grabado en la portada de la passio.

Irritado contra Fusca, Quinciano mandó que fuera azotada y luego arrojada a la cárcel junto con Maura. Pasaron varios días en prisión, pero nada podía conmover su ánimo y voluntad. Por fin, Quinciano mandó sacarlas al exterior de Rávena. Sabiendo que iba al martirio, conducida por los soldados y seguida de cerca por una multitud que lloraba y se compadecía de ella, Fusca oró a Dios por el reposo de su alma y se dice que se oyó una voz del cielo que decía: “No temas, Fusca, sierva fiel, has superado la prueba: ven impávida, ven y entra en el gozo de tu Señor”. Entonces Fusca se volvió hacia el lancero y le dijo: “Acércate, y cumple con tu misión”. Y entonces, sin más, el verdugo le clavó la lanza en el costado, dándole muerte de inmediato. Maura, abrazando el cuerpo aún caliente, pidió al verdugo que le hiciese lo mismo, y así a lanzazos fue ejecutada. Otras versiones dicen que fueron decapitadas. Era el 13 de febrero del año 251.

Sus cuerpos fueron arrojados al mar, pero unos marineros los recogieron y los llevaron a Tripolitania, donde fueron adecuadamente enterradas en una gruta cerca de Sagratha. Años más tarde, durante la ocupación árabe, un cristiano llamado Vidal, por inspiración divina, tomó lo que quedaba de aquellos restos y los trasladó a Italia, a la isla de Torcello, en la laguna veneciana, donde se les erigió una iglesia.

Análisis documental
Vista la historia conocida de las dos Santas, lo cierto es que la passio no aporta ningún elemento cronológico que nos permite ubicar en qué época pudo ocurrir el martirio. Claro está que los hagiógrafos mantienen que el martirio ocurrió durante la persecución de Decio, pero porque suponen que el prefecto Quinciano es exactamente el mismo consularis provinciae Siciliae que martirizó a Santa Águeda. Pero… ¿lo es? Recordemos que según la passio de la mártir de Catania, Quinciano murió al poco del martirio de Águeda, siendo pisoteado por sus caballos y ahogado en un río cercano, en castigo por sus malas acciones. Claro que es otro elemento fantástico de la passio, propio de relatos que quieren ver la venganza divina abatirse sobre los perseguidores, pero entra, cuanto menos, en contradicción con el relato de Fusca y Maura.

Martirio de las Santas. Grabado de Jacques Callot.

Martirio de las Santas. Grabado de Jacques Callot.

Por esto mismo, el hagiógrafo Lanzione mantiene que estas Actas de Fusca y Maura no son anteriores al siglo XIV y que, dado que son tan tardías, no tienen ninguna credibilidad. Para él, este relato se limita a copiar elementos de la passio de Santa Águeda y de la de los Santos Fermo y Rústico, no habiendo otro motivo para ello que la necesidad de darle un nombre y una historia a las reliquias de unas presuntas mártires que fueron robadas y llevadas a Venecia por unos navegantes venecianos. Debido a esto, hay que excluir absolutamente que estas Santas fueran martirizadas en Rávena, aparte de por esto, porque, según las fuentes más antiguas, no se conoce a ningún mártir en esta ciudad a excepción de San Apolinar. Esto quizá se vería reforzado por el propio nombre que llevan las Santas: Fusca, “negra, morena” y Maura, “la mauritana”, son nombres que aluden a dos personas de indudable procedencia africana.

Algunos hagiógrafos hacen ciertas observaciones a estas conclusiones de Lanzione, diciendo que seguramente la antigüedad de la passio sea anterior al siglo XIV -como él pretende establecer-, ya que, de hecho, se encuentra en dos códices del siglo XIII e incluso se ve una redacción mucho más abreviada en otro códice del siglo XII que se encuentra en la biblioteca de la Universidad de Bologna. Pero nuevamente, uno o dos siglos de diferencia no supone demasiado en cuanto a la redacción de un texto que es, nuevamente, demasiado tardío para unas Santas que habrían sido presuntamente martirizadas en el siglo III.

Reliquias y culto
Que las reliquias llegaran a Torcello desde África es algo que queda confirmado por los dos nombres, ya que Fusca y Maura son adjetivos que eran utilizados en Italia como para indicar a personas provenientes de África, como ya hemos dicho. De esto podría deducirse que las dos mártires, en un principio fueron anónimas y, por lo tanto, de nombres desconocidos.

Imagen de Santa Fusca venerada en Agrons, Italia.

Imagen de Santa Fusca venerada en Agrons, Italia.

En lo que respecta a su relación con Rávena, hay quienes defienden que este origen es simplemente arquitectónico, o sea, que como la pequeña iglesia de Santa Fosca constituyó un grupo unitario con la basílica y el baptisterio de Torcello, que es el monumento más antiguo de Venecia inspirado de forma completamente visible con el gusto bizantino-ravenato, dedujeron que las Santas tenían aquella procedencia. La semejanza de este monumento con el de San Vidal de Rávena y la casualidad de que aparece un Vidal en la passio, no hace más que confirmar esta hipótesis. Y casualmente además, la antigüedad de esta iglesia es la misma que la primera copia que tenemos de la passio: siglo XII.

Iconografía
Normalmente, en representaciones artísticas, culto y memoria, Santa Fusca toma la delantera a su compañera Maura, por ser más la protagonista. Es representada como una joven doncella, vestida noblemente, con un puñal o espada clavada en el pecho -lo que la hace fácilmente confundible con Santa Justina– aunque también se la puede ver con una pica, una lanza o incluso una alabarda, que serían indistintamente sus instrumentos de martirio, pues murió apuñalada.

Maura aparece simplemente como la otra mártir que la acompaña, y aunque habiendo sido su nodriza debería ser representada como una mujer de mucha más edad, lo cierto es que a menudo no se distingue claramente la diferencia de edad entre ambas.

Conclusiones
Todo lo que concierne a las dos mártires conocidas como Fusca y Maura nos ofrece, más bien, pocas certezas. Es cierto que las reliquias de estas Santas probablemente llegaran desde África para ser guardadas y veneradas en Torcello (Venecia), y que, como se desconocía el auténtico nombre de ellas, se les dio a cada una uno que identificaba su lugar de procedencia: África, y en concreto, Mauritania. Por lo tanto, es falso que fueran mártires de Rávena o fueran martirizadas en Rávena. Esta atribución se debe al haber tenido culto en esta ciudad en una pequeña iglesia, nada más. Pero estamos ante mártires africanas anónimas, no italianas.

A partir de ahí, ya sólo quedan suposiciones imposibles de verificar. Se supone el martirio de estas Santas porque sus reliquias llegaron del norte de África; y es cierto que muchas reliquias de mártires africanos llegaron al continente europeo para ser salvadas de las correrías de los vándalos, o robadas por los venecianos como este caso parece indicar, pero eso es todo. Certeza del martirio no hay de forma documental.

Sepulcro de las Santas (bajo el altar). Iglesia de Santa Fosca, Torcello (Italia).

Sepulcro de las Santas (bajo el altar). Iglesia de Santa Fosca, Torcello (Italia).

La passio es un texto extremadamente tardío -siglo XII- que reproduce los errores generados de la incertidumbre que rodea a las Santas: el “copiar” al personaje de Quinciano de la passio de Santa Águeda, el tomar otros elementos de la passio de los Santos Fermo y Rústico, el darlas por oriundas de Rávena cuando sólo habían tenido allí una pequeña iglesia y las reliquias, en cambio, estaban en Torcello; y desde luego, los nombres, que proclaman a gritos su extranjería, su origen africano. Eso hace que no pueda ser considerado un texto válido para conocerlas y nos muestra la evidencia de que, al fin y al cabo, aparte de que eran africanas y probablemente mártires, y de que sus reliquias llegaron desde África a Italia para ser salvaguardadas y veneradas, no sabemos absolutamente nada más de aquellas dos a las que llamamos Fusca y Maura, pero que hasta sus nombres reales ignoramos.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum: Enciclopedia dei Santi, Ed. Città Nuova Editrice, Roma 1984.

Enlace consultado (11/02/2014):
– www.santiebeati.it/Detailed/40700.html

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es