Contestando a algunas breves preguntas (XXVIII)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Siervo de Dios Guido Vidal França Schäffer practicando surf.

Fotografía del Siervo de Dios Guido Vidal França Schäffer practicando surf.

Pregunta: Soy surfista y creo que estoy de enhorabuena, porque acabo de enterarme de que ya tenemos un santo patrono. Con el surf descargo mi adrenalina y paso mis mejores horas de diversión. Soy católico practicante y el tener un patrón que fue surfista como yo, me hace mucha ilusión, ya que así podré encomendarme a él cuando practique este deporte. Gracias.

Respuesta: Pues yo me alegro de que tengas esta diversión tan sana aunque arriesgada, pero creo que te precipitas, porque no hay ningún santo que haya sido surfista y que sea vuestro patrono. Como decimos por mi tierra, tú “has oído campanas, pero no sabes dónde” y me explico: la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos dio el visto bueno (Nihil Obstat) el pasado 16 de octubre para que la archidiócesis brasileña de Río de Janeiro iniciase la apertura del proceso de beatificación de Guido Vidal França Schäffer, que era un seminarista muy comprometido con los pobres de Río de Janeiro y que murió muy joven, el día 1 de mayo del año 2009, cuando practicaba el surf en la playa de Recreación, en Río, ya que ésta era una de sus aficiones favoritas. Había nacido el 22 de mayo de 1974 en Volta Redonda y estaba punto de ser ordenado como sacerdote.

Ahora se pone en marcha la Causa y, como comprenderás, a ésta le queda un largo camino por recorrer, porque hay que analizar con lupa su vida y sus compromisos con las causas sociales, y el por qué “estaba tan enganchado” al surf, deporte que no abandonó ni cuando estaba en el seminario. Él también era médico y trabajaba de manera altruista en la Santa Casa de la Misericordia de la ciudad carioca. Si la Causa sigue hacia delante, y hay muchos visos de que así sea, algún día será beatificado, y entonces sí que podría ser declarado vuestro patrono. Aun así, ya es considerado Siervo de Dios y tú te puedes encomendar a él para que te proteja cuando practiques ese arriesgado deporte.

Reliquia del cráneo de San Lucas en Praga (República Checa).

Reliquia del cráneo de San Lucas en Praga (República Checa).

Pregunta: He leído el artículo que habéis publicado sobre el estudio de las reliquias de San Lucas evangelista y lo he leído con mucho interés porque me llamo Lucas, visité su sepulcro en Padua hace algunos años y siempre me ha interesado todo lo que he encontrado escrito sobre él. Por supuesto, he leído en numerosas ocasiones su Evangelio y el Libro de los Hechos de los Apóstoles. Pero mi pregunta va por otro camino. He leído que cuando se analizaron sus huesos se descubrió que padecía de una enfermedad dental y como soy odontólogo, esto me ha llamado la atención y la verdad es que quisiera saber algo más, si es que vosotros lo sabéis. Muchísimas gracias y saludos desde Argentina.

Respuesta: Cuando el día 23 de septiembre del año 2013 publicamos el artículo sobre la autenticidad de las reliquias de San Lucas, sabíamos que dejábamos algunas cosas en el tintero, pero lo hicimos adrede a fin de no alargar excesivamente el artículo. No hace falta recordar lo dicho en ese texto, pero sí incidir en que estos restos fueron analizados por un equipo interdisciplinario y entre ellos estaba el odontoestomatólogo Antonio Beltrame, quien investigó los pocos dientes que le quedaban al cráneo, que como sabes, es el que se encuentra en Praga y no en Padua. Este especialista comprobó que los dientes estaban muy desgastados, especialmente en sus coronas, y determinó que San Lucas padecía de bruxismo, que como tú sabes mejor que yo, es hacer rechinar los dientes de manera rítmica y espasmódica principalmente durante la noche mientras se duerme. Esto antes, era considerado una manía, pero en realidad es una enfermedad que difícilmente se puede controlar, salvo que te pongas en tratamiento, y ya me dirás tú que tratamientos había en el siglo I, aun cuando él mismo fuera médico. El profesor Beltrame dedujo que debido a esto, San Lucas debió tener serios problemas al masticar. Es lo único que puedo decirte sobre este tema.

Fotografía de algunos de los mártires cistercienses que van a ser beatificados.

Fotografía de algunos de los mártires cistercienses que van a ser beatificados.

Pregunta: El pasado día 23 de enero el Papa Francisco promulgó varios decretos de la Congregación de los Santos, y entre ellos estaba el de dieciocho mártires trapenses. Supongo que publicaréis algún artículo sobre estos mártires, pero tengo entendido que el martirio fue una auténtica bestialidad. Aunque sea de manera breve, me podríais adelantar alguna información. Muchísimas gracias.

Respuesta: En efecto, muy probablemente escribiremos sobre ellos cuando sean beatificados, pero bueno, para atenderte te adelantaremos ese dato que nos preguntas. Estos mártires pertenecían a la Abadía cisterciense de Viaceli, de la que fueron expulsados de mala manera el 8 de septiembre de 1936, metidos en prisión, pero posteriormente liberados. Ellos se dispersaron en tres grupos, intentando llevar vida de comunidad de forma clandestina.

A los miembros de uno de estos grupos los volvieron a detener y, en las noches del 2 y del 3 de diciembre, los montaron en camiones para asesinarlos. A algunos los llevaron a la bahía de Santander donde los embarcaron en una barcaza y, como iban rezando, les cosieron las bocas con alambres. Cuando estaban a bastante distancia de la costa, les ataron piedras a los pies y los arrojaron al Mar Cantábrico, donde murieron ahogados. Hay quienes afirman que fueron arrojados al mar desde las rocas del faro de Santander. Al resto, después de torturarles, los fusilaron. Varios de ellos eran postulantes y novicios menores de 25 años de edad. Daremos más detalles en el artículo que publiquemos en su día.

Los Cuarenta Mártires de Inglaterra y Gales, católicos. La horca identifica a los que murieron ahorcados. Lienzo de Daphne Pollen.

Los Cuarenta Mártires de Inglaterra y Gales, católicos. La horca identifica a los que murieron ahorcados. Lienzo de Daphne Pollen.

Pregunta: Sabemos que durante el reinado de Enrique VIII de Inglaterra y algunos de sus sucesores fueron martirizados innumerables católicos que no quisieron renunciar a su fe en la Sede de San Pedro. Sé que de algunos de ellos ya habéis escrito en este blog. ¿Me podríais decir cuantas Causas fueron abiertas? Muchas gracias.

Respuesta: Si no me equivoco, de los mártires ingleses y galeses hay cinco Causas distintas, todas ellas iniciadas en Westminster:

– La primera es la de los Santos Juan Fisher y Tomás Moro, cuyo culto se confirmó el 29 de diciembre de 1886 (no hubo beatificación) y que fueron canonizados el 29 de diciembre de 1935.

– La segunda es la encabezada por San Cutberto Mayne y que está compuesta por un total de 40 mártires (del 1535 al 1679), cuyo culto también se confirmó el 29 de diciembre de 1886, pero que si fueron beatificados el 15 de diciembre de 1929 y canonizados el 25 de octubre de 1970.

– La tercera es la encabezada por la Beata Margarita Pole y 39 compañeros mártires (del 1535 al 1583) cuyo culto se confirmó también el 29 de diciembre de 1886, luego sólo son beatos, aunque no ha habido ceremonia de beatificación.

– La cuarta es la encabezada por el Beato Hugo Faringdon y 8 compañeros mártires (del 1539 al 1572), cuyo culto fue confirmado el 13 de mayo de 1895, luego sólo son beatos, sin ceremonia de beatificación.

– La quinta es la encabezada por el Beato Tomás Hemerford y 106 compañeros mártires (del 1541 al 1680), que sí fueron beatificados el 15 de diciembre de 1929 junto con Cutberto Mayne y compañeros, pero que no han sido aún canonizados.

– Y por último hay una sexta Causa, en la que se incluyeron algunos mártires escoceses, encabezada por el Beato Jorge Haydock y 84 compañeros mártires (del 1584 al 1679), que fueron beatificados el 22 de noviembre de 1987.

Grabado de mártires ingleses sufriendo el suplicio "hang, drawn and quartered".

Grabado de mártires ingleses sufriendo el suplicio «hang, drawn and quartered».

Todas fueron abiertas en Westminster y ¿por qué han seguido distintos caminos? ¿Por qué algunos beatos lo son sólo por confirmación de culto, sin ceremonia de beatificación? ¿Por qué se beatifican en un mismo día a los componentes de dos Causas distintas y luego sólo los de una de ella han sido ya canonizados? Éste es un tema muy complejo, del que yo no sabría decirte por qué cada Causa ha seguido caminos distintos.

Además, hay otra cosa que me extraña: sé que en aquella época hubo muchos mártires más, pero ni siquiera se les ha abierto Causas, ¿por qué? No lo sé. ¿Habrá influido en todo esto los vaivenes de la política de relaciones entre las Iglesias Católica y Anglicana? ¡Vete tú a saber!

Antonio Barrero

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San Judas Tadeo, siervo de Jesucristo

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Busto barroco alemán del Santo apóstol.

Busto barroco alemán del Santo apóstol.

Aunque son varias las opiniones de los Santos Padres y de los evangelistas sobre la piadosa prosa del apóstol San Judas Tadeo, todos comparten la opinión de que históricamente, él es descendiente del linaje real de David y por lo tanto, como tal, es consaguíneo de Jesucristo. En efecto, el padre de San Judas, llamado Cleofás, era hermano de San José, esposo de la Santísima Virgen; la madre, llamada María de Cleofás, era prima de la mismísima Virgen María, luego San Judas Tadeo era primo carnal de Jesús.

San Judas fue uno de los doce apóstoles y es enumerado, según San Mateo, en el décimo puesto de la jerarquía apostólica y, según San Lucas, en el undécimo puesto. El campo de acción de San Judas fue amplísimo; primero evangelizó Judea, después Mesopotamia y finalmente, Persia llevando a esos lugares la luz de la verdad, transmitiendo la palabra del Señor y obrando, en su nombre, los milagros más significados. El número de sus discípulos aumentaba de día en día, atraía hacia sí a muchísimos cristianos, nombraba diáconos, ordenaba a sacerdotes y obispos y fundaba iglesias cristianas en todas las tierras por las que pasaba.

Vuelto de Persia, se reunió con el apóstol San Simón y junto a él tuvo que combatir firmemente contra las herejías de Zaroes y de Arfexat, sacerdotes idólatras, que habían transtornado la conciencia de aquel pueblo, preparándole para revelarse contra la palabra y las obras de los dos santos apóstoles. San Judas sabía que su misión terrena llegaba a su fín y que el martirio, para gloria de Dios, era inminente.

Estando juntos en Suamyr, en Persia, los dos apóstoles buscaron alojamiento junto a un discípulo llamado Semme; la mañana siguiente a su llegada, los sacerdotes idólatras de aquella ciudad, seguidos de una gran multitud de gentes incitadas por las presiones de Zaroes y Arfexat, rodearon la casa de Semme reclamando a voz en grito la entrega de los dos apóstoles: “Entréganos, Semme, inmediatamente a los enemigos de nuestros dioses o quemarenos la casa”. Estas palabras amenazantes no admitieron réplica: San Judas y San Simón se entregaron, víctimas por su fe, a las manos de aquellos enloquecidos que les obligaron inútilmente a adorar a los ídolos. Apaleados hasta la muerte, encontraron fuerzas para mirarse a los ojos y San Judas, vuelto hacia su compañero de martirio, le dijo: “Hermano, veo al Señor Nuestro Jesucristo, que nos llama hacía sí”.

Milagros de los Santos Simón y Judas. Iluminación de un manuscrito de la Leyenda Áurea, Jean le Tavernier (s.XV).

Milagros de los Santos Simón y Judas. Iluminación de un manuscrito de la Leyenda Áurea, Jean le Tavernier (s.XV).

Aquella turba de idólatras, ignorante de estos celestiales coloquios, empujadas por un furor insano, se abalanzó con mayor furia sobre los cuerpos sanguinolentos de los dos santos apóstoles, destrozándolos: la corona del martirio brillaba sobre sus gloriosas cabezas. Mientras sus almas volaban hacia la Patria eterna y eran puestas a la derecha del Padre por Aquel que había dado su vida en holocausto, el cielo de Suamyr, teatro de aquel bárbaro martirio, fue rasgado por terribles rayos, el templo idólatra se derrumbó y los dos sacerdotes Zaroes y Arfexat fueron fulminados por la justicia divina. Se estima que el martirio ocurrió en el año 70 de la era cristiana, o sea, treinta y seis años después de la Ascensión de Jesucristo a los cielos.

Los cuerpos de los dos santos apóstoles fueron custodiados en Babilonia, en un suntuoso templo hecho construir en tres años por un rey cristiano, llegando a ser su sepulcro inmediatamente glorioso por la frecuencia de los milagros obrados por los dos santos. Desde Babilonia las reliquias fueron llevadas a Roma y puestas en la Basílica Vaticana a los pies de un altar dedicado a los dos santos apóstoles mártires. En la Basílica de San Pedro del Vaticano, las reliquias de Simón el Cananeo y Judas Tadeo son veneradas desde el 27 de octubre del año 1605 en el altar central del transepto izquierdo o tribuna de los Santos Apóstoles Simón y Judas, que en el año 1963 fue dedicado a San José, patrono de la Iglesia Universal. Los restos estuvieron previamente puestos en un altar dedicado a ellos en la antigua basílica, que fue transformado en capilla por el Papa Pablo III. El cráneo de San Simón se encuentra en el Museo de la catedral de Pienza.

La Iglesia griega lo venera el día 19 de julio con gran solemnidad. Es importante el culto que le tributan los armenios que fijan la fecha de la memoria del santo el día 16 de febrero o los coptos, que lo fijan el 2 de julio. San Judas Tadeo, junto con Santa Rita de Cascia, son invocados como protectores de los casos imposibles. En la Iglesia latina la fiesta de los dos santos apóstoles se celebra el día 28 de octubre.

El Santo mostrando la imagen de Cristo. Estampa devocional.

El Santo mostrando la imagen de Cristo. Estampa devocional.

Judas Tadeo, apóstol de la Síndone
Una tela, el Mandylion (pañuelo) sobre la cual está impresa la imagen del rostro de Jesús. Un viaje desde un camino incierto, copias reproducidas en monedas y en iconos. Una historia que se entrelaza con aquella de la Síndone. Existen documentos que indican que fue el apóstol San Judas Tadeo el que llevó a Edessa (la actual Urfa en Turquia), la imagen que conserva la “fisonomía de la forma humana de Jesús”. Existen testimonios que permiten identificar el propio Mandylion con la tela que se guarda en la catedral de Turín. Emanuela Marinelli, profesora, sindonóloga desde el año 1977 con muchísimos años de cursos formativos, con muchos libros y estudios sobre sus espaldas, vuelve sobre este viaje y esta historia acompañándola con la proyección de numerosas diapositivas.

Estamos en la parroquia de San Giuda Taddeo ai Cessati Spiriti, en el barrio Appio-Latino de Roma, cuatro dias antes de la fiesta patronal que como he dicho se celebra el 28 de octubre. Sin ningún aire de sensacionalismo, impulsado por el párroco don Attilio Nostro, pero con la intención de poner en valor la devoción al santo que nos invita a contemplar el rostro de Cristo. El que propone es Jesús, a través de la memoria de su gloriosa resurrección. Es en este contexto en el que en la parroquia recien inaugurada, es colocada junto al altar de la iglesia, una escultura que representa a Judas Tadeo, con un rostro radiante, con un trapo entre sus manos que lleva impreso el rostro de Jesús. Dice Marinelli: “Él no pide veneración para sí mismo, sino para Cristo”. Judas, llamado Tadeo – o sea “de pecho amplio”, “magnánimo” -, que era el hermano de Santiago (apóstol como él, hijo de Alfeo y de María de Cleofá), evangelizador de Persia y de otras regiones de Oriente, patrono de las causas imposibles, por la oración escuchada de manera milagrosa incluso cuando la demanda de toda espectativa humana parece no tener esperanza, es invocado ahora, por Emanuela Marinelli, también como santo patrono de los sindonólogos, los estudiosos de la Síndone, porque él contribuyó a salvar la Síndone.

Según las informaciones aportadas por los autores siríacos, la actividad apostólica de Judas Tadeo llegó a Edesa. Él llevó allí el Mandylion como lo atestigua en el siglo VIII Jorge el Monje: “Está en la ciudad la imagen de Cristo no hecha por mano humana alguna, que obra extraordinarias maravillas. El mismo Señor, después de haber impreso en un “soudarion” el aspecto de su forma, envió la imagen que conserva la fisonomía de su forma humana por intermedio de Tadeo apóstol a Abgar, toparca de la ciudad de los edesenios y lo curó de su enfermedad”. De este mismo periodo existe otro documento del secretario del Patriarca Tarasio, que cuenta la llegada de Tadeo a Edesa y la veneración de los habitantes de la ciudad a la “fisonomía del Señor no hecha por mano de hombre alguno”. Lo que parece, un pequeño pañuelo, Emanuela Marinelli revela que se trata de “una tela doblada, replegada”. Y hace hincapié en la identidad del rostro de la Síndone y las copias del Mandylion, por ejemplo, aquellos de los iconos realizados a partir del siglo VI: hay más de cien puntos de congruencia, es decir, la superposición de las dos figuras.

Tabla del Santo en la Piccola Casa, Roma (Italia).

Tabla del Santo en la Piccola Casa, Roma (Italia).

Carta Católica de San Judas
(atribuida a San Judas Tadeo)

Introducción a la lectura
Esta epístola es un texto muy singular e interesante, ya sea por el carácter duro y amenazante que revela a un autor profundamente celoso de la Palabra de Dios y de las enseñanzas cristianas. Se evidencia una clara preocupación: defender los fundamentos de la fe, denunciar los errores y a los partidarios de tendencias desviadas. El contexto histórico es el de finales del siglo I, en los últimos años de la era apostólica.

El autor se presenta como Judas, hermano de Santiago, la persona más influyente de la comunidad de Jerusalén y parece ser un personaje que, después de la muerte de su hermano Santiago en el año 62, había tenido un rol importante en aquella comunidad. Se trata, por lo tanto, de un hombre muy bien informado sobre la literatura hebrea y sobre los acontecimientos de su tiempo. El modo expecialmente fuerte en el que se expresa no debe sorprender si se piensa que responde a un estilo muy decidido, bastante frecuente en la literatura religiosa de su tiempo.

Contenido de la Carta
La epístola se inicia con la presentación y el saludo del autor (vv. 1-2), que presenta un inicial intento remoto y una razón urgente para ponerse en contacto con los destinatarios, a los que conoce bien y con los que conecta lo suficiente como para llamarlos “queridísimos” (3).

Entrando en el cuerpo de la carta, el autor se expresa inmediatamente en términos de abierta denuncia contra los perturbadores de la verdadera fe y de las enseñanzas ortodoxas (4). En su condena expresa más de una vez la historia de la salvación a aquellos que niegan o corrompen la revelación del Señor (5) y les advierte para que reflexionen y rectifiquen. Sigue una pesada evalución (8) de los que perturban a la comunidad creyente, frente a las amenazas (11) a los culpables y hace referencia a los castigos ejemplares que encontramos en el Antiguo Testamento (14). La conclusión se caracteriza por una celosa preocupación pastoral (17).

Detalle de una imagen del Santo venerada en Racconigi, Italia.

Detalle de una imagen del Santo venerada en Racconigi, Italia.

Apela a la comunidad para que se mantenga fiel a las enseñanzas apostólicas dando algunas pautas útiles para este caso. En este sentido, se indica una espiritualidad que se basa en la auténtica fe, en la oración al Espíritu Santo (20), cuidando mantenerse en el amor de Dios con una actitud humilde de espera en la misericordia del Señor (21).

Las últimas palabras insisten en una verdadera y real táctica de comportamiento para la mejor recuperación de la situación anterior y prevenir los riesgos: primero convencer a los vacilantes, arrebatar a cuantos más posibles del error, compasión y preocupación por los irrecuperables y finalmente, prevenir un riesgo de contagio (23). La epístola concluye con una solemne doxología de alabanza a Dios, glorioso, potente y eterno (24). La confianza en Él garantiza vivir en la esperanza y conseguir la salvación.

Texto de la Epístola
Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Santiago, saluda a aquellos que son llamados y amados por Dios Padre y protegidos en Jesucristo. A vosotros, la misericordia, la paz y el amor en abundancia.

Queridos míos, yo tenía un gran deseo de escribiros acerca de nuestra común salvación, pero me he visto obligado a hacerlo con el fin de exhortaros a combatir por la fe, que de una vez para siempre ha sido transmitida a los santos. Porque se han infiltrado entre vosotros ciertos hombres, cuya condenación estaba preanunciada desde hace mucho tiempo. Son impíos que hacen de la gracia de Dios un pretexto para su libertinaje y reniegan de nuestro único Dueño y Señor, Jesucristo.

Quiero recordar, aunque vosotros ya lo habeis aprendido de una vez por todas, que el Señor, después de haber salvado al pueblo sacándolo de Egipto, hizo morir enseguida a los incrédulos y que a los ángeles que no supieron conservar su preeminencia y abandonaron su propia morada, el Señor los tiene encadenados eternamente en las tinieblas para el juicio del gran Día.

San Judas Tadeo. Lienzo de Georges de La Tour (1615-1620). Museo Toulouse, Albi (Francia)

San Judas Tadeo. Lienzo de Georges de La Tour (1615-1620). Museo Toulouse, Albi (Francia)

También Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas que se prostituyeron de un modo semejante a ellos, dejándose arrastrar por relaciones contrarias a la naturaleza, han quedado como ejemplo, sometidas a la pena de un fuego eterno. Lo mismo pasa con estos impíos: en su delirio profanan la carne, desprecian la autoridad e injurian a la majestad.

Ahora bien, el mismo arcángel Miguel cuando se enfrentaba con el demonio disputando con él respecto del cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir contra él ningún juicio injurioso, sino que dijo solamente: “Que el Señor te reprima”. Estos impíos, en cambio, hablan injuriosamente de lo que ignoran; y lo que conocen por instinto natural, como animales irracionales, sólo sirve para su ruina.

¡Ay de ellos!, porque siguieron el camino de Caín; por amor al dinero cayeron en el extravío de Balaam y perecieron en la rebelión de Coré. Ellos manchan las comidas fraternales porque se dejan llevar de la glotonería sin ninguna vergüenza y solo tratan de satisfacerse a si mismos. Son nubes sin agua llevadas por el viento, árboles otoñales sin frutos doblemente muertos y arrancados de raiz; olas bravías del mar, que arrojan la espuma de sus propias deshonras, estrellas errantes a las que está reservada para siempre la densidad de las tinieblas.

A ellos se refería Enoc, el séptimo patriarca después de Adán, cuando profetizó: “Ya viene el Señor con sus millares de ángeles para juzgar a todos y condenar a los impíos por las maldades que cometieron y a los pecadores, por las palabras insolentes que profirieron contra él”. Todos estos son murmuradores y descontentos que viven conforme al capricho de sus pasiones: su boca está llena de petulancia y adulan a los demás por interés.

Pero en cuanto a vosotros, queridos míos, acordáos de lo que predijeron los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo. Ellos les decían: “En los últimos tiempos habrá gente que se burlará de todo y vivirá de acuerdo con sus pasiones impías”. Estos son los que provocan divisiones, hombres sensuales que no poseen el Espíritu. Pero vosotros, queridos míos, edificáos a vosotros mismos sobre el fundamento de la fe santísima, orando en el Espíritu Santo. Mantenéos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para la vida eterna. Tratad de convencer a los que tienen dudas y salvadlos liberándolos del fuego. En cuanto a los demás, tened piedad de ellos, pero con cuidado, aborreciendo hasta la túnica contaminada por su cuerpo.

Sepulcro de los Santos Simón y Judas Tadeo. Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Sepulcro de los Santos Simón y Judas Tadeo. Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

A Aquel que puede preservaros de toda caida y haceros comparecer sin mancha y con alegría en la presencia de su gloria, al único Dios que es nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Señor, sea la gloria, el honor, la fuerza y el poder, desde antes de todos los tiempos, ahora y para siempre. Amén.

Damiano Grenci

Bibliografia y sitios
* atorinoinfo.it
* compagniadeicavalieridisangiudataddeo.it
* Enciclopedia dei Santi, Città Nuova
* Kuhn, Die Polnische Kunst von 1800 bis zur Gegenwart, Berlino 1930, pp. 67, 129;
* L. Llewellyn, Folk Art in Poland, in Magazine of Art, XLII (1949), pp. 27-29; Kaftal, coll. 965-68;
* M. Walicki, Malarstwo Polskre XV weekn, Varsavia 1938, tav. 47; Braun, coll. 389-91;
* saintjude.biz
* sangiudataddeo.net
* santiebeati.it
* Vincenzo Mercante, La leggenda del principe triste e il santo dei casi disperati. San Giuda Taddeo, Ed. Il Segno
* web.tiscali.it/ghirardacci1/quaderni/giuda/giuda.html
* xoomer.alice.it/santi_santini/Home.html

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Contestando a algunas breves preguntas (XXVI)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Ficha de Santa Ana Ivanovna en el archivo policial, cuando fue arrestada por el régimen comunista.

Ficha de Santa Ana Ivanovna en el archivo policial, cuando fue arrestada por el régimen comunista.

Pregunta: ¿Es cierto que a una santa rusa la martirizaron los comunistas por el solo hecho de ser escritora? Gracias por tu respuesta. España.

Respuesta: Pues sí que es cierto. Se trata de Santa Ana Ivanovna Zertsalova, escritora de temas religiosos, nacida en Moscú en enero de 1870. El 27 de octubre del año 1937, los bolcheviques la encarcelaron en la prisión de Butyrka, en Moscú, y durante el interrogatorio se le preguntó si era la autora de la biografía del padre Valentín Amfiteatrov.

Ella, después de identificarse, contestó que sí era la autora y que lo había hecho porque este santo sacerdote había obrado milagros tanto en vida como después de muerto. Dijo que en 1910, dos años después de su muerte, había escrito el primer libro y que antes de la revolución había editado cuatro libros más, con una edición de mil copias de cada libro y que, después de la revolución, al comprobar una nueva curación ocurrida por intercesión del santo sacerdote, había escrito otro libro más que, aunque no había podido imprimirlo, lo había reproducido escribiéndolo a máquina veinticinco veces para repartirlo, de lo cual no se arrepentía.

Por esto, la Troika NKVD de la región de Moscú la condenó a morir fusilada, cosa que ocurrió el 27 de noviembre de 1938 en Butovo, siendo sepultada en una fosa común con otros muchos fusilados. Fue canonizada junto con otros muchos mártires rusos en el mes de agosto del año 2000.

Urna del cráneo del padre Manuel de Solórzano

Urna del cráneo del padre Manuel de Solórzano

Pregunta: Soy natural de Badajoz en España y asiduo visitante de vuestro blog. ¿Me podríais facilitar alguna información sobre la Causa de beatificación del padre Manuel de Solórzano? Muchísimas gracias.

Respuesta:Pues que yo sepa, el padre Manuel de Solórzano, jesuita nacido en Fregenal de la Sierra en el año 1649, no tiene aún abierta ninguna Causa de beatificación, aunque murió martirizado en el año 1684. Él marchó como misionero a las Islas Marianas, se estableció en la isla de Guam, en la cual durante varios años estuvo evangelizando a los nativos. En 1684, durante un levantamiento de los isleños, lo martirizaron cortándole una mano y dándole tres machetazos en el cráneo. Como no acababa de morir, finalmente lo degollaron.

Los jesuitas trajeron a España el cráneo del mártir y se lo entregaron a su familia en Fregenal. Desde entonces, a causa de los desplazamientos familiares, esta reliquia ha estado en varios pueblos de tu provincia, hasta que en el verano del 2013 volvió a Segura junto con unas noventa cartas autógrafas del sacerdote. Entre estas cartas hay una en la que los testigos que presenciaron su muerte cuentan cómo fue la misma. Recientemente, Monseñor Anthony Apuron, arzobispo de Guam, se ha mostrado interesado en abrir la Causa de beatificación y ha solicitado que la reliquia sea devuelta a la isla, cosa que se ha realizado hace muy poco tiempo. Es ahora cuando se va a abrir la Causa, pero aún no se ha hecho.

Pregunta: Leyendo sobre la historia de la Iglesia me he encontrado varias veces con el término “Pentarquía”. ¿Qué se quiere decir con esto. Muchas gracias desde Ecuador.

Respuesta: Desde el punto de vista etimológico, pentarquía (Πενταρχίας) significa gobierno conjunto de cinco personas, siendo este un término muy utilizado cuando se escribe sobre la historia de la Iglesia. En la antigua cristiandad existían cinco importantes sedes episcopales en los dominios del Imperio Romano: Jerusalén, Antioquía, Alejandría, Roma y Constantinopla. Eran las llamadas iglesias patriarcales existentes cuando la Iglesia aún no se había dividido, cuyos obispos eran llamados patriarcas que tenían la condición de primados. El obispo de Roma (el Papa) era considerado el primero entre iguales.

S.S. Bartolomé I, Patriarca Ecuménico de Constantinopla.

S.S. Bartolomé I, Patriarca Ecuménico de Constantinopla.

La primera diócesis que se fundó fue la de Jerusalén. Podríamos decir que su fundación coincidió con el día de Pentecostés. Ese día quedó formalmente constituida la comunidad de seguidores de Cristo en aquella ciudad santa, y fueron los propios apóstoles quienes la fundaron. Su primer obispo fue el apóstol Santiago Alfeo, que murió mártir en el año 62.

La segunda en orden cronológico fue la sede de Antioquía en Siria, que fue fundada por los cristianos que huyeron de Jerusalén cuando fue martirizado San Esteban, aunque la tradición nos dice que su primer obispo fue el propio San Pedro. Éste consagraría a San Ignacio, que después de San Evodio, sería su sucesor. La tercera sede fue la de Alejandría en Egipto, fundada por San Marcos, quien sería su primer obispo.

Posteriormente, los apóstoles Pedro y Pablo fundaron la sede de Roma, siendo Pedro su primer obispo. Esto no sólo lo sabemos por tradición, sino porque existen documentos redactados por San Ireneo de Lyon y San Eusebio de Cesarea, entre otros. Finalmente, está la sede de Constantinopla, cuya fundación se le atribuye al apóstol San Andrés, el hermano de San Pedro.

En la actualidad, las cinco sedes son Patriarcados, luego podríamos decir que existen cuatro patriarcados en Oriente (Jerusalén, Antioquia, Alejandría y Constantinopla) y uno en Occidente (Roma). El Santo Padre no es sólo obispo de Roma, sino también Patriarca de Occidente. No entro en los otros “títulos” o responsabilidades que le damos los católicos, porque quiero contestarte a esta pregunta de la manera más aséptica posible.

Pregunta: En el mes de noviembre del año pasado el Papa Francisco visitó Turquía y dentro de esa visita, al Patriarcado de Constantinopla. ¿Es cierto que deliberadamente escogió el día del inicio de la visita porque en ese día se festejaba a un santo local? Gracias por vuestra contestación.

Fotografía del encuentro entre el Beato Pablo VI y el Patriarca Ecuménico Atenágoras I.

Fotografía del encuentro entre el Beato Pablo VI y el Patriarca Ecuménico Atenágoras I.

Respuesta: Es cierto que el Santo Padre visitó Turquía en el mes de noviembre pasado, pero no es cierto que la visita se iniciara el día 28 en Ankara porque ese día fuera la fiesta de San Esteban de Constantinopla. Desde que en el año 1964, el Beato Papa Pablo VI y Su Santidad Atenágoras I de Constantinopla iniciaran en Jerusalén la reconciliación de ambas Iglesias, levantando las mutuas excomuniones, se inició la costumbre de que una delegación de la Iglesia de Roma visitaba el Patriarcado Ecuménico el día del apóstol San Andrés, y una delegación del Patriarcado Ecuménico visitaba el Vaticano en la festividad de los apóstoles Pedro y Pablo. Alguna vez, esa representación romana fue presidida por el Papa, y varias veces la representación constantinopolitana ha sido presidida por el Patriarca.

Este año pasado el Papa Francisco ha querido presidir esta representación y ha aprovechado la ocasión para visitar oficialmente Turquía. Tú sabes que previamente ha estado en Brasil, Tierra Santa (Jordania, Palestina e Israel), Corea del Sur, Albania y el Parlamento Europeo. Bueno, pero como decimos en España: “Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid”, como tocas el tema del santo constantinopolitano, te diremos algo sobre él.

Fresco ortodoxo de San Esteban de Constantinopla.

Fresco ortodoxo de San Esteban de Constantinopla.

San Esteban nació en Constantinopla y es uno de los mártires más famosos de la persecución iconoclasta. Con quince años entró en el monasterio de San Auxencio cerca de Calcedonia, siendo elegido egumeno del mismo monasterio cuando murió el abad Juan. Era un monasterio troglodita, o sea, constituido por varias celdas (oquedades) desperdigadas en una montaña. Él se instaló en la que en altitud estaba más arriba y allí se dedicó a la oración y a escribir.

Eran los tiempos en los que gobernaba el emperador Constantino V Coprónimo, hijo de León III Isáurico que había declarado la guerra al culto a las imágenes. Estamos hablando del siglo VIII. El emperador encarceló a Esteban porque se había opuesto a la celebración de un sínodo convocado en Hiera para tratar el tema del culto a las imágenes, y lo sometió a un interrogatorio en el monasterio de Crisópolis. Al preguntarle el por qué se había opuesto a la celebración de ese sínodo, el santo le respondió que porque no había sido convocado ni por los Patriarcas ni por el Papa, luego no era ecuménico y porque además, él estaba a favor de la veneración de las imágenes sagradas. Lo trataron brutalmente y lo desterraron a la isla de Prokonnesos.

Dos años más tarde, el emperador ordenó que lo encerraran en una cárcel en Constantinopla y unos días después, lo llamó a su presencia y le preguntó si creía que pisotear una imagen era lo mismo que pisotear a Cristo. Esteban dijo que no, pero cogió una moneda, la tiró al suelo y le preguntó al emperador si pisotear su cara en la moneda era lo mismo que pisotearlo a él. El emperador enfureció y entonces Esteban, valientemente, le dijo: “¿Así que es un crimen enorme insultar la imagen del rey de la tierra y no lo es el arrojar al fuego las imágenes del Rey de los cielos?». El emperador se puso aun más furioso y ordenó azotarlo. Posteriormente fue asesinado en el propio palacio imperial el 28 de noviembre del año 764.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Juan Evangelista y el Logos

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San Juan en Patmos, óleo de Diego de Silva y Velázquez (1618). National Gallery de Londres, Reino Unido.

San Juan en Patmos, óleo de Diego de Silva y Velázquez (1618). National Gallery de Londres, Reino Unido.

El Logos, un término lleno de misterio
Hoy, festividad del evangelista San Juan, nos vamos a adentrar en uno de los temas más profundos de la cristología del cuarto evangelio. Se trata del término griego “Logos”, un término que aparece en distintas ocasiones en los escritos de este evangelista. De hecho, el párrafo más conocido donde aparece este término es el prólogo (o capítulo primero) del evangelio joánico. Se trata de una maravillosa y madurada composición teológica en forma de himno que ha causado y causa admiración, perplejidad, confusiones, controversias y hasta herejías. Es un capítulo, cuyo comienzo leemos en la solemnísima misa del día de Navidad y en algún que otro día de este tiempo litúrgico. Otros lugares donde aparecen son la Primera Carta de Juan (1 Jn. 1, 1) y en el complejo libro del Apocalipsis (Ap. 19, 13).

Logos” es un término griego muy usado en la filosofía clásica que significa “ciencia, estudio, discurso racional” (de ahí su uso en muchas lenguas modernas como componente nominal del título de muchas disciplinas del saber, como teo-logía, antropo-logía, geo-logía, etc). Según algunos autores esta palabra se diviniza en la filosofía alejandrina, queriendo expresar algo así como “sabiduría divina”. Las controversias gnósticas de los primeros siglos del cristianismo habrían influido en que san Juan introdujera este término para la lucha contra esta herejía. Otros piensan que, aunque es un término indudablemente griego, su significado teológico en san Juan tiene más bien un origen rabínico y que se asimila al mismo Dios y su Ley (o Torá), pues todo lo que se dice del “Logos” en el primer capítulo joánico decían los rabinos de ésta: su importancia en el origen del mundo, su preexistencia, su ser en el mismo Dios… La expresión del v. 17: “Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo”, da a entender que, al menos el evangelista tuviera presente esta semejanza. No hay que olvidar que este Evangelio también tiene tintes apologéticos antijudíos (Jn. 5,10; 5,31; 7,51; 8,17; 9,1-41; 10,32-36…).

Sea como fuere, el caso es que Juan fue el evangelista que lo usó de manera intencionada en las polémicas antignósticas y antijudías, apropiándoselo y dándole un nuevo significado cristológico que influyó posteriormente de una manera decisiva. La Vulgata de San Jerónimo traduce “Logos” por “Verbum”, traducción que al español resulta “Verbo o Palabra” (esta última es la que últimamente suele usarse más).

"Dios bendiciendo el Séptimo Día", lienzo de William Blake (ca. 1805).

«Dios bendiciendo el Séptimo Día», lienzo de William Blake (ca. 1805).

Cualquiera que se introduce en este término queda fascinado por su riqueza, complejidad teológica y profundidad espiritual. Trataré con estas breves líneas de facilitar una aproximación al misterio de rodea a este término Logos, tan inalcanzable como cercano a la vez. Tomaré para ello como fuente principal el ya mencionado himno cristológico del prólogo de Juan.

¿Qué o quién es el Logos?
Es la pregunta que uno se hace cuando se acerca a este primer capítulo de san Juan. Como todo buen prólogo, da la impresión que el evangelista redactó este capítulo tras haber ya concluido su evangelio, pues es como un resumen de todo lo que en él quiere transmitirnos. Entonces, parece ya claro que si el evangelio nos habla de Jesús, este misterioso “Logos” debe ser el mismo Salvador, aunque nos aturde la manera en que la redacción nos habla de Él, con unos conceptos casi simbólicos o abstractos para un lector moderno. Partamos ahora de que no sabemos si se refiere a Jesús o no. Vayamos descubriéndolo.

Lo primero que se nos dice del Logos es que existe desde el principio y que era Dios (Jn. 1,1). Se identifica el “Logos-Palabra” con Dios. No es una idea nueva, ya hemos dicho. La Palabra de Dios se identifica con su esencia en la tradición veterotestamentaria (Is. 55,11). Decir que la Palabra es el mismo Dios no es descabellado para quien conoce los libros sapienciales. Es un lenguaje conocido para cualquier judío de la época.

A continuación, Juan nos habla de nuevo de la divinidad del Logos, pero esta vez mencionándonos su acción: “por medio de Él se hizo todo”. Antes se nos dijo que el Logos es Dios, ahora que es ser Creador. La “Palabra” es creadora. La Palabra tiene una dimensión cósmica. ¿Y quién es Creador sino el mismo Dios? Era impensable en aquella época que Dios no fuera el Creador. También, después de hacer una alusión a Juan el Bautista, se nos dice que el Logos es “vida y luz”, dos términos que nos evocan el Génesis.

"El Anciano de los Días", lienzo de William Blake.

«El Anciano de los Días», lienzo de William Blake.

Pero hasta el momento no se nos cuenta nada extraordinario que un judío no pudiera aceptar. No en vano, lo que venimos leyendo de este capítulo nos recuerda a lo que se decía de la Sabiduría bíblica, que unía Sabiduría con Yahvé hasta hacerlo uno. Incluso Juan era considerado un profeta más y bien puede anunciar al mismo Dios. Lo que ya nos hace el texto algo novedoso, algo eminentemente cristiano, son los versículos posteriores.

En el 13 se nos dice algo muy importante, pero que incluso con matices, puede ser aceptado también por un judío: “los que aceptan la Palabra les da Dios el poder de ser sus hijos”. No es algo absolutamente nuevo en el Antiguo Testamento. Yahvé llama hijos a sus fieles en varias ocasiones (Ex. 4, 22; Dt. 32, 6; Jer. 31, 9; Os. 11, 1). La diferencia cristiana es que somos hijos de Dios por el Hijo, gracias a Él, gracias a su venida y acción salvífica. En el Antiguo testamento, el apelativo “hijo” no es tanto una condición rotundamente filial, sino algo más creatural.

Resumiendo. Las características que Juan va asignando al Logos van poco a poco desvelándonos quién es éste: es preexistente, es Dios, es Creador. Todo ello nos dan como resultado que el Logos es identificado con Dios. Pero, de momento, ni rastro de Jesús. ¿Es Jesús este Logos? Sigamos.

El Logos encarnado
Lo sobrecogedor y ya plenamente cristiano viene a continuación. El versículo 14 es el que trajo de cabeza a los teólogos de los primeros siglos debido a la ruptura total con el pensamiento judío y helenista imperante en esa época. En él se nos dice: “Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada (o acampó, según traducciones) entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad”. Esto es lo trascendental y que nos debe dar pavor, vértigo y asombro: Dios se encarna, Dios se hizo uno de nosotros, Dios vivió entre nosotros (la imagen de poner su morada, de acampar entre nosotros es preciosa). El hecho de que Dios se haga hombre (Lc 1, 32-35) y pase por uno de tantos (Fp. 2, 6-7) es un acontecimiento que no está presente en ninguna otra religión. Que Dios-Logos se haga cercano, accesible, uno de nosotros es de una trascendencia absoluta que conmueve las entrañas de la Creación.

Es curioso que los demás evangelios partan de la existencia terrena de Jesús para luego concluir, por sus hechos, milagros y resurrección que ese hombre llamado Jesús es el mismo Dios. En Marcos, por ejemplo no se habla de la divinidad de Jesús hasta el final del evangelio, con su propia confesión y la del centurión (Mc. 14,62; 15,39). Aquí no, aquí Juan, impaciente, nos lanza la bomba desde el comienzo: “el Logos es Dios” (Jn. 1,1), es preexistente, anterior a todo. “El Prólogo de Juan nos sitúa ante el hecho de que el Logos existe realmente desde siempre y que, desde siempre, él mismo es Dios. Así pues, no ha habido nunca en Dios un tiempo en el que no existiera el Logos. El Verbo ya existía antes de la creación” [1]. Luego el testimonio del mismo Jesús va confirmando esta preexistencia. El mismo Jesús diría de sí mismo: “Antes de que Abrahán naciera, yo soy” (Jn. 8,58). En la oración final dirigida al Padre en la Última Cena, Jesús habla con rotundidad de la gloria que Él tenía junto al Padre antes “que el mundo fuese” (Jn. 17,5.24). También recordamos el “¡Señor mío y Dios mío!” en la conmovedora confesión de Tomás (Jn. 20, 28). Ahora, por tanto, sí. Ya sabemos quién es el Logos. Ahora podemos unir Logos con Jesús. ¡El Logos es Jesús! ¡El Logos se ha hecho carne! [2]

Cristo del mosaico bizantino de la Deesis. Iglesia de Santa Sofía, Estambul, Turquía.

Cristo del mosaico bizantino de la Deesis. Iglesia de Santa Sofía, Estambul, Turquía.

Sería muy interesante, después de leer este versículo 14, enlazarlo con el comienzo de la primera carta de Juan pues nos da la razón de esta noticia tan impactante: “lo que existía desde el principio, lo que hemos visto y oído… os lo anunciamos… “ (1 Jn. 1,1 ss). El Logos por tanto es algo que se ve y se toca, no algo abstracto-racional, sino algo que les llegó a los testigos por los sentidos. Era algo, como luego veremos, que no podía ser aceptado por muchos. Surgirían las llamadas herejías cristológicas que hicieron muchísimo daño a la Iglesia y que sólo se superaron después de los cinco primeros concilios aproximadamente: de Nicea (325), Constantinopla I (381), Éfeso (431), Calcedonia (451) y Constantinopla II (553). Sería muy largo ahora, y no es objeto del presente artículo, el explicar cada una de las herejías que surgieron en torno al “Logos”, sus refutaciones, los escritos de los Padres y las definiciones dogmáticas de cada concilio. Baste decir que versaron sobre la naturaleza humana y/o divina de Jesús, sobre su relación de igualdad o subordinación con el Padre y sobre el encaje trinitario del propio “Logos”. Ahora vemos claro la doctrina católica, pero hay que pensar que la teología de entonces estaba en pañales y que fue normal que surgieran discrepancias en temas tan nucleares.

El Logos revelado
El himno cristológico del Logos termina con una afirmación que merece la pena no desdeñar: “A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado” (v.18). En efecto, hasta la llegada de Jesús Dios era el inaccesible, el lejano, el que raramente se daba a conocer. Ahora con Jesús, todo cambia. Dios se hace accesible al hombre, Jesús lo da en bandeja a todos los que lo deseen. “Lo que había sido revelado ya anteriormente, pero que en cierto sentido se hallaba cubierto por un velo, ahora, a la luz de los hechos de Jesús, y especialmente y especialmente en virtud de los acontecimientos pascuales, adquiere transparencia, se hace claro y comprensible” [3].

Cubierta de una carta pastoral.

Cubierta de una carta pastoral.

Conviene aquí traer a colación un bello párrafo de la Constitución Dogmática Dei Verbum, del Vaticano II, que me permito transcribir íntegro dada la claridad con que nos explica esto que venimos diciendo: “Después que Dios habló muchas veces y de muchas maneras por los Profetas, «últimamente, en estos días, nos habló por su Hijo». Pues envió a su Hijo, es decir, al Verbo eterno, que ilumina a todos los hombres, para que viviera entre ellos y les manifestara los secretos de Dios; Jesucristo, pues, el Verbo hecho carne, «hombre enviado, a los hombres», «habla palabras de Dios» y lleva a cabo la obra de la salvación que el Padre le confió. Por tanto, Jesucristo -ver al cual es ver al Padre-, con su total presencia y manifestación personal, con palabras y obras, señales y milagros, y, sobre todo, con su muerte y resurrección gloriosa de entre los muertos; finalmente, con el envío del Espíritu de verdad, completa la revelación y confirma con el testimonio divino que vive en Dios con nosotros para librarnos de las tinieblas del pecado y de la muerte y resucitarnos a la vida eterna. La economía cristiana, por tanto, como alianza nueva y definitiva, nunca cesará, y no hay que esperar ya ninguna revelación pública antes de la gloriosa manifestación de nuestro Señor Jesucristo” (cf. 1 Tim., 6,14; Tit., 2,13) [4].

Es decir, Jesucristo es el Logos, la Palabra definitiva del Padre, lo que Él quiere revelarnos, decirnos, por puro amor, para nuestra salvación. El Logos no se encarnó para darse una vuelta por el mundo de los hombres a ver qué tal iban las cosas. Se encarnó por nuestra salvación. Ese Logos, esa Palabra definitiva, ese Jesús, es transmisión directa del Padre, Verbo de vida y luz. Y es su última Palabra antes de la parusía. Eso es lo que realmente celebramos en estos días navideños y no asuntos de pastores, abetos, comilonas y regalos. Ahora nos toca a nosotros acoger esa salvación que se nos ofrece. Y si no lo hacemos, entonces, ¿para qué Jesús ha nacido, predicado, padecido tormentos y muerto en la Cruz?

David Jiménez


[1] Benedicto XVI. Exhortación apostólica postsinodal Verbum Domini, 6
[2] Benedicto XVI. Exhortación apostólica postsinodal Verbum Domini, 7
[3] San Juan Pablo II. Catequesis 3/6/1987, 2
[4] Concilio Vaticano II. Constitución Dogmática Dei Verbum, 4.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

La tumba de San Pablo en Roma

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Fachada de la Basílica de San Paolo fuori le Mura, Roma (Italia).

Fachada de la Basílica de San Paolo fuori le Mura, Roma (Italia).

Sabemos que el apóstol Pablo de Tarso, después de realizar durante varios años su labor evangelizadora entre los gentiles, murió decapitado en Roma en tiempos del emperador Nerón, posiblemente en el año 67 conforme nos lo afirma Eusebio de Cesarea (275-339). Los cristianos sepultaron su cuerpo en las afueras de la ciudad, en una sepultura preparada por una matrona llamada Lucina. Desde el primer momento, aunque en secreto, la sepultura fue un lugar de culto y cuando la Iglesia dejó de ser perseguida, se convirtió en lugar de peregrinación que continúa hasta el día de hoy. ¡Cuantas veces hemos leído en este blog que innumerables santos de todos los tiempos han peregrinado a Roma para venerar las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo! Pero expliquemos con algo más de detalle este interesante tema.

A unas dos millas de la Vía Ostiense existía un cementerio a ras del suelo – o sea, que no era una catacumba –, el cual, desde el siglo I hasta finales del III fue utilizado como lugar de enterramientos. Aquí fue sepultado Pablo, junto a otras sepulturas. Sobre la misma se construyó un edículo, del que habla Eusebio de Cesarea en su “Historia Ecclesiastica”. Sobre este edículo, el emperador Constantino construyó una pequeña basílica, fuera de las murallas que rodeaban la ciudad, de donde le viene el nombre de “Basílica San Paolo fuori le mura”, o sea, extramuros y que fue consagrada por el Papa San Silvestre I en el mes de noviembre del año 324.

Interior de la Basílica (se ve la tumba y el altar). Roma, Italia.

Interior de la Basílica (se ve la tumba y el altar). Roma, Italia.

Poco después, en el año 384, los emperadores Teodosio I, Graciano y Valentiniano II, consideraron que esta basílica era pequeña, por lo que fue demolida para construir sobre ella otra mayor de cinco naves, que fue consagrada por el Papa San Siricio. Es cierto de que a lo largo de los siglos, por ser considerada la basílica sepulcral del apóstol, esta fue remodelada, decorada y enriquecida por distintos papas y emperadores – especialmente por San Gregorio Magno – a fin de darle la majestuosidad y dignidad que requería la tumba del apóstol y que también, fue saqueada y dañada por los lombardos y los sarracenos durante los siglos VIII y IX, pero en su estructura, se mantuvo en pie hasta el incendio ocurrido durante la noche del 15 al 16 de julio del año 1823. Fue el Papa León XII (1823-1829) quién encargó la reconstrucción del actual templo. Sobre esta Basílica podemos escribir otro artículo, pero no es este el caso que nos ocupa en el día de hoy.

Pero como hemos dicho al principio, la Basílica se construyó sobre la tumba del apóstol. Las crónicas del monasterio benedictino anexo a la basílica nos dice que en la reconstrucción posterior al incendio se encontró un gran sarcófago de mármol, sobre el cual había unas losas con las palabras “Paulo Apostolo Mart”.

Reproducción de la lápida hallada en la tumba, con la inscripción PAVLO APOSTOLO MART ("Pablo, apóstol mártir"). Basílica de San Pablo Extramuros, Roma (Italia).

Reproducción de la lápida hallada en la tumba, con la inscripción PAVLO APOSTOLO MART («Pablo, apóstol mártir»). Basílica de San Pablo Extramuros, Roma (Italia).

El 11 de diciembre del año 2006, la Oficina de Prensa del Vaticano, explicó detalladamente a los periodistas de todo el mundo, una serie de excavaciones arqueológicas realizadas en el lugar de la tumba que duró desde el año 2002 hasta el 22 de septiembre del año 2006. En estas excavaciones se había descubierto un sarcófago debajo del altar, que en aquel momento aun no había sido abierto para ver si contenía restos humanos. El cardenal Andrea Cordero Lanza de Montezemolo, arcipreste de la Basílica de San Pablo, presidió la rueda de prensa, indicando el interés especial que tenía el Papa Benedicto XVI, en esclarecer todos estos hechos. Como preludio, facilitó una declaración institucional en relación con el estado actual de las cuatro Basílicas Mayores: “Durante mucho tiempo, muchos han interpretado que el título de Basílica Patriarcal hacía alusión al hecho de que el Papa ejerce a través de estas cuatro basílicas, su título de Patriarca de Occidente, en contraste con el Patriarca de Oriente – refiriéndose al Patriarcado de Constantinopla -, pero esto no es del todo cierto, ya que las cuatro basílicas han sido dadas desde hace siglos, como base en Roma de los Patriarcas orientales católicos, aunque no como título oficial. Por eso desde ahora, el Papa ha decidido que las cuatro basílicas mayores sean llamadas Basílicas papales”.

A continuación explicó los pasos que se habían dado después de la publicación del “Motu Proprio” del Papa Benedicto XVI, en el mes de mayo del año 2005, por el que se establecía por primera vez el papel del arcipreste de la Basílica con capacidad administrativa y de gestión, distinta a la del abad benedictino, bajo cuya protección, tradicionalmente, se había confiado la misma. En este contexto de renovación logística, estaba la modernización del lugar de la tumba, meta de peregrinación de miles de peregrinos. Explicó el curso de los acontecimientos históricos desde la primitiva basílica de Teodosio en el siglo IV hasta la famosa reconstrucción realizada en el siglo XIX después del incendio, cuando la tumba del apóstol, en la práctica, había desaparecido de la vista.

Tumba del apóstol.

Tumba del apóstol.

Para sacarla a la luz, había sido necesario retirar parte de un altar dedicado a un mártir del siglo IV llamado Timoteo y entonces, quedó al descubierto un hueco de unos setenta centímetros en la estructura funeraria propiamente dicha, desde el cual se veía un lado del sarcófago. Gracias a estas excavaciones, bajo una capa de mortero y de hormigón, había aparecido el sarcófago, que había estado oculto durante muchos siglos bajo el altar mayor de la Basílica.

El sarcófago es de aproximadamente un metro de alto y un metro y medio de largo, estaba asentado sobre una capa de barro que constituía el sustrato sobre el que estaban colocadas las losas del pavimento de la llamada “Basílica de los Tres Emperadores” (Teodosio I, Graciano y Valentiniano II), construida en el año 390. El sarcófago estaba a un metro y treinta centímetros bajo el suelo de la Basílica actual y encima del mismo estaba la losa de mármol con la inscripción “Paolo Apostolo Mart”, a la que antes he hecho referencia y que da autenticidad a la tumba. Aunque la tumba no ha sido abierta, con una sonda introducida a través de un pequeño agujero, se ha podido comprobar que existen restos de telas de color púrpura decoradas con lentejuelas de oro, algunos granos de incienso, así como huesos humanos.

Tumba del apóstol.

Tumba del apóstol.

Con esa sonda, fueron extraídos algunos pequeños fragmentos que, sin indicar cual era su procedencia, se enviaron a unos laboratorios a fin de que fueran datados cronológicamente. El resultado fue que pertenecían a alguien que había vivido entre los siglos I y II, dato que también ayuda a confirmar la autenticidad de los restos del apóstol. Sin embargo, Rengert Elburg, gerente de la Oficina Estatal de Arqueología de Sajonia es de la opinión de que debería haberse hecho algunos otros análisis para confirmar aun más esa autenticidad. Es cierto que para asegurarla aun más se podría haber recurrido a la realización de pruebas de ADN, pero hay que reconocer que este análisis genético no aportaría ningún dato nuevo, ya que al no tener San Pablo descendencia alguna, no habría con quién compararlo, pero lo que si es cierto es que con esta prueba, si se podría haber determinado el sexo y la edad. Además, como San Pablo murió por decapitación, si el cuerpo hubiera sido exhumado y se confirmara que el corte que separa la cabeza del resto del cuerpo está entre la tercera y cuarta vértebras, este dato daría prácticamente una certeza absoluta. Quizás en alguna ocasión el sarcófago se abra y puedan hacerse estas pruebas, aunque con los datos científicos que ya se tienen y lo aportado por la tradición y la historia, se puede asegurar que esta es la tumba del apóstol.

Antonio Barrero

Enlaces consultados (10/08/2014):
– http://www.alfredotradigo.it/articoli07/04-07-1.htm (artículo del cardenal Andrés Cordero Lanza de Montezemolo sobre la tumba de San Pablo)
– http://www.digitaljournal.com/article/275039

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