El Santo Niño Jesús Limosnerito

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Vista de la imagen del Santo Niño es una fotografía antigua.

Vista de la imagen del Santo Niño es una fotografía antigua.

México es un país en el que se tiene gran devoción por las advocaciones marianas, en especial por Nuestra Señora de Guadalupe y un sinfín más de títulos que lleva Nuestra Señora en estas tierras desde que comenzó la evangelización en 1524. Este amor que se le tiene a María Santísima, aunque a veces pareciera que pudiera compararse al de Cristo, se puede ver que no es así y que también la tierra mexicana ha sido prolífica en devociones a Jesús y en especial cuando se trata de su infancia, debido a esto, tiene diversas advocaciones desde más temprano siglo XVI, con el que empezó la evangelización. Muchas de estas devociones aún perduran y sus fiestas son celebradas en el trascurso del 16 de diciembre al 6 de enero, tal es el caso de advocaciones tan famosas como el Santo Niño de Atocha, que sin duda es la más popular de las devociones a Jesús Niño en México, seguido por el controversial Santo Niño Pa o el Santo Niño Cautivo. No todas las devociones a la infancia de Jesús nacieron en la época colonial. Hay otras más recientes que comenzaron en el siglo XX, como es el caso del Santo Niño Doctor, el cual actualmente tiene una gran cantidad de devotos, y otra advocación más que tal parece pudiera ser de finales del siglo XIX o principios del siglo XX, es la del Santo Niño Limosnerito venerado en la parroquia “Santo Niño Jesús” en México, D.F.

A principios del siglo XIX, se quería construir un templo en honor a la Sagrada Familia en la colonia Santa María la Ribera, en México D.F., y el religioso josefino José María Troncoso y Herrera aprovechó la ocasión en que acompañó al Siervo de Dios José María Vilaseca a Roma, para, a su paso por Barcelona (España) mandar a hacer con un escultor una imagen del Santo Niño Jesús que ayudara a recolectar limosnas para la construcción del templo de la Sagrada Familia. El padre Vilaseca, fundador de los Misioneros de San José, había hecho la promesa antes a San José que, si su congregación era aceptada, construiría un templo en honor suyo y de la Sagrada Familia, y el Niño Jesús ayudará a cumplir este voto.

La imagen fue mandada a hacer con ciertas especificaciones, pues el Niño debería tener una actitud suplicante y llevar una bolsa de peregrino, y en su otra mano tendría unas espigas de trigo y un racimo de uvas, como símbolo del cuerpo y la sangre de Cristo.

La imagen comenzó a peregrinar en las casas de la colonia, recolectando las limosnas para la construcción. El Niño Jesús gustaba tanto y despertaba la devoción de los fieles que pronto conseguía cuantiosas limosnas para la construcción. Posteriormente, el padre Troncoso fue designado para construir un templo dedicado al Espíritu Santo y de nuevo el Santo Niño Jesús ayudó peregrinando en busca de limosnas. Algún tiempo después el padre Troncoso fue nombrado Superior General de la Congregación de los Misioneros de San José y se trasladó a la Casa Madre.

En ese tiempo, la presidenta de la Asociación de Obreras del Espíritu Santo, que se encargaban de impartir el catecismo a niños pobres, tuvieron muchas dificultades, al punto de casi de terminar con esta misión; y el padre Troncoso, al ver esto, les dio al Santo Niño Jesús como patrón para que les ayudara y se encargaran de difundir su devoción.

La gente le había tomado cariño ya a la imagen y pronto se consiguió un terreno por poco precio en el que se comenzó a edificar una capilla para el Santo Niño, pero los devotos, que llegaban en acción de gracias al ver al Niño Jesús, han sido tantos, que se vio la necesidad de construirle un templo más grande.

Fotografía actual de la venerada imagen del Limosnerito.

Fotografía actual de la venerada imagen del Limosnerito.

Los fieles devotos del Santo Niño, debido a que siempre que peregrinaba era para pedir limosnas para la construcción de los diversos templos, incluyendo el suyo; le comenzaron a llamar “El Santo Niño Limosnerito”; y es con este nombre que la devoción popular le recuerda, muy a pesar de que el clero no está de acuerdo con este título y promueve el que simplemente se le llame “Santo Niño Jesús”. Lo curioso es que en el año 2012 se restauró la imagen y se puede ver que en la base de la misma tiene escrito el nombre “Santo Niño Limosnerito”. Es tradición entre los devotos que siempre que pasen por el templo o visiten la imagen del Niño Limosnerito extender la mano hacia él, pidiéndole a modo de limosna un milagro o su bendición.

Desde su fundación, la imagen y el templo del Santo Niño estuvieron a cargo de los padres josefinos, pero a partir del año 2005, el templo fue entregado al clero secular. La festividad en honor al Santo Niño Limosnerito se celebra el 6 de enero.

Oración al Santo Niño Limosnerito
¡Oh Divino Niño Limosnerito, Luz del mundo y dulce consuelo de todos los corazones! Al verte con la mano extendida en ademán de humilde petición vengo a traerte en este día el homenaje de mi fe, de mi amor y desagravio. La estrella de tu devoción iluminó el cielo de mi vida y felizmente me trajo hasta tu divina presencia. ¡Qué dicha tan grande el haber llegado hasta tu acatamiento divino!

Vengo a traerte en este día el incienso de mis humildes plegarias, el oro del arrepentimiento de mis pecados, y la mirra de mis lágrimas y desagravios por todas las ofensas que contra ti se cometen. Tú, en cambio, perdonas a todo aquel que de corazón es arrepentido.

¡Oh Divino Niño! concédeme el don de la fe, hazme confiar más ampliamente en tu amorosa protección y haz en mi pobre corazón el fuego de tu devoción, para que después de servirte y alabarte aquí en la tierra, tenga la dicha de contemplarte y amarte perpetuamente en el cielo. Amén.

André Efrén

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El Santo Niño Cieguito

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Imagen original del Santo Niño Cieguito venerada en la capilla del convento de las capuchinas de Puebla, México.

Imagen original del Santo Niño Cieguito venerada en la capilla del convento de las capuchinas de Puebla, México.

En la ciudad de Puebla, Puebla en México, en el convento de las monjas capuchinas se venera una curiosa imagen del Niño Dios con la peculiaridad, que a muchos sorprende, de estar llorando lágrimas de sangre. Esta imagen del siglo XVIII está envuelta en una leyenda que como suele suceder en estos casos tiene varias versiones, la primera y más difundida nos habla de un “hereje u hombre falto de fe” y la otra nos habla de un ladrón. En ambos casos el fin es el mismo: terminan profanando la imagen del Niño Jesús, según estas leyendas y esto sucedió en 1744, un 10 de agosto en el convento de la Merced de la ciudad de Valladolid (hoy Morelia) en el estado de Michoacán.

Debido a que el patrón del templo anexo era San Lorenzo, después de las festividades en honor al Santo, se desató una tormenta y el hombre “falto de fe” se guareció dentro del templo y al estar dentro comenzó a atacar a las imágenes, en especial la de Nuestra Señora de la Merced a quien arrebató el Niño Jesús de los brazos y huyó con él a las afueras de la ciudad; en donde comenzó a desmembrar a la imagen quitándole furioso, piernas y brazos, por lo que la imagen del Niño comenzó a derramar lágrimas de sangre, lo que aumentó la ira del hombre, quien con el punzón que sostenía, a la imagen de los brazos de la Virgen le arrancó los ojos, dejándole las cuencas vacías. Pero esto no detuvo el llanto y le dio 33 puñaladas; y decidió abandonarlo entre piedras en el cerro de Punjuato.

La segunda leyenda, como ya menciono, nos habla nuevamente de la festividad de San Lorenzo y un hombre que se esconde en la iglesia esperando que terminen las celebraciones litúrgicas, y al concluir éstas y quedar el templo oscuro, comenzó a arrancar las joyas de las imágenes y viendo los hermosos adornos que tenía la imagen de la Virgen de la Merced, decidió robarlas, pero al intentarlo sintió la mirada del Niño sobre sí y oyó que éste daba alaridos. El ladrón quiso callarlo tapándole la boca con las manos, pero a la imagen le salieron dientes y mordió al delincuente. Enfurecido el hombre sacó un puñal y le arrancó a la imagen del Niño las esmeraldas que tenía por ojos. El niño dejó de morderlo pero comenzó a derramar lágrimas de sangre de las cuencas vacías. Asustado el hombre ante aquel portento, decidió llevarse consigo la imagen y dejarlo enterrado en un agujero para tratar de ocultar su sacrilegio.

Imagen del Santo Niño Cieguito venerada en Michoacán, la cual dicen será la original.

Imagen del Santo Niño Cieguito venerada en Michoacán, la cual dicen será la original.

Lo que complica aún más la situación referente a ésta que quizás sea la más extravagante devoción mexicana, es que en Morelia, Michoacán, en el convento Mercedario se venera otra imagen del Niño Cieguito la cual dicen ser la original, que nunca salió de ese sitio y que la de Puebla “es falsa”. Lógicamente en Puebla los devotos, del mismo modo dicen que el suyo es el verdadero.

Además de que ambas imágenes son muy diferentes, quizá esta duda se solucionaría con mostrar el documento que se supone envió el superior a las religiosas en compañía de la imagen profanada y que las leyendas dicen que existe en dicho convento. Aunque curiosamente todos quienes narran la leyenda hacen referencia indirecta a dicho documento, ninguno menciona haberlo visto o consultado. Pudiera ser que alguna de las imágenes haya sido inspirada por la otra o que los de Michoacán quisieran hacer su propio Niño Cieguito al quedarse sin la imagen al ser llevada a Puebla. Sea como sea, no cabe duda que es una escultura bastante fuera de lo común, ya sea por milagro o no, pues un Niño Jesús que derrama lágrimas de sangre es algo bastante tenebroso para algunos. Pudiera ser el caso de los Jesús niños pasionarios que proliferaron en la época colonial, quizás pero este con su propia leyenda.

Aun con toda esta incógnita y hasta debate, el Niño Cieguito cuenta con varios fieles quienes se reúnen cada 10 de agosto a celebrarlo en el Templo de Capuchinas de la ciudad de Puebla; muchos de sus devotos hablan de milagros concedidos y extraños sucesos que rodean a la imagen del Divino Infante. Uno de ellos es que el dueño de un almacén que era atacado por asaltantes muy a menudo, confiesa que después de conocer la devoción al Santo Niño Cieguito y poner una escultura de este a la entrada de su tienda, jamás ha vuelto a ser asaltado ni a tener ningún problema.

Réplica del Niño Cieguito que se encuentra expuesta a la veneración de los fieles en el Convento de Capuchinas de Puebla, México.

Réplica del Niño Cieguito que se encuentra expuesta a la veneración de los fieles en el Convento de Capuchinas de Puebla, México.

Este sitio yo mismo he tenido oportunidad de verlo en las calles de la ciudad de México y ciertamente la escultura está en un nicho en la fachada del lugar; otros por su parte narran que en la segunda planta de su casa, le tienen hecho un oratorio al Santo Niño Cieguito donde ellos como otros devotos suelen llevarles como ofrendas juguetes, y los dueños suelen contar que cuando el oratorio está solo, se escuchan risas del Niño y como éste juega con canicas y carritos que le llevan a manera de exvotos.

André Efrén

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El Señor de los Guerreros o del Tizonazo

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La venerada imagen del Señor de los Guerreros o Señor del Tizonazo.

La venerada imagen del Señor de los Guerreros o Señor del Tizonazo.

Entre las devociones populares del norte de México, escasas en folclor y variedad como en el centro y sur de la República, se encuentra la venerada imagen del Jesús crucificado conocida como “El Señor de los Guerreros” o “Señor del Tizonazo” la cual se encuentra en la pequeña iglesia del poblado de San José del Tizonazo, o simplemente El Tizonazo, en el estado de Durango. La población no llega ni a las 200 personas, pero el lugar es un centro importante de peregrinación en el norte de México, ya que anualmente concurren multitudes para las festividades religiosas que coinciden usualmente con la cuaresma, iniciando el primer viernes de marzo y prolongándose toda la semana.

Fuera de esta celebración las visitas y peregrinajes son escasos. Cabe recalcar que en esta festividad anual el número de personas dobla por mucho a la población local y se vive una fiesta típica mexicana alrededor de la devoción. El pueblo posiblemente fue fundado hacia 1602 por misioneros jesuitas; la actual capilla fue terminada en 1644 pero ha sufrido diversas restauraciones a través de los años.

La imagen del crucificado es una antigua talla de madera, al parecer de principios del siglo XIX y está colocada en el retablo principal de la diminuta iglesia del poblado. La devoción y la fama de esta imagen taumaturga eran conocidas en la región desde fines del siglo XIX, pero es hasta el siglo XX que la fama trascendió a otros estados de la República Mexicana, en especial Chihuahua y Coahuila. La escultura de la imagen del Señor de los Guerreros recientemente fue restaurada por Lourdes Rodríguez, especialista de la Comisión de Arte Sacro de la Arquidiócesis de Durango.

Los testimonios narran que el jueves 26 de junio de 1958, la imagen de Cristo crucificado, después de ser llevada en peregrinación anual a Indé y de regreso a El Tizonazo, comenzó a sudar copiosamente en su retablo, fenómeno que duró más de cinco horas y sobre el cual se levantaron actas y testimonios juramentados.

Interior de la Iglesia de San José del Tizonazo, Durango, donde se venera al Señor de los Guerreros.

Interior de la Iglesia de San José del Tizonazo, Durango, donde se venera al Señor de los Guerreros.

El Padre Reynaldo González testificó que la imagen de Cristo crucificado comenzó a experimentar un brillo muy luminoso y gotas de sudor empezaron a resbalar por su cuerpo, por lo que le limpiaron con una toalla; sin embargo, la imagen continuó sudando por más de cinco horas. El Padre Agustín Guillén también fue testigo del sudor, por lo que se levantaron actas que se entregaron al arzobispado de Durango. Más de mil personas fueron testigos presenciales de este fenómeno. La presidencia municipal de Indé levantó un acta firmada por 318 testigos del prodigio.

A partir de entonces y con ayuda de la prensa, la devoción se extendió y comenzaron las grandes peregrinaciones y festividades en honor al “Señor de los Guerreros”, llamado así porque al parecer la imagen estuvo relacionada con una familia de nombre Guerrero.

Esta advocación es famosa en el norte de México, pero debido a la migración también ha traspasado fronteras incluso desde antes de la milagrosa sudoración. Prueba de la existencia del culto se encuentra en el salón de los retablos donde hay algunos fechados en el siglo XIX, el de 1881 en testimonio por la curación del Sr. Francisco Aliciano Cordero. El que testifica el Sr. Pedro Rubio, en 1901, a raíz de su curación en Nuevo México, Estados Unidos y muchos más que pueden verse en las dependencias anexas al templo. En la actualidad se está edificando un santuario con mayor capacidad para recibir a los fieles que aumentan año tras año.

Los fieles acercándose a la imagen del Señor de los Guerreros, recientemente restaurada. Los pies son cubiertos con tela a fin de que los besos y el contacto no deterioren la antigua imagen.

Los fieles acercándose a la imagen del Señor de los Guerreros, recientemente restaurada. Los pies son cubiertos con tela a fin de que los besos y el contacto no deterioren la antigua imagen.

Las capillas y templos dedicados a esta advocación están presentes incluso fuera de Durango. En el poblado de Las Ánimas, cerca de Parral, Chihuahua se encuentra una capilla centro también de devoción con una réplica del Señor de los Guerreros, que en octubre de 2011 fue víctima de un sacrilegio cuando un fanático religioso, conocido como “el loco de la Biblia”, entró al santuario y decapitó a varias imágenes del recinto. Este santuario al sur del estado de Chihuahua tiene una tradición antiquísima de culto al Señor de los Guerreros. Otros focos de devoción en el mismo estado se encuentran en La Cruz, Jiménez, Cd. Chihuahua y Cd. Juárez donde hay capillas y parroquias en su honor.

A pesar de que las manifestaciones de devoción popular son escasas en el norte de México el fenómeno cultual en torno a la venerada imagen del Señor de los Guerreros es prueba de que el agreste desierto mexicano no es ajeno, desde su propia identidad, a las expresiones de fe que tanto identifican a la nación por su folclor y tradiciones.

Súplica al Señor de los Guerreros
Acto de contrición: Jesús dulcísimo, Jesús mi redentor, aquí tienes postrado a tus sacratísimas plantas, con un corazón contrito y humillado, al mayor de tus pecadores implorando tu clemencia. Yo no te pido Señor, bienes caducos del mundo, ni riquezas, ni honores; solo quiero Dios mío, que me rocíes con tu preciosísima sangre para ser purificado, y que quede mi alma más blanca que la nieve. Bien conozco misericordiosísimo Padre, que mis lágrimas son muy poco agua para lavar la horrible lepra de mis pecados, y que aunque se hiciera un baño con la sangre de todos los mártires, con lágrimas de todos los penitentes y con las oraciones y suspiros de todos los santos, no tendría valor suficiente para limpiarme; por esto, Jesús amabilísimo, te pido una gota de tu purísima sangre, pues solo ella tiene virtud infinita para purificar mi alma, mas como no debo esperar este inestimable don si no me aparto y me arrepiento de mis pecados con un verdadero dolor, te suplico me concedas la enmienda de apartarme de las ocasiones de ofenderte y confesar enteramente mis culpas. Amén.

Iglesia de La Cruz, Chihuahua, un crucifijo moderno asume la advocación del "Señor de los Guerreros" (11TV noticias).

Iglesia de La Cruz, Chihuahua, un crucifijo moderno asume la advocación del «Señor de los Guerreros» (11TV noticias).

Se rezan 5 credos en honor de las cinco llagas de Jesucristo Nuestro Señor y después de cada uno, se dice la siguiente jaculatoria: Señor de los Guerreros/ Escucha la queja/ De la pobre oveja/ Que llora a tus pies.

Oración a la Santísima Virgen de los Dolores: Tristísima y dolorosísima Virgen María, mi Señora, que puesta en pie delante de tu Unigénito Hijo, mi Señor Jesucristo, lo estabas mirando penar, agonizar y morir por los pecados del mundo sin poderlo remediar. Vuelve esos purísimos ojos bañados en lágrimas; mírame Señora, y veras cual me tiene la culpa; alcánzame de tu crucificado hijo, misericordia y el favor que te pido, si ha de ser para la gloria de Dios y bien de mi alma. También te suplico, Señora y Madre mía que des en mi nombre, a vuestro Santísimo Hijo, las gracias por los beneficios que en todo tiempo me ha concedido, tanto en el alma como en el cuerpo. Amén.

Oración final
Oh Divino redentor y padre mío, Señor de los Guerreros, cuyo amor por mi desgracia, ha menospreciado, hollado la sangre vuelto a abrir las llagas, renovando la muerte tantas cuantas veces me he abandonado al pecado, ¿cómo osaré presentarme ante Vos a vista de tales excesos de ingratitud y malicia? Estoy tan confuso que no me atrevo a levantar los ojos para miraros, y me parece que todas las criaturas se sublevan continuamente contra mí para echármelos en cara. ¡Ah, amable salvador mío! ¿Qué me habéis hecho para trataros con tanta inhumanidad habiéndome siempre amado con un ardor y ternura sin igual? ¿No sufriste bastante por mi salvación durante vuestra vida mortal? ¿Era necesario que yo cometiese nuevos atentados contra vos, que llevase mi furor hasta aumentar nuevas llagas a las primeras? ¡Qué aflicción, que desagrado no habré causado a vuestro amoroso corazón arrebatándonos el fruto de vuestra sangre, y privándome a mí mismo de todas las ventajas que me procurasteis derramándola por mí en la Cruz!

Santuario del Tizonazo, centro del culto al Señor de los Guerreros.

Santuario del Tizonazo, centro del culto al Señor de los Guerreros.

¡Ah, ¿arrojareis de vos, Salvador mío, a un pecador contrito y humillado, habiendo mandado que llamara? ¿Desechareis esta oveja descarriada, que vuelve a vos después de sus extravíos, habiendo vos corrido tanto tiempo en pos de ella para reducirla? ¿Desechareis este hijo prodigo que viene a arrojarse a vuestros pies, vos que habéis llorado tanto su pérdida? ¿Me dejareis gemir siempre bajo el peso insoportable del pecado, habiendo vos convidado con tanta bondad a los que están cargados, lleguen a descargarse a vuestros pies? En fin, ¿Me negareis el perdón, por haber abusado muchas veces de nuestra bondad, y recaído en mis delitos? ¿Seré yo el único a quien neguéis el perdón? ¡No Salvador mío, no! De vos espero vuestra gracia para vivir santamente; y después de esta vida, iros a gozar y alabar eternamente en la gloria. Amén.

Poncho

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Santísimo Cristo de Chalma

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Santísimo Cristo de Chalma, México.

Santísimo Cristo de Chalma, México.

Hacia 1537, la Orden de San Agustín llegó a la región de Ocuilan, cerca de Chalma; y con esto empezó la evangelización de estas tierras, la cual no fue tarea fácil, debido a que era una zona en la que proliferaban las cuevas, en las cuales los naturales practicaban sus antiguos cultos en especial a la diosa Oztotéotl “Señora de las Cuevas” (por mucho tiempo se pensó que era una deidad masculina, pero gracias a los últimos descubrimientos arqueológicos se han encontrado posibles representaciones de esta deidad con forma femenina). Según los cronistas de la época, le ofrecían alimentos y sangre de animales e infantes a esta diosa, que era derramada sobre su imagen, lo que nos indica que, ya desde tiempos prehispánicos, Chalma era un importante santuario de adoración.

Todo lo anteriormente expuesto nos lleva a desvelar el por qué gran parte de la persistencia al culto en el Santuario de Chalma, pues como sucedió en muchos otros casos, un Cristo vino a sustituir a una antigua deidad. Quizá esto también le valga al Santo Cristo de Chalma para ser una de las advocaciones de Cristo en México de más devoción y trascendencia.

La leyenda nos dice que el día de Pentecostés de 1539, los misioneros fray Nicolás Perea y fray Sebastián de Tolentino encontraron una cueva en la que los indios hacían sus rituales a una escultura de Oztotéotl, por lo que los agustinos se pusieron a predicar a los indios, pero al ver que los naturales no estaban del todo convencidos de las palabras de los misioneros, éstos les ofrecieron que si destruían al ídolo, ellos pondrían en su lugar una cruz, que les serviría para alejar al demonio que aquel sitio y para que estos supieran que es a Cristo a quien debían rendir adoración.

Parece que al día siguiente los religiosos de San Agustín, cargado fray Nicolás Perea con la cruz, se dirigieron nuevamente a la cueva para entronizar en aquel sitio el santo signo y de esta forma acabar con el culto a Oztotéotl, pero al llegar junto con un grupo de indios, su sorpresa fue mayúscula, pues la escultura de la deidad estaba destrozada en el suelo y en su lugar había un hermoso crucifijo. Posteriormente, bajo juramento algunos indios confesaron que ellos ya habían estado en la cueva antes de que llegaran los religiosos, y todos quedaron admirados porque del crucificado salían brillantes destellos que deslumbraban a todos.

Figura de la diosa Oztotéotl "Señora de las Cuevas" encontrada en Chalma, de gran importancia por ser de las pocas figuras de madera que aun se conservan del periodo prehispánico, Foto tomada de "Arqueología Mexicana".

Figura de la diosa Oztotéotl «Señora de las Cuevas» encontrada en Chalma, de gran importancia por ser de las pocas figuras de madera que aun se conservan del periodo prehispánico, Foto tomada de «Arqueología Mexicana».

Según los informantes, el Cristo de Chalma fue venerado en esa cueva durante 144 años, hasta que se construyó un Santuario en 1683 y fue trasladado. Desde el inicio del culto han existido serias dudas con respecto a la aparición de la imagen; así lo comprueba fray Joaquín Sardó hacia 1810 en su obra, donde intenta defender la milagrosa aparición, contra todos los que dicen que fueron los mismos frailes quienes llevaron la imagen para sustituir el antiguo culto. El mismo religioso de San Agustín argumenta que en aquellos tiempos eran contadas las imágenes que de España venían al Nuevo Mundo, pero algunos autores más modernos refieren que en el Santuario de Otatitlán, Veracruz, existe un documento que habla de una imagen de Cristo enviada desde España a finales del siglo XVI y cuyo destino era Chalma, ¿podría ser esta imagen del informe el mismo Cristo aparecido milagrosamente?

En los primeros años del culto, dos eremitas vivieron en la cueva del Señor de Chalma: fray Bartolomé de Jesús María y fray Juan de San José, quienes se encargaron de construir la primitiva ermita en honor al Señor de Chalma. Hacia finales del siglo XVIII, gracias a una información jurada de 19 testigos acerca de la leyenda y prodigios del Cristo de Chalma, le fue concedido al Santuario el título de “Real Convento y Santuario de Nuestro Señor Jesucristo y San Miguel de las Cuevas de Chalma”, otorgado por Carlos III el 6 de septiembre de 1783. Por su parte la cueva en la que estuvo tantos años el Cristo se convirtió en capilla de San Miguel arcángel.

Desgraciadamente, por los mismos años en que el santuario recibió el patronato real, éste sufrió un terrible incendio, en el cual se perdió la imagen original del Señor de Chalma, consumido por las llamas, por lo que los religiosos mandaron hacer una réplica para sustituirlo, la cual es la que se venera en la actualidad. Esta imagen fue hecha con los restos que se pudieron salvar del Cristo original. Durante el periodo de persecución religiosa en México conocido como Cristiada durante la segunda década del siglo XX, la imagen del Señor de Chalma fue ocultada en una de las torres del Santuario para evitar su profanación.

Aparición de la imagen del Señor de Chalma en la cueva donde se adoraba a la deidad Oztotéotl, grabado del siglo XVIII.

Aparición de la imagen del Señor de Chalma en la cueva donde se adoraba a la deidad Oztotéotl, grabado del siglo XVIII.

Entre los milagros más famosos que se narran del Cristo de Chalma, uno es sobre un indígena que, subiéndose a un árbol para cortar flores para el templo, se derrumbó a un barranco y fue rescatado casi muerto, pero el párroco ordenó fuera llevado al altar principal ante el Señor de Chalma; y al poco tiempo se restableció por completo. Otro prodigio sucedió a una menor de diez años que del mismo modo, al subirse a un árbol y romperse la rama, cayó perdiendo dos costillas, lo que la obligó a usar muletas, pero sus padres, ante la aflicción de ver en esa situación a su hija, fueron en peregrinación al Santuario de Chalma a pedirle al Cristo la curación de su hija, y al instante la niña pudo dejar las muletas y caminar normalmente.

También se narra el milagro del salteador de caminos conocido como “Príncipe de los Montes” que era gran devoto del Cristo de Chalma y siempre ayudaba al santuario. Era muy buscado por las autoridades virreinales y tuvo que abandonar su casa para huir. Viéndose sin salida, se encomendó al Cristo y se arrojó a un profundo barranco del que pensó no saldría con vida, pero los guardias le encontraron ileso y fue llevado antes las autoridades y condenado a la horca; el hombre se convirtió y arrepintió de su vida antes de morir y dio gracias al Cristo de Chalma por haberle permitido no morir hasta poder reconciliarse con él y pagar por sus fechorías.

El Santuario de Chalma actualmente es centro de una mezcla de cultos cristianos y cultos de raíces indígenas; tal es el caso de muchos peregrinos que, como se solía hacer antiguamente en un Ahuehuete que era considerado sagrado, suelen colgar flores y ex votos y bañarse en el río que corre a un lado por considerar sus aguas milagrosos, pues dicen, sin fundamento alguno, que son las “aguas del Señor de Chalma” y por lo mismo tiene propiedades curativas. Estos ritos en este mismo lugar ya se practicaban antes de la llegada de los españoles, pero tal parece que han logrado sobrevivir hasta nuestros días. Del mismo modo existe la tradición de que, para pedirle o agradecerle algo al Cristo, hay que bailar en su honor con algunos pasos hacia delante y otros hacia atrás, por lo que es común ver en el Santuario a devotos practicando esto, lo que ha llevado a que en algunas zonas de México sea común la frase “Ni yendo a bailar a Chalma”.

Santo Niño del Consuelo venerado en el Santuario del Señor de Chalma, México.

Santo Niño del Consuelo venerado en el Santuario del Señor de Chalma, México.

Otro culto que ha surgido en el mismo Santuario de Chalma, es el del Santo Niño del Consuelo, imagen de la infancia de Jesús de la cual la leyenda popular dice que aumenta de tamaño cada cierto tiempo, que es abogado de los infantes y da consuelo a sus devotos, lo que le ha ganado gran devoción en el Santuario. Esto ha propiciado que los agustinos tengan que evangelizar a los peregrinos para que no se confundan, pues muchos piensan que el Niño del Consuelo y el Señor de Chalma son dos personas diferentes, por lo que se ha logrado que la fiesta en diciembre de la Navidad sea tanto en honor del Niño del Consuelo como del Señor de Chalma, para dar a entender con esto que son una misma persona. Las festividades en honor del Señor de Chalma tiene varias fechas: una es el primer viernes de Cuaresma, Semana Santa, aunque dos de las más importantes son, la feria del Espíritu Santo, o sea el día de Pentecostés y en Navidad, y el Santuario también celebra el 29 de septiembre el honor a San Miguel.

Grabado de principios del siglo XX que representa al Señor de Chalma.

Grabado de principios del siglo XX que representa al Señor de Chalma.

El día de Navidad tiene lugar uno de los eventos más hermosos del Santuario, pues comienzan desde el día 16 de diciembre con las Posadas y el 23 de diciembre en la mañana se entonan las mañanitas al Señor de Chalma. Para el día 25 de diciembre se realiza la danza de las pastoras y el arrullo del Niño del Consuelo, para lo que jóvenes vestidas de blanco o rosado y coronadas con flores agitan panderos o sonajas mientras danzan dando giros. Las jóvenes son acompañadas de una pequeña orquesta de saxofones, guitarras y trompetas, mientras un joven sostiene en sus manos una enorme estrella de la que cuelgan listones de colores y la balancea sobre el grupo de pastoras. Esto recuerda a los pastores que llegaron a Belén y a la estrella que guió a los Magos. Posteriormente el encargado del Santuario da a besar la imagen del Niño a los presentes, para después cada uno ir arrullando a la imagen.

“Glorioso Señor de Chalma,
Padre de mi corazón,
adoro con toda mi alma
tu dichosa aparición”

(canto popular en honor al Santo Cristo de Chalma)

André Efrén

Bibliografía
– GIMÉNEZ, Gilberto, “Cultura Popular y Religión en el Anahuac”, México, s/Ed., 1978, pp. 72-79.
– LÓPEZ LUJÁN, Leonardo y FILLOY NADAL, Laura, “La Señora de Chalma”, en Instituto Nacional de Antropología e Historia, “Arqueología Mexicana”, editorial Raíces, revista de publicación bimestral, No. 117, septiembre-octubre 2012.
– SCHNEIDER, Luis Mario, “Cristos, Santos y Vírgenes”, México, Planeta, primera edición, 1995, pp.51-61.
– TOVAR, Gregorio y FLORES SEGURA, Joaquín, “Cristos venerados”, México, Editorial Progreso, primera edición, 2000, pp. 13-15.

Consultado en línea (16/05/2013):
– SARDO, Joaquín, “Relación histórica y moral de la portentosa imagen de N. Sr. Jesucristo crucificado aparecida en una de las cuevas de S. Miguel de Chalma, hoy Real Convento y Santuario de este nombre, de religiosos ermitaños de N.G.P. y doctor S. Agustín, en esta Nueva España, y en esta provincia del Santísimo Nombre de Jesús de México”, México, Arizpe, s/ed, 1810. Enlace.

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La Semana Santa en México (I)

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Representación del Domingo de Ramos en Iztapalapa, México.

Representación del Domingo de Ramos en Iztapalapa, México.

La conmemoración de la Semana Santa y la Pascua en México llegó con los primeros misioneros a estas tierras, por lo mismo existen registros en las crónicas del siglo XVI de la manera en que los misioneros y los indios recordaban estos días santos. Las celebraciones de Semana Santa comenzaban el último viernes de Viernes de Dolor, realizando en cada casa un altar dedicado a la Virgen de los Dolores con diferentes objetos haciendo alusión a los siete dolores de María y a la Pasión del Señor (sobre esto recomiendo leer el artículo sobre el Cuaresma con la conmemoración del Viernes de Dolor en México para comprender mejor esta celebración).

Especialmente el Domingo de Ramos tuvo gran acogida entre los naturales pues les permitió explayar su espíritu artesanal usando diversas palmas, olivos y ramas de otros árboles que eran tejidos especialmente en formas de cruces o de cálices y adornados con flores; posteriormente de la bendición de los ramos estos eran resguardados todo el año en las viviendas pues se creía (y muchos aun lo creen) que servían para protegerse de peligros como tormentas, truenos, tornados y demás fenómenos naturales.

Diversas figuras que hacen los artesanos mexicanos para el Domingo de Ramos.

Diversas figuras que hacen los artesanos mexicanos para el Domingo de Ramos.

En lo que se refiere a los primeros días de la Semana Santa era costumbre asistir en la catedral de México al Oficio de Tinieblas y al de la Seña. El Jueves Santo, en cambio, aparecían las cofradías con penitentes y disciplinantes, que se azotaban las espaldas hasta sangrar para expiar sus culpas, según la creencia de la época, o algunos como forma de pagar por algún milagro concedido (actualmente en algunos lugares se sigue realizando esta práctica como en el estado de Guerrero). También en este día comenzaban a salir las procesiones con las imágenes más milagrosas de las diversas iglesias de la Nueva España, las cuales muchas veces eran acompañadas también por grupos de disciplinantes. Otra tradición muy difundida desde el periodo virreinal y que en algunos sitios aun se conserva, es la visita de las Siete Casas, recordando los siete lugares a los que fue llevado Jesús después de ser apresado, y consiste en visitar los monumentos eucarísticos que se realizan en siete iglesias este día. Es común que en los templos se repartan mazos de flor de manzanilla, pan o aceite benditos: la primera de estas como “alivio para el dolor de la Virgen por la muerte de su hijo” y el pan en recuerdo de la última cena.

El Viernes Santo, aparte de que fue muy popular las procesiones con imágenes, para rezar el Via Crucis en México los misioneros vieron con buenos ojos la implementación del teatro evangelizador y con esto nació la costumbre de representar el camino de la Cruz con personas que actuaban. Estas representaciones tiene su antecedente en los autos sacramentales españoles; tal parece que una de las primeras representaciones de la Pasión del Señor se llevó a cabo hacía 1538 en los pueblos de Chalco y Amecameca a instancias de los frailes dominicos; cabe mencionar que estas presentaciones en especial comenzaron a realizarse en Santuarios dedicados a alguna imagen del Nazareno o del Santo Sepulcro, como en el caso de Amecameca donde se venera al Señor del Sacromonte.

Señor del Sacromonte, en honor a quién se celebró la representación mas antigua del Vía Crucis en Amecameca, Estado de México.

Señor del Sacromonte, en honor a quién se celebró la representación mas antigua del Vía Crucis en Amecameca, Estado de México.

Posterior a la representación de Chalco-Amecameca, hacía el siglo XVIII, se tiene registro de otra de nombre “La Pasión del Domingo de Ramos” que se escribió en náhuatl y fue escenificada en el Santuario de Jesús Nazareno, en Tepalcingo, Morelos, tal parece que movida por la devoción de la Cofradía de Jesús Nazareno que existía en dicho lugar desde el siglo XVI, que se mantuvo hasta el XIX y que estaba integrada tanto por españoles como por indígenas. La obra estaba dividida en treinta y cinco cuadros basados en los evangelios y en los evangelios apócrifos. Parece que en Tepalcingo no se encuentra ya ninguna copia de dicho manuscrito y el único existente se conserva en la Universidad de Nueva Orleans, Estados Unidos.

Cerca a Tepalcingo, a mediados del siglo XVIII, se llevó a cabo otra representación teatral de la Pasión; esta llevó por nombre “La Pasión según San Mateo” en el pueblo de Axochiapan, Morelos. Los investigadores piensan que esta escenificación estaba basada en la de Tepalcingo, o que quizá ambas estuvieran basadas en una versión aun más antigua.

Jesús Nazareno de Tepalcingo, en su Santuario en el siglo XVIII se realizo una de las primeras representaciones del Vía Crucis.

Jesús Nazareno de Tepalcingo, en su Santuario en el siglo XVIII se realizo una de las primeras representaciones del Vía Crucis.

Hacia 1768 se realizaba un ciclo de representaciones de la Pasión conocido como el Ciclo de la Pasión de Tlalmanalco-Amecameca. En el mes de marzo de ese año, la Inquisición prohibió la realización de este ciclo por considerar que se hacía sin ningún respeto, debido a que quien caracterizaba a Judas de todo hacia payasadas y quien personificaba a Jesús salía casi desnudo. Algunos meses más tarde, en junio, gracias al teólogo Francisco Larrea la representación de la Pasión y muerte de Cristo se permitió de nuevo.

Pero sin duda alguna la representación que más ha trascendido hasta convertirse en la más famosa de México, es la que se representa cada año en Iztapalapa, México, D.F. Esto no quiere decir que no se realicen estas representaciones en otras partes, siendo una costumbre muy popular en casi todo el país, por lo que existen famosas representaciones en cada estado, como la de la ciudad de Querétaro, la de Tamulte en Tabasco y en muchas otras localidades; en otros lugares se prefiere hacer las procesiones con imágenes a la usanza española, con nazarenos encapuchados y costaleros que cargan enormes pasos que llevan las imágenes de la Pasión.

El Vía Crucis de Iztapalapa
Según las leyendas que se narran, hacia 1687 unos campesinos (otras versiones dicen que eran misioneros) provenientes de la villa de Etla, Oaxaca llevaron a restaurar una imagen del Santo Entierro que se veneraba en su localidad. Después de un largo recorrido llegaron al pie del cerro de la Estrella y cayendo la noche se quedaron dormidos; al día siguiente se percataron de que la imagen había desaparecido y después de buscarla por un prolongado espacio de tiempo, la encontraron en una cueva de donde ya no pudieron moverla. Lo que los vecinos del lugar consideraron un milagro y construyeron una ermita en honor al Santo Cristo que comenzó a ser llamado “El Señor de la Cuevita” y se convirtió en el patrón de la localidad.

Señor de la Cuevita, patrón de Iztapalapa en honor a quién se realiza el Vía Crucis más famoso de México.

Señor de la Cuevita, patrón de Iztapalapa en honor a quién se realiza el Vía Crucis más famoso de México.

Hacia 1833 una terrible epidemia de cólera morbus atacó la ciudad, provocando terribles estragos en Iztapalapa, al grado que los cementerios no podían recibir más cuerpos. Esta espantosa experiencia hizo que los pobladores se dirigieran al Santuario a implorar al Señor de la Cuevita para que terminara la epidemia, llevando flores y haciéndole la promesa de que cada año haría memoria de su Pasión y celebrarían una misa en su honor.

Después de la misa a la que asistió todo el pueblo, se notificó que el número de víctimas había descendido; en ese día murieron sólo cinco personas, al día siguiente tres y al tercer día no murió nadie. Lo que llevó a que cada año el pueblo de Iztapalapa, en agradecimiento al palpable milagro, hiciera la representación de la Pasión del Señor. Primero se hizo con imágenes y hacía 1906 se empezó a hacer con personas, todo esto la ha convertido en la representación de la pasión más antigua de México.

Jóvenes participantes del Vía Crucis de Iztapalapa en los papeles de la Virgen, Jesús y la Magdalena.

Jóvenes participantes del Vía Crucis de Iztapalapa en los papeles de la Virgen, Jesús y la Magdalena.

Este Vía Crucis, que se ha ido incrementando cada año con más escenas, desde hace algún tiempo se representa algunos milagros de Jesús como la multiplicación de los panes y peces, el sermón de la Montaña, el Domingo de Ramos, la Última Cena, la oración en el huerto, la prisión de Jesús, pasión, muerte y la Resurrección. Cuentan con más de 100 actores; los personajes principales como Jesús y la Virgen se eligen cada año entre los jóvenes del pueblo de Iztapalapa y barrios aledaños. Quienes son elegidos están comprometidos a una preparación física y espiritual para los papeles de Jesús y María, con oración y ayuno. En el camino de la Cruz, quien representa a Cristo, es seguido por grupos de jóvenes llamados “los apóstoles” vestidos de túnica morada y blanco, que van descalzos todo el camino hasta el Gólgota, coronados de espinas y cargando una cruz hecha a su medida, la cual al momento de la crucifixión elevan a modo de homenaje por la muerte de Cristo. Estos jóvenes hacen esto cada año a modo de ofrenda para agradecer los milagros y favores concedidos por el Señor de la Cuevita.

La mayoría de los pasajes bíblicos se representan en el jardín Cuitlahuac y en el cerro de la Estrella, lugar “elegido” por el Señor de la Cuevita para su primer milagro. Pero este sitio también fue un importante adoratorio prehispánico donde se realizaba el ritual del Fuego Nuevo cada cincuenta años, para anunciar el inicio de un nuevo siglo de acuerdo al calendario mexica. Para esta celebración se hacía un sacrificio para ofrecerle sangre al sol. La sangre de los humanos era considerada el chalchiuatl “líquido precioso”. El día anterior al fuego nuevo las personas se escondían en sus casas y los hombres permanecían armados para defenderse de los monstruos que surgían en caso de no encenderse el fuego.

Niños "apóstoles" en cumplimiento de una promesa hecha al Señor de la Cuevita por los favores recibidos.

Niños «apóstoles» en cumplimiento de una promesa hecha al Señor de la Cuevita por los favores recibidos.

A la puesta del sol, los sacerdotes subían a la cumbre del cerro de la Estrella y cuando las estrellas llegaban al cenit, los sacerdotes con un cuchillo de pedernal herían el pecho del sacrificado y sobre la herida intentaban encender el fuego. Si la flama surgía sería señal de que se iniciaba un nuevo siglo de cincuenta y dos años. Curiosamente todo esto recuerda un poco a la Vigilia Pascual en la cual se bendice una hoguera y se enciende el cirio con el fuego bendito. Posiblemente debido a estos paralelismos, los misioneros vieron a bien implementar el culto al Santo Entierro en este lugar. Del mismo modo hay que decir que durante el periodo colonial y hasta ya muy entrado el siglo XX, la gente tenía creencias parecidas sobre la Semana Santa y en especial sobre el Sábado de Gloria, pues se creía que en esta semana “el diablo está suelto” y que nadie debe hacer nada durante el triduo pascual, se deben dormir temprano, puesto que aquel que se desvele hasta la madrugada en Sábado Santo, corre el riesgo de que el demonio en persona le visite para llevarse su alma. Creencias movidas por diversas leyendas para hacer que la gente se mantenga en oración y visitando los templos en estos días.

La pasión de Iztapalapa está basada en “Los cuatro concilios para la celebración de las tres caídas de Semana Santa” editada por Antonio Vanegas Arroyo, y en “El Mártir del Gólgota” de Enrique Pérez Esrich, publicada en 1878.

La crucifixión en el Cerro de la Estrella que rememora el antiguo sacrificio de los aztecas que ofrendaban sangre a los dioses para el inicio del nuevo ciclo, ahora recuerda el sacrificio de Cristo por nuestro pecados.

La crucifixión en el Cerro de la Estrella que rememora el antiguo sacrificio de los aztecas que ofrendaban sangre a los dioses para el inicio del nuevo ciclo, ahora recuerda el sacrificio de Cristo por nuestro pecados.

Del mismo modo cabe decir que en otros países, como el caso de Filipinas, también se celebra la representación del Vía Crucis por haber sido evangelizados por misioneros provenientes de Nueva España. La diferencia es que en Filipinas, el momento de la crucifixión se realiza con clavos de verdad perforando las manos y aquí en México es totalmente actuado y sin derramar una sola gota de sangre; esto por otro lado no deja aparte que en algunos lugares como Taxco, Guerrero, los penitentes se azotan la espalda hasta sangrar o carguen ramas con espinas en la espalda a pesar de la oposición de la Iglesia a estas prácticas.

La quema de Judas y los festejos por Pascua
Entre las tradiciones que aún se conservan aunque ya en peligro de extinción, esta la quema de Judas el “Sábado santo” antiguamente conocido como “Sábado de Gloria”. Para estas celebraciones los artesanos fabrican muñecos de carrizo recubierto de cartón engomado con formas de demonios y a veces de personajes públicos o famosos. Entre los lugares más destacables en la tradición de elaborar estas artesanías se encuentran Oaxaca, Guanajuato y el Distrito Federal.

Vendedor de Judas en las calles de la ciudad de México.

Vendedor de Judas en las calles de la ciudad de México.

Existen varias hipótesis sobre los orígenes de esta peculiar tradición; una de estas nos dice que podría estar inspirado en las Fallas de Valencia, en la cual los carpinteros elaboraban muñecos de madera que quemaban con pólvora. Otra de las hipótesis es que podría venir del personaje medieval nombrado de diversas maneras como: Carnestoltes, San Tragantón, Pelele, Santo Burlesco, don Carnal, etc. Y curiosamente en Santander, este personaje era llamado Judas, personaje que luchaba contra la Cuaresma y siempre moría. Este personaje se representaba con un muñeco hecho de paja o de trapo y se le paseaba por las calles con música para luego ser enjuiciado y sentenciado a morir quemado. En algunos sitios se realizaba el martes de carnaval o el miércoles de ceniza.

A la llegada de los misioneros españoles trataron de utilizar estas tradiciones para lograr la evangelización y de esta forma hicieron construir muñecos que simbolizaban al traidor Judas Iscariote, para ser quemados en Semana Santa, específicamente el “Sábado de Gloria”, por lo que se piensa que esta tradición pudiera ser del siglo XVI.

En la época colonial, con las quemas de judas, se parodiaban a las ejecuciones del Santo Oficio, las figuras se hacían con la forma de los oidores o los corregidores, lo que llevó a que la Inquisición ofendida la prohibieran, pero esta prohibición no duró mucho puesto que la gente continúo con la tradición.

Para el siglo XIX ya era una tradición muy popular y durante los días previos a la Pascua ya se veían vendedores de los muñecos de cartón conocidos como Judas. En los templos y plazas al escuchar las campanadas de la Iglesia anunciando Pascua, se quemaban enormes muñecos de cartón que simbolizaban al mal, representado en Judas. Del mismo modo en esos momentos se utilizaba un instrumento por demás escandaloso y popular en México, la matraca, la cual con su estruendoso ruido tenía el trabajo de “alejar a los demonios” anunciando que Cristo resucitó.

André Efrén

Quema de Judas el Sábado de Gloria.

Quema de Judas el Sábado de Gloria.

BIBLIOGRAFÍA
– Del Campo, Ángel “Micrós”, “Pascuales”, en Altamirano, Manuel et.al., “Leyendas y Costumbres de México”, México, Editorial del Valle de México, s/e, s/a.
– Iglesias y Cabrera, Sonia, et. al., “La Semana Santa en México con la muerte en la cruz”, México, CONACULTA, primera edición, 2002.
– Schneider, Luis Mario, “Cristos, Santos y Vírgenes”, México, Planeta, primera edición, 1995.

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