Beatos Sadoc y compañeros mártires de Sandomierz

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Lienzo de los Beatos mártires.

Lienzo de los Beatos mártires.

Sobre la identificación del beato Sadoc existe una cierta controversia entre los historiadores y la tradición dominica. La mayor parte de los historiadores hablan de su procedencia húngara, o sea, que no era polaco, perteneciendo al grupo de noventa y cuatro mártires dominicos húngaros, los cuales, como se dice en la “Vitae Fratrum Ordinis Praedicatorum” (escrita en el 1260), fueron asesinados por los tártaros “ya fuera a golpes de espada, atravesados por flechas o traspasados por lanzas. En esta “Vita” a la que estamos haciendo referencia, se habla de un fray Sadoc, prior de Zagreb, enviado por Santo Domingo de Guzmán a Hungría después del segundo Capítulo General de la Orden celebrado en el año 1221. Se dice que fue enviado con un tal Fray Pablo y con otros tres hermanos, pero nada se dice sobre su origen polaco ni sobre su martirio.

El dominico Ambrosio Taegio, en su obra “De insigniis”, menciona entre los mártires de la provincia de Hungría a un Fray Sadoc prior, a quienes dieron muerte junto con cuarenta y ocho frailes: “Frater Sadoc, vir devotus et sanctus, quum in prenominatis provincias Christi fidem verbo et ejemplo predicaret, cum cuadraginta octo fratribus cum martirii palma celos gloriosus ascendit” (El hermano Sadoc, hombre devoto y santo, cuando predicaba con la palabra y el ejemplo la fe de Cristo en las citadas provincias, subió glorioso a los cielos con la palma del martirio junto a cuarenta y ocho hermanos).

Mientras que Loenertz, refiriéndose a esto, dice: “No hay por qué echarle mucha cuenta a la cifra 49, ya que puede ser un error de lectura de otra cifra”, sin embargo el dominico Leander Alberti (1479-1552) reproduce los datos que aparecen en el “De insigniis”, diciendo: “Sadoch cum fratribus quadraginta octo iugulatus palman martyrii reportavit” (no hace falta traducir). Pero tengamos en cuenta que ni Taegio ni Alberti dicen que Sadoc fuera polaco, mientras que el Catálogo de Ususmaris (que es del 1556) escribe: “Sadoc Polonus”. Ante esto, Loenertz no sabe qué explicación dar y por eso dice que todo esto es extraño ya que el Catálogo de Ususmaris es un resumen de la obra de Alberti y añade: “Que yo sepa, ningún autor anterior a Bzovius, dice que Sadoc y sus cuarenta y ocho compañeros pertenezcan al grupo de los mártires dominicos de Sandomierz en Polonia. Las fuentes antiguas que tratan de este tema, ignoran sus nombres y el número de cuantos eran y tampoco están de acuerdo sobre la fecha de los acontecimientos”.

Lienzo del martirio en el convento dominico de Sandomierz.

Lienzo del martirio en el convento dominico de Sandomierz.

Sin embargo, como he dicho antes, contra esta perplejidad mostrada por Loenertz y otros, están no sólo la ininterrumpida tradición de la Orden Dominica, sino también las indulgencias concedidas por el Papa Alejandro IV a todos aquellos que el día 2 de junio visitasen la iglesia de los dominicos de Sandomierz y la indulgencia plenaria concedida por Bonifacio VIII en el 1295 para el día de la fiesta de los mártires de Sandomierz, que entonces se celebraba en Roma en la iglesia de Santa María ad Martyres.

Ante la falta de reliquias de los mártires – hecho que se consideraba como una especie de inconveniente para conseguir una beatificación oficial -, en el año 1959, el antropólogo Leszek Sarama estuvo excavando bajo el convento de Santiago en Sandomierz y allí se encontró, en las ruinas del anterior convento destruido, más de trescientos esqueletos, muchos de los cuales presentaban roturas producidas por armas afiladas; también encontró fragmentos de jabalinas. Sarama no pudo terminar completamente estas excavaciones, pues el gobierno de Wladyslaw Gomulka las paralizó y el estudio anatómico de los restos no pudo concluirse, aunque por las hebillas de los cinturones pudieron tener una idea de quiénes eran los frailes y quiénes eran simples habitantes de Sandomierz que se refugiaron en el convento de los dominicos cuando los tártaros invadieron la ciudad.

Algunos se preguntarán si el estudio de la totalidad de los restos hubieran aclarado los dos temas fundamentales: número de mártires (49 o 94) y nacionalidad (polaca o húngara). Lo primero parece muy probable, pero lo segundo hubiera sido imposible. Sin embargo, hay que tener en cuenta que cuando en la “Vitae Fratrum” se utiliza la palabra “húngaro”, es porque en aquel tiempo, este término era un nombre genérico que incluía a gran parte de la Europa oriental, o sea, parte de las actuales Rusia, Polonia, países procedentes de la ex Yugoslavia, Chequia, Eslovaquia y Rumania. Esto explicaría esta confusión acerca de si el beato Sadoc era de origen húngaro o de origen polaco.

Detalle de una vidriera contemporánea con el martirio del Beato Sadoc y un compañero.

Detalle de una vidriera contemporánea con el martirio del Beato Sadoc y un compañero.

Además, si tenemos en cuenta que el año de la redacción de esta obra es el mismo que el año del martirio, dadas las dificultades de comunicación de aquel tiempo, la noticia bien podría no haberle llegado en ese momento al redactor de la “Vita”, sino que ese dato bien pudiera haberse añadido con posterioridad. Pero hechas todas estas salvedades, ¿qué podríamos decir del Beato Sadoc que tanto influyó en la Orden Dominica?

Sadoc era el prior del convento dominico de Saldomierz durante la invasión tártara acaecida en los años 1256-1260. Parece que estudió en Bolonia y que allí, en el año 1217 conoció a Santo Domingo de Guzmán, quien lo envió a Hungría y Panonia con el fin de crear una nueva provincia religiosa. Estuvo como misionero en Moldavia y Valaquia e incluso en el monasterio de Zagreb en Croacia. Posteriormente, marchó a Sandomierz, donde fundó un convento del que fue nombrado prior.

El día anterior a la conquista de la ciudad por parte de los tártaros, el novicio que hacía la lectura del martirologio durante el rezo de la Hora Prima, ante el estupor de todos los frailes, pronunció estas proféticas palabras: “Sandomiriae, passio quadraginta novem martyrum” (En Sandomierz, la pasión de cuarenta y nueve mártires). En este punto quiero recordar que en el Oficio de Prima se recitaban las “Kalendas” del día siguiente. Y así ocurrió, porque en la mañana del 2 de junio del 1260, mientras los frailes celebraban los divinos oficios, los tártaros irrumpieron en la iglesia del convento y pasaron a cuchillo al prior y a los frailes de la comunidad, en el momento en el que estos estaban cantando la Salve. De ahí viene la costumbre, aun vigente entre los dominicos, de cantar la “Salve Regina” junto al lecho de los frailes moribundos. En realidad no se sabe el número exacto de los miembros de la comunidad y de ahí el que se barajen las cifras de cuarenta y nueve y la de noventa y cuatro.

Según la “Vitae Fratrum”, los nombres de los compañeros de Sadoc fueron los siguientes: el vicario Pablo, el predicador conventual Malaquías, el limosnero Andrés, el hortelano Pedro, el maestro de novicios Santiago, el ecónomo Abel, el penitenciario Simón, los sacerdotes Clemente, Bernabé, Elías, Bartolomé, Felipe, Juan, Mateo y Lucas, los diáconos Joaquín, José y Esteban, los subdiáconos Tadeo, Moisés, Abrahán y Basilio, los clérigos David, Aarón, Benito, Onofre, Domingo, Miguel Matías Mauro y Timoteo, los estudiantes profesos Gordiano, Feliciano, Marcos, Juan, Gervasio, Cristóbal, Donato, Medardo y Valentín, los novicios Daniel, Tobías, Macario, Rafael e Isaías y los hermanos conversos Cirilo, Jeremías y Tomás. Hay sin embargo quienes afirman que esta lista es una invención de Bzowski añadida posteriormente.

Martirio del Beato. Grabado de C. Vargas para la obra "Domini Canis".

Martirio del Beato. Grabado de C. Vargas para la obra «Domini Canis».

El culto al prior Sadoc y a sus compañeros mártires comenzó inmediatamente después de su muerte, llegándose a conocer en Roma por el testimonio de dos frailes que habían escapado de la matanza. Fue por eso, por lo que el Papa Bonifacio VIII, con una bula emitida el 11 de noviembre de 1295 concedió la indulgencia a los fieles que visitasen el convento el día 2 de junio. Pero en el siglo XIV, la indulgencia se celebraba el 13 de mayo, aunque al casi coincidir con la festividad de San Estanislao, el Papa Inocencio VI la trasladó al 28 de mayo y finalmente, volvió de nuevo al 2 de junio. Dado que el culto tenía carácter inmemorial, fue confirmado por el Papa Pío VII, el día 18 de octubre del año 1807, permitiéndosele a la Orden Dominica el festejarlos el día 2 de junio, fecha del martirio.

Iconográficamente, el Beato Sadoc y sus compañeros son representados vistiendo el hábito dominicano, a veces con un libro abierto entre sus manos y traspasados por flechas y jabalinas. Tienen varias iglesias dedicadas en la actual Polonia.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Alberti, L., “De viris illustribus Ordinis Praedicatorum”, Bolonia, 1517.
– Taegio, A., “De insigniis Ordinis Praedicatorum”, Archivo de la Orden Dominica.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo XI”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.
– Walz, A., “Compendium Historiae Ordinis Praedicatorum”, Roma, 1948.

Enlaces consultados (01/05/2015):
– www.sandomierz.opoka.org.pl/jpii/jp2.php
– www.sluzew.tercjarze.dominikanie.pl/index.php?p=bl_Sadok

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beato Juan de Fiesole (Fray Angélico)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Retrato del Beato en un fresco de Luca Signorelli.

Retrato del Beato en un fresco de Luca Signorelli.

Hoy celebramos su festividad. ¿Quién no conoce la maravillosa obra pictórica de Fray Angélico? Yo creo que cualquier persona medianamente culta, más de una vez se ha extasiado ante una pintura de este fraile dominico que vivió a caballo entre los siglos XIV-XV. Pero, ¿conocemos su persona, su santidad de vida? Eso ya es harina de otro costal y eso es lo que modestamente vamos a intentar esbozar en el día de hoy.

Se llamaba Gil y nació en la localidad florentina de Vicchio di Mugello en el año 1387. Tuvo un hermano más pequeño llamado Benedicto y una hermana llamada Francisca. Su familia se marchó a Florencia y fue en aquella maravillosa ciudad donde Gil tuvo sus primeros contactos con los talleres artísticos. No se tienen muchas noticias sobre el ambiente en el que se desenvolvía su familia ni la formación humana y religiosa que recibió, pero allí en Florencia conoció al beato Juan Dominici y este le hizo enamorarse de la espiritualidad dominicana, por lo que, con veinte años de edad y acompañado de su hermano Benedicto, tomaron los hábitos en el nuevo convento reformado de San Domenico, en Fiesole, localidad y cabeza de una diócesis situada a menos de diez kilómetros de la capital. En este convento se sometió a la observancia de la Regla, hizo el noviciado y al realizar la profesión religiosa cambió su nombre de pila por el de Fray Juan de Santo Domingo.

Ya en este convento, mientras se preparaba para el sacerdocio, compaginó sus estudios de filosofía y teología con lo que en él era una vocación innata – la pintura -, por lo que dentro del convento creó un estudio de arte. Allí pintó los famosos cuadros de la Anunciación y de la Coronación de la Santísima Virgen con la intención de adornar los altares laterales de la iglesia conventual. El primero de estos cuadros se encuentra hoy en el Museo del Prado de Madrid y el segundo, en el del Louvre en París. De este último – el de la Coronación de la Virgen -, dice Vasari: “Entre todas las cosas que hizo fray Juan, mostró toda la grandeza de su virtud en una tabla, en la cual Jesucristo corona a nuestra Señora en medio de un coro de ángeles y entre una multitud infinita de santos y santas, todos tan bien hechos y con tan variadas actitudes que al mirarlos, se siente un verdadero placer y dulzura. Todo el colorido de esta obra parece ser hecha por las manos de un santo o de un ángel y es por esto por lo que siempre se le ha llamado a este buen religioso Fray Juan Angélico”.

El Beato pintado por Lorenzo Buti (1590). Convento de Santo Domingo, Fiésole (Italia).

El Beato pintado por Lorenzo Buti (1590). Convento de Santo Domingo, Fiésole (Italia).

Debido a diversos problemas eclesiásticos, tuvo que seguir el devenir de su joven comunidad, viéndose obligado a establecerse en Foligno en el año 1409 y en el convento de Santo Domingo en Cortona. Estos traslados los puso en contacto con la región de Umbría, lo que influyó de manera decisiva en su formación artística.

En el año 1418, los frailes de Fiesole pudieron retornar al convento de San Marcos de Florencia, donde tuvo como prior y maestro a San Antonino Pierozzi, donde terminó sus estudios eclesiásticos y se ordenó de sacerdote. En dicho convento pintó los célebres frescos del claustro y de la sala capitular, compaginando la pintura con las tareas administrativas del convento. Pintó asimismo en el convento de Santa María Novella y en su antiguo convento de Fiesole, donde entre otras obras, realizó el tríptico en el que se representa a la Virgen con el Niño circundada por ocho ángeles, y en los laterales, por los santos Bernabé y Tomás de Aquino, Domingo de Guzmán y Pedro de Verona. Serafino Razzi nos dice que admirándolo Miguel Ángel, exclamó: “¡Seguro que este hombre santo ha visto cómo se hizo el cielo!”.

Cuando en el año 1436 los frailes de Fiesole obtuvieron definitivamente este convento de San Marcos, encargaron a Fray Angélico la realización de un gran cuadro para el altar mayor y le dieron la tarea de pintar al fresco todos los recintos conventuales. Él pobló las austeras paredes con visiones de otros mundos: en el claustro pintó un gran Crucifijo con Santo Domingo a sus pies, sobre la puerta del hospicio pintó a Cristo vestido de peregrino, en la puerta de la sacristía un San Pedro mártir, en la sala capitular el gran fresco de la Crucifixión… en el rellano de la escalera que subía a las celdas de la parte superior ejecutó una “Anunciata” a la que puso la siguiente frase: “Virginis intactae cum veneris ante figuram, praetereundo cave ne sileatur Ave” (Cuando llegues ante una imagen de la Virgen intacta, ten cuidado, no pases de largo sin rezar un Avemaría). Estos fueron los primeros de tantos maravillosos frescos pintado por Fray Angélico en los que invocaba con su pincel, de manera inimitable, todos los misterios de la vida de Cristo y de los santos.

Escultura del Beato con la paleta y los pinceles. Duomo de Santa Maria Nascente, Milán (Italia).

Escultura del Beato con la paleta y los pinceles. Duomo de Santa Maria Nascente, Milán (Italia).

Durante los nueve años en el que estuvo pintando en el convento de San Marcos de Florencia, o sea, desde el 1436 al 1445, tuvo numerosos encargos por parte de los cartujos, franciscanos, camaldulenses y benedictinos. A todos los atendió y esta actividad, que era cada vez más intensa, hizo que fuese más conocido y que se extendiera su fama de artista. En el 1445, el Papa Eugenio IV lo llamó a Roma para que pintara la capilla del Sacramento del Palacio Apostólico, que fue destruida posteriormente en tiempos de Paolo III para construir la Sala Regia. Fue entonces cuando el Papa le propuso nombrarle arzobispo de Florencia, cargo que él rechazó a favor de San Antonino Pierozzi, que como he dicho antes, fue su prior en el convento.

A este período en el que estuvo trabajando en el Vaticano pertenece un episodio que nos ha llegado a través de la pluma del padre Girolamo Borselli, quién hablando sobre la modesta simplicidad del fraile pintor, nos cuenta que un día el Papa, invitándole a comer le dijo: “Querido Fray Angélico, hoy quiero que descanses, que no trabajes tanto y que te sientes a comer conmigo un poco de carne”, a lo que Fray Angélico, que era un riguroso cumplidor de la Regla dominicana y que había prometido no comer carne sin la autorización de su prior, le contestó: “Beatísimo Padre, no puedo hacerlo porque no tengo el permiso de mi prior”. El Papa, sonriendo, le dijo: “No te preocupes, que yo te dispenso”. En el Vaticano aun permanecen los frescos que pintó en la capilla del Papa Nicolás V, con las historias de San Esteban y San Lorenzo, en los que se aprecia que Fray Angélico se vio influenciado por la fastuosidad de la Curia y de la ciudad de Roma.

En el 1446, dejó el Vaticano a fin de pintar, junto con otros artistas, los frescos que decoran la capilla della Madonna de San Bricio en la Catedral de Orvieto. Trabajar en esta ciudad de la región de Umbría fue para Fray Angélico como un necesario paréntesis que le sirvió para serenarse y escapar del ambiente de Roma. Cuando volvió a la ciudad eterna continuó con los frescos de la capilla del Papa Nicolás V, obra que finalizó en el año 1449.

Icono griego del Beato portando una imagen de Santa María Magdalena.

Icono griego del Beato portando una imagen de Santa María Magdalena.

En el año 1450, coincidiendo con la muerte de su hermano Benedicto, regresó a Fiesole donde fue elegido prior del convento. No aceptó nuevos encargos aunque los responsables de la catedral de Prato requirieron su trabajo para que pintase unos frescos. Tres años más tarde, abandonó definitivamente la región Toscana marchando al convento romano de Santa María sopra Minerva, donde fue llamado para que pintara el claustro. En este convento murió el día 18 de febrero de 1455 con sesenta y ocho años de edad. Fue sepultado en la capilla de Santo Tomás de Aquino en un sencillo pero noble sepulcro, con su imagen esculpida en la tapa sepulcral y con dos epitafios que algunos historiadores dicen que fue obra o idea del Papa Nicolás V. En uno de ellos, se dice: «Hic iacet venerabilis pictor, Frater Iohannes de Florentia, Ordinis Praedicatorum 1455. Non mihi sit laudi quod eram velut alter Apelles, sed quod lucra tuis omnia, Christe, dabam. Altera nam terris opera esctant, altera celo; Urbs me Iohannem flos tulit Aetruriae” (Aquí yace el venerable pintor fray Juan de Florencia de la Orden de Predicadores, 1455. No tenga yo alabanzas porque sea como otro Apeles, sino porque el beneficio lo entregaba a los tuyos, oh Cristo. Unas obras quedan en la tierra, otras en el cielo. La tierra que a mí, Juan, me trajo, es la flor de Etruria).

El único y verdadero retrato que nos ha llegado del beato es este bajorrelieve de la tapa sepulcral, que aunque se dice que es de un autor anónimo, algunos afirman que es de Isaías di Pippo de Pisa, quién parece hizo una máscara de cera o de yeso obtenida directamente del rostro del fraile difunto.

Retrato anónimo del Beato.

Retrato anónimo del Beato.

En la segunda inscripción se pone más de manifiesto la santidad del fraile pintor porque se le llama “Verus servulus Dei”, fama que en adelante siempre iría unida a la de insigne pintor: era un santo fraile mendicante que predicaba a Cristo sufriente y resucitado, no de palabras, sino mediante sus imágenes. Borselli lo llama “vir sanctitate devotus”, el cronista dominico Alberto de Castello lo llama en el siglo XVI “vir sanctus”, pero el primero que le dio el título de beato fue Leandro Alberti en su obra “De viris illustribus Ordinis Praedicatorum, libri sex”, que fue editado en Bolonia en el año 1517. A partir de ese momento empezaron a aparecer imágenes de Fray Angélico con rayos alrededor de su cabeza, siendo ya nombrado entre los patronos del convento de San Marcos y de la ciudad de Florencia, donde empezaron a considerar sus obras como auténticas reliquias del que ya entonces era reconocido popularmente como santo. En los libros dominicos de meditación, fue propuesto como modelo de fraile, el día de su muerte se recordaba en los calendarios no litúrgicos de la Orden y su imagen comenzó a estamparse junto a la de otros santos predicadores.

Su nombre fue utilizado por numerosos institutos dedicados a las artes sagradas y este culto popular se llegó a concretar en el siglo XIX en celebraciones paralitúrgicas, como por ejemplo, la que en el año 1879 se hizo en su honor en su convento de Fiesole. El Capítulo General de la Orden, celebrado en Viterbo en el año 1904 decidió solicitar la aprobación oficial de su culto y en el año 1955, quinto centenario de su muerte, se le dio un impulso a su Causa de beatificación llegándose a nombrar un ponente de la “Causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios Fray Juan de Fiesole”. En el 1960 fue publicada la “positio”, en la que por primera vez en la historia no se adjuntaban los escritos del Siervo de Dios, sino sus numerosas obras artísticas. El 3 de octubre del 1982, San Juan Pablo II confirmó su culto y la Congregación para las Causas de los Santos, concedió la celebración de Misa y Oficio propios.

Sepulcro del Beato.

Sepulcro del Beato.

El venerable Papa Pío XII había dicho de él: «Contrariamente a la temática de sus colegas que estaban afanosamente ocupados en idolatrar al hombre entreteniéndose en la faceta humana, en llegar a la perfección de lo natural a través de la anatomía física del cuerpo, presentando el desnudo como ideal de belleza, Fray Angélico enfoca sus conquistas estéticas desde el ángulo del hombre, desde su interioridad, buscando en él el reflejo divino, empeñándose en escudriñar sus sentimientos espirituales, dando así vida a un tipo de “hombre modelo”, que acaso rara vez se encuentra en las condiciones de la vida terrena, pero que debe proponerse a la imitación del pueblo cristiano”.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Berthier, P.J., “El catecismo del Beato Angélico”, revista Memorias Dominicanas XXXI, 1914.
– Centi, T., “Espiritualidad de un pintor”, publicada en la revista Tabor, 1947.
“Index ac Status Causarum”, Sagrada Congregación para las Causas de los Santos, Vaticano, 1985
– Orlandi, S., “Beato Angélico”, Florencia, 1964.
– “Positio”, Ciudad del Vaticano, 1960.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo VI”, Città Nuova Editrice, Roma, 1988.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Los Santos y el gato (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono de Santa Clara con la gata. Obra del hermano Robert Lentz, OFM.

Icono de Santa Clara con la gata. Obra del hermano Robert Lentz, OFM.

Otro caso de gato caritativo lo hallamos en la vida de Clara de Asís. Santa Clara, que el Martirologio Romano recuerda el 11 de agosto: “Memoria de Santa Clara, virgen, que fue el primer retoño de las Pobres Señoras de la Orden de los Menores, siguió a San Francisco, llevando en Asís de Umbría una vida áspera, pero rica en obras de caridad y de piedad; insigne amante de la pobreza, de la cual nunca, ni en la extrema indigencia ni en la enfermedad, quiso ser separada”.

Clara sólo tenía doce años, habiendo nacido en 1194 de noble y rica familia -los Offreducci-, cuando Francisco de Asís tuvo el gesto de despojarse de todos sus vestidos para devolvérselos a su padre Bernardone. Conquistada por el ejemplo de San Francisco, la joven Clara, siete años después, huyó de casa para unirse a él en la Porciúncula. El Santo le cortó los cabellos y le impuso el sayo franciscano, para después conducirla al monasterio benedictino de San Pablo en Bastia Umbra, donde su padre intentó, en vano, convencerla de que volviese a casa. Se refugió entonces en la iglesia de San Damián, en la cual fundó la Orden femenina de las “pobres reclusas” (hoy clarisas), de la cual fue nombrada abadesa y donde Francisco dictó una primera Regla. Clara escribió posteriormente una Regla definitiva, solicitando y obteniendo de Gregorio IX el “privilegio de la pobreza”. Por haber contemplado, en una Nochebuena, sobre las paredes de su celda el pesebre y los ritos de las funciones solemnes que tenían lugar en Santa María de los Ángeles, fue elegida por el papa Pío XII como patrona de la televisión. Heredera del espíritu franciscano, se preocupó de difundirlo, distinguiéndose por su culto hacia el Santísimo Sacramento, que salvó el convento de los sarracenos en 1243. Murió en Asís el 11 de agosto de 1253.

En la vida de Santa Clara aparece una gata. Su presencia está atestada en los procesos para su canonización. Se cuenta que Santa Clara, enferma en su lecho, necesitaba cierta toalla, pero no encontrando a quien se la pudiera traer, una gata empezó a arrastrar la toalla hacia ella, llevándosela como podía. Pero la Santa la riñó, porque se la traía arrastrándola por el suelo. Entonces la gata, como si la hubiera entendido perfectamente, recogió y plegó la toalla, cuidando que no tocase el suelo, y se la llevó.

Tabla gótica de San Luis de Tolosa coronando a Roberto de Anjou, rey de Nápoles. Obra de Simone Martini (ca. 1317). Museo de Capodimonte, Nápoles (Italia).

Tabla gótica de San Luis de Tolosa coronando a Roberto de Anjou, rey de Nápoles. Obra de Simone Martini (ca. 1317). Museo de Capodimonte, Nápoles (Italia).

Después del gato caritativo, hallamos el gato “diabólico” en la vida de Luis de Tolosa. San Luis de Anjou o de Tolosa, obispo franciscano, nació en Brignoles (Provenza) en febrero de 1274 y murió aquí el 19 de agosto de 1297. Hijo de Carlos de Anjou, rey de Nápoles, desde muchacho fue llevado prisionero con sus hermanos junto al rey de Aragón, y tuvo ocasión de conocer a los franciscanos. Esos contactos franciscanos tuvieron una influencia decisiva en la vida de Luis, y en el mismo período catalán, despertó su vocación al sacerdocio, de modo que el resto de su vida vivió intensamente en la oración por sus hermanos, con episodios premonitorios como la lucha contra un grande gato negro que lo habría acosado mientras estaba en oración y al que ahuyentó con la señal de la cruz. Obtenida la libertad, renunció al trono y a cualquier otra perspectiva de grandezas terrenas. Luis fue ordenado sacerdote en febrero de 1296, con 22 años, y obispo el siguiente diciembre. Fue enviado a regir la diócesis de Tolosa.

En el rico episcopado Luis implantó la propia vida según rígidas reglas de la pobreza franciscana. Tuvo predilección por los pobres, los enfermos, los judíos víctimas de persecuciones y marginaciones, y los encarcelados, a los que se acercaba a visitar. Fue elevado a los honores de los altares en 1318 por Juan XXII, en la ciudad pontificia de Aviñón en Francia, estando presentes su madre y su hermano Roberto.

El Martirologio Romano lo recuerda el 19 de agosto: “En Brignoles en la Provenza de Francia, tránsito de San Luis, obispo, que siendo sobrino del rey San Luis, deseó la pobreza evangélica antes que las lisonjas y los honores del mundo y, aún joven de edad pero maduro en la virtud, fue elevado a la sede de Tolosa, pero, consumido por su maltrecha salud, se durmió pronto en la paz del Señor”.

Fotografía de Gema Galgani, tomada cuando tenía 22 años de edad.

Fotografía de Gema Galgani, tomada cuando tenía 22 años de edad.

Del gato “diabólico” pasamos al gato “penitencial” con Gema Galgani. Gema nació el 12 de marzo de 1878 en Bogonuovo de Camigliano (Lucca). Su madre, Aurelia, murió en septiembre de 1886. En 1895 Gema recibió la inspiración de seguir con empeño y decisión el camino de la cruz. Gema tuvo algunas visiones de su ángel custodio. El 11 de noviembre de 1987 murió también el padre de Gema, Enrique. Enferma, Gema leyó la biografía de San Gabriel de la Dolorosa -entonces era sólo Venerable- que se le apareció y la consoló. Gema, entretanto, maduró una decisión que formuló el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada, haciendo voto de virginidad. A pesar de las terapias médicas, la enfermedad de Gema, osteitis de las vértebras lumbares con abcesos inguinales, se agravó hasta la parálisis de sus piernas, pero fue curada milagrosamente de ésta. Las visiones de Gema continuaron y le fue dada la gracia de compartir el sufrimiento de Cristo. En mayo de 1902 Gema enfermó de nuevo; mejoró, pero recayó de nuevo en octubre. Murió el 11 de abril de 1903.

En la vida de Santa Gema hay episodios en los que la virgen de Lucca, ya admirada en vida por sus dones místicos, se humilló ante las visitas de aquellos que venían a conocerla para admirarla. Es el caso de un sacerdote que vino a visitarla, y Gema, para parecer estúpida y para humillarse ante el prelado, tomó un gran gato que tenía en casa en brazos y, mientras le hacía todo tipo de halagos y caricias infantiles al gato, fue a ver al sacerdote, el cual, al verla comportarse así, se encogió de hombros, se burló de ella y se marchó. La Santa había conseguido su propósito.

El Martirologio Romano la recuerda el 11 de abril: “En Lucca, Santa Gema Galgani, virgen, la cual, insigne en la contemplación de la Pasión del Señor y en la paciente resistencia de los dolores, a los 25 años de edad, en Sábado Santo, finalizó su angélica existencia”.

Sierva de Dios María Tuci, virgen y mártir albanesa.

Sierva de Dios María Tuci, virgen y mártir albanesa.

Un caso singular de vínculo entre santos y gatos está en la vida de María Tuci. María Tuci, virgen y mártir, pertenece al grupo de los Mártires Albaneses. Los Siervos de Dios Vicente Prennushi y 39 compañeros de las iglesias católicas de rito romano y greco-católico de Albania son sólo algunos de los numerosísimos católicos albaneses que han sufrido prisión, torturas y falsos procesos en el intento de erradicar el Evangelio y la cultura de un pueblo entero. El proceso diocesano para aceptar su efectivo martirio en odio a la fe se ha desarrollado en la diócesis de Scutari del 10 de noviembre de 2002 al 8 de diciembre de 2010.

María Tuci nació en Ndërfushaz-Mirdita el 12 de marzo de 1928 y murió in odium fidei en Scutari el 24 de octubre de 1950. Tuci frecuentó el colegio de las hermanas Estigmatinas en Scutari y pidió poder entrar en su Instituto religioso. Encargada de enseñar en las escuelas elementales en dos localidades, enseñó clandestinamente también el catecismo. Arrestada con algunos familiares el 10 de agosto de 1949, fue conducida a las cárceles de Scutari, donde, por no haber querido revelar el nombre del asesino de un político comunista y por no haber querido complacer a un miembro de la Sigurimi -la policía del régimen- sufrió atroces torturas. Por ejemplo, la metieron desnuda dentro de un saco junto a un gato furioso, y entretanto, molieron el saco a bastonazos, desgarrando así sus carnes. A causa de las privaciones sufridas la hospitalizaron en el hospital civil de Scutari, donde murió el 24 de octubre de 1950. Sus restos mortales, exhumados después de la caída del régimen comunista en Albania, reposan en la iglesia de las Estigmatinas en Scutari. Es la única mujer del grupo de los 40 mártires albaneses. A su memoria ha sido intitulado un colegio de muchachas situado en Rreshen y gestionado por las hermanas Siervas del Señor y de la Virgen de Matará, rama femenina del Instituto del Verbo Encarnado.

Estampa devocional popular de San Martín de Porres.

Estampa devocional popular de San Martín de Porres.

Entre los Santos amantes de los animales está Martín de Porres. Su memoria está inscrita en el calendario universal de la Iglesia Católica, a fecha de 3 de noviembre, así como lo recuerda el Martirologio Romano: “San Martín de Porres, religioso de la Orden de los Predicadores, hijo de un español y de una mujer negra, desde la infancia, en medio de las dificultades por su condición de hijo ilegítimo y mestizo, aprendió la profesión de médico, que seguidamente, una vez religioso, ejercitó con abnegación en Lima de Perú entre los pobres, y dedicado a los ayunos, a la penitencia y a la oración, llevó una existencia de sencillez y humildad, irradiada por el amor”.

Martín nació en Lima en 1579. Su padre fue el aristócrata español Juan de Porres, que al principio no quiso reconocerlo, porque su madre era una ex-esclava negra de origen africano. Nombrado gobernador de Panamá, su padre dejó a su hija a un pariente y a Martín a su madre, con medios para que estudiara. Martín se convirtió en aprendiz de un barbero cirujano. Pero él quería entrar en los dominicos, que habían fundado en Lima su primer convento peruano. Pero como era mulato sólo lo admitieron como terciario y le asignaron tan sólo tareas humildes. Cuando los dominicos vieron su energía interior lo retiraron de esa condición subalterna, admitiéndolo en la Orden como hermano cooperador. Martín de Porres, hijo de un “conquistador”, ofreció así en Perú un ejemplo de vida ejemplar. Iban a él en busca de consejo el virrey de Perú y el arzobispo de Lima, hallándolo siempre rodeado de pobres y de enfermos, ya fueran humanos o animales. Cuando llegó la peste a Lima, cuidó él sólo de 60 hermanos. Para todos fue el hombre de los milagros: fundó en Lima un colegio para instruir a los niños pobres, el primero del Nuevo Mundo. Curó al arzobispo de México, que quería llevárselo consigo. Pero Martín murió en Lima en 1639.

La vida de San Martín es rica en episodios con animales, como perros, gatos y roedores. Un día, atravesando el patio del convento, con un hermano, vio en un extremo a un gatito que maullava deseperadamente porque tenía la cabeza herida por una pedrada. Indicó al gato que le siguiera a la enfermería, y el animalito le siguió. Después de haber lavado, tratado y cosido la herida, el Santo le colocó una especie de gorrito, indicándole que debía regresar la mañana siguiente para seguir curándole. ¡Qué cosas!

Icono francés de Santa Clotilde de California con el gato.

Icono francés de Santa Clotilde de California con el gato.

Finalmente, en esta pequeña investigación de Santos y gatos, el último caso hallado en la iconografía es Clotilde de California. Clotilde, en el siglo llamada Helena Quast, es una Santa que no pertenece a la Iglesia Católica, sino a la Iglesia Céltica. Es una Iglesia vinculada a la tradición ortodoxa e instituida en 1866, aunque sus miembros sostienen que su fundación se remonta a José de Arimatea, en el año 37 d.C, en Gran Bretaña, en un lugar hoy llamado Glastonbury. Fue sucesivamente enriquecida por el testimonio de San Aristóbulo, que evangelizó las islas británicas. Se dice heredera del gran monasticismo irlandés.

La Iglesia Céltica se inicia o restaura en 1866 por obra del obispo Jules Ferrette. En 1977 el obispo Mael, primado de la Iglesia Céltica hasta 2014, ha puesto en marcha profundas reformas, y desde entonces esta Iglesia ha seguido creciendo, recuperando la historia céltica, las tradiciones, su rito y su espiritualidad. Se han establecido nuevas comunidades y contactos ecuménicos con las demás Iglesias.

Helena Quast nació el 12 de septiembre de 1912 en Seattle, en el estado de Washington, EEUU. No sabemos nada de su infancia, pero siendo joven entró en un convento de una congregación de hermanas franciscanas. Helena dejó el convento para cuidar de su madre enferma, cosa que hizo hasta su muerte. Después de ello conoció la Iglesia Céltica en Davis, en California, cuyo obispo era Elías en aquella época y su auxiliar, Nathan. A ellos, Helena les expresó su deseo de entrar en la vida monástica y de ser una hermana en el espíritu de San Francisco de Asís.

Entró en el noviciado en 1979 con el nombre de sor Clotilde. Hizo la profesión monástica de manos del obispo Elías el 4 de octubre de 1981, que renovó en 1982 de manos el obispo Mael, el único abad en aquel entonces de la Iglesia Céltica. El abad Mael se convirtió en su padre espiritual. Maltrecha de salud, no pudiendo vivir sola, entró en una pequeña casa de reposo para ancianos en Sacramento, California, a condición de poder mantener su hábito monástico en todo momento. Se durmió en la paz del Señor el 25 de octubre de 1993, con 83 años. Fue canonizada el 10 de agosto de 2008 en la catedral de Nuestra Señora del Signo en Saint-Dolay.

La Iglesia Céltica celebra la memoria de Santa Clotilde el 25 de octubre. En su icono para la canonización, según el estilo oriental, aparece representada con un gato.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II appendice – Ed. Città Nuova
* Barbagallo Sandro – Gli animali nell’arte religiosa. La basilica di San Pietro in Vaticano – LEV, 2010
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Frigerio Luca – Bestiario medievale. Animali simbolici nell’arte cristiana – Ancora, 2014
* Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2015
* Jones D.M. – Animali e pensiero cristiano – EDB, 2013
* Maspero Francesco – Bestiario antico – Piemme, 1997
* Pisani Paolo – Santi, Beati e Venerabili nella provincia di Grosseto – Cantagalli. 1993
* Rossetti Felice – Un’amicizia coi baffi. Sorie di Santi e dei loro animali – Porziuncola, 2011
* Sitio web ladanzadellacreativittravelandexplore.blogspot.it
* Sitio web orthodoxie-celtique.net
* Sitio web papalepapale.com
* Sitio web wikipedia.org

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santas de nombre Genoveva (Ginebra)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Estampa devocional británica de Santa Genoveva de París.

Estampa devocional británica de Santa Genoveva de París.

El nombre tiene orígenes literarios, habiéndose extendido durante la Edad Media con la aparición de las aventuras del rey Arturo. Deriva del nombre de una deidad céltica, que a su vez deriva del normando Gwenhwyar, que tiene el significado de “resplandeciente entre los elfos”. El nombre fue tomado por Chrétien de Troyes, que se lo dio al famoso personaje de la esposa del rey Arturo. él lo traduce al francés antiguo, transformándolo en Guenievre, del que deriva el italiano y el español Ginebra. En la versión anglosajona de esta leyenda, aparece la variante Guinivere. Otros significados atribuidos a este nombre son «tejedora» – también derivado del celta -, y «onda blanca».

Santas de nombre Genoveva
No existe actualmente ninguna santa que se llame Ginebra y es porque el nombre de Genoveva deriva de la misma raíz; generalmente su onomástica se celebra el día 3 de enero, día dedicado a Santa Genoveva de París.

Santa Genoveva de París; Nanterre, 422 – París 3 de enero del año 512. Es venerada en la Iglesia católica como santa y patrona de la ciudad de París y de la policía. Su culto fue redescubierto también por las Iglesias Ortodoxas en Occidente.

El día 3 de enero, el Martirologio Romano (M.R.) dice: “En París de Francia, la deposición de Santa Genoveva, virgen de Nanterre, que a los quince años, invitada por San Germán obispo de Auxerre, tomó el velo de las vírgenes, confortó a los habitantes de la ciudad que estaban aterrorizados por las incursiones de los hunos y socorrió a sus conciudadanos en tiempos de carestía”.

Estampa devocional italiana de Genoveva de Brabante, perteneciente a la serie del ilustrador Alberto Boccali ("Bertino").

Estampa devocional italiana de Genoveva de Brabante, perteneciente a la serie del ilustrador Alberto Boccali («Bertino»).

Santa Genoveva de Brabante. Existen cuatro relatos escritos en latín que tratan sobre Genoveva y todos ellos están fundamentados en un modelo común: una mujer inocente (esposa de Sigfrido, conde palatino), seducida por el maestro de la corte, calumniada por su seductor y víctima de un castigo inicuo: abandonada con su niño. Existe también la cierva que le proporciona la leche y la batida de caza que lleva al descubrimiento de quien ha sido abandonada.

Los acontecimientos históricos de Genoveva se acercan a los de María de Brabante, consorte de Luís II, duque de Baviera, castigada por un presunto adulterio acaecido en Mangeistein en el año 1256. Desde el punto de vista arqueológico, se encuentran trazas de su culto en la capilla de Fraukirch, cerca de Thür y recientes excavaciones realizadas en el año 1951, han descubierto una sepultura, que se piensa que sea la de Genoveva. Se cuenta que el marido, durante una batida de caza, encontró la prueba de su inocencia. El culto a esta Santa Genoveva de Brabante no es oficial, aunque desde el siglo XVII es venerada como santa el día 18 de enero.

Santa Genoveva Torres Morales, Fundadora de la Congregación de las Hermanas del Sagrado Corazón y de los Santos Ángeles. Nació en el año 1870 en Almenara y murió en Zaragoza el día 5 de enero de 1956. Su canonización fue en el año 2003. El Martirologio Romano la recuerda ese día: «En Zaragoza de España, Santa Genoveva Torres Morales, virgen, que puesta a prueba desde su juventud por las durezas de la vida y afectada de mala salud, fundó la Congregación de las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Santos Ángeles para la asistencia de las mujeres”.

Fotografía de Santa Genoveva Torres Morales revestida con el hábito de su fundación.

Fotografía de Santa Genoveva Torres Morales revestida con el hábito de su fundación.

Beata María Genoveva Meunier (Constanza), carmelita descalza. Nacida en 28 de mayo de 1765 en Saint-Denis y muerta en París el 17 de julio de 1794. Forma parte del grupo de las Carmelitas de Compiègne, beatificadas en el año 1906. El Martirologio Romano la recuerda el 17 de julio: “En París, Francia, la beata Teresa de San Agustín (Marta Magdalena Claudina), Lidoina y quince compañeras, vírgenes del Carmelo de Compiègne y mártires, que durante la Revolución Francesa fueron condenadas a muerte por haber observado fielmente la disciplina monástica y, junto al patíbulo, renovaron las promesas de fe del Bautismo y los votos religiosos”.

Beata María Genoveva Josefina Ducrez (Maria Luisa de San Francisco), religiosa ursulina de Santa Ángela de Merici. Nacida el 27 de septiembre de 1756 en Condé y muerta el 17 de octubre de 1794 en Valenciennes. Forma parte del grupo de las Ursulinas de Valenciennes, beatificadas en el año 1906. El Martirologio Romano la recuerda el 17 de octubre: “En Valenciennes, en Francia, la beata Natalia de San Luís (Maria Luisa Josefa)Vanot y cuatro compañeras, vírgenes de la Orden de las Ursulinas y mártires que, condenadas a muerte durante la Revolución Francesa por odio a la fe católica, subieron al patíbulo cantando el salmo Miserere”.

Beata María Genoveva de la Foresterie, seglar de la diócesis de Angers. Nacida el 3 de enero del año 1741 en Lyon-d’Angers; muerta el 16 de abril de 1794 en Avrillé. Formó parte del grupo de los mártires de Angers, beatificados en el 1984. El Martirologio Romano la recuerda el día 1 de febrero: “En Francia, la pasión de la Beata Maria Ana Vaillot y cuarenta y seis compañeras mártires; adquirieron la corona del martirio durante la Revolución Francesa”.

Monumento a la Venerable Genoveva de Troia.

Monumento a la Venerable Genoveva de Troia.

Venerable Genoveva de Troia, seglar de la diócesis de Foggia. Terciaria franciscana. Nacida en Lucera (FG), el 21 de diciembre de 1887 y muerta en Foggia el día 11 de diciembre del 1949. fue declarada Venerable en el año 1992.

Sierva de Dios Genoveva de Trudaine, viuda Quarré de Chelers, seglar de la diócesis de Arras. Nacida en París en el año 1744 y muerta en Arras el día 15 de mayo de 1794. Forma parte del grupo de mártires en curso de canonización de las diócesis de Arras y Cambrai.

Sierva de Dios Genoveva Bárbara Goyon, monja dominica. Nacida en París en el año 1717 y muerta en París el 1 de mayo de 1794. Forma parte del grupo de mártires de las diócesis de París y Montpellier en curso de canonización.

Damiano Grenci

Bibliografía y fuentes:
– AA. VV. de newsaints.faithweb.com
– AA. VV., Enciclopedia dei Santi “Bibliotheca Sanctorum”, 12 voll., Città Nuova, 1990
– C.E.I., Martirologio Romano, Libreria Editrice Vaticana, 2007, pp. 1142
– Damiano Marco Grenci, collezione privata di immaginette sacre, 1977 – 2008
– Sitio web de Wikipedia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santos gallegos y portugueses llamados Gonzalvo (Gonzalo)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Xilografía del Beato Gonçalo do Amarante, presbítero dominico.

Xilografía del Beato Gonçalo do Amarante, presbítero dominico.

Pregunta: Buenas a todos. Desearía obtener información sobre San Gonzalo de Amaranto, cuya onomástica, si no estoy equivocado, es el 10 de enero. También desearía conocer cual es su iconografía. Gracias de antemano por su información y me tienen a su disposición, por si en algo les puedo ayudar. Un cordial saludo.

Respuesta: Aprovecho la ocasión que nos da tu pregunta y cómo el hablar de San Gonzalo de Amarante no daría para un artículo, hablaremos de los cinco santos y beatos gallegos y portugueses que llevan ese nombre.

Beato Gonzalo de Amarante, dominico
Nació en Tagilde (Portugal), en el año 1187 en el seno de una familia noble, siendo instruido desde pequeño por un sacerdote que destacaba por su piedad. Cuando tuvo la edad apropiada, el arzobispo de Braga lo ordenó de sacerdote asignándole una importante asignación económica a la que él renunció. Durante catorce años estuvo de peregrinación por Tierra Santa, Constantinopla, Roma y otros lugares y de vueltas a Portugal, decidió llevar una vida de ermitaño en Amarante.

Era muy devoto de la Santísima Virgen y después de haber tenido una aparición suya, decidió vestir el hábito de la Orden de Predicadores en Guimaraes. Después de haber ejercido durante algún tiempo el apostolado de la predicación, obtuvo permiso de sus superiores para retirarse nuevamente a Amarante y dedicarse de nuevo a llevar vida de ermitaño y a socorrer a cuantos a él acudían. Se le atribuye la construcción de un puente sobre el río Tamega. Con respecto a la construcción de este puente hay una leyenda que dice que estando el santo buscando dinero para la construcción del mismo, acudió a un rico solicitándole algunas monedas. El rico escribió una nota en un papel y le dijo al santo que se la llevara a su esposa que estaba despachando en una tienda, quién al leerla se echó a reír, ya que la nota decía: “Pon esta nota en un platillo de la balanza y dale tantas monedas como sea necesario para equilibrar la balanza”. Puso el papel en un platillo y empezó a echar monedas en el otro, asombrándose de que el platillo se desbordaba sin que la balanza se equilibrara. Fue el santo el que dijo “basta”, cogió las monedas, las echó en una bolsa y se fue. Otra anécdota que se cuenta es que cuarenta años después de la muerte del santo, ante unas lluvias torrenciales, el agua del río comenzó a subir peligrosamente y un árbol que era arrastrado por la corriente, quedó cogido en el puente estando a punto de romperlo. El santo se apareció, quitó el árbol y las aguas volvieron a su cauce.

Sepulcro del Beato Gonzalo de Amarante. Convento de San Gonzalo, Amarante, Portugal.

Sepulcro del Beato Gonzalo de Amarante. Convento de San Gonzalo, Amarante, Portugal.

Profetizó el día de su muerte, que fue el 10 de enero del 1259 después de habérsele aparecido de nuevo la Santísima Virgen. Desde un primer momento su sepulcro fue muy venerado y el propio rey Juan III, construyó sobre el mismo el actual convento dominico de Amarante. Su culto fue aprobado para Portugal por parte del Papa Julio III. Posteriormente, el Papa Paulo IV, en el 1560, le concedió un oficio litúrgico propio. Esta fiesta del 10 de enero y este oficio, fue extendido a toda la Orden de Santo Domingo por el Papa Clemente X. Sobre su iconografía, solo puedo decirte que se le representa vestido con el hábito de la Orden de Predicadores, con un bastón de peregrino en una mano y con unos peces en la otra.

Beato Gonzalo, abad de Azebeyro
Existe poquísima información sobre este beato. Se dice que vivió en el siglo XV, que ingresó en la Orden del Císter, llegando a ser el abad del monasterio gallego de Azebeyro. Murió en el año 1466 y es conmemorado el día 6 de julio. Según un epitafio del siglo XVI, le fue tributado un cierto culto y los fieles se acercaban a su sepulcro buscando su intercesión. Los bolandistas solo hacen de él una breve referencia cuando el 10 de octubre hablan del beato Gonzalo de Junias. Según ellos, la misma duda que existe sobre uno con respecto a la “praescriptio cultus”, también la hay sobre el otro.

Imagen del Beato Gonzalo de Lagos.

Imagen del Beato Gonzalo de Lagos.

Beato Gonzalo de Lagos
Nació en la localidad portuguesa de Lagos alrededor del año 1360. Entró en el convento de los frailes agustinos de Lisboa, llegando a destacar por su sabiduría y, al mismo tiempo, por su humildad, por lo que rechazó ser nombrado profesor de teología. Era un buen predicador aunque le satisfacía especialmente la catequesis de los niños y la atención a los pobres.

Destacó también por su piedad y por su vida de mortificación. Fue nombrado prior de varios conventos de la Orden y en todos ellos mostró un celo especial en la observancia de la Regla Agustiniana. Murió en Torresvedras el 15 de octubre del año 1422.

En vida, fue venerado como santo, cosa que siguió ocurriendo después de muerto, especialmente en el sur de Portugal, donde es considerado como el protector de los marineros. Su culto fue aprobado “ab immemorabili”, por el Papa Pío VI, el 23 de mayo del año 1778, siendo conmemorado por la Orden Agustina el día 21 de octubre.

Beato Gonzalo, abad de las Junias
Siendo un monje de la Abadía gallega de Osera, en el año 1135, fue nombrado abad de la nueva fundación de Las Junias, en la diócesis portuguesa de Braga. Habiéndosele sido revelados el día y la hora de su muerte, se escondió en el hueco de un acantilado cercano al monasterio, donde permaneció en oración hasta su muerte. Dice la leyenda que sus monjes fueron advertidos en el mismo momento de la muerte porque las campanas del monasterio se pusieron solas a repicar.

Los menologios cistercienses lo conmemoran el 10 de octubre, basando su culto apelando a la “antiqua monumenta domus” y a un antiguo oficio en su honor. Los bolandistas lo ponen en entredicho dudando que su culto estuviese ya desarrollado – como dice algún escritor español -, en el 1534, defendiendo que este culto se fundamenta más en las prescripciones de los decretos del año 1634 del Papa Urbano VIII.

Arca antigua del Beato Gonzalo de Lagos. Torres Vedras, Portugal.

Arca antigua del Beato Gonzalo de Lagos. Torres Vedras, Portugal.

San Gonzalo Arias, obispo de Mondoñedo
Este santo es venerado en Mondoñedo desde tiempo inmemorial. Parece ser que fue un monje benedictino antes de ser nombrado obispo. La leyenda nos cuenta que con sus oraciones destruyó la armada de un ejército enemigo que atacaba las costas gallegas, que algunos atribuyen a los musulmanes mientras que otros lo hacen a los normandos. Esto último parece lo más probable.

Fue obispo de Mondoñedo (Lugo) en el siglo IX, pero en el elenco de los obispos de esa diócesis no aparece ningún obispo del siglo IX con ese nombre, sino que el que aparece con ese nombre, estuvo al frente de la diócesis desde el año 1071 al 1112. Sin embargo hay que decir también que en el mencionado elenco episcopal hay una laguna entre los años 942 al 969, por lo que pudiera ser que fuera un obispo de esa época, aunque ya no sería de siglo IX, sino del X. Su muerte se sitúa el día 1 de noviembre.

La primera noticia documentada que nos han llegado sobre su culto es una carta del 1611, escrita por el obispo Diego González al rey Felipe III, en la que le habla de una antiquísima iglesia construida sobre el lugar en el cual el santo había realizado dicho milagro. San Gonzalo Arias está sepultado en la iglesia de San Martín de Mondoñedo en un rústico sarcófago de piedra, que es usado como altar donde se celebra la Santa Misa. Este sarcófago está cerrado con tres llaves, que están guardadas por el obispo, el cabildo de la catedral y el prior de la iglesia de San Martín.

Sepulcro de San Gonzalo de Mondoñedo.

Sepulcro de San Gonzalo de Mondoñedo.

En el año 1648, el obispo Francisco de Torres hizo el reconocimiento canónico de los restos, encontrando un esqueleto completo, un pastoral dorado y un cíngulo de seda bordado en oro. Otro reconocimiento se hizo en el año 1704. Es venerado el lunes de Pentecostés.

Aunque existen algunos beatos mártires españoles del siglo XX que también llevan este nombre, escribiremos sobre ellos en otra ocasión.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– FLORES DE LEMUS, I., “Año Cristiano Ibero-Americano”, Barcelona, 1950.
– MAYÁN FERNÁNDEZ, F., “Gonzalo, el obispo santo”, Mondoñedo, 1955.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo VII”, Città Nuova Editrice, Roma, 1988.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es