Contestando a algunas preguntas breves (VI)

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Icono ortodoxo georgiano de San Juan (Tornike) Mtatsmindeli.

Icono ortodoxo georgiano de San Juan (Tornike) Mtatsmindeli.

Pregunta: Me interesan las vidas de los santos y ese nombre, tan desconocido aquí en Roma, apareció en un periódico llamado “Il Giornale”. Se trata de San Gerulfo de Tronchiennes. ¿Me podríais decir algo sobre él?

Respuesta: De San Gerulfo de Tronchiennes se sabe muy poco; sólo que era un adolescente que fue asesinado por un tío suyo en el año 750 cerca de Drongen, en Flandes, a fin de quitarle su herencia. Se le considera mártir porque murió perdonando a su tío. Su vida es legendaria y fue escrita por Gerardo de Brogne poco después de que las reliquias fueran trasladadas al monasterio de Tronchiennes en el año 932. El relato se basa en una tradición local aun más antigua.

Se dice que sus padres se llamaban Leutgoldo y Ratguera, que eran señores de Merendrée por lo que tenían un buen patrimonio. El día en el que recibió el sacramento de la confirmación por parte del obispo de Noyon, fue cuando su tío lo mató con una espada a fin de quitarle la herencia, como dije antes. Gerardo de Brogne dice de él que era “puer, adolescens vir” por lo que se estima que podría tener unos dieciocho años cuando fue asesinado. En el siglo XVI, los calvinistas destruyeron las reliquias, pero se conserva el cráneo en un precioso relicario, el cual reproducimos en el artículo publicado en este blog el día 20 de marzo del año 2011. Su fiesta es el 21 de septiembre.

Pregunta: Me gustaría saber algo del nombre “Tornike”. Se que es georgiano pero no puedo encontrar muchas cosas de su santo. Muchas gracias.

Respuesta: San Juan (Tornike) Mtatsmindeli  es un santo monje georgiano del siglo X, cuya festividad es el 12 de junio (según el calendario gregoriano) o el 25 de junio (según el calendario juliano). Prácticamente no se conoce nada sobre él, pues ni siquiera aparece en la “Bibliotheca sanctorum orientalium”. Solo se sabe que estuvo en el Monte Athos, siendo hieromonje en la Laura de San Atanasio, que fue consejero de los reyes griegos Basilio y Constantino y que posteriormente se marchó a Georgia. No se conoce ni la fecha de su muerte ni el lugar donde fue sepultado. Te envío la foto de un icono suyo.

Detalle de una pintura que representa a Joakim Hao Kaizhi, San Joaquín Ho.

Detalle de una pintura que representa a Joakim Hao Kaizhi, San Joaquín Ho.

Pregunta: ¿Me podríais decir algo sobre San Joaquín Ho? Muchísimas gracias desde Francia.

Respuesta: San Joaquín Ho fue un catequista seglar chino. Fue bautizado a la edad de veinte años. En la gran persecución de 1814 se lo habían llevado con otros muchos de fieles y sometido a crueles torturas. Enviado al exilio en Tartaria, allí permaneció durante casi veinte años. De regreso a su patria fue nuevamente detenido y se negó a apostatar. A raíz de eso fue condenado a muerte por el emperador, siendo estrangulado el 9 de julio de 1839. Sólo se conocen estos pocos datos sobre su vida.

Pregunta: Saludos. pues leyendo el articulo sobre Santa Matrona Dmitrievna y sobre su historia, me di cuenta de que no hablan de su Beatificación y que solo un año después de ser exhumada fue canonizada; entonces, ¿cómo es el proceso de canonización en la iglesia Ortodoxa? ¿Cuales son sus pautas, es decir, hay títulos de Sierva de Dios o Venerable, o Beata? ¿También es necesario un milagro para la Canonización? y mas importante, ¿Como es la ceremonia de Canonización en la Iglesia Ortodoxa? ¿Es parecida al rito católico romano? o si pueden facilitarme algún video sobre algún rito de Canonización les agradecería mucho. Gracias y perdón por hacer tantas preguntas.

Respuesta: Supongo que cuando preguntas cuales son las normas de canonización en las Iglesias Ortodoxas, te estás refiriendo a las de rito bizantino, pero tengo que recordarte que también están las monofisitas y las nestorianas: coptos, etíopes, armenios, sirios, etc., y que cada cual tiene sus métodos, más que normas.

En general, no hay un procedimiento claro, como en el caso de la Iglesia Católica. Como no hay una cierta coherencia interna sobre este tema en cada iglesia local, no se puede hablar en absoluto de una coherencia interna sobre la canonización en el conjunto de la ortodoxia. La existencia de reliquias o incluso la realización de milagros, es más bien facultativo. El argumento más importante para una canonización es el hecho de que el pueblo fiel considere que alguien era un santo. Si no hay tal popularidad entre la gente de una región, el Sínodo de cada Iglesia puede encargar a alguien, ya sea un obispo o un teólogo para que investigue más sobre esa persona a canonizar, pero no se hace un estudio tan detallado sobre la vida de este santo popular y, eso sería esencial.

Fresco ortodoxo ucraniano representando a Santos jerarcas ortodoxos. Catedral de Volodmyrys, Ucrania,

Fresco ortodoxo ucraniano representando a Santos jerarcas ortodoxos. Catedral de Volodmyrys, Ucrania,

“Y como las normas están para romperse”, hay casos de popularidad que no están de acuerdo con la realidad, como por ejemplo, San Esteban el Grande de Moldavia fue canonizado solo sobre la base de la creencia popular de que él era un santo, pero si lees su vida – que hemos publicado – verás que muchas veces demostró todo lo contrario, pero los argumentos decisivos fueron que cuidaba de la Iglesia, que construyó muchos templos y que ayudó mucho a los jerarcas y a los monjes.

Pero también existen casos en los que la canonización se fundamenta solo por motivos religiosos internos (política histórica o eclesiástica) y este es el caso de San Joaquín de Vicina, que fue el primer metropolita de Valaquia, ya que sobre él no existe casi ninguna información, ni se conoce el lugar de su sepultura, ni nada de nada, pero al ser el primer obispo de una sede metropolitana, con eso bastó. Otro santo canonizado de manera similar hace sólo dos años y que no gozaba de ninguna popularidad es San Andrés Saguna, de quién se dice que podría haber actuado como un masón (no en el sentido peyorativo de la palabra), pero que restableció la Metropolia Ortodoxa de Transilvania, que había desaparecido porque una gran parte de aquella iglesia se había convertido al catolicismo. El hecho de restablecer esta Mitropolia hizo que se le considerase santo y fuera canonizado.

En cuanto a los que podríamos llamar santos contemporáneos, como por ejemplo, monjes célebres o mártires de la época comunista, en algunas iglesias se es más exigente que en otras. Por ejemplo, la Iglesia Rusa ha canonizado a miles de personas masacradas por los bolcheviques y la Iglesia Serbia, a cientos de personas masacradas por los fascistas croatas, mientras que por ejemplo, la Iglesia Rumana se resiste a canonizar a los “mártires” de la prisión de Aiud porque se sospecha que muchos eran como una especie de legionarios, de fascistas rumanos y que fueron masacrados más por eso que por su condición de ortodoxos. En estos casos, es cuando se cuida mucho más la realización de milagros y la tan llamada “efusión de mirra” de la que hemos hablado más de una vez. Digamos que esos santos, están en espera.

Icono ortodoxo serbio de los Neomártires de Jasenovac, Serbia.

Icono ortodoxo serbio de los Neomártires de Jasenovac, Serbia.

Un caso muy llamativo es el del último patriarca serbio fallecido: el Patriarca Pavel; era muy intransigente con la Iglesia Católica, pero muy serbio y por eso, muy popular entre los serbios, que ya tienen iconos suyos en casi todas las iglesias y que están promoviendo urgentemente su canonización cuando solo hace que murió dos años. Como puedes ver el procedimiento es un poco caótico y cada Iglesia utiliza sus normas.

Al estilo en el que en la Iglesia Católica consideramos lo que es un proceso de beatificación-canonización, en las Iglesias Ortodoxas, estas normas no existen. Lo más importante es el culto popular ininterrumpido, que continúe incluso cuando ya no viven familiares directos de dichos santos y, por eso, algunas iglesias bizantinas exigen que sea al menos treinta o cuarenta años después de su muerte. Los coptos, sin embargo, exigen cincuenta años como mínimo y la realización de algún milagro.

En las Iglesias Ortodoxas no existen los beatos, ni los venerables o siervos de Dios, porque para ellos, estos conceptos son modernos, inusuales para la ortodoxia clásica. Aun así, llaman “bienaventurados” a algunos a los que nosotros llamamos santos, como por ejemplo, a San Jerónimo o San Agustín, porque ellos no los tienen oficialmente canonizados aunque los consideran santos.

No es tampoco imprescindible, aunque sí deseable, que sus cuerpos estén incorruptos y es muy valorada la “exhalación” de mirra, aceites, aromas… aunque yo en muchas de estas cosas, personalmente, no creo. Y aunque no te lo he dicho antes, cada Iglesia local, canoniza a sus propios santos, que luego pueden ser oficialmente reconocidos o no por las otras iglesias. La decisión última de decidir la canonización la tiene el Santo Sínodo de cada Iglesia.

Aquí tienes algunos vídeos:







Pregunta: ¿Cuándo fue declarado el dogma de la Santísima Trinidad?

Respuesta: Los textos del Nuevo Testamento dejan claro que Dios es Uno en esencia y Trino en personas. El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de nuestra fe, pero este misterio ¿cómo se transformó en dogma?

Siguiendo la tradición apostólica, la Iglesia confesó en el Concilio Ecuménico de Nicea (año 325) que el Hijo es «consustancial» al Padre, es decir, un solo Dios con él y en el Concilio Ecuménico, reunido en Constantinopla en el año 381, conservó esta expresión en su formulación del Credo de Nicea y confesó «al Hijo Único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado no creado, consustancial al Padre».

"La Santísima Trinidad", óleo barroco de Hendrick Van Balen el Viejo, siglo XVII.

«La Santísima Trinidad», óleo barroco de Hendrick Van Balen el Viejo, siglo XVII.

La fe relativa al Espíritu Santo fue proclamada por este mismo Concilio Ecuménico en el año 381 en Constantinopla, diciendo: «Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre». El origen eterno del Espíritu Santo está en conexión con el del Hijo: «El Espíritu Santo, que es la tercera persona de la Trinidad, es Dios, uno e igual al Padre y al Hijo, de la misma sustancia y también de la misma naturaleza y por eso, no se dice que es sólo el Espíritu del Padre, sino a la vez el espíritu del Padre y del Hijo» (Concilio de Toledo XI, año 675). El Credo del Concilio de Constantinopla (año 381) confiesa: «Con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria».

Ves que el Concilio de Nicea concentra toda su atención en la relación entre el Padre y el Hijo y no hace ninguna afirmación similar respecto al Espíritu Santo. Es el Concilio de Constantinopla (381) el que dice que el Espíritu Santo es adorado y glorificado junto con el Padre y con el Hijo, diciendo que es consustancial con ellos. Toda esta doctrina trinitaria fue ratificada posteriormente en el Concilio de Calcedonia, celebrado en el año 451. O sea, verás que es un dogma que se va perfilando en los primeros concilios ecuménicos, basándose claro está en los textos del Nuevo Testamento.

Antonio Barrero

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Santa Tamara de Georgia

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Icono ortodoxo georgiano de la Santa.

Pregunta: Tengo una nieta a la que sus padres le han puesto el nombre de Tamara. A mi me parece un nombre precioso pero no sabemos nada de esta santa. ¿Qué nos podríais decir sobre ella?

Respuesta: Santa Tamara es una santa real, nacida y muy venerada en Georgia y que fue una reina de la dinastía georgiana de los Bragrationi; reinó desde el año 1184 al 1213. Tradicionalmente es citada con el calificativo de “mephe” que en la lengua georgiana sería el equivalente al nombre “reina”. Tal denominación ha de atribuirse al hecho de que en el tiempo de su reinado, el Estado georgiano estaba en la cumbre del desarrollo económico, político y cultural, por lo cual, Tamara reinó en lo que podríamos llamar “la edad de oro de Georgia”. También en la literatura científica, a esta época que está a caballo entre los siglos XII y XIII, se le llama, en un sentido metafórico más que en un sentido real,“Época del Renacimiento georgiano”.

Tamara nació en el año 1160, siendo sus padres el rey Jorge III y su esposa Burdukhan, que era hija del rey de Alania; parece que tuvo una hermana menor llamada Resudan pero eso no puede confirmarse a ciencia cierta. Le pusieron ese nombre, de origen hebreo, porque la dinastía de los Bragationi se consideraba descendientes del rey David.
Durante su juventud hubo una gran agitación entre la nobleza, lo que originó que su padre tuviese que hacer frente a quienes querían destronarle para poner en su lugar a su sobrino Demna. Esos nobles rebeldes consideraban que Demna era el heredero legítimo de su asesinado padre David V, pero en realidad esto no era más que un pretexto para debilitar al rey Jorge III, que fue capaz de aplastar esta revuelta de parte de la nobleza, haciendo para ello auténticas barbaridades: asesinatos, mutilaciones de los ojos, castraciones, destierros, etc.

Y como el padre de Tamara no tuvo descendencia masculina, para evitar futuras revueltas trató de anticiparse legitimando su linaje en el trono de Georgia nombrando reina a su hija, aun en vida en el año 1178; Tamara fue nombrada co-regente con su padre, cosa que no agradó del todo a la nobleza por lo que muerto su padre en el año 1184, intentaron limitar sus poderes.
Sin embargo fue realmente una gran estratega; al principio cedió algo y poco a poco supo neutralizar esa oposición restableciendo el poder absoluto y reuniendo entorno a sí a los nobles y vasallos más fieles, entre ellos, a la élite militar.

La Santa representada junto a su padre, Jorge III. Fresco en una capilla del monasterio Vardzia, Georgia.

Combatió a los musulmanes y consiguió dos grandes victorias: una, en el año 1195 cerca de Sciamkori y otra, en el año 1203 en Basian, aumentando la fortaleza de su imperio dominando todo el Cáucaso y su influencia en el ámbito de todos los países cristianos de Oriente. Tamara se mantuvo como la única reina gobernante, siendo coronada en la Catedral de Gelati, cerca de Kutaísi.

Pero pese a todo esto, seguía habiendo ciertas reacciones por las terribles represiones efectuadas por su padre, por el hecho de que ella era mujer (lo que para algunos era una muestra de debilidad!!!), y de que era joven y para contrarrestar todo esto se vio obligada a hacer nuevas concesiones a la nobleza, aunque fue ayudada por su influyente tía Rusudam y por el Catholicós georgiano Miguel IV Mirianisdze que le ayudaron a legitimarse en el trono. Tuvo que recompensar el apoyo del Catholicós nombrándolo canciller, por lo que el clero tomó posesión de parte del poder político.

Conforme a lo exigido por la dinastía, la reina Tamara se casó con el príncipe Yuris, hijo del príncipe Andrés de Vladimir y Suzdal, a fin de ponerlo al frente del ejército y para que le diera un heredero al trono. Su influyente tía aprobó la elección y el matrimonio se efectuó en Georgia en el año 1185. Pero pronto, provocadas por el marido, se manifestaron unas tensas relaciones entre los dos esposos que se trasladaron a la nobleza, aunque Tamara consiguió el apoyo del Catholicós y de altos cargos de la corte.

Tamara consiguió convencer al consejo de nobles y a la Iglesia para que se aprobara su divorcio de Yuri, quién fue acusado de embriaguez y sodomía y desterrado a Constantinopla. Yuri hizo dos intentos de golpe de Estado, que resultaron baldíos.
La reina eligió a un segundo esposo, David Soslan, príncipe de Alan quién le ayudó a derrotar a los partidarios de su primer esposo. Tamara y David tuvieron dos hijos: Jorge Lasha en el 1191 y Resudan, en 1193.

Aunque David Soslan era rey consorte, sin embargo estaba subordinado a su esposa Tamara, algo parecido a lo que ocurre actualmente en el Reino Unido. Aun así, él fue su sostén en la consolidación del reino y en su expansión en el exterior. Alarmado por los éxitos de Tamara y su esposo, el Sultán Süleymanshah II lanzó una ofensiva contra Georgia, pero fue derrotado en la batalla de Basian en el año 1203 como antes indiqué. Los cronistas de la época cuentan cómo la reina se retiró a rezar al monasterio de Vardzia y desde allí dirigió a sus tropas contra los musulmanes.

La Santa recibe a un delegado en audiencia. Ilustración rusa del siglo XIX.

Tamara fundó numerosos monasterios en Georgia: Bertubani, Betania, Qinzvisi y otros, así como fuera de su país, entre ellos en Antioquía, Jerusalén y en el Monte Athos (el monasterio Iviron). Con tal objetivo, envió dinero a dichos monasterios, pero el emperador bizantino Alejo IV le confiscó el dinero, lo que originó que Tamara, a fin de castigarlo por esta acción, cargara contra él arrebatándole en el año 1204 unos territorios junto al Mar Negro y creando el “Imperio” de Trebisonda. Hay quienes afirman que otro de los objetivos de Tamara fue “confraternizar como estado vecino” con los cruzados aprovechando que la Cuarta Cruzada estaba atacando Constantinopla. Ella, muy astuta, trató de usar por un lado, la debilidad del Imperio Bizantino y por otro, la derrota de los cruzados a manos de Saladino, haciendo que su país, Georgia, asumiera un importante papel como protector de los cristianos de Oriente, enviando misioneros de la zona del Cáucaso por todo el Mediterráneo oriental, evangelizando y consolidando monasterios incluso en Bulgaria, Chipre y Egipto. Se dice que en Jerusalén llegó a construir ocho monasterios.

En los últimos años de su reinado, Georgia era un país poderoso, que llegaba desde el Mar Negro hasta el Mar Caspio, llegando a acuñar monedas para los abjasios, kartvelianos, kakhetianos, armenios… Pero siendo tan poderosa, nunca gobernó a su pueblo con autoritarismo sino que siempre se rodeó de un consejo de nobles y clérigos que le ayudaban en las tareas políticas y militares. Hizo florecer el comercio en su país haciendo que prosperara hasta tal punto que se llegó a decir “que los campesinos eran como los nobles, los nobles eran como los príncipes y los príncipes eran como los reyes”.

Como he dicho, la contribución de Tamara al desarrollo de la Iglesia en todo el territorio de su reino y en los monasterios georgianos que fundó en los países vecinos fue decisiva. Favoreció la construcción de catedrales, iglesias y monasterios; tanto ayudó a la Iglesia, que en algunas monedas de su época, en el reverso se ponía “Tamara, campeona del Mesías”. (Esto me recuerda a otras inscripciones monetarias más recientes; ahí lo dejo).
Vale la pena destacar como especialmente notable el complejo de iglesias y de monasterios rupestres en Vardzia, en la Georgia meridional. En muchas de estas iglesias aun se conservan frescos representando a la reina, por lo que se cree que los rostros de dichos frescos son “como fotografías reales” de la cara de Santa Tamara. Existe una crónica de la época que es conocida con el título de “La vida de la gran reina Tamara”.

Vista del monasterio de Vardzia, Georgia, fundado por la Santa.

Tamara murió en el año 1213 después de haber coronado a su hijo Jorge. Cayó repentinamente enferma cuando estaba tratando cuestiones de Estado en el castillo Nacharmagevi, siendo trasladada a Tiflis (Tbilisi) y posteriormente al castillo de Agarani. Sus restos fueron llevados a la catedral de Mtskheta y posteriormente al monasterio Gelati, donde fueron puestos en un lugar secreto para evitar profanaciones.
Sin embargo, existe una tradición que dice que fue llevada a Jerusalén a fin de que su cuerpo estuviese sepultado cerca de la Basílica del Santo Sepulcro. Estuviera sepultada en un sitio o en otro, su tumba no se ha encontrado.
La Iglesia Georgiana la recuerda el día 1 de mayo y el tercer domingo de Pascua.

Antonio Barrero

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Santos Mirian III y Nana, reyes de Iberia (Georgia)

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Icono ortodoxo georgiano de los Santos.

Pregunta: A mi me encanta el nombre de Miriam, que tengo entendido es el nombre de la Virgen en su lengua original, pero me han dicho que también es nombre de hombre y no se si me habrán tomado el pelo. ¿Puede un hombre tener nombre de mujer?

Respuesta: La verdad es que si; un hombre puede tener nombre de mujer. Trinidad y Dolores se consideran nombres femeninos pero yo personalmente conozco a hombres con estos nombres, pero no es el caso de Mirian, porque San Mirian III si que existe; fue un rey de la antigua Iberia (la actual Georgia) que vivió en el siglo IV y que junto con su esposa, Santa Nana, son venerados por la Iglesia Universal, aunque especialmente por la Iglesia Georgiana.

San Mirian fue el primer rey cristiano de Iberia y lo fue gracias a la predicación de Santa Nino (de la que tratamos el día 14 de enero del año pasado), que fue la apóstol de Iberia venida desde Capadocia. Al estilo en el que Constantino el Grande proclamó el cristianismo como la religión del Imperio Romano, San Mirian hizo que la religión cristiana lo fuera del suyo, el Reino de Iberia. Fue también contemporáneo del rey Tirídates de Armenia, que hizo lo propio en su país. Su nombre, Mirian, es una adaptación georgiana del nombre iraní “Mihran”.

Se cree que vivió entre los años 268 y 345, o sea, que murió con setenta y siete años de edad, siendo mencionado por el historiador romano Amiano Marcelino, que vivió en el siglo IV (aunque este le llama Meribanes) y por todas las crónicas medievales armenias, recopiladas todas en el siglo VIII y atribuidas a Moisés de Chorene.
Según una crónica georgiana era hijo del rey Lev, pero sin embargo, en otra más fidedigna, se dice que era descendiente del primer zar sasánida de Persia y que su padre le habría llevado a Iberia (Georgia) para recuperar la descendencia del rey Asfagur, que había tenido una única hija.

Monasterio Samtavro en Mtskheta, Georgia. Fundación de los Santos.

Así, Mirian fue un príncipe persa casado con una princesa ibera llamada Abeshura y que era hija del último rey georgiano de la dinastía arsánida: Asfagur. Cuando murió Asfagur, Mirian, ayudado por su padre, se instaló en el trono georgiano. La dinastía sasánida gobernaba en Irán y él, que era persa, se hizo con el trono de la dinastía arsánida de Iberia. Con solo quince años de edad, en el año 292, murió su esposa Abeshura, casándose nuevamente con Nana (Santa Nana), que era hija de Oligotos del Ponto y con la que tuvo dos hijos y una hija. Del nacimiento y juventud de Santa Nana, nada se sabe.

Toumanoff dice que Mirian podría haber sido un descendiente de la familia Mihranid, que era uno de los siete clanes partos, pero el profesor Giorgi Melikishvili dice que la hipótesis de Toumanoff es dudosa y dice que Mirian era representante de un clan ibero al que la tradición medieval le atribuye un linaje real para darle más prestigio; que esta información podría haber sido añadida más tardíamente a fin de ennoblecer a los antepasados del primer rey cristiano del país.

Mirian era como una especie de rey subordinado o aliado de los persas, junto a los cuales combatió contra los romanos en Trdat con el fin de anexionar a Iberia las regiones meridionales de Armenia. La intención de Mirian era la de hacerse fuerte territorialmente conquistando parte de Armenia con la intención de pretender conseguir posteriormente el trono de Irán. En el año 298, Roma llegó a un acuerdo con los persas reconociéndoles la soberanía sobre Iberia y Armenia y Mirian III, conservó la corona. Inmediatamente se adaptó al cambio y mantuvo estrechas relaciones políticas con Roma, relaciones que se incrementaron cuando el rey se convirtió al cristianismo. En esto fue crucial el ministerio de Santa Nino, que era una monja venida desde Capadocia. Posteriormente, como narra el historiador romano Aniano Marcelino, del que también hemos hecho mención anteriormente, el emperador Constancio le envió numerosos regalos para asegurarse su alianza en contra de los persas.

Icono ortodoxo georgiano de los Santos (s.XIX).

La conversión de Mirian al cristianismo ocurrió alrededor del año 330 declarando posteriormente al cristianismo como la religión oficial de su reino. En las “Crónicas de la Conversión de Georgia” se dice que mientras él era pagano aprendió los principios de la religión cristiana a través de su segunda esposa, la reina Nana. La reina le contó cómo había sido curada de unos fortísimos dolores gracias a las oraciones de una mujer extranjera que vivía con la familia de su jardinero. Esta mujer era Santa Nino de Capadocia, que como se ha dicho en alguna otra ocasión es considerada la apóstol de Iberia (Georgia). Nana quiso recompensar a Nino con diversos regalos, pero ésta no los aceptó aunque se brindó a darle a conocer el Dios a quién ella adoraba y que era quién había curado realmente a la reina. Nana fue catequizada por Nino, se bautizó y construyó una iglesia.
Al enterarse Mirian de que su esposa era cristiana, no se opuso, aceptó de buen grado lo decidido por su esposa, pero sin embargo él continuó practicando los ritos paganos.

Siguen diciendo las “crónicas” que, estando él un día de cacería en un bosque cercano a palacio, se hizo una gran oscuridad y el rey se quedó completamente ciego. Lo que ocurrió exactamente fue un eclipse total de sol y ya sabemos que durante la fase máxima del eclipse, el día se hace de noche. A él y a todos sus acompañantes les entró un enorme pánico. El rogó a sus dioses que hiciesen resplandecer de nuevo al sol, pero todo fue inútil. Como comprenderemos, esto no puede ser más que una leyenda porque todos sabemos que un eclipse empieza, pero también termina. Entonces, acordándose del Dios que adoraba su esposa y que era el Dios de Nino, solicitó su ayuda y como la luz volvió a brillar, solicitó a Nino que le explicaba quién era ese Jesús al que ellas adoraban convirtiéndose también él.

Se bautizó y consiguió que todo el país hiciera lo mismo y esta conversión a la nueva y desconocida religión hizo que su gobierno se fortaleciera. El le confiscó todos sus bienes a los templos paganos existentes en su reino y promovió la extensión del cristianismo por todas sus tierras. Esto, sin embargo, no le fue completamente fácil porque en las zonas montañosas del país se resistían a abandonar el paganismo por lo que siguen diciendo las mismas crónicas que “el rey tuvo que protegerse con la espada”. De esta manera consiguió hacer de su reino un estado centralizado.

Sepulcro de los Santos en el monasterio de Samtravo, Mtskheta (Georgia). Fotografía: Diego Lezama Orezzoli.

Una vez convertido, al igual que hicieron los armenios, Mirian solicitó al emperador Constantino que le enviase sacerdotes y reliquias. Así, se pusieron los cimientos de la primera basílica en Mtskheta y se inició la organización de la Iglesia georgiana con la consagración de sus primeros obispos. Mirian peregrinó a Jerusalén poco antes de morir, posiblemente en el año 345. Junto con su esposa Nana, fue sepultado en el monasterio de Samtavro, en Mtskheta (Georgia), donde aun se conservan sus tumbas. La festividad de ambos se celebra el día 1 de octubre.

Antonio Barrero

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